Las cosas en casa de los rusos parecían haber vuelto a la normalidad, eso si nadie mencionaba la evidente tristeza de Lilith, quien trataba de actuar como todos sin éxito, aún a pesar de que a cada quien le afectaba a su manera la partida tan inesperada de Glen.
Por un lado Boris e Ivan creían haberlo hartado, Yuriy creía que quizá lo había incomodado por no agradarle que fuera tan cercano a su novia, Alyss creía que finalmente se había hartado de mentir por ellas. Y por otro lado estaban los tres que se sentían más ligados a aquella partida. Kai creía que seguramente se había hartado de ser Glen y volvió a su vida como Lievin.
Sergei se sentía culpable, quizá huyó por pedirle que fueran algo serio, vio a Alyss tratando de animar a Lilith y se acercó a las chicas. Lilith se veía triste y se sentía culpable por haber hecho que Glen tomara la culpa de la prueba y por hacerlo ir siempre con ellas, pero sólo quería que fuera su amigo.
– No tienes por que sentirte culpable – finalmente dijo Sergei, Alyss lo miró
– Creo… que se fue por mi culpa – ninguna de las chicas esperaba escuchar eso, el rubio se sentó con ellas. Les contó lo sucedido, como le pidió ser su novio y como se negó a seguir como hasta ahora y finalmente, como fue rechazado por Glen. Se pudo ver una tristeza en Sergei – No pensé que se marcharía así – el rubio no dijo más, Alyss no supo qué decir y Lilith simplemente se acercó a él poniendo su mano en el hombro del ruso.
– Quizá volverá algún día – los tres chicos permanecieron en silencio esperando que en verdad Glen volviera pronto.
– recuérdame, ¿por qué estamos aquí? – Sergei sonaba un tanto harto
– por que Lilith ha estado triste – Alyss respondió como si fuera la respuesta más obvia del mundo – con esto seguro volverá a preparar un pastel – sonrió victoriosa mientras veía la pequeña selección de postres que iban armando en la pastelería
– ¿por qué me tenías que traer a mi? – el rubio cargaba la charola mientras Alyss ponía postre tras postre en ella
– porque Boris está trabajando – colocó otro pastelito en la charola – además, necesitas salir – Alyss se emocionó de ver un pequeño pay – sé que eran novios, pero no puedes seguir encerrado –
Sergei recordó los últimos días, donde se la pasaba recordando a Glen y como un par de veces terminó comiendo helado (directo del bote) con Lilith, quien lloraba extrañando a su amigo, no hablaba mucho con la pelirroja, pero era la única que parecía extrañar a Glen, pues todos habían vuelto a su rutina habitual.
– no era mi novio… – reprochó el rubio recordando el rechazo de Glen
– con mayor razón… – Alyss siguió viendo los postres
– ¿Glen…? – Sergei dejó de escucharla cuando después de dejar la charola en el mostrador volteó a la ventana, una figura de baja estatura, usando el uniforme de una tienda de conveniencia popular, incluyendo la gorra pasó frente a la ventana, el pelo negro y largo llamó su atención y sin pensar en nada más, fue tras aquella persona.
– sólo falta pasar por la taza que vimos en forma de gato y… – Alyss miró alrededor sujetando la caja de pastelitos – ¿Sergei? ¿A dónde se fue? – se mostró molesta al verse sola con las compras
Sergei se acercó para ver al pequeño chico cargando algunas cajas. Iba a acercarse a aquel extraño, quería ver de cerca a aquel chico, pero desistió volviendo donde Alyss.
Sergei entró a la pastelería, sólo para ver que Alyss se había ido, se quedó pensando frente a la puerta, apretó su puño y tomó la decisión de volver a aquella tienda, entró a comprar buscando a aquel chico, pero no tuvo suerte, volvía un poco desanimado de no haberlo visto.
– ¡Fíjate por dónde vas! –
Le grito un chico al estrellarse con un Sergei distraído que pronto prestó toda su atención.
– ¿Glen? –
El chico corrió hacia un callejón, pero Sergei lo alcanzó, lo jaló y sin decir nada lo besó. Glen intentó separarse pero ahí estaba junto a aquel cuerpo que lo enloquecía y besando al rubio que ocupaba gran parte de sus pensamientos. Se perdió en el beso, Sergei era real, no como el que imaginaba en las noches mientras tocaba su cuerpo.
– Sí quiero intentarlo –
Dijo Glen de la nada al rubio, quien no entendió.
– Quiero intentar ser tu novio –
Completó Glen, Sergei lo besó, bajó sus manos hasta los glúteos del chico y apretó. Glen no se pudo resistir más, empujó a Sergei contra la pared y sacó su pene y comenzó a hacerle un oral, extrañaba demasiado ese miembro. Sergei no aguantó mucho y empujó la cara de Glen contra su pene liberando su semen en la boca de Glen, quien se lanzó a besar al ruso.
– Tómame ahora, aquí mismo. Te extraño –
Sergei retiró el pantalón de Glen y lo puso contra la pared, acomodó su pene y lo penetró en un movimiento lento pero desesperadamente ansioso por parte de ambos, Sergei giró a Glen, colocó la pierna del chico sobre su hombro y lo levantó del suelo, comenzó a embestir con todas sus fuerzas. El pene de Sergei lubricó rápidamente el ano de Glen con su líquido preseminal, los dos dejaron de hacer caso a los ruidos alrededor, sólo podían escuchar sus respiraciones, el golpeteo de caderas y el sonido húmedo del ano de Glen. Sergei giró nuevamente a Glen, esta vez lo puso de frente a él, colocando ambas piernas del chico en sus hombros, Glen estaba completamente suspendido en el aire, gozando de cada centímetro de Sergei dentro de él, ese momento era lo mejor, ser tomado de forma tan ruda por Sergei, quien aumentó su velocidad y fuerza, podía sentir sus testículos llenos de semen, semen que quería poner dentro de Glen y lo quería ya. Aumentó su velocidad haciendo que Glen tuviera que besarlo para no gritar, pero gemía en la boca del rubio, una vez en su clímax Sergei liberó su semendentro de Glen y no lo soltó hasta que la última gota estaba dentro de él.
Ambos chicos trataron de recuperar el aliento. El ano de Glen escurría. Sergei guardó su ahora flácido pene mientras Glen se incorporaba. Sergei lo besó nuevamente y le dijo cuánto lo extrañaba.
Después de la intensa reconciliación, ambos salieron del callejón tratando de recuperar la postura, sobretodo Glen, quien debía volver al trabajo
– vuelve a casa, te quedarás en mi cuarto y… – el rubio fue interrumpido por el gerente de la tienda, quien llamaba a Glen para volver a su puesto – vendré por ti… – se despidieron
Alyss volvió en la tarde con las compras, le mostró todo a su amiga esperando animarla, pero no hubo cambio en su expresión aún cuando le agradeció la atención.
Lilith miraba el pequeño pay de frutos rojos frente a ella, Alyss comía su porción de otro pastel, ambas estaban distraídas cuando el rubio volvió horas después, por instinto Lilith volteó a la entrada, se levantó sin poder creer lo que veía
– ¿Glen? – el chico movió un poco la cabeza casi como asintiendo para saludarla – ¡Glen! – la pelirroja corrió hacia él y lo abrazó, dejándolo confundido, no entendía por qué lo abrazaba, pero le agradaba estar de vuelta, ver a ambas chicas le daba cierta paz
Sergei entró detrás del chico, puso su mano sobre la cadera de Glen y en la pequeña mirada que compartieron, le hizo saber a Glen que lo acompañaría a dejar sus cosas; entraron los dos solos a la habitación donde Glen se estuvo quedando, el chico miró en silencio el lugar recordando el día que se marchó, Sergei se acercó a pedirle que pasara la noche con él en su habitación, tras recordar el descubrimiento en cuarto del rubio, Glen se negó diciendo que no tenía ánimos para tener sexo
– no te lo pedí para eso – el rubio giró a Glen para que lo mirara tomándolo de los hombros – simplemente quiero estar a tu lado – Glen se incomodó con el nuevo comportamiento del rubio
– Lilith me pidió verla mañana para tomar un café – le dio la espalda al rubio y guardó su mochila en su antiguo lugar – quiero descansar – dijo para hacerle saber a Sergei que quería dormir solo
A la mañana siguiente Glen bajó listo para ir a donde había acordado con la pelirroja, Alyss lo había convencido contándole lo mucho que Lilith lo había extrañado y lo triste que estuvo, haciéndole ver que era su deber como amigo aceptar la salida
– te buscan – avisó Boris a Kai
El hombre que entró era trabajador de Soichiro, le contó a Kai que su abuelo había enfermado y pedía verlo. Kai no dio explicaciones, tomó sus cosas y se marchó a Japón
Glen no dijo nada con la noticia de Soichiro, imaginaba la razón, pero además de no querer saber más de lo sucedido aquel día, prefirió mantener su distancia con Kai, pues no se llevaban bien; en el camino al lugar acordado, Glen mandó mensaje a la pelirroja para avisarle que ya iba en camino
– bien, ahora ve a esperarlo – le dijo Alyss a la pelirroja después de que recibiera el mensaje
– pero… ¿y tú? – preguntó Lilith contraída
– dijiste que querías ser su amiga, es tu oportunidad de hablar con él – cambió su actitud a una un tanto indiferente – además, veré a Boris –le dijo caminando al lado contrario
Una parte de Lilith estaba emocionada por el mensaje, era su oportunidad de acercarse a Glen, en el fondo deseaba que se volvieran grandes amigos; la pelirroja caminó distraída hacia el lugar, iba imaginando una nueva amistad con Glen y a ambos haciendo toda clase de cosas juntos, miró hacia el final de la calle y vio el lugar acordado, sonrió y apuró su andar; la burbuja de felicidad de su mundo desapareció cuando antes de cambiar de acera para llegar a su destino, sintió que la jalaron al callejón por el que iba pasando, su instinto era gritar, pero apenas miró al responsable, no pudo emitir ningún sonido
– ¿me extrañaste, maldita zorra? – escuchar de nuevo aquella voz y saberse descubierta se paralizó aterrorizada, su celular empezó a sonar pero le fue arrebatado y apagado
Glen llegó al lugar acordado, entró a buscar a la pelirroja pero no había rastro suyo, salió y marcó a su celular, pero apenas dio tono, la llamada se cortó, intentó de nuevo pero inmediatamente sonó el aviso de que el número no estaba disponible miró alrededor, quizá estaba llegando y por eso no contestó, pero no, no había rastro de la pelirroja, lo cual era raro, pues Lilith tenía la costumbre de calcular mal sus tiempos y siempre solía llegar con demasiada anticipación
Después de pensar un par de segundos, decidió caminar por el camino por el cual Lilith solía tomar hacia el café, quizá la encontraría en el camino jugando con algún gato; mientras avanzó trataba de entender la nueva actitud de Sergei, había cambiado y no se sentía cómodo con ello, algo lo sacó de sus pensamientos, al otro lado de la calle, un callejón llamó su atención al ver un chico con alguien, pero parecía que algo no estaba bien
–––
La pelirroja no podía creer lo que veía, su voluntad para forcejear y tratar de escapar la abandonó por completo
– ¿creíste que podías largarte y abandonarme como si nada? – Garland, su antiguo novio, la puso contra la pared – dime, ¿ya le contaste a tu novio la clase de zorra que eres? – la pelirroja se sorprendió de que supiera que tenía novio
Lilith trató de hablar, pero el moreno la besó, la pelirroja trató de separarlo de ella, pero terminó con ambas manos contra la pared mientras Garland la siguió besando hasta que empezó a bajar por su cuello
– te haré lo que tanto te gusta… – la giró contra la pared con fuerza y la sujetó de la cintura y empezó a bajar sus manos lentamente, la pelirroja empezó a llorar tratando de no hacer ruido
– déjala en paz – sonó una voz relativamente tranquila, la pelirroja deseaba pedir ayuda, pero el moreno sujetó con fuerza sus caderas y pegó sus caderas contra los glúteos de Lilith
– cállate niño, mi novia y yo no le hacemos daño a nadie, así que, ¡lárgate! – levantó un poco la voz al final; Lilith quería gritar que él no era su novio y pedir ayuda, en ese momento sintió la mano de Garland bajo su ropa y tocó uno de sus pechos apretándolo con fuerza – ¿no es cierto, mi amor? – la apretó más cuando preguntó
– ella no es ru novia, ¡suéltala! – fue lo último que dijo aquel chico antes de soltar un golpe contra el moreno
Garland cayó y gracias a que su mano estaba bajo la ropa de la pelirroja, la hizo caer con él; al verse en el piso con Garland, se arrastró tan rápido como pudo para alejarse de él, se puso contra la pared y abrazó sus piernas
– ¿estás bien? – la pelirroja asintió sin quitar la mirada del moreno, hasta que notó que su salvador le extendió la mano para ayudarla
– ¿Glen? – se levantó con trabajo – ¡Glen! – exclamó de nuevo y lo abra evidentemente asustada, Glen la puso detrás de él
– No sé quién seas, pero será mejor que te largues y la dejes en paz – dijo Glen al moreno, quien acababa de levantarse
Furioso, Garland trató de atacar al pequeño chico, instintivamente Glen empujó a Lilith hacia atrás y evadió primero el puño del moreno, luego una patada y finalmente detuvo un tercer puñetazo y torció hacia atrás el brazo de Garland
– ¡lárgate o te rompo el brazo! – amenazó Glen forzando más el brazo del moreno
La mirada de Glen asustó a Lilith, pero no intentó detenerlo; Glen forzó más el brazo de Garland, quien se rehusaba a rendirse, presionó con más fuerza hasta que finalmente lo hizo desistir y finalmente Glen lo soltó empujándolo
Glen tomó el brazo de Lilith y la alejó del moreno sacándola del callejón y le preguntó si estaba bien, Lilith asintió en silencio, era la primera vez que alguien detenía al moreno.
Glen la llevó lejos de aquel lugar, conforme se alejaron de aquel callejón, la pelirroja tomó la mano de Glen y la apretó, tenía miedo; Glen dudó un poco, pero decidió llevarla a un lugar donde la chica pudiera hablar, el chico la llevó a un lugar donde él solía ir a comer, no solía ser muy concurrido y podrían hablar con calma.
Glen pidió algo de comer para poderse quedar ahí un rato, no imaginó que la pelirroja comería; Lilith sollozaba mientras comió y finalmente pudo hablar
– gracias… por salvarme de… – la pelirroja trataba de mantenerse tranquila – de Garland – bajó la mirada
– ¿conoces al tipo? – preguntó Glen sorprendido al ver que no fue un extraño quien trató de agredirla
– no… él es… – un par de lágrimas cayeron por sus mejillas – era mi novio… – apenas pudo mencionarlo; Glen se sorprendió con la información – ¿puedes guardar un secreto? – preguntó mirándolo finalmente, Glen asintió
Lilith empezó a contarle todo, desde que conoció a Garland, hasta que terminó huyendo, creyendo que finalmente se había librado de él. Glen sintió una mezcla de emociones conforme la pelirroja contó su historia y una extraña necesidad de abrazarla lo invadió. Lilith le pidió por favor no contarle nada a nadie, mucho menos a Yuriy, Glen le dijo que no tenía de qué preocuparse y le prometió protegerla de Garland
Con todo lo sucedido, sin querer Lilith se había vuelto más cercana a Glen, ella lo veía como un amigo y esperaba que él pensara lo mismo de ella, decidieron volver a casa
Cuando llegaron a la casa, Lilith abrazó a Glen antes de entrar, le volvió a agradecer por su ayuda y finalmente entraron, la pelirroja sólo quería olvidar lo que acababa de vivir; a cierta distancia, Garland los miró entrar a aquella casa, los había seguido, le cobraría al chico por lo que hizo, pero sobretodo a Lilith, pero primero la observaría un poco más
