Recuerdos

El día había sido tranquilo, Bones lo había podido comprobar desde su puesto en el puente: todos trabajaban de forma armoniosa bajo el sereno mando de Jim que dirigía cada una de las acciones. El capitán, a diferencia de otros días, no irrumpió en las conversaciones de forma estruendosa sino que permaneció atento con una agradable sonrisa en sus labios. Su voz fue suave en todo momento, incluso cuando Scotty informó de que tenía intención de patear el culo de aquel que había invertido la polaridad de una de sus placas de dilito.

Todos rieron ante la ira del ingeniero, todos prosiguieron su rutina. Pero McCoy no podía. Había convivido demasiado tiempo con Jim cómo para no ver que detrás de la tranquila máscara que había adoptado ese día: Jim esta sufriendo.

Para desgracia de Bones el turno alfa terminó y, antes de que pudiera retenerlo, Jim se perdió en el turboascensor opuesto. Se maldijo mentalmente y comenzó su silenciosa búsqueda por toda la nave tratando de revisar cada lugar, dentro de la Enterprise, que Jim pudiera frecuentar. Pero el capitán parecía haberse esfumado, incluso Scotty se mostró contrariado cuando nadie en ingeniería pudo dar con él.

Frustrado, Bones regresó a su habitación sabedor de que el rubio no sería encontrado hasta que él quisiese. Aquella idea le encogió el corazón. El médico era consciente de que su mejor amigo estaba portando la peor de las heridas: una que le atravesaba el corazón y se hundía hasta su mismísima alma.

–Luces veinte por ciento– dijo entrando en sus cuartos.

Deshaciéndose de su uniforme se puso la ropa de dormir y fue hacia su cama. Su corazón dio un vuelco de alegría al ver la figura acurrucada en el colchón, cerca de la pared. Bones se metió en la cama. La cercanía con el cuerpo de Jim le permitió notar los suaves temblores que recorrían los hombros de su amigo.

El espacio personal era algo que Bones siempre respetaba y obliga a los demás a respetar. A todos… menos a Jim. El muchacho había aparecido en su depresiva vida cómo un torbellino: le obligaba a seguirlo los fines de semana a tomar cervezas a cualquier bar que se le ocurriese, se interesaba por sus estudios en medicina, le escuchaba cuando necesitaba gritar que su ex esposa le negaba una llamada con Joana… a cambio de nada. Jim había sido el más fiel de los amigos sin pedir nunca nada a cambio. Tal vez había sido aquel hecho el que había impulsado a McCoy a permitir que Jim le llamase "Bones", a que pidiese ser su compañero de habitación, a que finalmente entrase en su espacio personal.

Por todo ello, McCoy se acercó sin reparo alguno a Jim y lo abrazó.

–Estoy aquí– dijo en voz alta el médico asegurándose de que todos los sentidos de Jim percibían su proximidad–. Calma.

Un sollozo se escuchó.

Haciendo acopio de toda su voluntad, McCoy tiró lentamente del padd que Jim mantenía aferrado contra su pecho. Al notar la pérdida un gemido brotó del pecho de Jim.

Bones no necesitó mirar el padd para saber que había estado viendo su amigo: las últimas grabaciones del USS Kelvin. Dejando en su mesita el padd, Bones volvió a abrazar a Jim, esta vez con más fuerza.

–Tranquilo, mañana será más soportable– los temblores se hicieron más intensos–. Trata de descansar.

Jim ahogó un grito contra la almohada.

Acariciando la cabeza del muchacho, Bones comenzó a recitar decena de palabras de aliento mientras le mecía, tal y cómo hacía con Joanna cuando esta acudía a su habitación presa del miedo de una pesadilla.

–No es justo– lloró Jim–. No es justo.

Y Bones nunca pudo estar más de acuerdo con él: No era justo que Jim pasase así cada uno de sus cumpleaños.


Nota: Inicialmente, al escribir el fic, el capítulo final no iba a ser este. Sin embargo, cuando iba a subirlo sonó en mi reproductor "Labor of love", para quien no lo sepa es la tercera canción de la banda sonora de ST 2009 (o la quinta, dependiendo de la edición), una bellísima canción de Giacchino que acompaña la escena de final del USS Kelvin.

Justo al escucharla retiré el capítulo original y lo sustituí por esté. La verdad es que no hay razón coherente, creo que simplemente estaba demasiado emocionada recordando el sacrificio del padre de Jim, esos últimos segundos de escena en la que se ve el Kelvin precipitándose contra la Narada y a Kirk despidiéndose de su mujer. Creo que ese es el hecho más importante en la vida de Jim, el que le ha marcado tal y cómo es, y creí necesario ponerlo cómo uno de sus secretos.

Nota 1: Ninguno de los personajes, ni tecnología propia de ciencia ficción que he empleado, me pertenece pues son obra del gran creador de la saga Star trek Gene Roddenberry, así cómo la base de la nueva saga es de .

Muchas gracias por vuestros comentarios :)