Hola a todos los fanaticos de los fics... Tengo un buen humor hoy día, agradezco enormemente a los que me han seguido con este fic hasta ahora, los que me han seguido en toda mi trayectoria como escritora de sobre ruedas. Ya que estamos en las finales, quisiera agradecer tambien a los que me han bridado su apoyo, y bueno... no se preocupen y no se asusten ya que este fic aun no termina

Reviews por favor, les voy contando que tendran varias semanas para enviar, ya que mañana me voy a panama y estare de regreso a mi país dentro de una semana, por lo que tendrán la oportunidad de opinar ya que el proximo cap talvez sea el ultimo si ustedes lo desean, diganme si es que quiere que agregue mas y yo vere si eso es posible, claro esta que sumando el epilogo(por lo menos hasta 265 reviews pls)

Alerta: Parte lemmon XD, las pervers de esta seccion estaran felices, a los que le incomoda este tipo de escena es mejor no leer


Sobre Ruedas

por: Reika Namino

aviso: leer la parte superior por favor

13-. Conciliacion

Aquella sensación la atormentaba, por más que quisiera desaparecer aquel vacío de su interior no lo logró. Respiro con dificultad, tratando con las pocas fuerzas que le sobraban de que el llanto no volviera, ya no tenía más lágrimas, no tenía ni siquiera voz suficiente para decir algo. Pero eso ya no importaba, tan solo le importaba tratar de apaciguar aquel rencor que inundaba cada parte de su corazón, pero fue imposible, no pudo con esa sensación tan lejana a ella.

Odiaba todo lo que escuchaba, odiaba hasta el sonido del motor a su lado.

Había llegado a ciegas hasta su auto luego de salir del club y escaparse con la motocicleta, se había sentado de inmediato en el lado del piloto, y se había abrazado a si misma tratando de encontrar calor, sentía el frío calado hasta sus huesos, se sentía sola y extrañamente intranquila.

Secó la última gota de lagrima que surcaba su mejilla desde hacia unos minutos y que no había logrado deslizarse del todo.

Apoyó sus manos en el timón del automóvil y piso el acelerador, avanzando a velocidades inalcanzable. Piso el acelerador hasta el tope, pasando de cien kilómetros por hora, a doscientos veinte al instante, sentía la brisa pasar a través del rabillo de la ventana, sentía como si todo lo dejara atrás, cada parte de sus pensamientos los había dejado de reata, los había pasado, y no la iban a alcanzar.

Disminuyó la velocidad para agarrarle mayor control a sus movimientos, las llantas y los aros estaban en un estado aceptable, pero debía mejorarlo para el día siguiente, aceleró por última vez para dar la vuelta, pero mientras más se acercaba a la vuelta más miedo crecía en su interior, y al estar a tan solo a unos segundos de aquella curva, sus manos empezaron a temblar descontroladamente, viendo perpleja la pista, Sakuno dió un pequeño grito, estaba tan cerca de chocar contra la baranda que con un solo pestañeo era capaz de perder el control, abrió los ojos que salieron desorbitados, sujetó con fuerza el timón tratando de calmar los temblores de su cuerpo al tiempo que daba una derrapada forzada. Respiro con dificultad sentándose a horcadas en el asiento, se estacionó a unos metros de la curva cuando ya hubo calmado parte de sus nervios, y se dio una mirada por el espejo retrovisor, estaba pálida y se veía como una imagen sobrenatural con aquellos ojos rojizos, y los labios de color carmín que contrastaba con su piel color nieve.

Apoyó su frente en el timón y con pequeños golpes se fue calmando progresivamente.

Pero las imágenes de aquella noche se esparcían por sus pensamientos, dejándola nuevamente indefensa, sollozó, sintiendo el dolor en su garganta luego de gritar tanto.

Jaló de su cabello fuertemente, volviendo a la realidad nuevamente, su mirada era de odio esta vez, temblaba buscando la mejor venganza, tembló sabiendo lo que se avecinaba, ganaría aquella carrera aunque tuviera que morir con ello.

Ryoma se retractaría por haberle hecho aquellos y por haberla humillado de la peor manera que podía existir, le había hecho creer que la amaba pero estaba muy lejos de ser verdad.

Sakuno entornó los ojos, dejando ver únicamente sus pestañas negras.

Iba a entrenar toda la noche, y lograría dejar a Ryoma sin reputación con cual enorgullecerse

Te amaba tanto- susurró haciendo aparecer una pequeña arruga entre sus cejas- Cómo fuiste capaz de engañar a mis ojos y a mi corazón, si yo estaba tan conciente de lo que hacía y de lo que sentía, estando yo segura que tu me amabas con la misma intensidad

Sakuno había sido siempre dulce, había sido herida por aquello al pensar en tan solo un objetivo.

Siempre había deseado que su padre la amara, era capaz de todo por aquel privilegio, pero nunca lo logró, habiendo hecho absolutamente todo lo que el había requerido, aun así no logró nada; lo mismo había sucedido con Ryoma, le había entregado su corazón en bandeja de oro, le había servido como una buena mujer, y le había mimado de las formas posibles, pero no había recibido otra cosa que la traición.

Cerró fuertemente los ojos, tratando de borrar aquellos ojos ámbar de su mente, la cruenta batalla esta a punto de comenzar, no podía vacilar en su elección, ganaría y ganaría, no había espacio para más.

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Cerró la puerta tras él, tanteando a oscuras el interruptor de la pared, al palparlo lo prendió, dando un claro vistazo a lo que había adentro.

¿Sakuno?- preguntó con un nudo en la garganta, desde el momento en que abrió la puerta, supo enseguida que no había nadie ahí, pero no se demoró en preguntar.

No recibió ninguna respuesta, y estaba ahí parado con el pulso en niveles exorbitantes, tratando de encontrar a Sakuno en el departamento, no obstante no la había encontrado, no había ni rastro de que ella hubiera estado ahí , y se sintió desdichado, acordándose de la artimaña de Emi, y de la expresión de sufrimiento en el rostro de Sakuno.

Se sentó en el mueble, pasando las yemas de los dedos entre las hebras de sus cabellos negros. No la había encontrado ahí, el único lugar al que podía ir era a la casa de la playa, sin embargo no podía estar en la casa de su madre, o al menos no quería pensar que estuviera ahí, ya que luego de haber visto a esa familia, no quería pensar en molestarlas y hacer que ellas lo odiasen por una confusión.

Se paró, caminó hacia la puerta de roble, y la abrió dándole una última mirada a aquel lugar, y cerró la puerta tras él, sintiendo el frío contacto con la realidad.

Veía todo oscuro, no por la falta de luz, más bien por la tristeza que surgía en su interior.

Bajó las pequeñas escaleras, encontrándose nuevamente en su Ferrari.

Olió el aroma de Sakuno impregnado en cada parte de su auto y sus fuerzas se vinieron abajo al instante, cómo iba a soportar aquella perdida con tanta facilidad, era como desprender el dulce más sabroso del niño más hambriento.

Sin ella, era como si su existencia no valiera para nada, ella era la única causa que encontraba para seguir un camino.

Y estaba ahí desolado, manejando con toda la paciencia que su estado de humor le permitía, llegó a la playa a altas horas de la noche, y como si la mala suerte estuviera de su lado, no la encontró ni en los rincones más pequeños de la casa.

Dió un fuerte golpe a la pared causando un profundo corte en un nudillo. Desplegó toda su ira en la pared, sin siquiera detenerse a ver los daños que se estaba proporcionando, dando fuertemente a la pared con cada golpe.

Vió al exterior, cansado ya de su ardua pelea consigo mismo, y divisó el amanecer entre las cortinas blancas, aunque aun no se veía ningún rayo de luz, se podía distinguir a lo lejos de la orilla manchas marrones y naranjas.

Por Dios, Ryoma que te has hecho- exclamó viendo como su amigo se adentraba en la gran sala - ¿Te has peleado con alguien?- dijo viendo la sangre que corría por los nudillos de Ryoma

Eso se ve serio Ryoma- dijo Eiji acercándose al aludido con la preocupación latente en su mirada- No se ve nada bien- susurró viendo las heridas manos de Ryoma

¿Qué ha sucedido?- pregunto Momo que había permanecido callado detrás de los otros tres.

Nada en especial- dijo secamente, se había quedado impresionado, pensaba que se encontraría con sus amigos durmiendo, pero estos se encontraban más que despiertos viendo una película de los años ochenta

A esto llamas nada en especial- Era mas una afirmación que una pregunta- Esto esta grave, has roto dos huesos- dijo Oishi tomando su mano- Y has desprendido la piel de todos tus nudillos… ¿Se puede saber que has estado haciendo en realidad?

He dicho que nada- dijo apartando su mano bruscamente dándose cuenta por primera vez de aquel dolor insoportable, cerró los ojos fuertemente tambaleándose profiriendo maldiciones a nadie en especial.

Siéntate Ryoma, estas realmente herido, creo conveniente llamar a alguien que sepa de esto- susurró haciéndolo sentarse en el sillón donde él había estado sentado antes que la puerta se abriera

No es necesario que llames a alguien estoy bien- ¡Ah!- grito al tiempo que sintió como Oishi le había puesto los huesos en su lugar, se sintió extrañamente inquieto por el dolor- C…creo que es mejor que llames a alguien- dijo jadeando por el dolor causado en su dedo

Ahora lo hago- susurró Eiji aguantándose la lágrimas- Me dijeron que Kawamura sabía un poco de estas cosas, ya que antes practicaba karate, y sabe como solucionar este tipo de situaciones- dijo corriendo hacia la puerta; la casa de kawamura se encontraba a unas cuadras de ahí, así que Eiji prefirió conducir su auto para recogerlo.

Minutos después…

No puedo creer que te hayas hecho esto por tu cuenta- dijo Kawamura bajando la mirada a la vez que hablaba seriamente- Esto es masoquismo, en un grado psicológico para no sentir el dolor- dijo vendando con sumo cuidado la mano de Ryoma

¿Te lo has hecho tu solo?- preguntó Momo sin poder creérselo

No sentía nada- dijo Ryoma esforzándose por no maldecir al pobre Kawamura mientras apachurraba sus ya de por si muy lastimados dedos

Esto es ilógico- dijo Momo, no sabía apaciguar su lengua, y a Ryoma aquello ya se estaba tornando algo realmente molesto- Estas loco ¿O que?

Ryoma bajó la mirada, dando a entender de que no respondería más preguntas, no obstante los demás ya se estaban haciendo una idea de lo que ocurría, por más equivocada que estuviese.

Abrió la boca, al sentir como Kawa terminaba de vendar su último dedo, para suerte suya el lado izquierdo no estaba tan dañado, por lo que podría sujetar la palanca de cambios sin problemas para la competencia del día siguiente.

"Competencia"… Ryoma se quedó estático al mismo tiempo en que le colocaban una clase de anestesia en la palma de su mano.

Ryoma pestañeó un par de veces hasta que sintió su mano entumecida, luego de algunos minutos en silencio, logró pronunciar algunas palabras

Gracias Kawa- dijo apoyando su cabeza en el respaldar de la silla- Nunca pensé que estudiabas medicina

Kawamura sonrió dándole alguna palmaditas en el hombro al pobre hombre.

Trata la próxima vez de enfatizar tu ira en una almohada, ya que talvez tus dedos sufrirán el doble de lo que has sufrido hoy- dijo sonriendo

¬¬- Ryoma frunció el ceño, pero luego de unos segundos cerró los ojos adoloridos por semejante despojo de ira

Fue esa perra otra vez ¿No es así?- susurró Momo a su lado sin siquiera permitirse una respuesta

Ryoma abrió los ojos sin virar hacia la derecha donde era donde se encontraba Momoshiro, tan solo se limito a fruncir el ceño más fuerte que la otra vez al percibir el olor a cigarrillo que desprendía Momo.

Veo que es cierto- dijo Momo cruzando los brazos- Así que esa tal Emi interfirió en tu amor perfecto

Fue más que eso- se limitó a decir- Ella se merece la muerte- dijo secamente perturbando a Momo

Eso ya lo decía yo, hacía ya bastante tiempo- susurró, pero no se puede hacer nada más que esperar que se pudra entre sus sueños de grandeza

Lo dices como si la conocieras- dijo Ryoma volteando a ver a su amigo

Pues a decir verdad la conozco, en esos tiempos en el que vivía en el mundo de los mortales, cuando vestía como cualquiera de nosotros, y se encargaba de hacer trabajos para ganar dinero- dijo calando su cigarrillo

Nunca me lo dijiste- se sorprendió Ryoma

Lo siento- dijo encogiéndose de hombros como si no fuera de su incumbencia- nunca creía que fuera algo necesario

¿Por qué no lo creíste?- preguntó

Es que cuando te conocí ya estabas encaprichado con Sakuno- El rostro de Ryoma se ensombreció al instante- Veo que Emi lo ha vuelto a hacer, yo solía ser su amigo, y ella mi amiga, luego empezó a interesarse por el mundo de las joyas, y bueno… deje de preocuparme por ella… ya estaba en otro mundo

Comprendo- dijo amargamente

Ryoma- dijo seriamente-si necesitas de algo me avisas, si Emi te metió en un lió puede que lo aclare todo si yo se lo pido como una amenaza

Creo que eso no será necesario, pienso solucionar mis problemas por mi cuenta, espero que Sakuno confíe en mi lo suficiente para no pensar que le ha hecho algo fuera de mi- dijo cerrando los ojos, sus mano le empezaba a doler pero con ciertos ejercicios respiratorios se calmó al cabo de unos minutos – Momo dile a los demás que alisten mi carro, que dentro de una hora saldré a practicar hasta el anochecer, mientras trato de conciliar el sueño- dijo luego de un gran bostezo No se tu, pero yo estoy muerto- dijo sonriendo entre el sueño

Momoshiro se levantó, apagando su cigarro.

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El sol ya resplandecía en el cielo, distaba ya la oscuridad, y daba una idea de la hora que seria.

Siete- susurró jadeante, estaba realmente agotada por todo su esfuerzo, se sentía pegajosa, y extrañamente sudada, debía darse un baño urgentemente si es que quería seguir pareciendo una mujer.

Abrió la puerta del carro, dejando pasar la brisa fría del alba, entre su falda, desplegando con elegancia cada tela.

Sakuno entrecerró los ojos disfrutando de aquella sensación tan placentera, los placeres de la naturaleza eran los mejores, dejando así su piel tersa y sueva.

Pestañeó con lentitud, sintiendo sus ojos pesados, le ardían por el llanto y se encontraban extrañamente oscuros, como si no tuvieran vida

Cavilaba sobre el extensión de su actitud la noche anterior, de lo inequívoco de su comportamiento, pero eso no hizo bajar el deseo de venganza que recorría cada centímetro de su cuerpo y que surcaba cada vena de su sistema nervioso.

Sonrió malignamente fijando su mirada en la autopista del frente, hacía quince minutos que se había estacionado en aquel pequeño valle entre los montes, tuvo que salir de la ciudad hasta encontrar una autopista perfecta para sus practicas, y ahí estaba, tratando de descansar luego de haber entrenado sus reflejos en las vueltas, y en las pistas en forma de tijera.

Si alguna vez tenía que correr ahí de seguro ganaría.

Dejaría perplejos a los hombres al darse cuenta de que una bella muchachita era capaz de dejarlos indefensos.

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Esa tarde sonó el teléfono en la mansión de los Ryusaki, Sakuno había llegado hacía unas horas para desplomarse en su habitación, estaba realmente cansada, pero a la vez feliz consigo misma por haber sido capaz de mejorar increíblemente en un día.

Pestañeó con pesadez al tiempo que alguien llamaba a su puerta, las cortinas estaban cerradas dejando la habitación completamente a oscuras.

P…pase- dijo con pesadez, tratando de deshacerse de las sabanas que estaban encima de ella

Señorita Sakuno disculpe- susurró la sirvienta abriendo la puerta

Pasa¿Qué es lo que sucede?- pregunto bostezando

Ha llamado la familia fuji, hoy hay una pequeña cena, y le han pedido que por favor no falte por ningún motivo- dijo acercándose a Sakuno para ayudarle a quitarse las gruesas sábanas de encima

¿La familia Fuji?- dijo, recordando a Syusuke en la fiesta de Tezuka, donde había hablado con Ryoma por primera vez- ¿A qué hora es?- preguntó levantándose de la cama

Comienza a las cinco, terminará temprano, es como una despedida según tengo entendido, el señoríto Syusuke se irá a Francia dentro de unos días

Sakuno se quedó impresionada, cómo todos sus amigos de la infancia, y jóvenes de la sociedad de Japón salían del país para conseguir una vida mejor.

Después de pensarlo un poco se puso las pilas para alistarse, sería bueno ir, ya que sacaría de su cabeza la carrera por unas horas, y así al llegar ahí estaría refrescante.

No pensó en nada más, y no lo haría tampoco, tan solo se limitaría en divertirse con las personas presentes, y disfrutaría la velada con sus amigas, aunque Tomoka no estuviera en Japón podría hablar con Ann y con las demás.

Tomoka regresaría la semana próxima, y arreglaría su matrimonio para aquí a tres meses, dándole así a Sakuno el tiempo suficiente para ordenar su vida nuevamente, y rebajar algunos kilitos.

Corrió hacia el baño, y se hundió en el agua caliente, tranquilizando sus músculos que hacía ya más de medio día que reclamaban tranquilidad

Esto es lo mejor luego de tanto sufrimiento- susurró Sakuno tratando con todas sus fuerzas no recordar a aquel petulante ser de ojos dorados-

Salió de la tina con sumo cuidado, camino desnuda hasta donde se encontraba la toalla, se enrollo el cuerpo con la tela de algodón, y salió de ahí sintiendo la brisa fresca del atardecer a lo lejos. Desplegó las cortinas encontrándose con la luz del sol desapareciendo por el horizonte.

Dió un suspiro audible, y relajó los músculos de su delicado rostro.

Si tan solo Ryoma estuviera aquí, reclamando mi amor, y dándome una sola explicación sobre todo aquello- se dijo Sakuno apoyando las manos sobre el vidrio de la ventana- Pero veo que ni siquiera es suficientemente caballero para explicarme, eso denota su falta de interés por mi persona.

Viró hacia la izquierda encontrándose con su armario y lo abrió con una paciencia única, iría bien vestida, su orgullo había sido herido a lo más profundo, así que esa tarde trataría de subirlo otra vez, no dejaría que algún hombre se atreviese hacerle sentir inferior, les demostraría que ella era una mujer única, y no necesitaba a un hombre que le recordara de que se tenía que morir por el.

Sacó una pequeña falda de Jean que a las justas le quedaba a la terminación de su trasero, tenía que estar preparada para la carrera, se puso un polo largo que estaba de moda, uno que le llegaba casi hasta la altura de su mini falda, era de color fucsia al igual que sus sandalias planas. No tenía problema de estar sin taco, ya que con su metro setenta y tres, era completamente capaz de prescindir de ellas.

Se sujetó el cabello en una coleta alta, y se puso una casaca Jean, se apresuró en bajar las escaleras del porche, y corrió hasta su carro que había recibido un buen lavado.

Si sentía frío eso era lo secundario, estaba dispuesta a hacerle ver a Ryoma lo que había perdido, no iría vestida de hombre luego de la fiesta, más bien iría llamativamente hermosa, para que notara que ella no sufriría por él, aunque eso estaba muy lejos de ser verdad.

Ryoma era el hombre más deseable de la ciudad, conocido como el mas guapo de todos, las mujeres se morían por el, y con ella no fue la excepción, arrugó el sobrecejo frustrada por lo ocurrido, como había podido caer en semejante trampa.

Prendió un cigarrillo, jamás había fumado, y siempre había repudiado a las personas que lo consideraban un vicio, pero en ese momento lo encontró placentero, entre el humo y el olor a tabaco.

Se sentía suspendida, mientras manejaba de lo más tranquila con un brazo fuera de la ventanilla, llenando de aire la parte interior del auto.

Estacionó su auto a poca distancia de la entrada, escuchaba el ruido de la música, y de las risas y gritos de los jóvenes, algunos peleaban afuera, mientras que otros estaban compitiendo en quien bebía más.

Pasó entre toda la multitud, ignorando las miradas lascivas que le mandaban de vez en cuando, ella pertenecía a un solo hombre aunque aquel hombre no la mirase de la misma manera, camino tratando de evitar la mirada de los que se encontraban en la entrada.

Sakuno es un gusto tenerte aquí- saludo abrasándola extrañamente, Sakuno trató de no darle con el cigarrillo que llevaba entre los dedos, de repente olió el alcohol en las ropas de Fuji, ya entendía por qué la trataba de aquella manera si a las justas habían hablado.

Lo siento mucho- dijo Tezuka uniéndose a ellos y tomando a Fuji del hombro- Como despedida le han hecho tomar de más- dijo haciendo una reverencia y llevándose a Fuji al mueble.

Todo se encontraba oscuro y tan solo era iluminado por las luces de colores y las lámparas amarilla que daban la apariencia de una pequeña discoteca, la casa era realmente amplia, pudiendo así dar espacio para el baile.

De repente, Sakuno sintió como era jalada hacia la derecha encontrándose con unos ojos increíblemente marrones.

No esperé encontrarte aquí- dijo sonriendo

Hola Ann, que bueno encontrarte aquí- dijo abrazando a su amiga

Oh Sakuno me haces envidiarte, estas tan refrescante en este momento, mira como te miran, hasta mi hermano te ha mirada de una forma un tanto extraña- dijo riendo – Eres tan alta mi querida amiga, y tienes una figura que envidiar, me corroen los celos- dijo bromeando

Tu eres tan alta como yo, así que no te quedas atrás- dijo Sakuno fumando su cigarrillo

¿Fumando querida?- preguntó extraña ante el comportamiento de su amiga- Es la primera vez que te veo hacerlo- Hablaban de tal manera ya que estaban acostumbradas desde pequeñas a decir querida o querido en forma de aprecio, aunque eso ya comenzaba a escucharse fuera de lugar

Estoy incursionando el sabor amargo de esta delicia- dijo Sakuno sonriendo tristemente

¿Ha pasado algo?- preguntó preocupada

No exactamente- mintió

Te he visto últimamente en la televisión, a decir verdad mucho mas que de costumbre, con ese tal Echizen, no me digas que te ha hecho algo porque lo despellejo – dijo enseñando sus pequeños y blancos dientes

De eso me encargo yo- dijo sonriendo con pesadez- Ahora hay que apurarnos ya que dentro de unas horas me tengo que ir- dijo Sakuno viendo a su amiga – Estoy bien no te preocupes

Si es así- elevó la voz ya que había subido el volumen de la música- Estaré complacida de bailar contigo antes de que llegue mi novio

¿Novio?- le interrogó Sakuno impresionada, nunca había visto rondar algún pretendiente a Ann, ya que esta se limitaba a sonreír e ignorarlos- ¿Vendrá hoy?

Así es- susurró- Es muy lindo y es un corredor estupendo, aunque prefiere mantener un perfil bajo- dijo feliz pero incomoda por el humo que desprendía de la boca de su amiga- Nunca pensé verte así, algo realmente te ha afectado ¿verdad?

No te preocupes, el efecto no es duradero- dijo caminando detrás de su amiga hasta la pista de baile

La música comenzó a sonar, adhiriéndose perfectamente al ritmo de Sakuno, que en ese momento trataba de perder la timidez, dejándose llevar por cada tono.

Había un solo muchacho que se acerco a ellas, apoyando sus manos en la cintura de su amiga que se sobresaltó al principio pero luego sonrió al recién llegado.

Hola Momo, te estuve esperando- dijo refiriéndose al chico de cortos cabellos oscuros, besó sutilmente el hombro descubierto de su novia, y vió a Sakuno inseguro, pero a la vez con una profundidad extraña para quien recién acaba de conocer a alguien.

Ella es mi amiga S… - Dijo

Sakuno- le cortó Momoshiro estrechando la mano de Sakuno con delicadeza

¿La conoces?- preguntó asombrada

Lo mismo estaba a punto de preguntas- intervino Sakuno

Me temo que no estoy muy acostumbrado a asistir a este tipo de fiesta – dijo Momoshiro dibujando una sutil sonrisa entre sus finos labios, para Sakuno aquel hombre era tan alto con Ryoma, y tan corpulento, era bien parecido, y tenía un cutis tostado – Pero he oído de usted por un buen amigo mío –dijo enigmáticamente

¿Un amigo?- preguntó con cierto interés

¿Cómo has estado?- preguntó a Ann, por un segundo Sakuno pensó que le había ignorado, pero cabía la posibilidad de que no la hubiera escuchado

Sakuno observó a aquella pareja, nunca había escuchado hablar de Momoshiro, pero bueno, tal vez había estado demasiado distante de las reuniones que ni siquiera se dio cuenta de nuevos integrantes en la gran logia.

Al cabo de unas largas horas, Sakuno se despidió deprisa de los demás, no pudo despedirse de Fuji, ya que este estaba encerrado en su habitación, pero le dio el mensaje al robusto Tezuka, para que el se despidiera del Fuji como era debido.

Salió del lugar, bajando las escaleras y pasando por el pequeño jardín hasta llegar a su auto.

Viró a la izquierda encontrándose con Momo a unos metros de ella arrancando su auto y saliendo a toda velocidad, Sakuno escuchó atentamente el ruido del motor del auto, y se dio cuenta de que era uno realmente especial, ya que con la rapidez que iba, ni lograba alcanzar su alto potencial.

Abrigaba la esperanza de que pudiera ser la mejor carrera de su vida.

Aceleró a través de la larga calle, hasta doblar la esquina hacia la autopista, vió las luces que alumbraban la noche perpetua, se fijó en el reloj que resplandecía, y se aseguró que no estaba del todo tarde, tenía tan solo veinte minutos para llegar, ese tiempo era más que suficiente, vió el cielo asustándose del mal presagió, había nubes negras que a las justas contrastaban con el negro cielo, así que llovería, no estaba preparada para tal tensión, así que prefirió ser optimista y pensar que no tendría ningún problema con el tiempo y el clima, la suerte estaba de su lado de eso no tenía dudo, al menos no quería tenerla en ese momento de inestabilidad, prendió nuevamente un cigarrillo, ahora comprendía bien, por qué Ryoma lo hacia. Lo hacía para calmar los nervios o la abstinencia.

"Ryoma", Sakuno no paraba de meterlo entre sus pensamientos, aquel hombre había tenido algo que lo mantuvo nervioso durante mucho tiempo, ahora lo entendía, el también se sentía nervioso cuando competía.

Entonces…

¿Acaso se había sentido nervioso aquella vez luego de la reunión de Tezuka cuando tuvo que jalarle¿Se había sentido nervioso?

Sakuno se había dado cuenta de algo que nunca antes había pensado.

Así que Ryoma sentía algo al verla, sonrió con tristeza para sí, y aceleró con esmero.

Ya no servía de nada pensar en aquello, solo le hacía un hoyo mas grande en su ya de por si hueco corazón.

Tragó la saliva con dificultad, tratando de apaciguar sus lágrimas, y su maldita sensibilidad.

Había llegado hasta el punto de encuentro, se había asombrado enormemente al percibir la muchedumbre de gente. Todo estaba repleto, la gente sentada en el frió pasto, esperando ver algo realmente nuevo y bueno. Nadie se había dado cuenta de lo que se avecinaba ya que todos estaban impregnados por el nerviosismo del momento, eran las finales, tan solo faltaban algunos minutos para que comenzaran la carrera, y decidieran entre los cuatro últimos participantes, quién sería el elegido.

Sakuno nunca pensó en que haría si ganara, solo pensaba en ganar, pero al estar tan cerca del momento decisivo, se detuvo a meditar sobre qué era lo que haría, de seguro la obligarían a tomar control de aquel monte, pero ella no sería capaz, haría talvez otra competencia, la verdad era que no sabía.

No conocía a nadie de aquel mundo tan diferente al suyo, así que sería muy difícil confiar en alguien para otorgarle semejante premio.

Pensaba en lo mucho que habrá podido hacer Ryoma, con gusto le hubiera dado aquel monte por su amor, pero ese no era el caso en ese momento, Ryoma estaba muy lejos de la realidad, lo único que sabía era que había apostado mucho, pero para suerte había ganado el doble para aquel momento, ahora solo faltaba apostar una suma considerable, para aumentar la adrenalina y el temor de los demás concursantes.

Sonrió para sus adentros estacionándose al frente de todos los espectadores, que veía maravillados el auto sin si quiera ver el propietario.

Sakuno abrió la puerta lentamente, sintiendo por primera vez la fría brisa que desprendía la noche, entrecerró los ojos, y se arregló lentamente los cabellos castaños, deslizó sus pies hacia fuera, y piso la pista con elegancia, antes de levantarse.

Volteó a ver a los espectadores, que se habían quedado atrapados en su belleza, y que la miraban admirando sus voluptuosas curvas. Pero Sakuno no notó ninguna de las lascivas miradas, mas bien su atención fue a parar en el carro que acababa de llegar, y que se estacionaba a unos metros de ella con rapidez.

Sakuno se asombró al ver a Momoshiro bajar del auto y acercarse sin voltear a verla hacia otro carro que Sakuno reconoció al instante, era el mismísimo Ryoma Echizen, parado a unos diez metros de ella, con la gorra blanca puesta sobre su cabeza, sujetada por una mano enguantada por cuero, tenía guantes deportivos, y Sakuno pudo divisar las vendas desde donde se encontraba.

Qué bueno verte aquí tan temprano- dijo Momo sonriéndole a Ryoma que había llegado primero que él- Es la primera vez

Cállate- susurró irritado, no había podido dormir bien, ya que el dolor de los dedos no se lo permitía, pero afortunadamente una hora atrás, Kawa se había aparecido para darle una potente anestesia, dejando la mano de Ryoma en el estado que debía

Pensé que te importaría saber lo que te tengo que decir- susurró fijándose en Sakuno- Tu princesita acaba de llegar, a decir verdad la encontré en una fiesta, es bastante hermosa- dijo sonriendo con malicia- hoy brilla más que nunca si podrás dar cuenta- dijo señalando a Sakuno

Ryoma volteó hacia donde le señalaba Momoshiro, y ahí estaba fumando un cigarrillo, con la mirada firme, y una personalidad altiva, pero qué le había hecho, ella no parecía Sakuno.

Vió como apoyaba una de sus largas piernas en su auto, dejando ver la parte interior de su muslo, frunció el ceño, era capaz de hacerle sentir esa clase de sensaciones mientras estaba molesto, ella hacia brujería.

Vió como levantaba el cigarrillo, y fumaba elegantemente, se veía cada curva de su cuerpo, sus generosos pechos, sus caderas pronunciadas, sus cintura estrecha, cómo deseaba acercarse a ella, y decirle de que nada de lo había visto el día anterior era verdad, no obstante tenía que esperar, tenía que esperar que ella se acercara, que se diera cuenta de que aquella persona que estaba tomando forma en su mente, no era el verdadero Ryoma, él nunca hubiera podido caer tan bajo, nunca lo habría hecho, pero ella tenía que entender, y el sería paciente, y esperaría por ella, costara lo que costara.

Cómo la deseaba, se veía tan diferente, pero igualmente apetecible, trató de no poner toda su atención en Sakuno y volteó para fijar la mirada en los demás, pero eso fue aún peor, veía como todos los hombres comían con la mirada a Sakuno, que por el momento no se había dado cuenta, sintió hervir su sangre, y por un momento pensó que no se podía estar mas irritado, le carcomían lo celos, era capaz de correr y matar a todos aquellos hombres que miraban airadamente a su mujer.

Frunció el ceño preparándose para la batalla, pero la mano de Momo le despertó del pensamiento.

Ya va a comenzar la carrera- dijo un poco nervioso

¿Qué sucede?- le preguntó mientras bajaba su gorra a la altura de sus ojos

Sakuno- susurró

Que hay con ella- dijo secamente

Sakuno aumentó la apuesta a un nivel exorbitante, el doble de la apuesta anterior- dijo moviendo sus manos de un lado a otro

Ryoma abrió los ojos impresionado por el comportamiento que estaba tomando la castaña, así que estaba muy segura de sus habilidades, después de todo Ryoma tenía que esperarse lo peor.

Aceptaré el desafío – dijo sonriendo para si, dibujando una pequeña mueca diabólica en la comisura de sus labios

Pe… Pero Ryoma- susurró intrigado

Ya te dije mi decisión, no me importa perder tal cantidad de dinero- susurró más para si que para Momoshiro

Esa sería una carrera interesante, talvez la mas interesante de todas, subió a su auto, apoyando su cabeza en el respaldar, mientras que por el espejo retrovisor veía a Sakuno amarrándose el cabello.

Maldito deseo- dijo irritado, como deseaba tomar a aquella mujer en ese momento, le molestaba pensar en su imprudencia y en su liberalismo, no creía en el y eso empezaba a lastimar su orgullo

Pero acaso el no había lastimado el suyo, o al menos eso pensaba Ryoma en ese momento.

Momoshiro bajó la cabeza y se acercó a informar a Horio que recogía el dinero de cada uno, Horio se acercó a Sakuno y esta hizo el ademán de entregarle el dinero pero la voz de Horio le impidió hacer su labor

¿Va a concursar usted?- preguntó Horio, Sakuno frunció el entrecejo irritada, así que ese hombre le diría que por ser mujer no podía concursar

Soy Sak- dijo recordando el nombre con el que se había hecho llamar, Horio abrió los ojos desmesuradamente, era aquel corredor de múltiples talentos, y un asombroso manejo sobre su auto, y aquel corredor era una mujer

Y…Yo solo- Horio buscaba la mejor excusa- Es que me ha dejado sin palabras, es usted la mujer más hermosa que he visto en mi vida- dijo sonriendo

Sakuno retrocedió unos pasos, no entendía la mirada extraña de Horio, y trato de guardar la compostura, le entregó el dinero, y se inserto entre la muchedumbre.

Horio la miró algo asombrado, no quería dar a entender algo equivocado, estaba en una situación antagonista.

Volteó para cobrar a los otros tres que sobraban pero chocó con algo duro.

Levantó la mirada y se encontró con el alto Ryoma, con la expresión de un tigre gigantesco, a punto de saltar hacia su presa.

Horio trago saliva

Sakuno estaba lista, había reparado cada falla en el motor, en las bujías, en el termostato, tenía todo perfectamente configurado, y se sentía satisfecha por su trabajo.

De pronto dos autos se asomaron en el límite de partida, y la vieron con las sonrisas puestas en el rostro, Sakuno hizo caso omiso al asunto y se limitó a subir el volumen del estereo.

Se asombró de no encontrar a Ryoma aún en la meta, aunque había oído desde siempre que el se creía especial y aparecía segundos antes de comenzar.

Visualizó las imágenes del día anterior, y sintió una punzada, tenía que ganar para salvar su orgullo, y al menos pensarse capaz de pedir explicaciones a Ryoma.

Minutos antes de comenzar, todos los presentes se apartaron para ver a Ryoma en su carro pasar entre todos.

Sakuno no volteó, no le daría el placer de ser admirado por una persona más. Esperó a que dieran el aviso.

Y ahí estaba, sintiendo los nervios a flor de piel.

A sus marcas…

El aliento de Sakuno se enfrió

Listos…

Ryoma apretó el timón con fuerza, sus dedos estaban en buen estado, vendados y anestesiados.

Sakuno sintió como si Kawamura dijera las palabras en cámara lenta, apreció un fucilazo de adrenalina cruzar desde su medula hasta las piernas, presionando el acelerador al momento en que dijeron fuera, con el hondo sonido de un disparo al aire.

No se había percatado de los gritos que habían a su alrededor, de todas aquellas caras que los veía, y que los alentaban con fuertes aplausos.

Sakuno en los primeros segundos estuvo en un estado de ensimismamiento, pero luego se obligó a regresar su cerebro a la pista, veía a Ryoma adelante, y se le arrugó el corazón.

Este estaba primero, luego le seguía ese tal Sengoku, que tenía el aspecto extraño, y el cabello marrón anaranjado.

Sakuno trataba de no perderse en la carrera, y lograr sobrepasar a aquel que se osaba a filtrarle, un corredor que nunca había visto y que siempre permanecía con la cara tapada era el que estaba detrás de Sakuno, pisándole los talones.

Sakuno aceleró pero Sengoku le impedía el paso, dejándola entre dos autos, prisionera en un corto espacio, su auto necesitaba velocidad, hallaría la manera de sobrepasarlos a todos, y no dejar que Ryoma nuevamente la sojuzgase.

Ryoma miraba a cada momento por el espejo retrovisor, temía que Sakuno se encontrara en un aprieto, pero al sentir el roce del auto de Sengoku sobre su auto, se sobresaltó de sobremanera, aquel tipo no había venido a jugar limpio, por lo visto estaba dispuesto a hacer trampa para ganar a toda costa.

Sus manos temblaron y pensó que era el momento indicado para pasarlos a todos por una mayor distancia.
Aceleró, sintiendo rugir el motor con fuerza, fue de un lado a otro para no dejar pasar a nadie, pero al pestañear, vió como Sakuno avanzaba a través del pequeño espacio que había dejado sin cubrir, la vio solo por una milésima de segundo, apretando el timón, hasta tal punto en que los nudillos se tornaron blancos, escuchó los pequeños espasmos del motor, cuando Sakuno presionaba el embrague con una rapidez sorprendente.

Lo había sobrepasado por varios metros, y ahora ella tomaba la delantera.

Sakuno hizo los cambios lo más rápido que pudo, con una sonrisa en el rostro, viendo por el espejo retrovisor cómo Sengoku y aquel corredor enmascarado trataban de sobrepasar a Ryoma, quien no se lo permitía con pericia.

Y así continuó la carrera, los cuatro carros demasiado pegados para ser cierto, Sakuno de vez en cuando por el nerviosismo lograba confundir el embrague en las vueltas y aceleraba más de la cuenta, más de una vez pensó que Ryoma le había sobrepasado, pero no era así, Ryoma se mantenía a una distancia razonable, talvez porque veía que Sakuno tenía un total control en aquella pista o al menos eso creía Ryoma, que se encontraba pensando en cosa mucho mayores.

De repente, se escuchó un trueno, en la parte alta de la montaña que hizo retumbar la pista donde se encontraban, la lluvia se apoderó de la cuidad, y Sakuno vió el peor de sus temores, sus ruedas se deslizaban en la pista, y perdía el control en cada bache, haciendo que ella se asustara y temblara por el pánico.

Cada vez era más difícil poder seguir el ritmo, y los demás lograron pasarle menos Sengoku, que mantenía a cierta distancia, haciendo maniobras impresionantes para no perder el control como los demás.

Sakuno tuvo que prender las luces delanteras para poder ver la autopista mejor, ya que la fuerte lluvia a las justas dejaba a la vista la parte trasera del carro de Ryoma, que se encontraba en segundo lugar.

Sakuno sintió por una milésima de segundo que su corazón paraba, al sentir un pequeño roce de sengoku en las luces traseras del auto, el auto tambaleó con fuerza, y Sakuno no pudo con el, haciendo que resbalase hasta la barra de tensión, donde dio una fuerte frenada, pero por el piso humedecido, a las justas logró esquivar un choque mortal.´

Maldijo entre dientes, viendo como Sengoku avanzaba, dejándola atrás, le había humillado, necesitaba sobrepasarlo, ese chico no se venía con juegos, el podía ocasionar algún problema sin esfuerzo.

Aceleró nuevamente, sintiendo el leve rugido del motor, apretó el pequeño botón de nitro acelerando a niveles portentosos.

Vació la primera carga de nitro, chocando levemente el auto de Sengoku, luego se puso por el lado derecho cuando este se disponía a hacer una derrapada, y en ese momento encontró un pequeño hoyo entre la barra de contención y el auto rojo de su contrincante, Sengoku no calculó bien, dando una vuela completa, haciendo que las llantas se quemaran por la fuerza que el auto desprendía a tal velocidad.

Sakuno pudo ver detrás de ella como el auto daba volteretas, hasta quedar en el césped de cabeza, Sengoku a las justas pudo salir cuando se escuchó una explosión a lo lejos, Sakuno se estremeció ante tal sonido. Solo esperaba que no hubiera pasado nada letal.

Las gotas de lluvia fueron las únicas que se encargaron en disipar las pequeñas llamas que desprendían del auto, callando las quejas del conductor que maldecía a lo alto su mala suerte, y la perdida gigantesca de dinero.

Sakuno ahora tenía a la vista a Ryoma, quien se lidiaba con el auto del corredor enmascarado, a Sakuno se le encogió el corazón al saber que ahora tenía que competir con su ser amado, aceleró, quedando a tan solo un metro de aquel auto en el que ella solía estar, en el que ella solía ocupar varias horas con Ryoma.

Ryoma no se las hizo fácil para sobrepasarlo, era la batalla entre sus sentimientos, por un momento Ryoma pensó que solo existían los dos, en ese mundo cruel que había jugado con ellos, por un solo segundo se le pasó por la mente aquel extraño pensamiento, y supo que tenía que hacer algo para volverlo realidad.

Divisó la vuelta que estaba a unos cincuenta metros de ahí, cerró los ojos, orando a Dios que le cediera aquella oportunidad, perdería mucho, pero ganaría aún más.

Desaceleró, impidiendo el paso de Sakuno que quería aprovechar aquella ocasión para ganar aquella carrera, no le importaba el dinero sino recuperar aquel orgullo que había perdido la primera vez que se presentó en aquel monte.

Pero al ver que Ryoma le impedía el paso, y se estacionaba con el auto cruzado en la autopista, supo que el quería aclarar las cosas, más allá de lo pensado.

Ryoma estacionó el auto cruzado, había elegido el lugar perfecto, no había nadie en aquel lugar, ya que por ser un sitio peligroso para detenerse a ver carrera, ya que más de una vez se había visto resbalar el auto hasta fuera de la autopista, así que no había nadie que lo molestase por el momento.

Bajó del auto, sintiendo la lluvia rozar sus huesos, era tan fría que empezaba a pensar que no había sido una buena idea, pero al ver el rostro de Sakuno expectante, supo que aunque sea tenía una oportunidad.

Camino tambaleándose un poco, ya que había pasado la primera media hora haciendo cambios, y utilizando cada músculo de sus piernas, cuando ya se hubo acomodado a cada paso, empezó a caminar en zancadas, agilizando su paso.

Sakuno lo veía desde adentro, sonrió en sus adentros al ver a Ryoma completamente húmedo.

Ella se hubiera molestado enormemente, si alguna otra mujer hubiera visto tal espectáculo, su polo blanco se ajustaba al su pecho, enseñando sus bien formados pectorales, los pantalones de Jean estaban de un color oscuro por la lluvia que empezaba a mojar cada parte de su cuerpo.

Vió su cabello que caía sobre su frente, y goteaba sobre su perfecto y masculino rostro.

Sakuno se preguntaba si aquella imagen era sacada del infierno, ya que nada podía cambiar aquel instinto de deseo que creció en su interior.

Bajó la ventanilla con el automático, sintiendo como la lluvia mojaba su rostro, ya que salpicaba del borde de la puerta.

Ryoma se acercó a ella, apoyando sus brazos en la puerta, viendo a sakuno con expresión cohibida.

Sa… Sakuno yo- pronunció con delicadeza

Yo- susurró Sakuno también, sabiendo que había cometido un grave error al pensar que en verdad había sucedido algo entre Emi y Ryoma

La verdad, es que no ha pasado nada entre Emi y yo, y nunca pasara- dijo jadeando por el frío- Y nunca ocurrirá nada, porque solo hay una mujer para mi en este mundo- dijo cerrando los ojos por un segundo- Yo te amo a ti Sakuno

Sakuno tenía ganas de llorar, sentía su corazón latir con fuerzas, y pensó que aquel momento quedaría grabado en su mente por siempre, Ryoma, su Ryoma había logrado aclarar todo.

Ryoma- dijo abriendo la puerta del auto haciendo de la lado a Ryoma por un momento- Siento mucho no haber podido creer en ti- dijo acercándose a él, sintiendo la lluvia por primera vez, maldijo internamente, por no haberse puesto algo mas abrigador- Soy muy impulsiva de vez en cuando- dijo acercándose a el y besándolo

Ryoma sintió aquel beso profundo y apasionado, y un nuevo deseo creció en el.

La tomó de la cintura, sintiendo un calor nuevo invadiendo su cuerpo

R…Ryoma- exclamó sorprendida, había sentido la excitación de Ryoma debajo de sus pantalones

Lo siento- bajó la mirada sonriendo para besar nuevamente a Sakuno con mucha más pasión.

Sakuno jadeó sorprendida, aquel beso fue completamente nuevo para ella, se derretía en los brazos de Ryoma, sus piernas empezaron a temblar y tuvo que apoyarse en sus hombros. Ryoma la tomó de las piernas, poniéndolas alrededor de su cintura y cargando a Sakuno entre los árboles.

¿Q…Qué haces Ryoma?- preguntó en una mezcla de excitación y asombro, basaba su mejilla mientras le llevaba

¿No quieres intentarlo?- dijo dirigiéndose debajo de un árbol

Yo ¿Qué?- Sakuno abrió desmesuradamente los ojos, cuando vió como Ryoma rompía su ropa interior en un solo movimiento, estaba con falda y no demoró en sentir la desnudez debajo de ella.

Ryoma se había bajado la cremallera con pericia y rapidez, y la había penetrado así, parado apoyado en el árbol, con lentitud hasta llegar al tope, Sakuno se arqueó y abrió las piernas para sentir más el cuerpo de Ryoma.

Sakuno jadeó al sentir aquella muestra de pasión, sintió el cuerpo de Ryoma unido al de ella.

R…Ryoma- susurró entrecortadamente, mientras Ryoma se movía con movimientos circulares- Ah- suspiró, sintiendo cerca las convulsiones- Eso… Oh Ryoma

Sakuno besó desesperadamente los labios de Ryoma, sintiendo cada parte de su ser a punto de estallar.

Ryoma le penetró una y otra vez, sintiendo la respuesta a aquellas estimulaciones.

Esta tan cerca- susurraron los dos al mismo tiempo en que empezaron a temblar

Sintió una ola de placer al sentir las uñas de Sakuno incrustarse en su hombros, y con pequeños espasmos que se fueron acrecentando llegaron al clímax inmediato, el hecho solo de estar unidos los hacía estremecer de sobremanera. Había hecho el amor en cuestión de minutos, y fue como tocar el cielo.

Sakuno cayó rendida en los brazos de Ryoma, aún sin separarse.

R...Ryoma – susurró adormilada besando el hombro de Ryoma bajo la ropa

Sakuno- dijo jadeante- Te aviso que esta es la última vez que permitiré que salgas a la lluvia

¿Por qué?- preguntó de lo más ingenua

No quisiera que estés mostrando tu cuerpo a personas que no sea yo- dijo frunciendo el ceño- la imagen que tengo de ti bajo la lluvia es solo para mi ¿entendiste?- dijo mordiendo el lóbulo de su oreja

Sí es así yo puedo pedir lo mismo, no quisiera que nadie te mire como te miro yo- dijo abrazándolo, sintiéndose penetrada, se había olvidado que seguía en aquella posición- R… Ryoma- susurró tras haber sentido aquel respingo y aquel corte en la respiración de ambos

¿Q…Qué?- dijo sintiendo pequeños espasmos cuando Sakuno le había abrazado

No te separes aún- dijo – Me gusta sentirte así- dijo contrayendo su vientre, haciendo que Ryoma hiciera un sonido gutural al sentir aquella sensación aprisionándolo

Saku- susurró con aspereza, tenía la voz ronca y los ojos entornados

No estas usando protección ¿verdad?- dijo Sakuno dándose cuenta de la verdad, sintiendo como se humedecían sus ojos, había sido tan bonito todo aquello- Nos hemos olvidado de aquello

Eso ya no importa ya- dijo Ryoma abrazando aún más fuerte a Sakuno- Si es que a ti no te importa claro- susurró

¿Eso que quiere decir?- dijo sorprendida por aquella declaración, sentía su corazón latir tan rápido como la de Ryoma

Pienso vivir contigo para siempre- susurró Ryoma separándose de Sakuno con delicadeza

Solo vivir- dijo ahogadamente mientras que Ryoma le dejaba en el suelo nuevamente

¿Quieres casarte conmigo Sakuno Ryusaki?- preguntó tomando de las manos a Sakuno

Sakuno lo miró con la felicidad latente en el brillo de sus ojos, no tuvo que cavilar en absoluto y se limitó a decir un SÍ rotundo.


Wiiii, un lemmonshito X3 quien esta realmente feliz??, realmente todos se esperaban esta parte hasta yo esperaba inspirarme jujuju me esforce bastante para este cap, sobre todo en las carreras, asi que espero que les haya gustado ya que trate de ponerle adrenalina pero sin sus opiniones no sabré si lo logre, fueron 17 paginas en word XDXD casi nunca llego a tanto

Por favor, lean la parte superior... este no es el fin, asi q no se preocupen¿Como sería capaz de dejar el fic con toda esta emocion?O.o

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Reika Namino (Voy a estar publicando nuevos fics dentro de poco, si alguien esta interesado haganmelo saber)