Simplemente Incomprensible

Las antorchas que iluminaban el lugar habían sido cambiadas con el amanecer, cuando Temari despertó observó a Mizuki de pie. Inmediatamente ella se levantó y se colocó a su lado.

Temari: dónde vas?

Mizuki: al servicio.. a retirarme estas estúpidas vendas…

Temari: siéntate yo me encargo de ellas.. (dejando que Mizuki se acomodase en una silla y empezando a retirarle el vendaje) ¿cómo acabaste aquí?

Mizuki: … quise asesinar a un demonio… fue el culpable de que todo cambiara…

Temari: Naruto-kun? Te refieres al Kyubi y al ataque a la villa, no es así? (terminando de retirar el vendaje del pecho descubriendo las extrañas marcas que lo cubrían)

Mizuki: ES UN DEMONIO QUE MERECE MORIR! NUNCA DEBIÓ EXISTIR!! (agarrando a Temari por el cuello del yukata y empotrándola contra la pared, con una mano es su cuello aprisionándolo con fuerza)

Temari no podía respirar, no pudo reaccionar ante el movimiento rápido de Mizuki y ahora solo podía cerrar con fuerza los ojos y patalear, entre la rapidez de él y la fuerza con la que la estaba ahogando temari no notaba ya su cuerpo, volvía a sentir la sensación del día anterior, con la diferencia de que esta vez veía quien era. Un hombre desgarrado en dolor, dolor que condujo al más puro odio, a la más profunda soledad.

Mizuki apretaba fuerte el cuello de Temari mientras la mantenía en el aire contra la pared con el otro brazo, su mente decía que matase al maldito Kyubi, y no distinguía otra cosa que eso.

Temari: Mi-Mizu.. (empezando a quedarse inconsciente) go-gomen… Mizuki-san… (dejando de ejercer resistencia, su mente seguía ahí, pero ella no reaccionaba ya)

Mizuki fue entonces cuando reaccionó, su aspecto volvió a la normalidad, ya que había adquirido el de su "transformación" y soltó de inmediato el cuello de Temari y el cuello del yukata cayendo ésta inconsciente al suelo, ya no respiraba, cayó con un ligero golpe seco al golpear la cabeza en el suelo.

Mizuki se miró las manos horrorizado, su odio, su ira, le habían llevado a hacer aquello, no era la primera vez que le pasaba, pero no contra una mujer, y mucho menos extranjera. No sabía si gritar pidiendo ayuda aunque en esa zona fuese difícil de que alguien respondiese a auxiliar a Temari, o tratar de reanimarla él mismo. Pero su tiempo se agotaba con rapidez, con suma rapidez…