INUYASHA NO ME PERTENECE, PERO LA TRAMA SÍ
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AGUANTA CORAZÓN
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CAPITULO 15
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Bankotsu no dijo una sola palabra a Kagome, al día siguiente en la oficina.
Él no sería como los demás, intentando avergonzarla.
Toda la noche anterior pensó en ella y en cómo ayudarla sin ofenderla.
Bono y aumento de salario eran las mejores ideas que se ocurrió. De hecho, ya los pidió a Recurso Humanos y si Kagome, con esa honestidad brutal que la acometía le decía algo, le diría que es cosa de RRHH que ajustaron su salario.
Todavía tenía muchas preguntas, pero no era el momento.
Tenía mucho trabajo y una reunión urgente con Hiten que ni siquiera estaba en la agenda para no levantar sospechas.
Sonó el intercomunicador.
―El abogado Sanders ya está aquí ―la profesional voz de Kagome del otro lado.
Bankotsu decidió seguir el mismo camino. No era hora de tener ideas inadecuadas.
―Hágalo pasar ―ordenó presionando el botón, pero sintiéndose aprehensivo porque sabía que ella estaba a metros de él.
Hiten Sanders entró enseguida portando el maletín y una sonrisa afable en el rostro, denotando su buen humor.
―Una reunión secreta que ni siquiera estaba en la agenda, sin duda debo de ser muy importante para ti ―bromeó el abogado, sentándose.
―Y lo serás si logramos lo que te voy a plantear ―Bankotsu fue al grano―. Voy a romper el estúpido compromiso con Kagura Foreman.
Aquella revelación descolocó al abogado.
― ¿Perdón? ¿acaso he oído bien?, porque no alcanzo a comprender que te serviría mi asesoramiento legal en un asunto privado― Hiten hizo un gesto con la oreja―. Más aun, vas a buscarte un problema con su padre, que sí lo olvidaste es el otro monstruo mayoritario de esta compañía.
Bankotsu rió de lado.
―Justamente busco que ya no sea el otro monstruo mayoritario ¿me entiendes ahora o necesitas que te lo dibuje?
El rostro de Hiten se puso serio.
―No estás bromeando…
Bankotsu se levantó y se puso junto al ventanal. Las manos en el bolsillo.
―Sabias que desde siempre quise controlar esta compañía, primero como CEO y luego como alguien que no dependiera de otros socios para dictar lo que debo hacer. Quiero mi compañía por completo, y es lo tuyo buscarme una estrategia.
―Eres un chico salvaje…por eso quieres deshacerte de Naraku y claro, de su hija. Se hará lo que digas, pero todavía no entiendo porque deseas hacer un golpe de estado tan pronto.
Bankotsu siempre quiso el poder absoluto en la compañía. Pero le urgía deshacerse de Kagura así que quería adelantar sus planes.
Nunca la soportó, pero el desprecio se había acrecentado en las últimas semanas y necesitaba estar solo. Que nadie lo viera con ella.
Pero no le iba a decir eso a Hiten, prefería que lo creyera un codicioso intrigante.
El abogado asintió.
―Se vienen semanas complicadas de mucho trabajo. Es mejor que vayas avisando a tu secretaria que haremos bastantes horas extras ―advirtió.
―No te preocupes por ella, ya la conoces y sabes de su sobrada capacidad.
Aquel ultimo comentario fue muy notorio para el abogado, siendo que Bankotsu nunca halagaba a nadie, aunque lo mereciese.
Buscó algo de su maletín.
―Creo que es hora de sacar la calculadora, vas a tener que echar mano de todos tus recursos si quieres robarte esta compañía.
―Vengo preparándome para esto desde que supe que deseaba esta compañía…
Ambos hombres se pusieron a trabajar en la próxima y agresiva parte de su plan de negocios.
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Naraku no fue a la oficina.
El detective lo había llamado y le comentó que la investigación ya estaba lista, pero que la información era sumamente delicada, que era preferible que se lo diera en su casa.
Así que Naraku se tomó el día, de todos modos, ir a la oficina le resultaba insoportable desde que Bankotsu asumió la dirección ejecutiva y pedía informes a todos. Incluso escarbó en la sección de recursos humanos donde Naraku había ubicado a varios de sus aliados y principales informantes.
El detective, un hombre bajo y muy delgado se presentó sudoroso, cargando un bolso al cuello.
Naraku lo despreciaba profundamente, pero precisaba sus servicios y el sujeto era bastante eficiente.
Lo recibió en el despacho de su lujoso departamento de Park Avenue.
Mientras el hombrecillo descargaba varias carpetas sobre la mesa, Naraku se preguntaba que podría ser tan voluminoso que necesitaba ser contado en secreto.
¿Quizá la secretaria estrella desfalcó dinero de su anterior trabajo?
El hombrecillo le pasó un sobre.
Naraku los revisó.
Eran fotografías, donde principalmente se vislumbraba a un niño de diez años. en varias partes salía paseando con una mujer, quizá una amiga o pariente de su madre y en otras con la propia Kagome Darby.
― ¿Qué estoy viendo? ―preguntó Naraku, aburrido y sin entender de que podría servirle ver fotos familiares de aquella mujer.
―Ese chiquillo se llama Tanner Darby, tiene diez años y es hijo de Kagome, la mujer que me encomendó investigar.
―Bingo por la noticia…pero todavía no entiendo su importancia para hacerle tantas fotos.
― ¿No lo ha notado, señor Foreman? Observe las fotos del niño detenidamente.
Naraku de mala gana lo hizo. El chiquillo le tenía un aire familiar intenso, pero no sabía decirlo con exactitud.
―Que la señorita Kagome y el señor Van Dyke fueron compañeros del último año de instituto cuando el caballero en cuestión pasó un año castigado en Cheyenne por sus fechorías ―al oír eso Naraku levantó la cabeza―. Viajé a ese pueblo, traté de recopilar información y supe que el padre y hermana de Kagome viven allí y son funcionarios acomodados.
Pero Naraku, quien comenzaba a darse ideas ya no tenía interés en oír ese resto de batallitas.
― ¡Sigue hablando de eso que se conocían de antes! ―ordenó.
―¡Ah!, claro, que ambos fueron compañeros y que el niño Tanner nació exactamente nueve meses después de la partida del señor Van Dyke. No fueron pareja y el señor Van Dyke parece no tener idea de esto, así que la concepción del chiquillo es un misterio, porque los vigilé…
En ese punto, Naraku se levantó y comenzó a caminar de un lado a otro.
―Tantas coincidencias me hicieron pensar ―siguió diciendo el detective―. Así que les hice una prueba de ADN…y usted no sabe lo que me costó conseguir las muestras. Tuve que seguir a ese niño por todo el Central Park hasta que por fin dejó un vaso vacío de una malteada de fresa y entonces lo recogí…y tuve que robarme una taza del CEO de la cafetería ejecutiva. Me tuve que disfrazar…
― ¡Silencio! ―Naraku no necesitaba escuchar más detalles y analizó el documento de ADN. El detective hizo analizar dos veces las muestras y en laboratorios diferentes, pagando una suma exorbitante para comprar discreción. Eran noticias inesperadas y Naraku se sentía expuesto con aquella novedad.
Que la mujercita era de armas tomar y lo cierto es que ahora portaba el arma más poderosa contra todos: un bastardo con sangre Van Dyke.
De solo pensarlo, le retorcía el estómago, ya que su hija Kagura fue hasta incapaz de embarazarse de Bankotsu y ganar algunos puntos. Esa muchacha inútil lo avergonzaba.
―Puedo asegurarle que el señor Van Dyke desconoce totalmente el secreto de su filiación.
Naraku se echó al sillón.
Aquella revelación era horriblemente inesperada.
Muchas soluciones se le venían a la mente, desde un chantaje a una amenaza a esa Kagome, para que se largara con su hijo de la ciudad. Tendría que planear sus movimientos con cuidado cuando estuviese en mejores condiciones, ahora se encontraba demasiado aturdido por la primicia.
Hizo un gesto al detective.
―Vete, quiero estar solo.
El hombrecillo cogió su bolso y lo lio a su cuello, pero permaneció callado en una esquina.
Naraku se dio cuenta que quería cobrar su dinero.
Estos mercenarios de información.
Abrió uno de sus cajones y quitó un fajo de billetes de cien dólares. Se lo arrojó al hombre que los cogió con los ojos brillantes por el color del dinero.
Cuando se supo sólo, se levantó a buscar algo de oporto para beber. Era temprano, pero necesitaba algo fuerte para terminar de digerir lo que oyó.
Ni siquiera acabó de vaciar el trago, cuando la puerta se abrió y Naraku no tenía que ser muy listo para saber que se trataba de la caprichosa de Kagura.
―Padre…―saludó la joven
― ¿Qué demonios haces aquí?
―Tienes que ayudarme con algo ―la muchacha se sentó frente a su padre.
Naraku entornó los ojos, pero le hizo un gesto a la chica para que hablase.
―Creo que hay algo extraño con Bankotsu. Temo que me deje…y siempre me dices que si tengo problemas como ése con él que viniera a ti ¿puedes obligarlo a estar conmigo?
Naraku se echó a reír sarcásticamente.
―Eso es culpa tuya, te hubieras embarazado hace tiempo si querías asegurártelo ¿Dónde tienes el cerebro?, hasta ya te han puesto la delantera en eso.
― ¿Acaso sabes algo, padre?
Naraku bufó, con su mirada fija en el vaso que tenía en la mano.
―En parte es culpa tuya…
El rostro de Kagura se encendió.
Era una muchachita sin ninguna proeza de inteligencia, con el único atributo de ser rica. Naraku la despreciaba por sus escasas luces. Si su madre no hubiera sido una santurrona, hubiera dudado de su paternidad.
Pero la muchachita siempre buscaba la aprobación de Naraku y eso le garantizaba al hombre la lealtad de su hija.
―Pero quiero ayudar, padre…
Naraku dejó su vaso sobre la mesilla, con cierta violencia.
―Entonces asegúrate que él no te deje…hasta que yo piense en una idea ¿queda claro?
Y cualquier idea que tuviese siempre tenía que ser conducente a que la familia Foreman se hiciera con el control de Harlock Investment e iba a hacer uso de cualquier fórmula que lo llevase a la victoria hasta casar a su propia hija con el enemigo para neutralizarlo.
Y ahora tenía que añadir el inesperado detalle de la existencia de aquel bastardo con la que tenía que lidiar antes que Bankotsu se enterase.
CONTINUARÁ
Actu corta y rapidita.
Porque necesitamos más interaccion Bankag y no quería meterla acá.
BESOS PAULA, LUCYP0411, MANU, BENANI0125, SAONE TAKAHASHI, IMAG04, JAHDI BRIEF ( que gusto volverte a encontrar en FF luego de tantos años. Inuyasha no saldrá aquí salvo que se me ocurra algo de ultima hora jajaja).
Gracias hermanas por su apoyo, a veces me siento tan malagradecida. Ahora me marcho a hacer el 16 que será largo.
PAOLA.
