Ola ke ase?

¡Aquí está el segundo cap de TRC! Yeiii!

...

Jé.

Soul Eater no me pertenece, sólo la trama c:


Capítulo 2

"Mi primera amistad… ¿forzada?"

Maka escuchó un ruido proveniente de la ventana, se acercó y la abrió viendo pasar un gato de un extraño pelaje morado con ojos color ámbar. Abrió sus orbes esmeraldas lo más que pudo y se permitió esbozar una sonrisa casi imperceptible, tocó con delicadeza el suave pelaje del animal para después cargarla y estrecharla en sus brazos.

—Blair —la llamó con anhelo al mismo tiempo que la abrazaba con fuerza.

La aludida ronroneó y lamió la mejilla de su ama. Aracne la había obligado a correr a Blair, le había amenazado con matar a su preciada mascota sino hacia caso a su petición. Maka sabía que no era ninguna broma y termino echando a su gata, rogando en silencio que regresara.

—Nunca más vuelvas a salir sin que yo lo diga, por favor —Blair la miró con atención y restregó su cabeza en la mano de su dueña —. No permitiré que te hagan nada nunca.

La gatita era lo único que le quedaba de su padre y si le ocurría algo…

No, no podía pensar en eso ahora.

—Me tengo que arreglar para ir a la escuela, ¿vale? —La dejó sobre su cama y se arregló como todos los días, pero con un poco de prisa—. Ya me tengo que ir, ¿nos vamos juntas? —atravesó el marco de la ventana y saltó al árbol como siempre lo hacía para irse al colegió.

Caminó hasta Shibusen y entró como siempre a su salón. Cuando se sentó en su respectivo pupitre sintió su espalda arder. «Mierda. No me puse nada para el dolor…».


Tsubaki Nakatsukasa terminó de preparar sus dos desayunos y los guardó antes de ir a ver cómo se encontraba su hermano de 20 años, Masamune.

Sus padres, que eran personas bastante adineradas, casi no pasaban tiempo en su casa por el trabajo que tenían. La familia Nakatsukasa era bastante unida, hasta que una rara enfermedad atacó al hijo mayor y sus progenitores tuvieron que laborar más y más para cubrir los gastos que se necesitaban.

Sin embargo, Tsubaki era feliz, su hermano aún estaba con ellos y no había tenido recaídas desde hace 3 meses, lo cual era una mejora considerable. La menor no podía evitar sentirse eufórica de que quizá Masamune estuviera cerca de superar su enfermedad.

Entró al cuarto de su hermano y se sentó en la silla enfrente de su cama. Masamune abrió los ojos en cuanto sintió la presencia de su hermana, al verla le sonrió con amor, como siempre lo hacía.

—Buenos días, Tsubaki. ¿Cómo amaneciste hoy?

—Bien, onii-san. ¿Y tú?

—Perfectamente. ¿Ya preparaste tu desayuno de hoy?

—Sí, lo tengo listo. Sólo vine a saludarte y a ver cómo estabas.

—Estoy perfectamente, siempre te estás preocupando por mí. Relájate.

—Lo sé, pero no puedo evitarlo.

—Tsubaki, cuando regreses, cuéntame cómo te fue en la escuela.

—Por supuesto. Cuídate, onii-san. —le regalo una de sus tantas sonrisas y salió de su habitación.

Siempre le contaba a su hermano todo lo que le ocurría, quería hacerle sentir como si él fuera él que estuviera viviendo todo aquello. A veces, Masamune le daba consejos de qué hacer o le ayudaba en su tarea. Quería demasiado a su hermano.

Una limosina se encontraba estacionada cuando salió de su casa, su mayordomo la estaba esperando. Le sonrió como siempre solía hacerlo y éste le abrió la puerta del vehículo para que entrara y pudiera llevarla hasta su escuela. Durante el camino Tsubaki se dedicó a pensar en cómo podría relacionarse con Maka, sin que ella la rechazara. Por lo menos hoy tendría que aceptar desayunar con ella. No podía negarse… ¿o sí?

—Señorita Tsubaki, hemos llegado. —anunció el mayordomo abriendo la puerta para que ella pudiera salir.

—Muchas gracias, Eliot-san. Tenga un buen día.

—Igualmente, señorita.

Bajó y se dirigió a su salón, encontrándose con la persona que últimamente ocupaba muchos de sus pensamientos. Se sentó en su lugar y cuando le iba a hablar notó que se encontraba un poco rígida… como si le doliera algo.

—¿Se encuentra bien, Albarn-san? —la aludida dio un respingo.

—Ah, Nakatsukasa-san. Sí, estoy bien… Perfectamente —se dio cuenta del tono forzado que empleaba la chica y decidió usar su as bajo la manga.

—Albarn-san —llamó su atención y ésta volteó a verla.

—¿Sí?

—Es que, hoy que me levanté, preparé mucho desayuno, y pues, quisiera compartirlo con usted.

—¿Conmigo? —Tsubaki asintió y observó el pequeño brillo en los ojos de Maka—. Eh… No sé, Nakatsukasa-san… yo…

—Insisto. Por favor —Maka suspiró y asintió, haciendo que Tsubaki se levantara bruscamente de su asiento con una sonrisa deslumbrante—. Oh Dios, gracias. No la defraudaré, todos dicen que cocino delicioso, espero le guste. ¿No quiere un aperitivo antes de las clases? Traje algunas cositas que se pueden comer y yo…

—Vale, vale. Pero no haga tanto escándalo —dijo seria y la joven de cabellera negra asintió sacando unas galletas.

—Yo las preparé, toma las que desees —Maka levantó una ceja ante el cambio de "usted" a "tú"—. Oh, lo siento. Es que me emocioné y yo…

—Como sea.

¿Eso quería decir que le estaba permitiendo usar "tú" en vez de "usted"? ¡Oh por Dios! Podría saltar de la euforia. Le hubiera preguntado si podía llamarla Maka, pero eso sería llegar muy lejos, y no quería que por ese error perdiera lo que acababa de conseguir.

Comieron un poco de galletas hasta que Maka se sintió observada, un escalofrío pasó por su cuerpo, una sensación extraña…Levantó la vista, fijándose en las orbes rubíes que la miraban intensamente.

—Buenos días, Soul-kun. —saludó la chica de cabellos negros al albino.

—Buenos días, Tsubaki. —respondió y se sentó enfrente de ella.

—Traje galletas, ¿quieres? —preguntó y el albino asintió tomando una de las galletas que se encontraban en el escritorio de Maka. Tsubaki lo miró y Soul, al sentirse observado volteó a verla, Tsubaki le dio un codazo y apuntó con la cabeza, discretamente, hacia la rubia. Soul suspiró.

—Buenos días, Albarn-san.

—Buenos días, Evans-san.

¡Lo estaba saludando como si no la hubiera acompañado ayer a su casa! ¡Debería agradecerle! Era como si… como si… como si no le importara que él —«¡Él!»— le hubiera hablado.

Lo más seguro es que la pobre no supiera quién era, pero ni modo, ella se lo perdía. Aunque a él no le molestaría que Maka le pidiera acompañarla a su casa de nuevo, de esa forma no le pasaría nada y… ¿por qué se preocupaba por ella?

Negó con su cabeza varias veces, quitando esos pensamientos tan extraños que tenía. La joven rubia no era tan guapa como debería ser su novia, esperen, ¿por qué estaba viendo si ella era capaz de ser su novia? Dios. Se estaba volviendo loco.

Bueno, tal vez su cabello rubio cenizo era lindo, se veía suave y bastante brilloso. Su cara era fina, con unos tiernos cachetes que siempre mantenían un ligero rubor rosa. Está bien, está bien, sí era linda, pero sus ojos eran bastante extraños, con los lentes que llevaba puestos, se notaban grandes y su verde era algo opaco… es decir, extraño.

Sonó el timbre y alguien pateó la puerta del salón.

Tsubaki dirigió su vista a donde se había escuchado ese estruendo, su corazón empezaba a acelerar su pulso. Un chico de cabellos azules y ojos verdes entró al salón soltando unas ruidosas carcajadas, proclamando que sólo un dios como él podía llegar a tiempo a clase con tanta gracia.

Soul escuchó el timbre del receso y guardó sus cuadernos, aunque realmente no estuvo poniendo mucha atención en clase. Vio que Tsubaki tomaba una mesa y la colocaba enfrente de la de él y Black Star hacía lo mismo, sólo que él puso su mesa junto a la del albino.

—Albarn-san. Acuérdate que prometiste desayunar conmigo —recordó Tsubaki con una risita observando como Maka quería salir del salón, ésta suspiró y tomó una mesa poniéndola junto a la de ella.

—Sí, sí. Vale.

—Oye, ¿esos lentes no son muy feos? —Comentó Black Star.

—¡Black Star! —le regañó Tsubaki.

—¿Qué?

—No. No son lo suficientemente feos para que los quiera cambiar —respondió Maka sin tomarle mucha importancia.

—¿En serio? ¿No te gustarían unos nuevos? —inquirió Soul.

—No.

—Bueno… Aquí está tu desayuno, Albarn-san. —le ofreció un recipiente envuelto en un pañuelo rosa.

—Gra… Gracias. —murmuró Maka tenuemente sonrojada.

Abrió el recipiente y se le hizo agua la boca. «¡Qué aspecto más delicioso!» gritaba en su interior. Estaba dividido a la mitad y en la parte superior había salchichas, croquetas de pollo y sushi; mientras que en la parte inferior había una buena porción de arroz con una cereza en el centro.

—Espero te guste, Albarn-san.

—Gracias por la comida —dijeron todos al unísono.

Maka tomó una de las croquetas con sus palillos y la comió. Sentía ganas de llorar. «¿Hace cuánto tiempo no como algo así de delicioso?». Aunque la respuesta la sabía: desde que su padre se fue y su madrastra tomó su custodia.

Terminó de comer y volteó a ver a sus compañeros, quienes platicaban riéndose de vez en cuando. Escuchaba todo lo que decían, pero seguía sin querer reírse. ¿Acaso se había convertido en una amargada? Sí, era lo más seguro.

Tsubaki la miró y sonrió. Le preguntó si le había gustado la comida, la rubia asintió. Sonó el timbre y acomodaron las mesas. Maka se sentó en su lugar, mirando hacia donde hacía unos minutos había estado comiendo con sus compañeros. Sintió un calor extraño en su pecho, pero decidió ignorarlo, llegó el maestro de esa clase y se centró en sus estudios.


Chrona Makenshi miraba apenada la escuela preparatoria Shibusen, lugar en donde estudiaba personas, o con mucho dinero, o mucha inteligencia, cosas que ella no poseía. Hasta tenía que trabajar de cocinera en el Café Maid Spartoi para poder pagar su colegiatura y mantener a su hermano de 10 años, Ragnarok, puesto que su mamá… no le ayudaba mucho que digamos.

La joven miraba la hora cada vez que podía, esperando a que dieran las dos en punto y que saliera su compañera de trabajo Maka. La jefa Liz-chan la mandó a buscarla, pues hubo problemas con una de las maid's y ésta fue despedida, así que tenían que encontrar a alguien que cubriera el espacio en que la otra trabajaba. Chrona se había ofrecido, pero Liz se negó diciendo que ella ya trabajaba demasiado y darle el papel de mesera sería mucho para ella.

La chica suspiró. Por suerte, alguien había escuchado sus plegarías y el timbre de salida sonó. Se paró en el muro derecho de la entrada, para ver cuando Maka saliera.


La rubia se levantó de su lugar y arregló sus cosas, se dirigió a la salida cuando alguien la llamó.

—¿Pasa algo, Nakatsukasa-san?

—Yo… —se quedó callada un rato y Maka volvió a dirigirse a la salida—. ¡Albarn-san! ¿Tienes un número de celular?

—¿Sólo era eso? —preguntó.

—Yo… sí…

—Pues… no tengo —respondió haciendo que Tsubaki bajara la cabeza derrotada, sintió algo de pena por ella y suspiró—. Pero si quieres contactarme en las tardes… —la chica alzó la cabeza los ojos le brillaron —. ¡Tiene que ser una emergencia! —asintió—. Contáctame a este número —tomó un bolígrafo y escribió el número de Spartoi en la mano de Tsubaki.

—¿Enserio?

—Sí…

—¿Enserio?

—Sí. Pero tiene que ser una verdadera emergencia. Cuando alguien te contesté, di rápidamente que me buscas.

¿Por qué le estaba dando el número de su trabajo en vez de ignorarla como lo hacía normalmente? Simplemente porque algo le decía que tenía que dárselo.

Death the Kid caminaba por los pasillos de la escuela, se dirigía a la salida para esperar su limosina e irse. Paró en la entrada del Shibusen, donde, al voltear se encontró con la cosa más "simétrica" del mundo. Chrona miraba fijamente la escuela, esperando a que saliera la rubia. Pero para su sorpresa, en lugar de ver a Maka, se encontró con un par de ojos ambarinos mirándola con atención.

—No sé cómo lidiar con acosadores —murmuró la chica avergonzada. Kid se acercó a ella.

—¿Quién eres?

—No… no debo de hablar con extraños.

—Yo soy Death the Kid. Hijo del director de Shibusen. ¿Quién eres, chica simétrica? —Preguntó, sus hermosos ojos parecían brillar.

—Soy… Soy Chrona Makenshi…

—¡Eres tan simétrica! —Gritó mientras la tomaba de la mano. La chica temblaba, solo esperaba que alguien la salvara.

—¿Makenshi-san? —Pronunció la "salvadora" de Chrona, ésta se soltó del agarre del chico y corrió hacia Maka, escondiéndose detrás de ella—. ¿Qué pasa?

—¡Es simétrica! —Volvió a gritar Kid.

—Death-san, la está asustando. Por favor compórtese —regañó Maka y el chico hizo una mueca de decepción, notando que su limosina ya había llegado. Miró por última vez a su chica simétrica antes de subir e irse a casa.

—Albarn-san. Gracias por salvarme —Chrona suspiró.

—De nada… supongo. ¿Qué pasó? ¿Qué haces aquí? —Preguntó curiosa. Makenshi nunca había ido a buscarla a su escuela, y ella trabajaba hasta dentro de una hora.

—Ah, es verdad —procedió a contarle lo sucedido, a lo que la rubia aceptó la propuesta, yéndose junto con ella rumbo al trabajo.

—Makenshi-san, ¿usted va a la escuela Archnofobia? —Preguntó Albarn, impulsada por la incomodidad mientras caminaban. ¡Rayos! Por eso le gustaba ir sola al trabajo.

—Yo… eh… eh… sí.

—Oh. Es una escuela pública, ¿no?

—Sí. Es bastante barata y la educación es normal.

—Qué bueno.

—Y usted, Albarn-san. ¿Por qué trabaja de medio tiempo si estudia en el Shibusen?

Maka siguió caminando, como si no hubiera escuchado la pregunta de su acompañante. Chrona solo se preguntaba si había dicho algo malo.


Un Chevrolet negro avanzaba por las calles, siguiendo disimuladamente a un par de jóvenes. Éstas caminaban en silencio. El vidrio polarizado del carro bajó lentamente, dejando ver aquellos ojos azules que miraban a las chicas, quienes eran inconscientes de la observación del hombre. Subió el vidrio y miró a su acompañante.

—Es ella.

—Uh —canturreó—. Es bastante tierna. Creo que es hora de que empiece mi trabajo, ¿no?

—Así es, mujer. Se nos están pagando mucho por ello.

—Aunque tardaste bastante en encontrarla, Joe.

—Lo sé.

—Mañana empiezo, ¿no?

—Sí.

La mujer con lentes oscuros vio que se alejaban las chicas y miró intensamente a la rubia.

—Prepárate, Maka Albarn.


Soul Evans paseaba con su amigo Black Star, quien a cada momento hablaba sobre su "divinidad" y cómo las chicas no podían resistirse a él. El albino lo escuchaba aburrido. No entendía cómo podía querer estar con muchas…

—¿Y tú, viejo?

—¿Yo qué?

—Ya sabes, ¿cuándo piensas estrenarte?

Soul se sonrojó violentamente mientras que Black empezaba a carcajearse por su reacción.

—¡Ya no eres un crío! ¿Por qué te sonrojas? —preguntó quitándose las lágrimas de la risa.

—Yo… Eso debería ser especial ¿no?—dijo haciendo un puchero.

—Para la mayoría de las chicas en la escuela sería "especial" estrenarte con alguna de ellas.

—¡Cállate! —respondió sonrojándose más.

—Además, para ti no es una cosa nueva que las chicas te deseen.

—No. Supongo que no —coincidió con él, recordando a Albarn, quien no lo había tomado en cuenta, y era como… inmune a él.

—Conozco esa cara —canturreó con una sonrisa pícara.

—¿Cara? ¿Qué cara, imbécil?

—Nunca lograrás herir el orgullo de un dios como yo con esas palabras. —dio una risa molesta y ruidosa. Soul se preguntó cómo lo aguantaba… tal vez era porque lo conocía desde que eran muy pequeños—. Además, tienes cara de enamorado. ¿En quién pensabas, Romeo?

—En nadie, Black. —mintió. No se podía enamorar de una compañera, y menos de Albarn. Ella era un poco extraña…

—Como digas, tiburón —se burló.

—No me digas así, es molesto.

—Para eso están los mejores amigos.

—Estúpido —soltaron una carcajada y siguieron hablando de trivialidades.


Maka se encontraba trabajando cuando Liz la llamó diciendo que era urgente, ésta fue corriendo a donde se encontraba la rubia alta, preguntándole qué ocurrió.

—Tienes una llamada urgente.

—¿De quién?

—Alguien llamada Tsubaki.

Maka empezó a enojarse, recordando que le dijo que sólo la llamara en emergencias. ¡Qué frustrante! ¿Qué no veía que la estaba interrumpiendo en su trabajo? Tomó el teléfono maldiciendo en lo bajo, hasta que escuchó unos sollozos.

—¿Nakatsukasa-san?

Albarn-san…—la llamó entrecortadamente—. Yo… lo siento… es sólo que…—sollozó, incapaz de poder hablar.

—¿Qué te pasó, Nakatsukasa-san? —Liz levantó una ceja curiosa de que Maka no estuviera hablandole de "usted" a la chica que llamaba por telefono.

Mi… mi hermano… está enfermo y… tuvo una recaída y yo… no sé qué hacer. ¡Estoy preocupada! Albarn-san… no sé qué haré si a mi hermano le sucede algo… —siguió diciendo.

Maka empezó a sentir un dolor en su pecho… ¿eso era normal? Volteó a ver a Liz, angustiada por los lloriqueos de su amiga. Pidiendo permiso con su mirada algo que no sabía si era correcto.

—Ve —susurró Liz con una sonrisa, finalmente alguien había logrado pasar por el muro de hierro de Maka.

—¿Dónde estás? —Preguntó.

En el hospital privado del Shibusen.

—Voy para allá, Nakatsukasa-san. No te preocupes.


Soul se sentó en la banca donde había estado el día anterior. Miró a los dos lados, parecía que esperaba a alguien. Checó la hora, marcaba las diez y media. Inevitablemente pensó que era tarde, pero… ¿para qué?

Volvió a mirar a ambos lados y se levantó metiendo las manos en sus bolsillos y caminó dirigiéndose hacia su casa.


Momentos antes de la llamada, Tsubaki se encontraba haciendo sus deberes dentro de su habitación, con una sonrisa plasmada en su rostro. Sinceramente, quería llamar a Albarn-san para hablar, sólo hablar, pero como ella había insistido que sólo lo hiciera en emergencias, desistió a la idea. No quería echar a perder el gran avance que había logrado por sus deseos egoístas.

Estaba terminando sus tareas cuando alguien abrió la puerta abruptamente. Tsubaki había solicitado que no la interrumpieran durante esos momentos, así que se levantó para llamarle la atención a quien fuera que la hubiese interrumpido, hasta que vio la cara horrorizada de la sirvienta que acababa de entrar.

—¡Tsubaki-sama! ¡Masamune-sama está…! —No terminó de decirlo cuando la chica salió corriendo y vio a su hermano en su cama teniendo un ataque.

Sin siquiera darse cuenta, ya estaba en el hospital Shibusen llorando. El doctor le decía que sus padres no podrían venir porque tenían mucho trabajo. Por primera vez en mucho tiempo, sintió dolor por su situación, acompañado de impotencia y soledad.

No podía llamar a Black, haría un escándalo; tampoco a Soul, éste no la ayudaría a sentir mejor. Sus amigas de la escuela… no… realmente no tenía amigas, éstas sólo la buscaban cuando querían algo de ella. No era que le importase, pero necesitaba alguien para hablar. Un hombro para apoyarse.

Sacó un papelito de la falda que tenía y contempló el número, se dirigió al teléfono para marcar.

Ahora, se encontraba sollozando y oyó que alguien la llamó, giró su cabeza para responder cuando vio de quién se trataba. Sus ojos brillaron y una lenta sonrisa se dibujó en su boca.

—¡Nakatsukasa-san! ¿Qué sucedió? —Preguntó intentando no sonar preocupada.

—Albarn-san… —se levantó y la abrazó, sobresaltando a la rubia, quien sólo atinó a palmear su espalda y escuchar lo sucedido.

—Tranquila… yo… —no sabía qué decir, no había tenido amigos desde hace bastante tiempo, así que no recordaba muy bien que se decía en ese tipo de situaciones—. No te preocupes.

—¡No había tenido una recaída desde hace mucho! —Siguió sollozando, abrazando a la rubia más fuerte.

—Siempre contarás conmigo, nada malo pasará.

Al oír esas palabras, Tsubaki lloró aún más y Maka logró hacer que se sentara en la sala de espera.

—¿Usted es familia de Nakatsukasa-san? —Preguntó el doctor refiriéndose a Masamune, a lo que Tsubaki asintió—. Ya lo hemos estabilizado, puede pasar a verlo si quiere. Tuvo una recaída, pero no fue muy grave, tomando en cuenta su enfermedad, fue bastante suave. No se preocupe, sólo pasará una semana aquí y podrá regresar a su casa.

—¿Enserio? —Preguntó la hermana menor.

—Sí, señorita Nakatsukasa.

—¿Ves? Todo salió bien. —le reconfortó Maka con una tenue sonrisa en el rostro que su compañera logró vislumbrar, ella sonrió también. Se secó las lágrimas y se levantó.

—Vamos las dos. Quiero presentártelo.

—¿Eh? —Tsubaki ya la había tomado del brazo y se dirigían hacia la habitación donde se hospedaba su hermano mayor.

Llegaron al lugar. Maka observó a un chico un poco pálido, conectado a varios aparatos. Con ojos púrpuras claros, cabello negro y largo, bastante parecido al de Tsubaki, y se notaba que el tipo era bastante alto.

—Tsubaki, qué bueno verte aquí —saludó con una sonrisa, hasta que vio curioso a la acompañante de su hermana—. Hola, ¿quién eres tú?

—Soy… Soy Maka Albarn, compañera de su hermana, Nakatsukasa-san —hizo una pequeña reverencia.

—¿Cómo te sientes, onii-san? —Preguntó preocupada.

—Bien, Tsubaki. No te preocupes —sonrió conciliadoramente—. Pero me siento bastante cansado, ¿podemos hablar mañana?

—Claro que sí, onii-san —dijo mientras sus ojos volvían a empañarse de las lágrimas.

—Buenas noches.

Ambas salieron del hospital y Tsubaki suspiró aliviada por su hermano. Maka la observó y decidió que ya era hora de irse a casa, ya era bastante tarde.

—¡Espera, Maka-chan!

—¿Maka-chan? —repitió la aludida confundida.

—¡Sí! —sonrió.

—Aún no somos tan…

—Tú dijiste que siempre contaría contigo. Eso nos hace amigas, ¿verdad? —Volvió a sonreír triunfante, a lo que Maka abrió los ojos como platos y su boca casi toca el suelo.

—Yo…

—Hasta mañana, Maka-chan —llegó su limosina y se subió.

Maka maldijo en lo bajo y se culpó a sí misma por eso, le había dado un pequeño espacio hacia su interior sin desearlo. Suspiró y se dirigió a su casa… tal vez podría arreglar ese error mañana.


El auto de mudanzas se movía regresando a su lugar de origen, dejando a una mujer la cual observaba la casa de al lado. Caminó al interior de su nuevo hogar, contoneando sus hermosas caderas. Tenía un cuerpo de envidia, sus enormes pechos que no estaban caídos, junto con su figura esbelta, que tenía las curvas donde debían estar, su hermoso cabello violeta y sus brillantes y juguetones ojos ámbares la hacían una mujer hermosa y requerida por los hombres. Claro, ella sólo elegía a los que seguramente la harían pasar un buen rato.

En la entrada de su casa vio a un bulto moverse y se asomó a ver qué era, sorprendiéndose al ver una gata con pelaje del mismo color que su cabello y unos ojos iguales a los de ella. Rió y la tomó entre sus brazos. De todos modos, los gatos eran sus animales favoritos.

—Nya —canturreó—. Joe se sorprenderá cuando vea lo parecidas que somos —dijo y volvió a mirar la casa de sus vecinos—. Será divertido jugar contigo después, Maka-chan.


So... ¿qué les pareció? :3

Se supone que en este cap hablaría más de Soul... pero como las historias siempre se escriben solas...

xD Bueno, se supone que no iba a tardar mucho, pero tuve varias complicaciones, como familiares y escolares, incluso tenía listo este cap desde hace 2 días, pero mamá se apoderó de la pc y no pude publicarlo xD además de que al día siguiente tuve una excursión escolar y me duele el cuerpo como no tienen idea! ;w;

¿Qué les pareció? Aquí podemos ver que Makis tiene su primera amiguis~ adsfjlksdñafjsdkl xD y nuestro Soulcito ya está notando un poco a Maka, adivinen qué esperaba sentado en la banca~ Jijí. Además de que no sabemos quién es la señorita de la última escena... ¿verdad? (?) xD ¿Qué querrá con Makis? D:

Gracias a mi hermosísima Beta Ellie77~ Te amo!

¡Bueno~ hasta aquí lo dejamos! ¡Ahora a responder reviews!

Ellie77: Cariño, para mí es un honor que seas quien corrige mis fic's c: jijí espero mejorar xD quiero llegar a ser tan genialosa como tú *v* Mi toque? slafjsdlñfjalksd y no está inspirado en Cenicienta! Cenicienta está inspirado en este! (?) Ah bromi :c xD Yo te amo más~

Jumbiie Hana: xD Sí~ te quiero mucho más que a Julian feucho c: añlsjdflsd Y creo que después de este cap respondo tu pregunta xDDD happy?

Maka Death: xD o: me acosas aunque no quieras (?) sañljsdklfjasd aquí está el cap c: y gracias xD igualmente~ adjsflñkjsdfasd

Gisselle Lee Evans: ¡No! xD Bueno... no! xD es Cenicienta y añljdfñldskfjd de Ren (?) akdfjsdfs xD ojalá te guste este cap~

Hikary-neko: asdlñfjlsdfkjds xD Gracias, fea c: por eso eres mi madre adoptiva (?) sdalfjlsdf xD LLORA!

SaSuHiNa-EvAnZ: Olis holitis~ añsdfjlsdkfjsd perdón por tardar! Pero intentaré escribir tan rápido como un rasho la conti~

Dany de Evans: asdflñaksdjflksd acosadora! D: sdañflsdjl xD gracias!

Love Anna: Anita~ cariño~ añlsdfjalsdkjs me alegra que te haya gustado c:

tsuki-chan: tsuki~ aquí está la conti, perdón por tardar x3 añlsdjfksdñl

Muse Princess: xDDD Sí! Pobre Maka :c asñdfjlsdk también me deprime escribirlo! xD y pronto, pronto los amarás asñdfjñlsdjflaskd gracias :D

Ailin Saavedra: xD Si quieres te ayudo con el inglés, I'm pretty good~ :3 me alegra que te hayan gustado mis otros fic's! asñlfjñsldkfsd igual me encanta Soul Eater! Y me encantaría recomendarte varios fic's del anime! fñasfjlasdk hay tantos tan hermosos~ jhklñgfjkgk Tengo ese libro! Pero me aburrió así que no lo he terminado... si está bueno? sdñafjklsdf Gracias por tu comentario! lskafjñsdjlfkasd

Me encantan sus reviews~ adñfjslñfjlaksd siento que podría morir de felicidad cuando los leo c: y les quiero invitar a leer mi primer lemmon... si no es molestia! xD

Lo pueden buscar en mi perfil y se llama Una extraña sensación. Es un KxC, y quisiera saber su opinión respecto al lemmon xD

afñjlsdkjflsd

Cambios Capítulo 3 "Oportunidad" Está pausado temporalmente, no se me acomodan las ideas, pero no os preocupéis, que tan pronto como pueda lo termino y lo subo C:

Espero sus reviews~

Los amoooo~

By.

Ren Miyamoto