ECOS DEL PASADO

CAPÍTULO 12

PAZ EFÍMERA

Darien releyó la carta un par de veces más, sin saber que decir o hacer. Si por él fuera, el utópico Reino podía irse al infierno, pero sacrificar a Rini no era una opción, y mucho menos separarse de Rei. No ahora que estaba seguro de que ella correspondía a sus sentimientos.

—La única razón por la que Rini desaparecería es si tú o Serena en esta línea temporal pierden la vida— Dijo Setsuna— Ya que una separación entre ustedes no es posible porque un amor tan grande que nació desde…

—Ni Serena ni yo ni el planeta estamos en peligro — Dijo Darien— Simplemente pusimos fin a nuestra relación.

—¿Qué? — Cuestionó Setsuna sorprendida— ¿Acaso Serena se atrevió a renunciar a su deber por otra persona? ¡Qué egoísta!

Si bien Darien no quería contar los pormenores de su ruptura con Serena y si por el fuera hubiera dejado que fuera ella quien diera la versión que prefiriera, por el tono de voz de Setsuna se dio cuenta de que la regente del tiempo podía hacerle reclamos a Serena, y dada la depresión y el intento de suicidio por parte de su ex, decidió ser honesto para evitarle más malos ratos.

—No tienes nada que reclamarle a Serena. Fui yo quien decidió terminar nuestra relación.

—¡Príncipe!

—Y no me llames príncipe, porque no lo soy—La corrigió Darien— No en esta Era.

—¡No puedes ser un egoísta, Darien! — Alzó la voz Setsuna— Si tú y Serena no están juntos Tokio de Cristal se va al carajos y…

—No creo que Serena me necesite para reinar Tokio de Cristal si llega a fundarse— La interrumpió Darien— Después de todo, lanzar rosas no es un gran poder. Ella podrá sola, y ahora con tu permiso, voy a descansar.

Darien se dispuso a entrar, pero entonces Setsuna nombró a su hija.

—¿Rini también se puede ir al carajo?

Darien se quedó en silencio por un momento, y entonces dio una respuesta.

—¿Y qué hacemos? Dudo que Serena quiera embarazarse de un hombre que no está dispuesto a casarse con ella porque no la ama.

Darien entró a su departamento dejando a Setsuna con la palabra en la boca. A su mente, de inmediato vinieron los momentos compartidos al lado de la pequeña Rini. ¡Por supuesto que la quería!, e incluso por un momento le pasó por la mente la idea de ofrecer su esperma para que Serena quedara embarazada vía fecundación in vitro; sin embargo, conocía tan bien a Serena que estaba seguro de que embarazarse no le agradaría.

De pronto, su móvil timbró con aquel sonido designado únicamente para las llamadas y los mensajes de su pajarillo de fuego, y de inmediato se olvidó de Serena, Rini y el deber para atender al amoroso mensaje de aquella mujer de ojos amatista que tanto adoraba:

"Buenas noches, mi amor. Descansa"

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La separación de Serena y Darien tenía muy preocupada a Luna, pues eso se interponía con sus planes de que fundar el Reino de Paz que había jurado a cambio de con ello salvar el alma en pena de su amada Reina y con ello evitar que el castigo cayera sobre ella; sin embargo, al parecer ni hacerlos creer que Rini era su futura hija y que de su unión dependía su existencia había sido suficiente para que Darien no volviera a cortar a Serena por segunda vez, por lo que había tenido que recurrir a Setsuna, a quien en esos momentos esperaba en la mansión que se había comprado en Tokio, y que era su nuevo hogar y el de Artemis.

Tan pronto como el timbre sonó, fue a abrir de inmediato para encontrarse con la senshi del tiempo.

—¿Funcionó lo de la carta? — Preguntó ansiosa

—Se lo creyó todo—Respondió Setsuna

Luna sonrió esperanzada, sin embargo, el gusto no le duró mucho.

—Sin embargo dijo que no le interesa tomar su lugar como Rey y que no va a obligar a Serena a embarazarse de él.

—¿Se atrevió a decir eso el idiota? — Refunfuñó Luna

—Está mentira es insostenible a largo plazo, Luna— Dijo Setsuna— Además, no creo que a todas les agrade renunciar a su vida personal.

Al escuchar aquellas palabras salidas de los labios de la guardiana del tiempo, Luna sintió miedo de que al igual que el guardián de la Tierra una a una empezaran a revelarsele, así que supo que era momento de sembrar la discordia.

—Setsuna. Sabes que en realidad las inner senshi son más poderosas que una outher. ¿Verdad?

—Desde luego.

—¿Te imaginas cómo podrían reaccionar si se enteran de que ese futuro que les mostramos es sólo una simulación creada por ti?

Setsuna se quedó en silencio un momento. Hace más de un año, cuando Luna le habia pedido usar sus poderes para crear la simulación de un futuro inevitable , todos habían caído en el engaño de que aquello era real y que a eso estaban destinados, y si no se había negado es porque desde su infancia, Luna era lo más cercano que tenía a una familia; sin embargo, tras salir al mundo y probar la vida mundana se había arrepentido, y ahora ella misma anhelaba una vida libre de deberes.

—Ellas parecen buenas personas.

—¿Te imaginas también si se supiera que estuviste detrás de la muerte de la señora Tomoe y que junto con Uranus y Neptuno hicimos pasar por loco al profesor Tomoe para quedarnos con Hotaru?

Un par de lágrimas se asomaron de los ojos de Setsuna. La conciencia le remordia al recordar que años atrás había estado detrás del asesinato de la madre de Hotaru, así como también que habían implantado falsas pruebas para internar en un psiquiátrico a Souchi Tomoe. ¡Sin embargo lo había hecho por un bien mayor! O más bien eso quiso creerle a Luna.

—Ellas no entienden que muchas veces hay que hacer sacrificios por un bien mayor— Dijo Luna— Y si sus poderes despertaran no sabemos cómo reaccionarían. Además, recuerda que desde el mismísimo Milenio de Plata las inner intentaron derrocar al reino, y que a los gobernantes de los planetas interiores poco les importaban las condiciones de vida en el exterior.

—¿Qué hacemos?— Cuestionó Setsuna asustada — No se me ocurre que diablos inventar

Luna se acercó a Setsuna y acarició su mejilla.

—De momento nada. Ya veré que se me ocurre.

Tres meses después…

Los labios de Rei se curvaron en una sonrisa cuando al abrir los ojos se encontró con la mirada azul profundo de Darien qué la contemplaba embelesado.

—¿Ya se acabó la película?— Preguntó ella con voz somnolienta.

—Desde hace rato, mi pajarillo de fuego— Susurró él jugueteando con su largo cabello ébano.

—¿Entonces ya es hora de volver al templo? — Cuestionó preocupada.

—Apenas son las dieciocho horas—Dijo Darién señalando hacia el reloj digital qué colgaba de la pared.

Rei se relajó al ver que aún le quedaban cuatro horas.

—Pasa tan rápido el tiempo a tu lado—Comentó Rei, quien aquel sábado había salido desde las siete de la mañana del templo con la promesa de que regresaría a más tardar a las veintidós horas. El plan inicial había sido ir de paseo a Odawara, sin embargo, habían preferido quedarse todo el sábado en casa de él comiendo, viendo películas y haciendo el amor.

—¡Mi preciosa!

Darien la besó, y ella le correspondió con pasión, sin embargo, de pronto el ruido del timbre los interrumpió.

—¿Esperas visitas?— Preguntó Rei

—Hace media hora encargue pizza y alitas porque supuse que te daría hambre. ¡Hoy casi no has comido!

— Te espero aquí— Comentó Rei cubriendo su desnudez con una sabana.

—Pero por supuesto que te quedas aquí. Me pondría celoso si el repartidor ve a mi chica— Respondió Darién vistiéndose con su pantalón qué yacía en el piso.

—¡Bobo! — Exclamó Rei entre risas.

Rei se quedó a solas en la habitación, sin embargo, de pronto escuchó a Darién levantar la voz y hablarle con molestia a quien había llegado, por lo que rápidamente se vistió con el vestido que yacía en el piso para ir a ver que sucedía, sin embargo, se puso nerviosa cuando escuchó la voz de Haruka y recordó qué había dejado su bolsa en el sofá de la sala.

—¡Así que es por eso que quieres que me largue!— Le gritó Haruka—¡Tienes metida a otra en tu cama cuando Serena está sufriendo y tu hija está desapareciendo!

—¡Ya le dije a Setsuna que no podemos obligar a Serena a llevar a cabo un embarazo si no lo desea!

—¡No es que no lo desee, imbécil! —Gruño Haruka alzando su pluma de manera amenazante.

Rei, al ver que Haruka estaba dispuesta a utilizar sus poderes contra Darien a punto estuvo de salir, pues aunque sentía vergüenza de que descubrieran su traición a Serena, mayor era su miedo a que Haruka, quien era más poderosa qué Darien lo atacara, sin embargo, para su buena suerte, en ese momento llegó Andrew.

—¿Interrumpo algo?

Rei agradeció para sus adentros la llegada inesperada de Andrew, pues dado el pacto entre todas las sailor de no transformarse frente a civiles, Haruka al menos por ese momento no lo atacaría.

—¡Ni creas que esto se quedará así, imbécil! — Amenazó Haruka para después retirarse.

—¿Qué haces aquí y no en el Crown? — Preguntó Darién.

Andrew, por toda respuesta negó con la cabeza mientras reía.

—¿De que te ríes, oxigenado?

—Ni a la corredora de autos perdonas. ¿Verdad?

—¿Qué? — Cuestionó Darién desconcertado.

—Creí que la corredora de autos era lesbiana — Dijo Andrew— Como sea, lo que tengas con ella no me interesa, sólo te aconsejo que no te atrevas a romperle el corazón a ella o…

—¿Qué tonterías dices, Andrew? — Lo interrumpió Darién.

—¡Ay, como sea! — Exclamó Andrew— Vine porque me ibas a prestar los apuntes de la clase de anatomía del día de ayer

Darién recordó qué el día anterior Andrew no había podido llegar a la primera clase debido a un problema familiar, así que tomó su cuaderno qué por suerte estaba en la mesita de centro de la sala y se lo dio.

—Aquí tienes, Andrew, y no es que te corra pero…

—¡Sí, lo sé! Se te juntó el ganado, amigo— Comentó Andrew señalando la bolsa femenina en el sofá.

Cuando Andrew se fue, Darién cerró la puerta, y al darse media vuelta se encontró con Rei qué acababa de salir de la habitación.

—¿Qué quiso decir Haruka con eso de que Rini esta desapareciendo? — Cuestionó Rei preocupada

—¡Tonterías! — Exclamó Darién, y con pasos rápidos se acercó a Rei, sin embargo, ella no estaba dispuesta a dejar pasar ese comentario.

—No me mientas, Darién. Algo pasa y no me has dicho.

—No pasa nada, mi pajarillo de fuego. Es solo que…

—Yo sería la culpable de que Rini no llegue a nacer. ¿Verdad?

—¡Por supuesto que no, mi amor! — Exclamó Darien— Los únicos responsables de Rini somos Serena y yo, y de cualquier manera no voy a presionar a Serena a procrear a Rini.

—Ella si quiere— Dijo Rei con seguridad.

—Cariño, podrás tener un gran sexto sentido, pero fui su novio por casi dos años y te juro que ella no desea ser madre soltera por fecundación in vitro

—Pero si tú …

Darien silencio los labios de Rei con un beso corto.

—Hasta para Serena es injusto tener que cargar con un matrimonio donde su marido no la ame, y yo no pienso renunciar a ti pase lo que pase aunque venga Setsuna, Haruka y…

—¿Setsuna? ¿Cuando vino Setsuna y por qué no me has dicho nada? —Reclamó Rei

Darien suspiró sabiendo que no podía evadir al cuestionamiento de Rei.

—Vino hace cuatro meses a traerme una carta de Rini. No te dije nada porque no quería preocuparte.

—¡Quedamos en que seríamos honestos el uno con el otro! —Reclamó Rei

—Mi amor, yo…

De pronto, el momento se vio interrumpido por el timbre de la puerta, y esta vez, Darien por precaución miró a través de la mirilla para asegurarse de que era el repartidor del restaurante donde habían encargado la cena.

Tan pronto como el repartidor de comida se fue, Rei salió de la habitación donde había ido a esconderse. Tenía hambre, sin embargo, el olor de la pizza y las altas le pareció nauseabundo, y sin poder contener las arcadas fue corriendo al baño.

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—¡Rei, cariño! ¿Estás bien? — preguntó Darien preocupado después de que Rei terminara de vaciar el estómago.

Rei por un momento se quedó pensativa, y a su mente llegó una extraña premonición qué la perturbó

Flash Back…

¡Dame a mis hijos! — Pidió suplicante Rei cuando tras una larga labor de parto el hombre vestido de médico puso en brazos de Luna y Setsuna a dos pequeños bebés qué lloraban.

¿Tus hijos? — Se burló Luna— Te equivocas, Rei. Una senshi no tiene hijos. Estos dos son un par de bastardos qué no debieron nacer.

¡No te atrevas a hacerles daño o..

¡Debiste pensarlo antes de revolcarte con el Rey! — Gruño Luna— Y por cierto, Michiru. Gracias por todo. Encarguense de que la traidora no tenga acceso al fuego jamás.

Fin del flash back

—Mi amor. ¿Cómo te sientes? — preguntó Darien preocupado mientras le ofrecía un vaso con agua.

—Quiero que me lleves a casa

—Cariño, me preocupas, no has comido nada y…

—¡Pues si te preocupo llévame a casa o me iré caminando! — Respondió Rei de mala manera

—¿Es esto por el asunto de Rini? — Preguntó Darien preocupado.

—Tengo miedo de… — Rei decidió guardó silencio, pues de pronto tuvo el presentimiento de que hablarle de su premonición las cosas se podrían complicar más. Después de todo ¿Cómo podría protegerla Darien a ella y a un par de crías? ¿Lanzando rosas? ¡Imposible!

—Yo voy a estar a tu lado, cariño— Susurró Darién tomando su rostro entre sus manos.

—¡Llévame a casa y mañana hablamos!

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Aquella premonición había dejado asustada a Rei, por lo que tan pronto como llegó al templo, corrió al recinto sagrado, encendió el fuego para buscar respuestas en el, y para su sorpresa, en la flama vio a su difunta madre.

—¿Mamá? — Preguntó preocupada

Tienes que huir, mi pequeña Fénix.

—¿A dónde?

A donde puedas poner a salvo a mis nietos.

—¿Qué?

Sin embargo, la imagen etérea de Risa Hino desapareció, y justo en ese momento Rei escuchó timbrar su móvil. De inmediato, Rei lo tomó, y su corazón dio un vuelco cuando miró el nombre de Luna en la pantalla.

¿Diga?

—Rei. ¿Por qué no has contestado el intercomunicador Sailor? — Le cuestionó Luna con reproche del otro lado de la línea — Esta tarde convocamos a una junta de inners y senshis y eres la única que no ha llegado.

—Una disculpa, Luna. Estuve meditando todo el día, pero voy de inmediato para allá— Respondió Rei aparentando una tranquilidad que lejos estaba de sentir.

—Dado que Serena está enojada contigo, la junta se hará en la mansión de las outher. Te esperamos.

Tras finalizar la llamada, Rei estaba asustada. Al último lugar que quería ir era a la mansión de las outher, por lo que por un momento le pasó por la mente de huir, sin embargo, de pronto recordó qué Michiru buscando a través del espejo podría encontrarla a donde quiera que fuera, así que decidió que debía ir y desaparecer aquel espejo. Después se haría una prueba de embarazo, y si salía positiva, hablaría con Darién para huir juntos a donde fuera necesario.

¡Hola!

Pues bien. Aquí el capítulo doce. ¿Se nota que nos acercamos al final?

Gracias a quienes han leído este fanfic desde sus inicios, sobre todo a quienes me han dejado reviews: Hospitaller Knight, Vientoaguamarina, Marijo San Lucar, Rei-Videl, Clarissa de Shields, etc.

Pronto les traigo el próximo capítulo, donde verán que sucede en esa junta y se enteraran de cómo desapareció el espejo.

¡Saludos!