"Casual"

Capitulo III: "1° Regla: Miente"

Intentó abrir la puerta del departamento balanceando la enorme pila de papeles y formularios en una sola mano, mientras que con la otra intentaba girar la llave en la cerradura. La tarea se le estaba haciendo casi imposible, no solo por usar su mano izquierda para abrir, sino porque, además, estaba muriendo de cansancio. Afortunadamente, alguien abrió desde adentro y la sorpresa fue tal que estuvo a punto de dejar caer su carga al suelo...

-¿Erika? – Preguntó, asegurando los papeles que amenazaban con caer.

-¿Porqué tan sorprendida? También vivo aquí. – Se rió la líder de Ciudad Azulona y abrió completamente la puerta para que su amiga pudiera pasar. Misty caminó hasta la cocina donde dejó sus formularios, siendo seguida por una sonriente Erika -¿Quieres café? –

-Sí, gracias. – Se sentó en una de las sillas y arqueó su espalda hacia atrás, haciendo sonar varias de sus vértebras, luego estiró su brazo y tomó el primer formulario para llenar, uno que tenía 5 hojas adheridas.

-Vaya... Esta será una tarde y noche muy largas... –

-No te angusties. – Contestó su compañera.

-No entiendo. ¿No tendrías que estar de viaje? –

-También me agrada ser tu compañera de depto, Misty. – Contestó sarcástica encendiendo la cafetera y alcanzando dos tazas a la mesada.

-No es por eso. – Se quejó en un tono que afirmaba sus pocas ganas de discutir absurdamente. –Ya tienes aprobada tu petición, eres libre de volver a tu ciudad. –

-Sí, pero yo no apruebo la manera en que la conseguí. – Erika se apoyó contra la mesada y se cruzó de brazos, ubicándose en un lugar que no le dificultara controlar el café. –Solo aprobó el seguro de la fórmula porque quería que te quedaras sola aquí. –

-No creo que Ash sepa... –

-No mientas. Es tan lógico que no necesitamos investigarlo. A alguno de tus amigos se le escapó el dato o él simplemente tuvo la habilidad de comparar ambos formularios, en los dos está esta dirección... Ni Ash es tan tonto para no darse cuenta. –

-.Tienes razón... – Se quejó la Líder de Ciudad Celeste. –Es un patán, pero eso no tiene nada que ver con que no aproveches esta oportunidad. –

-No podría vivir con la culpa. – Se rió –Además, esta hace daño a la piel. – Tuvo que sonreír ante aquella última afirmación de su amiga, en ese instante reconoció otra de las grandes ventajas de convivir con ella, lograba levantarle el ánimo rápidamente.

-Es decir que estás dispuesta a volverte loca con todo el papelerío, solo para no sentir culpa. – El agua hirvió, anunciando que ya podía hacer el café. La chica de lacio cabello negro le dio la espalda a la pelirroja para preparar sendas tazas.

-Misty... hace solo cinco años que Ash es Maestro, antes que él estuviera, todos los líderes debíamos arreglarnos con el papelerío tradicional. Para muchos el sistema de Ketchum es una bendición, para nosotras es solo un obstáculo más en el camino burocrático. –

-Lo sé. Es injusto que todo deba pasar por él. Tengo que reunir rechazos a mis peticiones para ser tomada en cuenta con prioridad en el sector administrativo. –

-Es por eso que lo intentas tantas veces. Ya iba preguntarte porque seguías. –

-Claro¿Creías que me gustaba? –

-No, pensé que tratabas de fastidiarlo. –

-También. – Se rió, acompañada de su amiga. -Supongo que ambas tendremos mucho trabajo esta noche. –

-Sí... pero no podemos quejarnos tanto. Una vez que los papeles lleguen al Presidente de la Liga, podremos estar en nuestros Gimnasios. –

-¿Cuánto podrá tardar eso¿Una semana? –

-Quince días, como mucho... –

-Mmmm... Parece que estaremos un buen tiempo aquí... – La expresión de Misty le contagió una sonrisa pícara a Erika, quien arqueó sus cejas acompañando sus sospechas...

-Creo que... ya no estás pensando en la Liga. –

La líder de pokémon acuáticos sintió su rostro en llamas, bajó la cabeza, fijando su mirada en el líquido negro y respondió en un tono de terquedad, similar a una pequeña niña caprichosa.

-No sé a que te refieres... –

-Vamos, lo tienes escrito en la cara, amiga. –

-No es nada. Estás leyendo mal. –

-No señorita. No me puedes engañar en este terreno. – Erika se estaba divirtiendo notablemente, el rojo de las mejillas ardientes de Misty se fundía el anaranjado de su cabello y su rostro molesto, por dejar ser descubierta, le parecía aún más cómico con el leve "pucherito" que la mujer pelirroja (involuntariamente) agregó a su expresión -¿Quién es él? –

-No lo sé... – Respondió sin cambiar en nada su actitud. –No hemos hablado aún... –

-Misty, no seas tan infantil, vamos! Cuéntale a tu amiga Erika. –

-Es que no hay nada que contar. Solo estuve coqueteando con un tipo en un bar. –

-Entiendo... Están solo coqueteando... –

-Es un juego... tú sabes... –

-Sí, lo conozco. – Respondió, no tan interesada o entusiasmada como al inicio.-Y... ¿Dices que no han hablado? –

-Así es. Solo... un juego de miradas... o algo así. –

-¿Y cómo sabes que él también está jugando? Este tipo de situaciones puede complicarse mucho, debes tener cuidado. –

-Es obvio que él también está jugando... si le hubieras visto la expresión, tan arrogante, tan seguro de sí mismo... solo me dieron ganas de "pinchar" su inflado ego. –

-Ahora sí capturaste mi atención. – Sonrió Erika, bebiendo un largo sorbo de café. -¿Qué hiciste? –

-Lo clásico... – Levantó levemente la mirada, pensando es sus tácticas usadas en el bar. Afortunadamente su rubor estaba más controlado, gracias al genuino interés de su amiga por el relato y ya no se sentía tan tonta por dejarse atrapar por un juego superficial.

-Sé que es lo clásico... – Le respondió, al ver la dificultad que la chica tenía en explicarse. Sonrió ante el esfuerzo de su compañera. –Solo dudo que tú puedas aplicarlo. –

-Aaaaw! Eso dolió. – Se quejó, antes de beber un sorbo de café y levantarse hacia la lacena.

-Lo siento, pero tú... – Divagó insegura de cómo expresarse, temiendo lastimarla con sus palabras.

-Yo... ¿Qué? –

-Pues... vives dentro de un cuento. Dudo que puedas lograr un juego como este. –

-Creí que tendría tu apoyo. – Respondió, algo decepcionado por la cruel respuesta de su amiga y regresó a la mesa con la azucarera.

-Lo tienes; es más, me aseguraré de instruirte en esto, pero primero terminemos el café. Tienes que contarme con lujo de detalles todo lo que sucedió y no quiero distraerme. Buscaré la forma de ayudarte. –

Misty no sabía si agradecerle o rogarle porque no se metiera. Evidentemente Erika sabía mucho del arte de seducir; no solo era una hermosa mujer, sino que también conocía los modos de actuar y moverse indicados, después de todo, además de líder de gimnasio, su otra ocupación consistía en vender ilusiones y pociones a través de los aromas, conocía íntimamente a la elegancia y sutileza. Podía aprender mucho de ella, pero sabía que con ese aprendizaje y el rencor que guardaba hacia los hombres podría herir profundamente a alguien que no le había hecho nada; por más que su plan inicial era justamente ese, dudaba de la posibilidad de ser tan fría y cruel con alguien, la idea de lastimar solo por diversión le parecía injusto para la otra parte, aunque él estuviera jugando también...

¿Ganar por sus propios medios¿O armarse hasta los dientes de sensualidad? Su decisión podría ser mucho más sencilla si conociera la identidad del contrincante...


Regresó a su departamento agotado, se había asegurado de firmar todas las peticiones para poder tener un día de plenas batallas desde la mañana siguiente, sin pensar que un montón de papeles pudieran ser tan agobiantes; solo la negación a Misty por la tarde, le había brindado cierta satisfacción, que a esa hora de la noche ya no le alcanzaba para sentirse mejor.

Entró a la cocina y abrió su heladera: una caja de pizza vieja, un trozo de queso sospechosamente blanco, media rodaja de pan lactal, medio litro de leche y 3 botellas de Ketchup, nada seguro para comer. Decidió, entonces, pedir un Delivery y no preocuparse por la cena esa noche, tenía el fin de semana para preocuparse por las compras en el supermercado.

Pikachu y los otros pokémon habían quedado a cargo de la Enfermera Joy, ya que no podía arriesgarse a que estuvieran débiles para las batallas que planeaba, pero el departamento le pareció demasiado solitario sin su compañero merodeando por el living, lo que le hizo arrepentirse de esa decisión, sin embargo, agradeció, sonriendo levemente, que su vivienda solo tenía dos ambientes, la pesadez de la soledad le hubiera sido insoportable en un lugar más grande. Se sentó en un sillón de un cuerpo y estiró sus piernas a una mesa ratona, al tiempo que la única luz que se molestó en encender, la de la cocina le era suficiente para ver en el living. Suspiró desistiendo de la posibilidad de encender la TV o la radio... o cualquier aparato... de pronto sintió que no necesitaría al Delivery, una nueva leve expresión oscura plagó su rostro y la poca energía que tenía pareció drenarse poco a poco... Todo estaba tan silencioso y en semi-oscuridad, Ash en realidad deseaba que el ambiente allí fuera diferente, sí quería ruidos, conversar con alguien, discutir que cenarían, compartir un programa de TV, por más malo que este fuera... Quería compañía, pero aunque su roedor amigo estuviera allí, tampoco alcanzaba... Necesitaba más de lo que el pobre animalito pudiese darle, aunque fuera un gran compañero o un estupendo amigo.

Pensó, entonces, en sus amigos y algo de envidia se coló entre sus sentimientos. Todos compartían sus días con alguien... Brock con su familia, Tracey con el Profesor Oak, Gary con su hermana, May con Max, hasta Todd disfrutaba de una convivencia con su novia y... Misty, tan lejos de su hogar y, aún así, tenía una amiga. Cierto es que él no pudo contener la ira cuando se enteró¿Porqué él debía vivir solo y ella tenía a sus hermanas en Cd. Celeste y a Erika en Cd. Verde?¿Porqué no podía sufrir ella también? Fue por eso que aceptó la petición de la Líder de Cd. Azulona, fue por sentir que compartía algo con Misty... Soledad... Pero, una vez que llegó la noche y él se sumergió en la quietud de su departamento, se dio cuenta del acto de crueldad que había realizado... Imaginó a la pelirroja llegar a un departamento vacío, que tan solo un día atrás estaba compartiendo, pensó en el contraste de situación, tan incómodo, tan desolador... tan injusto... tal vez ese haya sido el peor de los actos que él había hecho, después de vivirlo por cinco años enteros, luego de conocer perfectamente el terrible efecto de estar solo ¿Porqué se permitió semejante maldad?

-Por envidioso... nada más que por eso... –

La envidia no parecía un rasgo característico en él, pero al pasar los años y encontrarse en aquella situación, en la que no podía ni ver a sus amigos, poco a poco los celos lo fueron consumiendo hasta el punto actual. Su celular sonó, con un estridente ringtone que lo despertó de aquel trance, el ID se activó al instante mostrando el nombre Brock en la pequeña pantalla del teléfono...

-Hola... – Saludó, sin ninguna emoción, rogando que el criador no intentara otra reunión, no se sentía con ganas de volver a rechazar aquello que tanto necesitaba...

--Ash, amigo. Te oyes terrible. – Se escuchó a un preocupado Brock del otro lado de la línea

-Solo estoy muy cansado. – Replicó el Maestro, simulando un tono más alegre.

-Ah¿Mucho trabajo? –

-Así es. Todos ustedes piden demasiado. – Brock se rió, solo que al Maestro le pareció que lo hacía más nervioso que divertido por el comentario.

-Quería disculparme por lo de ayer. –

-¿De qué hablas? – Ash sabía perfectamente a qué se refería, pero aceptar las disculpas de su amigo inmediatamente podría haberlo herido y Ketchum quería evitarse otra crueldad en el día.

-Por lo de la reunión, sé que tu no quieres venir. –

-Sí... Siento negarme siempre, es solo que-

-Sé. Te entiendo. – Lo interrumpió –Pero, Misty tampoco viene... No es que trate de convencerte, es solo que... ambos nos han dejado atrás a todos nosotros y no queremos que la amistad del grupo se arruine por las diferencias entre ustedes. – Ash sabía que lo que Brock decía era cierto, podía imaginar que, luego de todo lo que le hacía al gimnasio ella no querría verlo ni en fotos, pero el riesgo era enorme igual y él no deseaba encontrarse en tan incómoda situación.

-Brock¿Qué te parece si tomamos algo nosotros dos? Como en los viejos tiempos. – El criador no podía creer lo que escuchaba, el pobre muchacho había caído solito en el plan de sus amigos, el cual no podría haber salido mejor, no tendría ninguna sospecha del sorpresivo encuentro y los sucesos parecerían tan naturales que la Casualidad sería la única explicación que ellos encontrarían, sin pensar que el destino sería ligeramente forzado por los cuatro aburridos complotadores.

-No tengo ninguna objeción. – Respondió, simulando algo de sorpresa. –Pero... ¿Podría ser la próxima semana?¿El viernes? Tengo demasiado trabajo estos días. –

-Sí, Brock. no hay problema. – Sonrió Ash -¿Te parece en el bar que está en la esquina de la Liga? En... –

-No, no... No quiero distraerme con las meseras. Tenemos mucho de que hablar. –

-Entonces... ¿Dónde? –

-En el Parque Central de Cd. Verde. –

-¿UN PARQUE? – Exclamó Ketchum, casi dejando caer su teléfono al suelo, ese no parecía un lugar para ninguna reunión.

-Sí... quiero un poco de aire fresco en mis días libres. – Trató de seguir sonando natural, ciertamente un parque no parecía un lugar "normal" para reunirse, pero el plan de Gary lo exigía de esa manera y lamentablemente el criador no tenía estudiadas sus excusas. –Ya sabes, por nostalgia de los días de viajes. –

-Está bien. – Contestó Ash, comprendiendo la excusa de Brock y suponiendo que a él también le serviría rodearse de verde y árboles como cuando acampaba en cualquiera de los paisajes extraños con sus amigos. –En el Parque. Trataré de terminar de trabajar en horario, alrededor de las 5 pm. –

-De acuerdo. Te veo allí, frente a la escultura de Moltres. –

-Muy bien. Hasta el próximo viernes. –

-Adiós, Ash .-

Cerró la tapa del celular dando por terminada la conversación. Sonrió cálidamente, pensando que su angustia había sido comprendida por alguien y la solución a su problema de soledad podría ser resuelta. Siempre consideró a sus amigos como parte esencial de su vida, como un ingrediente necesario e imprescindible, pero luego de lo ocurrido con Misty sentía demasiado temor como para reunirse con ellos, y en días como ese en los que estaba completamente solo, los necesitaba, pero no podía contar con ellos. Reposó su cabeza hacia atrás y cerró los ojos lentamente... los pensamientos oscuros de unos minutos atrás lo abandonaron, mientas analizaba lo que Brock le había contado... tal vez asistiría a la próxima reunión... tal vez podría armarse de suficiente valor como para poder afrontar la posibilidad de ver a su antigua amiga... quizás no suceda nada si la viera... tal ve ni siquiera se reconocen... o, tal vez, su peor temor sea desear verla...

Negó con la cabeza y volvió a abrir su celular. Se sentía más tranquilo y menos atosigado por sus demonios: la envidia, los celos y la soledad quedaron completamente al margen cuando su estómago le recordó que tenía que llamar al Delivery y su mente le sugirió comer rápido e ir a dormir temprano, así la mañana llegaría más rápido y el ciclo del los rutinarios días se abriría nuevamente.


Ambas se habían tomado una pausa de formularios, luego que las dos declararan que las pequeñas letras de estos estaban por volverlas locas. El arduo trabajo se había vuelto más ameno, gracias a la mutua ayuda que se daban, además de las conversaciones superficiales que surgían espontáneamente. La noche reemplazó a la tarde sin ninguna advertencia brusca y aprovechando el descanso, Erika encontró la oportunidad para indagar con mayor profundidad en el Juego que su amiga planeaba; dentro de la conversación la mujer introdujo el tema con cautela y discreción, llevando a Misty cómodamente durante el relato, presionándola en los detalles para que no se le escapara ninguno y contestando o interviniendo lo menos posible, para no perder el hilo de la conversación. A su juicio, la mujer pelirroja tendría varios puntos para mejorar y muy pocas probabilidades de ganar, pero no podía decirle aquello con tal crudeza, por lo que se tomó un breve respiro y armó en su mente los detalles de su corrección...

-¿Qué edad tienes, Misty? – Preguntó con un tono que a su amiga ya le adelantaba la ironía.

-Veinticinco. –

-Menos mal. Creí que seguías en secundaria. –

-Erika! – Exclamó Misty, obviamente ofendida. -De acuerdo.- Pensó Erika –Esa no fue la mejor manera de comenzar, pero por Dios¿En donde estuvo encerrada estos años? –

-Es culpa tuya por comportarte como una adolescente. –

-¿Por qué me dices eso? Lo vi en muchas películas. –

Allí estaba otra vez, aquélla terquedad inmadura que no sabía controlar. Erika no era mucho mayor que su compañera, tampoco tenían un historial familiar demasiado impar, sin embargo, cuando le contestaba de aquella manera no podía evitar una cálida sonrisa y una sensación de protección, similar al de una hermana mayor. Decidió no burlarse más, pese a que un montón de comentarios referentes se habían prendido de su mente y continuó con su corrección...

-El problema que tienes es que actúas como una niña y ya no lo eres. Eso te hace vulnerable. –

-¿Vulnerable? –

-Por más que tengas ese odioso carácter explosivo y una terquedad inamovible, tu actitud dista de ser como el de una mujer... digamos... ¿Jugadora? – Misty asintió, omitiendo algunas palabras ofensivas que su amiga le disparaba. –Lo principal que necesitas es crearte un personaje. –

-¿Cómo un personaje? – Se burló riéndose levemente. Erika frunció el ceño, obviamente disgustada por la actitud.

-A lo que me refiero es que, para no sentir culpa por lo que harás, deberás simular ser otra persona¿Entiendes? -

-Sí... – De pronto la idea no le pareció tan buena como al inicio, sabia que algo de culpa sentiría, pero no imaginó que pudiera ser tanta.

-Claro, no es que siempre sea así. –Se apresuró Erika al ver el rostro de Misty –Es lo que yo te recomendaría para que puedas llevar mejor la situación. Psicológicamente se te hará más sencillo mentirle y sentirás el juego como tan solo eso, un juego. – La entrenadora de Ciudad Celeste sonrió, más convencida, reconociendo el sabor de la estrategia y reencontrado el gusto de la idea.

-Entiendo... –

-Además... No olvides que somos personas públicas... Tal vez, si dijeras la verdad podrías acabar dentro de algún escándalo. – Tampoco había reparado en ello; los líderes de gimnasio no eran gran centro de prensa, eso se lo dejaban (afortunadamente) a las estrellas de cine y a los escandalosos por profesión, pero cualquiera podía intentar llegar a la fama colgado de cualquier chusmerio y de eso debían cuidarse.

-Muy bien... – Sonrió la "alumna" y miró hacia el techo, sonriendo con cierta ensoñación –Una identidad... – Ladeó la cabeza a los lados, sabiendo lo mucho que se divertía su amiga y permitiéndose disfrutar de la lección, mientras nombres e ideas bailaban en su cabeza, hasta que decidiera por una. Miró a su amiga con cierto aire infantil y sonrió –Ya está. –

-¿Cuál es? – Indagó de inmediato, curiosa por la elección de su compañera, quien negó con la cabeza, aún con aquella expresión.

-No. –

-¿Qué?¿Porqué no? Quiero saber. –

-Es secreta... –

-Misty! Que infantil eres!. –

-Y tú eres muy curiosa. –

-De acuerdo. – Suspiró la mujer, masajeando su frente en un fingido gesto de molestia. –Lo siguiente es la actitud... Está bien lo que hiciste en el bar, por mucho que yo te criticara... –

-Gracias! – Exclamó sarcástica y esperó la lección con ansias.

-Pero creo que te falta algo de táctica, amiga... Algo más de sutilidad y de engaño. – Misty la observó con tanta atención e interés que Erika, por un momento, se sintió como una gran experta dando alguna clase de conferencia, se sintió halagada y un poco soberbia. –Tienes que moverte con delicadeza y gracia. Que cada movimiento que hagas sea naturalmente suave, no debe notarse el esfuerzo. A ver... déjame ver como caminas... –

-¿Qué? Erika, tampoco vamos a... –

-Levántate, Misty. Quiero ver como caminas. –

-¿Nunca me has visto? – Se cruzó de brazos y se echó hacia atrás en su silla. Otra vez le estaba ganando su propia terquedad, aún sabiendo que la estaban ayudando. Su amiga comenzó a reírse con grotescas carcajadas, también recostándose hacia atrás, llevando su palma abierta a su boca. -¿Debo ser tan sutil como tu? – Agregó al ver el tan poco femenino reír de ella.

-Amiga... – Logró decir al calmar su risa. –Te avergüenzas de algo tan simple. – Misty frunció el ceño. Ciertamente, estaba avergonzada, con las mejillas completamente rojas, acompañadas de aquella postura terca que había adquirido.

-Sé que seguirás burlándote. No sé porque te conté todo esto. –

-Porque necesitabas mi ayuda. –

-No es cierto. Hasta ahora pude hacerlo muy bien. –

-¿Ah si? – Levantó una ceja, con una sonrisa vencedora en su rostro, que le recordó al hombre del bar. Misty suspiró, admitiendo que se había defendido bien, pero que realmente había perdido la primer batalla y no se sentía tan capaz de ganar el juego, no con aquellos comentarios sarcásticos de Erika. Golpeó la mesa, incorporándose en su lugar y aspirando hondamente se levantó de su lugar.

Levantó la cabeza hacia el frente, con el mentón alto y la vista fija a donde se iba a dirigir, el sillón. Caminó hasta allá, como lo hacía siempre, cualquier día a cualquier lado y luego regresó a su lugar, llevando sus manos a las caderas, esperando la sentencia de la mujer morena.

-De acuerdo. – Respondió –Te daré un punto a favor, respecto a la mirada y la rigidez de tu cabeza. – Misty sonrió y se sentó en su lugar. Por su parte "la maestra" se levantó, acomodó su negro cabello hacia atrás y le sonrió a su "alumna" luego, comenzó el mismo trayecto que ella, también con la cabeza en alto, pero había cierta "gracia" en sus movimientos, algo que Misty no podía identificar, mucho menos imitar. Entonces se dio cuenta de lo que había tratado de enseñarle antes, todo lo que la líder de Cd. Azulona hacía estaba teñido con aquella sutileza delicada, algo que parecía innato en ella, pero que a la vez le agregaban una elegancia extra, algo que también reconoció en sus hermanas, pero con mayor distinción. -¿Comprendes? – Preguntó al volver a su lugar.

-Sí... – La pelirroja bajó la cabeza. No, no podría hacer eso.

-Sé lo que estás pensando. – Misty levantó la cabeza al escucharla y volvió a prestarle atención –No es tan difícil como crees, pienso que puedes aprenderlo muy bien. –

-La verdad es que nunca me interesó eso. – Replicó, con un extraño tono de voz que no se parecía al altanero que siempre usaba. –Nunca fui demasiado femenina. Es decir, me arreglo a veces, pero... no quiero acabar pareciéndome a mis hermanas. –

-Mist, te estás llendo del tema... – Hubo un silencio, prolongado. –Es un personaje... como si fueras una actriz. –

-Pero no lo soy. – Erika le sonrió y continuó.

-He visto unos muy interesantes actos acuáticos en varias de mis visitas a tu ciudad, hasta donde sé... no eres una sirena. – Otro silencio, pero esta vez la pelirroja estaba sonriendo, parecía permitirse pensar la propuesta de Erika, aunque le atraía ese temor de parecerse a sus hermanas en algún punto durante el juego. –Misty... si quieres seguir con esto será mejor que te cubras o acabarás muy lastimada. – asintió, comprendiendo, pero sin decir nada. –No acabarás pareciéndote a tus hermanas... no tienes nada que ver con ellas... Tampoco perderás nada de tu personalidad con solo ser un poco más femenina. –

El tema comenzaba a incomodara. Entendía todo lo que le habían dicho y hasta encontraba armas fuertes en la lección de su amiga, pero ese temor, esa posibilidad de acabar siendo una "Auténtica Waterflower" la detuvo, ella se enorgullecía de su diferencia con las tres hermanas mayores y creía absolutamente en una belleza natural que nada tenía que ver con tácticas o maquillaje... pero el rostro del hombre del bar, la expresión arrogante y "ganadora" con la que se desenvolvía, su descaro al no mirarla cuando se fue del bar esa tarde, dejándola atónita con el chocolate en la mano, tan indefensa y derrotada, haciéndola sentir como una completa tonta...

-Es un juego, Misty!! solo un tonto juego! No cambiarás por eso, no te afectará tanto. Además, si él es un jugador... sería mejor que no supiera como eres realmente... - Volvió a asentir. Jugar a ser alguien más, eso podría ahorrarle muchos problemas. Ser una mujer fría y calculadora, que no se interese verdaderamente por los sentimientos de los demás, solo con ánimos de divertirse y pasar buenos momentos, sin responsabilidades, ni preocupaciones... una mujer extrovertida, que no temería reírse, que priorisa el verse bien a cualquier costo... una mujer opuesta a ella, que no se enorgullece de los comentarios sarcásticos y lastimosos que pudiera formular, que el trabajo no sea su único tema en mente, que no se ocupa de los demás casi tanto como de ella misma... frívola, superficial y seductora... muy seductora. Sonrió con mayor convicción, con un brillo macabro bailando en sus pupilas al imaginarse la próxima vez que se cruzara con su "víctima", casi sintió pena por él, pero eso no haría la mujer a la que jugaba ser, oh no, ella estaría más feliz al meditar lo que haría, al planear la forma en que cazaría su presa. Miró a Erika con cierta decisión y dispuesta a aprender: Delicadeza, sutilidad y frivolidad...

-Te veo un poco más convencida. – Misty se puso de pie, aún sonriendo de la misma manera y volvió a caminar hacia el sillón y regresó a su lugar, esta vez utilizando un poco más de movimiento en sus manos y hombros, deslizándolos concientemente al costado de su cuerpo, asegurando sus pasos, moviendo levemente las caderas. Erika demostró su orgullo con una mirada brillosa, su alumna claramente aprendía rápido –Mucho mejor!! Es asombroso. –

-No dejo de ser una Waterflower. –

-Ten cuidado con lo que dices! –

-Es cierto. Omitamos eso. ¿Qué sigue? –

-Muy bien... continuemos... –

El tiempo trascurrió demasiado rápido para las dos líderes. Misty asimilaba con rapidez los sabios consejos y se permitía el divertimento de practicar frente a su amiga, la noche se convirtió en una larga lección útil que las envolvió haciéndoles olvidar del tiempo, los formularios y las obligaciones. La mujer pelirroja se ofreció a poner la mesa, mientras la otra cocinaba, todo el tiempo ambas participando del juego, actuando a ser personas diferentes, al tiempo que la líder de pokémon acuáticos se acostumbraba a simular y a olvidarse de su propia personalidad. La piel de su personaje no le resultó tan pesada como pensó que sería, por el contrario, hasta disfrutaba de su libertad y soltura, sin tantos esquemas y prejuicios como los que ella tenía.

-Será divertido. – Pensó, acabando de convencerse. –Ser Ann... será una grata experiencia... –

CONTINUARÁ.


Nota: Han pasado sus siglos desde el segundo capítulo, pero al fin pude hacer la recopilación para el tercero. Éste tiene un pequeño detalle por el que me han llamado la atención, (creo y espero que sea el único error) sé que el cabello de Erika originalmente es Azul, pero para la historia no me agradaba demasiado el dejárselo en ese color. Más adelante habrá alguna explicación que justifique mi capricho.

A parte de eso, creo que no hay otra aclaración. Gracias a todos por sus reviews y comentarios!!

Hasta el Prox.

-Amber