Año 55
Daytona Duncan - 17 años - Distrito 6.
Poco a poco salgo del sopor del sueño. Desde que volví a casa, paso más tiempo en ese mundo que en el real. Ahora no estoy en mi nueva casa, estoy de nuevo en un tren. Estoy viajando por todo el país... un viaje de compromisos que cumplir y de sonrisas que fingir. Cuando lo único que quiero es dormir.
En mi sueño, paseaba por la orilla de la playa. El mar, pintado de azul y verde, se acercaba a mí; su espuma blanca me hacía cosquillas en los pies y luego deshacía su camino. Había suave y tibia arena blanca bajo mis pies, y el sol acariciaba mi piel. Reía y sonreía a la brisa y a las aves que revoloteaban cerca de mí.
Sólo en mis sueños de morflina sonrío. Sólo descanso si me inyecto, las veces que no lo hago las pesadillas son tan violentas que me atrapan, el agotamiento que me generan no me deja despertar y soy prisionera de mis peores temores. Eso no es dormir, ya no sé hacerlo por mí misma y eso me asusta, pero no tengo más opción. Mamá dice que tengo que luchar y vencer una vez más. No sé qué pensar de una mujer que no supo proteger a sus hijos, que soportó golpes y humillaciones durante tanto tiempo, quizá deba admirar su resistencia, pero no soy capaz de escuchar sus consejos.
Nunca he conocido el mar ni he estado en el Distrito Cuatro, pero pronto estaré allí. Pronto visitaré todos los distritos, en estos momentos vamos desde el Diez rumbo al Nueve y es la primera vez que debo pararme frente a la familia de una de mis víctimas, es otra prueba que debo ser capaz de superar, con la ayuda de otra dosis lo lograré, todavía tengo tiempo de darme un baño y cenar. Y volver a soñar.
(...)
La niña del Nueve que asesiné se llamaba Maisie y tenía 15 años, nunca lo supe. El chico era mayor y lo mataron los profesionales, esto me lo dijo Tonya antes de tenderme la tarjeta con el discurso que debo dar y sacarme de un empujón al escenario que me esperaba. En la plaza frente al Edificio de Justicia había una pequeña multitud, el alcalde era un hombre mayor y estaba rodeado de agentes de la paz, en el estrado estaban los tres vencedores y las dos familias. Mis manos temblaban, no encontré mi voz, no pude decir nada y me desmayé.
Lo siguiente que supe fue que estábamos de vuelta en el tren, aguardando la celebración de la noche. Liam me sacó de allí y Noah tuvo que dar el discurso. Mis mentores se han vuelto esa figura paterna que nunca tuve, me protegieron en la arena y me protegen ahora, pero Tonya no deja de recordarme que tengo que cumplir mis obligaciones, que mi debilidad pone en riesgo a todos los que quiero y a todos los que se preocupan por mí.
Y yo sé que no tengo la fuerza para seguir enfrentando todo esto. No pude decir esas palabras vacías frente a la gente a la que le robé la alegría, y ellos esperan que lo haga dos veces más. Yo sólo quiero otra dosis... Y dormir...
¡Hola!
En el capítulo anterior los juegos arrancaron en la cumbre de una colina, el baño de sangre fue convencional con 8 tributos caídos, cuando los tributos empezaban a dispersarse empezó un temblor cuya intensidad iba en aumento (no es fijación, pero el sábado pasado tuvimos un sismo fuerte y por acá dreno el susto); 12 globos aerostáticos estaban alrededor y los tributos fueron guiados hasta ellos. Algunas alianzas permanecieron unidas, otras se separaron, gente que no tenía nada que ver con otra terminó junta en algún globo. Issa y Harper (D3) terminan acordando una tregua hasta que pudieran bajar de allí. Por las características especiales que tienen los globos aerostáticos para ser dirigidos, los mismos eran manejados íntegramente desde la sala de control. Ese año ganó el profesional del D4 Steve Sanders de 18 años.
Estoy feliz pues ya estamos cada vez más cerca del final y lo veo posible.
Gracias por leer, gracias también por comentar.
SS.
