Ola ke ase?

Mejor tarde que nunca.

Agradecimientos a Ellie77 por su paciencia y ser mi Beta. Te amo, querida!

Soul Eater no me pertenece, sólo la trama :I


Capítulo 4

"Un vestido para Cenicienta"

Soul entró a su habitación cerrando silenciosamente la puerta. Se adentró en ella y, una vez vio su cama, se lanzó a ésta y miró hacia el techo con la sonrisa que no se le había podido quitar desde aquella tarde.

«—No te preocupes, Soul-kun. Maka-chan definitivamente irá a la fiesta.»

Aquella frase no dejaba de sonar eso en su cabeza, haciendo que se sintiera estúpidamente feliz; eso lo desconcertaba, pero no le quitaba su sonrisa de Chesire. Se levantó de su cama y observó el piano que se encontraba en la esquina de la habitación.

Se sentó en la banca y observó las teclas deseosas de ser tocadas por sus manos. Hacía varios años que no tocaba por culpa de su madre y sus insultos de que no era tan bueno como Wess con el violín. Aunque en ese momento lo que más deseaba era interpretar en música esos sentimientos que querían salir sin control de su pecho. Empezó tocando con su mano derecha una de las teclas blancas, seguida de una negra, para tocar dos blancas después. Comenzó con una melodía dulce, con una sola mano. Con la izquierda empezó a tocar tonos armónicos, hasta conformar una sola canción.

Aquella canción llegó a los oídos del personal que residía en la mansión. El público del joven escuchaba maravillado esa hermosa melodía de piano. Era extraño; Soul siempre hacía canciones oscuras y tétricas. Pero esta era dulce y acogedora. Afloraba sensaciones que estremecían el corazón.

Anabelle Evans se encontraba en su habitación, escribiendo una nueva canción para una famosa cantante que le pagó para realizar su trabajo. Su esposo, Marcus Evans, se encontraba acostado, disfrutando de la relajación que le faltaba desde hace un tiempo. Ambos se tensaron en el momento en sus oídos captaron aquella melodía. El hombre se levantó y sonrió yendo directamente hacia su esposa y con su mano derecha acarició su hombro mientras que con la otra le limpió las lágrimas que salían de sus ojos. Anabelle sonrió tiernamente, levantándose para besar a su esposo y abrazarlo.

Sunshine estaría feliz.

—Lo sé —murmuró su esposa y lo volvió a besar.


«Definitivamente pensó Tsubaki—, Maka me amará después de esto.»

—Buenas tardes, me gustaría hablar con Ralph Lauren.

¿Quién habla? —preguntó la señorita del otro lado de la línea.

—Habla Nakatsukasa Tsubaki.

Oh. Señorita Nakatsukasa.

—Así es. Quiero hablar con él en este momento.

Ajá... Sí, claro, «señorita Nakatsukasa». —Tsubaki escuchó cómo le colgó y maldijo internamente. Marcó otro número que hacía bastante tiempo no ocupaba.

¿Tsubaki? —Se mantuvo un rato en silencio, escuchando que la otra voz volvía a repetir su nombre. Las lágrimas se agolparon en sus ojos pero pestañeó para quitarlas.

—Padre… Necesito un favor.

Maka se merecía ese regalo.


Su trabajo empezaba a ponerla con los pelos de punta, ¡estaba harta de Giriko y sus acosos! Ojalá pudiera darle una bofetada con todo el resentimiento que guardaba por él, mas no podía hacerlo si quería seguir trabajando ahí. Además de que la paga era bastante buena, no podía darse el lujo de que la corrieran. Y ajeno a todo eso, Makenshi-san empezaba a agradarle… Estúpida Tsubaki que ha estado arruinándola con ver los puntos buenos de los demás. Era más fácil cuando todos le daban igual.

Escuchó un chillido y salió corriendo, entre agitada y asustada, por lo que podría haberle pasado a aquella persona… ¡Qué mierda! ¡Ella no era así! Disminuyó la velocidad de sus pasos hasta caminar indiferente y fue a la entrada. Ahí se encontraban dos rubias abrazadas.

—¡Patty! ¡Hermanita! —chilló Liz—. ¡Bienvenida!

Una pequeña de más o menos 10 años con cabello rubio como el sol y ojos azules cristalinos miró con alegría a su hermana mayor y sonrió inmensamente. Maka pareció deslumbrarse con aquello.

—One-chan—dijo la infante con una voz aguda y tierna—, vine a visitarte.

—De eso ya me di cuenta, ¿cómo estás, Patty? Te han tratado bien en la primaria, ¿verdad?

—¡Sí! Todos son amables conmigo aunque acabo de entrar ahí. —La pequeña volteó y observó a Maka con curiosidad, se soltó de los brazos de su hermana para llegar hasta ella, viéndola con una sonrisa—. ¡Hola! Soy Patty. Eres muy linda, ¿quién eres?

¿Linda? ¿Linda ella? Los niños sí que eran raritos.

—Mi nombre es Albarn Maka, tú debes de ser Patty, la hermana de Liz.

—¡Sí! Soy yo. Oye, Maka-chan, tus ojos son bonitos. —Le sonrió y el pecho de la aludida se contrajo.

—Gra-gracias. Bueno, Liz —miró a la rubia mayor—, me tengo que ir, ya es tarde. Patty, nos vemos.

—Pero, Maka-chan, Patty quiere hablar más contigo.

—Será para otra ocasión. —Las comisuras de sus labios se levantaron levemente, a lo que Liz reaccionó.

Cuando iba a decir algo, Maka ya se había ido y su pequeña hermanita estaba viéndola con curiosidad. Salió de su tienda, cerrándola y fue con Patty al parque; aunque fuera un poco tarde, podía jugar con ella. Mientras estaba pillándola, recordó que ya había pasado un tiempo desde que entabló con Maka una conversación que no fuera de trabajo.

—Un día…


Maka caminaba hacia su casa por el camino de siempre. Vio la banca que estaba a mitad del sendero, ahí había alguien sentado, mas no prestó demasiada atención. Luego de eso una persona la tomó del brazo, Maka giró su rostro, un poco asustada, encontrándose con un par de orbes rubíes que parecían brillar.

—Ma… Albarn-san.

—Evans-san. Nos volvemos a ver —inclinó su cabeza en señal de saludo… y despedida.

—Ah, ah, ah. Yo… Espera —se sonrojó al notar que le hablo muy informal y carraspeó corrigiéndose a sí mismo—. Yo… bueno, es que… quería… —¿Qué tenía que hacer o decir para poder estar un rato más con ella?

—¿Sí? —Sus ojos esmeraldas lo observaban impacientes mientras que su corazón parecía salir de su pecho.

—Bu-bueno, este… pues…

Ese chico sí que era raro, pensó Maka, aunque sus ojos eran realmente hermosos. Un precioso color carmesí con diferentes matices si lo observabas atentamente. Miraba sus ojos fijamente, observando cierto deje de nerviosismo en estos… Al igual que en los de ella.

¿Por qué me estoy poniendo nerviosa?

No lo sabía. Lo que sí tenía claro era que el joven también poseía unos rasgos bastante finos. Su nariz estaba perfectamente hecha, con una hermosa curva para terminar redonda y no tan grande, pero tampoco tan pequeña. Una boca perfecta, un labio superior no muy grande y definido; el contrario a éste era más grueso y notablemente terso.

Debía dibujarlo.

Notó que el joven se sonrojaba poco a poco pero aún mantenía su mirada fija en ella, parecía esperar una respuesta. Oh, mierda.

—¿Qué habías dicho?—Sintió como sus mejillas se ponían calientes. Joder.

—Yo… quería decirle que puede llamarme Soul. —La joven abrió sus ojos esmeraldas sorprendida por el permiso y también por los latidos acelerados de su corazón.

—Bueno… Soul-san.

Su nombre nunca había sido importante para él… hasta hoy. Maka lo decía de una forma especial; parecía que cuando salía de sus labios color cereza parecía acariciar sus oídos hasta hacer una melodía que le gustaba… Y mucho.

Escuchó a la joven suspirar y salió de su ensoñación mirándola.

—Dije que… —Las mejillas de ella se pusieron un poco más rojas—. Que también puede llamarme por mi nombre de pila. Adiós, Soul-san. —Se despidió dejando al joven encantado con su hermosa voz.

—Adiós, Maka.

¿Qué le estaba sucediendo con esa rubia?


—Gracias, Black. Como siempre estuvo increíble. Llámame si quieres repetir —dijo la joven antes de salir de la habitación donde se encontraba al aludido acostado en una cama, desnudo.

Black sonrió. Sí que había pasado un buen rato; esa Lilianne tenía una forma de enroscar las piernas alrededor de su cadera para potenciarse mientras envestía en su interior que… Ah, se iba a emocionar otra vez si lo recordaba. Además de que sus labios eran tersos y su forma de besar era tan apasionante que estaba seguro que la llamaría de nuevo para divertirse. Demasiada sensualidad en una mujer.

Su celular sonó sacándolo de sus pensamientos, lo tomó frustrado hasta que vio quién era la persona que lo requería en esos momentos.

Tsubaki.

La única chica que no podía tocar. La única a la que no se atrevía a ponerle un dedo encima o coquetearle. No quería lastimar a Tsubaki. Su hermosa e inocente Tsubaki.

¿Black? —Su dulce voz parecía un poco alarmada, tal vez fuera porque no había dicho nada en unos 10 segundos.

—¡Hola, Tsubaki! ¿Qué necesitas de tu dios hoy, eh? —preguntó con egocentrismo, una buena manera de disimular todas las emociones que le causaba la joven de cabello negro.

—Bueno, quería preguntarte si podrías venir a mi casa. Es que le compré un vestido a Maka-chan. —El joven se sintió confundido. ¿Quién demonios era Maka?—. Hablo de Albarn-san, la que te dio sus apuntes en matemáticas y química.

—¡Oh! —expresó —. ¡Ella! ¿Va a ir a la fiesta? Es un poco rarita.

Sí, esa joven Maka era extraña. Su forma de ser, distante, fría y seria; era exactamente lo que él evitaba. Pero aquella vez en que le explicó al joven Kid sobre matemáticas y él pudo escucharla, pudo entender perfectamente todo, mejoró bastante el concepto que tenía de ella. Además de que le regaló sus apuntes —sucios— de las materias que más odiaba y menos comprendía… Tal vez sí era una buena chica después de todo.

Además era su tipo… bueno, no su tipo tipo, pero al fin al cabo su tipo. Era de estatura media, su figura no era muy voluptuosa, pero eso se compensaba con sus largas y hermosas piernas. Su cabello cenizo que siempre amarraba en dos coletas, haciendo que cada vez que caminara se movieran al compás; aparte de sus ojos verdes, que en sólo una ocasión los pudo ver sin gafas frente a ellos…. Bastante guapa. Si se arreglara un poco estaría muy muy guapa.

Tal vez la seduciría… Ah, esperen, Soul.

A Soul le gustaba —o atraía— Maka. Y él, como el gran dios que era, no podía quitarle su aperitivo a su amigo. Con suerte y cuando la follara se cansaría y buscaría a otra… Hasta podría proporcionarle a alguna de sus amigas para que lo satisficiera en sus arranques lujuriosos después… Sí, sería muy big que Soul se volviera de los suyos.

¿Black? ¿Estás bien? —volvió a oír la voz de Tsubaki.

—Oh, tu gran dios estaba pensando en algo muy bueno.

¿Ah, sí? ¿En qué?

—Ya verás, Tsubaki. Ya verás.

Ok… bueno, nos vemos mañana.

—Hasta mañana, que sueñes con este ser big —escuchó una risita femenina.

Estaba a punto de colgar cuando escuchó un hilito de voz decir otra cosa y la joven de la otra línea colgó.

¿Por qué sentía tantas emociones revueltas cuando se trataba de ella? ¿Por qué, de repente, se sentía asqueado de las piernas de Lilianne enroscadas en sus caderas? ¿Por qué en vez de imaginar a una rubia voluptuosa en su cama, imaginaba a una chica de cabellos negros y unos ojos azul zafiro que veían a través del alma?

Pero sabía que no podía estar con ella. Ella era blanca, inocente… Y él era exactamente lo contrario, negro y promiscuo.

Ella era una flor sin olor. Y él una estrella negra.


Chrona tomó a su hermano de la mano y entró con cautela al hogar donde residían, una casa pequeña con dos cuartos. Abrió la puerta lentamente, intentando no hacer ningún ruido por si su madre se encontraba ahí.

—¿Chrona? —Maldición. Rayos, rayos.

—Ma-mande, madre.

Apareció en la puerta una mujer de una figura bastante hermosa… pero marchita. Sus ojos ámbares se veían un poco rojos, cansados y sin vida, con unas ojeras grandes, arrugas por toda su cara… Los efectos de la droga en ella.

—¡¿Dónde estabas?! —exclamó, asustando a su hijo pequeño quien se escondió detrás de su hermana—. ¿Trajiste dinero? ¡Necesito dinero!

—Pe-pero… Ragnarok… Ne-necesi-sita…

—¿Qué te he dicho sobre tartamudear? ¡Desesperas! ¡Ahora dame tu dinero!

—Ma-madre, yo… yo…

Una cachetada llegó a la mejilla de la joven de cabellos rosas, a quien se le llenaron de lágrimas sus ojos.

—¡Sólo piensas en ti! ¡Necesito ese dinero para pagar nuestras deudas y tú sólo lo quieres para tonterías de la escuela!

Medusa Gorgon, una mujer que en su época era bella y hermosa, hasta que se casó con Asura… un hombre vicioso que murió de sobredosis poco después del nacimiento de Ragnarok. La rubia terminó enfrascada en deudas por culpa de su difunto marido y acabó volviéndose igual que él… Viciosa.

Todos en esa casa sabían que aquella mujer no pagaría deudas, sino que compraría más químicos dañinos para su organismo, enfrascándolos en deudas mucho peores. Con peores personas. Ragnarok sólo esperaba el día en que alguien los rescatara. Mientras que Chrona sólo esperaba el día en que su hermano menor pudiera ser feliz para que ella respirara en paz.

Al final cedió a su madre y le dio la mitad de su ganancia obtenida. Le pediría a Liz que le diera horas extra, además le daría a su hermano el dinero de su comida de mañana. Tal vez ella no podría alimentarse, pero al menos su hermano estaría feliz.

—Gracias, Chrona. Si no fueras tan rara, podría considerarte mi hija —rió.

Su madre siempre hacía lo que podía para atormentarla.


—¡Al fin llegaste! —chilló Tsubaki cuando vio que su amiga entraba por la puerta. Corrió a abrazarla y la apretó con bastante fuerza.

—Tsu-Tsubaki… —dijo entrecortadamente—. Me… me las… lastimas…

—¡Oh! —La soltó a lo que la joven respiró hondamente—. ¡Lo siento! Pensé que no vendrías.

—Bueno, ¿qué querías decirme?

—¡Te conseguí un vestido!

La chica de cabellos negros había logrado pedirle a su padre que le hiciera un favor. Claro, no dijo para quién era, pero su padre ni preguntó. Él logró comunicarse con Ralph Lauren para que le diera un vestido de su colección. Como ellos eran amigos íntimos, le llamó enseguida a Tsubaki por las buenas noticias. Sólo que ella esperaba que a Maka le gustara.

—No puedo aceptarlo.

—¿Qué?

—Tsubaki...

¿Sin honoríficos? Oh, Dios. «No te emociones, ni hagas notar en tu expresión lo que acabas de oír —se decía—o lo arruinarás todo.»

—Es que yo… no puedo. ¿Cuánto te habrá costado? Ni siquiera sé si iré a la fiesta y yo…

No pudo terminar por el dedo de Tsubaki que se colocó sobre sus labios.

—Ni se te ocurra. Tú y yo iremos. Tú mejor que nadie sabe cuánto tiempo he estado intentando hacerme tu amiga. Te he estado observando y sé que sólo estudias y estudias y trabajas. Necesitas divertirte por lo menos una noche. Una.

¿Sería posible que ella pudiera permitirse una noche sin ataduras? Sin ninguna madrastra que la golpee y sin que le dé de comer; sin hermanastras que la trataran mal, sin insultos y sin nadie que la hiciera sentir menos. ¿En serio? Maka quería creerle a Tsubaki, pero… pero…

—Maka-chan… Por favor.

Asintió, y su corazón pareció aligerarse… Ha de haber sido su imaginación.

Ambas subieron las escaleras, Maka observó un cuarto que permanecía alejado, donde había varías chicas con trajes blancos, parecían… «Enfermeras.» Ahora lo recordaba, Tsubaki tenía a su hermano enfermo.

—Él está bien. No ha tenido problemas desde aquella vez —respondió Tsubaki a sus preguntas no dichas.

Entraron a una habitación bastante espaciosa y tradicional, bueno, la cama no tanto. Pero lo demás sí.

—Me encanta la cultura japonesa, así que mi cuarto es así. Ojalá no te moleste, Maka-chan.

—No… Para nada.

En realidad le parecía bastante bonita.

—¡Mira!

La chica volteó y abrió sus ojos inmensamente observando el hermoso vestido que se extendía hacia ella.

—¡Es hermoso! ¿Verdad?

Maka se había quedado sin palabras… Era totalmente bello. De color negro, ajustado del pecho hasta la cadera, sin mangas ni tirantes, en lugar de eso tenía una gassa oscura que cubría sus hombros hasta medio antebrazo. De cadera hacia abajo caía majestuosamente hasta los talones. Incluía unos tacones bajos de color negro y unas cintas para su cabello del mismo color.

—¿Maka-chan?

¿Qué podía decirle?

—Es… Gracias.

Tsubaki entendió que ella no podía expresar todo el agradecimiento que sentía aun así su pecho se hinchó de alegría, haciendo sus ojos humedecerse de felicidad. Había valido la pena.

—De nada, Maka-chan.


A lo lejos, un chico rubio observaba la casa donde se encontraban dos amigas, que cada día se hacían más cercanas. Sacó su celular y marcó un número.

—Sí, es tan hermosa como usted dijo. Y no se preocupe, sólo fue a casa de una amiga, nada anormal. Bueno… un poco.

La voz del otro lado seguía sin hablar, esperando a que su trabajador continuara.

—Se encontró con un chico a medio camino, quizá de su escuela. Logré notar que a él le gusta ella. Pero a ella no, o eso hizo ver.

¿Y eso no es nada nuevo? —preguntó con voz furiosa.

—Pues… por ahora no. Ya es la segunda vez que se encuentra a ese chico en la calle. Pero van en el mismo salón de clases.

¡Cuídala!

—Sí, eso hago todos los días desde que me contrató.

¡Pues evita que se encuentre a un chico! ¡Cuando veas que se acerca alguien, ahuyéntalo! ¡No sé! ¡Pero no dejes que nadie se le acerque!

—Sí, señor.

¡Te contraté para que ella no se juntara con chicos! ¡Haz tu trabajo!

—Sí.

¡Ella es mía! ¡Mía! —enfatizó la última palabra y la llamada terminó.

Luego de eso, el rubio sonrió y volvió a posar sus ojos en la chica.

—Lo siento, Maka-chan. No más chicos para ti.


Ah, ah ah.

¿Saben? Amo a Soul...

Jé.

Al parecer nuestro Soulcillo está gustando de Makita, y, ¿quién mierda es Sunshine? ¿Tsubaki hablando con Ralph Lauren? Sí, su padre es amigo íntimo... lel Tenía que poner algún diseñador genial, además el vestido quedo hermoso, ¿no? Y supongo que varios ya saben qué vestido es...

¡Black! ¡Desgraciado! D: Sí, un poco fuerte, ¿a que no lo esperaban? Jijí. Aún así lo amo. Amo a Black, y a Tsubaki. En realidad amo a todos... excepto a Giriko. Él es un puto.

¿Alguien imaginaba lo de Medusa? Yo lo saqué mientras lo escribía... así de Bien, tengo que hablar un poquito de la vida de Chrona... A la mierda, Medusa será su madre y drogradicta.

¿Quién es el rubio del final? ¿Quién es el tipo que cree que Maka es suya?

Bueh, ¿qué les pareció?

Casi no apareció nada de Kim, ni de Arachne o Jacqueline ya ya sé cuánto las aman, así que en el próximo cap van a amarlas más de lo que ya hacen (?

Quisiera oír sus propias teorías de la historia, lo que creen que pasará y eso~

Ah, la pregunta de oro, ¿Por qué tardé tanto?

Acabo de entrar al nivel medio superior, y mierda que me dejan un bueeeeen de tarea xD No he tenido casi nada de tiempo libre y si tengo no puedo estar en la compu y me meto en cel, y en el cel no puedo escribir nada :c Ojalá comprendan, y no me quieran matar. Creo que llevo dos meses sin actualizar? xD Lo siento!

Ya me organicé un poquito, y quizá dentro de tres semanas tenga el nuevo cap!

Con suerte y menos tiempo! Ah, sí. Tengo unos cuantos avisos:

Ya no responderé reviews por aquí. Serán todos por PM. En caso de ser anónimos, esos sí los respondo por aquí~

Ahora sí...

¡17 reviews!

Cuando lo vi me quedé así de "Oh. Mi. Dios." ¡Gracias! ¡Mil gracias! De hecho, aunque falten 2 reviews para el review 50 (*llora de emoción*) quiero dar un premio~

El review 50 será el primero en leer el capítulo corregido por Ellie #5 de TRC.

¡Dejen sus correos apra que le de el cap al review 50! :3

Sin más que decir, aquí respondo a los reviews de Anónimos:

Adivina quien: ¿Qué es Fliplante? xD Y gracias, me alegro que te haya gustado, me haces sentir feliz *se emociona* Lamento tardar, pero he estado bastante ocupada~ Gracias por leer *U*

zoeSoZo: Oh, he decidido leer el libro xD Ya que tanto te gusta ha de estar bueno, ¿no? Y no es que no me guste por el romance o eso entendí. He leído varios libros buenos sin romance xD Pero sí lo leo y te haré llegar mi opinión sobre ese. ¡Y claro que te recuerdo! :3 ¡Gracias por leer mis fic's! Enserio gracias!

Moka shijagami: Añfsdañjdlkfjlksdjafkl Gracias *-* El KidxChrona no se me da mucho, pero me alegro que te guste, jijí~ Bueno, aquí ya leíste más de Maka, jé~ Y aquí tá la conti! Gracias por leer *o*

Fniz de Plata: ¿Sakurita? xD ¿Matarme? Y ahora qué hice? xD lol También te quiero c: y diría que eres mi loca favorita también, pero conozco tantas... (?) Jiji

Guest: Gracias! Me alegro que te gusten y no, no dejaré de escribir, es algo que me gusta y desestresa c: gracias por leer~

¡Espero les haya gustado!

Los amo y no leemos~

By.

Ren Miyamoto.