Hola a todos, a los años , bueno antes que todo quiero agradecer enormemente a los que me han dejado reviews en el anterior capitulo, me han hecho muy feliz mientras estuve en cama, como saben me operaron de una pequeña lesion de deporte, pero ahora estoy nuevamente con ustedes--- o gracias por su apoyo y sobre todopor su paciencia y espera, asimismo espero sus comentarios ya que falta muy poquito para que termine

Dedico este capitulo a Viridiana ToT Se que no he podido darte un regalito por tu cumple, pero mejor tarde que nunca, me he esforzado espero que lo disfrutes...


Sobre ruedas

12.- Engaños

-No… No es lo que piensas- dijo Ryoma saliendo del local para que los demás no escucharan- Eso es imposible- dijo en un susurró frunciendo el ceño, aunque después de todo la idea no venía a mal, talvez sakuno le estuviera mintiendo, o talvez no sabia de su condición

-Nada es imposible- dijo momo viendo hacia el carro de Ryoma- N…No me digas que es ella…

Ryoma pestañeó un par de veces, qué tenía de malo que fuera ella, volteó a ver a Momoshiro que no paraba de ver a Sakuno sorprendido

¿Qué pasa si es ella? – preguntó Ryoma asombrado y a la vez esperando una respuesta de Momoshiro –Sí, es ella ¿y que?

La vi en la televisión contigo, sabes lo que pensé- preguntó viendo con cara de incrédulo a Ryoma

…- El aludido solo se quedó observando tratando de que no se le cayesen las bolsas

Que esta vez te lo estabas tomando en serio, Oishi y los demás me contaron que esa chica te había robado la compostura- dijo sonriendo – Por lo que veo ya entiendo por qué

¿A qué te refieres?- preguntó empezando a molestarse – no pasa nada con Sakuno, es decir no tiene nada en su pancita O.o

Jajaja- se rió viendo a su ex-contrincante- Si es obvio, mira todo lo que te ha pedido¿Ha tenido comportamientos extraños últimamente?

…- se había quedado pensando, que diablos, no sabía lo suficiente para saber lo que le estaba pasando y ni se había atrevido a preguntarle, se sentía fatal, ella lo necesitaba, y lo peor de todo fue recordar que no le había ayudado a llevar las cosas hasta el auto, ella estaba en una situación delicada- ¿Qué más viste en la televisión?

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¿Por qué te demoraste tanto? – Preguntó Sakuno preocupada – Empezaba a creer que mi papá te había encontrado y te había secuestrado

No pasa nada- dijo medio cortante, medio preocupado

Sakuno se quedó sin palabras, acaso ya se había enterado, trago fuertemente, era imposible, no siguió pensando en eso, más bien se limito a acercar la bolsa hacia ella y empezar a abrir las envolturas.

Es a la derecha- de vez en cuando decía, y Ryoma solo afirmaba¿qué estaba pasando?, acaso se había encontrado a alguien en la tienda, si era acaso esa tal Emi que seguía acosando a Ryoma, se sintió triste y reprimió el llanto, Ryoma no podría estar pensando en ella ¿ o si?

¿Por dónde volteo? – preguntó Ryoma luego de un rato, al no recibir respuesta se volteó a ver a Sakuno quien no despegaba la mirada del frente, se pregunto que estaría pasando por esa mente, y añoró que a compartiera con el - ¿Qué sucede Sakuno? – le preguntó despacio, conocía, aunque muy poco, el comportamiento de las embarazadas y la sensibilidad que las caracterizaba

En ese momento, no sabía la razón, pero se imaginó a Sakuno desnuda, con el vientre abultado, con el cabello suelto y aquellos ojos rojizos chispeantes y pensó que sería lo más hermoso del mundo, la imagen mas sensual que alguna vez tuvo, y reprimió el deseo, añoraba verla alguna vez de ese modo.

Ryoma, te puedo hacer una pregunta- dijo Sakuno bajando la mirada, Ryoma la había estado viendo a tal punto que había parado el carro sin notarlo, el chico de ojos dorados la observaba tan penetrantemente que Sakuno se sentía realmente descubierta –Ryoma…- le llamó nuevamente

Hazla- le cortó él viéndola fijamente

Me preguntaba- Sakuno pensó bien cual sería la mejor manera de decirlo- ¿Qué ha pasado en la tienda?

Ryoma proceso la pregunta, por qué le importaba tanto eso.

Me encontré con un amigo- le dijo- de las carreras- le especificó

¿De las carreras?- dijo Sakuno aliviada

Sí – respondió colocándose su gorro blanco - ¿Por qué? – preguntó de los mas normal

Tienes un comportamiento extraño- dijo viendo como Ryoma aceleraba el carro estacionado y pasaba por las avenidas próximas al club

¿Extraño? – se asombró por la deducción de la chica, pero si la que tenía comportamiento extraño era ella y no el – Tu eres la que te estas comportando extraño desde ayer – le recordó Ryoma, Sakuno se puso pálida como si Ryoma hubiera tocado herida fresca, por el momento Echizen iba malinterpretando cada reacción de a castaña

Yo no me he estado comportando extraña- parecía que al fin debía decir la verdad, pero en ese momento divisaron el gran club Ryusaki, haciendo que Ryoma se concentrase en donde estacionar en vez de escuchar a la chica quien se quedo con las palabras en la boca

Talvez ella ni lo sabía, pensaba Ryoma, talvez ella no tenía la menor idea de que talvez estaba embarazada, no tenía razón para tratarla con indiferencia.

Sakuno bajó del auto un poco incomoda, tenía miedo de que le empezara a doler el vientre otra vez, respiro profundamente, era horrible estar con esa clase de problemas cuando tratas de disfrutar unas pequeñas vacaciones con alguien especial. Suspiro resignada, al último tendría que sincerase ya que su conciencia se lo estaba pidiendo, sabía que Ryoma pensaba que le estaba ocultando algo de suma importancia, pero acaso no podía hacerse la idea de que en verdad era algo completamente insignificante, madre de Dios, en que clase de problemas andaba metida.

Para sorpresa de Sakuno, Ryoma le ayudó a llevar todas las cosas hasta la cabaña dentro del club, se había quedado asombrada, desde cuándo Ryoma estaba tan caballeroso, no es que no le gustara esa etapa de el, pero por el contrario, lo sentía demasiado extraño para estar sucediendo.

Ryoma, vayamos a montar motocicletas, hay un lugar aquí en el club- le jaló Sakuno sonriendo con incertidumbre

Mada mada dane- Ryoma creía que lo mejor era no pensar en aquello, momoshiro estaba desquiciado para decirle aquello

Bajaron las pequeñas escalinatas de la cabaña donde se alojaban, y sujetos de las manos, caminaron hacia los terrenos de motocicleta.

Estoy preocupada- dijo Sakuno apoyándose en el hombro de Ryoma

Ryoma se puso rígido

Mamá de seguro habló ayer con papá, no se como le ha ido y no he tenido tiempo para llamarle- dijo caminando lento- Ella es tan fuerte, pero de vez en cuando esa fortaleza se le va, como a mi cuando no estoy junto a ti

Por que no le llamas cuando regresemos- pregunto Ryoma – Debe de necesitar tu ayuda

Así lo haré- dijo sonriendo dulcemente- Ahora si querido, voy a desafiarte a una carrera esta misma mañana¿Sabes montar motocicleta?- pregunto Sakuno añorando que sea de esa manera, se había creado una tensión que deseaba desaparecer.

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La mañana iluminaba a las justas aquel lugar, un grupo de chicos reunidos charlaban de cosas preocupantes en aquel momento, como es que nadie se había dado cuenta de que algo realmente desastroso estaba a punto de ocurrir frente a sus narices.

¿La viste?- pregunto aquel corredor tranquilo, dejando la revista que acababa de terminar de leer encima de la mesa de cristal

Así es, la vi sentada en el Ferrari de Ryoma- dijo Momo sentándose en el sillón mas cómodo que encontró entre los no mullidos.

Así que estaban juntos- murmuró Eiji fijándose en la revista que había leído Oishi, había una foto de sakuno con Ryoma dentro de una casa de playa- Eiji reconoció aquella casa, pues era ahí donde se encargaban de planear las carreras

Eso puede llegar a ser muy malo, Ryoma no ganara con sentimientos de por medio, acaso no te acuerdas cuando tuvo que competir con su hermano, no lo hizo como siempre aunque haya ganado- dijo Oishi sumamente preocupado

La chica parece linda, y sobre todo muy tranquila- dijo Momo viendo la fotografía – No parece capaz de ganar a nuestro pequeñín

Yo la he visto correr- dijo Eiji sonriendo- Es realmente buena, tiene movidas eficaces, va ha ser una muy fuerte contrincante, imagínate que le gane a Ryoma, yo creo que es perfectamente capaz- dijo con cara de susto- Ryoma es demasiado orgulloso, no quisiera que su vida personal se viera afectada por el simple hecho de una carrera

¿Quiénes están después de ellos?- pregunto Momo, tenía que haber un buen líder para la montaña si aquellos dos no podían concursar

Esta Atobe, según dicen es muy bueno, pero petulante- respondió Eiji – Y luego esta Sengoku, no se mucho de el, pero dicen por ahí que no se toma las cosas muy en serio, pero sus técnicas son impresionantes, sabe copiar perfectamente los movimientos de corredores famosos

Los muchachos estaban realmente preocupados, nunca habían estado tan estresados por el hecho de que Ryoma compitiera, había mucho dinero de por medio, cosa que no había ocurrido nunca, nadie había dudado jamás de las habilidades de Ryoma en la pista, pero este asunto era diferente, Ryoma tenía la cabeza en otro lado, según lo que había notado Momo, ni siquiera había aparecido por el "Cuartel" desde que había conocido a aquella chica.

Se quedaron pensativos, armando piezas, dándole al auto de Ryoma un balance perfecto, la tensión no pararía hasta el día siguiente.

Era imposible no sentirse nervioso cuando todo pendía de un delgado hilo que ya había sido estirado al máximo, un leve movimiento en falso los haría caer, no solo una suma preciada de dinero se perdería, si no también la confianza que se habían puesto mutuamente, la carrera estaba a punto de empezar, todo estaba tan cercano que talvez estallaría.

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¡Ay! Estoy realmente cansada- dijo Sakuno recostándose en la cama mullida que se encontraba en el centro de la habitación, tenía sabanas rojizas, casi de color vino, y unas almohadas de color mostaza, que daba elegancia al decorado, aquella cabaña siempre la pedía Sakuno, ya que era sumamente tranquila, pero era la primera vez que tendría que compartirla con alguien

Después de aquella carrera quien no estaría cansado -dijo Ryoma viéndola, se había echado a su lado, y jugaba con sus cabellos, habían estado compitiendo en las motocicletas, Ryoma había ganado a Sakuno por unos pocos metros, cosa que dejo a Sakuno un poco irritada, pero al entrar a la habitación todo aquel malestar se había esfumado

He llamado a mi abuela- dijo Sakuno entrecerrando los ojos ante tal caricia, su piel temblaba- Me dijo que todo había salido bien, mi padre firmó el divorcio, pero no esta de acuerdo dejarme partir con mi madre

Ese es el único problema que tenemos por el momento- dijo Ryoma acercándose a ella y besando su frente con delicadeza, Sakuno levanto su rostro, rozando sus labios con los de el, en ese momento se acordó de que no podía hacer nada

Ry… Ryoma- dijo Sakuno entre besos- no puedo

Ryoma se separó unos milímetros y fijo su mirada en los ojos de la chica.

Le preguntaba que sucedía…

Estoy… en esos días…- dijo Sakuno reprimiendo el sonrojo

¿En esos días?- pregunto sin entender

Estoy en esos días en que las mujeres se ponen de mal humor- trato de explicarle sin explicar mucho, definitivamente era una solterona, y sobre todo una mojigata para esos temas

…- Ryoma creía poder entender, a decir verdad no estaba muy lejos

Por dios Ryoma, mira como me haces poner- dijo tapándose la cara- estoy con la regla… lo siento mucho- Ryoma la vió con una sonrisa a decir verdad quería algo más pero algo le alegraba de todo aquello, aunque sonara estupido había logrado ganar a Momo en sus sospechas

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Ordenó todas sus cosas, para poder salir ese mismo día, nunca pensó llegar tan lejos, nunca pensó hacer eso solo por el poder, no es que se sintiera mal, por el contrario estaba satisfecha, pero aun faltaba mas, con o sin ayuda del señor Ryusaki lograría obtener a Ryoma.

Si hacía daño a Sakuno era algo trivial, conseguiría a ese chico para lograr sobresalir en el mundo de la moda, no sabía por que pero aquella actitud petulante le encantaba, aunque nunca la considero su novia ni nada por el estilo, ella si lo hizo, el era de su propiedad y era capaz de sacarle cada centavo de su gran cuenta bancaria.

Respiro profundamente, Kaidoh se había rendido completamente, no era más que un cobarde que había hecho interferir sus sentimientos en la batalla, cosa que aseguraba una batalla perdida por donde lo vieras.

Había logrado alejar a Sakuno de él por padre el padre de la chica, pero eso ya no sería así, no tenía ningún aliado, por lo que aquel día tendría que hacer todo por su cuenta.

Arregló su cabello con esmero, pintándose sutilmente los labios, no sería difícil saber donde estaba Ryoma, lograría encontrarlo y jugarle una treta.

- Listo Ryoma para sentir lo que es perder a alguien- murmuró cerrando la puerta tras ella- Veras que soy capaz de todo pequeño

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No creo que haya sido buena idea- susurró pensando para si mismo, se movía de un lado a otro, no haría nada para detener aquel romance, Ryoma había conocido mucho antes que el a Sakuno, había ganado su corazón sin trampas

Estaba decidido, el padre de Sakuno le había hecho participar en aquella farsa para que no tuviera que pagar las acciones de la empresa, así que era por ese motivo, lo había descubierto, había utilizado a su propia hija para tenerlo a el como yerno y no tener que gastar dinero para abrir su empresa.

Apretó los puños hasta tal punto de hacerse daño, no se había dado cuenta de que Ryusaki le debía mucho dinero por estar tan ocupado pensando en Sakuno.

Pobre chica en verdad, todo era un engaño, todo menos el amor que existía entre ella y Ryoma, haría todo para no malograr el estado de las cosas, esa misma tarde denunciaría a Ryusaki por estafa y robo de dinero.

Tragó saliva, el era un intendente, todo se vendría abajo, la única manera de solucionar que el apellido de la familia no sea relacionado o mejor dicho no sea manchado por el padre, sería que alguien tome riendas en el asunto, alguien de la familia que pueda continuar con el negocio familiar, todo estaba cruelmente calculado, pero existían los errores, que en ese momento no quería pensar, Kaoru era sumamente exacto pero en ese momento sus sentimientos le impedían ser claro.

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La tarde era el acontecimiento mas grande en el club, todo brillaba alrededor, y las fogatas empezaban a prenderse, era todo hermoso, cosa que observaba Sakuno quien se había sentado en el porche de la cabaña, acariciando el cabello de Ryoma quien se encontraba sobre su regazo.

Hoy nos hemos divertido bastante- dijo Sakuno sonriendo tiernamente observando el perfecto y masculino rostro de Ryoma que en ese momento se quedaba dormido

Uhmmju- aceptó él, impregnado del olor de Sakuno, olía a rosas y pétalos, a coco y almendra, cosas inexplicables, recordaba el olor de Japón hacía décadas, cuando las flores de cerezo crecían, y colocaban la ciudad de un color rosado pálido

Pienso que esto nos da un poco de tranquilidad para mañana ¿Verdad?- pregunto Sakuno viendo como empezaba a aparecer la luna en el amplio firmamento

"¿Tranquilidad?"- pensó Ryoma sintiendo los dedos de Sakuno acariciándolo, tranquilidad para el siguiente día, lo había olvidado por completo, en verdad que lo había olvidado.

Pero es que ahí se sentía tan sereno, las carreras te daban dinero, mucho a decir verdad, te daba la garantía de seguir así hasta cuando quisieras, te daba más que todo adrenalina, y el deseo nato de ganar.

Esa era su vida, muy lejos de ser normal, nunca le intereso los segundos, nunca se preocupo por alguien mas que no sea el, siempre fue el en su mundo, y nadie podía entrar ni salir de el.

Su corazón había logrado ser un témpano de hielo, pero la gran pregunta era qué había sucedido, donde estaba aquel Ryoma de antes, donde estaba aquel seco carácter que lo caracterizaba, no existía, ni lo echaba de menos, era cierto, ni lo echaba de menos.

Había conocido a Sakuno tan pero tan rápido, que su vida dio un vuelvo para bien, se podría decir, aún no estaba seguro, aunque le encantara la presencia de aquella chica, aunque le encantara sentirla a su lado, auque le encantara besarla, de tenerla bajo sus brazos.

Era aquella persona que jamás pensó tener, más aún la encontró y no la dejaría jamás.

El silencio de Ryoma no incomodó a Sakuno, más bien se relajo, se agachó un poco y empezó a rozar sus labios con los de Ryoma, era una caricia, aquella que Ryoma sintió como el fin de sus temores, se pegó a ella, estrechándola desde la cintura jalándola hacia si, sabiendo que el estaba sobre su regazo.

Con un movimiento experto hizo que se profundizara aun mas el beso, lamiendo su labio, Sakuno era todo para el, era tan dulce, y ese contacto a la vez tan casto. Sakuno abrió levemente la boca para dejar pasar las caricias de Ryoma, Sakuno lo amaba, y de eso no había tal duda.

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¿Señora Ryusaki?- Pregunto la voz a través del teléfono – ¿Es usted?

Ex-Señora Ryusaki- le corrigió Shiba orgullosa de ser una mujer nuevamente libre – O al menos pienso serlo dentro de un mes- dijo la mujer

Quería hablarle sobre que tome las riendas de la empresa de la familia- dijo con voz áspera y extrañamente calmada - Soy Kaoru Kaidoh, no creo que esto sea bueno para usted, pero el señor Ryusaki me debe mucho dinero, por lo cual creo conveniente hacer una denuncia

¿Denuncia?- preguntó asombrada- Me puede explicar qué es lo que ha hecho esta vez

Quiso abrir una empresa conmigo, y me hizo conocer a su hija para que no haya dinero de su parte- dijo Kaoru entendiendo de que Shiba ya estaba enterada

Y ¿Qué quiere que yo haga?- preguntó, Sabía que su esposo había hecho barbaridades, cosa que ella no comprendió hasta que utilizó a Sakuno, debía pagar por todo lo que había hecho por lo que ella no se metería ni se entristecería, comenzaría la vida desde cero con Sakuno

Quiero que tome el negocio en sus manos, no quisiera dejar mal a su familia, ya que como sabe estimo mucho a Sakuno- dijo con algo de dolor en su voz- Tal vez mi decisión lleve a los tribunales al señor, así que les aviso antes de ejercer algún poder sobre el

Entiendo, no se preocupe, el abogado de la familia comenzará con los papeleos mañana por la mañana- dijo apuntando algunos datos que al día siguiente le serviría

Muchas gracias- susurró colgando

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Sakuno observó a Ryoma apoyado en su regazo, estaba placidamente dormido, tal y cual lo hace un niño, disfrutaba verlo así, tan tranquilo en su presencia, siempre que lo vio en la televisión le pareció que perpetuamente permanecía alerta, esa clase de hombres que tenían todo fríamente calculado, aquellos hombres que permanecían lo mas fuera de los medios, pero se encargaban de hacer cosas que ciertamente llamaban mucho la atención. Para Sakuno, que siempre perteneció a aquella élite le sorprendió saber que nunca había visto a Ryoma en una de las reuniones, había salido con alguno que otro chico pero nunca lo tomo en serio, y cuando veía a Ryoma en la televisión no fue la excepción, pero como dicen por ahí, es mejor conocer en persona antes de opinar.

Sakuno quería salir a caminar, así que despertó a Ryoma muy despacito.

Vamos Ryoma, despierta- susurraba en su oído, mientras que Ryoma ronroneaba

¿Q…Que pasa? – pregunto tallándose los ojos, mientras trataba de abrirlos

Quiero pasear un momento, puedes ir tomando una duchas hasta que regrese- dijo Sakuno viendo a Ryoma con una sonrisa, tenía todo el cabello despeinado, y parecía un gran gorila.

¿Bañarme?- preguntó medio dormido

Sí, Ryoma, para luego salir a comer, no te gustará quedarte aquí metido toda la noche sin probar alimento, sabiendo que tu comes bien- dijo riendo dulcemente

Esta bien- dijo parándose y caminando hacia el interior de la cabaña

Sakuno se estiro, la columna la tenía entumecida por haber estado tanto tiempo sentada, fue entonces cuando se paró, bajando las escalinatas del porche, respirando el aire que la naturaleza le entregaba, veía toda las pequeñas cabañas, y en el centro unas tres piscinas seguidas, caminaría por ahí viendo si aun estaba abierto algún restaurante para llevar a Ryoma, quería comer comida marina, quería estar junto al mar, que se encontraba por el lado derecho del club, y comer junto a Ryoma.

Camino, pensando en las caricias de Ryoma, en sus apasionados besos, lo que lograba hacerle sentir, cosas que antes creía que no existía como el cariño mutuo, y cosas como esas, lo aprendió de Ryoma, viéndolo crecer junto a ella.

No sabía si alguna vez se lograrían separar, pero esperaba que eso nunca llegase, estar con Ryoma era la mejor bendición, pasarían todos los obstáculos, hasta la carrera, y si hubiera mas, ella lo lograría, ganaría y se esforzaría para demostrarle a Ryoma con quien estaba, para que se sintiera orgulloso de ella.

Ya caminaba por más de media hora, cuando encontró un pequeño restaurante abierto, había escuchado de él, su abuela había logrado hablar con el dueño para que lo colocaran dentro del club, ya que como muchos sabían vendían una comida deliciosa.

¿Qué haría? Llamaría a Ryoma, o le llevaría la comida, era mejor llevársela, le haría mal a Ryoma salir después de haberse bañado.

Entró al hermoso local, adornado con detalles rosas, y pequeñas lámparas que iluminaban cada mesa, dándole un toque de romanticismo. Le hubiera encantado llevar a Ryoma a aquel lugar, pero ya era demasiado tarde, pediría la comida y se la llevaría.

¿En qué le puedo servir señorita?- Preguntó el maître parándose junto a la mesa de Sakuno, vestía de blanco con una corbata negra, y zapatos negros de cuero

Quiero una orden para llevar- dijo Sakuno- Al nombre de Sakuno Ryusaki- explico viendo como el mesero se daba cuenta de que aquella chica era dueña del club, o al menos eso pensaba

Bien señorita¿desea que le traiga el menú?- pregunto haciendo una reverencia

Sí por favor, y que sea rápido- dijo viendo a través de la ventana

El mesero ya se había ido hacía un momento y Sakuno se quedó viendo como poco a poco las parejas iban ingresando y saliendo tomados de la mano, si es que Ryoma no fuera tan dormilón, y hubiera querido salir con ella, en ese momento no estaría ahí sola.

De repente vió ingresar a una mujer alta, vestía de capucha, y una larga manta, era muy alta, y mientras caminaba dejó escapar de su moño no visible por la capucha, unos suaves cabellos.

Se sentó en la mesa contigua de la de Sakuno y volteó a verla, a Sakuno le parecía extrañamente familiar, pero en ese momento no la recordaba, estaba completamente tapada, y lo único que logro divisar fueron sus labios increíblemente rojos.

Observó como llamaba al maître y le susurraba, poco después este le trajo una copa de coñac, que no detuvo en beber, Sakuno la observaba extasiada, como queriendo descifrar quien era, o porque creía que la conocía.

¿Qué desea ordenar?- dijo preguntando nuevamente

Yo...- Sakuno había sido despertada de su imaginación, pidió la comida, y vio que poco después la chica encapuchada salía del restaurante pasando entre las tres piscinas, luego la perdió de vista, dejándola sola esperando a que el mesero traiga su orden

Minutos después, apareció el maître con todas las cosas que había pedido. Observaba a Sakuno con aire iluminado pero Sakuno no le dio importancia, parecía como si quisiera conversar con ella, pero ella no tenía tiempo para aquello.

Cogió las bolsas con sumo cuidado, tratando que no se le cayese ninguna, el camino era corto, pero ella lo veía tan largo, las cosas eran pesadas, talvez se había sobrepasado en comida, pero estaba bien, Ryoma tenía muy buen apetito, por lo que no sobraría comida.

Ya veía la cabaña desde lejos, era iluminada por un pequeño farol, no obstante las luces de adentro estaban completamente apagadas, cosa que asombró a Sakuno, ya que se esperaba a Ryoma fuera en el porche, respirando profundamente, mientras la esperaba, pero eso era casi imposible, la imaginación de Sakuno lograba dar miedo, ver a un Ryoma suspirando de amor era algo sumamente improbable.

Sonrió al estar a tan solo dos pasos, dejo las bolsas en el suelo para poder abrir la puerta con la llave que llevaba en el bolsillo derecho de sus vaqueros.

Al meterla en el cerrojo, se dio cuenta que estaba abierto así que empujó lentamente la puerta, tratando de asimilar la oscuridad.

Ryoma, ya llegué- dijo Sakuno sonriendo prendiendo la luz con la mano que tenía libre, ya que en la izquierda llevaba las bolsas que acababa de volver a cargar- ¿Ryoma estas a…?

Dejó de respirar por lo que parecía una eternidad, su pulso aceleró, y sentía su corazón en la boca, no podía creerlo, en verdad no podía creerlo, aquella imagen era realmente hiriente, respiró con dificultad sintiendo sus manos temblar, y de la nada escuchó a lo lejos como caían las bolsas de sus manos, se puso pálida y no tenía fuerzas para dar ni un paso.

Por un momento se sintió completamente vacía, como si aquello estuviera muy lejos de verdad, había sido ingenua, realmente ingenua, para creer en aquellas palabras, había escuchado y creído cada cosa que le había dicho, y ahí estaba su cama, con otra mujer que la miraba con una sonrisa en el rostro.´

Era Emi, la misma chica que fue novia de Ryoma, aquella chica que había procurado hacerle daño, pero nunca lo logró realmente, estaba echada con el torso descubierto, con algunas sábanas tapando la parte inferior de su cuerpo, la miraba perpleja, y por un solo segundo Sakuno pensó que se reía de ella, se sentía humillada, humillada de la peor manera en que una persona podía ser humillada, justo frente a ella, Ryoma no había aguantado ni un segundo mas sin exigir el cuerpo de una mujer.

Quiso moverse pero no lo logró, estaba completamente paralizada, quería gritar, pero no tenía voz en aquel momento, era como si estuviera perdiendo todos los sentidos al mismo tiempo.

A lo lejos, escuchó abrirse la puerta, escuchó pasos descalzos dirigiéndose hacia la habitación

- ¿Ya estas lista para…?- escuchó la voz de Ryoma a lo lejos, fue como tener un paro cardiaco o lo mas cercano a todo aquello, sentía su boca seca, y la lengua amarga

Lista para qué, se preguntó Sakuno empezando a sentir las lagrimas surcar su rostro, no lo podía evitar, amaba tanto a Ryoma, pero aquel amor nunca fue correspondido y en aquel momento lo notó, al ver a Ryoma entrar con tan solo una toalla en la cintura, viendo a Sakuno como si fuera una completa extraña.

Frunció el ceño al notar donde miraba Sakuno, y cuando se encontró con Emi semi-desnuda.

Sakuno yo…- tartamudeó pero fue demasiado tarde, Sakuno ya había salido de la cabaña corriendo, había visto su rostro, se veía tan triste, sintió rabia, sintió toda la rabia y molestia del mundo, al darse cuenta de que había lastimado a la persona que mas quería en el mundo, volteó desesperado

Emi nunca había visto aquella mirada vacía en él, era tan extraña que hasta provocó miedo en la chica, que logró cubrirse con la sabana que tenía al lado, Ryoma dio zancadas grandes y rápidas, llegando al borde de la cama con rapidez.

Tenía el seño fruncido y apretaba los dientes con tanta fuerza que empezaba a sentir su labio entumecido.

Tu- grito sujetando a Emi por su delgado brazo, nunca pensó que querría pegar a alguna mujer, pero aquella en especial le daba asco, era despreciable estar en ese momento con aquella arpía - ¿Qué has hecho?- dijo jalándola y tirándola en el suelo

Yo…- Emi tenía la expresión cambiada, tenía la boca semiabierta y estaba sufriendo las consecuencias de sus actos, él estaba sumamente molesto, lo podía notar, se le nublaba la vista¿acaso estaba a punto de llorar?

Mira lo que has hecho Emi- dijo Ryoma lamentándose, sabía que Sakuno pensaría mal, que no le escucharía, este era el truco mas perverso que había hecho Emi por conseguir algo

Yo… Ryoma- tartamudeaba Emi inmersa en sus propios pensamientos, nunca creyó que Ryoma fuera capaz de amar a alguien, y ahí estaba viendo como Ryoma se sentía perdido, veía como se lamentaba, y como maldecía- La… amas – susurró bajando la mirada- Amas a Sakuno-dijo para si

Ryoma volteó a verla, era cierto la amaba, y era tarde para decirlo, pero era cierto, se sentó en el borde de la cama a horcajadas, miró a Emi con todo el odio reprimido.

Vete- dijo con voz ronca y forzada- Vete antes que te haga algo Emi- dijo pasándose la mano por el cabello tratando de calmarse, pero no podía… Vió como Emi cogía sus cosas, y salía corriendo de ahí con las sabanas enredadas en su cuerpo, en ese momento se sintió solo, como antes de conocer a Sakuno.

Quería ir tras ella, pero sabía que no le creería, no tenía fuerzas para discutir con ella, y esperara que ella se diera cuenta de que nada de aquello había ocurrido en realidad.

Se vistió con un pantalón de buzo y un polo blanco, luego salió de aquella cabaña, buscando su Ferrari entre tantos otros.

Se preguntaba como se había ido Sakuno, la buscaba con la mirada, pero nunca la encontró.

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Había logrado correr todo lo que pudo, las lagrimas no podían parar de salir, y sintió que por primera vez perdía algo preciado en su interior, había dejado parte de su corazón enterrado en aquella cabaña, corrió hacia donde le guiaba el camino de piedra, a las justas podía ver al frente ya que las lagrimas le anulaban la visión.

Llegó hasta donde las motocicletas, y alquilo una pagando ahí mismo, prometió devolverla al día siguiente, la prendió, se puso el casco y salió disparada, llorando aún y desesperada, dirigiéndose al único lugar que sabía que le iría mejor que ahí.

Entrenaría hasta el amanecer, estaba segura, ganaría a Ryoma a toda costa, le demostraría que con esa clase de chicas nunca se jugaba.

Ryoma vería cuan destrozado se encontraba su corazón y notaría las consecuencias de sus actos, si no porqué había dejado la puerta abierta cuando ella misma le había enseñado dejarla con llave, eso quería decir que el mismo Ryoma le había abierto la puerta a Emi.

Ganaría…

De eso no había duda…

Continuará


¿Quieren saber como continua? pues pidánmelo nomas que yo les dare, espero comentarios de las mismas personas de la otra vez, y espero que nuevas perswonas se nos unan antes de terminar... proximo cap la carrera, algunas ideitas, por favor...reviews

ReeeeeeeViiiiiiewwwsss

los kiere

Reika Namino, creo que aun faltan dos caps, si quieren mas me pasan la voz