La mano de Garland la sujetó con fuerza en la parte superior del brazo y la jaló para hacerla caminar, la puerta de la casa se abrió
– su habitación está lista – el padre de la chica se dirigía a Garland ignorando la existencia de la pelirroja
– deberías ponerte cómoda – Garland la empujó al interior de la mencionada habitación – está vez no irás a ningún lado –
Lilith volteó de prisa a la puerta sólo para verla cerrarse y escuchar el seguro, corrió a pegarle un par de veces antes de empezar a llorar. Después de unos segundos, Lilith trató de buscar otra salida, pero las ventanas estaban selladas, no tenía escapatoria; caminó al centro de la habitación, donde se dejó caer abrazándose
– otra vez no… – la mente de Lilith, la llevó a revivirlo todo…
-_-_-
– ¿Quieres ser mi novia? – Garland, finalmente le confesó sus sentimientos
Pese a su duda sobre poner en riesgo su amistad con el moreno, aceptó temiendo que de negarse también se afectara su amistad con él; la besó en la frente sabiendo que a la pelirroja le avergonzaban las muestras públicas de afecto
No fue hasta la siguiente semana que Garland la llevó a una casa de cultura con un gran jardín, que al estar lejos de la gente y acostados bajo un árbol, Lilith recibió su primer beso; pero pese a ser un novio atento, después del primer mes, la pelirroja no se sentía cómoda siendo novios, lo quería pero no de aquella forma, además que en su familia había una situación delicada con respecto a su mamá
– Garland – Lilith habitual tomado valor para hablar con su novio – a veces siento que no estoy hecha para las relaciones con otras personas y… bueno no es justo para ti que yo… – Garland la jaló y la abrazó.
– Te amo Lilith – aquella frase la hizo congelarse, no sabía que se supone debería hacer o decir
La pelirroja respondió el abrazo pegándose más a él, no sabía qué era, pero por alguna razón no podía negarse a él, pero tenía que responder algo y temiendo herirlo respondió
– yo también – sin dejar de abrazarla, la llevó a un espacio donde nadie los veía para besarla
Sin embargo, después de aquel intento fallido para terminar su relación, el moreno la llevaba al cine o parques con la intención de besarla, cosa a la que ella se negaba y empezó a sentirse incómoda
– ¿acaso no me amas? – le preguntó el moreno mientras empezó a besarla en un parque, la pelirroja asintió avergonzada – entonces – sentó a Lilith en sus piernas y tomó una de sus manos – esto no tiene nada de malo – Lilith sintió algo caliente, duro y húmedo en su mano
Trató de negarse, pero el moreno insistía en que estaba bien y empezó a mover la mano de la chica para que lo tocara, empezó a escucharlo gemir, le daba miedo que alguien los viera, el moreno terminó en su mano
A la siguiente salida, el moreno la llevó al cine, había poca gente en la sala y aprovechó para hacer lo que deseaba. Garland empezó a besar a la pelirroja, recordándole que nadie lo veía y que estaba bien; esta vez fue él quien la tocó esperando tener relaciones, pero la pelirroja se negó
– perdón – acomodaba su ropa – aún no estoy lista – se disculpó al verlo enojado, pero el moreno se negaba a voltear a verla
– llevamos medio año saliendo – dijo molesto sin mirarla – ¿cuando vas a estar lista? –
– no te enojes… – trató de darle la mano pero el chico se quitó – ¿podemos intentar otra cosa? –
Lilith no pudo verlo, pero el moreno sonrió con la idea, la besó sentándola sobre él mientras tocó sus pechos sobre la ropa
– tu boca – le dijo mientras la siguió tocando – hazlo con tu boca –
Lilith se puso nerviosa pero no se sentía en posición de negarse, dejó que Garland la guiara a hincarse frente a él y siguió sus instrucciones para moverse, la pelirroja temía ser descubiertos y eso la distraía, cosa que su novio se daba cuenta por su mala atención, así que terminó siendo él quien empujaba la cabeza de la pelirroja hasta que estuvo satisfecho y terminó en su boca
Después de aquella salida, se volvió normal ir al cine, llevaban ocho meses juntos cuando después de salir de la sala de cine, finalmente Garland le pidió que viviera con él
– pero es muy pronto – trató de negarse
– llevamos juntos casi un año – se veía serio – he sido paciente, pero si no me quieres, dímelo – Lilith dudó pero lo abrazó
– sabes que te amo – a esa altura se lo decía tanto que ya no distinguía si lo ama de verdad o lo seguía diciendo por responderle – sólo tengo miedo, sabes que eres mi primer novio y fuiste mi primer beso – el moreno le dio un pequeño beso
– y quiero ser el único – la pelirroja se sonrojó – me quiero casar contigo, esto sólo sería el primer paso – Lilith recordó todo lo que habían vivido hasta ese momento
– yo también me quiero casar contigo… – le respondió sin alejar la mirda
– está decidido, eres mi prometida y viviremos juntos – la pelirroja asintió, no podía creer que se casaría
En esa semana Garland la ayudó a llevarse todas sus cosas con él, la chica se avergzaba de ver su ropa y la del moreno junta en el mismo closet, la abrazó por atrás y la besó en el cuello
– por fin estamos juntos – la tocó sobre la ropa, con las salidas al cine, sabía dónde tocarla – estamos solos – le dijo mientras le retiró la blusa de manga larga, sonrió al saber que esta vez nada los interrumpiría – te amo, Lilith – bajó la falda larga de la chica suficiente para que cayera
El moreno se quitó la playera mostrándole su musculoso torso desnudo, le tomó la mano y la hizo tocar sus pectorales, se besaron y guió las manos de la pelirroja hasta su pantalón para que fuera ella quien lo desabrochara , quedando así desnudo para ella.
El moreno empezó a frotar su erecto miembro contra el cuerpo de la chica, quien guiada por él, empezó a masturbarlo, el moreno desabrochó el sujetador de Lilith, liberando sus pechos, la acostó besándola y retiró la pantaleta, finalmente la tenía completamente desnuda
– está bien – la besó – te va a gustar – empezó a tocarla en la entrepierna
El moreno la tocó suficiente para que empezara a gemir, aunque la pelirroja aún trataba de contener sus ruidos. Garland se puso sobre ella y la penetró sin aviso mientras dejó caer su peso sobre ella, el moreno gemía satisfecho sobre su novia, casi al instante empezó a moverse con fuerza, hacía nucho que deseaba tener relaciones con ella, así que no se contuvo y la penetró en cuanta pose había imaginado antes, la tomó hasta satisfacerse y cuando terminó, la convención de "limpiarlo" con un oral antes de tomar su primer baño juntos
No llevaban aún una semana viviendo juntos cuando la invitó a salir, para sorpresa de Lilith salieron con Brooklyn y Mitzy, a quienes el moreno contó como si nada que vivían juntos, causando que finalmente las chicas se separaran, Lilith había querido contarle que a pesar de haber aceptado aún tenía dudas pero esa oportunidad de hablar jamás llegó
Garland la convenció de que no necesitaba trabajar, su trabajo era suficiente y la alentó diciéndole que dibujara en casa. Los fines de semana la empezó a llevar con amigos que ella no conocía, jamás supo que al moreno le gustaban las fiestas ni lo había visto tomar antes, no sentía que encajaba en aquel ambiente y terminaba un poco aislada.
– sólo digo que trates – reprochaba el moreno ya en casa – te recuerdo que todos mis amigos estarán en nuestra boda – la pelirroja se disculpó
La primera vez que Lilith se negó a ir a una fiesta el moreno se molestó con ella, Lilith le dijo que él podía ir, pero ella no se sentía cómoda ahí, Garland salió enojado sin decir más y no volvió hasta el día siguiente, donde Lilith le pidió disculpas llevándole el desayuno a la cama y accediendo a tener relaciones
Tenían pocos meses viviendo juntos y mientras Lilith le servía la comida al moreno, sonó su teléfono, la mamá de Lilith llevaba tiempo enferma y ahora había empeorado su salud, apenas colgó corrió a preparar una maleta
– ¿qué significa esto? – le preguntó su novio
Lilith explicó sobre su mamá y dijo que iría a verla, Garland se negó recordándole que tenía responsabilidades con él, pero la chica no escuchó razones y se fue a Finlandia a ver a su mamá
Apenas llegó a la que había sido si casa, su padre la tachó de inútil y la insultaba, la pelirroja trató contarle sobre su novio y que pronto se casarían, pero el señor mostraba su desprecio total a la pelirroja
– ¡lárgate de aquí, no quiero volver a verte hasta que hagas algo de provecho con tu vida! –
La pelirroja volvió devastada a Japón, mandó un mensaje a su novio disculpándose
"Tenías razón, no debí ir a Finlandia, perdón"
Cuando regresó al departamento se permitió llorar abrazando al moreno, era la primera vez que la veía llorar, pues siempre contenía sus emociones, la besó y le dijo que la haría olvidarse de lo sucedido, llevándola a la recámara para tomarla
Al poco tienpo que volvió, empezó a llover, ambos estaban en la recámara cuando cayó un trueno, Lilith se asustó y se abrazó en silencio en la cama, el moreno se dio cuenta que algo pasaba
– ¿qué pasa? – se acostó con ella y la abrazó como protegiéndola de los truenos
– tengo miedo – era la primera vez que el moreno la sentía temblar asustada – nadie supo nunca – sujetó con fuerza los brazos del moreno que la rodeaban – cuando tenía cuatro años, el hermano de mi papá entró a mi cuarto – su voz se empezó a quebrar – apestaba a alcohol y él… – apretó con más fuerza a su novio – él me… me violó –
Garland permaneció en silencio abrazándola, cada que un trueno caía la sentía contraerse, un trueno cayó y se fie la luz, Garland aprovechó y se metió con la pelirroja bajo las sábanas.
La luz de los truenos, las sombras, la obscuridad y los ruidos dejaron completamente vulnerable a la pelirroja, sin dejar de abrazarla, la empezó a besar en el cuello y poco a poco bajo a tocar los pechos de Lilith, poco a poco bajó una mano a la entrepierna de la chica, quien intentó decirle que no se sentía con ganas de tener relaciones, pero apenas trató de decir algo la mano del moreno tapó su boca
Lejos de hacer caso de lo que su novio le estaba haciendo, su miedo incrementó al tener la boca tapada, reviviendo cuando su tío hizo lo mismo con ella, Garland la acomodó contra él y la pelirroja sintió como la penetró por el ano, empezó a gemir en el oído de la pelirroja, apretó más su mano contra la boca de su novia y la tocó más en su zona íntima con su otra mano para susurrarle
– así que te gusta que te hagan esto desde que eras una niña – la siguió penetrando – eres una cualquiera – aumentó la fuerza de sus penetraciones
La pelirroja soltaba lágrimas en silencio mientras el moreno no se detuvo hasta eyacular en ella, los truenos habían bajado pero seguía lloviendo y la luz aún no volvía. El moreno la giró de frente a él
– ¿soy una cualquiera? – preguntó la pelirroja llorando, Garland le dio un beso en la boca
– por supuesto que no – la apretó contra su cuerpo – sólo era para que vieras que no importa que no fui el primero – Lilith recordó las veces que se negó a no intimar con él porque era su primera vez, tembló en sus brazos – te perdono – la besó
Al sentirse perdonada, aún en los brazos de su novio, tomó valor de contarle sobre otro tío y un profesor de su primaria quienes también abusaron de ella y nunca pudo pedir ayuda
Después de ese día Lilith sentía que su relación con Garland era perfecta, podía contarle todo y él seguía siendo aquel novio perfectoque la gente decía, incluso algunas novias de los amigos del moreno le habían comentado que envidiaban como era con ella, siempre la abrazaba, la ayudaba a su ir o bajar del carro, le acomodaba la silla cuando se sentaban a comer y siempre la tomaba de la mano pra cruzar la calle
Con su confianza entera depositada en Garland, éste la convenció de que podía llamarla con nombres como zorra o groserías mientras tenían relaciones, argumentando que no sólo era una miestra de cariño, también era un juego que los haría más cercanos y los haría disfrutar más
Sin embargo, cuando Lilith recibió la llama de la muerte de su mamá, nuevamente tuvo una discusión con su novio antes de ir al funeral.
Lilith bajó del taxi con su equipaje, subió las escaleras de la entrada corriendo y dejó sus cosas en la entrada. Recordar la última vez que estuvo en casa de su padre era doloroso, miró las escaleras y uno de los sirvientes le dijo donde estaba su padre.
– ¿papá? – abrió la puerta despacio para acercarse
El señor estaba sentado frente a la chimenea con un vaso de whisky en la mano, el cual movía lentamente. Cuando la pelirroja entró, detuvo su vaso y la miró de reojo, el enojo que sentía era tal que dolía.
– ¿qué estás haciendo aquí? Creí haberte dicho que no quería verte de nuevo… – se levantó von trabajos, casi caía y la pelirroja se acercó a tratar de ayudarlo – ¡suéltame! – la empujó, la chica se contrajo al notar como la miraba
– vine por mamá… – apenas y pudo decir
Su padre empezó a llorar, sentándose en el piso, tirando su bebida sin darle un trago y miró con tristeza la pintura que mostraba a su esposa, Lilith no dijo más y pese a las palabras hirientes ayudó a su padre hasta su habitación para que se cambiara.
En la habitación del señor, un traje negro esperaba por él en la cama, regañó de nuevo a la pelirroja y tambaleante por el dolor que aún no podía comenzar a procesar.
Cuando salió, Lilith ya se había cambiado por ropa más formal, salieron en silencio a abordar el carro que esperaba por ellos, era un día frío, había nieve, pero eso no impidió que la gente llegara.
En el lugar, la pelirroja fue completamente ignorada por todos, en especial por su padre, quien la miraba con total desprecio.
– señorita Halla, es hora – se acercó a ella uno de los trabajadores de la casa de su padre y agradeció con un pequeño gesto silencioso
Lilith entró al lugar, el ambiente se sentía pesado, al llegar al frente para tomar su lugar, se congeló al ver la caja abierta, acompañada de una fotografía y un gran y elegante arreglo de flores. Su padre llegó a sentarse en la misma fila de enfrente y el servicio comenzó.
Al finalizar, la gente pasó donde estaba el ataúd antes de ser cerrado para llevarlo al cementerio. La pelirroja se congeló al ver a su madre dentro de aquella caja cubierta por un vidrio, se negaba a creer que lo que estaba frente a sus ojos fuera cierto, pero no lloró. Cuando retiraron el ataúd, las ganas de llorar la invadieron, pero seguía conteniéndose, por dentro deseaba gritar que no se la llevaran, pero no pudo hacer más que mirar en silencio como la sacaban de aquella habitación.
El servicio continuó afuera, donde a pesar de la nieve, finalmente enterraron a su mamá, la chica lloraba en silencio, cuando bajaron la caja y empezaron a llenar el espacio con la tierra, Lilith no pudo más y trató de acercarse, no podía concebir que su mamá quedara bajo la tierra, al menos hasta que la fuerte bofetada por parte de su padre la calmó.
– ¿no puedes comportarte un solo día en tu vida? – sonaba furioso – no sabes cómo desearía que fueras tú y no mi amada Simone –
Lilith retrocedió quedándose lejos de todos los presentes, el frío hacía que su mejilla doliera más, pero no se comparaba con el dolor que dejaron las palabras de su padre, sollozaba en silencio tratando de no causar más molestias.
Cuando regresó con su padre a su casa, había un carro esperando por ella, creyó que nuevamente su padre la corría, cuando el conductor se acercó a ella.
– El joven Siebald me mandó por usted – la pelirroja se sorprendió, miró a su padre quien solamente lanzó el equipaje con el que había llegado la pelirroja fuera de la casa, siguió mirándola con desprecio pero no dijo nada, cerró la puerta y la chica subió a aquel carro, donde una nota esperaba por ella.
"Hablaremos cuando regreses, pero no volverás a Japón, nos quedaremos en Alemania en mi departamento"
La pelirroja miró triste la casa en la que había crecido, le dolía no volver a Japón, deseaba ver a su única amiga, pero hacía meses que ya no se veían después del malentendido que la pelirroja nunca tuvo el valor de arreglar, cuando llegó al aeropuerto de Alemania, Garland estaba esperando por ella, le besó la frente y la subió a un taxi, donde la abrazaba consolándola
– siempre me tendrás a mi – Lilith encontró reconfortantes aquellas palabras
Mientras viajaban en aquel taxi, no soltó a su novio, recordó como le decía que sólo con una persona era suficiente y que no necesitaba buscar la aprobación de nadie pues lo tenía a él, en ese momento sintió que en efecto, sólo necesitaba de Garland en su vida
Cuando llegaron al edificio, la pelirroja no podía creer lo diferente que era a Japón, aquellos departamentos eran prácticamente todo el piso entero, el moreno la abrazó cargando su maleta, lo miró y le sonrió, era afortunada de ser su novia
– te amo – dijo segura la pelirroja mientras Garland abría la puerta del departamento – ¿quieres que…? – una bofetada silenció a la pelirroja, quien no pudo llorar, pero tampoco entendía lo que estaba pasabdo
– te largaste muchos días, ¡prepárame algo de comer! – exigió y se fue a la sala
– Está enojado por lo que hice – pensó la pelirroja
Se apresuró a la cocina y comenzó a preparar algo de comer, después de todo ella lo había abandonado siendo egoísta después de que él había hecho muchos sacrificios por ella
Después de cenar Garland miraba televisión, estaba indiferente con ella, no le hablaba y aquel rechazo la hizo sentirse culpable. Se sentó con él para abrazarlo, pero la quitaba. Con el dolor de la muerte de su mamá en su esplendor, temía perder a Garland también, llevándola a un recurso desesperado, se hincó frente a él y le dio un oral, con cada movimiento tal como él la había guiado en su tiempo juntos, le hizo saber cuan arrepentida estaba hasta que Garland eyaculó en su boca, después de eso la tomó con fuerza en el sillón
Lilith creyó que todo volvería a la normalidad entre ellos, pero después de servirle el desayuno a Garland
– ¿qué porquería es esta? ¡Sabe asqueroso! – le lanzó el plato a Lilith y la empujó contra el refrigerador – eres una inútil, en la noche espero algo bueno de cenar – y se fue enojado sin decirle más
– está enojado por mi culpa… – la pelirroja sentía el nudo en la garganta al tratar de no llorar mientras recogía el plato – cualdo se calme todo será como antes… ¡auch! –
Lilith vio que su dedo sangraba después de levantar los pedazos del plato roto, se puso ina bandita adhesiva y terminó de limpiar el departamento. En la tarde se encargó de preparar la comida favorita de Garland, tenía todo listo para él, en cuanto sonó la puerta corrió a recibirlo con un beso
– deja de molestarme – la empujó a un lado con el brazo – estoy cansado – el moreno caminó hasta el baño
Lilith revisó la mesa, todo estaba en orden así que entró a la habitación principal y tocó la puerta del baño
– ¿Garland? La cena está lista – la pelirroja dudó en si tocar o no de nuevo y sólo permaneció parada frente a la puerta esperando una respuesta
– ya cené – Garland salió desnudo con la toalla sobre sus hombros secando su cabello – la sola idea de comer lo que preparas me da asco – Lilith sintió aquellas palabras como una puñalada, su novio perfecto parecía otra persona
– perdón… – dijo casi inaudible para retirarse a recoger las cosas en el comedor
Cuando pasó al lado del moreno, este la jaló del brazo poniéndola boca bajo en la cama, antes de poder preguntar qué pasaba, Garland destapó sólo lo necesario y la penetró sin prepararla ni cuidado por el ano, cuando terminó con ella le ordenó limpiar "ese" desastre y la cocina exigiendo que se diera prisa; miró adolorida lo que quedó en el piso y procedió a obedecer a su novio
Después de ese encuentro tan agresivo Garland la tomaba de aquella forma cada que quería sin importar si Lilith lo deseaba o no, al grado que la pelirroja fingió estar dormida para ya no tener relaciones con él pero él pretendía no notar que dormía e igual hacía lo que quería con ella, fueron dos meses en los que ella sentía que su ano dolía tanto que no había posición en la que se sintiera cómoda
– me ama… Garland me ama – trataba de no llorar mientras se bañaba – todos me dicen lo mucho que me ama, así que esto debe ser normal – lavarse dolía pero a su vez el agua tibia le ayudaba a calmar un poco las molestias
Una noche, Garland llegó a casa con un amigo, la trató de nuevo con cariño como antes y creyó que al fin la había perdonado, Lilith hizo su mejor esfuerzo para atenderlo como se merecía; el amigo de Garland se fue y Lilith empezó a recoger todo después de despedirse, se sentía feliz, su novio era el de siempre
– ¿acaso pasas elos días buscando formas de avergonzarme? – la pelirroja lo miró con duda
Antes de poder preguntar a qué se refería, el moreno le dio su primera golpiza, dejándola en el piso
Aquella situación se repitió todos los días, la humillaba con insultos, la golpeaba y la usaba para tener relaciones, Lilith empezó a cubrir su cuerpo de los golpes, en especial por que los fines de semana, cuando la obligaba a ir con él con sus amigos, sólo para llegar a pegarle por no encajar con ellos, pues siempre se aislaba en las fiestas y reuniones
– ya no más, por favor – Lilith suplicaba en el piso, finalmente lloraba
– te daré motivos para llorar, maldita zorra – agarró el rodillo de madera y le soltó un fuerte golpe en la espalda, la pelirroja no se podía mover del dolor – ¿qué esperas? – la levantó del cabello aún cuando la pelirroja no podía moverse – tienes que atenderme – la empujó contra la cama, pero Lilith cayó de rodillas frente a la misma, trataba de no llorar mientras escuchaba el ruido del moreno quitándose los pantalones – si no lo quieres hacer en la cama, por mi está bien – la acomodó bruscamente en el piso para hacer lo de siempre con ella
Así pasó un año de la muerte de su mamá, pero las cosas en su vida no parecían mejorar, pues todo apuntaba a que el segundo año sería más de lo mismo pero empezó a salir sin ella, sacándola únicamente dos veces con sus amigos
Un día la golpeó antes de salir como salía hacer en fin de semana, la pelirroja ya estaba en el piso tratando de contenerse
– no me esperes, mañana más vale que tengas todo en orden – le soltó una última patada antes de marcharse, salió tranquilo como si nada
– lo amo – se repetía recordando que pese a su cambio la gente decía lo perfecto que era – alguien como él, ama a alguien como yo – se sujetó del lavadero de la cocina apoyándose para no caer – soy afortunada de que se haya fijado en mí – incontrolablemente, las lágrimas comenzaron a caer – no debo llorar, él es más de lo que merezco, yo no soy nada y estoy sucia – recordando lo que vivió de pequeña
Se abrazó llorando, cada parte de su cuerpo dolía por los golpes y los múltiples abusos, como pudo se mentalizó para no llorar, se puso de pie y fue como si algo en ella dejara de funcionar.
La mirada de Lilith cambió desde ese día, los amigos de Garland le decían que ella era una mala novia que no lo merecía y que podía conseguir a alguien mejor para csarse y tener una familia, pues en cada reunión, ella se aislaba en una esquina, poco a poco Garland dejó siquiera de avisarle si saldría, pero le prohibía estrictamente cruzar la puerta.
– Cuidado y me entere que saliste maldita zorra o haré que te arrepientas –
Y vaya que logró hacer que se arrepintiera, pues después de tres años de maltratos, abusos y violencia, su cuerpo pedía a gritos algo para seguir, llevaba días débil, Garland la regañaba por no aguantar el ritmo mientras tenía relaciones con ella.
– Que no te sorprenda si alguien más hace lo que tú no –
Le había dicho una vez, temiendo perder a la única persona que podía amar a una basura como ella, decidió desobedecer y salió en busca de vitaminas, seguro con eso estaría mejor y lograría satisfacer a su novio.
Lilith abrió la puerta, el sol lastimó sus ojos, tenía casi un año sin salir después de la última fiesta a la que Garland la llevó, habían pasado diez meses. Y no había vuelto a salir de aquel departamento. Cerró la puerta y se dirigió a buscar una farmacia farmacia, caminaba despacio bajo el sol, sentía que todo se movía lento, realmente no conocía los alrededores, desde que llegaron a Alemania jamás había salido más que a las contadas fiestas con Garland; apenas cruzó una calle cuando sintió que sus piernas pesaban, trató de pedir ayuda, pero todo se volvió borroso y fue ahí que cayó inconsciente.
– ¡Lilith! ¡Lilith! – abrió los ojos y vio a Garland preocupado – ¡Pensé que no te vería de nuevo cuando desapareciste! –
¿Desaparecer? No tenía sentido, salió a la farmacia por medicina y ahora estaba en un hospital. El doctor entró y explicó que la negación de perder a su madre le causó un episodio de despersonalización y que probablemente en esos episodios sufrió aquellos golpes, no parecían graves, pero había algo más, la mirada del doctor cambió.
– Lo siento señorita Halla, no pudimos salvar al bebé y lamentablemente el daño a la matriz fue tan extenso que no podrá tener más hijos –
Garland lloraba, dijo que lo que importaba era que ella vivía, pero Lilith seguía sin entender nada, la medicaron y durmió. A los pocos días la dieron de alta, su estómago dolía. Garland fue muy atento con ella, la ayudó a subir al carro, todos veían a aquel novio preocupado.
Llegaron a casa, Lilith volteó donde Garland quería darle las gracias, giró con una sonrisa cuando recibió una fuerte bofetada. ¿Qué estaba pasando?
– Te dije que no salieras, ¿Sabes cuántos días perdí? ¿Sabes cuántas historias tuve que decir? – Lilith no creía que aquel hombre fuera el novio que conocía. Garland sujetó con agresividad la barbilla de Lilith y la empujó contra la pared – Ahora que ya no sirves para engendrar ¿Qué te queda? – desvistió a Lilith con rudeza rompiendo su ropa, ella quedó en el piso, aún dolía su vientre. Garland sacó su pene.
– No, espera por favor, aún tengo dolor – Garland la sometió contra el piso causando dolor, gritos y lágrimas. La penetró de forma agresiva sin importar sus suplicas
– Al menos ya no tendré que usar condones, apresúrate a guardar las cosas tengo hambre – caminó hacia la sala, se detuvo – ¿qué esperas? – le gritó al verla en el piso
Lilith cumplió como pudo las ordenes. Hizo la cena y atendió a su novio. – Lo amo ¿Cierto? Así debe ser – pensó mientras su cuerpo parecía que se caería en pedazos. Después de cenar, Garland la bañó con agua fría en la regadera y la corrió para meterse él a la tina.
Lilith comenzó a llorar, temblaba de frío. Entró al closet y se puso una toalla. Vio la ropa de Garland y notó las llaves, no eran las mismas que tenía, no importó. Se dirigió a la puerta, eso no podía ser un novio, era más como un monstruo, como aquellos en las historias de terror que leía cuando estaba en la escuela.
Como pudo se dirigió a la entrada aún titiritaba de frío y encima temblaba por lo que ahora se había vuelto miedo, trataba de encontrar la llave de aquella nueva cerradura, cuando su cara se estrello brutalmente contra la puerta dejando caer las llaves.
– ¿Te gustan? Veremos si vuelves a escaparte maldita zorra – Garland la tiró al pisó y la golpeó, su cuerpo débil no aguantó mucho antes de perder el conocimiento. Cuando despertó estaba sola, era de día. Fue a la puerta, no había llaves extra y no podía abrir esa puerta.
Después de volver del hospital la violencia de Garland aumentó y el fin de semana después de que volvió del hospital, lo que pasó ese día fue lo que la hacía mentalizarse en que aquella vida era normal.
Garland no salió como normalmente hacía los sábados, en vez de eso, se quedó en casa bebiendo mientras miraba la televisión, la pelirroja notó que estaba más callado que de costumbre. Lilith había preparado la comida con dolor de la cirugía y de los golpes.
– ¡Ven acá, maldita perra! – Lilith se asustó al escucharlo gritar enojado, temía por lo que vendría después. Se acercó con miedo, pero cuando llegó encontró a Garland ebrio pero llorando.
Creyendo que el novio amable que había tenido estaba volviendo a ella, se acercó a abrazarlo, ella también necesitaba ser abrazada, le dolía demasiado no haber conocido aquella vida.
– Lily – Dijo su nombre en un tono un tanto dulce, era la primera vez que la llamaba así, lo abrazó – Eres una maldita zorra buena para nada, Lily – aquellas palabras sonaban con desprecio, se separó asustada – Tú, mataste a mi hijo – Le dijo furioso mientras la jalaba del cabello, Lilith comenzó a llorar al sentir el dolor de aquellas palabras
No pudo pensar mucho tiempo en su pérdida, Garland se levantó y la jaló del cabello y ahí fue cuando conoció el dolor de las botas con casquillo. Garland puso su pie sobre el vientre de Lilith, diciéndole que ella lo mató mientras la pisaba con fuerza causando dolor en ambas heridas, las físicas y las emocionales. Gritó para pedir ayuda, pero causó más violencia. Aquella vez la golpeó tan fuerte que creyó que la iba a matar a golpes, pero no, fue el inicio de su infierno pues después de eso la situación sólo empeoró. Garland no solo se volvió más agresivo con Lilith, un día llegó con un hombre mayor, se quedó a comer atendido por Lilith tal como la había entrenado Garland; cuando acabaron de comer Lilith supo el porqué de aquella visita.
– Sin condón es el doble – Dijo el moreno mientras acomodaba una cámara frente a Lilith quien antes de poder decir algo, fue golpeada por el extraño y violada mientras todo quedaba en video.
Cuando todo acabó Garland le dijo que ya que no hacía nada productivo para aportar en casa, él le había conseguido un trabajo ideal. Garland llevaba mujeres para estar con ellas aún frente a Lilith, quien debía atenderlas haciéndola pasar como su servidumbre, aquellos extraños que pagaban a Garland se volvieron un gran ingreso para el moreno quien le dijo que la siguiente semana tenía agendados a tres el mismo día.
– Haré lo que te gusta – sujetó su cara con fuerza – me uniré para que disfrutes como la maldita zorra pervertida que eres –
Garland salió con dos chicas, cerrando la casa como siempre. El cuerpo de Lilith no podía resistirlo más, tenía días que apenas podía caminar cojeando un poco después de haberse negado a atender a uno de esos hombres. Fue al closet de la habitación y como pudo bajó de la parte más alta del closet las herramientas de Garland, la caja cayó abriéndose, buscó con desesperación un desarmador y se dirigió a la puerta forzando la cerradura desesperada hasta que después de un largo rato, finalmente cedió.
Como pudo intentó correr para alejarse de ese horrible lugar, el dolor era demasiado, pero no podía volver, le aterraba el simple hecho de imaginar que la alcanzara y la hiciera volver, no tenía a donde ir pero cualquier cosa era mejor que pasar otro segundo en el mismo techo que Garland.
Lilith terminó en las calles, donde pasó días sin comer mientras trataba de alejarse de aquel horrible lugar, finalmente decidió pedir ayuda, pero con sus apariencia la gente la evitaba hasta que después de pasar otro día en la calle alguien le dio una moneda, Lilith se paró frente al teléfono público y después de dudar por un largo tiempo, marcó a su padre.
El señor se negaba a hablar con ella, pero la pelirroja suplicó llorando por su ayuda
– por favor… ayúdame… por favor… – hubo silencio en la línea
– bien, compraré un boleto de tren para que llegues aquí, pero tendrás que hacer algo de provecho, ¿entiendes? – así la pelirroja fue a la terminal y el boleto esperaba por ella
Cuando la pelirroja volvió a la casa de su padre, lejos de una cálida bienvenida, insultos y regaños fue lo que recibió, en especial al llegar con la ropa sucia que era evidente llevaba días sin cambiarse
Pronto la pelirroja se dio cuenta que la casa se veía vacía, ya no había trabajadores en ella y su padre parecía haberse vuelto más serio, se acercó para agradecer la ayuda al verlo frente al retrato de su mamá donde lo escuchó decir como si hablara con ella
– los extraño, ¿por qué no fue esa maldita Lilith la que murió? –
Lilith se sentó en su cama, estaba triste y devastada, todo en ella dolía, recordó a su mamá y cuidando que su padre no subiera entró a buscar algo l baño del cuarto de sus padres, encontró lo que buscaba y volvió a su cuarto
Psaron horas hasta que su padre entró exigiendo que le respondiera, pues ya la había llamado varias veces sin éxito, al abrir la puerta la encontró inconsciente en el piso y tuvo que llamar a la ambulancia
Se le avisó al señor que la pelirroja había intentado suicidarse y que gracias a él lograron intervenir a tiempo con un lavado de estómago, se le informó de los múltiples golpes en el cuerpo de la pelirroja y la mandaron a terapia por meses, en una sesión fue que finalmente el doctor habló con ambos sobre meterla a estudiar algo para que retomara su vida e incluso arreglara las cosas con su padre
El señor no perdió tiempo y la metió un curso en San Petersburgo, Rusia, lo que menos deseaba era tener que seguirla viendo y así Lilith por fin podría hacer las cosas por su cuenta, pese a partir en los mismos malos términos con su padre, era una buena oportunidad esperando poder seguir los pasos de su mamá en las artes y fue así como realizó el viaje a Rusia que cambió su vida.
