3. — PORQUE TE AMO
"El que no tiene celos no está enamorado"
San Agustín
Hacía calor y tenía sed, a veces olvidaba lo agotador que era viajar en tren; lo que le parecía gracioso considerando el hecho de que al menos una cuarta parte de su adolescencia la había pasado arriba de un medio de transporte, ya fuera un tren o un burro en casos extremos. Pero se lo había prometido a Winry y la verdad es que no iba sólo para complacerla, sino por que quería, en verdad deseaba ir a ese pueblo sin importar lo lejos que estuviera, pero enfrentarse con esa temperatura a un viaje que duraba tres días no le agradaba. Dejo atrás esos pensamientos y volvió a la realidad de su trabajo.
—¡Tío Edward!—gritó una pequeña extendiéndole los brazos para que la tomará en brazos, Ed acudió al lado de la niña y la jaló las mejillas antes de cargarla.
—¿Cómo has estado Elisa?—preguntó mientras balanceaba a la niña de un lado a otro—. ¿Has comido tus verduras y tomado tu leche?
—No me gustan las verduras, saben feas…—replicó la pequeña alzando el mentón.
—Pero sino las comes no crecerás grande y fuerte, ¿quieres ser una enana toda tu vida?
—¡No soy enana!—replicó la niña—. Sólo pequeña, cuando sea grande seré muy, pero muy alta…
—¡Seguro que si!—respondió Ed riendo y toco su frente para calcular su fiebre —39° C— no tenía caso contradecirle, quizás ni siquiera pasará de ese año…Esbozó una triste sonrisa al enfrentarse a tal pensamiento, pero…
—¡Mamá!—exclamó la niña viendo a su madre llegar, Ed la deposito con cuidado en la cama y dejo a la señora de aspecto cansado compartir un par de minutos con su hija.
—¿Cómo esta?—preguntó Al quién le esperaba fuera de la habitación, portaba un par de carpetas en mano.
—Mal, muy mal…—respondió el muchacho recargándose contra la pared—. No importa lo que haga, incluso si tuviera una piedra filosofal no podría hacer gran cosa, me sorprende que aún tenga esa potente voz y pueda gritar de esa manera…—se le hizo un nudo en la garganta—tendremos que enviarla dentro de un par de semanas a casa, es mejor que muera en su hogar con las personas que la aman que en este frío hospital.
—¿Estas bien?
—Si, lo estoy. Iré a hablar con la madre.
Se despidió con una triste sonrisa de su hermano menor y dirigió hasta la señora, le comunico las noticas, no les gustaba darlas, pero sería más cruel ocultárselas, era el ciclo de la vida.
Jugo con la niña mientras la madre lloraba, sonreía y se comportaba igual a un hermano mayor. Elisa no tenía un padre, ni siquiera un hermano mayor…a él le gustaba asumir este papel de vez en cuando, siendo lo único que podía hacer.
Al observó el gesto cansado de su hermano, a veces se preguntaba porque había elegido esa profesión de entre tantas opciones; era bueno en su trabajo, responsable y aplicado, pero se apegaba demasiado a sus pacientes, los hacía participe de su vida de alguna u otra manera y cuando alguno moría Ed lo sentía igual que si fuera una persona cercana. Quería ayudar a las personas, con alquimia habría podido hacer cualquier cosa; pero siendo sólo un hombre no tenía muchas alternativas, había elegido un camino doloroso, pero estaba dispuesto a pagar el precio. Lo cierto es que estaba muy orgulloso de su hermano.
—Cállate…¿desde cuando necesito tus consejos?—preguntó Ed a Roy hablando por teléfono, le había llamado para obtener fondos extras para el hospital y termino en una conversación sobre chicas; aceptaba que Mustang era un experto en la materia, después de todo sus conquistas aún eran conocidas en el ejercito, pero en los últimos años no había tenido acción; suponía que se debía a la relación que mantenía con Riza en secreto desde hace algún tiempo, un secreto a voces que esperaba sacar a relucir cuando finalmente se convirtiera en Fuhrer.
—¿Cuándo fue la última vez que la besaste?—preguntó Roy, Ed no respondió delatándose a si mismo.
—¿Un mes?, ¿Dos meses?, ¿Tres meses?...
El silencio se apodero del teléfono.
—Acero…—llamo Mustang conteniendo la risa.
—¡Cinco meses!—confesó Ed intimidado por la conversación y los secretos que revelaba, entre ellos que no tenía la menor idea de cómo sobrellevar una relación.
—Es tú prometida, ¿Cómo esperas retenerla a tu lado?
—Retenerla…—la palabra no les gustaba, demasiado extremista por momentos—yo…
—Winry es una chica joven, inteligente y bonita, sino la cuidas alguien más puede ganártela.
—¿Ganármela?—preguntó mientras dentro de su mente aparecía la imagen d el juguete que te regalan en una feria cuando participabas en un juego que requiriera alguna tipo de agilidad; pronto recupero el control y recordó el punto débil de Mustang—. De la misma manera que tu has "retenido" a Riza…que manera tan ingeniosa de…
—¡Te concedo los fondos!—y Roy colgó, Ed sonrió complacido, mientras tuviera esa carta en su baraja podría defenderse.
—¿Ya tienes todo listo, hermano?—preguntó Al tomando su maleta.
—Claro…voy para allá.
—Mai y Winry dijeron que se adelantarían, lástima que sólo podamos estar tres días…
—Si, pero tampoco podemos descuidar a nuestros pacientes—replicó Ed cerrando la puerta de su departamento.
—¿Estas pensando en Elisa?—preguntó Al parando un taxi.
—Si, tiene ocho años y su madre es madre soltera…—respondió Ed un tanto deprimido—. Cuando le dije que no iría a verla en varios días lloró mucho…supongo que es inevitable.
Al cambio de tema apresuradamente, como médicos no tenían porque involucrarse demasiado con sus pacientes, ellos no atendían con frecuencia a esta recomendación, aunque en más de una ocasión había sufrido en carne propia las consecuencias.
Cuando Winry les comunico su propuesta hacía semanas ambos la escucharon al principio con escepticismo, consistía en ir a un pueblo aislado y de difícil acceso a ofrecer sus servicios gratuitos como médicos; era cierto que ella se especializaba en trasplantes de automail, pero trabajaba en un programa de mantenimiento que además de donar trasplantes de automail y pagar todos los costos de la rehabilitación daba mantenimiento a las personas que vivían en lugares apartados o de difícil acceso y que por una u otra razón no podían costearlo.
Implicaba un largo viaje, ausentarse de casa por más una semana y tomar las vacaciones que el hospital tenía la obligación de darles en un momento dado, además de que todos los gastos corrían por su cuenta, sin embargo habían aceptado. Al había invitado a su novia Mai Chan que al igual que él especializaba en medicina alquímica y ella estuvo encantada con la idea. Por cuestiones laborales ellos se habían retrasado por lo que le pidieron a las chicas se les adelantarán, ahora tardarían más en ir y venir que el tiempo que permanecerían en el poblado, pero no les importaba.
Edward se sentó en su asiento, le esperaba un largo viaje y había pensado en días anteriores los muchos recuerdos que esto le traería, aunque estaba tan cansado que sólo basto con que recargará la cabeza para que fuera presa de un profundo sueño.
Ed arrastraba las cajas que le habían dado en la estación, contenían medicamentos y demás artículos de medicina, aunque pesaban y mucho, casi llegaban, lo sentía…
—Sino las hubieras pateado no te habrías lastimado el tobillo—le reprendió Al haciendo mención del pequeño incidente transcurrido horas atrás…
—Cállate—replicó sin querer admitir su error.
Caminaron una hora más antes de llegar al poblado, vaya que estaba oculto… ¿Qué persona en su sano juicio se establecería detrás de una montaña? Simplemente no encontraba una respuesta lógica, aunque esta palabra no había regido precisamente su vida.
—¡Al, Ed!—les gritó Mai desde la distancia saludándolos con el brazo—. Me alegro que hayan llegado…—corrió hasta ellos y tomo parte del equipaje de Al.
—¿Qué hay de mi?—se quejo Ed sintiéndose ignorado.
—Descuida, pronto vendrá alguien a ayudarte—le respondió la chica susurrando algo cerca del oído de Al, fuera lo que fuera debía tratarse de algo muy divertido porque su hermano sonreía de una manera bastante tonta y reía bajito. Ed esperaba no verse así cuando conversaba con Winry.
—Si no les importa me les adelantaré—comentó arrastrando las cajas.
Se dirigió hasta el poblado, las personas le recibieron con amabilidad, durante sus viajes había dormido muchas veces en lugares como ese, le gustaban porque le recordaban a su hogar, la gente era sencilla y amable, eso estaba bien en algunos casos.
Se presentó como el nuevo médico, al instante le ofrecieron comida y agua, además de un lugar donde reposar…se quito los zapatos y examino su tobillo, vaya que si tenía mala suerte…tenía una pierna de metal que podía golpear tanto como quisiera sin recibir un daño considerable y había elegido patear la caja con la derecha.
Tomó un par de analgésicos y la vendo, había tenido heridas mucho peores en su vida; algo tan simple no podía detenerlo.
Realizo un par de consultas y receto medicamentos a los pobladores del lugar, también dio instrucciones precisas del tratamiento que debían seguir después de que se marchará para que no recayeran, la gente le veía con respeto y escuchaba sus palabras, a decir verdad no comprendía el porque. Quizás Al tenía razón al decirle que cuando trabajaba se transformaba por completo, le gustaba fantasear con la idea de que se veía más grande.
La noche llego y ni rastro de Winry, sabía que estaba ahí, supuso que continuaba con algún paciente, finalmente decidió ir a buscarla.
Escuchó la animada risa de su novia, reía y conversaba con alguien que no era él, quizás se trataba de una amiga o algún aldeano.
—Cierto…apenas y recordaba cuando te desmayaste la primera vez que nos viste a mi y a la abuela trabajar.
—Lo siento, no estaba preparado para eso…era algo así como mi "primera vez".
—Primera vez…—escuchó a Winry reír una vez más—. También eres malísimo en deportes y a pesar de eso traías a todas las chicas de la clase detrás de ti…
—Pero nunca te tuve a ti…
Algo no marchaba bien en esa escena y Ed lo sabía, continuó escuchando fuera de la tienda de campaña que servía como una clínica improvisada.
—¿De que hablas?
—Te lo propuse muchas veces, pero siempre me rechazaste…eres una chica cruel.
—Quería a alguien más…
—Supongo…
—¡Si! ¡Quería a alguien más y ese alguien más era yo!—dijo Ed entrando a la habitación sin pensar más que en la palabra "retener", debía retener a Winry como a esos muñecos de la feria, de acuerdo, era un pésimo ejemplo, le reclamaría a Mustang la próxima vez que lo viera por hacerle pensar cosas estúpidas.
—¿Qué haces aquí?—preguntó Winry poniéndose de pie con un aura siniestra que intimido por un momento a Ed.
—Yo…—y entonces observó a Marco, el médico con el que trabajaba Winry; era atractivo, cabello negro, piel blanca, ojos azules…era increíblemente guapo y él lo sabía, no es que le atrajeran los hombres, pero sabía reconocer la belleza del sexo contrario cuando representaba una amenaza, , misma de la que el mismo carecía—. ¿Por qué estas con él en vez de conmigo? Soy tu novio y…
—¿Tú eres su prometido?—preguntó Marco observándolo de cerca.
—Si… ¿algún problema con eso?
—Creí que Winry no era sincera al describirte, pero eres tal y como te imagine.
—¡Cállate!—gritó Ed a punto de golpearlo.
—¡Edward!—Ed apenas y alcanzó a atender a su llamado antes de observar como la chica le golpeaba con una llave.
—¿Por qué me has golpeado?—le gritó olvidándose momentáneamente de su enemigo.
—¡Porque eres un idiota, así de simple!—respondió la chica amenazándolo con la llave.
—Pero tú eres mía…
Winry sonrió por debajo y Ed supo al instante el significado de esa aura maligna que le rodeaba.
—Repítelo…—pidió ella en un tono tan apacible que todo su cuerpo se estremeció.
—Es decir…—su lengua empezó a trabarse y el sudor a escurrirle por la frente—tú eres mi prometida…o lo será cuando consigamos otro anillo. Por supuesto, ¿Si estas de acuerdo o si quieres?
—Eres un idiota…—y ella lo volvió a golpear.
—Me disculpan, pero tengo algo que hacer—dijo Marco despidiéndose discretamente de la pareja.
—¡Espera!—le gritó Winry corriendo tras él no sin antes advertirle a Ed que no se moviera ni un centímetro de su posición o lo lamentaría el resto de su vida.
Y cuando Ed se quedo solo dentro de su habitación fue consciente de su error, había sido grosero y arrogante, Winry tendría razón en estar molesta con él e incluso agradeció en silencio el golpe, le había devuelto la sangre a la cabeza y ahora pensaba con claridad.
Minutos después la mecánica regreso, le observo un par de segundos, Ed temió la peor de las reacciones, pero la chica simplemente dejo caer la llave inglesa al suelo y después hizo lo mismo con su cuerpo.
—¿Qué fue eso?—preguntó Winry intentando ocultar su enfado y de alguna manera alegría.
—No lo sé…—y en verdad Ed no lo sabía, esa reacción había sido tan infantil e irracional.
—¿Estabas celoso?—cuestionó Winry jalándolo de la chaqueta para que se sentará con ella al suelo, sonrió perversamente antes de preguntar—. ¿Que fue eso de "Tú eres mía"?
Ed gritó y zarandeó los brazos antes de sentarse a su lado.
—¡De acuerdo, lo admito! ¡Tu ganas!—su volumen de voz disminuyo—. Si, estaba celoso y mucho, yo debería estar riendo contigo y tomando café en lugar de ese tipo…
—Se llama Marco y tomábamos café con leche—corrigió ella.
Ed no dudó un minuto más y le dio un pequeño beso en la boca, sus labios apenas rozaron, se sonrojo…casi nunca tomaba la delantera, ella le acarició el rostro y lo observó, era guapo, demasiado atractivo, lastima que él no se considerará así, de lo contrario se habría ahorrado tantas peleas innecesarias ahora y en el pasado. En alguna u otra ocasión ella había tenido que guardarse sus temores de que a causa de las distancias él pudiera enamorarse de otra chica o alguien más le ofreciera lo que ella no podía darle, lo comprendía y no estaba enfadada, de alguna manera se sentía segura, segura de que la quería.
—Ciento cincuenta y tres días…
—¿Qué?
—Ese es el tiempo que ha pasado desde la última vez que nos besamos—aclaró él, tragó saliva, tomo airé, levantó los hombros y exclamó—. Lo hice porque te amo...y no soporte verte con ese otro chico.
—Uno…—contestó Winry mostrándole un dedo y apartó a Ed de su lado.
—¿Uno?
—Es la primera vez que dices amarme por voluntad propia, siempre tengo que decirlo primero…
—¿En serio?—no necesitaba preguntar, la verdad es que llevaba la cuenta de muchas otras cosas en su relación, incluyendo ese pequeño detalle.
—Sip…
Winry le ayudo a levantarse.
—Tenemos mucho trabajo mañana, no hemos venido a jugar…vamos a cenar.
Ed asintió, alegre porque la próxima vez que Mustang le preguntará cuando fue la última vez que beso a su prometida podría responder "Hace poco".
Ed bebía cerveza, ya que se marcharían al siguiente día podía permitirse ese pequeño lujo; no se arrepentía de haber ido, había conocido a muchas personas, aprendido cosas que ignoraba y compartido tiempo con su novia…lo último habría podido ser mejor, sino fuera por que el chico con él que en ese momento bebía cerveza era quién en realidad había compartido tiempo con Winry..
Marco le había explicado la misma noche del incidente que en sus años de juventud cuando él y su hermano estaban inmersos en la búsqueda de la Piedra Filosofal él había sido aprendiz de Pinako...eso explicaba porque no lo conocía y la excelente amistad que tenía con Winry.
—¿Sabes cuantas veces le pedí que fuera mi novia?
—Dos…—respondió creyendo que ese era el número más decente, asumiendo que seguramente fue más de una por la forma en que se expresaba.
—Ocho…se lo pedí ocho veces—rectifico él riendo—y las ocho veces me rechazó bajo el pretexto de que ella esperaba a alguien. Imaginaba que él chico que ella esperaba debía de ser alto, atractivo, inteligente, maduro…el hombre perfecto para que se asiera con tal fuerza a él, pero…
—Yo estoy lejos de ser perfecto—admitió Ed.
—Pero cuando le pregunte me respondió que estaba equivocado, no lo era y nunca lo sería, que ese muchacho era un completo idiota, siempre se metía en problemas, hablaba sin pensar, impulsivo, comía demasiado… sin embargo, él siempre protegía aquello que amaba.
Winry llego en esos momentos a ofrecerle un poco de la comida típica de la región, Ed prefirió no comentar nada; en cambió la asió por la cintura y se mostró orgulloso de su chica ante todo el mundo, podían llamarle celos o como mejor les pareciera, pero él protegería aquello que amaba aunque no fuera suyo, porque simple y sencillamente él pertenecía a Winry.
CONTINUARÁ…
Hola, fue difícil imaginarme a un Ed celoso, muy difícil…pero algo que me gusta del personaje es que tiene momentos de madurez impresionantes, pero hay otros en que se comporta como un chiquillo de cinco años.
Yo creo que Ed no se considera "atractivo" exactamente, es algo que le es indiferente en realidad, pero cuando se trata de gustarle a la chica que amas las cosas cambian, y en el anime/manga parece ignorar todo su otro atractivo ya que esta demasiado ocupado pensando en su estatura.
Médico, elegí esta profesión porque en lo personal tengo en alta estima a los médicos…he estado varias veces muy enferma y me he encontrado con personas entregadas a su trabajo como pocas; y creo que si Ed quiere ayudar a las personas esta es la profesión que mejor le va, además de que técnicamente Winry también lo es y ambos son muy inteligentes y tienen tal capacidad.
Aunque parece one—shot porque son capi auto—conclusivos están enlazados en realidad, pero al haber tan pocos no se aprecia del todo bien…perdonen que no le de mucha atención a los otros personajes, pero esto es sobretodo un Ed/Win y por el momento quiero mantenerlo ahí. Igual, si les molesta intentaré cambiarlo.
Por cuestiones de tiempo no me es posible responder a sus comentarios personalmente, sin embargo sepan que siempre los leo y aprecian mucho, da gusto saber que a alguien más le gusta aunque sea un poco lo que escribes. Bueno, me gustaría agradecerles al menos por aquí al menos a: Hikari-Uzumaki, juli, Akira, NeKko0, Majo-Sonolu, Deji princess, wined-16, Ale Whitlock, Darkirie, arual17, kuraru-chan.Muchas gracias, chicos y chicas.
Cualquier duda, comentario, queja, sugerencia, etc., será bien recibida.
Gracias por leer.
