PARTE II

Capítulo 7

La Chica del Baño

Hermione pasó varias semanas en la enfermería. Corrieron rumores sobre su desaparición cuando el resto del colegio regresó a Hogwarts al final de las vacaciones de Navidad, porque naturalmente todos creyeron que la habían atacado. Eran tantos los alumnos que se daban una vuelta por la enfermería tratando de echarle la vista encima, que la señora Pomfrey quitó las cortinas de su propia cama y las puso en la de Hermione para ahorrarle la vergüenza de que la vieran con la cara peluda.

Linfred y Ron iban a visitarla todas las noches. Harry tubo que abstenerse y limitarse al contacto por los anillos.

Cuando comenzó el nuevo trimestre, le llevaban cada día los deberes.

Así llegó el día de San Valentín, Hermione había salido de la enfermería y con Ginny y Harry seguían devorando libros de animales, bestias, monstruos... todo lo que pudiese servir, pero no había nada de serpientes que petrificaran gente.

A nadie le gustó la sorpresa de Lockhart, todos la estaban odiando en demasía, pero sobre todo Linfred que aparentemente llevaba todo el día huyendo de un enano particular. Harry estaba con Ginny y un grupo de primeros cuando por fin el enano alcanzó a su hermano.

—¡Eh, tú! ¡Linfred Potter! —gritó un enano de aspecto particularmente malhumorado, abriéndose camino a codazos para llegar a donde estaba Linfred. Ruborizándose al pensar que le iba a ofrecer una felicitación de San Valentín delante de una fila de alumnos de primero, entre los cuales estaba Ginny Weasley, la hermanita pequeña de Fred y George Weasley, Linfred intentó escabullirse, no estaba rogando por las burlas sin fin de los gemelos.

El enano, sin embargo, se abrió camino a base de patadas en las espinillas y lo alcanzó antes de que diera dos pasos.

—Tengo un mensaje musical para entregar a Linfred Potter en persona —dijo, rasgando el arpa de manera pavorosa.
—¡Aquí no! —dijo Linfred enfadado, tratando de escapar.
—¡Párate! —gruñó el enano, aferrando a Linfred por la bolsa para detenerlo.
—¡Suéltame! —gritó Linfred, tirando fuerte.

Tanto tiraron que la bolsa se partió en dos. Los libros, la varita mágica, el pergamino y la pluma se desparramaron por el suelo, y la botellita de tinta se rompió encima de todas las demás cosas. Linfred intentó recogerlo todo antes de que el enano comenzara a cantar ocasionando un atasco en el corredor. Harry tuvo un impulso y fue a ayudar a su hermano.

—¿Qué pasa ahí? —Era la voz fría de Draco Malfoy, que hablaba arrastrando las palabras.

Harry y Linfred se miraron con pánico e intentaron febrilmente meterlo todo en la bolsa rota, desesperados por alejarse antes de que Malfoy pudiera oír su felicitación musical de San Valentín.

—¿Por qué toda esta conmoción? —dijo otra voz familiar, la de Percy Weasley, que se acercaba. A la desesperada, los hermanos Potter intentaron escapar corriendo, pero el enano se le echó a las rodillas a Linfred y lo derribó.

—Bien —dijo, sentándose sobre los tobillos de Linfred—, ésta es tu canción de San Valentín: Sus bellos ojos son del color mate de una rana de chocolate y su cabello asemeja un rojo amanecer. Quisiera que fuera mío, porque es glorioso, el héroe que venció al Señor Tenebroso.

Harry habría dado todo el oro de Gringotts por desvanecerse en aquel momento y al mirar a su hermano se dio cuenta que pensaban igual. Intentando reírse con todos los demás, Linfred se levantó, con los pies entumecidos por el peso del enano, mientras Percy Weasley hacía lo que podía para dispersar al montón de chavales, algunos de los cuales estaban llorando de risa.

—¡Fuera de aquí, fuera! La campana ha sonado hace cinco minutos, a clase todos ahora mismo —decía, empujando a algunos de los más pequeños—. Tú también, Malfoy.

Harry vio que Malfoy se agachaba y cogía algo, y con una mirada burlona se lo enseñaba a Crabbe y Goyle.

—¡Devuélveme eso! —le dijo Linfred en voz baja.
—¿Qué habrá escrito aquí Potter? —dijo Malfoy, que obviamente no había visto la fecha en la cubierta y pensaba que era el diario del propio Linfred.

Los espectadores se quedaron en silencio. Harry se había retirado un poco de la escena y se encontraba parado junto a Ginny, quien miraba nerviosa a una persona del otro lado del pasillo, Harry siguió la mirada de Ginny, Susan Bones y Luna Lovegood miraban la escena, Susan aterrorizada y Luna confundida.

—Devuélvelo, Malfoy —dijo Percy con severidad.
—Cuando le haya echado un vistazo —dijo Malfoy, burlándose de Linfred. Percy dijo:
—Como prefecto del colegio...

Pero Linfred estaba fuera de sus casillas. Sacó su varita mágica y gritó:

—¡Expelliarmus! Y tal como Snape había desarmado a Lockhart, así Malfoy vio que el diario se le escapaba a Malfoy de las manos y salía volando. Ron, sonriendo, lo atrapó.
—¡Linfed! —dijo Percy en voz alta—. No se puede hacer magia en los pasillos. ¡Tendré que informar de esto!

Harry miró a Susan Bones pasar corriendo y Luna Lovegood seguirla, Ginny miró a Harry y se disculpó con la mirada antes de salir corriendo con ellas.

Harry miró a su hermano, y miró de nuevo su propio reflejo en la ventana, había algo que realmente nunca quiso admitir, Harry prefería vivir en una especie de mentira propia, pero era momento de aceptar lo que Lavinia siempre le había dicho, y es que, según las reglas Muggles, ellos (entiéndase Linfred y Harry) jamás habían sido gemelos, ellos eran Mellizos, más diferentes que iguales... por eso jamás sentiría ese tirón del que tanto hablaban Fres y George, porque tal como lo había dicho Lavinia antes, sus núcleos mágicos tenían un origen diferente, cada uno tenía su propio núcleo mágico, no había vínculo... Y era curioso que viniera a ponerlo sobre la mesa hasta ahora que un ridículo poema a su hermano se lo dijese, Harry siempre lo había sabido, ellos eran tan diferentes como dos gotas de agua, ambas eran agua... pero según los Muggles, cada una estaba compuesta por dos Hidrógenos y un oxígeno diferentes.


• • •

—¿Que Hagrid abrió la Cámara de los Secretos? —exclamó Harry.
—Linfred parece creerlo a medias, estamos intentando averiguar más.
—Pero Hagrid no habla pársel —dijo Harry resuelto, como si eso resolviera el enigma.
—Mira, estoy tan confundida como tú, por lo que sé de la historia, Riddle era huérfano, si cerraban la escuela el debía volver al mundo Muggle. Era algo así como Percy Weasley.
—De todas formas... algo no encaja aquí... sé que he escuchado el nombre de Riddle antes.
—Ron dijo que tiene un premio por Servicios Especiales al Colegio y casualmente fue hace 50 años —dijo Hermione.

—Tendremos que revisar los anuarios —dijo Harry resuelto y rendido.
—¿Tienen anuarios?
—Sí... como toda escuela Hermione...
—¿Por qué no se me ocurrió antes?
—Porque lo de Linfred y Ron se contagia —dijo Harry con sorna y ella solo lo fulminó con la mirada—. Pero...

—No me gusta esa palabra —se quejó Hermione en un puchero.
—Sí, tenemos un problema... los anuarios están en la bodega de Filch.
—¿Sugerencias?
—Un par, pero los desastres no son mi especialidad... son mas la de Fred y George.

—Esto nos va a costar bastante...
—No si Ginny ayuda.
—Bueno, convence a tu novia.
—No es mi novia, Cookie.
—Aún —dijo ella burlona.


• • •

Si bien consiguieron los anuarios, no habían podido revisar ninguno, estaban demasiado ocupados con la elección de las asignaturas optativas para el curso siguiente.

—Veamos esa lista de nuevo Hermione —dijo Harry en la sala común, en una noche de insomnio.

Aritmancia
Alquimia
Adivinación Antigua
Estudios muggles
Cuidado de Criaturas Mágicas
Runas Antiguas

Estudios Antiguos
Estudios de Demonios Necrófagos
Teoría Mágica
Aritmancia Avanzada
Xilomancia
Coro del Sapo
Orquesta de Hogwarts

—A tí te vendría bien entrar a la orquesta —dijo Hermione.
—Qué graciosa, pero no. Paso totalmente de ello.
—Voy a Tomarlas Todas —dijo Hermione Resuelta.
—¿Estás segura? ¿No se traslapan?
—Voy a tomar todas las optativas, las Extracurriculares las tomaré en cuenta luego.

—Yo prefiero tomar solamente Alquimia, Cuidado de Criaturas Mágicas y Runas antiguas.
—¿No tomarás Aritmancia?
—Estudio Aritmancia desde los 6 años Hermione, créeme, podría pasar un examen de Aritmancia avanzada. Pero tal vez tome Estudios Antiguos y Teoría Mágica.

—Ustedes van a llenar su día de escuela chicos —aportó Ginny.
—Debemos estar preparados para todo Ca... Ginny —dijo Harry cambiando su mote. Hermione solo lo miró curiosa por su vacilación al hablar, pero decidió no mencionar nada, meno al ver cómo Ginny se ponía roja.


• • •

Dos días después subían todos de cenar cuando Neville, totalmente alterado hablaba desde la entrada del dormitorio.

—Linfred, no sé quién lo hizo. Yo me lo encontré...

El contenido del baúl de Linfred estaba esparcido por todas partes. Su capa estaba en el suelo, rasgada. Le habían levantado las sábanas y las mantas de la cama, y habían sacado el cajón de la mesita y el contenido estaba desparramado sobre el colchón. Linfed fue hacia la cama, pisando algunas páginas sueltas de Recorridos con los trols. No podía creer lo que había sucedido. En el momento en que Neville, él y Harry hacían la cama, entraron Ron, Dean y Seamus. Dean gritó:

—¿Qué ha sucedido, Linfred?
—No tengo ni idea —contestó.

Ron examinaba la túnica de Linfred. Habían dado la vuelta a todos los bolsillos.

—Alguien ha estado buscando algo —dijo Ron—. ¿Qué te falta?

Linfred empezó a coger sus cosas y a dejarlas en el baúl. Hasta que hubo separado el último libro de Lockhart, no se dio cuenta de qué era lo que faltaba.

—Se han llevado el diario de Ryddle —dijo a Ron en voz baja, pero Harry alcanzó a escuchar.
—¿Qué?

"Tenemos un ladrón en la Casa, Hermione, le han sacado el dichoso diario a mi hermano, su parte es un desastre..."

"Espera ¿Cómo que le quitaron el diario?"

"No está, es lo único que falta"

"Hoy en la noche, en la Sala de los Menesteres, urge revisar esos anuarios"

• • •

Y cumplieron, esa noche Harry, Ginny y Hermione revisaron todos los diarios. Fue Hermione quien dió con el alumno en cuestión.

—Aquí está —gritó ella y Ginny y Harry se apresuraron con ella—. Tom Marvolo Riddle.

Observaron la foto y en un momento Ginny se sacudió, Harry y Hermione la miraron.

—Me da escalofríos su mirada, ¿A ustedes no?
—Supongo que es inquietante la forma en que mira —concedió Hermione.
—Es familiar, de alguna forma... solo que no doy con ella.
—Aquí, él firma como LV —aportó Hermione.
—¿LV? No tiene sentido no son las iniciales —dijo Ginny realmente confundida.

—¿Tienen algo de las bestias? —preguntó Hermione, rendida después de un tiempo con el tema de Riddle.
—Nada, pero aún tenemos un par de libros pendientes.

Los tres se fueron pensando en los anuarios y en las iniciales con las que firmaba Riddle, pero ninguno tenía idea de nada.


• • •

Al siguiente dia era el último partido de Gryffindor, Harry se había quedado en la Sala de los Menesteres revisando los libros faltantes y Hermione y Ginny iban a asistir al partido.

Matar esta vez... Déjame desgarrar... Despedazar...

Linfred dio un grito, y Ron y Hermione se separaron de él asustados. Iban rumbo al Campo de Quiddich.

—¡La voz! —dijo Linfred, mirando a un lado—. Acabo de oírla de nuevo, ¿Ustedes no?

Ron, con los ojos muy abiertos, negó con la cabeza.

"¿Harry la escuchaste?"

"Ya se lo que es Hermione, voy rumbo a la biblioteca, te veo allá"

Hermione se llevó una mano a la frente.

—¡Linfred, creo que acabo de comprender algo! ¡Tengo que ir a la biblioteca!

Y se fue corriendo por las escaleras. Cuando alcanzó a Harry en la biblioteca él estaba pálido.

—Rápido, tienes que decirles —dijo Harry tendiéndole una hoja de un libro que Hermione leyó con atención rápidamente.

De las muchas bestias pavorosas y monstruos terribles que vagan por nuestra tierra, no hay ninguna más sorprendente ni más letal que el basilisco, conocido como el rey de las serpientes. Esta serpiente, que puede alcanzar un tamaño gigantesco y cuya vida dura varios siglos, nace de un huevo de gallina empollado por un sapo. Sus métodos de matar son de lo más extraordinario, pues además de sus colmillos mortalmente venenosos, el basilisco mata con la mirada, y todos cuantos fijaren su vista en el brillo de sus ojos han de sufrir instantánea muerte. Las arañas huyen del basilisco, pues es éste su mortal enemigo, y el basilisco huye sólo del canto del gallo, que para él es mortal.

—Y se escucha en las paredes porque bien podría trasladarse por las tuberías.
—¿Cómo no lo habíamos pensado antes? —exclamó Hermione—. Por eso le apretaron el cuello a los gallos de Hagrid.
—Y por eso las arañas huyen del castillo hacia el bosque, están huyendo de eso —dijo Harry y Hermione asintió mientras tomaba la pluma de Harry y la mojaba en tinta para anotar en la hoja "Cañerías", Harry la miró.
—Bien pensado, así ni siquiera necesitas decírselos en voz alta, solo darles el papel.

—¿Harry pero porqué nadie está muerto? Ese es un animal asesino.
—Colin lo vio con su cámara, se quemó el cartucho, pero él solo se petrifico porque no lo vio directamente —razonó Harry.
—Y Justin debió haberlo visto a través de Nick —dijo Hermione emocionada ante las deducciones y nerviosa a la par—. Y Nick al ser un fantasma...
—No podía morir de nuevo —terminó Harry—. Y la Sra. Norris...
—El agua, seguro ella vio el reflejo en el agua, ese día Mirtle inundó el piso —terminó Hermione.

—Okey, entonces mientras no lo veamos a los ojos, no debería haber problemas —dijo Harry.
—Debo ir a decirles a Linfred y a Ron.
—¿Cargas el espejo que te dio Livie aún?
—Sí... digamos que no es lo más cómodo, pero ella me lo hizo un hábito... ¡Claro! puedo utilizar espejo para ver al girar en los corredores, ¡Brillante Harry!, pero ¿Y tú cómo harás?
—Puedo escucharlo, estaré bien mientras me aleje de la voz, pero tú si que debes cuidarte, llévales eso a mi hermano y Ron.
—Bien, Harry... ¡Cuídate por favor!

Harry acomodó el libro del que había arrancado la página, esperaba que no fuera merecedor de una sanción por ello, pero el libro no parecía del tipo que hablaba, dejó todo en orden y se dispuso a trabajar en una carta para Lavinia... Harry sabía de alguien que fliparía cuando se enterara de la creatura que vivía en Hogwarts... Y, si bien no era la serpiente que ellos buscaban, era una serpiente.


Hermione iba saliendo de la biblioteca cuando se encontró con Penélope Clearwater, la prefecta de Ravenclaw, y decidió que lo más sensato era explicarle sus conclusiones y de Harry y eso hizo, Penélope al mirarla tan nerviosa y preocupada, le concedió el escucharla y aceptó ir con ella hasta el partido de Quiddich para informarle de esto al profesor Dumbledore, ambas salieron juntas de la biblioteca.

Harry iba a la mitad de la carta cuando escuchó la voz de nuevo y un mal presentimiento se asentó en su núcleo mágico... Hermione. Harry echó a correr a sabiendas que debería alejarse y no ir directo a la voz, pero él lo sentía, su hermana no estaba bien, cuando llegó a fuera de la biblioteca miró ambos lados del pasillo y el alma se le fue a los pies cuando vio a Hermione inmóvil, al igual que Penélope, la prefecta de Ravenclaw. Harry se acerco a ellas, la voz se alejaba ahora, se paró frente a Hermione e intentó hablarle por el canal del anillo.

"Cookie... me escuchas?"

Harry no recibió respuesta, pero la sentía ahí, del otro lado del canal, eso, a pesar de todo, le dio esperanzas.

"Voy a terminar con esto Cookie, nadie petrifica a mi hermana y se va impune"

Harry salió de ahí, no podían encontrarlo ahí. No sin antes darle un beso a su hermana en la frente.


• • •

Harry había estado estresado, casi todas las noches iba a la sala de los menesteres y llamaba a Lavinia para que ayudara al menos a tener compañía, habían conseguido periódicos de hace cincuenta años, tanto de América como de Europa, todo cortesía de Lavinia que se los enviaba por lechuza de poco en poco... Claro Harry jamás le pediría a su mamá ayuda, ella se hubiera negado en rotundo, así que su única via de información era a través de Lavinia.

Los exámenes estaban cerca, pero Harry ni siquiera se había puesto a pensar en ellos, necesitaba encontrar urgente información de Tom Riddle, al menos para enviarle una lechuza y preguntarle de los hechos... Harry necesitaba encontrar la Cámara de los Secretos para asegurarse de que su hermana no peligraría de nuevo, porque Harry no podía soportar ver así a Hermione. Aunque sabía que había algo en lo que Ron Weasley tenía razón... Hermione se volvería loca cuando supiera que tenía los exámenes encima y no había podido estudiar nada.

Harry estaba desayunando con Ginny una mañana cuando Luna Lovegood llegó a sentarse en la mesa con ellos, no dijeron nada, aún estaba prácticamente vacío el comedor, pero ella se movía incómoda, Luna de por sí era rara, pero ahora sí que estaba más rara de lo normal.

—¿Estás bien Luna?
—Yo... hay algo que no está bien con Susan —les dijo a ambos.
—Bueno... ha estado nerviosa en clase, como todos, pero no he notado nada raro —dijo Harry.
—Claro que no lo has notado, no la conoces... pero ella... ella de verdad está mal, sobre todo desde San Valentín —añadió Luna mirando significativamente a Ginny.
—Bueno, es algo lógico Lu —dijo Ginny con calma—. No es como que Linfred hubiera brincado de alegría cuando escuchó el poema musical de Susy.

—¿El poema musical lo hizo ella? —inquirió Harry.
—¿Algún problema? —dijeron ambas chicas en defensa de su amiga.
—Ninguno... solo que posiblemente Linfred lo hubiera tomado de otra forma si no hubiese sido justo en el medio del pasillo... eso, bueno... a cualquiera le daría pena.

—Ella está mal desde entonces, no para de aislarse, no quiere hablar conmigo Ginny, y cuando habla, siempre se escucha vacía su voz... ella dice que no quiere hablar conmigo, que no soy tan buena amiga como tú. ¿Crees que podrías hablar con ella? Por favor —básicamente suplicó Luna a la pelirroja.
—Tengo clase, pero después de clases hablaré con ella Lu, lo prometo —se rindió Ginny, preocupada por Susan.
—Gracias Ginny.

—Luna —llamó Harry—. No te tomes personal lo que dice Susan, a veces cuando las personas están bajo estrés dicen cosas que no quieren decir.
—Gracias Harry, a ti también.


• • •

Fue esa tarde, después de varias tardes, noches y madrugadas más buscando entre títulos de Periódicos Viejos en la Sala de los Menesteres, que Lavinia dio por fin con algo útil.

—Harry... encontré algo, pero definitivamente no es bueno... nada bueno.
—¿Qué tienes? A esta altura cualquier cosa sirve.
—Cuando Grindelwald fue derrotado, se hizo noticia a nivel internacional, los periódicos de América hicieron incluso una lista de sus seguidores... Tom Riddle está entre ellos.
—¿Cuándo fue eso? —preguntó Harry confundido.
—1945
—Riddle ya no estaba en Hogwarts para esa fecha.

—¿Qué año le dieron el premio ese? —inquirió pensativa la cabeza de fuego en la chimenea.
—1943. Para poder ser seguidor de Grindelwald debía estar fuera de Hogwarts...

Lavinia empezó a revisar la pila de periódicos buscando ese año, no se le había ocurrido antes, pero seguramente un asesinato era una noticia merecedora de internacionalizarse... pasó un rato hasta que Lavinia dio con algo que hizo que se le bajara la sangre a los pies... no era precisamente de 1943, era casi cinco años adelante, pero su cabeza hizo la asociación enseguida.

—Harry... ¿Cómo dices que firmaba?

—LV y dudo mucho que sea Louis Vuitton.
—No, no es Louis Vuitton... es algo peor —Harry la mirada pero ella seguía con la mirada pegada a un periódico—. Harry... no quiero ser paranóica pero... ¿Qué mago conoces que esté loco?
—Muchos, ¿Eso que tiene que ver?
—LV... ¿No te hace pensar en nadie? —al ver la cara de confusión de Harry ella tragó saliva antes de hablar—. Escucha esto: El caos sigue presente en Europa, no se han podido parar los ataques a pesar de los esfuerzos del Ministerio de Magia ante este Mago que se hace llamar Lord Voldemort.

—¿Qué? ¿Tom Riddle es Voldemort?
—No estoy asegurando nada, pero... ¿Porqué firmaría como LV si no son las iniciales de su nombre? —inquirió Lavinia dándole a Harry en qué pensar—. No lo había pensado antes, pero LV... encaja con la noticia esta...
—¿Tienes otra cosa que hable de Hogwarts?
—No hasta lo que llevo, pero seguiré leyendo a ver que descubro.

Pasaron horas antes de que Lavinia volviera a llamar a Harry, quien también leía periódicos a la velocidad de rayo.

—Hay algo aquí... Asesinato en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería... y el periódico está fechado en 1943.
—¿Dice más?
—Espera, estoy buscando la página... aquí está... Una chica... hija de No-Mag... de cuarto año... fue encontrada muerta en el baño la noche del 13 de Junio de 1943...

—Espera, ¿El Baño?
—Sí, eso dije Harry pon atención.
—Eso es... Lavinia, hay una chica fantasma en uno de los baños, siempre está ahí.
—¿Y que haces aquí? Ve a buscar a esa fantasma, porque estoy segura que más no voy a poder ayudarte, menos a un océano de distancia.
—Gracias Livie —dijo pero el fuego había regresado a su estado natural. Sabía que le debía una grande a su mejor amiga, porque ella había sacrificado varias horas de sueño por ayudarle a él.

Harry echó a correr al baño de Myrtle.

Myrtle estaba sentada sobre la cisterna del último retrete.

—¡Ah, eres tú! —dijo ella, al ver a Harry—. ¿Qué quieres esta vez?
—Preguntarte cómo moriste —dijo Harry.

El aspecto de Myrtle cambió de repente. Parecía como si nunca hubiera oído una pregunta que la halagara tanto.

—¡Oooooooh, fue horrible! —dijo encantada—. Sucedió aquí mismo. Morí en este mismo retrete. Lo recuerdo perfectamente. Me había escondido porque Olive Hornby se reía de mis gafas. La puerta estaba cerrada y yo lloraba, y entonces oí que entraba alguien. Decían algo raro. Pienso que debían de estar hablando en una lengua extraña. De cualquier manera, lo que de verdad me llamó la atención es que era un chico el que hablaba. Así que abrí la puerta para decirle que se fuera y utilizara sus aseos, pero entonces...

Myrtle estaba henchida de orgullo, el rostro iluminado

—Me morí.
—¿Cómo? —preguntó Harry.
—Ni idea —dijo Myrtle en voz muy baja—. Sólo recuerdo haber visto unos grandes ojos amarillos. Todo mi cuerpo quedó como paralizado, y luego me fui flotando... —dirigió a Harry una mirada ensoñadora—. Y luego regresé. Estaba decidida a hacerle un embrujo a Olive Hornby. Ah, pero ella estaba arrepentida de haberse reído de mis gafas.

—¿Exactamente dónde viste los ojos? —preguntó Harry.
—Por ahí —contestó Myrtle, señalando vagamente hacia el lavabo que había enfrente de su retrete.

Harry se acercó a toda prisa a examinar el lavabo. Parecía normal. Pero entonces Harry lo vio: había una diminuta serpiente grabada en un lado de uno de los grifos de cobre.

—Ese grifo no ha funcionado nunca —dijo Myrtle con alegría, cuando intentó accionarlo.
—¿Nunca, Nunca?
—Nunca, Nunca.

—Myrtle, ¿Lo que escuchaste podría haber sonado algo así? —Myrtle lo miró con atención y Harry se concentró en decirle "Hola Myrtle" en lengua pársel, Myrtle se rió tontamente, pero asintió con la cabeza.
—Suena muy similar, sí.

Harry se giró y en un impulso pronunció la palabra que su cerebro le llamaba a decir.

—Ábrete.

El grifo brilló con una luz blanca y comenzó a girar. Al cabo de un segundo, el lavabo empezó a moverse. El lavabo, de hecho, se hundió, desapareció, dejando a la vista una tubería grande, lo bastante ancha para meter un hombre dentro.

—Wow Harry, debes enseñarme a hacer eso —dijo Myrtle maravillada.
—Si... no creo que eso suceda, la idea no es que esto suceda.
—Puede que no, pero para un fantasma podría ser un buen escondite.
—Myrtle, debo irme, si pasa algo raro... ¿Podrías decírmelo?

—¿Raro como que escuchara a alguien silbar como lo acabas de hacer? —inquirió la chica, Harry la miró.
—Sí, justo ese tipo de raro.
—Oh... hay unas chicas que han estado viniendo y silbando.
—¿Chicas? —inquirió confundido.
—Sí, pero no se quienes son, ni sus nombres, ni nada, pero han estado viniendo, hacía mucho que este aseo no tenía tanta gente...
—Gracias Myrtle, muchas gracias, volveré más tarde.

Harry decidió ir a la sala de Transformaciones, llevaba su capa de invisibilidad... pues de hecho no podía ir por los pasillos como si nada, lo reprenderían si lo encontraban de camino. Iría a buscar a la Tía Minnie, era en quien más confiaba. Pero al llegar, ella no estaba ahí, fue al Gran comedor, pero tampoco la encontró ahí, su opción más probable era la Sala de profesores, así que se dirigió hacia allí.

Vio a Linfred y Ron entrar a la sala y dejar la puerta abierta, él los siguió en silencio. Entonces la voz de McGonagall sonó amplificada.

—Todos los alumnos volverán inmediatamente a los dormitorios de sus respectivas casas. Los profesores deben dirigirse a la sala de profesores. Les ruego que se den prisa.

—¿Habrá habido otro ataque? ¿Precisamente ahora? —oyó preguntar a Linfred.
—¿Qué hacemos? —dijo Ron, aterrorizado—. ¿Regresamos al dormitorio?
—No. Si nos escondemos aquí, podremos enterarnos de qué ha pasado. Luego les diremos lo que hemos averiguado.

Se ocultaron dentro del ropero. Los profesores llegaron y McGonagall habló cuando finalmente cerraron la puerta.

—Tres alumnas han sido raptadas por el monstruo. Se las han llevado a la cámara.

El pánico corrió entre los profesores, entonces Harry recordó lo que Myrtle le había dicho... unas chicas...

—¿Está usted segura? —inquirió Snape.
—El heredero de Slytherin —dijo la profesora McGonagall, que estaba pálida— ha dejado un nuevo mensaje, debajo del primero: «Sus huesos reposarán en la cámara por siempre.» He hecho el hechizo de conteo para las clases del día... y faltan 3 alumnas, que no se han presentado a ninguna clase durante todo el día.

—¿Quiénes han sido? —preguntó la señora Hooch, que se había sentado en una silla porque las rodillas no la sostenían—. ¿Qué alumnas?
—Susan Bones de Hufflepuff, Luna Lovegood de Ravenclaw y de mi casa Ginevra Weasley —dijo la profesora McGonagall.

El corazón de Harry se saltó un latido.

—Tendremos que enviar a todos los estudiantes a casa mañana —dijo la profesora McGonagall—. Éste es el fin de Hogwarts. Dumbledore siempre dijo...

La puerta de la sala de profesores se abrió bruscamente. Por un momento, todos miraron expectantes, era Lockhart, y llegaba sonriendo.

—Lo lamento..., me quedé dormido... ¿Me he perdido algo importante?

No parecía darse cuenta de que los demás profesores lo miraban con una expresión bastante cercana al odio. Harry aprovechó la puerta abierta para salir, el no se iba a ir y dejar a Ginny en el castillo para que sus huesos reposaran en ningún lugar por el resto de la eternidad. Así que ya dejando de lado la capa corrió de nuevo al baño de Myrtle, él no había visto el nuevo escrito, y casi podía asegurar que cuando había salido de ahí no había ningún mensaje.

Pero no podía ignorar los hechos, ahí estaba el mensaje, claramente... corrió al baño de Myrtle.

—Myrtle —llamó y ella se materializó frente a él causándole un escalofrío.
—Hay dos ahí —dijo ella simplemente.
—¿Qué?
—Dos chicas... silbaban como tú, me asomé y cerraron el lavabo, salieron y volvieron, cuando llegaron se cayeron.

Harry siguió a Myrtle y miró a las dos chicas frente a él. Las dos tenían los dedos manchados en pintura... eran Luna y Susan, Harry corrió hasta ellas y les revisó el pulso, volvió a respirar cuando les sintió el pulso a las dos... no estaban muertas.

Claro que no lo están, ninguna de ellas está en la cámara. Dijo una voz en su cabeza.

—Voy a entrar, pero Myrtle... no puedes decirle a NADIE que me has visto aquí ¿De acuerdo?
—Bien, puedo hacer eso.
—Gracias Myrtle.
—Harry... como un fantasma debo decir que morir es genial... pero a veces me pregunto... Qué hubiera pasado si no hubiera muerto... y por mucho que necesito compañía aquí... bueno, no pienso compartir mi baño, así que más te vale que esa niña y tú no se mueran, soy muy egoísta con mis cosas.
—Haré todo lo que esté en mi para evitarlo Myrtle.
—Gracias Harry.

Harry se metió en la tubería y se dejó caer. Era como tirarse por un tobogán interminable, viscoso y oscuro. Podía ver otras tuberías que surgían como ramas en todas las direcciones, pero ninguna era tan larga como aquella por la que iban, que se curvaba y retorcía, descendiendo súbitamente. Calculaba que ya estaban por debajo incluso de las mazmorras del castillo. Y entonces, cuando se empezaba a preguntar qué sucedería cuando llegara al final, la tubería tomó una dirección horizontal, y él cayó del extremo del tubo al húmedo suelo de un oscuro túnel de piedra, lo bastante alto para poder estar de pie.

Harry echó a caminar por el túnel que estaba tranquilo como una tumba. Harry bajó la varita cuando escuchó algo crujir, estaba repleto de huesos de pequeños animales. Haciendo un esfuerzo para no imaginarse el aspecto que podría presentar Ginny. Después de una curva obscura, se iluminó la piel de una serpiente gigantesca, una piel de un verde intenso, ponzoñoso, que yacía atravesada en el suelo del túnel, retorcida y vacía. El animal que había dejado allí su muda debía de medir al menos siete metros.

Cruzó la piel de la serpiente gigante. El túnel serpenteaba continuamente. Harry sentía la incomodidad de cada uno de sus músculos en tensión. Quería llegar al final del túnel y al mismo tiempo le aterrorizaba lo que pudiera encontrar en él. Y entonces, al fin, al doblar sigilosamente otra curva, vio delante de él una gruesa pared en la que estaban talladas las figuras de dos serpientes enlazadas, con grandes y brillantes esmeraldas en los ojos. Harry se acercó a la pared. Tenía la garganta muy seca. No tuvo que hacer un gran esfuerzo para imaginarse que aquellas serpientes eran de verdad, porque sus ojos parecían extrañamente vivos.

Se aclaró la garganta, y le pareció que los ojos de las serpientes parpadeaban.

—¡Ábrete! —dijo Harry, con un silbido bajo, desmayado. Las serpientes se separaron al abrirse el muro. Las dos mitades de éste se deslizaron a los lados hasta quedar ocultas, y Harry, temblando de la cabeza a los pies, en parte por los nervios, en parte por la adrenalina... entró.

Okey, aquí tenemos este capítulo después de haberme perdido por un buen timepo, cualquier comentario se los agradeceré

Ale