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El sudor del sexo se siente bien. Es diferente a cualquier otro tipo de sudoración; se evapora de a poco en el acto sexual, creando una nube de vapor asfixiante que se cuela dentro y fuera de los pulmones con demasiada facilidad.

El sudor del sexo es más líquido y fresco, y deja una sensación de humedad, que no resulta pegajosa como cualquier otra sensación de humedad corporal. Se mantiene sobre tu piel, sintiéndose casi cristalino como el agua, con la diferencia de que no se absorbe.

El sudor es una clara muestra de actividad física, aquellas que te hacen realizar esfuerzos. El sudor que tu cuerpo libera durante el sexo, es una muestra inminente de placer, es un tipo de sudoración que, en lugar de volver más tosco el contacto, provoca que el roce de la piel se vuelva más sencillo y fluido.

Es la clara prueba del aumento de temperatura en tu cuerpo; y pasa de ser molesto, a ser necesariamente refrescante.

Ese sudor.. era lo único que podía sentir ahora, cuando se encontraba al borde del éxtasis, con su cuerpo a punto de terminar, con todos sus sentidos entorpecidos a la vez, pero funcionando hipersensibilizados de uno en uno, y sus músculos acalambrándose mientras su piel iba adquiriendo más y más humedad.

Su espalda golpeaba contra una fría pared de ladrillos, en tanto sus piernas se sostenían de forma precaria a la cadera de un "desconocido", colgándose de sus hombros con brusquedad mientras le sentía embestir en su interior.

El que se lo hicieran anal no era lo suyo, porque siempre le gustó más ser el dominante. Pero, en definitiva, Sakura tenía razón al estar molesta porque su marido no se la follara.

Iba y venía de una forma salvaje mientras su cara se descomponía en una sonrisa hipócrita. Él por su parte, era un masoquista, y lo estaba disfrutando bastante.

La situación había sido "interesante"; aún con toda su experiencia como amante, aquello era ciertamente inusual. Había sido como una charla completamente muda.

El azabache se acercó a la barra, pidió una bebida, le miró de reojo, y entornó una sonrisa sarcástica. Entonces el rubio se puso de pie y se dirigió a la salida que daba a un costado del bar. Aquella que, al único lugar al que te llevaba, era un callejón oscuro.

No le había costado nada identificar al hombre.

Antes de poder reaccionar a lo que, se imaginaba que sucedería,, su cuerpo estaba siendo presionado contra los helados ladrillos; en una posición en que, moverse, no era una opción.

Así que sonrió, esperando por lo que viniera.

-Vas a decirme que me aleje de lo que es tuyo?-

-En absoluto. De todo lo que tengo, Sakura es lo único que no tiene cláusula de propiedad… Pero, no permito que una zorra intente engañarme.-

-Oye, qué demo…- había sentido una mano sobre su trasero, pero, definitivamente no estaba en posición para protestar. El sujeto tenía una fuerza increíble y un brillo extraño en el mirar.

-Así que los dos recibirán su castigo, por intentar hacerme pasar por un idiota…-

Aquella era una extraña forma de vengarse. Más que cualquiera que hubiese experimentado.

El marido de la fácil de la cual era amante, ahora sujetaba el miembro del amante de su esposa, metiéndole la rodilla entre las piernas, mientras le sostenía las muñecas con una sola mano contra la pared.

Sus intenciones no eran golpearlo, ni siquiera parecía con la idea de reclamarle. Su esposa no le interesaba en lo mas mínimo; lo que quería era violarlo, para recuperar su orgullo perdido cuando lo subestimaron creyendo que podían serle infiel sin que él se enterara.

Que idiotez. Pero, hace mucho que Naruto había cambiado su orgullo por emociones que le satisfacían más. Como la adrenalina de escapar por una ventana durante la madrugada.

O un orgasmo robado en un callejón.

Ni siquiera se había tomado la molestia de lubricarle; se había dirigido a su entrada sin más, usando toda la fuerza bruta que parecía poseer, para quedar completamente dentro.

-Eres…un chico lindo. No sé qué intentabas, metiéndote con alguien, como Sakura.-

Sentía su interior desgarrarse y la sangre correr despacio por su pierna. Se sostenía a los ladrillos, lastimándose las uñas; su cara era prácticamente aplastada contra el frío muro, pero él no hacía más que sonreír con diversión, en una sonrisa que se mezclaba con su semblante de dolor.

-Tienes…toda la razón, maldito bastardo… debí… meterme contigo desde el principio…-

Supo que la mueca que se formó en el azabache fue de sorpresa, aunque no pudo verla.

-Habría sido…una decisión más sabia…-

Pero la sorpresa no era algo que pudiese estar permitido en aquel punto. Sería absurdo.

Sujetó al rubio por la cadera, moviéndose en círculos, seguro de que no se opondría, pues estaba muy ocupado tratando de soportar el dolor.

Lo tomó de los hombros, salió, lo puso de frente a él, girándolo por completo, percibiendo el alivio de todo su cuerpo cuando estuvo fuera; para sonreír y volver a entrar con brutalidad. Le cogió los muslos y le subió la pierna izquierda lo más que pudo sobre su cadera.

El desgraciado lo estaba disfrutando más de la cuenta.

Se adaptó a la posición antes de la tercera embestida. No era complicado, sólo tenía que invertir los papeles dentro de su mente, y ahora era él quien se colgaba desesperado del cuello de alguien más. Normalmente sería él quien tendría a alguna infiel colgándosele mientras le daba placer, pero aquello… no estaba realmente mal.

Se acopló con rapidez, y pronto se hallaba aventurando sus libertinas manos por toda la espalda del azabache, siempre procurando no perder el equilibrio, pasándose por su cintura, tocándole el trasero para empujarlo hacia sí mismo aún más fuerte.

El marido de Sakura tenía un culo monumental. Y, para su desgracia y satisfacción, también tenía un miembro digno de alabanzas.

Sentía que los huesos de su cadera se separarían partiéndolo por la mitad. Lloraba, gemía, jadeaba y se reía a carcajadas mientras se acercaba al orgasmo; el escucharlo podía resultar incluso un tanto tétrico.

El mirarlo burlarse de su propio dolor, tan sólo lo hacía disfrutar más, en proporciones que nunca se imaginó disfrutar.

Le gustaba verlo sufrir… y le gustaba más verle disfrutar de su propio sufrimiento.

Aquella cavidad le estrujaba el miembro de una forma feroz; el rubio saltaba sobre él, para caer de lleno y entrar por completo, sin fallar una sola vez.

Podría entender a Sakura… Naruto era un amante de primera. Su miembro palpitante, goteando a través de su pantalón desaliñado, no tenía absolutamente nada de despreciable, además de tener un lindo y redondo trasero, una piel bronceada y unos deslumbrantes ojos azules, que se cegaban completamente en el placer del dolor.

Sumido en un foso de sufrimiento… Naruto disfrutaba más de lo que lo había hecho jamás.

Sabía que ya habían sido descubiertos; era un callejón a la mitad de una avenida concurrida en el costado de un bar, no podía esperar que estuviera desierto. Pero, descubiertos o no, detenerse había sido erradicado de sus mentes desde el principio.

Naruto no iba a asumir que lo violaran, Para qué convertir en un drama trágico algo que podía disfrutar? Lo tomaría como algo de sexo consensual, puesto que estuvo plenamente dispuesto a recibir parte de la esencia del azabache una vez que llegaron al orgasmo, mientras salía despacio de su entrada, sujetándole el miembro para que no se manchara a si mismo más de la cuenta.

Después de todo, un amante siempre debe ser discreto y precavido.

Se arregló con rapidez el pantalón, y sonrió mientras miraba al rubio tambalearse, burlesco y satisfecho, acomodándose la ropa lo mejor que podía. Lo sujetó de la barbilla y, por primera vez en la noche, le besó de forma nada sutil, colando su lengua en movimientos rudos y largos.

Cuando se separó de él, le extendió la mano, entregándole una tarjeta.

-Uchiha Sasuke; aunque no dudo que ya supieras con quién tratabas. Llámame, me gustaría jugar contigo de nuevo…-

-Uzumaki Naruto. Pero debo advertirte que me cobro mis favores.-

El Uchiha le dio la espalda, y se alejó caminando fuera del callejón.

-No te preocupes, te aseguro que tendrás beneficios y… -se detuvo un minuto y se giró levemente para mirarlo, sonriendo retorcidamente antes de seguir caminando – te garantizo que nos vamos a divertir mucho…-

No dudaba ni siquiera un poco, que aquella diversión involucrara su situación como amante de su esposa… Uchiha Sasuke era un hombre más interesante de lo que había pensado…

Jugar con él nuevamente, no estaría nada mal.

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Este lemon no me gustó… la verdad sólo decidí subirlo porque no se escuchaba tan mal cuando lo leía en voz alta (gracias a Hanako por escuchar siempre mis cosas por horas en el fon, puesto que siempre hablamos incoherencias extrañas y discutimos sobre fics y anime xD); pero la verdad, no quedó del todo como me hubiese gustado… lo quería más explícito.. más salvaje.. o, no sé, algo no me gusta

Pero espero que a ustedes si les agrade por lo menos un poco, lamento el no acostumbrarme aún a este teclado U_U, y no tener los signos de interrogación y admiración completos x.X

Paito, querida, si es que estas leyendo este fic también, espero que te haya satisfecho el lemon, pues recuerdo que estabas buscando algo bueno, y aunque no es lo mejor, siempre me sirve un poco que me presiones xD

Gracias por seguir leyendo ^^

Sayonara

Humi…