Ola k asen? .w. yo aquí disfrutando mis vacaciones *o*. jejje esta vez no me he demorado en actualizar mucho creo ._. .Y con los próximos capítulos espero no tardar mucho a menos de que la flojera me gane LOL. Bueno no les quito más su tiempo y ¡a leer se ha dicho!


Orden de narración:

1. Ichigo

2. Rukia


Capítulo 15

"Mi primera cita II"

No me tomó mucho tiempo llegar al centro comercial de la ciudad. Era sábado y la mayoría de buses iban para ese concurrido lugar de Karakura. La verdad es que solo he ido un par de veces allí y por dos razones: comprar ropa y tocar con la banda en algunos de los restaurantes.

"¡Bien! Ahora a localizar a la princesita"

Saqué el radar del bolsillo, lo activé y vi parpadear el punto verde que se suponía era "Rukia". Al parecer se encontraba en el… ¡¿Cine?!

"¡Maldita sea! Es allí donde siempre las lleva Grimmjow"

Tengo que apurarme o sino algo peor va a suceder.

-¿Ichigo? – Me volví hacia una aguda voz que me acababa de llamar. Me di con la sorpresa de que era Ayumi.

-Ayumi, ¿Qué haces aquí? – Me acerqué inmediatamente a ella y la cogí de ambos hombros. – ¿Estás bien? – Le interrogué preocupado de que algo le hubiese pasado. La examiné de pies a cabeza, cerciorándome que no tuviese algún golpe o rasguño.

Ella me miró con mala cara y se cruzó de brazos.

-Ichigo-baka, sé cuidarme yo sola. ¡No tengo 5 años!

Suspiré. Quizás tuviese razón. Aun así su organismo era delicado.

-¿Y tu mamá o Senna saben que andas por aquí a estas horas? – Apostaría mi guitarra a que la muy condenada se había escapado de casa.

-Pues no – Admitió, colorada por que la había pillado infraganti.

¿Y ahora qué hare con esta niña? Tengo que llevarla de vuelta a su casa, pero está la "cita" de Rukia y el idiota de Grimmjow.

-Cada vez que mamá y Senna se van a su trabajo. – Ella volvió a hablar – Aprovecho en darme una escapada y no me pasa nada.

-Igual es peligroso – Rebatí. – No puedes hacer eso. Tienes que quedarte en casa.

-¡No quiero! – Me gritó y dio media vuelta.

-Ayumi…

Entonces ella giró y me dijo:

-Tú no me entiendes. Vámonos Kon – Recién me di cuenta que había un niño, de la misma edad de Ayumi, junto a nosotros. Él la miró nervioso y se puso a su lado.

Antes que pudiese detenerla, Ayumi jaló al otro pequeño y ambos se fueron corriendo como alma que llevaba el diablo.

Ay Ayumi, ¿Qué haré contigo?

Más tarde me encargaría de darle una buena regañada. Por el momento tengo que llegar dónde la princesa a salvarla.

Esperen. ¿Salvarla?... ¿Desde cuándo me he vuelto su "salvador"?

Dejé de caminar tan pronto como pensé aquello.

Creo que lo sé, pero… preferiré ignorar la respuesta por el momento.

Sí, es lo mejor.

.

Volví a sacar el localizador de mi bolsillo y casi me caigo de espaldas cuando noté que ahora Rukia estaba fuera del cine y caminaba rumbo a la salida del centro comercial.

¡Tengo que apurarme!

No fue difícil llegar donde la princesa. Cuando la divisé, estaba junto al idiota de Grimmjow tal y como lo imaginaba.

Mientras los miraba hablar, empuñé mis manos y fruncí más el ceño. Decidido avancé hacia ellos, pero me detuve al notar que ambos habían comenzado a discutir.

La princesa lucía muy molesta y eso me gustó. Seguro se dio cuenta la clase de tipo que es Grimmjow.

"¡Ja! Sabía que no era una tonta"

Pero de pronto ambos se quedaron callados y se miraron fijamente por un largo minuto.

Mierda

¿Por qué se miran de esa manera tan rara?

Bien… Es ahora o nunca

Caminé hacia ellos e interrumpí su "momento".

-¡Rukia!

Ella voltea y se queda congelada al cruzar miradas conmigo. Parece muy sorprendida y no sé si sea bueno o malo.

-Ichigo – Susurra muy nerviosa.

¿Y ahora qué digo?

- Hay ensayos de la banda. – Es lo primero que sale de mi boca. No le voy a decir que me preocupaba. – Tenemos que ir ya. – Apenas termino de decirlo, la sujeto de la mano con la intención de alejarla de ese imbécil. Sin embargo, otra mano se interpone entre los dos y levanto la mirada.

Grimmjow

-Ella no va ir porque está en una cita CONMIGO – Mi vena en la sien estaba a punto de explotar. ¿A mí que me importa si están en medio de una cita?

-Qué penita, pero ella tiene que venir CONMIGO – Apreté con más fuerza mi agarre hacia Rukia.

Él no estaba dispuesto a soltarla y me lo dejó en claro al lanzarme una mirada cargada de odio.

Ok, si yo no soluciono esto, lo hará Su Majestad

-¡RUKIA! – Ambos lo gritamos a la vez y nos volvimos hacia ella.

-¿S-si? – Creo que la asustamos.

-¿Vas irte con la fresita? – Fruncí más el ceño cuando me llamó así. ¿Quién se creía este para llamarme de esa forma? – Sabes muy bien que NUESTRA CITA no ha terminado.

"¡Oh sí! ¡Seguro falta que te la lleves al hotel! ¡Puto cabrón!"

-Rukia, si no vas a los ensayos de la BANDA hoy, quedas FUERA. – Hablé en un tono muy serio para que así se sintiera intimidada y obligada a irse conmigo.

Al parecer funcionó, porque no deja de verme con pánico.

-Rukia, ¿Te quedas conmigo o te vas con la fresa? – ¡Y dale con lo de "fresa"! ¿Qué carajos tiene contra mi nombre?

-Rukia escoge. – La presioné.

¡Wow! Nunca había visto a Grimmjow tan… desafiante. Pareciese como si de verdad le…

¡Qué bah!

Casi estallo en carcajadas por esa ocurrencia. Grimmjow es un playboy, cada semana sale con una chica. Nunca le ha gustado alguien. Y por otro lado, Rukia es un miembro de la Familia Real que está comprometida conmigo.

"Ahora sí es tu prometida" La vocecilla maliciosa en mi mente volvió a aparecer.

-Bien, yo… - Me distraje de mis pensamientos cuando Rukia finalmente habló.

Esperé ansioso su respuesta.

-Grimmjow. – Ella se deshizo de mi agarre y se acercó a él.

-Ya sé lo que vas a decir. – Me sorprendí de verlo tan tranquilo, hasta parecía… alegre.

La princesa no le respondió y, repentinamente, Grimmjow se inclinó hacia ella y le susurró algo que no entendí, pero ella sí porque se sonrojó. Mientras le susurraba, él no despegaba sus coléricos ojos de mí y una sonrisa perversa se dibujó en su rostro.

"CABRÓN"

Cuando terminó, Grimmjow se apartó de Rukia y partió, gracias a Kami.

Lo vi desaparecer, entre las personas que iban y venían, dejándonos a la princesa y a mí… solos.

Ninguno de los dos nos atrevimos a decir algo así que yo tuve que romper el silencio entre ambos

-Rukia – Le toqué el brazo. No quería saberlo, pero tenía que saber. – ¿Cómo conociste a Grimmjow?

Ella comenzó a mirar con mucho esmero los berrinches de unos niños, evitando mis ojos.

-¿Grimmjow?

-Sí, Grimmjow. – Insistí.

Su Majestad se quedó callada y yo lo tomé como un "No es tu problema".

-Ok, perfecto. Si no me lo quieres decir, no insistiré. Pero tienes que saber que Grimmjow Jaegerjaquez es un tipo MALO. M-A-L-O – Le deletreé el adjetivo para que se lo metiese bien en esa cabecita.

-Él no es malo. – ¡¿Lo está defendiendo?! ¡¿Qué demonios le pasa?!

-Su Señoría. – Hice una pausa para apaciguar mis ganas de gritar. – Ese tipo disfruta romperle el "corazón" a chicas ilusas que lo ven como su "príncipe azul" y que terminan dándose cuenta que él es…

-…la fea rana del cuento. – Ella lo finalizó.

-¡Exacto! – Felizmente ya captó la idea.

-Como tú.

-¡¿QUÉ?!

Rukia se encogió de hombros.

-Olvídalo

¿Por qué yo sería como Grimmjow?

Ese imbécil y yo no nos parecemos en nada.

-¡HEY! ¡Yo no soy como Grimmjow!

-Te dije que lo olvidaras. – Me dijo para luego avanzar hacia la salida del centro comercial.

-¡HEY!

.

Estábamos caminando hacia la estación de buses, cuando Rukia se detuvo y me agarró del brazo. Me volví:

-¿Qué?

Estaba mirando hacia la entrada del parque que se situaba justo al otro lado de la pista y donde al parecer se estaba dando una pequeña feria. Sí, efectivamente es una feria.

-¿Qué pasa? – Yo seguí su mirada.

Rukia seguía mirando hacia esa dirección.

-¿Por qué hay tanta gente reunida allí? ¿Es un evento?

-Es una feria infantil.

-¿Feria infantil?

-Sí, una feria infantil es donde hay juegos, payasos, golosinas y… todas esas cosas que le gustan a los niños.

-Oh. Vamos allí.

¿Ah? ¿Por qué se le ocurre estos caprichos justo ahora?

-No tenemos tiempo. Los ensayos de la banda. – Le recordé.

-No me importa. Voy a ir.

Entrecerré los ojos.

-No lo harás.

Ella sonrió con malicia.

-Rétame. – En un abrir y cerrar de ojos, ya estaba cruzando la pista.

-¡MALDITA! – Ni me escuchó porque ya se había adentrado en la feria.

¡Ay Kami dame paciencia con esta princesita!

No tuve otra opción que seguirla porque si llegaba solo donde los demás, Ishida me daría unos tremendos sermones y no estoy con ganas de escuchar las quejas de mujer menopáusica. Además que en casa, entre todos me mandarían a la hoguera por no traer a su querida princesa.

Oh genial… hoy todo el mundo está en mi contra.

Y todo por su culpa.

Resoplé molesto

Quiero odiarla, pero no puedo.

Desde el día de las audiciones, cuando la traté de esa forma tan injusta, me sentí mal. Yo no soy de las personas que se dejan cegar por la rabia tan fácilmente; sin embargo, con Rukia me sucede todo lo contrario.

-¡Ichigo mira! – Me señaló unas fresas colocadas sobre una de las repisas de esas carpas de feria. – Tu familia.

-Eso no me da risa, enana caprichosa.

-¿A quién llamas enana caprichosa, fresita?

Ella logra que me altere por una minúscula razón

-¡Awww! Ese conejo se parece a mi Chappy – Chilló al ver al animalito.

El vendedor sonrió y se acercó a nosotros.

-Si su novio tira estos aros dentro de los muñecos, el conejo será todo suyo.

Los dos me miraron.

-No soy su novio. – Aclaré – Y no lo haré.

-Ichigooo – Me miró con unos ojitos de cachorro que no pude rechazar.

-Está bien, pero luego nos vamos que ya es tarde. – Le arrebaté los aros al vendedor y los tiré sin problemas en cada peluche.

-No fue difícil. – Me mofé.

El vendedor, aun sorprendido por mi hazaña, le entregó a Rukia esa bola de pelos. Ella estaba tan emocionada que por poco ahoga al pobre conejo en ese abrazo de oso.

Reprimí una risa y sonreí al verla así, como una niñita que acaba de recibir su regalo de navidad y que no quería separarse de él.

Y al mismo tiempo me inspira ternura

-¿Esto también es un helado? – Preguntó mientras agarraba de una manera rara el cono del helado.

-Sí, pero se coge así. – Le expliqué mostrándole como yo lo hacía.

-Ah – Asintió.

Al final tuve que yo mismo ayudarla por que a ella se le hacía difícil por esa bola de pelo que tenía cargado entre sus brazos.

-Lámelo rápido antes que se derrita. – Le avisé, pero Rukia lo hizo tan veloz que se manchó toda la cara. Esta vez no evité soltar las carcajadas de mi boca.

-¡HEY! ¡¿Por qué te ríes?! – Me fulminó con la mirada.

-Tienes tu cara cubierta de helado, Su Majestad. – De nuevo me reí.

Ella gimió muy avergonzada e intentó limpiarse y fue peor.

-Pareces un bebé – La regañé mientras le limpiaba el desastre hecho en su cara.

De vez en cuando, su vista se dirigía a mí con rabia.

Por extraño que parezca, se ve más linda cuando se enfada.

¡Oh Kami! No puedo creer que haya pensado eso.

-Y tú pareces mi mamá – Me respondió al rato.

-Pobre de tu mamá, me compadezco de ella. – Me burlé.

-Ella está muerta – Levanté la mirada cuando dijo eso. No lucía alterada y me sorprendió.

-Lo siento.

-No lo sientas. Igual ni la conocí – Me quedé más perplejo por la frialdad que empleaba en sus palabras al referirse a su propia ¡madre!

¿Por qué? ¿Acaso la odiará?... No, eso es imposible.

-Ya está – Le dije luego que terminara de limpiarla.

-Gracias

Ambos cruzamos miradas y entonces recordé lo que me había dicho noches atrás.

-Eres un rompecabezas para mí, Ichigo – Dijo finalmente. – Un misterio. Pero por lo menos estoy abierta ante la posibilidad de explorar lo que no entiendo. – Apenas terminó de decirlo, se levantó y se fue a su habitación llevando consigo el helado.

Un misterio. Eso es lo que eres para mí, Rukia Kuchiki.

-¿Qué? ¿Por qué me miras así? – Se había sonrojado un poco y no tengo idea el por qué.

-Olvídalo.

-¿Olvi…? ¡Oh no, Chappy! – Repentinamente el conejo se le había escapado y ella sin pensarlo dos veces fue a atraparlo.

De pronto, vi un chico, en su moto, ir en la dirección contraria a Rukia quien no se había cuenta.

Mierda

Van a chocar.

-¡RUKIA! – Corrí con todas mis fuerzas donde ella y justo en esos instantes el chico de la moto se dio cuenta de lo que iba a pasar, pero ya era tarde. Cogí a Rukia de la cintura y la jale hacia mí. Sin embargo, la fuerza que utilicé provocó que ambos cayéramos dentro de… ¡la pileta del parque!

Me estremecí al entrar en contacto con el agua. Estaba muy helada.

¡¿Cómo rayos no me percaté que la pileta estaba detrás nuestro?!

Quise levantarme y no pude. Algo me lo impedía.

Rukia había despegado su cabeza de mi pecho para vernos directamente a los ojos. Su rostro se mantuvo perplejo y confundido por los primeros segundos, y lentamente fue cambiando a una expresión que no pude descifrar. Era una mezcla entre miedo y alivio.

Estábamos tan cerca que podía percibir los sonidos de los latidos de su corazón y del mío.

En esa fracción de segundos, casi nos podíamos imaginar a nosotros… juntos.

Ooo MY PRINCESS ooO

-Kurosaki, ¿Nos puedes explicar por qué te has demorado dos horas en llegar?

-¡Rukia! ¿Por qué…Por qué están mojados los dos?

-¿A dónde se fueron traviesos? ¿Y ese conejo?

Así nos recibieron los otros miembros de "Soul Society" cuando entramos en ese extraño bar que tiene por nombre "Las Noches". Por dentro el lugar era pequeño y acogedor. No había muchas personas, pero los que estaban nos miraban con curiosidad a Ichigo y a mí. Traté de que eso no me afectara y mantuve mi cabeza en alto a pesar del desastre de mi aspecto en estos momentos.

-Debes estar asustado – Le dije a Chappy y lo abracé. Felizmente lo encontré cerca de la pileta, aunque a Ichigo no le hizo gracia que lo recuperara.

-Estúpida bola de pelos – Masculló la rana y le di un manotazo en su brazo.

-¡Se llama Chappy!

-¡Por culpa de tu "Chappy" estamos así!

-Es tu culpa que no te hayas percatado de la pileta.

-¡Basta! – Ishida se interpuso entre los dos y nos lanzó una mirada severa.

Todos nos callamos y dejamos que Ishida siguiera hablando:

-Ahora ustedes dos vayan a secarse sus ropas. Tengo que darles un anuncio importante.

¿Anuncio?

-¿Qué anuncio? – Preguntó la rana

-Kurosaki, ¿No entendiste lo que dije? Primero ve a secarte.

Ichigo lo miró con mala cara y yo solté una pequeña risa por aquella reprimenda. Él se alejó maldiciendo por lo bajo.

Renji se aproximó y puso una mueca de burla.

-Nunca pensé verte en estas pintas. Ni en mis más locos sueños te imaginaría así.

Rodé los ojos.

-Cállate y ve a traerme algo para limpiarme. – Me senté en una de las sillas más próximas.

-¡Hey! ¡No soy tu sirviente! – Se quejó y yo me hice la de oídos sordos.

-¡Kuchiki-san! ¿Qué te pasó? – Inoue apareció de la nada.

-Inoue-san, ¿Qué haces aquí? – Pregunté un poco sorprendida.

-Trabaja aquí – Me respondió mi amigo, luego se dirigió a ella – Inoue por favor tráele unas toallas a Rukia y al tonto de Ichigo.

Inoue asintió y fue a traerlas.

-¿Sigues con esa extraña fascinación por los conejos? – Renji señaló a Chappy.

- Es que son… ¡son tan lindos! – Exclamé. Lo admito, me siento fascinada por estos hermosos animales.

-Tú nunca vas a cambiar. – Puso una mano sobre mi cabeza y me despeinó.

-¡Y tú tampoco! – le dije enojada. Él sabía perfectamente que yo odiaba ese gesto.

-Awww, te ves linda cuando te molestas – El malvado me jaló de los cachetes y yo le mandé un manotazo en su cabeza.

-Awww, que linda escena – Dijo alguien detrás de nosotros.

Renji se puso pálido y no entendí por qué.

-Hola Kuchiki

-Tatsuki – Pronuncié su nombre al verla – ¿Tú también trabajas aquí?

-Mi tío es el dueño de este bar y me lo encargó a mí porque siempre está de viaje. – Miró a mi amigo y le hizo unas extrañas señas.

-Rukia, n-nos vemos al rato – Renji muy nervioso se fue con Tatsuki.

Que raros.

Inoue vino con las toallas y me entregó una para luego ir donde Ichigo quien estaba un poco más lejos hablando con Shinji. Pero cuando se acercó a él, noté que ella se puso muy nerviosa. La rana no se percató de ello y le agradeció por las toallas.

Debe ser mi imaginación

Traté de no pensar mucho en eso y me dispuse a secarme. Sin embargo, no sabía por dónde comenzar y cómo hacerlo. Toda mi vida, las sirvientas del palacio se habían encargado de mi aseo luego de que tomaba un baño.

-¿Ni siquiera sabes cómo usar la toalla?

Fruncí el ceño luego de escuchar la burlona voz de Ichigo. Él ya estaba sentado frente a mí.

-¡Claro que sé! – Ni loca iba a dejar que se siguiera riendo de mi...ummm inutilidad.

Dejé a Chappy encima de mi regazo y empecé a secarme el cabello aplastándolo contra la toalla. Creo que así lo hacía Sode.

-JAJAJAJJA

De la cólera e indignación le tiré la toalla de lleno en su cara.

-¡Deja de reírte! ¡Te lo ordeno! – Iba a levantarme cuando de pronto alguien me puso una toalla encima de mi cabeza

Me volví hacia esa persona con la intención de gritarle, pero me quedé paralizada al reconocerla.

Senna

-Tienes que secarte rápido sino te vas a resfriar – Me aconsejó.

Yo solo atiné a asentir.

¿Qué hace ella aquí? ¿Estará trabajando aquí también?

Las risas de Ichigo ya habían cesado y ahora él la miraba serio.

-¿Quieres que te ayude? – La pregunta de Senna me pilló de sorpresa y me sobresalté.

-N-no gracias. Puedo sola – ¡¿Por qué me estoy poniendo nerviosa enfrente de ella?!

Aunque nunca he hablado con ella

Tal vez esa sea la razón de mi nerviosismo.

-Senna, mejor ayúdala. Rukia a las justas sabe cargar una bola de pelos – No me hizo ninguna gracia la broma de Ichigo.

Ella se cruzó de brazos.

-No seas grosero. – Le regañó.

-Sí, capitana – Se rió la rana adoptando la postura de un militar.

Ella también se rió y empezó a secarme el cabello.

- Eres un tonto.

Mientras Senna secaba mi cabello, la rana no apartaba sus ojos de ella. La miraba con… devoción.

Francamente, Ichigo me confunde bastante. Hace unas horas, pensé que habíamos experimentado un momento mágico entre los dos. La forma en que nos miramos luego de que caímos en la pileta me hizo creer que habíamos hecho un avance en nuestra relación.

Y justo ahora no deja de mirar a su ex como un idiota que se le va a caer la baba.

¿Qué ve Ichigo en ella?

Quizás lo útil que es con sus manos. Bueno yo también lo soy: puedo tocar el piano, hacer origami y ¡estoy diciendo disparates!

Esto es muy incómodo.

Tres definitivamente se volvió una multitud en estos momentos. Alguien está de más aquí y yo sé muy bien quién es.

De pronto, una rabia se sacudió a través de mí. Ira hacia Ichigo y Senna.

Los dos hablaban tan tranquilamente que pareciese que no había ocurrido algo entre los dos.

-¡Senna! – Un enorme alivio recorrió mi cuerpo al escuchar la voz de Hiyori.

¡Bendita seas Hiyori!

Ella se acercó a nosotros y miró con desdén a los otros dos.

-Senna, Tatsuki dice que limpies la mesa 3 – Hiyori le lanzó el trapo de secar platos y ella lo atrapó sin problemas

-¡Claro!

Antes de irse, me dijo:

-Vuelvo para terminar con tu cabello.

-Yo lo haré. – Hiyori la empujó – Puedes irte.

Senna se extrañó de su actitud y yo también, pero eso era lo de menos.

-¡Hey! – Ichigo se paró de un tiro y encaró a mi salvadora luego de que Senna se fuera – ¿Por qué le hablaste así?

-Tsk. porque se me da la gana – Me cogió de la mano y apenas pude sujetar a Chappy. – Larguémonos de aquí.

Yo no protesté y le hice caso. Cuanto más lejos esté de esos dos, es mucho mejor para mí.

Llegamos al baño del bar y Hiyori cerró con violencia la puerta. Admito que me dio un poco de miedo su acción.

-¡Aish! ¡Cómo la odio! – Rugió golpeando con fuerza uno de los lavabos que poco faltaba para que se quiñara.

-¿A quién? – Me atreví a preguntar. Ella me miró incrédula y me contestó:

-A Senna.

No esperé aquella repentina confesión. ¿Por qué Hiyori odiaba a Senna? Si ella parece amable. Lo fue conmigo desgraciadamente.

-Seguro me vas a preguntar el porqué. – Asentí ansiosa por escuchar la razón de aquel odio – No se lo puedo decir Su Majestad.

-¿Por qué?

-Porque es muy complicado de explicar. Sólo le puedo decir que Senna no es de fiar.

No entendí a qué se refería con "fiar". Hiyori adivinó mi confusión y dijo:

-No es de confianza. Rukia, esa chica es…

De repente, escuchamos unas voces acercarse al baño. Eran dos personas y parecía que estaban discutiendo.

Hiyori me indicó que nos escondiéramos en uno de los cubículos.

Cuando se abrió la puerta, tuve que taparme la boca para ahogar un grito de sorpresa. Las personas que vi, por la estrecha grieta entre la pared y la puerta, eran ¡Inoue y Senna!

Inoue estaba tan asustada que parecía a punto de estallar en llanto. Sin embargo, eso no fue lo que me sorprendió sino el semblante de Senna: molesta, ojos brillando de desprecio y con una mueca de burla. No era para nada es chica linda y gentil que me ofreció su ayuda.

-¿Siempre vas a comportarte así cada vez que me acerque? – Le preguntó a la pobre Inoue que buscaba donde esconderse.

Como no obtuvo respuesta, ella siguió hablando.

-Haces que me sienta como un monstruo. Y en realidad no te he hecho nada malo.

-¿Qué es lo que quieres? – Finalmente dijo Inoue.

-¿Todavía me odias? – Esa pregunta sorprendió a todos, incluyéndome.

-¿Para eso me trajiste acá? – Le cuestionó repentinamente molesta – Adiós Senna. Yo sí tengo trabajo que hacer – Se dispuso a salir pero la otra no le impidió el paso.

-Respóndeme – Le ordenó, sujetándola del brazo

-¿Por qué quieres saberlo? Tu bien sabes mi respuesta.

Senna sonrió.

-Esperaba que hubieses cambiado de opinión y así me iba con la conciencia tranquila la otra semana.

-¿La otra semana? ¿Por qué dices eso?

-Oh, ¿no sabes? La próxima semana viajo a Inglaterra por la beca que me dieron.

¡¿Se va?!

-Felicitaciones – Inoue parecía dolida – Ahora por fin sentiré paz.

-¿Tanto me odias? Sabes perfectamente que lo que hice fue por tu bien, aunque eso ya no me importa. – Cuando Senna se fue, Orihime se dejó caer en el piso, respirando con dificultad y con las lágrimas desparramándose por sus mejillas.

Hiyori fue la primera en salir de nuestro escondite y ayudarla a que se levantara. Yo no hice nada porque simplemente mi cerebro apenas podía procesar todo lo que acababa de ocurrir.

-¿No se lo dije? Senna no es de fiar – Me dijo Hiyori mientras limpiaba el rostro de Inoue.

Orihime alzó la cabeza y me miró consternada. Seguro que no esperaba que yo también hubiese escuchado esa discusión.

-Su Majestad solo acaba de presenciar un poco de la verdadera Senna.

¿Sólo un poco? ¿Entonces ella es peor?

¿Es eso lo que vio Ichigo en ella? No, él seguramente no sabe cómo es en realidad. Si no, no la vería con tanta devoción y… amor.

Pero, ¿Y si él lo sabe? Tal vez es eso lo que le gusta de ella.

Y tal vez… él es como ella.

Tan pronto como lo pensé, me regañé a mi misma. Ichigo no es así. Aunque no resultó ser el príncipe azul por el que esperé estos 17 años, sé que él es solo una tonta rana que… me intriga demasiado y ahora mucho más.

Quiero saber más de él.

.

-Tengo que informarles algo muy importante – Anunció Ishida al mismo tiempo que nos indicaba que nos sentáramos.

-¡¿Vas a usar lentes de contacto?! – Preguntaron Shinji y Renji a la vez.

Reprimí una carcajada, pero Ichigo no lo hizo.

-No Hirako y Abarai – Se ajustó sus gafas y prosiguió con el anuncio – Como decía, tengo un anuncio que darles y que será muy beneficioso para el grupo. Ustedes, o bueno la mayoría, que la estación radial de Karakura organiza un evento cada año por el aniversario de su fundación. Bien, esta vez habrá un concurso de bandas musicales y el ganador tendrá la oportunidad de ir a un programa de variedades de Tv Tokyo.

Todos se quedaron mudos de la sorpresa. Todos menos yo. No entiendo que es la Tv Tokio.

A los pocos segundos, Shinji y Renji muy emocionados fueron a abrazar a Ishida quien los apartó al instante como si fueran radioactivos.

Por su parte, Ichigo no se había movido de su sitio y estaba muy pensativo. Ishida también lo notó por lo que se acercó.

-¿Qué sucede Kurosaki?

-Nada. Es solo que va a ser genial que participemos.

-Y que ganemos – Agregué.

Que pesimista es esta rana

-Tenemos que escoger con cual canción participaremos – Intervino Shinji.

-Primero paso a paso – Dijo Ishida y se volvió hacia mi – Kuchiki-san bienvenida a Soul Society.

-Gracias

-¡Bienvenida! – Canturreó Shinji corriendo con la intención de abrazarme, pero fue detenido por el puñete de Renji.

-Bienvenida – Mi amigo de la infancia me guiño el ojo y yo le devolví el mismo gesto.

-Ummmm – Todos giramos hacia Ichigo. Era el único que faltaba que me diera la bienvenida.

-Kurosaki hazlo – Le instó Ishida.

-Bien… bienvenida – Acercó su mano a mi cabeza, pero repentinamente Chappy brincó de mis brazos y le mordió la mano.

Nos quedamos boquiabiertos.

-¡E-ESA BOLA DE PELOS ME MORDIÓ! – Gritó Ichigo. Chappy había vuelto a mis brazos y traté de ocultarlo del aura asesina de la rana.

-¡Es que lo asustaste! – Lo defendí. Siendo sincera, nunca he visto a un conejo morder con tanta dedicación a una persona.

-¡LO VOY A DEGOLLAR!

Shinji y Renji se pusieron delante de mí e intentaron calmar a nuestro líder.

-Ichigo es solo un conejito

-¡Un puto conejito que casi se come mi dedo!

-No seas exagerado.

Les lanzó una mirada llena de cólera y los dos se callaron.

-Kurosaki, no seas niñita. – Ishida se ajustó sus gafas. – Ensayemos ya.

Luego de unos minutos, estábamos en el pequeño escenario del bar. Ishida estaba en la batería, Renji y Shinji con las guitarras. No sé diferenciarlas.

-¿Y qué hará ella? – Me apuntó Ichigo quien estaba con el micrófono.

-Kuchiki-san solo nos observará por hoy. – Le respondió Ishida – Luego, le daremos algunas de las canciones para que se las aprenda y los practique en los siguientes ensayos.

-Que fácil se lo lleva – Masculló. No me agrado ese tonito de voz.

-¿Qué significa tus palabras?

-Que tú no has compuesto ninguna canción. Todos nosotros lo hemos hecho.

-Eso no es ningún problema, Kurosaki – De nuevo intervino Ishida y no dejaba de sonreír. Me da un poco de miedo el chico cara de lápiz – Kuchiki-san lo hará. Es más, su canción será la que nos represente en el concurso de la radio.

-¡¿QUÉ?! – Gritamos los dos a la vez.

Yo nunca he compuesto una canción en mi vida. Apenas sé las notas musicales.

Me estoy arrepintiendo de esta loca de idea de entrar a Soul Society.

-¡No! ¡No! Y ¡No! ¡Me niego! ¡Su canción no puede representarnos!

-Claro que sí…– La sonrisa de Ishida se ensanchó más –… porque la canción será compuesta por los dos.

¡¿Qué?! ¡No!... ¿No?

Fue entonces que vi esto como una gran oportunidad para poder acercarme y pasar más tiempo con Ichigo.


Ok, no sé qué decir X3. Solo espero que hayan disfrutado este capítulo, y al siguiente les aseguro que habrá más emoción cof aparición de otro personaje cof ah! Y arigatou a los que me dejaron review en el capítulo pasado :3

Nos leemos!

Se cuidan, Sayonara!