¡Hola! ~ OwO como están mis queridos lectores? Sé que esta vez me tardé demasiado con la actualización pero es que ustedes ya saben que mis estudios son lo primero y , además, mi examen para la universidad se acerca D: por lo que mis viejos me tienen lo más alejada posible de la laptop T.T ( apenas puedo coger mi Iphone para leer los nuevos caps de los mangas que leo) y ya que voy a andar desaparecida por dos meses mas ( o tal vez 3 DX) voy a actualizar 3 capítulos mash~~ antes que termine el año.
Bueno no les quito mas su tiempo y disfruten el capitulo :3
Orden de narración:
1.- Hiyori
2.- Rukia
3.- Nell
Capítulo 13
"¡Brujas!"
El destellante foco del escenario.
La penetrante mirada de los espectadores.
Y…su expresión llena de pánico.
Aquella imagen se había quedado impregnada en mi cabeza.
De pronto, las cortinas se cerraron de improviso dando paso al caos.
-¡¿QUE VAMOS A HACER?! – Gritaba uno de los maquillistas consumido por la desesperación.
-¡NO…NO LO SE! –Contestó una de las encargadas del guion de la obra. Tan serena que parecía, y ahora solo era una más de aquel mar de personas que se encontraban al borde de la locura.
Yo, por mi parte, me había escondido detrás de unas cajas vacías del set. No quería que nadie me viera. Sin embargo, de vez en cuando me alzaba un poco para observar a esa niña que minutos antes se había derrumbado en el escenario y que ahora estaba siendo consolada por mi maestra.
Pobrecita
Fue lo primero que cruzó por mi mente. Aunque solo había hablado con ella un par de veces en los ensayos de la obra, me había simpatizado.
-¡Hiyori prepárate! ¡Vas a reemplazar a Michiru en la canción!
Tan pronto como escuché esas voces, me levanté y corrí hacia la puerta de salida.
Ni loca iré allí
De repente, sentí unas manos cogerme del brazo y jalarme hacia donde estaban los demás.
No…No quiero
-Vamos niña, es tu turno de brillar en el escenario. – Me dijo aquel maquillista desesperado que ahora me estaban dando los últimos toques a mi cabello.
¿Brillar?
En esos momentos no comprendía el significado de aquella palabra. Pero, entonces, recordé los rostros llenos de felicidad de Urahara y Yoruichi al saber que iba a co-protagonizar un musical. ..
No iba a defraudarlos.
Una mujer pelirroja me dirigió hasta quedar justo detrás de las cortinas.
Respiré hondo tratando de controlar los nervios. Luego hice un rápido repaso a la parte que era de Michiru y que ahora yo iba a cantar.
-Ya tendrás otras oportunidades – Volteé al escuchar la voz de mi maestra. Ella estaba acariciando los largos tirabuzones rubios de Michiru quien no dejaba de gimotear.
Y cuando estaba a punto de girar hacia el escenario, nuestras miradas se cruzaron.
Durante 5 segundos, pude percibir el rencor y dolor acumulados en sus oscuros ojos. Me había quedado inmóvil y sin habla.
Nunca había visto tanto odio en una persona
-Aish! – Sacudí mi cabeza intentando borrar aquel patético recuerdo de mi mente.
Han pasado 8 años desde aquel incidente... ¿y todavía lo sigo recordando?
Tsk. Que estupidez.
Cerré mi mano en un puño y golpee el lavabo del baño de mujeres. Aunque la muñeca me empezó a doler, la rabia era tan grande dentro de mí que no me importaba si, incluso ahora, estuviese sangrando.
-¿Por qué tan furiosa, Sarugaki? – Cuando volví mi mirada hacia el espejo, me di con la sorpresa de que un grupo de tontas estaba detrás de mí y con cara de pocos amigos.
Les lancé una mirada gélida.
-¿Qué quieren?
A diferencia de otras veces, ellas no chillaron ni huyeron para salvar su vida. Por el contrario, se quedaron quietas en su sitio y torcieron el gesto con desdén al mismo tiempo, como si estuviesen sincronizadas.
Una de ellas, al parecer la líder del grupito, dio un paso adelante y habló:
-Tan arrogante como siempre… que molestia – Apenas terminó de decirlo, me cogió del brazo con brusquedad y me obligó a voltear hacia ellas. Sin darme tiempo a reaccionar, otra de ellas me lanzó una bofetada.
¿Qué demonios...?
Llevé mi mano hacia la mejilla golpeada.
¿Me acababan de…pegar…?... ¡¿A MI?!
-¡A partir de ahora tu vida será un infierno en este instituto! – Estaba tan conmocionada por el golpe que apenas pude escucharlas.
Tuvieron que pasar 10 minutos para que procesara lo que acaba de suceder.
-Esas malditas. – Mascullé mientras me echaba un poco de agua a la zona magullada para bajar la hinchazón. Definitivamente tenía que ir a la enfermería por un ungüento. ¡Maldición! Se supone que a ese lugar iban mis victimas, ¡no yo!
-Aish! – Resoplé. Lo que más me enfurecía es que no hallaba, hasta ahora, la maldita razón por la que se atrevieron a enfrentarme, sin embargo, de algo estaba muy segura:
Esas estúpidas acababan de firmar su sentencia de muerte.
No importa cuánto me demore en encontrarlas, pero cada una recibirá un escarmiento.
Observe, por el espejo, como una sonrisa sádica se formaba en mi rostro.
-Las torturare lentamente hasta que me supliquen perdón. – Juré antes de salir del baño de chicas. Me percaté que el receso estaba a punto de terminar por lo que tendría que ir en la salida a enfermería. No podía llegar tarde a la bendita clase de química. El muy maldito del profesor ya me tenía advertida y si no estaba en la hora, esta vez, llamaría a mis tíos.
Suficiente tenia con que ellos me hubiese dando una buena regañada…ese día.
Olvida ese día. Piensa que solo fue una pesadilla Me repetí mentalmente mientras caminaba por los pasillos.
-…altanera…engreída…malcriada… – Esos eran algunos de los adjetivos que pude escuchar de varios estudiantes al momento que pasaba por su lado. Los ignoré como tantas veces lo hacía. Estaba acostumbrada al 'cariño' que me daban.
-… ¿Vieron lo que hizo el día de las audiciones? … ¡Lucia como una estatua!... ¡Su boca se había quedado así de abierta!... ¡Parecía una retardada!... – Fruncí el ceño y me mordí el labio inferior fuertemente.
Esos comentarios estaban comenzando a molestarme. Tuve que aguatarme las ganas de mandarles un buen codazo a cada uno de esas cotorras. Sabía que mi 'actuación' el día de las audiciones iba a ser la comidilla del día en el instituto, y en especial de las fans de "soul… Agh! como se llame esa estúpida banda.
Seguro que ese grupito del baño también eran sus fans y querían "venganza" por lo que dije de sus "ídolos"
¡Bah! Que ridículo. Yo solo dije lo que pensaba: me parece una porquería su música.
Lástima que la princesa haya ingresado pensé al mismo tiempo que subía las escaleras hacia el tercer piso donde se ubicaba mi aula. … aunque para ella eso es bueno.
-Supongo que hice bien quedarme como trastornada en medio del escenario. – Musité para luego soltar una larga risa sin ningún tinte de alegría y más bien cargado de sarcasmo.
-Aparte de mentirosa, hablas sola – Dijo alguien a mis espaldas. – Loca
Puse los ojos en blanco.
Que fastidiosas
Volteé y vi como aquel grupito del baño con otros estudiantes se acercaban a donde estaba. Estaba vez, entorné los ojos al percatarme que llevaban unos pequeños globos de distintos colores e inflados.
-Saben que eso no me va a doler. – Les informé antes de dar media vuelta y avanzar hacia mis clases.
-¿Estás segura? – Entonces me detuve luego de ver como uno de aquellos "inofensivos" globos chocó contra la pared manchándola de un tinte verdoso.
-No se asusten – Dijo una pelirroja al momento en que los encaré con una mirada amenazante. Varios habían retrocedido – Somos más – agregó escondiéndose detrás de uno de sus amigos.
-Uy que miedo. – Mi voz parecía casi aburrida.
-Vas a aprender a no hablar mal de Soul Society – Chilló la misma chica que me había propinado la bofetada. – Y mucho menos delante de ellos.
Bufé indignada.
-Vete a la m… - Me vi interrumpida al momento en que varios empezaron a tirar sus globos, los cuales pasaron casi rozando mi uniforme.
Y de repente, cuando vi que uno de los globos iba directo hacia mí, algo tapó mi vista.
Sentí que era rodeada por unos brazos que me apretaron con fuerza como si quisieran esconderme. Para cuando me percaté que alguien se había puesto delante de mí para protegerme, el ruido había cesado y fue reemplazado por un silencio absoluto.
No pasaron más de dos segundos para que todo el mundo se pusiera a chillar:
-¡WUAA! ¡ ¿QUÉ HICIMOS?!
-¡TONTAS! ¡ ¿POR QUE NO SE DETUVIERON?!
-¡ME QUIERO MORIR!
En medio de aquel griterío, logré escuchar con mayor claridad la voz de una chica quien me dejó helada por lo que dijo:
-¡ ¿Cómo íbamos a saber que Hirako-sempai iba a aparecer y proteger a la loca?!
Rápidamente alcé la cabeza para comprobar lo dicho por esa estudiante. Me arrepentí de haberlo hecho ya que mi vista chocó, en esos instantes, con la de Shinji Hirako.
Nos quedamos, así, ambos, mirándonos por unos segundos, hasta que su voz me sacó del trance en que estaba.
-¿Estás bien? – Me preguntó con una expresión llena de preocupación.
Yo solo atiné a asentir. Por una extraña razón me costaba abrir la boca y darle una clara respuesta.
Intenté incorporarme pero no pude ya que él seguía sujetándome con fuerza.
-Ven, te voy a llevar a la enfermería – Me dijo mientras me soltaba solo para luego sujetarme de uno de mis manos y ayudarme a ponerme de pie.
¿Enfermería? Pero no me duele nada pensé mientras salíamos de aquel tumulto.
-¡Hirako-sempai, lo sentimos mucho! – Gritaron varios estudiantes, hombre y mujeres por igual, al momento que pasábamos por su lado.
Él ni siquiera se molestó en contestarles y, más bien, se apresuró en sacarnos de aquel caos.
Luego de unos minutos en que mi mente se había quedado en blanco para luego volver en mí, noté que Shinji estaba hecho un desastre: toda su espalda estaba manchada de pintura de diferentes colores, incluso su cabello ya no parecía rubio sino rojo.
¿El me… protegió?
-Suéltame. – Le dije cuando estábamos ya en el patio trasero del instituto.
-No, necesitas que te revise una enfermera – Su tono de voz era serio y ni tuvo, la delicadeza, de mirarme a la cara.
-Dije que me soltaras. – Le advertí al mismo tiempo que me liberara de su agarre. Ambos paramos y el se giró sobre sus talones para tenerme frente a frente.
-¿Qué? – Le cuestioné. No dejaba de mirarme de pies a cabeza y eso me molestó.
El hongo sonrió
-Esta es la segunda vez que te saco de apuros y… - Se acercó peligrosamente al mismo tiempo que yo daba unos torpes pasos hacia atrás. Este idiota me estaba empezando a poner de nervios –… que no me das las gracias.
-Yo no te pedí que vinieras a "salvarme" – Le aclaré, sonriendo igual que él.
-En serio tu… - Negó varias veces sin borrar aquella expresión de burla y sorpresa a la vez.
-¿Por qué lo hiciste?
-¿Ah? – Al parecer no se esperó mi repentina y directa pregunta.
-¿Además de idiota eres sordo? – Me crucé de brazos – ¿O que? ¿Te da vergüenza responderme? ¿Tan tímido eres?
-Tsk, realmente estás loca – Ahora lucia muy fastidiado.
-No más que esas chicas con las hormonas revueltas, sin cerebro y que dicen llamarse tus "fans"
Shinji gimió.
-Ellas no son así. Yo estoy sorprendido de su comportamiento de hoy y…
-¡No las justifiques! – Estaba muy enfadada y no podía controlarme. – Tú apenas las conoces.
-Igual que a ti – Enarqué una ceja. No entendía a que se refería. – ¿Quién diría que TU supieses cantar? Aunque claro, no pudiste hacerlo
Lo miré con gesto desafiante.
-Me da igual si piensas que soy una mentirosa. – Le di la espalda y me dispuse a marcharme. Ya no podía entrar a la clase de química, era tarde. Tendría que hacer hora en la cafetería o el gimnasio.
-Yo te creo
Me detuve en seco
-¿Qué?
-Que yo sí creo que cantas. – No había ningún atisbo de falsedad en sus ojos….y eso me incomodó. Shinji era la segunda persona que no dudaba en que cantaba sin ni siquiera haberme escuchado entonar una canción enfrente de él. – Es obvio que sufres de pánico escénico.
Reí para mis adentros
Que observador
-Y te puedo ayudar – Añadió tranquilamente. Lo observe incrédula.
-¿Hablas en serio?
Él se limitó a asentir.
-Sí, sé una forma… pero tendrás que hacerme un pequeño favor.
Me crucé de brazos y esperé a que me dijera su "pequeña" petición
-Ya que vives en la casa de Urahara-san. ¿No le puedes convencer para que nos baje el alquiler de su almacén a la banda?
Vaya favor el que quiere
Mi tío era tan tacaño que ni por mí, su única sobrina, iba a dejar que le paguen menos.
-No… pero conozco un lugar donde tú y tu circo podrán practicar libremente.
Ooo MY PRINCESS ooO
Tu castigo será tener una cita conmigo
Las palabras de Grimmjow seguían retumbando en mi cabeza. Él apenas había terminado de decirlo, soltó mis manos para luego marcharse sin decir nada más.
Estaba confundida
¿Qué es una cita?
Nunca he escuchado esa palabra…hasta ahora. Según el diccionario, que encontré en la biblioteca, cita significa reunión entre dos a más personas. Reuniones como las que tiene mi padre con el senado o como las que tenia con Riruka y Renji.
Así que… ¿Para que Grimmjow quiere tener una reunión conmigo en un centro comercial?
Por unos instantes, no pude evitar pensar que tal vez una "cita" significaba más que una reunión.
-No entiendo – Suspiré nuevamente y cerré los ojos
-¿Qué es lo que no entiende, damita? – Me sobresalté al escuchar la voz de Zangetsu. Voltee y me encontré con la figura de mi tutor quien estaba vestido con el traje de esgrima. Recordé que estábamos en pleno "duelo".
-Nada. – Le respondí al instante. No podía dejar que él notase algún atisbo de nerviosismo en mi voz.
-¿Segura? – Insistió no muy convencido de mi respuesta. ¡Rayos! Siempre me fue muy difícil ocultarle algo a mi tutor. El me conocía como la palma de su mano
-Muy segura – Le prometí. – Ahora tengo que cambiarme porque el receso ya va a terminar
Mi tutor seguía allí, con aspecto preocupado, cuando entré en el baño del gimnasio y me dejé caer en el cubículo. Me quedé así, en silencio y sola, en aquel cuarto hasta que escuché como otras personas irrumpieron mi momento de "paz".
Por una delgada grieta entre la pared y la puerta, observé cómo dos chicas se pusieron frente al espejo.
-¿Estás segura de lo que viste? – Preguntó una de ellas, mientras revolvía en su bolso y sacaba un… ¿Lápiz labial? Bueno se parecía a los que usaban las actrices en las películas. La verdad yo nunca había sido uno…umm….corrección: yo nunca me he maquillado. Según Sode, esos objetos solo hacen que se te arruguen la cara cuando seas adulta, y yo no quiero parecer una pasa.
-Yo sé lo que vi – Su amiga se encogió de hombros, mientras se cepillaba el cabello.
La otra chica se aplicó una extraña crema en la cara.
-Entonces Ichigo volvió con Senna
¿Ichigo volvió con…Senna?
Mis piernas flaquearon y me hinqué de rodillas en el suelo.
-No exactamente. Quiero decir, los vi conversando en la azotea…estaban muy cercanos – Continuó la otra, ajena a mi silencio en el cubículo de la esquina. – Te apuesto que siguen allí.
Así que solo están hablando Intenté calmarme pero de todas formas me inquietaba el solo pensar que tal vez ellos regresaron.
Me puse de pie y respiré lenta y profundamente.
-La verdad yo no creo que vuelvan – Exclamó una de ellas.
-¿Por qué?
-Pues… - Ahuecó una mano alrededor de la oreja de su amiga y le susurró algo que no pude oír.
-Tienes razón – Rió. – Ichigo debe estar entreteniéndose mucho con la chica nueva.
¿Qué cosa? ¿QUÉ COSA?
-Ambos viven bajo el mismo techo ¿no?
-Y quien sabe… Tal vez en la misma cama
-¡E-ESO NO ES CIERTO! – Grité luego de haber salido de mi escondite. Pude advertir en el espejo que mi rostro estaba todo rojo y mis manos no dejaban de temblar.
Luego me fijé en que ambas chicas se habían quedado boquiabiertas y habían dejado caer sus bolsos.
-Yo duermo en el cuarto de las hermanas de Ichigo – Les aclaré antes de salir de los servicios.
…p-pero serán unos malpensados ¿Cómo pueden pensar que YO duermo con esa rana gruñona?
Sin poder evitarlo, vinieron a mi mente los recuerdos del incidente de ayer en la ducha…
-¡Deja de verme, pervertida!
Acabo de ver su…
su…
su…
No voy a poder superar eso pensé cabizbaja
El rubor en mis mejillas no había desaparecido de todo cuando llegué al pie de las escaleras que me llevaban hacia la azotea.
Quiero decir, los vi conversando en la azotea…estaban muy cercanos. Te apuesto que siguen allí.
-No creo que estén todavía allí….o ¿sí? – Las dudas me invadieron y al final decidí ir hacia a aquel lugar para borrarlas de mi cabeza.
Subí con cierto temor y ansiedad a la vez.
-Está cerrada – Musité al tratar de girar inútilmente la manija de la puerta. Entonces divisé que había una pequeña ventanilla en medio de la puerta por lo que me asomé por ella…
Mi corazón se paró al ver la escena que se estaba dando frente a mis ojos: Tal y como aquellas chicas habían dicho, Ichigo y Senna se encontraban todavía allí, hablando.
Ichigo y Senna
Puse una mano contra la puerta que daba a la azotea del instituto. Estaba un poco sacudida y confusa, tratando de no perder el equilibrio.
Esta era la primera vez que los veía a ambos…juntos.
A pesar de que ellos mantenían una distancia entre ellos, parecían estar muy augusto en su charla.
¿Qué estarán hablando? No puedo escucharlos.
De repente sentí una suave respiración acariciando mi cuello.
-¿Qué hace Su Majestad? – pegué un brinco luego de escuchar aquella conocida voz.
Grimmjow soltó una pequeña risa al darse cuenta que me había puesto pálida por el susto que me dio.
-¿Qué haces aquí? – Le exigí al babo. Él era la última persona a la que deseaba ver ahorita.
-¿Estabas espiándolos? – Se burló mientras echaba un vistazo por la ventanilla.
-No….c-claro que no…yo no– Balbuceé.
Su sonrisa se amplió y, en un movimiento que no vi, me cogió de la mano.
¿Qu-que?
Entrelazó sus dedos con los míos al mismo tiempo que mi sonrojo se incrementaba en mi rostro,
-¿No te has dado cuenta que… - Apretó el agarre de sus manos y se acercó a mi oído. –…sigues vestida con el traje de esgrima?
Bajé mi mirada, por instinto, hacia mi ropa y…
-Demonios – Maldije. ¡Había olvidado cambiarme de uniforme!
-Que distraídas resultaste – Siguió hablando Grimmjow. Su aliento en mi oreja me provocó que quisiera soltar risillas las cuales tuve que reprimirlas.
-¿Podrías soltarme? – Le pedí. Su agarre se había vuelto, repentinamente, tan brusco que sentía como sus uñas arañaban mi piel.
-¿Grimmjow? – Lo llamé y él al instante se volvió hacia mí.
¿Grimmjow?
Me quedé congelada al ver su cara tan de cerca: Su sonrisa se había desvanecido y sus ojos eran más oscuros que nunca, casi como si no tuvieran alma detrás de ellos.
-Ya vete – Él se alejó, de golpe, de mi y se fue.
¿Ese era Grimmjow? Me pregunté al rememorar su mirada cargada de odio. Y extrañamente, sentí que ese odio iba hacia mí.
¡¿Pero que estas pensando Rukia?! Apenas lo conoces
Suspiré.
Él es muy raro
Antes de bajar, eché un último vistazo por la ventanilla: la rana y Senna seguían charlando, aunque ahora, el rostro de ella lucia serio y el de él, en cambio, era decaído.
Tsk, tonta rana
-¡Rukia-chan! – Me llamó Orihime al verme salir del baño de chicas.
-Hola Inoue-san – Le dije mientras me quitaba las arrugas de mi uniforme del instituto.
-¿No te hicieron nada? – Me preguntó, muy asustada.
-¿ah? – La miré confusa. – ¿Por qué…?
-¡Hey, Rukia-chan, Orihime-chan! – Ambas volteamos al escuchar la voz de Hinamori quien venía junto a Rangiku, Tatsuki y Hiyori.
-¿Estás completa, Rukia? – Había preocupación en la voz de Rangiku
-¿Te han golpeado? – Esta vez intervino Tatsuki
-¡¿O te han manchado con pintura?! – Chilló Hinamori
¿De que va esto? ¿Por qué todas me preguntan ahora si estoy bien?
Hiyori leyó mi mente ya que me respondió mis interrogantes:
-Ellas piensan que te quisieron hacer lo mismo que a mí.
Antes que le preguntara "quienes", ella continuó:
-Las fans de Soul Society están muy alborotadas por lo del día de las audiciones. No les hizo gracia que dijera, en frente de ellos, que su música me parecía sin sentido…y no aceptan que seas la nueva integrante del grupo.
Vaya
Que interesante. Me odiaban
Rangiku gimió
-Lo peor es que Nell ha aprovechado el descontento de las fans y las convenció de "vengarse" de Hiyori-chan y "presionarte" para que salgas del grupo.
Pero que bruja resultó ser Nell.
Ooo MY PRINCESS ooO
-Tsk, ¡¿Es que nada pueden hacer bien?! – Les pregunté a las Loly, mientras me arreglaba el cabello en el pequeño tocador de mi cuarto.
Ellas se miraron y suspiraron
-Nell, todo es culpa del novio de ESTA – Me contestó Menoly señalando, si ninguna vergüenza, a Loly.
-¡No es cierto! – Loly se exaltó ante la acusación de la otra.
-¡Si es cierto!
-¡Que no!
-¡Que si!
-¡Que no!
-¡Que si!
-No
-Si
Rodé los ojos ante otra de sus ridículas peleas. Me pregunto por que seguiré conservándolas como "amigas"… umm supongo que todavía me sirven para algo.
-¡CIERREN LA BOCA ZORRAS! – Les grité y ambas se callaron al instante.
-Ahora Menoly – La mencionada se acercó – explícame porque demonios la marimacho de Hiyori no terminó embarrada de pintura
-Es que Shinji se interpuso y recibió todos los globos de pinturas
Estallé en carcajadas al pensar que alguien como Shinji salvó a esa loca.
-A mi no me hace gracia – Se quejó Loly, evidentemente molesta y, quizás, celosa.
-Vamos relájate, tu novio no te va a cambiar por esa. – Le hice entrar en razón y lo logré, como siempre.
-Sí, tienes razón. – Sonrió la muy tonta – eso nunca va a pasar – lo último lo susurró para convencerse a sí misma.
Rodé los ojos
-Como sea, las ridículas fans de Soul Society seguirán tratando de vengarse de Hiyori así que ese problema ya está resuelto. – Caminé hacia mi cama y me senté en el borde de esta.
-Ojala la vistan de rosa – Se burló Menoly
-Eso sería tan terrorífico –Estuvo de acuerdo Loly
Me quedé pensativa un minuto para luego interrumpirlas.
-¿Qué hay de la nueva? ¿Le hicieron lo mismo que a Hiyori?
Ambas negaron con la cabeza
Puse los ojos en blanco.
-Al parecer no todas las fans están de acuerdo con rechazarla. – Me informó Loly
-Les agrada – Continuó Menoly
-¡¿QUÉ?! – Exploté, incorporándome de donde estaba.
¿Cómo les puede agradar esa enana sin pechos?
¡Ella no es genial como yo! ¡Ella no puede ser la cantante del grupo en el que he querido siempre estar! ¡Ella no se lo merecía y yo sí!
-¿Qué vamos a hacer Nell? – Me preguntaron a la vez.
Me volví hacia ellas
-Ustedes nada – Ellas me miraron asombradas. – Yo me encargaré personalmente de Rukia Kuchiki – Juré.
Horas después, las Lolys se fueron, discutiendo como de costumbre, y yo bajé hacia la cocina a servirme un vaso de leche.
Cuando pasé por el despacho de papá, noté que la puerta estaba entreabierta lo que significaba que no estaba. No le tomé mucha importancia, ya me había acostumbrado a su ocupada vida de director desde que tenía uso de razón.
-Que frio que hace – susurré mientras tomaba la bebida.
-En eso te doy la razón. – Escupí toda la leche que tenía en mi boca luego de escuchar esa odiosa voz.
-Uy ten cuidado
-¿Qué demonios haces aquí, Senna? – Le exigí al mismo tiempo que buscaba una servilleta para limpiarme.
Ella se cruzó de brazos y enarcó ambas cejas.
Odiaba cuando hacia esos gestos.
-¿Tu que crees que hago aquí? – Puso sobre la mesa una pequeña caja envuelta por varios trapos.
Arrugué la nariz al percibir un desagradable olor
-¿Qué es esto? – Le pregunté luego de abrir la caja y ver una extraña sopa de tonalidad verdosa.
- Mi mamá dice que debes alimentarte. Te ve muy desnutrida – Dijo con sorna – Aunque no creo que funcione porque lo devuelves todo por el retrete.
-Que graciosa – Le dije con una sonrisa falsa – Mi tía debes estar muuuuy orgullosa de tenerte como hija.
-Cierra el pico
Si, para mi desgracia Senna y yo teníamos algo en común: el ADN.
-¡Cállate!– Le dije mirando hacia todos lados, asegurándome que nadie la escuchó.
-Esta paranoica – Puso los ojos en blanco en un gesto de profundo desprecio y se dirigió hacia la puerta.
Solo me aseguro que nadie se entere que tengo algún parentesco con una paria
Si alguien lo descubriese sería el fin de mi reputación.
-oye espera – Ella se detuvo y giró con rapidez
-¿Qué?
-¿Cómo está Ayumi? – Me sorprendí de haber formulado aquella pregunta, pero es que necesitaba retener como sea a Senna por el momento.
-¿Desde cuándo te preocupas por los demás?
-Somos familia, n…
- No hay necesidad que me recuerdes esa maldición – Me cortó – ¿Qué quieres?
Pensé en fingir estar ofendida pero sabía que eso no funcionaria con ella. Era mejor ir al grano.
-Me enteré que terminaste con Ichigo – Le dije lanzándole la primera puñalada.
Ella resopló, evidentemente molesta e indignada
-Pierdes tu tiempo si piensas que te voy a contar mi vida privada.
-Lo sé
-¿Entonces? – Me observó con un poco de recelo.
Es ahora o nunca
-Solo quería darte mi apoyo. Yo también dejaría a Ichigo si me engañase con la chica nueva y en su propia casa.
La reacción de Senna no me la esperé:
-Has perdido la ultima neurona que te quedaba – Bromeó. No había ningún rastro de rabia o resentimiento en su rostro
-¡¿Así te pones cuando te acaban de sacar los cuernos?! – Exclamé, incapaz de contenerme.
-¡Ichigo no me ha engañado, tonta! – Dijo totalmente exasperada. – Y mucho menos con Rukia.
-Eso es lo que tú piensas. ¡Viven bajo el mismo techo! – Le dije lanzándole otra puñalada más.
-¿Qué es lo que tramas ahora?
Senna me conocía demasiado bien para darse cuenta que mis palabras iban con segundas intenciones.
-Nada… nada que te involucre.
O al menos por ahora
-Mas te vale – Ella dio media vuelta y se fue.
Ya vas a ver primita.
El sonido se sus pisadas se fue debilitando mientras se alejaba
Al final terminaras odiando, tanto o más que yo, a Rukia Kuchiki
Uy que bitch es Nell XD (por una extraña razón la adoro así OwO)
¿Les gustó el capitulo? Sé que no hubo nada de IR (lo sé, soy una pendeja D8) pero es que quiero dejar todas las escenas de nuestra parejita para el próximo cap que es la ¡CITA! (¿) ( habrá muuuuuchos celoshhh~~~)
Esta vez no voy a poder responder sus reviews por que estoy en la laptop de mi sobrino (la mía la tienen escondida D:) y me están controlado el tiempo DX.
Pero prometo que al próximo capítulo les respondo todas sus preguntas, sugerencias ( que son bienvenidas) y tomatazos (¿)
Bueno nos leemos el próximo domingo ( o quizás sábado XD)
Se cuidan
Bye!
