Konichiwa! Aquí les dejo otro cap más de "My Princess"
Disfrutenlo!
Capítulo 7
"Mi príncipe es una rana"
- ¡Dámelo! – Chillaba, bajando las inmensas escaleras con ímpetu y dominada por el frenesí. A pesar de la corta edad que tenia y de mi frágil complexión, poseía una increíble rapidez logrando llegar al piso principal en menos de un minuto.
"La voy matar" Era el único pensamiento que rondaba por mi cabeza.
¿Cómo pude confiarle uno de mis objetos más valiosos a esa persona?
-¿DÓNDE ESTÁS? – Grité a todo pulmón. No me importaba si mi chillido llegaba al despacho de mi padre o lo escuchase mis tutores.
"La voy a matar" Volví a repetírmelo antes de entrar a la cocina.
Todos los sirvientes dejaron lo que estaban haciendo hace unos segundos y me miraron con sorpresa. No era normal que apareciese de improviso en ese lugar y con una mirada amenazante.
Pero, siendo sincera, en estos instantes había olvidado que pertenecía a la Familia Real…
-¿Dónde estás? – Mascullé para mis adentros, echando una mirada alrededor
Y entonces la vi detrás de una de las tantas sillas del lugar. No era difícil distinguirla gracias a su peculiar color de cabello: vino.
-¡ALLI ESTAS! – La señale con el dedo antes de correr hacia donde estaba.
-Demonios – Masculló Riruka luego de ser descubierta.
Para mi mala suerte, Riruka Ukitake era la hija de mi padrino Jushiro. Cada vez que él venía al palacio, ella lo seguía de cola.
"Me encanta jugar con la princesa" Era su tonta excusa. La verdad era que adoraba torturarme con sus FEOS peluches que traía además de MAQUILLAR a mi conejo Chappy.
"¡Pobre Chappy!"
El rey, por supuesto, aprobaba sus visitas los fines de semana ya que la consideraba una "buena influencia".
Los únicos que se habían dado cuenta de sus verdaderas intenciones, eran mis fieles amigos.
"Es un demonio la condesita" Comentaba Zangetsu cada vez que ella venia. Como mi padrino era un conde, Riruka obtenía ese título automáticamente por ser su hija.
Sode no Shirayuki trataba de defenderla diciendo que teníamos que comprenderla ya que sus padres recién se habían divorciado y eso era mal visto por la nobleza.
- ¡Ahora me lo vas a dar! – Le ordené luego de arrastrarla, de sus dos coletas, hacia el salón principal.
Riruka gruñó sabiendo que tenía todas las de perder.
-Toma – Lanzó hacia el aire la arrugada hoja.
Me alcé de puntitas logrando cogerla.
-Eres rara – Declaró Riruka observándome, incrédula.
-Es que tu no me entiendes – Repliqué poniendo la hoja en frente de mis ojos. Sonreí al observar el dibujo de dos conejos agarrados de la mano.
Nunca más le prestaré
La furia había sido reemplaza por una inmensa alegría al tener de nuevo, entre mis manos, el primer dibujo que había hecho de mi príncipe y yo.
-Rukia, ni siquiera lo conoces
-¡Cállate! – Le dije poniendo mi dedo sobre los labios.
Como toda niña de 8 años no pude evitar contarle a la única persona de conocía de mi misma edad acerca de "mi pase hacia la libertad".
-Pero es que… - Riruka se cruzó de brazos y suspiró – ¿Vas dejar que te casen con extraño?
Esa era la única cualidad que admiraba de ella: no dejaba controlarse por los demás. Para ella, uno debía trazar su propio destino y no dejar que los demás lo hagan por ti.
-Es lo único que me queda – Le contesté en un tono frustrado – Quiero salir de aquí…
Ella se quedó en silencio .Sabia, de primera mano, lo estricto y sobreprotector que era mi padre a tal punto que solo me dejaba pasear en los jardines una vez a la semana.
Luego de unos largos minutos ella dijo:
- Si él es guapo, te lo robaré – Esbozó una sonrisa felina
Fruncí el ceño, molesta. No me agradó para nada su comentario
-Está bien, no te lo quitaré – Se corrigió – Pero solo espero que tu príncipe no resulte ser una rana.
- Claro que no – Dije indignada. ¿Mi príncipe una rana?
Menuda estupidez
-Estoy muy segura que él es una persona agradable – Mientras le describía las cualidades de mi príncipe, caminaba alrededor de uno de los sofás – sociable y por supuesto bien educada
-¡Oh! Y te apuesto que debe gustarle la música clásica como a mí– Agregué, llevando ambas manos al pecho.
Riruka, que tenía la cabeza apoyada sobre la palma de la mano, bostezó y lo resumió todo a su modo
- Pff, en conclusión: un tonto y aburrido….como tu
Me puse colorada
-¡Claro que no!
-¡Claro que sí!
-¡Que no!
-¡Que si!
-No
-Si
-No
-No
-¡Sí!
Riruka sonrió triunfante luego de darme cuenta lo que había dicho.
-¡Ay! – Hice un puchero – ¡Eres una tramposa!
Ella se encogió de hombros restándole importancia a mi acusación
-Solo recuerda esto, princesa… - Se puso detrás de mí y sentí su aliento cerca a mi oreja izquierda – Ten por seguro que ese de chico no va a ser el príncipe de tus sueños. Al contrario, será una fea rana con la que tendrás que pasar el resto de tu lamentable vida.
¿Qué…?
-Señorita Riruka – El Mayordomo principal la llamó luego de hacernos una reverencia – Su padre acaba de llegar para recogerla
-¡Sí! – Asintió la susodicha.
Antes de retirarse me dio un rápido beso en la mejilla.
-Adiós princesita. – Y dando brincos se fue dejándome parada ahí, como una estatua de hielo.
Su risa retumbó en todo el palacio
Una ajena luz a la que acostumbraba percibir, me obligó a abrir con pereza los ojos. Me quedé quieta en lo que suponía era MI cama
Esta muy dura Fue lo primero que cruzó por mi mente.
Y no huele a lavanda
Un poco recelosa, abrí los ojos por completo
- ¿Desde cuándo mis sabanas son de color rosa? – Me pregunté, incorporándome de un golpe de la cama.
Eche un vistazo a mí alrededor. Conforme lo hacía, entorné los ojos y abrí la boca en señal de asombro.
-¿Dónde estoy?
Definitivamente esta no era mi habitación. La mía era mil veces más grande que ésta, además que tenía un mejor diseño y pintado.
Este lugar me recordaba a los cuartos de los sirvientes, donde me escondía cada vez que no quería ir a las fiestas que organizaban a mi padre.
¿Y por qué hay dos camas? Lo más raro es que me encontraba en el medio de dos futones.
¿Quiénes…?
Fue entonces, cuando recordé lo que había sucedido el día anterior.
En mi primer día de clases en el instituto Karakura, me habían sentado al lado de un chico que parecía un punk y que no dejaba de echarse miraditas con una chica a tal punto que tuve que tirarle mi pañuelo para que dejara de hacer eso. Luego, mis compañeros de clases no dejaban de acosarme por lo que me vi en la obligación de huir. En mi intento de esconderme, tuve que presenciar una escena un poco embarazosa para luego declararme indirectamente a un desconocido creyendo que era mi príncipe.
Mi príncipe
La malagüero de Riruka había logrado su objetivo.
Luego de haber llegado a la casa de los Kurosaki, las ansias me carcomían por conocer a mi príncipe. Sus hermanas Karin y Yuzu, resultaron ser muy simpáticas. Su padre, Isshin, era un poco…raro. Y el abuelo Morita…no dejaba de acosar a Sode. Por supuesto pensé que Ichigo era igual de amable que ellos
….pero resultó todo lo contrario.
Yuzu me invitó a conocer la habitación de su hermano. Yo, naturalmente, acepté la invitación emocionada. Aunque Sode y el abuelo Morita se opusieron, finalmente entré a su cuarto. Lo primero que hice fue inhalar el aroma de la habitación aunque tuve que dejar de hacerlo ya que olía…un poco mal. Luego deduje que Ichigo era un desordenado: sus ropas incluyendo un par de bóxers estaban dispersados por todo el piso. Pero eso no me preocupó mucho…suponía que la mayoría de chicos a esa edad no eran muy responsable. Finalmente, tuve que esperar más de una hora a que mi príncipe llegara y cuando lo hizo…
¡RESULTÓ SER EL PUNK!
Estaba conmocionada, aquel chico de cabello naranja que me obligó a recoger basura es mi príncipe.
Además de grosero, dejó en claro su falta de interés sobre su verdadera cultura y en cuanto a su deber, su destino, la rara oportunidad que se le había dado por el simple hecho de casarse con una Kuchiki.
Ichigo Kurosaki, el punk, resultó ser una rana.
Una rana renegona y maleducada
Y eso pasó
Nada más sucedió excepto por la sugerencia de Zangetsu de que me quedará a vivir en la casa Kurosaki. Hasta ahorita, no logro comprenderlo… a él ni a Sode quien también aprobó que me quedara aquí.
Pasé mis dedos sobre mi mejilla.
Cuando le estaba leyendo a Ichigo el documento que cercioraba nuestro compromiso, él apartó un mechón de mi rostro y sin querer sus nudillos rozaron contra mi piel. Yo tuve que usar todo el autocontrol que tenia para no escapar un suspiro. Su roce había logrado ponerme nerviosa…algo que pasó desapercibido por los demás, incluyendo Ichigo.
En resumen, en estos instantes, me sentía decepcionada con mi rana y conmigo misma
-¡Rukia-chan! – Tocaron de repente a la puerta.
Deber ser Yuzu
Ahora me acuerdo, que esas otros dos futones le pertenecen a las hermanas mellizas de la rana.
-¿Si? – Contesté tratando que mi voz sonase lo más normal posible.
-¡El desayuno ya está listo!
-ah…claro
-¡Te esperamos! – Y escuché como bajaba rápidamente hacia la primera planta.
Una peculiar manera de avisar. Pensé antes de cambiarme de prendas y bajar hacia el primer piso.
Cuando lo hice, me quedé asombrada observando fijamente la escena que tenía delante de mí.
-¡Ese es mi pan, viejo estúpido! – Gritaba Karin parada sobre una de las sillas y forcejeando contra el señor Isshin quien prácticamente estaba encima de la mesa.
-¡pero hija yo lo vi primero! – Lloraba su padre quien no dejaba de recibir bastonazos por parte del abuelo Morita.
-¡Pero yo lo compre!
En un rápido movimiento, Karin le metió un pedazo de queso en la boca impidiéndole que siga hablando y desconcentrándolo.
-¡Yo quería el queso! – Se quejó el abuelo. – Hijo inútil
-Ni cuando tenemos invitados, pueden portarse bien – Susurró Yuzu poniendo una bandeja sobre la mesa. La bandeja contenía un par de huevos frito y… ¿Tocino?
Qué extraña familia pensé forzando una sonrisa
Toda mi vida me había acostumbrado a desayunar sola y en silencio en el gran comedor del palacio. Mis tutores no podían acompañarme ya que iba en contra del protocolo. En cambio mi padre si podía pero…pareciese que no le agradase mi compañía o mejor dicho no le agradaba por lo que la mayor parte del tiempo los sirvientes le llevaban la bandeja a su despacho.
Siempre fue así…
-¡MASAKI, EN ESTA CASA YA NADIE ME RESPETA – El sollozo del señor Isshin me asustó. Apenas lo había gritado, corrió hacia una esquina, donde había un gran poster pegado en la pared.
¿Quién esa mujer?
La mujer del poster era muy hermosa y tenía una radiante sonrisa. Encima del cartel, decía: Masaki 4ever.
-La mujer del poster es nuestra madre – Me explicó Yuzu.
-¿Su madre?... Es muy bonita. ¿Y donde esta?
El semblante de Yuzu se volvió melancólico
-Ella falleció hace 9 años – Dijo Karin.
¿Falleció? …
Por una extraña razón a mi mente vino la imagen del enorme retrato de aquella mujer que teníamos en el salón principal del palacio.
-Yo…lo siento
-No te preocupes – Me dijo Yuzu.
-El poster fue idea de papá – Aclaró Karin – Al viejo se le ha zafado varios tornillos de la cabeza.
Sonreí ante su comentario
Pero, de repente, me acordé de alguien.
Di una mirada a mí alrededor tratando de buscarlo…pero no había rastro alguno de él.
-Onii-chan salió temprano – Yuzu adivinó mis pensamientos.
-Ni siquiera dijo a donde se iba – Añadió Karin.
-Mi nieto se está volviendo cada día más ingrato – Intervino el abuelo Morita
Sin darse cuenta, sus comentarios me pusieron más decepcionada de lo que estaba.
A Ichigo ni siquiera le importó desayunar conmigo.
Luego de tener un entretenido desayuno con los demás miembros de la familia, Zangetsu y Sode No Shirayuki aparecieron para llevarme al instituto
Por supuesto, mi tutora no se libró de las indirectas que le mandaba el abuelo sobre una futura boda entre ella y Zangetsu.
-Zangetsu, dile a tu PADRE que deje de decir esas cosas – Sode fue la primera en hablar luego de que saliéramos de la casa Kurosaki.
-Siempre ha sido así. – Le contestó mi tutor rascándose la nuca– No le des importancia a sus comentarios…o al menos que te perturben
Sode paró de improviso.
Mi tutor y yo intercambiamos una mirada confusa.
Y antes de que le preguntara algo, ella dijo:
-Por supuesto que no me perturban – y moviendo la mano nos indicó que sigamos caminando
-Damita, ¿Está rara Sode, no? – Me susurró mi tutor. Ambos íbamos detrás de ella.
Una gotita de sudor resbaló sobre mi cabeza.
-¿Recién te has dado cuenta?
-Rukia – Zangetsu y yo dejamos de susurrar ante el llamado de mi tutora.
-¿Si?
Ella paró de caminar y se volvió hacia nosotros.
Para mi sorpresa, Sode lucia preocupada.
-¿Pasa al…?
-¿De verdad piensas casarte con ese Ichigo?
No me esperé aquella repentina pregunta
-Sode, creo que no es momento…. – Pero mi tutor fue interrumpido por su severa mirada
-Ahora es el momento.
-Es mi obligación – Le respondí.
-No le estoy preguntando a la princesa de Corea sino a la adolescente normal de 17 años que tengo frente a mí.
-Nunca he sido normal y ya no quiero responder más – Pasé por su costado tratando de no darle importancia a su pregunta.
-Ohayo Kuchiki-san – Me saludaron varios de mis compañeros y compañeras luego de entrar al aula.
-¡Ohayo! – Sonreí igual que ellos. Más por obligación que por voluntad.
No esta
El asiento donde se supone que la rana debía sentarse, se encontraba vacío.
¿Dónde estará?
-¡Kuchiki-san hoy luces radiante como la eterna primavera! – Un chico de estatura mediana, cabello castaño y cara graciosa se puso delante de mí.
-A…Arigatou – Respondí un poco incómoda. ¿Ese era un cumplido?
- Asano Keigo – Se presentó como si fuera un soldado – Es un honor tenerla en este humilde lugar.
-Aja, Asano-san
Y antes que le pidiera que me dejara ir a mi carpeta, sentí que alguien estaba a punto de abalanzarse detrás mío.
En un rápido movimiento me hize a un costado. Al segundo siguiente, esa persona cayó encima de Asano-san.
Reí para mis adentros.
Uno de los beneficios de haber practicado esgrima, es que siempre estaba en guardia a la espera de que el enemigo tratara de aparecer de sorpresa.
-¡HEY! ¿SHINJI POR QUE ESTAS TIRADO ENCIMA DE KEIGO? – Me quedé inmóvil al escuchar esa voz…una conocida voz.
-Cállate – Le respondió el mencionado sobándose la quijada. La persona que seguía sobre Asano-san era alto, rubio y con un peinado que me recordaba a los hongos.
-No pensé que la chica nueva tuviera buenos reflejos – Añadió volviéndose hacia mí y regalándome una sonrisa de oreja a oreja – Eres muy linda Rukia-chan
-¿Qué dijis…? – La otra persona dejó la pregunta a medias al momento en que ambos compartimos miradas.
-¡¿T…TU? – Renji Abarai me señaló con el dedo, tembloroso.
-¿La conoces? – Preguntó su amigo
Yo no dejaba de examinarlo de pies a cabeza. Renji había cambiado un montón desde la última vez que nos vimos: Ahora era más alto que yo, su cabello pelirrojo estaba más largo, tenía músculos y… ¿Tatuajes en el rostro?
-¿Conocerla? Ella es…- Antes que el tonto me delatase, corrí hacia él y puso mi mano sobre su boca.
Grave error
Los demás me miraron asombrados
¿Y ahora qué hago?
Antes de empezar a buscar una excusa, Renji apartó mi mano de su boca y me jaló del brazo hacia fuera del salón.
¿Qué le pasa?
Sentí que éramos seguidos por todos.
Renji se dio cuenta ya que volteó y les lanzó una fría mirada
-Ni se atrevan a seguirnos – Les gruñó. Los demás miraron hacia diferentes direcciones y empezaron a silbar.
-Idiotas – Murmuró.
Sigue teniendo el mismo vocabulario vulgar de siempre
Suspiré
La mayoría de los hijos de los sirvientes solían jugar en la parte más alejada del jardín. Yo siempre los observaba desde la ventana de mi habitación, anhelando jugar con ellos.
Riruka solo venia los fines de semana por lo que los demás días me sentía sola
Pero…cada vez que me escapaba e iba ande ellos….huían asustados como si hubieran visto a un monstruo.
Traté que eso no me afectara mucho y seguí intentando jugar con ellos pero el resultado era el mismo…
Fue tanto su rechazo que un día rompí a llorar enfrente de ellos quienes echaron a correr como despavoridos pensando que los iba a matar.
Sin embargo, uno de ellos no se fue con el grupo y al contrario me extendió un pañuelo
Te ves fea cuando lloras Así fue como se presentó Renji en mi vida. Ambos teníamos 6 años y desde esos instantes nos volvimos inseparables.
-Creo que aquí no hay ningún curioso – Dijo mi ex mejor amigo de la infancia. Me había llevado al mismo patio donde ayer me escondí.
-¿Para qué me has traído aquí? – Me senté en el grass.
-¿PARA QUE? ¿RUKIA QUE HACES AQUÍ?
Sigue alterándose fácilmente.
-Primero, bájame ese tonito de voz y segundo, no es tu problema – Le indiqué. Con un gesto le ordené que se sentara.
Maldiciendo me hizo caso
-Rukia, te vuelvo a preguntar que hac…
- ¿Por qué te fuiste?
Mi pregunta lo sorprendió.
Cada vez que el Rey salía del palacio yo aprovechaba para ir a la cocina donde me esperaba mi mejor amigo. Aunque a Sode no le agradó mucho mi amistad con Renji, Zangetsu nos apoyaba. Incluso, cuando Riruka venia él y yo la recibíamos con una "pequeñita" broma.
Esos años fueron los mejores
-Rukia, yo…veras. ¡Auch! – Gimió luego de que le diera un codazo en la barriga.
-Eso es por haberte ido – Le expliqué tratando de sonar tranquila.
El día de mi catorceavo cumpleaños, Renji desapareció sin dejar ni siquiera una carta. Zangetsu me dijo que su madre y él habían vuelto a su pueblo natal. Pero, esa ya no importaba…él me había abandonado…
-Rukia, yo lo siento
-No me importa tus disculpas
-¡Rukia! Es que mi mamá tenía sus motivos para irse del palacio
-¿Motivos? – La conversación se había puesto interesante
Mi ex mejor amigo de la infancia maldijo por lo bajo
-S…Supongo que está bien que te lo diga… – Su rostro se volvió del mismo color de su cabello –…ya que pertenece al pasado.
Hizo una pequeña pausa antes de confesarme:
- En aquel entonces me gustabas por eso el día antes que cumplieras 14 había planeado llevarte lejos del palacio y vivir en mi pueblo natal. Sin embargo, mi madre lo descubrió y decidió venir a Japón donde vivía un pariente lejano para que te olvidara.
-Renji…
-¡Tuve mucho coraje de niño para pensar en robarme a la hija de un rey! – Me interrumpió con el rostro más rojo de lo que estaba
-Claro.
Aquella confesión me había dejado perpleja
¿Yo le gustaba a Renji?
No puedo creerlo
-Ahora tú me debes una explicación. ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el palacio? – Su última pregunta me sacó de mis pensamientos.
Sonreí nerviosa
¿Ahora qué le digo?
-¡ ¿Te escapaste?
-¡Claro que no!
-Cobarde
Como era de esperarse, le di un manotazo en el hombro
No ha cambiado nada
Renji era de las pocas personas que no me trataba como una celebridad
-No sé si deba contarte – Me sinceré – Estoy aquí por algo muy importante y…personal.
-Entiendo, entonces… ¡Hey! ¿Y cómo está la condesita?
Lo bueno de Renji es que cambiaba fácilmente el tema de conversación.
-Pues….Riruka está estudiando en Londres.
-¿Londres? WOW… ¿No me digas que fue a perseguir a tu hermano?
No pude evitar soltar una carcajada ante su pregunta
Riruka siempre tuvo una extraña obsesión por mi hermano. Creo que esa era la verdadera razón por la que venía siempre al palacio aunque casi nunca lo encontraba.
-Creo que si – Logré contestarle
-¡Dios! Que loca
-Totalmente de acuerdo
-¡Mierda! – Se levantó bruscamente – ¡Olvidé pegar los afiches!
Enarqué una ceja
-¿Afiches?
-Ichigo me va a matar
-¿Dijiste ICHIGO?
-¿Lo conoces?
-Claro que si…él es…es mi compañero de carpeta
En realidad es mi prometido
-Yo no pude venir ayer por que cogí un resfriado – Me explicó – sino nos hubiéramos sentado juntos
Ojala hubiera pasado eso
-¿Y para que vas a pegar esos fiches?
-¡Ah!...es que ahora pertenezco a una banda
¿Banda?
Lo único que se me vino a la cabeza fue la imagen de varios chicos en motocicleta y con mirada asesina que llevaban en sus manos palos para robar a la gente
-¡Renji! – Le volví a tirar un codazo.
-¿Y ahora por qué? – Se quejó sobándose su barriga.
-¿CÓMO PUEDES SER PARTE DE UNA BANDA? ¿ACASO TE GUSTA ROBAR?
-Rukia….
-¿QUÉ?
-Yo no soy un delincuente
-¿ENTONCES POR QUÉ PERTENECES A UNA BANDA? ¿TE HAN OBLIGADO?
-Rukia, yo pertenezco a una banda de MUSICA
- Ya entendí – Finalmente dije luego de 5 minutos de explicación.
Me había enterado que él tocaba la guitarra y que el chico que quiso abalanzarse contra mi tocaba el bajo.
Pero lo más importante fue que Ichigo era el líder y voz principal
Así que canta
-Es un poco gruñón pero conforme lo vayas conociendo te agradará
Lo dudo
-¿Y entonces para que vas a pegar afiches?
-Vamos a hacer una convocatoria para encontrar un nuevo integrante
-¿Integrante?
-Sí, necesitamos una voz femenina que acompañe a Ichigo
Una voz femenina
Una idea se empezó a formar en mi cabeza
Una idea que en otra situación la desecharía ya que iba en contra de mis principios y…gustos.
-Dime Renji, ¿Cuáles son los requisitos?
FICHA PERSONAL
*ULQUIORRA CIFER
- cumpleaños: 1 de diciembre
-Altura:1,75
-Peso: 60 kg
-Pasatiempo: Dormir al aire libre y leer clásicos literarios
-Ama: A su hermana
-Odia: A su padre, los acosos de Riruka y la gente ignorante
-Ambición: INFORMACION DESCONOCIDA
-Puntos débiles: el chocolate
Otro cap largo pero necesario U.U.
Rukia se enteró que Ichigo canta y tiene una banda. Ahora su objetivo será ser la nueva integrante de "Soul Society" para estar más cerca de la fresa ¿Lo logrará?
Además, Renji resultó ser un antiguo amigo de la princesa y que, en la historia, se volverá un gran aliado del IchiRuki XD
En el próximo capítulo volverá a aparecer Grimmjow! (wii!) Aunque Ichigo hará algo que no le va a agradar a varios T.T
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Se cuidan
Bye!
