Bueno, continúo con los vicios. Espero que les guste O Ah! Y en contestación a Nessylovesroger que muchas gracias por su review! O Me ha hecho mucha ilusión Y tranquila, que el Huddy se definirá bastante en capítulos siguientes XDDDD
Si Cuddy tuviera que comparar a House con una flor (Algo de lo que si el doctor se enteraba sería capaz de burlarse de ella hasta el día del Juicio Final) lo haría con una rosa. Y no una de esas rosas románticas y empalagosas, que le da el príncipe azul a la princesa al final del cuento, sino con una rosa canina, una zarzarrosa. La rosa canina es un arbusto alto, enmarañado, complicado. Los tallos se retuercen y a primera vista sólo se ven sus espinas. Son flores solitarias. Pero a pesar de ello tiene propiedades medicinales: para problemas de los nervios, vitamínicas, estimulante sexual… (Esa parte ni Cuddy se atrevía a dudarlo) Incluso se dice que es capaz de curar la rabia (A diferencia de eso, House es capaz de provocarla). Como su nombre indica, se identifica con un perro, porque sus espinas se asemejan a los colmillos del can. Y esas espinas pinchan, duelen, molestan hasta que tienes ganas de retirar la mano, muerden y se defienden. Crecen cada vez que te das por vencido y cuando lo intentas de nuevo duelen mucho más. Hacen daño.
Si House estuviera tan colocado de Vicodina que incluso pensara que comparar a Cuddy con una planta para pasar el rato fuera una buena idea, lo haría con el crocus sativus, el azafrán en la lengua común (Le encantaba llamar las cosas por su nombre científico. Confundía a sus pacientes y les daba cierto poder sobre ellos: podía engañarlos…no, "podía dirigirlos en la dirección correcta" más fácilmente) El azafrán es muy delicado, y por eso su precio puede llegar a ser muy alto. Tiene un aroma persistente y un sabor penetrante y amargo.El azafrán se encuentra envuelto por unas vainas de color verde brillante, del color de su culpabilidad, que impide llegar a lo que realmente importa. No hacen falta espinas para defenderse, sólo una capa hermética bajo su sonrisa profesional. Como detalle curioso, el Chartreuse, un licor, contiene azafrán.
Toc-toc-toc.
- ¡Cuddy, tienes que aprobar el tratamiento! No durará una hora más – gritó, en medio del pasillo. A la mierda con el silencio, los enfermos no se iban a quejar por eso, ya se quejaban demasiado por otras cosas.
- Está bien, House. Házlo y cállate – respondió, intentando no aflojar el paso para no revelar lo que tenía entre las manos. Pero el médico no tenía mucho interés en dejarla en paz. - ¿No tienes que ir a colocar al paciente de pastillas? – Él se limitó a sonreír. Ella lo miró incrédula unos segundos y luego gruñó. – ¡Ahh! Gregory House, no me lo puedo creer. Bueno, sí, me lo creo. ¿Qué coño crees que hubiera pasado si se muere?
- Está perfectamente y mejorando. Si se hubiera muerto hubiéramos mentido diciendo que tenía una enfermedad grave – Agregó con sarcasmo. La doctora odiaba cuando tenía razón. Y eso hacía que le odiara muchas veces.
- Bien, vale, ahora tengo que ocuparme de una cosa. – Dio por terminada la conversación cuando abrió con el pie la puerta casi cerrada de su despacho.
- ¿La gran decana huyendo de una pelea verbal¿Tu reinado del Terror está agonizando, jefa?
- Ohh, cállate – suspiró mientras dejaba el jarroncito que tenía en las manos sobre la mesa.
- ¿Qué es eso? – preguntó con sorna. – Sabes que cultivar marihuana está prohibido, Cuddy Marley.
- Es una rosa que me ha regalado un paciente agradecido. No, no es ninguno de los tuyos. Tus pacientes viven, pero quieren tener que ver lo menos posible contigo. – Contestó, anticipándose a una pregunta nunca formulada.
- ¿Pretendes impresionar a los grandes accionistas dándole un toque femenino a tu despacho?
- No, simplemente me gusta tenerla ahí. Punto. Y tú deberías hacer lo mismo con tu despacho
- ¿Llenarlo de flores?
- ¡Decorarlo!
- Al final te acabarás pinchando con sus espinas y te acabarás sumiendo en un sueño eterno. ¡Ah no! Que esa era la bella durmiente, no la bruja malvada – Rió, mientras salía del despacho.
- House, no sé por qué aún no te he despedido – murmuró derrotada. La cabeza del irreverente médico se asomó por la puerta.
- ¿Por mi atractivo sexual?
Definitivamente esta era la prueba de que puede que House fuera una rosa canina, y su humor ácido sus espinas personales…
…o simplemente un capullo…
…de alhelí.
