Capitulo 8
El plan de Draco Malfoy
Dobby limpiaba tan tranquilo como siempre las mierdecillas de los sucios alumnos de Hogwarts mientras escuchaba su radio mágica. Dobby hacia tiempo que no sabía nada de Harry Potter, excepto tal vez que al joven Gryffindor le constaba un tanto mostrar sus sentimientos. Mientras por otra parte Dobby conocía la gran cantidad de admiradoras e admiradores que el niño que vivió tenia, y por eso decidió subirse mucho el listón para poder estar a la altura de todos. Y por ello Dobby ganó aquel concurso de strepteasse y ahora pasaba sus ratos libres actuando en despedidas de soltera de jóvenes elfinas.
Claro que lo que nuestro Dobby no sabía es que el joven Potter era admirado y también admiraba. El joven Gryffindor había puesto su atención en Draco Malfoy, un pálido y rubio apuesto Slytherin…
-DRACO VEN CON PAPÁ!
-QUE ME SUELTES, POTTER
-SILENCIO –gritó Snape.
Toda la mazmorra se quedó petrificada. Potter estaba subido sobre una mesa, específicamente la mesa de Draco Malfoy y tenía cogido al rubio por los hombros e intentaba desesperadamente darle un abrazo.
-No consentiré este escándalo en mi clase. Potter y Malfoy quedan ustedes castigados –dijo Snape cuando se hizo de nuevo el silencio.
-¡Profesor! No me obligue a cumplir mi castigo con él –imploró Draco a Severus- es el tercer castigo de este mes que cumplo con él y en el último con McGonagall intentó besarme.
-Eso no es asunto mío señor Malfoy –dijo Severus mientras se abalanzaba sobre Longbottom- Esta tarde a las cinco en las mazmorras.
Otra vez… Draco Malfoy no podía aguantarlo más. Él odiaba a ese niño engreído, al cara rajada, San Potter… sin embargo hacía un par de meses que Potter ya no le decía eso de: ¡Cállate Malfoy! Ahora le reía las gracias e incluso hacía el ridículo a propósito para que Draco se fijara en él.
Pero Draco también sabía como jugar. Sabía lo de ese elfo… Dobby, el elfo doméstico que había servido en su casa hasta los doce años. Tenía muchos recuerdos de ese elfo: Draco quemándole los dedos con la plancha, Draco tirándole por las escaleras, Draco metiéndole la cara en el horno…
Draco tenía su dignidad como Malfoy, y esa dignidad era sagrada. Pero Potter estaba empezando a ponerle de los nervios y eso no sienta nada bien al cutis delicado heredado por parte de padre. Así pues, aunque pedir ayuda a un ser inferior no fuera muy noble, Draco estaba dispuesto a confiar en el que un día fue su elfo doméstico.
Fue a las cocinas. Allí lo encontró preparando un pudding con la cara de Harry estampada para servir en la mesa Gryffindor.
-DOBBY! –Chilló Malfoy.
-¡El hijo del antiguo amo de Dobby! –dijo Dobby medio muriéndose del susto y empezando a correr dando círculos por la cocina.
-¡CÁLLATE! –dijo Malfoy mirando al elfo con desprecio. Luego recordó en que consistía su plan así que siguió con su voz más dulce- ¡Querido Dobby! Vengo a traerte la solución a tus problemas de tu enmarañada vida amorosa.
Dobby miró con desconfianza a Draco.
-Dobby no se fía del hijo del antiguo amo, el amo era malvado.
-¿Qué mi padre era de color malva? Ehh… ¡Malvado! No, te equivocas –Draco controló su furioso temperamento- Mi padre es buena persona. Y para demostrarte que yo también lo soy… ¡Taxaaan!
Draco sacó de debajo de su túnica un bote que contenía un líquido rosa.
-¿Qué es eso señor? –preguntó Dobby bajando la cabeza.
-¿Esto? Caramba, veo que empezamos a entendernos Dobby. Esto es filtro amoroso.
Dobby abrió mucho sus ojos y derramaba lágrimas de felicidad. Tan sencillo como aquello. Un poco de ese líquido en el zumo de Potter y… ¡Harry sería suyo para siempre!
-Dobby sabía de la maldad de su padre –dijo mientras se secaba las lágrimas con el taparrabos- pero no sabia de la grandeza del señor Malfoy hijo.
Se echó a llorar con un gran alboroto. Draco miraba la escena con repugnancia. Mientras Dobby hacía grandes y exageradas reverencias a Draco tocando con la nariz el suelo.
-Ahora Dobby –dijo Draco- me voy a cumplir un castigo con el profesor Snape, pero espero que seas capaz de asegurarte que Potter se toma esto.
Draco cogió el tarro lleno de poción amorosa y lo dejó en las manos temblorosas del elfo que le miraba con renovada admiración.
En las mazmorras Potter ya le esperaba fuera del despacho del profesor de Pociones.
-DRACO!! –Gritó cuando lo vio venir- Draco tenemos que hablar de hombre a hombre.
-¡Olvídame Potter! –dijo Draco con indiferencia.
-No, escúchame, tienes que escucharme. Draco, en serio. Yo… TE QUIERO DRACO MALFOY!
Potter no había podido escoger un momento peor para declararse. Justo en ese momento pasaban por allí los corpulentos y machotes amigos del equipo de Quidditch de Slytherin. El capitán se fijó en Potter (que ahora que Draco se daba cuenta, llevaba una camiseta de color rosa con la cara de Draco y detrás con letras formadas por lentejuelas llevaba la frase que antes había gritado: Amo a Draco Malfoy)
Draco deseó estar muerto. Los miembros del equipo de Quidditch le miraron con burla.
-Caramba, despiertas pasión Malfoy –dijo uno con una sonrisa burlona.
-¡No os metáis con Draco! –dijo Harry como si de un héroe se tratase colocándose con los brazos abiertos delante de Draco.
Los del equipo de Quidditch de Slytherin se miraron. Todos a la vez se tiraron encima de Potter. El niño que vivió gritaba y maldecía pero los seis jugadores Slytherin lo estaban haciendo papilla.
-¿Qué está pasando aquí? –dijo de pronto la voz de Snape abriendo la puerta de su despacho- Os he dicho mil veces que si queréis pegar a alguien primero me pidáis permiso.
-Lo sentimos profesor –dijeron todos recogiendo sus escobas del suelo y desapareciendo del pasillo.
-Potter -dijo Snape de pronto- Quince puntos menos para Gryffindor por armar alboroto delante de mi despacho.
Potter se levantó del suelo con las gafas torcidas. Draco empezó a sentir lástima por él y lo ayudó a levantarse. Entraron en el despacho y se encontraron con dos pupitres. Se sentaron en ellos con desconfianza.
-Tienen cada uno de ustedes dos rollos de pergamino –anunció Severus- Copiarán en esos rollos "No debo armar alboroto en clase de pociones". Cuando hayan terminado pueden irse.
Era lo que Draco había pensado, los castigos como tenían que ser. Seguro que Lucius Malfoy hubiera aprobado esa clase de castigo. Cogió la pluma y empezó a escribir sin muchas ganas, pero prefería esto a limpiar calderos sucios.
No debo armar alboroto en clase de pociones.
Potter era odioso, pero se había portado muy bien con él. En el fondo Draco sabía que no lo podía odiar eternamente.
No debo armar alboroto en clase de pociones.
Crabbe y Goyle eran unos pesados. Al fin y al cabo había sido Draco el que había ido a buscar a Potter al vagón en primero… pero Weasley se le adelantó. ¡Maldito Weasley!
No debo armar alboroto en clase de pociones.
Quien si que le ponían enfermo era Hermione Granger, una sangre sucia ¡Como se podía caer tan bajo! En fin… con todo esto que Draco se estaba enredando y Potter ya había terminado un pergamino y miraba fijamente a Draco a quien le faltaban diez centímetros del suyo.
No debo armar alboroto en clase de pociones.
No debo armar alboroto en clase de pociones.
No debo armar alboroto en clase de pociones.
No debo armar alboroto en clase de pociones.
Y solo en… ¿una hora y media? ¡Dios! No saldría de ese despacho en la vida…
-Profesor –dijo de pronto Potter- Malfoy ya ha terminado.
Severus levantó la mirada. Draco miró su pergamino. Potter había cambiado su pergamino ya escrito por el vacío de Draco. De ese modo Draco tenía dos pergaminos escritos y Potter ninguno ya que había cogido el de Draco que no estaba escrito aún.
-De acuerdo –dijo Severus- Tráigalos aquí y márchese.
Draco se fue del despacho desorientado. Pasó horas pensando… Y de pronto…
OH NO!!
Su plan, su precioso plan, no lo había pensado de esa manera…
Cabía la posibilidad de que…
¡¡Como no lo había pensado antes!!
Un plan con un defecto… ahora que se daba cuenta. Corrió hacia el gran Comedor. ¡Podría ser demasiado tarde!
No se quería imaginar las consecuencias si no salía bien…
Entró corriendo y miró la mesa de Gryffindor. Potter se estaba llevando la copa a los labios…
CONTINUARÁ..?
¿Qué defecto tiene el plan de Draco? ¿Volverán a castigarlos juntos? ¿Se repondrá Harry de la paliza de los Slytherins? ¿Harry amará a Dobby hasta el fin de los días?
Próximo episodio: Desenlace!!
