Capítulo 21

La sangre derramada


-No entiendo… -susurró Sakura, mientras veía aquel rápido desenvolvimiento de sucesos.

Tomoyo tampoco entendía. ¿No habían sido ellos dos quienes habían incendiado el edificio de departamentos donde el profesor Lee vivía? ¿No había muerto Meing Ling por su culpa? ¿No había estado Touya al borde de la muerte por ello? Entonces, ¿Por qué su poder no le decía que aquellos dos hombres eran peligrosos? ¿Por qué solo podía sentir pena por ellos? Como si no tuviesen ya fuerza alguna para vivir por si mismos, y ahora lo único que pudiese sentirse por ellos fuese lástima…

-No voy a matarte –dijo finalmente Xiao Lang, arrebatándole la pistola a Fye, y escondiéndola en la parte posterior de su cinturón.

-¿Por qué? –dijo el rubio con la voz quebrada. Las lágrimas amenazaban con fluir, agolpándose en sus ojos, produciéndole una mirada vidriosa.

-Porque muerto, tus secretos se van contigo.

-No tengo ningún secreto ya. No tengo nada.

-Entonces, ¿puedes explicarnos? –intervino Eriol. Él también había bajado a pistola, pero no había retirado el dedo del gatillo, por si se llegaba a necesitar actuar con velocidad-. ¿Por qué de repente te rindes?

-Era fuerte, pero no por mí –dijo Fye, aun hincado en el suelo-. No me importaba lo que pasara conmigo.

-Cállate –gruñó Kurogane, pero Fye lo ignoró.

-Habían matado a mis padres, al resto de mi clan. Ya no existían los D. Flourite. Y entonces… él… él dijo que iba a matar a Yuki si yo no lo ayudaba.

-¿Yuki? –repitió Tomoyo.

-Teníamos apenas seis años –chillo, y las primas lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas-. Nos habíamos quedado huérfanos y ese loco estaba por matar a mi hermano gemelo. No podía permitirlo. ¿Qué iba a hacer yo sin Yuki? Sabía que Yuki se estaba preguntando lo mismo, pero, aun así, si uno de los dos tenía que sobrevivir, era él, no yo. Y entonces ese loco decidió poner en juego la vida de mi hermano. Y yo idiota, decidí jugar.

-Fye… -Kurogane se apuró a interponerseentre Fye y Xiao Lang, y abrazar al rubio firmemente, mientras aquel miembro del clan D. Flourite se limitaba a ignorar aquel contacto, como si no se hubiese percatado de nada. Eriol apuntó su arma contra su espalda, pero una vez más, no disparó.

-Así fue como terminé siendo ciervo de los Lee. No quería dañarlos. No sabía que Fei Wong Reed estaba esperando el momento oportuno de acabar con ellos, así como había acabado con mi clan. Lo supe después, cuando el plan ya estaba en movimiento. No lo apoyaba, pero ya estaba dentro y… Yo solo quería… Él me había prometido entregarme a Yuki si lo ayudaba a acabar contigo.

Miró a Xiao Lang. El joven lo miró de vuelta, sorprendido. Si el plan era acabar con él, ¿por qué en aquel momento no lo había hecho ya? Había bajado el arma, Fye fácilmente podría acabar con él, y antes de que Eriol reaccionase, igualmente hubiese sido sencillo para Kurogane el someterlo…

-¿Entonces ya no quieres proteger a tu hermano? –preguntó Eriol. Fye rio lastimeramente.

-¿Cómo voy a proteger a alguien que ya está muerto?

-¿Qué has dicho? –no pudo evitar espetar Tomoyo.

-La misión de Yuki fue similar a la mía –continuó Fye-. Terminar con las herederas del clan Lee. Así fue como murieron tus hermanas. ¿Y cuál fue la recompensa para Yuki? –bufó por lo bajo, fingiendo reír-. Un disparo en la cabeza. Así que, te preguntó, Lee Xiao Lang: ¿qué sentido tiene el terminar contigo, si a mí ya me lo han arrebatado todo, y no hay modo de regresármelo?

Xiao Lang no contestó. Empezaba a sentir el estómago revuelto, y sentía que, si abría la boca, devolvería el desayuno.

-Así que, por favor –dijo Fye una vez más, en un susurro-: Termina conmigo.

-No –dijo Kurogane, y aun hincado en el suelo, dio media vuelta, para mirar de frente a Xiao Lang-. No lo permitiré.

-¡No me interesa lo que tú quieras o no! –rugió Fye, con las lágrimas ahora bajando a toda velocidad por su rostro, y cayendo en su regazo-. Sé que me merezco este dolor y sufrimiento que estoy pasando, lo merezco por hacerle esto a Xiao Lang… Y, aun así, no dejaré de suplicar por su perdón, rogando termine con mi sufrimiento, a diferencia del suyo, el cual lo acompañará por el resto de su vida.

Fye miró por encima del hombro de Kurogane, y clavó sus ojos azules en los castaños de Xiao Lang. Xiao Lang quiso desviar la mirada, pero no fue capaz. ¿Se atrevería a matarlo? Lo habían entrenado toda su vida para disparar sin titubear, pero ahora que el victimario específicamente lo pedía, ¿tendría el valor? Y no solo se trataba de matar a Fye como venganza por matar a Meing Ling, sino que el hombre lo pedía porque el vivir era simplemente imposible para él. Estaba seguro de que, si él no lo mataba, Fye encontraría otra manera de acabar con su vida, una forma que no incluiría honor o una manera de redimirse por sus actos. A estas alturas, el matarlo sería inclusive un acto de misericordia, pero la pregunta volvía a formularse en su cabeza. ¿Tendría el valor de jalar ese gatillo?

-Eriol –dijo Xiao Lang finalmente. El chico, quien se encontraba de pie detrás de él, miró su espalda-. Hazlo tú.

-¿Qué? –espetaron Sakura y Tomoyo.

-¿Qué has dicho? –preguntó el muchacho de gafas.

-Lo que escuchaste –gruñó Xiao Lang-. El que termine yo con su vida, significará que le perdono sus actos, así como los de su hermano, Yuki. Cosa que no estoy dispuesto a hacer-. Le dirigió una fría mirada, la cual Fye sostuvo lo mejor que pudo, antes de continuar-. Pero merece un poco de clemencia, después de la manera en que Fei Wong Reed los manipuló a él y a su hermano. Tú eres imparcial –dijo finalmente, mientras se hacía atrás, y dejaba a Eriol frente al hombre-. Solo debes disparar. Sin embargo –y volvió a interrumpirse, tomándose un par de segundos para aclarar sus ideas-. Lo harás antes de retirarnos. El disparar ahora alertará a los guardias. Y necesitamos primeramente buscar a mi madre…

-No hay necesidad –musitó Fye, provocando que una vez más, todos lo mirasen-. Reed también ha terminado con ella.

Silencio fue todo lo que se escuchó. Parecía como si nadie fuese capaz de moverse, respirar, o de pensar. Silencio y vacío era todo lo que parecía existir. Con escalofrío recorriéndole la piel, lo único que Syaoran fue capaz de articular fue:

-¿Qué has dicho?

-No necesitas saber nada más –susurró Fye de vuelta-. Es demasiado gráfico y yo no…

-Voy a matarlo.

-Tenemos que organizar un nuevo plan –intervino Tomoyo, dando un paso al frente, sin embargo, se detuvo en seco al ver como Xiao Lang alzaba el arma.

-Al diablo los planes. ¿Dónde está? –preguntó mientras apuntaba a Fye a la cabeza.

-Dijiste que no lo matarías –gruñó Kurogane, mientras alzaba una pierna, dispuesto a incorporarse, pero deteniéndose en seco al ver como Xiao Lang apuntaba esta vez contra su sien.

-Dispara, Eriol –dijo Syaoran, mientras él seguía apuntando a Kurogane, pero Eriol no se movió.

Todo estaba pasando demasiado a prisa.

-Pero el disparo alertará…

-Justo lo que quiero –interrumpió Xiao Lang al chico peliazul-. Que vengan. Los mataremos a ellos también, y cuando venga Fei Wong Reed y vea a todos sus perros falderos desangrándose en el piso… entonces su sangre acompañará la de ellos.

-He dicho que no –rugió Kurogane por lo bajo, a lo que Xiao Lang respondió con un bufido.

-Lo que tú quieras me tiene sin cuidado. Eriol –repitió su profesor-, dispara ahora.

-No lo harás. No te atreverías… -susurró Kurogane, con la penetrante mirada clavada en el chico. Eriol tragó nervioso.

-Solo sigo órdenes.

-Eso hizo Fye, y mira cómo terminó –arremetió Kurogane de vuelta.

-Lo… lo lamento –susurró Eriol, y presionó el gatillo.

-¡No! –gritaron las chicas, pero sus voces fueron ahogadas por el ruido de la detonación del arma, e igualmente perdieron la voz cuando vieron como la bala se impactaba contra el techo.

En un rápido movimiento, Kurogane se había abalanzado sobre Eriol, y había logrado desviar su tiro, provocando que el chico disparase al aire. Entonces, mientras Sakura y Tomoyo volvían a gritar, Xiao Lang había igualmente apuntado y disparado sin pensar. Sin embargo, Kurogane, en su inusitada agilidad, se había ya incorporado, e igualmente había desviado el brazo del joven, con lo que, en esta ocasión, la bala se incrustó en la puerta que se encontraba detrás de ellos.

-Ahora Fei Wong Reed y sus secuaces saben que están aquí.

No había terminado de hablar, cuando los gritos y las fuertes pisadas retumbaron por todos lados.

-Ya vienen –susurró Tomoyo, visiblemente asustada.

-Sakura –dijo Xiao Lang, apurándose a sacar su segunda arma del bolsillo-. Enfócate en nosotros.

La chica asintió en silencio, con lo que ella y Tomoyo procedieron a esconderse debajo del escritorio.

-Menos de veinte metros –anunció Tomoyo, aunque no hacía falta. Los gritos y pisadas retumbaban, provocando la falsa sensación de que todo el lugar temblaba. Pasando por arriba de Fye y Kurogane, Xiao Lang y Eriol se colocaron a ambos lados de la puerta. Y entonces, mientras Xiao Lang le indicaba a Eriol que disparase siempre a la sien, la puerta se abrió de par en par, y antes de que las visitas pudieran siquiera apuntar, fueron recibidas por los disparos de ambos muchachos, con lo que los cuerpos no tardaron en caer al suelo, haciendo un ruido sordo cada que uno caía sobre otro.

-Menos cinco –dijo Xiao Lang-. ¿Cuántos más? –preguntó mientras clavaba su mirada en Kurogane.

-Aproximadamente veinte –respondió Tomoyo.

Xiao Lang se apuró a contar sus balas. Tenía más que suficiente.

Los hombres no tenían ni oportunidad de entrar a la habitación. Apenas asomaban por el marco de la puerta, Eriol y Xiao Lang se turnaban para disparar. Uno a uno los cuerpos fueron cayendo arriba de los anteriores, apilándose como si fueran nada más que una montaña de ropa sucia.

-Veinticinco –anunció Eriol, quien al igual que su profesor, había llevado la cuenta.

-Viene alguien más –susurró Tomoyo, temblando debido al estrés que los disparos habían provocado en ella-. Viene…

Una explosión hizo volar la pared. Los escombros golpearon a los muchachos, arrojándolos lejos de la puerta, y haciéndolos caer.

-¡Syaoran! –gritó Sakura, cuando vio a su profesor golpearse la cabeza con el escritorio-. No puedes no… -y procedió a enfocarse en él. Mantenerlo con vida era prioridad.

-Así que aquí estabas –dijo el recién llegado-. De haber sabido que te ibas a entregar tan fácilmente tu madre se pudo haber ahorrado las molestias -y aventando al suelo aquella cabeza de largo cabello negro sedoso, un charco de sangre comenzó a manchar el suelo-. Que desperdicio…

-¡Madre! –gritó Xiao Lang, con los ojos desorbitados al ver como la cabeza de su progenitora si bien tenía los párpados abiertos, carecía de ojos. Con las lágrimas empañando su mirada, el pulso temblando, y la amenaza de vomitar en cualquier segundo, Xiao Lang hizo su mejor esfuerzo para incorporarse-. ¡No se atreva a mencionarla!

-Pero bueno –continuó el recién llegado, dando una patada a la cabeza de la matriarca Yee Lang, la cual rodó hasta golpear el pie de la chimenea-. Debo admitir que yo también hice algunos desperdicios. Éste, por ejemplo…

Fei Wong Reed miró al suelo, donde Fye se encontraba con una enorme mancha de sangre en la parte derecha de la cabeza: la explosión había provocado que el escombro le golpease en la sien. El rubio se encontraba aun respirando, pero lo hacía con dificultad. Divertido con la escena, Fei Wong Reed le pasó por encima, y se detuvo en medio de la habitación.

-¿Listo para morir igual que tu madre?

-¡Le dije que no hablase de ella!

Xiao Lang abrió fuego. Eriol hizo lo mismo. Las balas se incrustaron en la piel de Fei Wong, y para el horror de los presentes, el hombre se las retiró como si se tratasen de simples astillas.

-¿Y tú eres quien se supone va a salvar a tu clan? –se burló Fei Wong.

Estaba por abalanzarse sobre Xiao Lang, cuando una enorme burbuja de agua le aprisionó la cabeza. Al principio, Fei Wong simplemente se miró confundido. Volteó al piso, donde Fye D. Flourite continuaba tirado, sangrando, sin embargo, ahora trataba de mantener la poca fuerza que le quedaba, y concentrarse en aprisionarle la cabeza en aquella brubuja.

Sin embargo, prontamente la expresión de burla de Fei Wong ante aquel patético intento, cambió a consternación: repentinamente la presión dentro de la burbuja comenzaba a aumentar, y si no hacía algo pronto, aparte de quedarse sin oxígeno, su cráneo podría reventar.

-¡Sakura! –gritó Xiao Lang, pero la chica, quien tenía la mirada clavada en la chimenea, se había congelado.

Fei Wong Reed se abalanzó sobre Fye, y procedió a igualmente aplicar fuerza contra su cráneo.

-¡No puedo! –chilló Sakura, completamente fuera de sí, incapaz de desviar su mirada del final de la matriarca del clan Lee, incapaz de ver nada más de lo que ocurría a un par de metros frente a ella, y mucho menos de concentrarse-. ¡No puedo salvarla ¡No puedo salvarlo! ¡No puedo salvar a nadie!

La burbuja reventó, mojando todo a su alrededor. El cuerpo de Fye D. Flourite hizo un ruido sordo cuando golpeó de nueva cuenta el piso, completamente desprovisto de vida.

-¡Voy a matarte! –fue el grito de guerra de Kurogane, cuando con la rabia haciendo erupción en su interior, se abalanzó a Fei Wong Reed.

-¡Idiota! –se burló Fei Wong, cuando aquellas llamas surgieron del cuerpo de Kurogane, y empezaron a esparcirse por encima de ambos-. Simplemente vas a hacerte daño…

-Sakura –dijo Xiao Lang, pero no terminó de dar ninguna instrucción cuando Kurogane bramó:

-¡No! ¡No quiero que me salve!

-¡Suéltame! –gruñó Fei Wong, al sentir como su piel comenzaba a derretirse, y aquel olor de piel quemada empezaba a llenar el ambiente.

-Nunca –gruñó de vuelta Kurogane-. Te has llevado a la persona que más amo, y vas a pagar por ello.

-¡Sakura, tienes que salvarlo! -chilló Tomoyo, y completamente fuera de sí, obligó a Sakura a girarse para dejar de ver aquel rincón de la habitación, y la golpeó en el rostro, intentando hacerla salir de aquel estado de shock.

-¡Suéltame! –gritó de vuelta Fei Wong, pero su voz era casi inentendible. Los trozos de piel empezaron a caer, poco a poco los músculos se achicharraron, provocando ambos hombres no pudieran tenerse más en pie, y no tardó mucho para que los huesos hiciesen aparición.

El calor en la habitación era insoportable, pero más insoportable era el olor. Si bien podían escapar ya fuese por la puerta, o por aquel pasadizo secreto, la verdad era que el humo les había nublado las articulaciones, y apenas y podían mantenerse consientes, mucho menos huir.

Temerosos de lo que fuese a ocurrirles, Eriol y Xiao Lang se apuraron a deslizarse debajo del escritorio donde estaba las chicas, y protegerlas con sus propios cuerpos.

-Sakura, entiendo que debes concentrarte en mantenernos a salvo -inició Xiao Lang, mientras la abrazaba y le impedía ver nada que no fuese su propia camisa-. Pero nosotros ya no importamos, ¿de acuerdo?

-¿Qué? -gritó Eriol.

-Sabían era una misión peligrosa-le respondió, apretando firmemente los dientes-. Sabían podíamos morir...

-¡Pero esto es diferente...! -gritó Tomoyo, quien pese a todo, seguía sin poder desconfiar de su profesor.

-No necesitas salvarnos, Sakura -continuó Xiao Lang, ignorando aquel par de interrupciones, y meciendo a Sakura de lado a lado con su propio cuerpo, haciendo su mejor esfuerzo para ahogar los llantos de la chica-. Así como puedes asegurarnos la vida, también puedes facilitarnos la muerte. Así que concéntrate en matar. Mátalo, Sakura. Máta a Fei Wong, y entonces tódo habrá valido la pena.

Incapaz de responder, un nuevo pensamiento se apoderó la mente de la joven: todo iba a terminar allí.


-¿Estamos… Estamos vivos?

La oscuridad era total. El escritorio había colapsado sobre ellos, y tras aquel ligero golpe que le dio Xiao Lang cuando intentó incorporarse, este finalmente se derrumbó, permitiéndoles ver la habitación llena de hollín y cuerpos calcinados.

-Parece ser que sí –fue la respuesta de Eriol, el cual fue el primero en incorporarse. Se sentía adolorido, pero comparado con el dolor mortal que había sufrido al caer del avión, lo que sentía en aquel momento no era nada.

-¿Pero cómo...? -inició Xiao Lang. Lentamente, soltó a su alumna de su firme agarre, y con ello, todos los presentes pudieron ver como la chica seguía con los ojos cerrados.

-Gracias, Sakura... -inició Tomoyo, acariciándole la mejilla a su prima, con lo que la chica sufrió un pequeño escalofrío, claro indicio de que poco a poco recuperaba el conocimiento, y lentamente procedió a abrir los ojos-. No sería así de no ser por ti.

Eriol se apuró a extender su mano para ayudar a Tomoyo a incorporarse. Xiao Lang, aún con Sakura en brazos, hizo igualmente lo mismo, y así finalmente los cuatro pudieron ver lo que quedaba no solo de la oficina de Lee Hien Lang, sino de la casa del clan Lee.

-Será mejor salir de aquí –fue todo lo que Xiao Lang pudo decir-. No tardará en llegar la policía.

-¿Y a dónde iremos? –preguntó en un susurro la menor de los Kinomoto, acurrucándose en su pecho, conteniendo las ganas de llorar.

Xiao Lang se tomó un momento para mirar a lo que quedaba de lo que había sido su hogar. No había rastros de la oficina, la casa o el templo familiar. No tenía ni idea de si los restos de su madre habían sobrevivido al incendio, y tampoco tenía la menor idea de dónde buscar los cuerpos de sus hermanas. Lo que quedaba delante de sus ojos, era ahora todo lo que había sobrevivido de su realidad y existencia: nada.

Los D. Flourite, los Suwa, los Reed y en cierto modo, también los Lee, todos aquellos clanes habían desaparecido aquella mañana. Tal como habían desaparecido anteriormente tantos clanes más. Miró a sus alumnas: claro ejemplo, la pérdida de los Amamiya, pues si bien las chicas aún tenían aquella sangre, en realidad no pertenecían a ese mundo de guerra, control y muerte. Kinomoto y Daidouji. Aquello era lo que eran ahora. Simples estudiantes de escuela superior que tenían que regresar a rendir su examen de admisión a la Universidad.

-¿Profesor? -insistió Sakura, al ver como Xiao Lang no respondía.

Sí, profesor Li Syaoran. Eso era ahora. Quizá fuese mejor así. Quizá la ayuda de aquel clan extinto no era para restaurar a los Lee, sino para darle a él finalmente la oportunidad de vivir con libertad. Aunque definitivamente el precio había sido caro.

Mirando a la joven que aún llevaba en brazos, Xiao Lang le dedicó una sonrisa cargada de esperanza, respondió:

-A casa, Sakura. Vamos a casa.

FIN


Efectivamente, eso ha sido todo, ¿a que les dije que iba a ser un final anti climático? xdxd

La idea era dejar muuuchos cabos sueltos en este fic. Yo se que a nadie nunca le gustan los finales abiertos, pero pensé que dejar mucha incertidumbre de dónde estamos y hacia donde vamos, era la mejor opción para esto. Quería que se entendiese que después de toda esta sangre y dolor, nos quedamos sin terminar de entender si hemos ganado o en realidad perdimos todo.

El fic lo empecé a escribir en el 2019; en ese entonces era un poco menos macabro (? y la idea principal era que un Syaoran "maduro" se enamorase de su alumna Sakurita. Eso era lo que no formaba "parte del plan" para salvar a su clan. Pero creo que estos últimos 4 años me han hecho cambiar mucho la perspectiva de las cosas, y consideré que esa relación entre un hombre 10 años mayor que una colegiala era demasiado creepy y perturbador (? Aunque al final sí cambie muchas cosas de la trama, no conseguí pensar en otro título que sirviese al fic, así que lo dejé tal cual. Pido perdón si no les hace sentido (?

Llevo un par de semanas pensando si sería bueno escribir un epílogo, pero nunca consigo encontrar suficientes motivos para hacerlo. Como dije anteriormente, considero que mientras más perdidos estemos con respecto a sobre qué harán todos ahora (regresar a Tomoeda, obvio, pero, ¿qué más? ¿Qué pasa con el único Li, con los Amamiya, etc.? ¿Cómo recupera cada quien el sentido de su vida?) es mejor para transmitir aquel sentimiento de pesadez.

Una vez más, pido perdón por lo anticlimático de este final, y espero sus reviews donde me mienten la madre porque no están satisfechos con este desenlace.

Les mando un abrazo, un beso, y espero la vida nos de la oportunidad de seguirnos leyendo.

Sigan bellos.

Xoxo, Ribonette~