Disclaimer: el universo de Sherlock no me pertenece, es propiedad de su creador, Sir Arthur Conan Doyle y de la BBC.
Este fic conformado por viñetas sin relación, es para las actividades del Foro I´m Sherlocked, por su primer aniversario :).
Extensión: 968 palabras.
Preguntas
-¿por qué el cielo es azul?
-la interacción del sol con los gases que conforman la atmósfera le dan ese color.-contestó Sherlock recostado en su sillón, envuelto en su sabana, Hamish le miraba con admiración desde el suelo vestido aun con su pijama de ositos.
-¿qué es la atmosfela?
-es la capa de gases que rodea a la Tierra.
-¿qué es un gas?
-un estado de agregación de la materia, donde bajo ciertas condiciones de temperatura y presión las moléculas interacción débilmente, ya que se encuentran muy separadas tendiendo a expandirse por acción de su energía cinética.
John quien tipeaba en su portátil se giró sorprendido, solo Sherlock era capaz de contestarle con tales tecnicismos a un niño de 4 años.
-¿Qué es estado de aglegación?-preguntó confundido Hamish.
-las diferentes maneras en las que puedes encontrar la materia, sólido, líquido, gaseoso o plasma.
-¿como mis bloques, mi jugo, esos humos divertidos que haces en la cocina y la tv?-dijo Hamish orgulloso de haber entendido.
Antes de que Sherlock contestara John lo interrumpió, algo celoso.
-¿por qué no me preguntas algo a mi Hamish?
Sherlock rió para sus adentros.
Hamish se giró hacia su papi y sonrió.
-¿por qué siempre llueve en Londres?
-es nuestro clima.-contestó John.-pero no siempre llueve Hamish.
-¿por qué tío Mycroft es siempre tan serio y aburrido?
Sherlock lanzó una carcajada.
-trabaja en el gobierno.-contestó John.
-el gobierno es aburrido.-sentenció Hamish poniéndose en pie.-¿por qué no puedo tener un gato?
-porque papá es alérgico a ellos.
-¿se pone enfermo?
-si, y sabes como es cuando se enferma.
-dlamático.-rió Hamish.
Sherlock le lazó una mirada molesta y John solo comenzó a reir.
Hamish fue a buscar sus juguetes y se entretuvo un rato con ellos, brindando un poco de paz a ambos progenitores.
Pronto regresó la avalancha de preguntas.
-papi, ¿de donde vienen los bebes?
John enrojeció visiblemente y Sherlock contuvo una carcajada, a buena hora John decidía ser el blanco de las preguntas.
-de Paris.-contestó John.
-creí que venían del hospital.-sentenció Hamish acusador lanzando su mirada "Holmesiana"
Sherlock cayó del sillón convulso por las risas.
-si… eh bueno hacen escala ahí para que los doctores como papi puedan revisar que estén bien.-suspiró John esperando que con eso Hamish estuviera satisfecho.
Pero Hamish era un Holmes.
-algunas mamas de mis amigos del colegio se han puesto gordas y cuando a parecían que iban a reventar desaparecían un tiempo, luego llegaban mis amigos diciendo que tenían un hermanito.
John respiró profundo, al parecer no podría engañar a Hamish.
-veras, los bebes no vienen de Paris.
-eso es obvio.
-vienen fruto del amor entre un papi y una mami, y tras nueve meses de crecer dentro de una mami un nuevo bebe nace.
-¿y como llegué yo?-preguntó Hamish.
-bueno… algunas mujeres ayudan a las parejas como papá y yo a tener hijos.
Hamish asintió pensativo. John pensó en decirle algo más explicarse, pero Hamish era solo un niño así que en segundos dio por satisfactoria la respuesta, sonrió como si de pronto hubiera recordado algo importante y se volvió hacia Sherlock.
-¿Qué pasteles dices que le gustan a tío Mycroft?
-los de chocolote.-sonrió Sherlock con malignidad.-y come muchos.
-por eso dices que esta gordo.
-aja.
-Sherlock…-advirtió John al ver al político enmarcado en la puerta y a la señora Hudson articulando "entro y ya, lo siento" detrás.
-querido Sherlock, ya sabia yo que de algún lugar debía sacar Hamish esas extrañas ideas.-bufó Mycroft entrando como pedro por su casa.-¿Cómo estas Hamish?-preguntó agachándose a la altura del niño.
-bien tío.-respondió Hamish corriendo a sus brazos.-te tengo un regalo.
Sherlock frunció el ceño molesto y curioso a partes iguales.
-¿qué es?-preguntó el político con cautela, desde el incidente con el "arte" de Hamish era muy cauteloso con el pequeño.
-ya lo traigo.-y zafándose de los brazos de su tío, Hamish corrió hacia su habitación
-¡no corras por las escaleras!-gritó John en vano.
Mycroft le lanzó una mirada interrogante a su hermano menor, mas este se encogió de hombros y cogió el arco de su violín, en una clara amenaza de que pronto empezaría a tocar terriblemente para correr a su hermano del piso.
-este es tu regalo.-dijo Hamish al volver, al encontrar a Mycroft sentado en uno de los sillones aprovechó y se sentó en sus rodillas, mostrando un envoltorio de colores.
-mmm curioso.-se forzó a decir el político curiosamente incómodo.
-lo compré en la cafetería de la escuela con el dinero que me das por contarte cosas sobre papá.-explicó el niño inocente.
Un chirrido de violín cortó el aire.
Hamish empezó a desenvolver el paquete y pronto rebeló un pastelillo de chocolate
-tu favorito.-dijo Hamish con una sonrisa.-come.
Y si bien Mycroft ante la revelación de su sobrino no había sabido donde mirar, ciertamente ahora trataba de enterrar la cabeza en la alfombra misma.
-¿vas a herir los sentimientos de mi hijo?-amenazó Sherlock con la voz peligrosa.
-no, por supuesto que no, gracias Hamish.-y así el serio y frío político se vio obligado a romper su dieta, todo por no enfrentar la ira asesina de Sherlock y los ojitos de cachorro de su sobrino.
-¿te gusto?
-si Hamish, gracias.-sonrió Mycroft, le había encantado.-debo irme, en el ministerio…
-¿por qué trabajas ahí si es aburrido?-soltó Hamish.
-porque me gusta.-contestó el político bajándolo al suelo, para luego levantarse y dirigirse a la puerta.
-¿por qué te gusta?
-porque lo controlo todo.-contestó enigmático el político.-hasta luego.
-adiós tío.-se despidió Hamish inocente, y tan pronto como la puerta se cerró tras Mycroft, se lanzó sobre Sherlock riendo.
-eso le enseñará a no pagarte para que me espíes hijo jajajajaja, lo hicimos romper su dieta de hace seis meses jajajajajaja, bien hecho.-le felicitó Sherlock haciéndole cosquillas.
John dejó caer la cabeza contra el teclado de su portátil, ¿en qué se estaba convirtiendo su "inocente" retoño?
