Disclaimer: el universo de Sherlock no me pertenece, es propiedad de su creador, Sir Arthur Conan Doyle y de la BBC.
Este fic conformado por viñetas sin relación, es para las actividades del Foro I´m Sherlocked, por su primer aniversario :).
Extensión: 599 palabras.
Arte
Mycroft tenía por vez primera a su sobrino bajo su cuidado, Sherlock y John habían partido a Francia por un caso de extrema importancia política.
Y el como responsable de su partida, tuvo que encargarse del daño colateral.
Hamish le observaba curioso desde su corral, el eficiente equipo de Mycroft había mudado todas las cosas del niño, desde el 221b hasta su casa.
-bulido.-dijo molesto el niño.
-es: aburrido.-le corrigió Mycroft desde su escritorio.
Lestrade entró al despacho y rió a carcajadas, la cara de su novio era todo un poema.
-Sherlock lo hizo a modo de venganza.-dijo con simpleza el político desde su escritorio.-su retoño es idéntico a él.
-¡bulido! ¡Tio!
Lestrade se acercó al niño y lo alzó en brazos, Hamish se aparto empujando el pecho del DI con sus pequeños pies.
-bien, camina por ahí.-concedió Lestrade bajándolo al suelo.
-¡no! Destruira todo, ¡Hamish!
El pequeño volteó distraído de su misión de explorar la casa de Mycroft.
-ve a trabajar con el tio.-le indicó Lestrade guiándolo al gran escritorio, lo sentó sobre grandes cojines en una silla y le pasó unos colores.
Hamish sonrió y empezó a garabatear en el papel.
Lestrade le lanzó una mirada de suficiencia a Mycroft y salió riendo del despacho.
-toda una nación Mycroft.-dijo Lestrade desde el pasillo.-y no puedes con un niño.
Picado en su amor propio Mycroft fue tras el DI, que no supiera como manejar a un niño no justificaba las burlas, le haría pagar.
Gregory a veces le hacía comportarse como un niño.
Pronto Hamish se quedó sin papel.
Pero había más notó divertido, unos papeles con bonitos adornos en los bordes, unos garabatos muy feos, negros, los llenaban.
Nada como un poco de color.
-velde.-nombró orgulloso.
-azul.
-molado.
-amalillo.
Pronto esos papeles se acabaron también, aburrido se bajó de la silla, con los colores en la mano, necesitaba algo más, ya el papel era aburrido.
Mycroft regresó al despacho con el cabello algo despeinado, única evidencia de su "venganza" para con el DI.
Y tuvo que admirar la "Obra de arte" que había echo su sobrino en los importantes papeles del ministerio.
Y en las paredes de su despacho.
Se giró, la única evidencia de su enojo, un ligero tic en el ojo derecho.
El responsable de la fechoría dormía sobre la alfombra, abrazado a los gastados colores.
-Mycroft, Sherlock y John han regresado, según dicen, tus informantes les dieron una pista falsa, tu hermano esta furioso…-informó Lestrade asomando a penas la cabeza al despacho.
-MYCROFT TUS AYUDANTES ESTAN SIENDO IGUAL DE INCOMPETENTES QUE… ¡oh! Bonita decoración.-sonrió Sherlock nada mas irrumpir en el despacho de su hermano mayor.
Lestrade y John le siguieron, quedando boquiabiertos ante la escena mostrada a sus ojos.
Muchas caritas felices multicolores decoraban las paredes del despacho, algo deformes por el trazo irregular de un niño de 3 años.
-por dios, Mycroft…-murmuró John avergonzado, levantando a su hijo del suelo.
-no has visto los papeles del ministerio…
Una potente carcajada les indicó que Sherlock si los había visto.
-esto… gracias por cuidarlo Mycroft.-se despidió John rápidamente.-Lestrade.
Durante todo el trayecto en taxi Sherlock no borró la sonrisa de suficiencia ni orgullo que adornaba su rostro.
-no puedes felicitarlo por ello Sherlock.-gruñó John aun avergonzado.
-es mi hijo, de verdad es mi hijo.-sonrió tomando a Hamish de brazos de John.-bien echo Hamish-murmuró en su oido.
