No soy muy fan de la fecha, pero voy a hacer lo posible por entregar los capítulos a tiempo. A los que si celebran este día, felicitaciones. Feliz día del amor y la amistad. Yo, particularmente creo que esas son cosas que se celebran todos los días.
Regulus Black no estaba acostumbrado a la sensación que en los últimos días se transformó en su constante compañía, la ansiedad que se traducía en pequeños temas nerviosos que se encontraba interrumpiendo a la mitad antes que alguien pudiese darse cuenta. Bella y Cissy parecían encontrarlo muy divertido, incluso tenían un juego entre ambas. Estaban compitiendo a ver cuál de las dos se percataba de alguno de los "tics" de Regulus antes que la población general, Regulus se hacia la vista gorda en los asuntos que no estuviesen relacionados directamente con él. Le podía importar menos con que se distraían sus primas. Eso si la fuente de su entretenimiento no estuviese tan directamente relacionada con él. Tal como estaban las cosas, le irritaba sobremanera haber quedado reducido a ser una vulgar distracción.
Luego del altercado en el que Severus prácticamente lo echo del laboratorio de pociones, Regulus se encontró con tiempo libre entre manos. Tiempo, para preocuparse por aquello a lo que estaba intentando ignorar.
La cita. A ser exactos, su primera cita.
Con James Potter.
Sus sentimientos y pensamientos estaban por todo el lugar. Cada cual más ruidoso que el anterior, se manifestaba en una nube repentina para luego quedar completamente acallado a la sombra del más reciente. Cada detalle fue planificado cuidadosamente, desde la hora del encuentro, el sitio al que acudirían, el menú… incluso el atuendo que llevaría esa noche. Todo ello preparado a la perfección, que ningún detalle saliese mal. Era importante.
De pensar un par de meses antes que se encontraría en esta alteración nerviosa, por nada más y nada menos que uno de los amigos de su hermano mayor… si, era algo que su yo de hace un par de meses no podría llegar a comprender. Después de todo… ¿Quién podía escoger a su compañero, a su futuro esposo o esposa? Ciertamente no eran las personas de su posición.
Regulus… deseaba hacer las cosas como debían ser hechas. Acorde a las tradiciones que fue criado para honrar y respetar. Quería llevarse por las reglas que regían la alta sociedad. No estaba actuando guiado en momento alguno por perjuicios políticos o de sangre. Dejarse cegar por cosas como esa solo era algo que hacían los necios.
Dejando todos esos factores de lado, Regulus no era una persona que reaccionase positivamente a cosas que no podía controlar. Y es que James… al tiempo que le fascinaba por diversas razones, era alguien a quien no alcanzaba a comprender. Lo único que podía entender perfectamente era su temor ante la situación. Ese que despertaba en Regulus una ira que era casi imposible de contener. Un ansia de destrucción por todo aquello que pudiese lastimar o perturbar a James. Y era absurdo. El Gryffindor era perfectamente capaz de defenderse contra el promedio de los estudiantes, incluso podía enfrentar a Severus. Ningún amigo de Sirius podía ser débil.
Contener sus instintos estaba costándole un esfuerzo consciente. Severus lo saco del laboratorio diciéndole que fuese a dejar salir algo de la energía contenida que tenía. Porque… y era vergonzoso admitirlo. Regulus estaba enloqueciendo. Y Severus no era la persona más paciente cuando se encontraba en su laboratorio.
Volviendo a la cita… todo estaba preparado a la perfección… si es que la cita fuese con una heredera promedio de una familia sangre pura. Y es que… James no era precisamente alguien que estuviese interesado en mantener esos estándares. Y… Regulus realmente quería que aquella fuese una cita perfecta. Debía serlo.
Era la primera oportunidad que tenía para hacer claras sus intenciones, porque después de ese día… el Gryffindor no podría seguirse haciendo el desentendido a sus señales. La frustración que Regulus venia acumulando por ello, pronto seria resuelta.
…
Alguien llamaba a la puerta, Severus contuvo un suspiro de irritación. La poción estaba estable y podía permitirse el lujo de ir a abrir la puerta, sin problemas. Aunque si era Regulus otra vez…
Lily entro apenas abrió un filo, aprovechándose que era delgada. Y… sí. Estaba cabreadísima.
_ ¡Severus Tobías Snape Prince!- chillo, y sus ojos verdes estaban echando chispas en su ira. Resplandecían como las hojas bañadas a la luz del sol.- ¿Tienes idea de todo el tiempo que estuve esperando? Te he dicho que deberías ver tu reloj de vez en cuando, y Regulus…
Allí ella misma se interrumpió, dando una mirada a su alrededor, como si las paredes pudieran decirle donde se encontraba Regulus.
_ Por supuesto, si Regulus estuviese aquí no te hubiese dejado llegar tarde.- tercio Lily, cruzando sus brazos.- Ya que estoy aquí, puedo ayudarte, porque no vas a salir ahorita y realmente quiero aprovechar nuestro tiempo juntos.
Bien, ese era un plan que podía respaldar. Y definitivamente tenía algo que compensarle a Lily… quizá podría aprovechar todas esas horas que Regulus paso balbuceando sobre citas. Aprovechar el tiempo con Lily.
Y no pensar en otra cosa.
…
Sirius sabía que algo estaba mal con Remus… aparte de todo lo que había pasado anteriormente, y es que… parecía estar esperando un ataque. Cuando pasaba horas contemplando a Remus, sin poder acercarse a hablar con él. Sirius pensó que cualquier estado de ánimo sería mejor que verlo triste… ¡que equivocado estaba!
Algo estaba pasando y lo estaban dejando por fuera. James parecía estar con la cabeza en otro lado, ya no estaban planificando bromas como antes, ni siquiera buscar nuevos lugares del castillo que incluir en el mapa del merodeador. En cambio… parecía que estaba pasando tiempo con ellos por inercia, porque era lo que se esperaba de él.
Ni siquiera estaba pendiente del Quidditch.
Remus estaba enterrado en libros cuando no estaba en clase. Haciéndolo prácticamente imposible que alguien se acercase. Mucho menos, Sirius.
Cada vez que intentaba acercarse a James, es como si de repente tuviera otra cosa que hacer, ahora se le veía con Evans, quien de un momento a otro parecía estar aceptándolo luego de haber amenazado con maldecirlo.
Sirius no terminaba de creérselo, no es que pensara que Evans iba a diseccionar a James o algo. Pero… ¿de ahí a que hubiesen empezado a salir? No terminaba de digerirlo, especialmente porque James no estaba pensando en eso, al menos no en serio.
Todo a su alrededor parecía haberse deslizado en una especie de realidad alterna, todos conociendo la trama y dejándolo por fuera. Lo único que faltaba para enloquecerlo es que sus padres se aparecieran en el colegio para decirle lo buen hijo que era…
Sí, claro. Si estaba vivo y en Hogwarts es porque los Potter decidieron compadecerse de su trasero prácticamente huérfano.
…
Sirius estaba a salvo, aunque sus intentos por esconderse dejaban mucho que desear por no mencionar que francamente eran inútiles a los sentidos de Remus. Aun se encontraba cuestionando si es que aquello que enfrento ese día en el bosque pudo haber sido parte de su imaginación. Especialmente porque una criatura como esa no podía simplemente desaparecer sin dejar rastro. Tanta maldad y sed de sangre no eran fáciles de camuflar, pero sin duda alguna era una criatura inteligente, porque Hogwarts era uno de los pocos lugares donde podría esconderse tranquilamente.
Sirius estaba a salvo, pero pese al pánico que experimentara ese día, no deseaba hablar con él, no sabía cómo se suponía que debía enfrentarle después de lo que paso con Snape.
No deseaba siquiera estar en la misma habitación con los dos, Peter… no era la persona con quien deseaba hablar de algo como eso. Y James ya tenía demasiado con lo que lidiar, a juzgar por lo que le decía su nariz.
James siempre estaba en guardia. Paranoico. Como si estuviese esperando un ataque y se encontrase en alerta permanente.
Era un buen instinto para tener. Especialmente si en el colegio se escondía algo como eso.
Todo el colegio parecía estar en caos, más que de costumbre. Porque los Slytherin parecían estar planificando algo. Snape pasaba más tiempo en el laboratorio de pociones que de costumbre ahora que ya no se reunía con Evans tanto como antes.
Era un alivio porque no deseaba verlo. No quería enfrentarse a alguien a quien casi causo un daño irreparable. Snape solo le producía antipatía, pero en el caso de Sirius… Sirius lo odiaba.
Puede que porque Snape representaba todo lo que los padres de Sirius esperaban de él. Y por eso lo detestaba, especialmente porque parecía mantener una buena relación con Regulus. Y Sirius podía ser cualquier cosa, incluso podía decir que no quería nada que ver con su familia, Sirius adoraba a su hermano.
Regulus era lo único que no estaba dispuesto a abandonar, su razón para regresar a casa todas las vacaciones hasta que ya no pudo hacerlo. Y Remus lo entendía. Ser un buen hermano mayor era algo que Sirius se propuso desde que tuvo a Regulus en brazos por primera vez.
En las largas conversaciones que solían mantener, como buenos amigos y luego… como novios, Sirius solía hablarle de cómo eran las cosas en Grimmauld Place, lo que se esperaba de el por ser quien era, las cosas que su madre solía hacer y decir. Y de como su padre era mucho peor cuando se tomaba la molestia de involucrarse.
Decir que para Remus era difícil cuando llegaban las vacaciones era poco, todo en su instinto le urgía a hacer lo que fuese necesario para que Sirius no pusiera un pie en esa casa. Porque siempre regresaba con algo abominable que contar.
Fuese material para pesadillas si Remus no tuviese sus propias experiencias que revivir…
_ Moony- James se veía… nervioso.
Era un aspecto nuevo en estos últimos días. Y era refrescante en medio de todo.
_ ¿Qué sucede Prongs?- inquirió Remus, incorporándose.
_ No quiero que pienses que estoy perdiendo el juicio.- empezó James, que por alguna razón estaba experimentando dificultades para expresar sus pensamientos en voz alta- Tengo una cita hoy en la noche…
_ ¿Con Evans?- inquirió Remus, tratando de inyectar entusiasmo en su voz.
James, lejos de contestarle, cerró la puerta con seguro e instalo un par de barreras en la puerta.
_ No quiero que grites o algo… sé que esto puede sonar mal. Pero la cita esta noche no es con Evans… es con Regulus Black.
El primer instinto de Remus, lejos de gritar fue… lanzarse a por James.
No conocía a Regulus personalmente porque la relación entre Sirius y su hermano menor era inexistente, todo en sus instintos le instaba a defenderle, como miembro de su manada que lo percibía. Como la persona más importante de Sirius, su seguridad era importante. Pero James… James era su mejor amigo y también parte de su manada. ¡Vaya situación!
_ Me estoy volviendo loco, Moony- empezó James- Primero, déjame terminar, ¿sí?
Remus comprendio que aunque podía percibir muchas cosas gracias a sus sentidos, aun le quedaba mucho por aprender.
Pareció que fueron horas, James le conto como estaba atrapado dentro de su propio cuerpo esos días que estuvo haciendo el idiota y persiguiendo a Evans. Como la única persona que se percató que algo sucedía fue Regulus. Como se encontraba en una especie de acuerdo con Regulus, Snape y Evans. Pero…
_ ¿Dumbledore?
_ Si, sé que estas agradecido con él. Pensé mucho antes de decírtelo, pero Peter no es precisamente el más brillante a la hora de tomar decisiones. Y Sirius… pues, es mi mejor amigo y lo quiero, pero puede ser, ya sabes, impulsivo. Y además, no quisiera que me maldiga primero y pregunte después. Regulus es su hermano menor.
Remus sentía que la cabeza le iba a estallar. No era de extrañar que James hubiese estado tan tenso en los últimos días, no era nada fácil de digerir. ¿Qué podía ganar Dumbledore por algo como eso? El mismo mago gracias al que tenía acceso a la educación trato de esclavizar a su mejor amigo.
Primero el incidente con Sirius, luego lo de la criatura y por ultimo… esto.
_ Creo que Regulus va en serio. Sea cual sea la razón.- concluyo Remus- Si no sientes nada por él, lo mejor es que lo desilusiones. Pero… si esto llega a ser serio, no puedo ocultárselo a Sirius.
_ ¡Tampoco pretendo hacer eso!- se apresuró a tranquilizar James.
_ Bien, que me hayas dicho de esta cita… ¿Crees que Regulus vaya a hacerte algo?- inquirió Remus, con cierta preocupación.
_ No puedo descartarlo… es un Slytherin y está con ellos.- dijo James- No puedo descartar que me haya salvado con otro motivo.- aun cuando estaba diciendo las palabras, James no las creía del todo.
Se sentía inclinado a confiar en Regulus, aunque no deseaba ponerle nombre a aquellas sensaciones. Su esfuerzo consciente por ignorar aquello…
…
El día 0. James se encontró caminando hasta la entrada del castillo, donde quedo en encontrarse con Regulus. Al final, con ayuda de Remus escogió un atuendo que estaba a término medio entre lo que se esperaba de un heredero y sus atuendos de siempre. Algo que era fiel a su personalidad. Y Regulus…
Su atuendo era increíblemente formal, desde el último botón en su abrigo hasta sus botas de piel de dragón. Pese a ello, James se encontró admitiendo que le sentaba bien.
La expresión de Regulus era completamente cerrada. De hecho, no intercambiaron palabra mientras salían del castillo o en el camino al pueblo. Cada uno fue por su lado como si estuviesen pensando en ir de compras. Fue algo que discutieron.
James se ocultaría bajo la capa de invisibilidad cuando estuviese seguro que nadie estaría vigilándolo. Y Regulus… él tenía sus propios métodos de detectar perseguidores indeseados, el sitio donde hizo la reservación para la cena era un club muy exclusivo, donde no entraba cualquiera. La discreción y seguridad estaban más que aseguradas.
El sitio, Loreans. Estaba en el callejón Diagon. Llegarían allí por la red flu, cada uno por sus propios medios. Era un plan con riesgo. Aunque… por supuesto dejo garantías.
Severus iba a cobrárselas bien caro, aunque técnicamente sirviendo como garantía, Regulus le estaba haciendo un favor a él y a Evans.
Todos los preparativos que pudo haber hecho no eran suficientes, era agotador tener que ser responsable de la seguridad de todos. Tener que pensar en cada detalle. Pero toda esa planificación llevaba a este momento y no se arrepentiría.
Claro, tuvo sus momentos divertidos cuando James, Severus y Evans le miraban como si se hubiese vuelto loco.
En estos momentos, en Hogsmeade Severus (en la forma de James) y Evans, estaban disfrutando de una cita en toda regla. Donde todos los estudiantes y la gente que contaba podían verlos. Sin que a alguien se le pasara por la cabeza que el verdadero James Potter se encontraba en Loreans.
Que James hubiese llegado primero a Loreans fue una sorpresa agradable, aunque cuando llego al salón reservado, la primera impresión (absurda) fue que se equivocó de lugar. Eso, hasta que la persona que estaba sentada en el reclinable negro se levantó y se dirigió a él.
A simple vista, podía pasar por una chica, aunque eso solo se debía a lo largo de su cabello, una cortina negra que le llegaba a media espalda… aunque a segunda vista. Los lentes eran sin duda alguna, los de James, aunque la ropa era diferente.
_ lus… REGULUS… ¡BLACK! ¡Por todos los demonios, Sirius va a matarme! ¿Qué te pasa?- James en algún momento le tomo por los hombros y le empezó a sacudir.
Regulus, por su parte… podía sentir el color trepando por sus mejillas. Y era una noción absurda pero seguramente, sus orejas debían estar expulsando humo, como cuando debía tomar Pepper Up por un resfriado.
James, ciertamente, pensó que su sonrojo era por fiebre.
_ ¿Se puede saber que está mal contigo? ¡Vámonos a Hogwarts ya mismo! Te voy a dejar en la enfermería antes que Sirius o Snape quieran practicar sus maldiciones conmigo…
_ No hace falta.- Regulus se recuperó lo suficiente para mascullar aquellas palabras, en un tono que no hubiese reconocido como propio en otras circunstancias. Pero no deseaba que aquella oportunidad fuese desperdiciada.
La impresión era difícil de superar.
James no le encontraba la mirada. Pero se notaba que estaba algo contrariado por el susto que se había llevado.
_ Pensé que sería más sencillo llegar hasta acá en esta forma, empaque un cambio de ropa solo por si acaso, no sé qué precauciones tomaste para burlar a Dumbledore y a quien pueda estar vigilándonos pero no quiero una repetición de lo que ya paso… No me gusta salir en público en esta forma. Precisamente porque se me quedan viendo como si nunca me hubiesen visto en la vida.- en esa última oración era patente su irritación, y fue el baldazo de agua fría que Regulus necesitaba para recuperar la compostura.
Con el objetivo en frente, no podía permitirse fallos.
_ No se puede esperar que la gente ordinaria tenga una reacción comedida ante lo extraordinario- se permitió Regulus, atento a la reacción que pudieran provocar sus palabras.
El cabello de James era de un castaño, casi negro. Ondulado y abundante como una cascada. Hacia un contraste marcado con su piel, que era pálida como la porcelana aunque parecía emitir un tenue brillo. Como si en su interior estuviese ardiendo el fuego o si se encontrase enmarcado por la luz del sol y… no dejaba lugar a dudas que en sus venas debía haber sangre de veela. Pero a su vez de Fae. Ciertamente eso explicaba el gusto por esas bromas crueles en las que no discriminaban entre casas. Si Sirius fuese un tanto más aplicado en las clases de genealogía que se les impartió de niños, no hubiese pasado por alto esas características en James.
Pero sea como fuese, el efecto era innegable, dejaba sin palabras.
Pero en su verdadera forma, dejando de lado su parte humana. James era… fascinante.
Si antes no hubiese estado completamente convencido en su elección, haberle contemplado en esta forma no le dejaba lugar a dudas.
Estaba ante la perfección.
Y como tal, debía ir a por todo, sin reservas. Al menos con James, se permitiría abandonar su parte humana.
…
James no podía creer sus ojos cuando Regulus empezó a cambiar. Fue sutil, como cuando una llama consume un pergamino. Su piel no sufrió cambio alguno, pero su cabello creció hasta quedar en su espalda baja. Sus ojos crecieron ligeramente, al punto que con todo y la expresión inescrutable en el rostro de Regulus… parecía que eran más honestos, transparentes. Relucían como la plata fundida. Sus hombros se ensancharon… todo eso ante la atónita mirada de James. Que ahora no podía ignorar las voces que gritaban en su mente, algo que se negaba a reconocer.
Mío.
Estaba en serios problemas, porque no había manera en la tierra en que pudiese mantenerse alejado de Regulus Black. La suerte estaba echada. Eran como dos imanes que se atraían inexorablemente, que eventualmente se unirían. Independientemente si querían o no.
James no era idiota. Lo que sea que le hizo Dumbledore no desapareció del todo, aquello en cierta forma le permitió ignorar lo que sus instintos estaban gritando. Que Regulus era especial. Aun a la distancia.
Porque… siendo completamente honesto consigo mismo. Regulus Black siempre le había llamado la atención. Al principio, conociéndolo a través de Sirius… era como si James de alguna manera se hubiese colado en sus recuerdos de la infancia. Distante pero cálido al mismo tiempo, alguien que no dudaba en hacer lo que era correcto por él y los suyos. Porque… tal como Sirius estaba obsesionado en proteger a Regulus de la ira de sus padres, Regulus estaba igualmente obsesionado en compartir la carga autoimpuesta de su hermano mayor… James, aunque sentía una afinidad con Sirius que no pudo alcanzar con nadie más, no podía dejar de percibir que Regulus le veía con antipatía, a él, a Remus y a Peter. Porque a sus ojos era como si le hubiesen robado a su hermano mayor.
Y que se encontrara en una cita con alguien a quien a ratos veía como una especie de hermano mayor… o como uno de esos odiosos Slytherin de la escuela… pero que al mismo tiempo era el ser más atractivo en quien posara los ojos. Si, estaba metido en un buen problema porque esto de ninguna manera iba a ir bien con Padfoot.
Ya podía escucharlo…
Que en ese momento apareciera una cena digna de ser servida en un banquete de dignatarios fue una distracción a la que ambos dieron la bienvenida. Cualquier cosa que los salvase de hacer el idiota. Para Regulus aquello era toda una novedad. Porque en ningún otro escenario le costó tanto trabajo mantener la compostura.
…
Severus debía reconocer que estaba endeudado con Regulus. Pese a que estaba usando la piel del individuo que más detestaba en la faz de la tierra, claro, después de Sirius Black… estaba disfrutando de una cita con Lily en Hogsmeade sin preocuparse por estar manteniendo las apariencias o que alguien estuviese vigilándolos. Definitivamente, podría acostumbrarse a esto, aunque para ello debiese estar preparando poción multijugos… y debiese convertirse en Potter.
Era un sacrificio que estaba dispuesto a hacer por Lily… y por Regulus.
La importancia de mantenerse bajo el radar de Dumbledore no se perdía para Severus.
Fue fuerte y breve, pero el tirón en su cabello fue un mensaje recibido. Lily se dio cuenta que su mente estaba divagando, y solo quería que se concentrara en ella, muchas gracias.
Ya estaban ante Las Tres Escobas. Lo mejor que podía ofrecer Hogsmeade. En uno de los reservados privados que era casi imposible de obtener, siendo atendidos casi que exclusivamente por Madame Rosmerta.
Lily estaba radiante. Nada en su postura indicaba tensión, esta libertad que tenía se debía a que Severus estaba usando la cara de Potter. Nadie se sentía en la obligación de acercarse a ellos e informarles lo incorrecto que era que estuviesen saliendo.
_ Definitivamente, Reggie es un genio para los detalles.- se maravilló Lily al centrar la mirada en la mesa. Se notaba que estaba preparada para satisfacer al más exigente.
_ No dejes que te escuche- comento Severus, medio en broma, medio en serio.
_ Puedes decir todo lo que quieras, pero en realidad eres afortunado de tener a alguien como Reggie, es el único de tu banda de Slytherins a quien merece la pena tratar.
_ Como siempre, tienes toda la razón. Aunque "mi banda" es básicamente un grupo de gente que solo quieren usar mis habilidades y no es que me convenga negarme. Me sorprende que hasta ahora no se hayan mostrado abiertamente hostiles contra ti, pero… que haya pasado todo esto puede transformarse en nuestra oportunidad.
_ No quiero discutir política de las casas o… ya sabes. Eso. Para mí, solo cuenta el aquí y el ahora. Que estamos juntos. Por Reggie- añadió Lily levantando la copa de vino.
_ Por Reggie- confirmo Severus. Su mejor amigo. A quien encontraba increíblemente molesto y fascinante a partes iguales.
…
Remus, en retrospectiva, debió sospechar que algo iba extraño cuando entro al dormitorio y lo encontró vacío a excepción de Sirius, que a todas luces le estaba esperando.
Pero no podía decir que se arrepentía del resultado, no cuando finalmente podía tener a Sirius entre sus brazos, y esta vez. Para siempre. Lo más definitivo que podía hacerlo. Sin malentendidos, medias verdades o egos de por medio.
Estaba exhausto y francamente ya le valía madres estar evitando a Sirius. James no estaba en el castillo y Peter estaba en una detención de la que no se libraría al menos pasada la medianoche. De todas las cosas que se le podían ocurrir… cortarle la punta de la cola a la Señora Norris no fue una de las más brillantes. De hecho, parecía que se dejó atrapar deliberadamente… Preocupado como estaba por James y lo que le había contado, sumado a lo que el mismo experimento en el bosque… se podía decir que estaba física y mentalmente exhausto. No se encontraba ni cerca de encontrar una solución satisfactoria.
Entro en el dormitorio sin darse cuenta de lo silencioso que estaba…
El único ocupante de la habitación levanto la cabeza desde… su cama. Porque por supuesto, Sirius tenía que estar esperándole envuelto en una bata de baño bajo la que seguramente no llevaba nada… y en la cama de Remus.
Por todo lo que criticaba a los Slytherin, ciertamente podía actuar como uno.
El silencio pesaba entre ambos como una tonelada.
Todo en la postura de Sirius quería transmitir naturalidad. Pero para Remus, la tensión bajo la superficie quedaba completamente en evidencia. Desde el hombro que quedaba al descubierto como al descuido… hasta la forma en que Sirius acomodo su cabello para despejar el acceso a su cuello. Todo fue fríamente calculado.
Era difícil plantarle resistencia a sus instintos más bajos, pero Remus se sentía a la altura de la tarea.
_ No- dijo, firmemente, acomodando la bata y sentando a Sirius en la cama. Sujetándole las manos con firmeza. De lo contrario, Sirius ya estuviese encerrado en el baño del dormitorio.- No así- aclaro Remus.
Sirius mantuvo el silencio, todo en su expresión hablaba que estaba preparándose para cerrarse herméticamente.
_ ¿Sabes? Para mi eres perfecto. Aun cuando estuviste a punto de hacer que pasáramos una vida completa en Azkaban. De hecho, no sé porque Dumbledore no tomo medidas más drásticas. Que él no lo haya hecho, no quiere decir que yo sea capaz de ignorar lo que paso. No puedo, Sirius. Pese a ello, eso no quiere decir que quiera terminar… Tal como lo veo, tenemos dos opciones. Y no creo que haga falta que las diga, puedo esperar todo el tiempo que haga falta, Sirius. Háblame.
El silencio que reino por completo en la habitación se extendió hasta que Remus pensó que no se rompería, representando una verdadera prueba a su resolución. Pero… cada minuto de espera valió la pena cuando Sirius finalmente se decidió a hablar. Al principio, las palabras fueron vacilantes… como si no pudiese creer que estaba diciéndolas. Y luego, se transformaron en un torrente que no podía ser acallado. Confirmando o negando por completo cosas que Remus daba por sentadas o había asumido que eran ciertas. Hasta que no quedo nada por contar.
Y solo en ese momento, fue que se permitió ceder a lo que querían ambos.
