Todo lo había empacado en la mochila; balón, ropa, comida restante y el resto de las cosas que había tomado del cuarto de Ichirouta. Todo empacado menos la brillante capa negra, delineada con una simple línea roja. Dejo la mochila cuidadosamente a la sombra del árbol donde había pasado las últimas noches, quizá regresaría por el cuando terminara su trabajo, quizás no.
Entre sus manos Kazekuru sostenía la capa, pasando sus pulgares sobre el suave material de la tela, admirándola con una pequeña sonrisa mientras recordaba lo que una vez fue.
Puestos traía los mismos jeans negros y la camisa de manga larga del mismo color. A ojos ajenos parecería cualquier joven normal, con cualquier vida normal, pero que gran equivocación era aquella. Su ropa, a diferencia de lo que puedan pensar, no lo hacia ver maligno ni tenue, ni siquiera como alguien que traía algo ente manos, no. Por el contrario lo hacia ver completamente normal, incluso, si uno se esforzaba en verlo, como alguien que tenía una amigable personalidad.
Coloco la capa sobre sus hombros y la sujetó sobre su pecho. Todo estaba en orden.
Levanto la vista y ahí se hallaba finalmente, la maliciosa sonrisa que tanto lo caracterizaba, haciendo que el mismo bosque temblara con su presencia.
-Es hora…- Dijo con su dulce voz.
Encaminándose a su destino, a su espalda, el bosque de Inazuma yacía destruido; árboles partidos por la mitad, trozos de madera y astillas descansando sobre la tierra.
-Esta vez, no van a salir victoriosos.
Abril: Se que esta SUPER cortito pero es necesario. ¡Es el principio del fin! ¡La gran entrada a las puertas de la ultima parada¡ ¡La ultima estación de tren!
Supongo que entenderán
¡Muchísimas gracias a Saskia Neco-chan y Isagambos7 que me siguieron apoyando! Y a todos los que no pierden la fe y aun están leyendo, consérvela que vale la pena.
