Abril: Chicos… sigo viva al igual que esta historia y las demás. Les expreso mis más sinceras disculpas junto con un capítulo más largo que los demás a recompensa del retrazo u.u

Y volviendo a la historia, aquellas (os) que creen que son las(los) únicas(os) que les cae bien Kazekuru, se equivocaban, ya que muchas personas me dijeron que les caía bien. Es que tiene una personalidad tan… no lo se n.n

Y además, voy a medio regañar a todos los que dijeron que no cumplió su promesa ¡Claro que lo hizo! ¡Salvo a Midorikawa!

Gracias a Kv-chan, Clair Beacons, , Pau-Chan Espitia y a Alone Dakaro por comentar en el ultimo capitulo n.n

A cada brazada que lanzaba, podía sentir que mis brazos latían con fuerza. Lo hacía como todo un nadador profesional, pero llevaba haciéndolo cerca de dos horas. No se le veía cansado, pero por el contrario yo me sentía desfallecido; casi no podía respirar, mi cuerpo pesaba como el plomo, y en el dolor de mis brazos y piernas no podía parar de pensar.

-AA- Puso ambas manos en el muelle, e inhaló una enorme bocanada de aire. Él estaba abatido, mas yo casi ni consciente me podía mantener. Con ese resto de energías que le sobraban se impulsó hacia arriba con ayuda de las tablas y al llegar se recostó. Respiró una y otra vez, repetida y agitadamente. El pelo le caía por los hombros y cuando pudo tranquilizarse un poco se sentó con las piernas estiradas, contemplo el mar y la oscura noche como él. El corazón me latía rápido e imparable. Pero eso no lo detuvo, él era una persona que sin importar su condición física seguía, eso lo sé ya que… yo era así, y odio admitirlo pero en ocasiones, lo sigo siendo. Mas aun sigo sin comprender por qué si yo ya no estaba al mando de mi cuerpo, seguía estando cansado y aun peor que Kazekuru…

Se levanto, pero la presión fue mucha incluso para él, el peso de mi cuerpo nos tiró al suelo. Se sujetó la cabeza apretando los ojos, dolía como el infierno -Supongo que tengo que descansar- Se dijo para recargarse en un pequeño poste del muelle. Tomó una gran bocanada de aire y la expulsó. Yo a diferencia de él ni siquiera podía hablar, sentía que en cualquier momento la oscuridad se apoderaría totalmente de mí, pero no debía permitirlo, necesitaba saber que es lo que planeaba… nada bueno claro esta.

Y la noche había transcurrido.

-Creo que ya fue suficiente- Se estiró Kazekuru después de una pequeña siesta, estaba fresco como una flor en la mañana. Pero en cambio yo… yo parecía una mierda. Al dejar los muelles, caminó entre las abandonadas calles de Inazuma; Solo las habitaban, borrachos, prostitutas, secuestradores, ladrones, raritos, pervertidos y… ¿Pero qué…? Ese era Kazekuru, se reía levemente entre dientes – ¿Asustado Kazemaru?- Me preguntó al percibir mi miedo con una falsa preocupación y arrogancia como siempre. No quería admitirlo, pero sí, tenía mucho miedo. Veía a todas esas personas de la noche, nos miraban.

-Pues te importe o no la respuesta es sí- Le respondí con seriedad. Volvió a reír levemente.

–No es eso tierno…- Se burló lleno de ironía. Siguió caminando con tranquilidad.

Al pasar un rato presentí algo, como… como si alguien nos siguiera, al parecer Kazekuru también lo sintió. No se giró para asegurarse, ambos sabíamos que eso era estúpido, mas mantuvo su tranquilo paso.

Alguien lo tomó del hombro.

-¿A dónde vas linda?- Dijo con una insinuante voz. Mi otro yo sonrió para sí

-¿Qué te pasa?- Le pregunté confundido y aterrado a la vez. En un veloz movimiento le agarró la mano con fuerza.

-Soy chico ¿Te cae?- Preguntó con una diabólica sonrisa. Aquél hombre solo pudo abrir los ojos en asombro, al ver los de él; rojos como la sangre, malévolos, percibí su terror.

CRAK

Tronó, la muñeca del hombre literalmente había tronado, Kazekuru se la había quebrado.

-Hay perdón- Se disculpó como si en verdad lo sintiera –Creo que no es lo único que te romperé- La adolorida expresión de el hombre estaba desesperada. Le soltó con suavidad mientras que nuestro posible atacante salía corriendo. Miró la huida complacido –Entonces… ¿Ahora de quién estas asustado?- Preguntó con arrogante amabilidad. Tragué en seco, no le iba a cuestionar algo como eso.

-¿Qué…- Pausé antes de terminar mi pregunta -¿Qué hacemos en mi casa?- Pregunté apagado. Pero se limitó a no responder. Saltó la barda, ágil cual gato, sin provocar ruido alguno. La ventana de mi cuarto estaba abierta, se escabullo sigiloso como una sombra y aterrizó ligero en el centro de mi cuarto, todo estaba oscuro.

-Hm- Dio un leve vistazo a su alrededor. Se acercó a mi armario y lo abrió, miró las prendas sin expresión mientras metía las manos profundamente en el lugar. Tardó unos segundos pero finalmente sacó lo que buscaba –Hm- Dijo esta vez pero divertido –Sabía que aun tenías esto aquí- Suspiré al ver la capa de emperador oscuro.

-No sabía que hacer con ella- Admití silenciosamente. Kazekuru comenzó a meter objetos dentro una mochila, después de un rato concluyó. Para terminar tomó un balón que tenía colgado en una pequeña red y lo amarró en la mochila, pero después se miró a sí mismo, aun traía puesto el uniforme del equipo.

-Creo que ya no vamos a necesitar esto- Declaró con esa sonrisa que ya no podía soportar -¿O si?- Preguntó divertido. Se quitó las ropas y nuevamente buscó algo en el armario, sacó… exactamente la misma ropa con la que lo vi en la pelea que tuvimos en el abismo… la primera vez que lo vi frente a frente. Unos jeans negros y una camisa de manga larga del mismo color. Al terminar de vestirse, se echó un leve vistazo en el espejo y sonrió complacido –Todo… de acuerdo… al plan- Dijo pausado. Suspiré dentro del negro abismo y cerré los ojos sin esperanza –Mmm- Kazekuru estaba pensativo. Y al igual que yo, cerró los ojos concentrado, sentí como la intensidad del brillo del meteorito se elevó.

-Oh vamos- Dijo torciendo los ojos. Abrí los míos con rapidez ya que había escuchado su voz tan presente que casi… Él estaba frente a mí, en el abismo –No seas pesimista- Le lancé una fría mirada.

-Respóndeme algo- Exigí con seriedad –La última vez que use el meteorito alíen no éramos dos personas separadas ¿Sabes a lo que me refiero?- Recordé mis días como El Emperador Oscuro, yo era él, y podía sentir la rabia en mis venas, uno mismo. Ahora no había mucha diferencia, solo que estábamos separados…

-Te confieso que no tengo la menor idea- Declaró sonriente como si se tratase de un pequeño error. Paró de mirarme para poder contemplar a la lejanía el meteorito, lo imité pero con la diferencia de que yo no lo estaba admirando. Suspiró –Hermoso- Dijo para sí.

-Repugnante- Musité entre dientes dándome cuenta de la estupidez que había cometido. Me fulminó con la mirada, como si meditara el golpearme a sangrar o pasarlo por alto.

-Sabes Ichirouta…- Dijo con seriedad –Deberías estar agradecido con la… "Repugnante" piedra.

-¿Agradecido?- Pregunté sarcástico –Veo que no fui el único afectado, al parecer arruinó algo en tu cerebro- Hablé sin pensar de nuevo, pero Kazekuru solo frunció levemente el ceño.

-Piensa mejor en lo que sale de tu boca… nunca sabes lo que una simple piedra te pueda hacer- Amenazó con calma- A ti… o a otros…- La sangre se me heló al escuchar aquello.

-Hiciste una promesa…- Pero me cortó.

-Lo sé… y yo nunca rompo una promesa… nunca- Susurró al momento en que se desvaneció del abismo.

(Vamos a cambiar tantito a la narración de Kazekuru.)

-Lo sé… y yo nunca rompo una promesa… nunca- Susurré, pero no pude evitar recordar algo que sucedió hace no mucho…

-Voy a acabar con Raimon- Me prometí rabiando de ira –A cada maldito ser que haya pisado ese club- Pude sentir el fuego de mis ojos ante la memoria de aquellos que me hicieron el último en todo, aquéllos que me habían quitado todas mis ilusiones… los haría pagar hasta la ultima gota de mi sufrimiento.

(Recuerden que este es Kazemaru fusionado con Kazekuru)

Tomé el balón oscuro y me dedique a entrenar con todas mis fuerzas en aquél extraño lugar donde nos mantenían. Esbocé una mueca placentera –No saldrán vivos de ésta…

Sentí una curiosa felicidad ante este recuerdo… que patéticos son las personas ingenuas. Nunca rompo mis promesas, pero Kazemaru… ni tú te das cuenta de lo ingenuo que eres.

(Volvemos a la narraron de Kazemaru)

Antes de trepar al escritorio miró la foto en donde estábamos mi madre y yo.

-¿No crees que deberíamos dejarle un mensaje?- Preguntó con falsa preocupación tomándola en manos.

-¿A a qué te refieres?- Pregunté tartamudeando un poco.

-A que mami estaría muy preocupada si no sabe- Sacó la foto del marco –Que su querido hijo- Tomó el encendedor que estaba sobre la madera –No va a volver mañana.

-¡Espera!- Con una maléfica sonrisa encendió la imagen permitiendo que ardiera en el centro de mi cuarto. Contemplé desalmado el flameante objeto que se iluminaba con destellos de azul y verde fosforescentes en los cuales mi madre y yo éramos incinerados con lentitud.

-Te doy un consejo- Dijo más como dato curioso que como pregunta –Mejor vete olvidando de todo esto… digo, si no quieres volver a caer en la profundidad de la depresión- Remarcó aquella vez en la que me di por vencido causando exactamente la situación en la que ahora me encontraba; fue como un golpe al pecho que saca el aire.

Y así como llego; sin ser notado cual sombra; así como la oscuridad que es, se fue…

A la mañana siguiente seguía despierto al igual que yo; como si la necesidad de que tuviéramos que reposar no existiera. Me he dado cuenta que es mucho mas sencillo mantenerse despierto en el abismo, claro a veces me siento terriblemente somnoliento, pero es algo que puedo controlar. Habíamos pasado toda la noche en un pequeño callejón; silencioso y frío.

Kazekuru estrió los músculos, tronando consecutivamente los huesos de su columna vertebral, se había mantenido en una incomoda posición. Miró a ambos lados del callejón, se echó la mochila a la espalda, y se puso a caminar por las congestionadas calles de la ciudad Inazuma. Pasó frente a los puestos de fruta contemplando intensamente la comida. Esto es demasiado obvio pero aun así debo preguntar.

-¿No planeas robar cierto?

-Supongo que te mentiría si dijera que no- Respondió con una risa sin tomarse la molestia de pensar la respuesta, no creo que le importe que la gente piense que habla sólo. Colocándose en el callejón junto al puesto, se recargó contra la pared donde no pudiera ser visto. Inhaló aire profundamente, cerrando los ojos como si estuviera concentrándose.

-¿Pero qué…?- Nuevamente la intensidad del meteorito subió al momento en que las fuerzas me abandonaron y me dejé caer al suelo medio inconciente -¿Qué es lo que esta pasando?- Me pregunté aturdido, pero logré ver lo que mi otro yo estaba haciendo. No muy lejos de nosotros en el montón de manzanas, una de ellas se rodeó de un resplandor púrpura, y disimuladamente se elevo por los aires y recayó con suavidad en las manos de Kazekuru. Abrió los ojos, complacido ante sus resultados. Siguió caminando tranquilamente mientras mordía gustoso su botín.

Andando con tranquilidad, parecía admirar el día mientras divagaba la vista por los cielos, se veía más calmado de lo normal. Pero claro que esto no duró mucho, después de un rato, bajó la vista. A no más de unos metros, había un niño de unos 10 años más o menos. Una macabra sonrisa se le dibujó en los labios, tiró el corazón de la manzana en el bote de la basura (Abril: Quien dice que los malos no pueden ser educados XD) y se acercó a él sin ser advertido mientras miraba los autos, esperando la señal para avanzar. Pero… algo era extraño… es como si pudiera sentir sus intenciones… ¡! Esperen… ¿No estaba planeando lo que yo pienso?, no podía.

Kazekuru espera!- Le grité mentalmente más en un parpadeo, ya había empujado al niño hacia los automóviles. Cerré momentáneamente la conexión entre nuestras vistas, temeroso del desdichado futuro del pequeño. Pero al abrirlos no pude creerlo… el niño había caído sobre una patineta, y no sé como, pero de algún modo la patineta se deslizó entre las veloces maquinas sin que un pelo se le fuera tocado. Llegó sano y salvo al otro extremo y con un suspiro cayó desmayado del susto a muerte. Yo estaba sin palabras… -¡Pudiste haberlo matado! ¡¿EN QUÉ DEMONIOS PENSABAS KAZEKURU!- Exclamé exasperado. Sonrió cómplice ante mis gritos. En un instante lo entendí todo… guarde silencio -Sa sabías que estaría bien…- afirmé silenciosamente -Sabías que ahí estaba la patineta y que llegaría al otro extremo… lo calculaste… me sentí tan estúpido.

-¡Vamos Ichirouta! Sé que soy malo y todo- Presumió mientras mostraba una cara burlona –Pero no soy capaz de matar a nadie- Afirmó cerrando los ojos más un segundo después percibí que pensaba -¿O sí?- Se cuestionó dudoso. No podía creerlo… ¡Lo estaba dudando! ¡Literalmente estaba dudando si era capaz de matar a alguien! Mi boca cayo abierta en su totalidad –Bueno no importa… tengo mejores cosas que hacer que pensar en eso- Se dijo aburrido.

Mientras él seguía caminando tranquilamente, claro sin borrar su orgullosa sonrisa, mi corazón aun palpitaba inaudito y espantado. Cruzó por mi mente la idea inevitable: esta había sido la peor decisión que jamás había tomado en toda mi vida. Kazekuru era definitiva e indudablemente… un psicópata, y no estaba seguro de cual era su nivel. Y estaba seguro de que pronto lo descubriría.

De una cosa estaba seguro… los problemas apenas habían comenzado.

Abril: Espero el capitulo no aya estado mediocre, lo cual es inevitable por que así fue.

Saben… me di cuenta de un error que cometí y hasta hace un tiempo no había notado. No es Kazekuru, es Kazekuro por que negro en japonés es Kuro. Me gustaría preguntarles si les gustaría que lo corrigiera o lo dejara así. Y también, como no e estado mucho en Fan Fiction que si me pueden recomendar UNA historia que sea padre para leer, se los agradecería un montón.

Si les interesa ver un dibujo que hice de ellos dos este es el link

http: / my multicoloreyes .deviantart .com / gallery / # / d4j0 wb8

No olviden unir los espacios n.n

¡Perdón de nuevo por la tardanza!

Por cierto, el próximo capitulo se titula "¡Goenji en peligro!" si les interesa n.n

¡CIAO!