Ola ke ase?
Soul Eater no me pertenece, sólo la trama c:
Capítulo 1
"Como que mi vida apesta, ¿no?"
—¡Papá! —gritó una niña rubia de aproximadamente 8 años mientras saltaba a los brazos de su progenitor—. ¡Ya volviste!
—Claro que sí, Makita hermosa. —respondió cargando a su hija y girando con ella.
—Te tardabas mucho —dijo haciendo un puchero.
Su padre volvió a colocarla en el suelo, fue en ese instante que la pequeña notó la presencia de otra persona. Vio a una mujer de cabellos negros con ojos violetas sonriendo tiernamente con dos niñas detrás de ella, una de cabello rosa de ojos de un hermoso color verde y la otra castaña con ojos café como la avellana.
—Makita, quiero presentarte a mi novia. Ella se llama Arachne Diehl.
—¿Novia? —Repitió confusa. Aquella mujer le sonrió.
—Hola, pequeña. Yo soy la novia de tu padre y ellas son mis hijas, ella es Kim —apuntó a la de cabello rosa—, y ella Jacqueline. —dijo señalando a la castaña.
—Yo… —comenzó dudosa a la vez que abrazaba a su padre sonrojada. Éste asintió—. Soy Maka, Maka Albarn.
La madre de Maka, Kami Albarn, había desaparecido en uno de sus viajes al extranjero cuando ella apenas tenía 6 años. Su padre decidió volverse fuerte por su pequeña y salieron adelante, siempre intentaba salir temprano del trabajo para poder estar más tiempo con ella. Pero al parecer, ya no sólo serían ellos dos.
—Realmente te pareces a tu madre, Maka-chan. —mencionó Arachne sin que nadie se diera cuenta de su tono rencoroso.
—Lo sé —sonrió la niña ampliamente—. Soy tan hermosa como ella, ¿verdad, papá?
—Por supuesto —contestó su padre mientras Arachne los observaba enfurecida.
Luego de dos años, su padre y la mujer decidieron casarse; Maka estaba feliz de ver a su padre feliz. Además, Spirit también le regaló una gata morada con ojos ámbar bastante linda a la cual llamó Blair. Todo era felicidad, nadie le había tratado mal… hasta que ése día llegó.
Un incendio accidental, en el cual Spirit Albarn salvó primero a la persona que más le importaba, mientras la casa era consumida por la llamas.
—¡Padre! ¡Ven! ¡Es demasiado peligroso ir! ¡Quédate conmigo! —Gritó Maka llorando.
—No puedo, Makita. Pero volveré con tu nueva mamá y hermanas, ¿sí? —La tranquilizó abrazándola lo más fuerte que podía, sin lastimarla—. Te amo, hija. Jamás lo olvides.
—También te amo, papá. Vuelve pronto. —lloró la rubia mientras veía a su padre entrar al lugar.
Pero jamás volvió.
Salió de sus pensamientos cuando su alarma de las cinco de la mañana sonó. Tenía treinta minutos para salir de su casa sin que esa mujer se enterara o iría a la escuela no sólo con quemaduras.
Se colocó su uniforme, el cual consistía en una falda de tablones azul, una camisa blanca y una corbata roja. Se puso sus calcetas negras y sus zapatos cafés; se peinó como siempre lo hacía, dos coletas a cada lado de su cabeza, y por último se colocó sus lentes. Al terminar de arreglarse abrió la ventana de su casa y saltó al árbol junto a ésta, intentó bajar con cuidado las ramas y llegó al suelo.
—No, no hay nadie —se dijo a sí misma y suspiró aliviada.
Caminó hasta la escuela, en cuanto puso un pie en su salón de clases comenzó a estudiar arduamente. Sólo le quedaba un año y lego de eso podría irse de aquel horrible lugar. Conseguiría una beca yéndose de Death City hasta una universidad lejos de ahí. Sonrió ante ése pensamiento.
Sacó sus cuadernos y empezó a repasar las notas del día anterior, leyendo atentamente cada palabra para que se le quedara grabada en su memoria. Escuchó que alguien abría la puerta del salón pero lo ignoró, esperando que la persona saliera de nuevo; siguió leyendo sus notas hasta que alguien tocó su hombro.
Sin poder evitarlo levantó la vista y observó a la chica que siempre intentaba acercarse a ella. Tenía el cabello recogido en una coleta alta, sus ojos zafiro la miraban maternalmente y su cuerpo bien formado estaba ligeramente inclinado hacia ella.
—Albarn-san, ¿qué haces aquí tan temprano? —le cuestionó.
—¿Acaso no puedes ver, Nakatsukasa-san? —Respondió con otra pregunta—. Estoy estudiando.
—Oh… y cuéntame, ¿qué hiciste ayer?
Rodó los ojos, siempre era lo mismo. Ésa Nakatsukasa queriendo saber su vida privada, ¿qué acaso no tenía cosas mejores que hacer además de meterse en cosas que no le importaban?
—Cosas.
—¿Qué clase de cosas?
Guardó silencio, escuchó a Tsubaki suspirar de frustración. Maka agradeció que ya no volviera a intentar hablarle y continuó estudiando.
—El otro día leí un libro —comentó sabiendo que a la chica le gusta la lectura, consiguió que levantara la mirada del cuaderno para fijarla en ella—. Era bastante bueno… se llamaba Orgullo y Prejuicio.
—Lo conozco —dijo la rubia secamente—. Es acerca del Señor Darcy y Elizabeth, ¿no? —a Tsubaki le brillaron los ojos de felicidad.
—Sí, me agradó bastante cómo se confesó el Señor Darcy.
—A mí también. Mi parte favorita fue cuando Darcy siempre iba al parque para ver a Elizabeth.
—Sí, es hermoso.
—Sí —ambas suspiraron, Tsubaki dejó de insistir en platicar y disfrutó de su pequeña victoria.
—¡Tsubaki! —Gritó una melodiosa voz—. ¡Llegó tu Dios!
—Black Star, Soul-kun. Buenos días —Tsubaki sonrió, el joven de cabello azul saltó a su silla y Soul caminó tranquilamente a la suya.
—Oye, Tsubaki. No entiendo matemáticas y ya se viene la prueba y…
—Lo sé, estás a punto de reprobar el semestre y quieres pasarla con 70, ¿no? —comentó tranquila volteando hacia atrás donde se sentaba Black Star.
—Exacto —Black sonrió ampliamente y se giró para hablar con Soul, ya que éste se sentaba a su lado.
—Buenos días a todos —saludó Death the Kid pasando a su salón de clases.
—Buenos días —le respondieron varios.
Kid fue a sentarse en su lugar, justo delante de Albarn.
—Buenos días, Albarn-san —le saludó educadamente y la aludida levantó la mirada.
Él era otro de los tipos que siempre querían hacerle plática, aunque éste era el que mejor lo hacía. Ella le respondió secamente.
—Disculpa que te moleste, Albarn-san —Kid volteó a verla con su libreta entre las manos —, pero no entiendo éste problema de matemáticas y quisiera que me lo explicaras.
La rubia levantó la mirada y observó el problema, le resultaba bastante fácil de resolver. Sacó de su mochila una hoja blanca y un lápiz.
—Está bien —contestó conciliadoramente—. Mira, aquí tienes que recordar que cuando hay dos binomios se…
Continuó explicando y Kid notó que Black Star estaba escuchando lo que hablaban, anotando un poco de lo que lograba captar.
—Y eso es todo. —concluyó Maka.
—¡Al fin entendí! —Gritó Black Star y luego soltó unas ruidosas carcajadas—. ¡Finalmente entiendo ésas cosas!
—Entonces no me estabas escuchando, estúpido —le regañó Soul sonriendo torcidamente.
—¡Gracias, cuatro ojos! —Bramó Black acercándose al lugar de Maka—. ¡Debes sentirte honrada de poder haber hecho entender a un Dios como yo!
Maka suspiró y sacó una libreta roja, se la dio a Black Star quién la miró confundido. A Maka se le tiñeron de un tenue rosa las mejillas.
—No le entiendes a matemáticas, ¿verdad? —El Dios negó—. Toma esto, te la regalo, haz lo que quieras con. No lo necesito.
Black la abrió y la ojeó, sonrió ampliamente. Tomó la mano de la chica empezando a moverla de arriba abajo.
—¡Gracias, esto me salvará el pellejo! ¡Wow! ¡Pasaré mate mejor de lo que esperaba! —Volvió a su lugar y un maestro pasó por la puerta del salón.
—Chicos, el maestro John no vendrá para darles clase hoy, ocupen esta hora para estudiar. —tan pronto como llegó se retiró, dejando solos a los alumnos quienes se alegraron y empezaron a platicar con sus respectivos grupo de amigos.
—Oye, ¿sabes explicar química? También necesito que me expliquen un poco… —pidió Black Star en un tono de voz levemente amable.
—Sí —respondió Maka, sacó otra libreta de su mochila y se la dio.
—¿De dónde sacas esas libretas? ¿No son tus apuntes? —Le preguntó Tsubaki un poco preocupada.
—No, ésos son los sucios, en la clase los anoto ahí y después los paso a limpio, por eso se los doy.
—¡Estudiaré llegando a mi casa! ¡Soul! —el aludido levantó la mirada—. ¡Vámonos!
—¿Estás loco? Tengo mejores cosas qué hacer.
—¿Cómo qué? ¡Nada es más importante que tu Dios!
—Black, vámonos por ahí.
—¿Ah? Vale.
Tsubaki y Kid rieron un poco, al ver que el albino sólo quería ser quien lo dijera y Maka sintió que una sonrisa iba a dibujarse en su rostro, pero la reprimió. Del bolsillo de su falda sacó una libreta pequeña, la cual tenía un lápiz, y empezó a dibujar en ella.
Un Black Star con una sonrisa brillosa en su cara, con sus ojos también resplandeciendo de felicidad; un Kid pidiendo ayuda con los apuntes con sus ojos llenos de confusión; una Tsubaki sonriendo tranquilizadoramente con sus ojos relajados; un Soul con una mirada fría y una sonrisa torcida.
Ése siempre había sido su pasatiempo. Dibujar. Todo lo que veía era plasmado en su libretita. Paisajes, personas, animales, lo que sea que viera. Era su forma de expresarse, sin tener que hacerlo exteriormente.
Siempre los firmaba con un "K&S A" era una manera de no olvidar a sus padres. La primera vez que comenzó a dibujar tenía 12 años y dibujó el rostro de su madre. Empezó a sentir que la olvidaba, el retrato no le salía como quería y empezó a practicar, más y más. Cuando logró realizarlo también empezó a dibujar a su padre, desde ese momento quiso dibujarlo todo. Poner su vida en papel, sin palabras, sólo dibujos que expresaran lo que sentía.
Ella esperaba a que las clases acabasen para poder ir a trabajar, su pasatiempo le dejaba bastante dinero y no era nada desagradable… bueno… un poco.
Cuando al fin llegó la hora del receso, rebuscó en su mochila y no encontró nada. Suspiró recordando que al salir de la casa no había tomado nada del refrigerador, se levantó de su asiento para no mirar los almuerzos de los demás y salió del salón.
Tsubaki miró su figura desaparecer y miró a sus compañeros. Ella como siempre, trajo comida de más para compartir con quien fuera.
—Iré a buscar algo, no tardo —avisó a sus amigos e intentó seguir por primera vez a la rubia durante el receso.
Maka caminó y encontró el árbol de cerezo al que nadie iba. «Qué lástima… pero mejor para mí.» Subió de poco a poco las ramas hasta que escuchó a alguien llamándola, pensó que era su imaginación así que lo ignoró, hasta que ese alguien la volvió a llamar.
—Albarn-san, ¿qué haces aquí? —Preguntó Tsubaki un poco agotada por haber corrido para encontrarla.
—Iba a subir al árbol, como puede ver —respondió secamente, esperando a que ella se marchara.
—¿Y qué desayunarás si estás arriba?—Le cuestionó preocupada.
—Desayuné en mi casa —mintió.
Ella estaba acostumbrada a pasar varios días sin comer, a veces su madrastra no le daba nada de comida con la excusa de que se veía gorda. Maka resignada dejaba que hiciera lo que quisiese, de todos modos, si se levantaba temprano —y le daba tiempo— podría robar un poco de su comida.
—¿Segura? Yo… tengo comida de más y podría…
—Nakatsukasa-san. Ya desayuné, muchas gracias —la interrumpió pero su estómago no pensaba lo mismo que ella y decidió gruñir en ese instante—. Mierda.
—¿Ves? Tienes hambre… o no será que… —Tsubaki abrió la boca sorprendida, le surgió la idea de que tal vez no quisiera comer nada para bajar de peso—. ¡Estás súper delgada, Albarn-san! ¡No tienes que dejar de comer por eso!
—Yo hago lo que me dé la puta gana. Adiós, Nakatsukasa-san —terminó de subir al árbol y sacó su libreta de dibujo.
Tsubaki suspiró y razonó que era muy probable que ella no comiera bien… estaba muy delgada. Tal vez tenía que empezar a hacer dos cajas de almuerzo a diario.
Maka agradeció que al fin acabara la escuela y recogió sus cosas. Saliendo de la puerta del salón sintió que alguien tocó su hombro y volteó. Eran Kim y Jacqueline quienes sonreían tiernamente.
—Maka-nee, queríamos hablar contigo en privado —pidió la chica de cabellos rosa con una sonrisa que derretía a la mayoría de los estudiantes masculinos de Shibusen.
—Por supuesto —respondió y siguió a sus hermanastras a un lugar alejado de la sociedad escolar.
—Qué horror, "Maka-nee". Me dio tanto asco tener que llamarte así, basura. Ni que fueras digna de ser mi hermana. —hizo una mueca de asco mientras Jacqueline sólo permanecía callada observando a su hermana.
—Bueno, tonta. Te llamamos para decirte que mamá quiere que le compremos cosas —dijo la castaña sacando una lista de su mochila.
—¿Por qué no van ustedes?
—Tenemos cosas más interesantes que hacer, inútil. Ah, y ¿por qué cuando despertamos no estabas? Mamá está enojada, ya sabes lo que significa —sonrió Kim sádicamente.
—Sí, sí. Como sea. Iré a la casa como a las 10 —mencionó la rubia sabiendo qué esperar al llegar a su "casa".
—Sí, nos da igual. Adiós, estúpida.
Se despidieron y Maka sintió un temblor recorrer por su cuerpo. Ya tenía bastante con las quemaduras en su espalda, pero ahora tendría que aguantar unos golpes más. Aunque realmente ya estaba acostumbrada.
Liz Thompson volteó a ver la entrada del famoso restaurante, en ella estaba entrando una de sus maids más solicitadas. Se percató de que suspiró cansinamente y preocupada le preguntó por su estado, la chica sólo le restó importancia y se retiró para cambiarse y empezar con su horario laboral.
Liz entró después de ella a los vestidores, estaba decidida a que la chica le contará más sobre su vida, estaba cansada de preocuparse por ella y no saber nada de lo que le sucedía. Fue hasta su casillero y al verla dio un gritó.
—¡Dios mío! ¿Qué es eso? —Gritó horrorizada al ver las marcas de quemaduras en la espalda de Maka.
—Mierda —masculló al ver a Liz.
—Ven, tenemos que curar eso —ordenó y la rubia la siguió.
Liz la sentó en el sofá que había en su oficina, tomó una pomada y lentamente la esparció por la espalda de Maka, en algunas ocasiones la joven daba respingos o gemidos de dolor.
—¿Cómo te sucedió esto?
—Eso no te incumbe —respondió cortante.
—Me preocupas demasiado, Albarn-san.
—Tú te preocupas sola —replicó.
—¿Preocuparme sola? —Gritó molesta—. ¡Trabajas para mí desde hace varios meses! ¡No es la primera vez que vienes con quemaduras o cortadas, moretones y más! ¡Quién te hace esto!
—No tiene que ver contigo —se levantó y abrió la puerta de la oficina—. Mi vida no es de tu incumbencia, métete en tus propios asuntos.
—Maka… —susurró cuando la aludida ya había salido del cuarto.
Maka se colocó su traje de maid, que consistía en un vestido negro, que en la parte de abajo estaba esponjado, y en la parte superior pegado; junto con un mandil blanco y una diadema del mismo color.
—Hola, Albarn-san —le saludó la tímida de Chrona Makenshi.
—Buenas tardes, Makenshi-san —respondió cordialmente.
—Ya te están esperando los clientes habituales.
—Vale, gracias por avisarme.
—Sí…
Maka metió las manos en los bolsillos del vestido y dibujó rápidamente a Liz con una cara preocupada y a Chrona con una sonrisita tímida, las firmó como siempre y cerró la libreta.
Se dirigió a las mesas para atender a los clientes y escuchó las voces más "melodiosas" del mundo.
—Maka-chan —le llamó con cariño Giriko, el cliente que más la solicitaba. Suspiró y se dirigió a donde él.
—Giriko-sama. Bienvenido, ¿le puedo preguntar su orden? —Preguntó en un tono serio, su imagen en el café era de una maid seria y fría. Aun no entendía por qué algunos clientes les gustaba tanto eso.
—Lo de siempre, mi amor. ¿Cómo has estado? —le preguntó con cierto brillo en los ojos.
—Perfectamente, amo —se percató de que el sujeto la observaba como un idiota enamorado y suspiró—. Amo, por favor no me vea así… me incomoda.
—Maka-chan —dijo sonrojado—. Te amo demasiado, ¿sabes?
—Sí, amo.
—Dime que me amas.
—Pero… amo, por favor.
—¿Sabes quién soy?
Claro que lo sabía, no era ninguna tonta. Él era el hombre que prácticamente le dio vida al local, dando de su dinero para ver chicas en trajes de sirvientas. Como le molestaba tener que decir lo que él pedía sólo por tener dinero.
—Albarn-san, tienes una llamada —le informó Liz.
Maka le preguntó con la mirada si era verdad; la chica de ojos celestes le guiñó el ojo, indicándole que era para salvarla de Giriko. Agradeció su gesto en silencio.
—Ya voy.
Ese fue otro día normal de trabajo, donde Giriko la acosaba y los demás clientes querían su atención. No entendía por qué todos la pedían, ella era cortante, fría, insensible, seria, entre otras cosas. Las personas sí que eran raras.
Guardó su ropa de trabajo, para ponerse su uniforme. Suspiró, arreglándose y despidiendo al personal que aún no se retiraba.
Caminó por las oscuras calles en Death City sumida en sus pensamientos. Hoy tendría que acostarse tarde, para que le diera tiempo de hacer su tarea y estudiar un poco. El ir tan distraída provocó que chocara con alguien, cayendo bruscamente en el piso.
—Lo siento —escuchó una voz masculina y levantó su mirada, encontrándose con un par de ojos rubíes que la miraban curiosos.
—Evans-san —logró articular después de haber visto aquellos hermosos orbes, nunca los había mirado con atención.
—Albarn-san. ¿Qué haces aquí? —preguntó, no era normal verla a ésas horas de la noche, bueno… no era normal verla fuera de la escuela.
—Fui… a hacer unos mandados —levantó su mano izquierda en la cual cargaba varios objetos.
—¿A ésta hora?
—Sí.
—¿Quieres que te acompañe a casa?
—No.
—¿Segura?
—Evans-san, soy perfectamente capaz de cuidarme a mí misma.
El albino lo dudaba, la chica se veía flacucha, débil y de alguna forma sentía la necesidad de protegerla. Sacudió la cabeza por esos pensamientos extraños y la miró con dureza insistiendo más, hasta que la hartó y terminó aceptando. Sonrió triunfante e intento hacerle plática, pero no salió como él deseaba.
Esa mujer no se daba cuenta quién era él, no le había preguntado de su familia, específicamente de su hermano Wess. Le causaba curiosidad por qué estaba tan callada. Cualquier chica normal gritaría de felicidad sólo por hablarle o, en su defecto, chocar contra él.
—Oye…
—Ya llegamos —Soul observó la enorme casa donde vivía, abrió los ojos como platos y una sonrisa torcida se formó en sus labios.
—Con razón.
—¿Disculpa?
—Con razón no intentabas ser linda y tierna conmigo.
—No entiendo.
—Eres rica, ¿no? —observó cómo la mirada de la chica se endurecía.
—No tiene que ver contigo. Adiós, Evans-san.
Se sorprendió por la frialdad con la que lo despidió y se fue molesto. Maka entró su casa y al entrar lo primero que escuchó fue el grito de su madrastra.
—¡Estás en problemas, Maka!
—¿Por qué? Compré lo que me pidieron.
—Cállate. Hoy en la mañana no te vi.
—Tenía algunas cosas que hacer en la escuela y…
—¡No me importa! ¡Recibirás tu castigo!
—Pero…
—¡Ahora!
Se dirigió a la habitación del castigo y escuchó las risas de sus hermanastras, maldijo en su interior y entró al cuarto.
—Bien, elige con qué te castigaré —Maka observó los opciones de castigos.
Había unos guantes con puntas filosas… aún recordaba cuando lo estrenar, no pudo ir a la escuela durante meses; también había un bate, una raqueta y más.
—Adivina, compré un nuevo juguete que te gustará —la chica levantó la vista y sus ojos se llenaron de lágrimas al ver el látigo que cargaba la mujer.
No, señor. No iba a llorar.
Porque sólo restaba un año de sufrimiento y podría irse a donde ella quisiera. Tenía bastante dinero ahorrado, se atrevería a decir que podría rentar un apartamento agradable durante unos meses.
Solamente quedaba resistir. Después todo se arreglaría. Se iría lejos, muy lejos de ahí.
Nunca más volvería.
Maka abrió sus ojos cuando sonó la alarma, se intentó levantar, pero le dolía todo el cuerpo; usando toda su energía se levantó y fue al espejo para revisar la parte del cuerpo afectada la noche anterior.
Mierda.
«Tranquila, Maka. Un año, un año más y se acabó.»
Alñdjlfajsdlkfsdf
Olis
xD
Bueno~ aquí está el primer cap de The Real Cinderella o TRC (como Tsubasa Reservoir Chronicles(?)) Vale ya.
Ya tengo Beta para mis fic's de Cambios y TRC:
¡Demos un aplauso a...
Ellie77! (Sí, Jumbiie. Te mentí, ella es mi Beta sdlñafjñsdlfjsdfsd)
Gracias, esposa mía! Me lo enviaste tan rápido como un rasho~
Quiero avisar, Soul y Maka irán a paso lento, porque pueden ver que nuestra Makis no tiene amiguillos y no piensa en cambiar eso... aún. En el próximo cap veremos más sobre Soul, aún estamos en la introducción a las vidas de los personajes~ Lentos pero seguros!
Amarán a Tsubaki, y Black tendrá su propia papel importante en la historia, al igual que Kid y los demás~
Sé que estoy dejando muchas dudas aún, pero se irán resolviendo conforme avance esta historia bien loquilla que se me ocurrió c:
La vida de Maka es difícil, mucho... es complicada y tardará en resolverse, me deprime escribir lo que le hace la bitch de Arachne :c y Kim, al igual que Jacqueline son unas aslfjñaslkfjalsdkfjlsd!
Respondiendo reviews~:
Ellie77: ¡Amor! Fuiste la primerilla en ver mi nuevo fic :D Y saludos a mis cuñadas, suegro y suegra (?) Añlkjdfñlkasjdfksd yo amo cómo escribes tú, y más cuando me corriges con tus bellísimas palabras de amor~ (?) Espero tus actualizaciones *v* Love 'ya!
Julian & Jumbiie Hana Roth: xD "queridos"? Sólo el de Jumbiie, porque Julian... .l. (?) Vale no... xD Tranquis, tranquis, todo a su tiempo~ asñlfaskdjfñlkasdf y tu lemmon está ya casi terminado! asñldfjasdklfjs D: Y Julian, nos queremos tanto que nos tratamos así (?) (te amo más Ellie, cariño~ jé... añlfjsd)
Camille Weasley: Oh, gracias! Ojalá te siga pareciendo interesante esta actualización! c:
tsuki 1416: Añljkdsfñalkjdsf, aquí actualicé~
Maka Death: Creo que me estás acosando D:! Te acusaré con mi esposa! (?) Ah, vale no. Bromis~ xD
bellaswan19: Aquí está la conti, pillina~
robinevans: D: Sí, pobre Makita le pegan u.u me alegra que te haya gustado mi fic nuevo~ slfñajsdfjaldsfsd
SaSuHiNa-EvAnZ: Olis olitis! (?) Okay no... xD aquí está la conti!
hikary-neko: xD A lo mejor lo hicieron! Eso de que ven el futuro y todas esas salñdfjlsdk cosas! *aplausos* me alegra que la hayas superado xD añsldfjsdklfsd
TCHini: Yo entiendo, entiendo c: hablando de Mentiras... está en hiatus, no me siento inspirada para continuar la historia, además de que la leí y realmente escribía feo antes.. xD adñslfjsdñklfsd Aquí explican mejor su situación, ojalá te haya gustado c:
¡Me siento halagada por sus 10 reviews! skañjfldsjflsdf
Cambios Capítulo 3 "¿Oportunidad?" Está en proceso, aún no lo acabo y me falta bastante, para la próxima semana estará listo ¡Pinky Promise! (?)
Ojalá les haya gustado este cap! Hasta la próxima!
By.
Ren77 Miyamoto~
