Si Me Besas - Fic
Cap. 10 - Celos.
Era la tercera vez que pasaba por ese mismo pasillo, estar en aquella mansión le hacía sentir desesperado. Llevaba más de una hora tratando de salir de aquel lugar, pero al parecer solo seguía dando vueltas por donde ya había pasado.
- "Manicure…" - Se dijo cansado, recordando nuevamente lo que había pasado hacía casi dos horas…
…
Tan pronto como habían llegado a aquella mansión, la Hyuga se había encargado de avisar a su padre por teléfono de la llegada de su nuevo guardaespaldas, para después colgar y pedirle a Ten-ten que les mostrara la habitación en la que el Uzumaki y su hijo se quedarían.
Kawaki no quiso separarse de Hinata, pues ella le había prometido jugar la próxima vez que se vieran, y así lo hizo ella, llevándose al pequeño a su recámara.
Por su parte, Naruto no quería que su hijo empezara a molestar a su nueva custodiada y menos a causar destrozos en aquella casa. Después de dejar sus maletas en la habitación en donde se quedarían y con ayuda de Ten-ten, Subió las escaleras hasta la habitación de Hinata y tocó tres veces antes de entrar.
- Con permiso… - Anunció al abrir aquella puerta de caoba.
Pronto visualizó a Hinata sentada en su cama al lado de su pequeño hijo, quien veía muy gustoso el juego que se proyectaba en la gran tv que había en aquella habitación.
- Hijo. ¿Nos vamos? - Preguntó el rubio mientras se acercaba hacia el pequeño.
- ¡Pero papi! - Exclamó muy triste al ver que su padre se lo quería llevar. - A penas íbamos a comenzar a jugar… - Comentó mientras hacía un puchero.
- ¿Por qué no dejas a la señorita Hyuga tranquila? Ella tiene cosas qué hacer, además recuerda que…
- No, no… Kawis no me molesta para nada. - Interrumpió rápidamente la de ojos luna antes de que el rubio dijera algo más. - Además, si estoy con Kawis es porque me divierte. - Comentó muy sonriente para convencerlo, sin embargo recibió una mirada de incredulidad por parte de él. - Mira Uzumaki, si quieres puedes irte a hacer… no sé… "X" (equis) cosa y me lo dejas un ratito. - Pidió. - Y nos vemos después, en la noche… Ya que vamos a salir, ¿Vale?
- ¿Irme a dónde? - Preguntó Naruto, no sabiendo exactamente qué podría hacer en aquella mansión mientras aguardaba a que su hijo acabara de jugar con ella.
- No se… hacer… te puedes ir a dormir, puedes ir a ver la tele… o sea… manicure…
- ¿Manicure? - Repitió confundido el de ojos celestes, no creyendo lo que escuchaba.
- Bueno si, no tiene nada de malo…
- ¿Segura? - Preguntó el rubio mientras sonreía burlonamente.
- ¡Estoy super segura! - Exclamó Hinata un tanto irónica. - Unas piedritas en las uñas no te vendrían mal. - Se burló. - Además yo te dije que te convenía cambiar de trabajo. ¿No es así? ¡Bueno, conmigo trabajarás mucho menos y te divertirás mil! Así que vete acostumbrando Uzumaki. - Dijo sonriente.
- Creo que si hubiera ido a hacerme manicure, nada de esto me estaría pasando… - Se lamentó el rubio cansado mientras daba un gran suspiro.
Y es que aún no había encontrado el camino que lo llevaría de regreso… el sonido de sus tripas no se hizo esperar, la sensación de hambre se hizo presente y eso porque estuvo muy apurado haciendo los arreglos de su mudanza. Lo único que esperaba, es que alguien se diera cuenta de su ausencia.
- ¡Naruto! - Escuchó la voz de Ten-ten quien lo llamaba hacia lo lejos. Desesperado volteó a ver si aquella voz no era un producto de su imaginación y gracias al cielo, no lo era. - ¡Vaya, hasta que te encuentro! - Dijo muy exhausta al llegar hasta él. - ¿Qué estabas haciendo por aquí, eh?
- ¡Gracias Ten-ten, muchas gracias! - Decía muy desesperado el Uzumaki. - Salí a dar un paseo por los alrededores para conocer mejor el área pero…
- Te perdiste. - Comentó muy divertida la castaña, a lo que el rubio asintió. - Me lo imaginé, no te preocupes Naruto. A todos nos pasó lo mismo la primera vez. - Dijo animadamente para luego tomarle de la mano. - ¿Vamos adentro? - Preguntó mientras lo jalaba. - Por cierto, tu hijo ya comió. Ahora está jugando con Akamaru. - Explicó la de ojos caramelo antes de que el Uzumaki empezara a preguntar por su hijo.
- Gracias. - Respondió el rubio sintiéndose satisfecho, pues desde que él y su hijo habían llegado a aquella mansión, tanto la castaña como el chef de la casa y los demás empleados, los habían tratado muy bien.
…
- ¿Entonces te llamas Kiba? - Decía Naruto al dar el primer sorbo a su bebida.
- Si, perdón por lo de la otra vez. - Respondió muy apenado al recordarle todo lo que le había pasado en aquella noche, cuando conoció por primera vez a la Hyuga.
- No, no te preocupes… entiendo que fueron órdenes. - Comentó muy amigable el rubio mientras le palmeaba la espalda.
- Bueno ya, coman que se les va a enfriar la comida. - Ordenó Ten-ten al ver que aquellos dos no dejaban de hablar y pedirse disculpas, en vez de comer lo que les había servido.
- Si, mejor comamos antes de que "la chonguitos" nos pegue. - Se burló muy divertido el castaño, y es que a pesar de todo, le gustaba hacer enojar a su compañera de trabajo.
- Kiba… - Dijo Ten-ten entre dientes sumamente molesta. - Te estas ganando un mes de…
- ¡Uzumaki! - Interrumpió Hinata al entrar en la cocina, en donde se reunían todos los empleados. - Uzumaki, prepárate por que ya salimos. - Dijo autoritaria mientras salía de ahí.
- Disculpe señorita, pero si no mal recuerdo usted me dijo que saldríamos en la noche y…
- ¡Ja, cositaaaaa…! Yo salgo a la hora que se me da la gana. ¿Ok? - Dijo muy irónica interrumpiendo al rubio abruptamente. - Inuzuka, explícale. ¿Sí? - Soltó fastidiada, haciendo que el rubio se sintiera incómodo por aquella situación. - ¡Ay cosita! ¡Mi vi…! - Murmuraba sarcásticamente mientras se retiraba de ahí.
Si fuera un avestruz seguramente metería la cabeza por debajo de la tierra, por la gran vergüenza que le hizo pasar delante de todos sus compañeros. Por un momento todos quedaron callados, ninguno quería decir nada para no incomodar más al de ojos celestes. Naruto soltó un gran suspiro para reconfortarse a sí mismo.
- Bueno… supongo que así va a hacer de ahora en adelante. - Comentó sonriendo haciendo que los presentes le devolvieran la sonrisa.
…
Sasuke llegaba a la mansión de los Hyuga's con el único fin de hablar con Hinata, pero entrando en aquella morada, la servidumbre le había dicho que hacía más de quince minutos que ella ya no se encontraba en casa. Por lo que decidió esperar a que ella llegara.
…
- ¿Qué tienes Ten-ten? - Preguntó Chouji al ver que su compañera estaba más pensativa de lo normal.
- Naruto. - Respondió Ten-ten muy triste. - Estoy preocupada por él.
- ¿Por? ¿Lo dices por lo que pasó con la señorita Hinata? - Preguntó curiosamente el chef.
- ¡La señorita Hinata está más loca que una cabra! - Exclamó Ten-ten desesperada. - ¿Sabes qué hizo? - Cuestionó muy frustrada a lo que Chouji solo negó con la cabeza. - ¡Desojó todas las flores de la casa! ¿Y sabes para qué? - Volvió a preguntar. - ¡Para saber si se vengaría de Naruto o no! - Respondió un tanto molesta, y es que a pesar de que el rubio y su hijo acababan de llegar, ella ya se había encariñado con ellos.
- ¡¿Enserio?! ¿O sea que todo esto lo está haciendo para vengarse de Naruto? - Preguntó muy exaltado aquel chef, pues aún recordaba la incómoda situación que momentos antes habían presenciado.
- ¡Eso es lo que yo no entiendo! - Soltó la castaña. - La señorita Hinata había dicho que mejor no se molestaría en venganzas absurdas, pero lo que le hizo…
- Si, pobre Naruto. - Se lamentó el de huesos grandes. - Mira que no lo dejó comer… y el pobre se fue con el estómago vacío…
…
Hinata llegaba muy animada a aquel antro, saludando a todos sus amigos y conocidos que se encontraban dentro de aquel lugar. Se acercó a la barra y pidió un trago, seguida de su guardaespaldas que no dejaba de robarse la mirada de las chicas que estaban presentes.
- ¡No me digas que Uzumaki es tu nuevo custodio! - Exclamó una pelirroja no creyendo lo que veía.
- ¿Puedes creerlo? - Respondió Hinata al reconocer dicha voz.
- ¡Ay Hinaaa! ¡Dime como lo conseguiste! Llevo años pidiéndole a mi padre que me lo consiga. - Dijo otra chica llegando a aquel lugar.
- ¡Ay bueno, parece como si no me conocieran! ¡O sea, definitivamente hace mucho que no nos veíamos, tanto así que parece que ya se les olvidó con quien están tratando! ¡O sea hello! ¡Soy Hinata Hyuga! - Respondió muy irónica mientras se señalaba así misma.
- ¡Ash, tienes razón! - Exclamó la de cabello rojizo. - ¡Tú siempre consigues lo que te propones! - A completó mientras le daba un pequeño golpecito en el hombro a la Hyuga.
- Ummm… bueno. - Decía sin mucho afán la otra chica. - ¡Pero mira quién está allá! - Exclamó muy alegre al señalar a otra mujer quien llegaba a aquel lugar.
- ¡Vayamos a saludarla! - Respondió la de cabello rojizo. - Nos tiene que contar cómo le fue en el viaje a Francia. - Le dijo a su amiga muy emocionada.
- ¡Si, vamos! ¿Vienes Hina? - Preguntó la otra para no ser descortés con la Hyuga, pero a Hinata le fastidiaba ese tipo de cosas.
- No gracias, vayan ustedes. - Respondió forzando su sonrisa.
- Ok… ¡Bye lindo! - Dijo la de cabello rojo al pasar al lado del Uzumaki y tocarle provocativamente el pecho mientras le guiñaba un ojo.
- ¡Nos vemos guapo! - Exclamó la otra mientras le rosaba la mano al rubio mientras pasaba.
Hinata miró las acciones de ambas chicas y algo en ella se disparó.
- Ah, sí claro… hay algo que quiero decirte. - De pronto dijo Hinata al acercarse al rubio. - Todas mis amigas son unas zorras, así que vete acostumbrando. - Dijo un tanto molesta por lo que había visto, sin embargo el Uzumaki solo la miró por el rabillo del ojo sin decirle nada. Estaba sumamente serio, y fue entonces cuando Hinata pudo notar el gran enojo que él tenía hacia ella. - ¡Oh vamos Uzumaki! ¡No me digas que estas enojado por lo que pasó en la cocina! - Exclamó, pero el rubio siguió sin dirigirle la palabra. - ¡Ah! ¿No me vas a hablar? - Cuestionó muy dolida. - Bueno… ¡Pues no me hables! - Exclamó tal cual caprichosa. - Pero quiero que sepas que así me gustas menos. - Comentó haciendo que el rubio alzara una ceja en signo de ironía ante sus palabras. - ¿Pero sabes? Viéndolo bien… - Decía acercándose a él mientras acariciaba un mechón rubio de su frente. - También te ves sexy. - Susurró muy bajo, haciendo que el rubio alzara una ceja al no escucharle por la fuerte música que tenía aquel lugar. - ¡Pero ni te hagas ilusiones Uzumaki, yo no caeré ante tus encantos! - Exclamó alejándose rápidamente de él.
Naruto iba a replicar ante su comentario, pero varios flashes lo hicieron voltear hacia su costado.
- ¡Wow! ¡Pero miren a quién tenemos por aquí! ¡Nada más ni nada menos que a Hinata Hyuga con Naruto Uzumaki! - Exclamó muy asombrada una reportera quien se acercaba hacia dónde ellos se encontraban. - Oye Hina, dinos… ¿Andan de novios? ¿Están ligando? ¿O qué onda con ustedes? - Preguntó muy curiosa al verlos juntos, ya que se rumoraba que el Uzumaki estaba custodiando a Hinata Hyuga, pero lo que veían sus ojos marrones decían lo contrario.
- ¿Eh? ¿Él y yo?… - Preguntó muy desconcertada al ver a dicha reportera y pronto volteó hacia al rubio, quien seguía sin decirle nada, por lo que ella quiso jugarle una travesura. - Mmm… pues mira… la verdad es que no quiero comentar nada al respecto. ¿Ok? - Dijo haciendo que Naruto la mirara desconcertado.
- ¡Un momento! ¿Acaso no lo desmintió? - Pensó muy alterado el de ojos celestes.
- Entonces dinos, ¿Cómo podemos tomar la relación que hay entre ustedes? - Preguntó curiosamente aquella reportera, tratando de sacarle alguna información o chisme.
- Lo pueden tomar como un… ¡Piensen lo que quieran! - Respondió con una gran sonrisa, haciendo dudar a aquella reportera. - ¿Nos vamos? - Le dijo a Naruto mientras lo tomaba de la mano y se lo llevaba consigo.
-¡¿Has grabado todo esto, cierto?! - Exclamó felizmente la reportera a su compañero, quien solo asintió con la cabeza.
- ¿Se puede saber qué está haciendo? - Preguntó el rubio siendo llevado por Hinata.
- Ahora si hablas, ¿No? - Reprochó la Hyuga soltándolo en el acto mientras se perdía en la pista de baile.
…
- Sasuke, ¿Piensas esperar a mi hija? - Cuestionó el Hyuga al ver al azabache sentado en la sala de su casa.
- Hiashi-sama, buenas noches. - Saludó el Uchiha. - Si me lo permite y si no le molesta… sé que es muy noche pero me gustaría quedarme hasta que Hinata regrese. - Dijo algo desesperado, haciendo asentir al Hyuga.
- Sé que mi hija llegará muy tarde, creo que no te convendría esperarla. - Comentó el Hyuga, titubeando un rato. - Puedes quedarte en una habitación para huéspedes… ya es tarde y dudo que mi hija llegue en estos momentos. Si quieres, puedes hablar mañana en la mañana con ella. - Comentó compasivamente hacia aquel chico.
De ante mano sabía de la infidelidad que el Uchiha le había echo a su hija, sin embargo sabía que aquella relación le podría beneficiar al estar ligado con una de las familias mas poderosas de todo Japón.
- Muchas gracias Hiashi-sama. - Respondió el Uchiha haciendo una modesta reverencia hacia su mayor.
…
Habían pasado un par de horas y Hinata apenas llegaba a su casa. Caprichosamente se bajaba del auto sin esperar a que el Uzumaki le abriera. Subió rápidamente las escaleras y por fin llegaba a su habitación, estaba muy cansada de bailar toda esa noche.
Naruto dio un suspiro mientras se recargaba en el asiento del auto, la situación con su custodiada estaba siendo más difícil de lo que pudo haberse imaginado. Miró la parte trasera del auto, ella simplemente se había bajado y había dejado la puerta del auto abierta, así como también su bolso en el asiento trasero.
- Perfecto. - Se dijo irónicamente el rubio. - Aparte de custodio, su sirviente personal. - Suspiró cansado.
…
Hinata abrió la puerta y enseguida presionó el interruptor de luz.
- ¿Sasuke? - Dijo al verle acostado en su cama, y sin cerrar la puerta, se fue acercando a él poco a poco, detallando todas sus finas facciones, aquellas por la cual se había enamorado la primera vez que lo vio. - Te ves tan pacífico… - Le dijo a un Sasuke profundamente dormido. - ¿Quién lo diría? Dormido así te ves tan inocente. - Murmuró al acercarse más a él. - Aún siento algo por ti… ¿Sabes? - Pronunció muy dolida, pero el azabache empezó a removerse en su cama, como queriendo despertar por la luz que le daba de lleno en la cara. - Aún siento que te amo… - Dijo tocándole la mejilla, pero al tocarla un sinfín de recuerdos golpearon su mente, meneó la cabeza para despejarse de esos sentimientos que solo lograban confundirla aún más y pronto frunció su ceño. - ¡Hey! ¡Despierta! - Exclamó muy enojada mientras lo jaloneaba del brazo. - ¡Despierta Sasuke! ¡¿Qué rayos haces en mi cama?!
- ¿Q-Qué? ¿Cómo? - Cuestionaba adormitado mientras abría sus ojos azabaches poco a poco.
- ¡Que te vayas! ¡Quítate de mi cama! ¡Vete! ¡Vete! - Exclamó la Hyuga muy molesta al golpearle el pecho.
- No. - Respondió al recordar el por qué se había metido en aquella habitación.
…
Naruto tomó el bolso de Hinata entre sus manos y una sonrisa adornaron sus labios. Vinieron a su memoria un sinfín de eventos ocurridos en aquel antro. Ella quiso sacarlo a bailar, también le llevó algo para que comiera, pero lo que más estaba presente, era aquella mirada que la Hyuga le había dedicado mientras delicadamente le contorneaba la frente con las yemas de sus dedos, no podía negar que aquel gesto hizo que casi se quedara sin aliento. Subió aquellas escaleras con el fin de devolverle su bolso, y sin pensarlo dos veces se dirigió a la que ya sabía, era su habitación.
- ¡Q-Qué haces! ¡S-Suéltame! - Dijo nerviosamente Hinata al forcejear con Sasuke quien la tenía abrazada sobre la cama, ya que en un descuido, él había aprovechado para tomarla entre sus brazos y acostarla encima de él.
- Estoy cansado de que me rechaces, Hinata. - Comentó el Uchiha contrayéndola aún más hacia él.
- Suéltame. - Pidió casi sin aliento, mientras un gran sonrojo invadía sus mejillas. - ¿Acaso estas loquito o que? - Murmuró vencida ante sus encantos.
- ¿Por ti? - Contestó Sasuke mirándola a los labios. - Claro que estoy loco, Hinata.
Sus labios se rosaron y Hinata fue cediendo ante sus deseos.
- Permiso señori… ta…
Naruto estaba sobre el marco de su puerta mientras sostenía su bolso. No pudo ocultar su sorpresa al ver a Hinata en brazos de otro hombre. Un fuerte golpe se incrustó en su corazón, era como si algo en él se hubiese quebrado.
Hinata se separó rápidamente de Sasuke al escuchar su voz, mientras Sasuke lo veía muy confundido.
- Perdón. - Se disculpó rápidamente antes de que alguno de los dos empezara a hablar o a regañarlo por su intromisión.
- ¡Uzumaki! - Exclamó Hinata parándose rápidamente de la cama. - ¡T-Tengo que explicarte! ¡Lo que acabas de ver no es cierto! Sasuke y yo…
- No hace falta que me explique nada. - Respondió muy serio el de ojos celestes, en verdad si quería una explicación, su corazón dolía y necesitaba una explicación, pero no era quien para exigirlo.
- ¡No! ¡Claro que si! - Exclamó Hinata muy desesperada.
- No señorita, yo solo… venía a entregarle esto. - Dijo señalándole aquel bolso y tan pronto como pudo, lo dejó sobre una mesita que estaba a un lado. - Con su permiso. - Finalizó al salir de ahí y cerrar la puerta tras de sí.
- ¡Uzumaki, sí hace falta porque no pasó nada! ¡Uzumaki! - Exclamó, pero él ya se había ido. - ¡¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer?! - Dijo muy alterada dirigiéndose al Uchiha.
- ¿Pero por qué rayos tendrías que darle una explicación? ¿Acaso sucede algo entre ustedes? - Cuestionó molesto por aquella situación. Hinata quedó sin una respuesta aparente y pronto recordó algo.
- ¡¿Qué no sabes que él es amiguito de tu zorrita?! - Exclamó molesta, era obvio que los cuestionamientos de Sasuke la habían sorprendido, pero pudo buscarles una respuesta a ellos.
- ¿Cómo? - Preguntó muy contrariado por la respuesta de la Hyuga.
- ¡¿Acaso quieres que piensen que soy una tonta?! ¡¿Una estúpida niña rica que se deja pisotear?! - Dijo muy furiosa.
- Pero Hinata…
- ¿Sabes qué Sasuke? - Interrumpió la Hyuga, no dándole oportunidad de réplica. - ¡Lárgate de una maldita vez! ¡No te quiero volver a ver! - Exclamó enojada.
- ¡Pero te amo! - Respondió él.
- ¡No te equivoques Sasuke! ¡Tú no me amas! ¡Y ya me tienes harta! ¡Entiéndelo! ¡O sea, insultas mi inteligencia! ¡Tú no me amas, que te quede súper claro! ¡Y yo merezco a alguien que si me ame! ¿Ok? ¡Yo merezco eso! ¡Merezco a alguien que me ame de verdad! - Respondió desesperada, haciendo callar al Uchiha.
Él sabía perfectamente que Hinata tenía razón, por eso ya no quiso replicarle más.
- Así que vete. - Dijo Hinata abriéndole la puerta de su habitación, haciendo que el saliera sin decir más.
…
- ¡Maldición! - Exclamó el rubio con un nudo en la garganta al llegar a su dormitorio y golpear la pared, su corazón dolía, tenía ganas de destrozar algo… lo que fuese necesario para sacar todo su coraje y sus celos, pues la imagen de ellos dos abrazándose sobre la cama a punto de besarse no se quitaba de su cabeza. - ¡Sabía que esto no debía de pasar! Pero, por qué… por qué… - Se decía una y otra vez al lamentar su situación, pues inesperadamente se había dado cuenta que Hinata Hyuga le gustaba, y mucho más de lo que él alguna vez pudo imaginar.
- Papi… ¿Ya llegaste? - Decía un somnoliento Kawaki, al escuchar algunos ruidos que hicieron que él despertara.
- ¿Eh? S-Si… si Kawaki, ya estoy de vuelta. - Respondió al notar que no estaba solo y que debía de tragarse su coraje y celos para no perjudicar su trabajo y estancia en aquella mansión.
- ¿Pasa algo? Te noto triste, papi. - Comentó el pequeño mientras se sentaba en la cama.
- No hijo… vuelve a dormir. - Respondió tristemente el rubio al acariciarle la cabeza a su pequeño hijo, para así despreocuparlo.
- Bueno… - Dijo Kawaki bostezando y pronto volvió a incorporarse en aquella cama.
Naruto quedó sentado en el borde de su cama, viendo hacia un punto indefinido. Definitivamente debía de enterrar esos nuevos sentimientos que estaban surgiendo dentro de sí mismo. No quería y no debía de involucrarse sentimentalmente más con su custodiada. Aquella noche decidió ser más profesional y no dejarse llevar por sus emociones, aun así tuviera que arrancarse su propia alma, no dejaría que Hinata Hyuga le siguiera afectando como lo estaba haciendo hasta ahora. Dejaría a un lado sus sentimientos, para centrarse en hacer bien su trabajo, así lo había decidido y así lo haría, Naruto Uzumaki no debía de enamorarse más de aquella mujer que solo hacía taladrar más su corazón.
Continuará…
¡Muchas gracias por sus comentarios y el apoyo que me brindan y le brindan a este fic! Realmente agradezco a las personas que están al pendiente de la actualización, lamento mucho haberme tardado, pasé por un sinfín de cosas, pero ya estoy de vuelta. ¡Muchas gracias por todo! ¡Los amo mucho!
¡Hasta el próximo capítulo!
