Star Wars pertenece a Disney (creado por George Lucas)
Harry Potter pertenece a J.K. Rowling
Harem de Anakin: Padme Amidala, la futura maestra del consejo Adi Gallia, las caballeras Jedi Bultar Swan y Luminara Onduli.
Harén de Harry Potter: Hermione Granger, Susan Bones, Daphne y Astoria Greengrass, Parvati y Padma Patil. Aayla Secura y Maris Brood.
Star Wars: El Nuevo Camino
Capítulo 48: No jugaré a tu juego. Ni bailaré a tu ritmo.
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Dumbledore intentó reunirse con Harry, muchas veces a lo largo de las vacaciones, tras el final del quinto año.
Pero en nunca lo escucharon. Intentó comunicarse con Harry muchas veces: Por Red Flu, una lechuza, intentó la Legeremancia solo una vez y casi muere a manos de Plagueis (no era como si Harry pudiera culpar al Muun por proteger su mente). Diciendo que era imperativo que se reunieran. Que él tenía información que Harry necesitaba, si quería vencer a Voldemort. Diciéndole que él conocía oscuros secretos que Harry necesitaba saber.
Eres igual que patético, que los miembros de la Orden Jedi.
Le contestó Harry solo en una ocasión, mediante una carta.
Creyendo que el Balance, se conseguirá mediante el exterminio de la oscuridad. Si eliminas a todos los usuarios de la oscuridad, provocarás un desbalance, pocas veces visto.
Provocarás que el lado destruido, regrese más poderosos y peligrosos que nunca.
Causarás la caída absoluta de la luz.
NECESITAMOS BALANCE.
BALANCE.
Metete esa palabra, bien profundo en tu mente y busca un diccionario.
ATTE.: Harry Potter.
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Pero Dumbledore no estaba dando el brazo a torcer y ordenó a la Orden del Fénix, que le trajeran a Harry: —Harry está en peligro. Necesita mi guía y protección, si es que algún día va a derrotar a Voldemort.
Ante eso, unos enfadados... bueno: aquellos que no pertenecían al Ministerio de Magia, como Molly Weasley, Mundungus Fletcher, Emmelice Vance y Severus Snape; estaban encima de un tejado, bajo un hechizo de ocultamiento, viendo a Harry Potter, en la terraza de la heladería Florean Fortescue, junto a sus novias: las gemelas Patil, las hermanas Greengrass y Hermione Granger, siendo esta última, besada con mucha pasión, por parte de Harry. Molly Weasley tenía el ceño fruncido, al ver tales muestras de afecto, por parte de esas mocosas, damas escarlatas.
— ¿No deberíamos de intentar entrar en contacto con él? —preguntó Emmelice Vance, quien no entendía qué estaban haciendo todos ellos, allí. Encima de ese tejado y sin moverse. Solo observando, gracias a un hechizo de telescopio —Llevamos cerca de veinte minutos vigilándolos. Tan pronto como terminen sus helados, se marcharán, para seguir su cita o comprar sus implementos de sexto año.
—Tuve suerte de no haberme presentado en ese cementerio, en calidad de espía, Vance —dijo Snape. —Vi lo que Potter, les hizo a los Mortífagos. Los estaba esperando. No fue una trampa del Señor Oscuro, para capturar a Potter, tomar su sangre y revivir. Fue una trampa de Potter, para atraer a los Mortífagos, matar a la mayoría y luego... torturar al Señor Oscuro, con relámpagos. Potter se burló del Señor Oscuro y de su conocimiento de Magia Oscura, como si él fuera un gran conocedor. Lo torturó con relámpagos, mientras tranquilamente, usaba algo extraño, para matar a los Mortífagos. Sobrevivieron tan pocos de ellos, que estamos realizando reclutamientos, casi dos años después.
Dumbledore se estuvo quejando bastante, sobre estos reclutamientos de magos extranjeros, como... era como si Dumbledore, supiera tratar con aquellos que alguna vez, fueron sus alumnos. Cuando lo pensaban bien, la Orden del Fénix se percataba de que todos ellos, solo eran niños a los ojos de Dumbledore. Niños que estaban en una guerra. Eran parte de un partido de ajedrez, siendo las fichas movidas de Dumbledore, en la guerra contra Tom Ryddle.
Ahora, por culpa de Harry, al matar a los Mortífagos del cementerio, Voldemort había reclutado a más personas. Personas cuyos rostros, nombres e historias, eran desconocidas para Dumbledore y no podía hablarles, como si fueran ex-alumnos o (desde el punto de vista de Dumbledore) niños que erraron su camino, que fácilmente podrían ser encerrados en Azkaban y que podrían salir de ese camino de oscuridad, regresando al buen camino, con Dumbledore como su pastor... eso era algo que también, molestaba profundamente al anciano. Ya no era El Líder de la Luz, ya no tenía poder político. Ya a nadie le importaba lo que opinara de un tema, ni su voz tenía más peso o voto, que sobre los miembros de la Orden del Fénix.
Los miembros de la Orden, siguieron a Harry y sus novias, hasta el interior de la tienda de libros escolares y luego, los vieron ir hacía Madame Malkin, para comprar nuevos uniformes o incluso, nuevos ingredientes de pociones. Entonces, fueron empujados por una fuerza invisible, como si fuera fuerza de gravedad, mandándolos contra el suelo de un callejón, entre dos negocios.
— ¿Qué acaba de...? —comenzó Molly Weasley, antes de que todos ellos, fueran azotados contra una pared. Al levantar la cabeza, vieron a Harry Potter, las hermanas Patil, las hermanas Greengrass, Hermione Granger y Susan Bones, mirándolos y acercándose a ellos.
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Dos horas después, cuando volvieron a la Base de la Orden del Fénix. Dumbledore vio con una máscara de horror, sobre su rostro, como Molly le daba un mensaje enviado a él, por parte de Harry. Como si la hubiera colocado en el Imperius. El mensaje era simple: «Eres un viejo bastardo y manipulador. No estoy dispuesto a jugar a tu juego con tus reglas. Solo voy a matar a Tom y eso será todo. Que ya la oscuridad, encuentre otro modo de resurgir en este planeta, pero entonces será con mis reglas y a mi modo. Déjame en paz o te demostraré lo que ocurre, cuando la luz y la oscuridad, trabajan en conjunto para destruir a alguien».
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Después de eso, las hermanas Patil y las hermanas Greengrass, acompañaron a las demás y al propio Harry, a verse una película romántica, con Harry a punto de vomitar ante las cursis escenas, pero con todas las adolescentes, lanzando suspiros de amor y aprovechando para besarlo, cuando él menos se lo esperaría.
