– ¡Vamos!, ¡no podemos dejar que el tiempo nos gane o quién sabe cuánto podríamos tardar en salir! –.

– ¡Eres tan experto en Espinadragón que puedes sostener mi mano mientras escapamos!...demasiado bueno –. Xiangling sintió que al percatarse de como iban, su cara comenzó a calentarse en medio de la tormenta de nieve y la sonrisa desapareció.

El sonido de un horrible crujido los trajo de vuelta a la realidad y el peligro que corrían, algo estaba cayendo de la cima de Espinadragón...más específicamente una avalancha que iba justo detrás de ellos.

Lo peor es que aún estaban lejos de llegar a Mondstadt, si saltaban probablemente se toparían de frente con la caída de la nieve y morirían.

– ¡¿Qué hacemos?! –. Xiangling y Aether corrían con la tensión encima, mientras la chef miraba de reojo como son alcanzados.

– Xiangling, ¿tienes lo que conseguimos? –.

– ¡Lo cargo encima, diría que podría ir más rápida si lo suelto!...¿lo hago? –.

– No, eso nos tiene que ayudar a sobrevivir por los momentos –. Él la tomó nuevamente de la mano con fuerza, desviándose del camino para correr hacia una cueva a oscuras que el viajero ya conocía de antemano en la ruta.

La avalancha pasó pocos segundos después mientras la tormenta seguía aumentando, la cocinera de ojos marrones miró preocupada el camino que quedó cubierto de nieve y dejó obstaculizada la entrada de la cueva.

– Aquí estaremos a salvo, no te preocupes...solo tenemos que estar calmados y esperar que la tormenta pase para irnos. Mientras estemos juntos la tormenta no nos hará daño –. Aether rápidamente llamó su atención para que no entrara en pánico ni buscara culpables, sacando rápidamente varios troncos para hacer una fogata.

Ella trató de hacer caso, sacando todo lo que traía consigo y sus ollas en caso de emergencia. Él se encargaba de hacer el fuego mientras Xiangling iba a cocinar para pasar el rato.

A diferencia del viajero que actuaba como un experto en estos casos, Xiangling nunca ha estado atrapada en una tormenta en Espinadragón, la sola idea hacía que la piel se le helara y tragara saliva.

Rezaba para que no tuvieran que pasar mucho tiempo o no podría soportarlo.

– Es raro ver tormentas de nieve en Espinadragón –. Para variar, Aether se mostraba confundido, sin saber que estaba asustándola aún más.

– P-Por favor...alguna tenía que haber en algún momento, no?; solo tuvimos la mala suerte de verla tan cerca y nos tiene aquí, quién sabe por cuánto...jaja –. Su risa, su sarcasmo no es nada de lo habitual que el rubio conocía de la chica azabache, que sonreía extrañamente temblorosa.

Xiangling trató de no pensar en nada de eso durante la cocina, la ayudó a distraerse de sus angustias mientras Aether estaba acompañándola, dando leves vistazos hacia la luz para conocer como iba la tormenta.

La cara de Xiangling fue calmándose a medida que se concentraba en la cocina, es lo mejor que podía contar para este momento además de tener la compañía de Aether.

– ¡La comida está lista!, espero que te guste porque me esforcé más que nunca, le dí una probada y creo que debería estar bien –.

Sorprendentemente, la chica había preparado un caldo con carne de jabalí, acompañada de salsa de slime Pyro.

Aether se sentó junto a ella en el tronco frente a la fogata, para comenzar a comer.

– El sabor, la temperatura de la salsa y lo jugoso que es la carne...es perfecta, creo que este puede ser un nuevo plato para el restaurante, ¿no lo crees? –. Al ver la aprobación del viajero con la probada, la chica tenía los ojos brillando de emoción.

Se puso manos a la obra para anotar la receta y memorizar todo para el momento cuando vuelva...

Cuando vuelva, ¿cuando saldrán de aquí?, se había olvidado de eso con la distracción de la cocina.

No quiso molestar a Aether en la comida, ella también comió pero un poco más inquieta mientras el calor de la comida le mantenía cuerda.

– A Paimon le gustará esto –. Susurró el viajero mientras se limpiaba los labios.

– ¿Y Paimon? –.

– Oh, no te lo dije...la dejé en la Relajatera, por eso no me acompañó esta vez –.

La Relajatera es según las palabras del rubio, una tetera que tiene un mundo adentro, como un dominio de un Adeptus.

– Aún tengo pendiente mostrarte mi "hogar", así que mantendré mi promesa sin importar lo que pase, te lo aseguro –.

Esa fue una forma muy sutil de decir que nada malo iba a pasar, Xiangling sintió calidez al escucharlo y la sonrisa que mostró le devolvió algo de esperanza.

– Yo dejé a Gouba ayudando a mi padre en el restaurante –.

Mientras tanto, de reojo y con el oído atento, se sentía la intensidad de la tormenta que hasta hizo gemir de frío a Xiangling. Después de un momento de silencio Aether contestó.

– Es probable que nos quedemos un tiempo, no sé cuánto...no parece que la tormenta termine pronto, quizás debí haber traído la Relajatera para evitar este retraso –. Dijo al final mirando a la luz, con un chasquido de frustración.

Aether también estaba sintiendo un poco de frío, pero es que a comparación de ella, los brazos y las piernas de Xiangling no tenían ropa con mangas largas y estaba con lo que ella carga habitualmente, comenzando a notarse y temblar con mucho miedo en sus ojos.

Él trató de hacer algo, pero la fogata no parecía que fuera suficiente para ella y la chica se deprimió mientras bocanadas de humo escapaban de sus labios.

– Es mi culpa que estemos aquí atrapados...lo siento por ser tan descuidada –.

Lo que más temía y trataba de evitar pasó, que su amiga entrara en crisis y se encontrara culpable del encierro confinado que tenían en la tormenta.

Se acunó en sus piernas para que Aether no viera la expresión que cargaba, pero el tono era muy apagado y casi tirando a llorar.

– Oye, no es tu culpa, ¿quién de los dos tenía idea que esto iba a pasar? –.

– Yo siempre te he arrastrado a qué me salves varias veces, en otras te he metido en problemas...como la primera vez que nos conocimos o ahora, ¿recuerdas que te resfriaste porque estaba ansiosa de visitar este lugar sin recordar lo peligroso que podía ser?. ¿Por qué prefieres acompañarme y no dices la verdad de lo que piensas de mi? –. Xiangling levantó la mirada solo para mostrar las lágrimas de sus ojos, temblando del frío y manteniendo la distancia de Aether para imponerse ese castigo de sentir las bajas temperaturas en sus propias carnes.

– ¿En serio crees que pienso mal de ti? –.

La chica prefirió encerrarse, deslizando el eco de las palabras del chico. No sabía cuánto le dolía a Aether verla de esa manera, alguien que no suele estar triste y le dice que trata de nunca pasar malos momentos por su culpa, porque es tan importante como lo es para él.

– Opino que eres lo mejor que me ha pasado en mi viaje... –. El viajero encontró la manera para lanzarse hacia ella, enrollándola en un abrazo muy acogedor mientras estaba con su cabeza a la altura de su pecho.

– ¡¿Aether?!, ¡¿por qué no me dejas morir de frío y tratas de no perder el calor de la fogata?! –. Los latidos de Xiangling se aceleraron mientras se agitaba con la cercanía de Aether sobre ella, estando casi encima.

Ella hizo un falso intento por alejarlo, pero Aether estaba más firme que una roca.

– Porque no voy a dejarte morir, jamás...además hablo en serio. Conocerte me hizo mejorar mucho en mi cocina, adoro ayudarte en tus nuevas recetas y probarlas; es un privilegio aunque no lo creas –. Las palabras de Aether hicieron eco de nueva cuenta, pero llegando a lo más profundo de su corazón, obligándola a encontrarse con sus ojos dorados en medio de la luz del fuego chispeante.

– ¿Incluso si te dejo con un horrible dolor de estómago?, yo...he mejorado mucho, pero siento que tal vez soy demasiado infantil y cometo muchos errores, en la cocina y en las aventuras poniendo en apuros con quién me junto. No soy la persona perfecta que crees que soy –. Xiangling trató de acostarse en el suelo y provocar que eso la soltara, mientras miraba a la oscuridad de las sombras en la cueva sumida en la culpa.

– No eres perfecta, eres Xiangling...eso me encanta de ti –. Aether consiguió acomodarse hasta estar a su lado acostado en el suelo, alcanzando a acariciar sus mejillas provocando que los ojos de la joven azabache brillaran tan intensamente atrapantes, mientras se dejaba de aferrar a la tristeza.

Aether entrelazó sus brazos en el cuerpo de Xiangling, el calor de los dos aumentó mientras sus caras estaban más iluminadas como dos faroles rojos. La chica estaba tan inmersa en él que por un momento se le pasó la idea de acercarse, hasta sus labios...pero solo apoyó la cabeza sobre su pecho, sintiendo como si fuera una olla.

– ¿No te molesta que estemos así? –.

– En absoluto...estoy aquí, no tienes porque asustarte, tampoco echarnos la culpa cambiará esto; mientras te quedes conmigo siento que solo será un aprendizaje, para en el futuro seas una experta en muchos ámbitos –. Aether acarició su cabello, mientras Xiangling lo miraba tímidamente sin importar lo bien que se sentían las manos del chico sobre su cabeza.

– Aether...yo... –. La azabache apretó su camisa negra, la realidad estaba tan distorsionada que parecía que estuvieran acercando sus rostros...en realidad solo sus ojos brillaban y estaban tan absortos en el uno con el otro.

– Gracias, por estas aventuras, me encantaría que hayan muchas más después de esta. Ya no siento mucho frío –. Lentamente ella acurrucó la cabeza sobre su cuello, dejando al rubio sintiendo el cabello con ternura.

La cocinera no podía creer que Aether estuviera abrazándola e invitándola a corresponderle, olvidando la cercania y lo vergonzoso que sería si un mal movimiento provocara una situación más embarazosa.

Pero esto es algo que le dejaba unas cosas claras, Aether es alguien que comprende muy bien las situaciones en cualquier momento y lo que siente por él, no es un pensamiento pasajero...si no algo real, muy real.

Lo quería aprovechar por lo menos en este momento de relativa paz y soledad para ambos, acostados con sus cuerpos juntos al lado de la fogata para acumular el mayor calor posible hasta que termine la tormenta.

"Ella es tan preciosa y linda, no podría dejarte que estés tan siquiera triste...ni mucho menos con frío, tal vez debería planear algo de compras para darle algo de abrigo, no importa si es una sorpresa o ir los dos juntos". Aether pasó un largo rato mirándola dormir con una pequeña sonrisa, calentando su corazón más que cualquier otra cosa.

Xiangling para él es como las pocas luces brillantes y puras que hay esparcidas en Teyvat, no dejaría que se apague.

No pudo evitar caer en el sueño de tanto mirarla dormir, así que la imitó y se durmieron acurrucados mientras los dos conseguían el máximo calor compartido, a la espera de que la tormenta les dé una tregua para salir de esta situación que ha conseguido fortalecerlos.