– ¿estás segura? – Glen preguntó una última vez a Lilith después de que Sergei subiera las cosas al taxi
– estaré bien – le sonrió – ve con Sergei – Glen miró a la pelirroja despidiéndose con un gesto tímido moviendo su mano
Glen miró al rubio, tampoco era muy expresivo, pero a veces era demasiado para él, no entendía la insistencia de Lilith por que se fuera con Sergei, pero también admitía que desde que eran novios algo era diferente y ese cambio en el rubio no le agradaba
Llegaron al lugar y fueron a dormir, Sergei le prometió un gran día, lo dejó descansar y Glen pasó parte de la noche pensando en Lilith y su insistencia, al menos había prometido hablar y denunciar a Garland
– tengo todo planeado, tendremos una cita – fue con lo que despertó Glen – te va a gustar – el rubio se acercó emocionado a darle un beso
Glen se sentó en la cama mirando a aquel rubio tan diferente, ahora se veía feliz y emocionado, recordó como desde que entregó su virginidad al rubio, ya no podía vivir sin la emoción de un buen encuentro sexual, pero el rubio últimamente se portaba un tanto raro desde que eran novios y la cantidad de sexo había bajado
– es nuestra oportunidad de tener un noviazgo normal y no sólo sexo – pensaba Sergei emocionado
La pareja salió a su destino, Sergei había organizado todo el día y empezaría con el desayuno, el camino fue incómodo para ambos entre el silencio indiferente de Glen y el intento de Sergei de entablar conversación. Finalmente después de aquel martirio de trayecto al pequeño pueblo. Le tomó la mano pero Glen se negó, no había necesidad de hacer cosas cursis y sin sentido
– desayunaremos aquí – dijo Sergei mientras le mostraba un pequeño restaurante que parecía más una cabaña.
Tomaron asiento afuera, cerca de los árboles. Glen se sentía incómodo con aquel ruso empalagoso, pero esperaba convencerlo de ir a divertirse mejor al hotel.
Desayunaron mientras Sergei aún trataba de entablar conversación, pero no había temas de qué hablar, todo era incómodo y extraño. Jamás habían convivido realmente fuera de la cama. Glen deseaba ir al hotel o mejor marcharse a casa.
Sergei comenzó a sentirse frustrado, su desayuno estaba siendo un desastre total, intentó arreglar la conversación y en un intento desesperado pidió café para los dos, para intentar hablar, pero Glen era demasiado cerrado, era como si el Glen en el sexo fuera otro, ese Glen sonreía y su mirada le causaba algo inexplicable al rubio, pero este Glen callado que no daba pauta a ningún tipo de conversación, le causaba un extraño dolor en el pecho ante aquel desinterés, extrañaba a aquel Glen que se dejó abrazar el otro día, pero ese dulce momento jamás se repitió ni por error.
Llegó el café y Sergei quiso preguntar sobre su ciudad natal, ya que Glen le dijo ser ruso, quizá por ahí podía darse una charla. Glen titubeó
–¿Para qué quieres saber eso? – Glen molesto tomó su taza de café para esconderse del rubio mientras bebía aquel líquido, cuando algo llamó su atención, mientras bebía algo parecía moverse en la taza.
¡Ojos! Pudo ver un par de ojos y comenzó a bajar la taza muy lentamente, su cuerpo temblaba sin control. El ruso pudo ver que su cara se veía azul y mostraba angustia, un gesto nada común en Glen. Iba a preguntar lo que pasaba cuando algo saltó de la taza de Glen a su cara.
–Ahhhhhhhhh – un grito fuerte y agudo salió de la boca del chico, mientras se hizo para atrás en la silla y cayó al suelo.
Sergei se levantó de prisa y vio una pequeña rana alejándose mientras Glen lloraba en el piso cubriendo su rostro. El rubio lo levantó y Glen lo abrazó, aquel chico frío ahora lloraba y temblaba como un niño entre sus brazos.
–Le tengo miedo a esos monstruos – dijo llorando
Sergei lo abrazó pero no pudo evitar reír, aquel chico valiente estaba asustado por una rana. Pagó la cuenta y lo llevó a un lugar más tranquilo para que se calmara, en el camino Glen agarró la mano del rubio y se enroscó en su brazo mientras seguía llorando. A Sergei le causaba gracia y ternura aquel cambio en él, pero finalmente se había roto aquel muro invisible entre ellos.
Llegaron a su destino y Sergei los registró, Glen aún sollozaba un poco y tallaba su mejilla, odiaba la sensación de haber tenido aquel "monstruo" en su cara.
Entraron a la pequeña habitación, Sergei sentó a Glen en la cama para poder guardar la maleta, mientras la acomodaba sintió a Glen abrazarlo por detrás. Pudo escuchar que aún sollozaba un poco, en verdad era tan extraño ver a Glen así de frágil.
Sergei se giró y lo abrazó tratando de calmarlo. Glen se sentía extraño, jamás había mostrado aquel lado suyo a nadie, se sentía vulnerable, apretó a Sergei, pudo sentir los músculos contra su cara, comenzó a escuchar su corazón, no supo qué fue lo que le pasó, pero sintió que podría permitirse ser vulnerable, quizá con Sergei podía…
Sergei bajó su mirada y notó a Glen, aquella mirada de muerte en Glen había sido reemplazada por una mirada dulce, se sonrojó al verlo y se acercó a besarlo, Glen comenzó a besar al rubio, pero no era como antes, un beso lleno de lujuria, no, ese beso era dulce, era cálido, era lindo.
Sergei cargó a Glen para ponerlo a su altura, recargó su frente contra la de Glen, se miraron a los ojos.
– Quiero estar contigo, sin importar nada más – las palabras de Sergei causaron un recuerdo en Glen, de sus padres y aquel consejo de no olvidarse del amor. Amor, ¿Qué era el amor? ¿Sergei sería su amor? – Me encanta todo de ti, incluso este Glen que nunca dejas salir – Sergei seguía diciendo cosas que Glen no entendía, pero se sentía bien – No sé qué me hiciste, pero sólo puedo pensar en ti, sólo quiero estar contigo – Glen se zafó de inmediato y volvió un poco de su frialdad, Sergei preguntó qué pasaba.
Aquello se sentía como una derrota, después de haber visto aquel hermoso rostro con una mirada tan linda e inocente y ahora volvía su mirada fría y sin sentimientos.
– No mientas, no me quieres solo a mi ¿Qué hay de ella? La chica rosada con la que fuiste a beber café mientras reían. ¿Ese es tu truco, llevar a la gente por un café? –
Sergei no entendía, hizo memoria y recordó aquel día que encontró a Mathilda. No pudo evitar reírse, Glen se enojó y Sergei forzó un beso en el chico.
– No seas tonto, ella es una chica y por si no lo has notado no me interesan las mujeres ¿O dime te interesa Lilith? Después de todo pasas más tiempo con ella que conmigo – Glen se quedó pensando, Lilith, ¿Qué era ella para Glen? Definitivamente no le gustaba como Sergei, era un cariño diferente, cálido como cuando… cuando recordaba a sus padres. Sergei vio la confusión en el rostro de Glen y lo besó.
– ¿No lo entiendes? ¿Necesitas que te deletreé las cosas? – Glen lo miró confundido, no entendía nada. Sergei acostó a Glen en la cama colocándose sobre él – Debes entender algo Glen, me enamoré de ti. Te amo – Glen se miraba confundido y a la vez un poco sonrojado, Sergei lo besó con gentileza.
Comenzó a besar el cuerpo de Glen, quien pronto se vio desnudo ante el enorme rubio, por primera vez se sentía pequeño, vulnerable e indefenso. Sergei lo besó mientras metió sus dedos gentilmente en Glen, causando un dulce gemido.
– Te amo Glen, te lo diré las veces que sean necesarias – Los gemidos de Glen eran suaves y agudos, Sergei lo tocaba con cuidado. El rubio bajo al pene de Glen y lo lamía como si de una paleta se tratara – Mmm, eres delicioso Glen – Sergei introdujo sus dedos en el fondo de su novio y presionó contra su próstata – te amo – Glen no pudo evitar soltar un grito de éxtasis a la par que liberó su semen y su cuerpo se arqueó. Sergei dejó que Glen tomara su aliento de vuelta.
Glen estaba agitado, sus brazos cubrían su rostro. Recordó su pasado, su entrenamiento, la sangre...
Sin poder controlar su cuerpo comenzó a llorar, Sergei se sorprendió, se recostó a su lado y lo abrazó para consolarlo.
– No puedes amar a alguien con mi pasado – Sergei apretó a Glen y contó al chico todo lo que vivió en la abadía, los entrenamientos, amenazas, los golpes, los castigos sin comer por días, los encierros. Incluso Sergei a pesar de su apariencia, pareciera que fuera a romperse al hablar de aquel pasado – Lo sé, lo sé todo. Sé todo sobre Volkov, hasta lo que ustedes nunca supieron – Sergei se levantó abruptamente, jamás dijo su nombre.
– ¿Cómo conoces a ese bastardo? – Glen se levantó de la cama, completamente desnudo.
– El fue… el que me dio esto – Giró mostrando su tatuaje – La división élite del proyecto Borg, niños entrenados para matar y reprimir toda emoción… – Sergei no lo podía creer, su novio ¿Era un asesino?
– Volkov, o padre como lo llamábamos, nos dio un hogar después de… después de encargarse de remover a nuestras familias para poder "adoptarnos". Legalmente era nuestro padre. Cuando estuvimos listos comenzó a mandarnos a las misiones a remover a gente poderosa que le estorbaba en sus planes – Glen afiló la mirada – pronto sólo quedamos cuatro – Sergei no podía creer que aquello fuera verdad, tenía que ser una broma.
– Me envío como guardaespaldas de Soichiro Hiwatari, pero después Volkov se volvió un problema – miró sus puños – y como todo problema tuvo que ser removido, pero primero fui enviado a Rusia a buscar información, información que estaba escondida – rio un poco mientras ponía una mano sobre su cara – escondida bajo tu cama – Glen comenzó a llorar, Sergei se dio cuenta los había usado.
– Volví con Soichiro, después de verte con aquella tipa ya no importaba lo demás. En aquellos documentos me enteré de que… – la voz de Glen se quebró – no fui yo quien mató a mis padres – Glen comenzó a llorar y se arrodilló en el piso.
– Toda mi vida me hizo creer que los maté – la mirada de Glen cambió por una llena de locura junto a sus lágrimas de dolor – así que lo maté, ¡Maté a Volkov! Aunque eso me costara la vida de mis excompañeros… – Glen miró a Sergei, aún con lágrimas en su rostro y con aquella mirada – ¿Puedes amar a un asesino? –
Sergei se levantó y se hincó junto a Glen, lo abrazó y lo besó.
– El pasado quedó atrás, yo quiero mi presente y futuro a tu lado – Glen abrazó a Sergei.
– Mi nombre… era Lievin Koning, después de matar a Volkov, lo enterré junto a mis padres… Ahora soy Glen Luzhin –
Sergei lo besó y permanecieron abrazados un largo tiempo. Glen pudo sentir como aquel rubio se había vuelto en algo más que sexo, Sergei era su medicina para un nuevo futuro y para tener una vida normal. Por un par de segundos agradeció que el encuentro de horror con el monstruo lo hiciera abrirse con Sergei. Lo miró a los ojos.
– Creo que también te amo –
Ese fin de semana Glen dejó ir completamente a Lievin y se entregó como Glen a Sergei tanto emocionalmente como físicamente.
En casa de los rusos, mientras Glen finalmente logró soltar su pasado, los rusos y Alyss no podían creer lo que sucedió con Lilith, Boris estaba enojado por la forma en que la pelirroja había jugado con los sentimientos de Yuriy, pese a los comentarios de Alyss de que algo no estaba bien, la evidencia mostraba que Lilith había engañado a todos
Yuriy en particular se aisló de todos, le había costado mucho trabajo abrirse a la pelirroja, la amaba e incluso creyó que algún día podría casarse con ella, pero recordar el descaro con el que presentó a Garland y lo besó lo hacía odiarla; salió a tratar de distraerse, aunque Ivan y Boris lo trataron de detener, ambos conocían a la perfección esa mirada en el pelirrojo y no intervinieron
Alyss no creía que Lilith fuera una persona mala, sabía lo mucho que le gustaba Ivanov, ese moreno le había causado desconfianza. Alyss entró al cuarto donde estuvo Lilith los últimos días, estaba vacío, caminó hasta el escritorio y vio aquel papel con la letra de la pelirroja
"Te amo Yuriy – perdóname"
Alyss supo que había algo que no estaba bien, pero los rusos estaban enojados con la pelirroja en especial Ivanov, dejó el papel y decidió esperar a Glen, no sabía si el chico reaccionaría o no a lo sucedido, pero la pelirroja insistía en que era su amigo
Después de dos días de intimar con su novio y unir sus cuerpos y sentimientos, Glen le mandó mensaje a Lilith, quería verla, quería contarle que si relación con Sergei había cambiado, además al volver podría darle fin al tormento de la pelirroja
– ¿por qué parece que hubo un funeral? – mencionó el rubio al llegar a la sala y ver a Boris e Ivan molestos
Glen imaginó que el pelirrojo los habría castigado por algo, subió ignorando lo que le dirían a Sergei. Después de dejar su mochila en el cuarto del rubio, fue a buscar a la pelirroja, tocó y esperó, pero no hubo respuesta
– no está – Alyss lo había esperado, caminó por el pasillo y se acercó al chico
– ¿habló con Yuriy? – preguntó sorprendido
– ¿sabías que estaba comprometida? – la pregunta extrañó a Glen y un sentimiento extraño y desagradable lo invadió
– ¡Yuriy! – pegó en la puerta – ¡Yuriy! – tocó con insistencia
– ¿por qué me molestas? – vio a Alyss detrás suyo y a los rusos su ir corriendo al escucharlo tocar
– ¿dónde está? – Glen miró a los rusos y Alyss – ¿dónde está Lilith? – gritó
– no me vuelvas a molestar para hablarme de esa… – Glen lo agarró de la ropa interrumpiéndolo
– se fue – dijo Alyss haciendo que Glen la mirara sin soltar al pelirrojo – dijo que estaba comprometida y se iba a casar – el pelirrojo se soltó de Glen
– se largó con ese tal Garland después de burlarse, ¿feliz? Ahora déjame en paz – Glen detuvo la puerta de Yuriy
– ¿Garland Siebald? – Glen lo miró enojado – ¡responde! ¿Se fue con Garland Siebald? – Glen se veía visiblemente molesto
– ¿sabías que estuvo mintiendo? – ahora Yuriy quería hacer hablar a Glen
– ¿cuándo pasó eso? ¡Hablen! – exigió saber lo sucedido, Boris contó molesto lo que pasó – no tengo tiempo para tus berrinches Yuriy, Lilith está en peligro – nadie entendió de que hablaba – ¡maldición! – exclamó antes de correr a buscar su arma y salir de la casa sin decir más
– ¿qué quieres decir con que está en peligro? – pese a estar furioso, el pelirrojo había esperado afuera a Glen para saber la verdad
– no tengo tiempo que perder – Glen miró la casa y de nuevo al pelirrojo – se supone que hablaría contigo cuando yo volviera, me prometió que si me iba con Sergei arreglaría las cosas – su frustración al creció al decir que lo hizo marcharse para evitar que él hiciera algo – Garland no es su novio, mucho menos su promedio, fue su novio y el día antes de que creyera que le ibas a pegar ese desgraciado la atacó… – Glen contó lo que sucedió y lo que la misma pelirroja le había contado sobre el moreno – ¿aún crees que te engañó? – le preguntó al ver que el pelirrojo entendió la verdad – sé que vivieron en Alemania, pero si habló de su padre, seguro están en Finlandia, puedes quedarte aquí odiando a Lily o puedes ayudarme a salvarla – Yuriy no respondió, pero siguió a Glen
Ambos chicos viajaron a Finlandia para encontrar a la pelirroja, Glen recordaba lo asustada que se veía cuando le contó sobre el moreno y esperaba llegar a tiempo
