Nuevo capítulo! Espero que os guste y recordad, un review es el mejor regalo que me podéis hacer ;)

Al día siguiente Lexi fue a la biblioteca a reunirse con Remus. Esta vez llevaba el uniforme de Slytherin con túnica y todo. Había llegado a la conclusión que si quería ganarse al chico tendría que usar la cabeza, y no sus encantos.

- Hola- le dijo el chico con una sonrisa nada más verla llegar.-.

- Hola Remus.- se sentó a su lado- Perdona por lo de ayer…-.

- No, perdoname a mi. No estoy acostumbrado a que las chicas se me lancen-.

- Pues no entiendo por qué, eres muy guapo.- El chico se sonrojó- Lo siento, lo siento, a veces soy demasiado sincera. Será mejor que empecemos-.

- De eso quería hablarte. Vas a seguir leyéndote mis apuntes fingiendo que no sabes nada, o vas a reconocer que sólo quedaste conmigo porque querías seducirme…?-.

- Vaya.. quien es el directo ahora?-.

- Sé que sacaste un extraordinario en D.C.A.O, bueno, en eso y en casi todas las asignaturas..-.

- Vale, es cierto, no necesito tu ayuda. Pero podemos estudiar juntos, pasarnos los apuntes y esas cosas.. No?-.

- Ves, eso me parece bien. Pero quiero que seas sincera conmigo, no me gustan los juegos.-.

- Vale, seré sincera contigo. No puedo prometerte que no voy a intentar seducirte, y cuanto más difícil me lo pongas más insistiré.-.

- Eres igual que Sirius, no te has planteado seducirle a él? Haríais buena pareja-.

- Seducirle? Para eso sólo tengo que chasquear los dedos- los dos chicos estallaron en carcajadas y la bibliotecaria les llamó la atención- No, en serio, no me atrae nada Black, no me gusta como juega con las mujeres.-.

- Pues exactamente igual que haces tú con los chicos.-.

- No es verdad! Además, yo tengo el deber de defender a todas las mujeres que han sido rebajadas a carnaza por parte de hombres como Black durante muchos siglos.-.

- Como una vendetta?-.

- Más o menos, sí-.

- Pues conmigo no cuentes para tu venganza. Venga, enséñame que has hecho hoy en clase-.

La chica le pasó sus apuntes y pasaron la tarde compartiendo trucos, hallazgos y riendo.

Y así fueron pasando los días, se veían cada tarde, y de estudiar pasaron a hablar de sus cosas, lo que les pasaba en su día a día, sus familias, todo. A Lexi le encantaba que Remus le contara las gamberradas de los merodeadores. No entendía muy bien porque se juntaba con ellos ya que no tenían nada en común.

Los Merodeadores eran el grupo de amigos más famosos del castillo, se ganaron la admiración de todo el castillo en su tercer curso, cuando hicieron estallar todos los retretes de la escuela. A Lexi siempre le habían parecido unas críos con déficit de cariño y sobredosis de egolatría, pero según le iba contando el chico les empezaba a coger cariño.

Remus confiaba en ella, se había ganado su corazón y su respeto, así que había llegado el momento de atacar. Como cada tarde se encontraron en la biblioteca.

- Te pasa algo?- le preguntó- Te veo, no sé, distinta..-.

- Mmm, alomejor es porque no llevo nada de ropa debajo de la túnica- le contestó la chica con voz seductora. Remus se puso colorado y estuvo a punto de caerse de la silla- Era broma, Rem..-.

- Joder, me has dejado loco…-.

- Llevo braguitas- le guiñó un ojo-.

- Es broma eso también, verdad?- Lexi dijo que no con la cabeza- Pero, qué intentas?-.

- No es obvio Remus? Seducirte- cada vez se acercaba más a él y le puso una mano sobre la rodilla-.

- Pero por qué a mi? Tienes a todos los chicos del castillo besando el suelo que pisas. Por qué yo?-.

- Porque eres diferente Remus Lupin. Deja de resistirte- empezó a subir la mano hacia su entrepierna-.

- Alexia.. No soy lo que tú crees…-.

- Claro que sí. El curso pasado empecé a fijarme en ti, al principio sólo eras un objetivo más, y te propuse como mi reto para este año. Cuando me rechazaste me hiciste sentir muy mal, nunca nadie lo había hecho antes, pero cuando pasó el bochorno mis ganas de tenerte aumentaron, tú eras todo un inconquistable. Un chico serio y un poco raro, hasta pensé que eras gay -Dijo mirándole con un poco de gracia –Luego me dije que nada era inconquistable para mi, y empecé a conocerte más. –cada vez estaban más cerca y la mano de ella paseaba por su entrepierna que ya empezaba a abultarse - Me di cuenta de que eres amable, respetuoso, decente, educado. Todo un caballero y muy varonil. Incapaz de hacerle daño a nadie. Un tesoro renacentista, una mezcla perfecta entre la sabiduría, el físico y la sensibilidad, eres… no sé, perfecto. Tan perfecto que me has atrapado, ya ves, el cazador ha sido cazado y tú ni siquiera te has dado cuenta.-.

Lexi estaba a tan sólo un palmo de la cara del chico, se quedaron mirándose a los ojos, y entonces ella se dio por vencida, el monólogo no había servido de nada. Fue a retirar su mano, pero él la cogió y la puso en su entrepierna de nuevo, se acercó a ella y la besó.

- Vámonos de aquí-.

- A dónde?-.

- No lo sé…-.

- Espera, yo conozco un sitio, vamos.-.

Remus se la llevó de la biblioteca a toda prisa, cruzaron los jardines y fueron directos hacia el sauce boxeador. Lexi frenó en seco y le miró dudando, pero él apretó un nudo del árbol y un pasadizo se abrió frente a ellos. Lo cruzaron y se encontraron frente a las escaleras de una vieja casa, la condujo hacia arriba. Había un colchón en el suelo y varias botellas de cerveza de mantequilla y whisky de fuego.

- Vaya, aquí es donde os montáis vuestras fiestecillas? Dónde estamos?-.

- En la casa de los gritos. Quieres un trago?-.

- No… no suelo beber entre semana.-.

- Yo tampoco, pero un día es un día- Se sirvió medio vaso de whisky y se lo bebió de un trago.-.

- Estas nervioso, cielo?- Le preguntó ella acercándose a él. El chico la mira de arriba abajo, ella empieza a quitarse la túnica- Es tu primera vez?

- Sí…- Dice mirando al suelo- Pero aprendo rápido- La miró fijamente y sonrió.-.

En un segundo estaba encima de ella, la tiró sobre el colchón y acabó de quitarle la túnica. Se besaron efusivamente mientras ella le liberaba del yugo de la ropa. Remus ya desnudo, le cogió los brazos y los aguantó por encima de la cabeza de ella impidiendo que se moviera, bajó la cabeza y le mordió el cuello, la chica gritó de dolor pero él hizo caso omiso y empezó a bajar por su cuello hasta sus pechos, los lamío y mordisqueó mientras su mano bajaba hacia el sexo de ella, acarició suavemente su clítoris con el pulgar mientras introducía dos dedos en el interior. Lexi gemía de placer e intentaba liberarse de los brazos del merodeador, pero se le iba las fuerzas con cada mordisco del chico. Sintió los dedos de él muy dentro de ella, cerró las piernas con fuerza y arqueando la espalda consiguió ponerse encima de él. Al fin era libre, se palpó el cuello para comprobar si sangraba e hizo una mueca de dolor, Remus al verlo cambió el semblante y fue a incorporarse pero ella no le dejó, puso sus manos en los pectorales de él y lo hundió en el colchón. Le besó más intensamente que antes, con algo de rabia le mordió el labio mientras paseaba sus uñas por los hombros de él. Comenzó a bajar besando y mordisqueando su torso hasta ponerse a la altura de su erección empezó a lamerle los testículos suavemente, de vez en cuando levantaba la cabeza para ver la cara de satisfacción de Remus, oía sus gemidos de placer y eso la excitaba más, subió su lengua por su verga hasta llegar al glande y la engulle por completo. El chico no podía más, la agarró como pudo y se puso encima de ella, le abrió las piernas violentamente y la penetró sin darle tiempo ni a respirar. Estaban muy excitados y cada vez las embestidas eran más y más fuertes, los dos lucían mojados y muy sudados, sus pieles estaban resbaladizas y sedientas de más. El joven le dio la vuelta y a cuatro patas volvió a penetrarla, parecían dos perros en celo. Lexi llegó al orgasmo con un fuerte grito y él volvió a embestirla con un golpe seco, un gruñido salió de sus labios y la soltó dejándose caer a su lado.

- Lo siento- le dijo acariciándole el largo cabello.-.

- Qué lo sientes? Ha sido magnífico, fíjate que no me creo que sea tu primera vez- le contestó sonriéndole.-.

- No, no me refiero a eso. No tendría que haberme acostado contigo, ha sido un error. Y lo que me has dicho en la biblioteca.. ya ves, al final no soy tan caballeroso.-.

- No te entiendo, Remus.-.

- Ha sido todo una apuesta Lexi- La chica le miró boquiabierta- Los chicos me retaron, me dijeron que no era capaz de acostarme contigo ni aunque te me tiraras con los brazos abiertos, y ya ves.. sí que he sido capaz. Pero ahora me siento un mierda. Lo siento…- Parecía arrepentido de verdad.-.

- Y por qué me lo cuentas? No es que esté enamorada de ti, sabes? Simplemente quería follarte y ya lo he hecho, y ahora pues a otra cosa!-.

- Alexia de verdad que lo siento…-.

- Ya vale! Deja de decir que lo sientes. Me has utilizado y qué? Al final eres como todos, pero no importa, yo ya he conseguido lo que quería, y mañana no me acordaré de ti.-.

- Reconoce que tú tampoco me has puesto las cosas fáciles, yo sólo quería ser tu amigo..- la miró avergonzado- Tú también querías usarme, has estado casi dos semanas perdiendo las tardes conmigo sólo para echarme un polvo.-.

- No perdía las tardes contigo, realmente me lo pasaba bien. Pero si todo era por una apuesta, podías habernos ahorrado tiempo a los dos.-.

- Yo también me lo paso muy bien contigo, las cosas no tienen porqué cambiar. Podemos seguir siendo amigos.-.

- No lo sé… nunca me la habían jugado.. aunque supongo que me lo merezco.-.

- Entonces?-.

- Está bien, pero no será lo mismo que antes. Debo irme, Sarah me estará esperando. No le cuentes a nadie lo de la apuesta. Arruinarás mi reputación.-.

- No se lo diré a nadie. Nos vemos mañana en la biblioteca?-.

- Ya veremos…-.

- Deberías salir con Sirius, sois tal para cual, os la pasáis jugando con la gente y cuando os devuelven una mínima parte os ofendeis.-.

- No me compares con Black por favor… No tiene cerebro..-.

- Es muy inteligente, mucho más de lo que quiere que veamos-.

- Remus, me estás vendiendo a tu amigo?-.

- Yo? No por dios… Sólo digo que haríais buena pareja.-.

- Bueno.. me voy- le dio un beso en la mejilla y desapareció escaleras abajo.-.

Lexi llegó a su sala común y se encontró a su hermano con Narcisa, estaban muy acaramelados y ella sonreía feliz.

- De dónde vienes?- le preguntó Lucius autoritario.-.

- Qué más te da? Voy arriba, has visto a Sarah?-.

- Sí que me da, claro que me da. Estabas con el mestizo otra vez?-.

- Sí Lucius, estaba con él, estudiando en la biblioteca-.

- Y tus libros?- Lexi se miró las manos, con toda la adrenalina había olvidado los libros en la biblioteca-.

- Se los ha llevado él, quería hacerles un par de correcciones. Alguna pregunta más?-.

- Tan listo es que corrige hasta los libros?-.

- Ya ves hermano, no todos tienen un apellido que les proporcionará un futuro cuando salgan de aquí. Puedo irme ya?-.

- Sí, vete, que me pones de los nervios.-.

Alexia subió las escaleras y entró en su cuarto. Sarah estaba allí, tumbada en su cama semidesnuda leyendo un libro. Levantó la vista y se la quedó mirando con una sonrisa en los labios.

- Lo has conseguido, verdad?-.

- Sí.. bueno, más o menos.-.

- Más o menos?- Se incorporó y se sentó en la cama- Que significa, más o menos? No te lo has tirado?-.

- Sí, pero había hecho una apuesta con sus amigos.. ya ves, el bueno de Lupin me la ha jugado pero bien… que tonta he sido.- Sarah se rió.- Sí claro, ríete de mi.-.

- No, no, perdona. No te enfades, tú se la has jugado a muchos tíos, con cuántos te has acostado? Uno ha sido más listo que tú. No es tan grave..-.

- Tienes razón, me lo merezco por zorra. Sabes lo que me ha dicho? Que debería salir con Black.. que haríamos buena pareja,... increíble no?-.

- Bueno, yo no lo encuentro tan increíble, sois iguales…-.

- En serio? Pero si es un ególatra enamorado de sí mismo que va por ahí prometiendoles la luna a la chicas para luego romperles el corazón.-.

- Y tú qué haces?-.

- Yo? Yo no prometo nada Sarah, no salgo con los chicos, ni les digo que vamos a ser novios. Ellos saben a lo que van cuando quedan conmigo. En cambio él las enamora para luego dejarlas. Por eso sólo se liga a las tontas, porque son fáciles de engañar.-.

- Te molesta que no haya intentado seducirte?-.

- Cómo me va a molestar? Él sabe que no tiene ninguna posibilidad conmigo.-.

- Ninguna?-.

- Cero.-.

Pasaron un par de semanas, Remus y Lexi estaban en los jardines paseando tranquilamente. Su relación se había enfriado desde el encuentro en la casa de los gritos, pero aún así seguían siendo amigos y se veían de vez en cuando.

- Nos vemos esta noche en la fiesta?-le preguntó Lexi.-.

- No… no voy a ir..

- Cómo que no? Pero si la organizan tus amigos!-.

- Sí.. Lo sé, pero tengo cosas que estudiar y no me encuentro demasiado bien hoy-.

Lexi le miró a los ojos, notaba que el chico mentía, pero era cierto que su piel estaba cetrina y tenía la frente sudorosa. Acercó su mano a la cara de él, estaba ardiendo.

- Creo que deberías ir a la enfermería. Puedo quedarme contigo esta noche si quieres.-.

- Vas a perderte la fiesta del siglo por cuidar de mi? Por qué?-.

- Porque te aprecio idiota! Además, lo de fiesta del siglo creo que es exagerar…-.

Los labios de Remus se curvaron en un atisbo de sonrisa, le gustaba la chica, le había cogido mucho cariño y eso empezaba a preocuparle. Le hubiera gustado poderle contar la verdad sobre esa noche, sobre su supuesta enfermedad, pero no podía correr el riesgo de ser descubierto. Si más no, la familia de ella era una de las grandes promotoras de los sangres pura, obviamente sólo magos y no iban a permitir que su hija fuera al colegio con un licántropo. Sacudió la cabeza, tenía que dejar de pensar en eso o Alexia sospecharía.

- Creo que es mejor que vayas a la fiesta y te diviertas. Sé de alguno que está deseando verte allí- le guiñó un ojo.-.

- Quién?-.

- No te lo diré, además, sólo son habladurías. Ya me lo contarás mañana.

- Siempre con tus misterios! Algún día vas a contarme todos tus secretos Remus Lupin!- le dijo señalándole con el dedo fingiendo enfado.-.

- Jajajaja, sí, seguro que sí. Pero ahora me tengo que ir, empieza a anochecer y seguro que tendrás que ir a ponerte guapa para tus fans.-.

Dicho esto el chico se levantó y se adentró en el castillo. Lexi se tumbó en el cesped que empezaba a humedecerse por el rocío de la noche y pensó en que se pondría.

La fiesta en el gran comedor acabó pronto y Lexi, Sarah y Agatha se dirigieron a la sala común de Gryffindor. Lily no estaba con ellas, había preferido quedarse con Snape. Cuando entraron ya estaba todo lleno, la gente saltaba y gritaba y bebía mucho, demasiado. Cogieron unos vasos con cerveza de mantequilla y fueron a dar una vuelta por la sala.

Los merodeadores estaban en el centro de la sala. James se pavoneaba frente a un chico más pequeño de sus logros con el quidditch... Sirius en cambio, había aprovechado la fiesta para rodearse de chicas, tenía todo un harén para él solo, le iban pasando pastelitos, bebidas e incluso algunas bailaban para él. Alexia se quedó mirándole,no conseguía entender como podía tener tanto éxito, para ella era un simple ególatra y un fantasma. Trás acabar de inspeccionar el lugar y comprobar que realmente Remus no estaba por allí las chicas se sentaron en uno de los sofás. Empezaban a estar aburridas, los chicos se limitaban a mirarlas y cuchichear a una distancia prudencial. Agatha se levantó para ir a por más bebidas, y sorprendió a sus amigas trayendo tres botellas de whisky de fuego:

- ¡Dios Agatha! En serio nos vamos a beber esto?- Dijo Sarah exaltada.-.

- Tenemos algo mejor que hacer?- Contestó Lexi cogiendo una de las botellas y llevándosela a la boca-. Dios, como quema!

Y así estuvieron más de dos horas. Bebiendo y riéndose de la gente, pronto terminaron las tres primeras botellas y fueron a por tres má sala común fue vaciándose poco a poco hasta que sólo quedaron los merodeadores y las tres chicas que iban más que bebidas. Los chicos se acercaron a ellas:

- Qué, tenéis sueño?- Preguntó Sirius con una sonrisa pícara-.

- Yo no- contestó Sarah riendose. Las otras dos negaron con la cabeza-.

- Bueno.. pues podríamos jugar a algo, no? ¿Qué os parece?- Preguntó James-.

- Con vosotros? Os pensáis que vais a mojar porque estamos borrachas... -Dijo Lexi tambaleándose- Pero.. no flipéis, que aún conservamos la vista-.

- Es que no te gusta lo que ves?- Le dice Sirius poniéndose a su altura.-.

- No, Black, no me gusta nada de nada…-.

- Venga Lex, no seas aguafiestas.- Le dice Agatha- A qué jugamos?

- Qué os parece jugar a "lo que diga el rey''?- propuso James ignorando a la rubia-.

- Soy republicana- dice Alexia fingiendo una gran sonrisa-.

- ¿Cómo se juega a eso?- preguntó Sarah, dándole un codazo en las costillas a su amiga-.

- Mirad, vamos a los jardines y cogemos seis palitos, uno más largo que el resto, cada uno elige uno. A quien le toque el más largo es el rey y hay que hacer lo que él ordene- explicó James-.

Se divertidas. En cualquier otro momento se habríamos negado, pero en su estado y con la absoluta seguridad de que sabotearían el juego, aceptaron. Recogieron que quedaba y salieron a los jardines. Sirius trajo los palitos, y después de enseñarles que sólo había uno largo, los removió y ofreció uno a cada uno. Misteriosamente el largo le tocó a James:

- Está bien.-dijo él.- yo ordenaré una cosa y después volveremos a hacer la elección. Os tenéis que quitar las camisetas-.

- ¿¡Qué!?- Exclamó Agatha- Hace frío!-.

- Son las normas, hay que hacer lo que yo diga- Dijo Potter-.

James y Sirius se miraron y sonrieron. Estaban cayendo de pleno en su trampa. Pero le obedecieron y se quedaron simplemente en sujetador y unos jeans. Lexi agradeció no haberse decidido por un vestido.

Volvieron a hacer el reparto, esta vez le tocó a Sirius:

- Mmmmmm, he decidido que vamos a ir a la casa de los gritos, aquí hace demasiado frío-.

Dicho y hecho, se levantaron y dirijieron a la casa de los gritos. Pasaron por debajo del sauce boxeador, donde había un pasadizo escondido, Alexia esperaba recordar eso al día siguiente. Llegaron a la casa de los gritos en un santiamén, y allí se hizo de nuevo el sorteo. Esta vez le tocó a Sarah, que se quedó unos minutos pensando en que decir:

- Quiero que os beséis-.

- ¿Qué? ¿Todos?- preguntó Agatha-.

- Sí, todos, entre vosotros, besaros- dijo Sarah dulcemente-.

Lexi conocía esa cara, conocía esa voz, Sarah estaba empezando a calentarse, pero había un fallo en esa escena... ella no estaba dispuesta a besar a Peter, y así lo manifestó, se acerqué a mi amiga y le susurró:

- Sarah, yo no quiero besar a Peter Pettigrew-.

- Peter no está- contestó James- Se ha ido a dormir...-.

- ¿A dormir? ¿Cuándo? Estaba aquí hace un segundo...- dijo Agatha-.

- Qué más da dónde esté Peter, tenemos que cumplir con los deseos de Sarah...- dijo Sirius-.

El susodicho se acercó lentamente a Alexia y la besó. "Dios! Como besaba, era increíble, suponía que lo haría bien ya que debía tener mucha práctica, pero no que lo hiciera tan tan bien. pensó la chica".Se le erizó el vello de la espalda y se le endurecieron los pezones. Sirius se abalanzó sobre ella y empezó a subirle la falda, no podía resistirse, estaba demasiado ebria, él tenía demasiada fuerza, y algo dentro de ella estaba deseando más y más.