Disclaimer: los personajes son propiedad de la increíble Suzanne Collins. Esto solo forma parte de mi alocada cabeza.Aviso/Danger:Abstenerse mentes puras e inocentes, algunas frases o situaciones pueden dañar vuestra sensibilidad. Nos leemos abajo :D
Música de acompañamiento: The Lumineers - Flowers in your hair (enamoraros lentamente)
Sexto capítulo:Levántate y anda (primera parte)
Katniss´s POV
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!-pensé-. Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "¡Levántate y anda!"
Levántate y anda. Bécquer siempre dando en mi clavo. Estoy ahora mismo en la biblioteca, mi cueva personal, leyendo a mi escritor favorito, pensando en la misma tontería de siempre…Peeta.
Peeta y yo llevamos tres meses como novios, oficialmente, y la verdad es que no soy capaz de vivir sin sus besos. Todavía recuerdo cuando… Bueno, cuando nos besamos por primera vez, cuando me declaró su amor en su dieciocho cumpleaños (a pesar de estar febril), todas esas cosas que ha ido haciendo por mí. ¿Cómo narices lo hace para sacarme una sonrisa todos los días?
- Venga Katniss, al poema –me digo a mi misma.
Tengo la cabeza echa un lío, hace una semana Peeta y yo estábamos en mi casa, desde que Peeta se convirtió en mi mejor amigo (posteriormente, mi novio) pasa más tiempo en mi casa que en la suya, dándonos una ración de besos aprovechando que estábamos solos. Entonces mi novio empezó a bajar sus manos desde mis brazos y acarició suavemente mis pechos por encima de mi ropa, yo salté como una loca por haber rozado esa parte de mi piel, y eso desembocó en que Peeta y yo discutiéramos.
¿Discutir? Más bien, yo gritarle como una loca y él poner cara de cordero degollado, ¿resultado? Peeta en la calle, sin decir nada, y yo berreando sola por casa.
No es que no quiera tener algo más que besos con Peeta, pero en aquel momento me pilló desprevenida, y yo y mi actitud de terca hicieron que me encuentre donde estoy ahora, en la biblioteca, con Green Day a todo volumen, y leyendo a Gustavo Adolfo Bécquer…
Debería pedirle perdón a mi novio, no tiene la culpa de que su novia sea una remilgada que no quiere follar, pero también siento que me debía de haber preguntado antes de bajar a tocarme la teta…Arg, tener novio es un asco.
- Perdona –me dice una vocecilla a mi oído, dándome unos ligeros golpes en el hombro con un dedo.
- ¿Es que una no puede leer tranquila? –me giro, gritando y quitándome los cascos.
Toda la biblioteca se gira a mirarme, y todos se llevan el dedo a los labios, vale, me he pasado gritando.
- Esto…No…Yo…
Miro a la chica que me ha tocado el hombro y que ha hecho que salte de esa forma, me suena su cara de clase, es una chica no muy alta, tiene unos grandes ojos verdes, y el pelo largo y oscuro, es mona, muy mona. Creo que se llamaba…
- Soy Annie, Annie Cresta…
- Ah, hola –contesto, hablando ya bajito para que no me echen la bronca otra vez- Soy Katniss
- Ya, ya lo sé –me contesta, sonriendo, tiene brackets en los dientes, pero aún así se ve linda- Venía a preguntarte si… -Annie mira a los lados, pero sigue manteniendo la sonrisa- Si has terminado con ese libro
Esto último me lo dice casi susurrando, vale que estemos en una biblioteca pero casi no la oigo ni yo. Me señala mi libro "Confieso que he vivido" de Pablo Neruda, mi escritor favorito tras Bécquer. Creo que no se ha dado cuenta…
- Lo siento pero… –la contesto, tomando mi libro entre las manos y enseñándole la primera hoja- Este es mío, ¿ves? No tiene etiqueta de préstamos.
La cara de Annie no varía, aguanta esa sonrisa sin enseñar los dientes, pero se la inflan y enrojecen las mejillas.
- Oh, lo siento, pensé que le habías cogido de la estantería
Nos quedamos calladas las dos, mirándonos tímidamente a los ojos. ¿Qué hago, se lo dejo, lo necesitará, será para un trabajo, de Neruda? Es la primera persona, aparte de Peeta y Madge, que me habla en un tono cordial sin después llamarme puta, guarra, o chupa pollas…
- Bueno, puedo dejártelo si quieres –respondo, dándole mi tesoro más preciado, mis libros, y en especial este.
La chica esboza una sonrisa total, su cara se ilumina por completo, parece la mujer más feliz de la tierra. Creo que no mucha gente hace caso a Annie, se ve una chica un tanto rara de lejos, aunque de cerca es bastante guapa a pesar del aparato. Al principio toma el libro con miedo, como pidiendo que yo acepte que se lo deje, sacudo la cabeza y ella toma entonces con más fuerza el objeto. Se vuelve como medio loca, sonríe y reprime un chillido de alegría, y de repente coge y se sienta a mi lado con delicadeza, dejando su bandolera azul clara junto a mi mochila verde pistacho. Toma el libro y pasa las primeras hojas con cuidado, posa su cara en uno de sus puños y se mete en su mundo. Es igual que yo, cuando tengo un libro no hay quien me saque de él, ya puedo estar andando por la calle que tirada en mi sofá, nadie es capaz de hacerme dejar de leer.
Miro un segundo a Annie, se la ve tan delicada, tiene la piel tan blanca que parece casi transparente, como de cristal, esos enormes ojos verdes que ocupan casi toda su cara, y ese pelo tan negro y lacio, parece sedoso a la vista. Veo que se mete en el libro, leyendo uno de los maravillosos poemas de Neruda, y no parece que me vaya a dar más conversación. Hago lo mismo.
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!
Otra vez Bécquer dando la tabarra. "Así no te querrán", ya lo sé, no hace falta que me repitas. Debería hablar con Peeta, pedirle perdón por todo la discusión, en realidad él no hizo nada, y yo…Tengo ganas. A ver, no es que ahora quiera follar a diestro siniestro, pero quiero saber que se siente, y Peeta es el indicado para ayudarme… A parte de que él, creo, ya perdió la virginidad según me contó Finnick. Agh, demonios, maldito Bécquer, a veces adoro a este hombre pero otras es jodidamente insoportable.
Saco el teléfono y miro mi fondo de pantalla, una foto de Peeta, la única que no sale haciendo el mongolo o poniendo caras. Creo que es la única foto que se ha dejado hacer con su réflex, y porque se lo pedí a regañadientes. Sale tan "normal" que hasta mi madre, Effie, quiso enmarcarla, mi madre y su obsesión por Peeta.
Por aquel entonces todavía no habíamos empezado a salir, pero la puse de fondo para fastidiarle. Quién diría que ahora llevo casi tres meses saliendo con él, que puedo besar esos labios que tanto me encantaron la primera vez que lo vi, aunque nadie en el instituto sabe que estamos juntos excepto Finnick y Madge. Dios, y ahora estamos (estoy) enfadados por tocarme sin querer un pecho, él no tiene la culpa de tener una novia tan irascible.
Suspiro alto y opto la misma postura que Annie, que siga metida en su mundo, es totalmente parecida a mí. Miro a la puerta de la biblioteca y entonces veo a quien menos esperaba ver aquí… Helena, ella y su séquito de amigas aún más frikis y asquerosas que ella, si es que es posible superarla. Nada más verla se me sube la magdalena que he merendado esta mañana por toda la garganta, no es sólo por ser quien es, sino porque su olor a no ducharse llega hasta la última fila de la biblioteca. Helena trae puesta una falda negra, (que parece más bien gris mohoso) larga que la tapa hasta los tobillos, con dibujos y calaveras en bordados, una falda de abuela, además de un top de tirantes que lleva muy muy ajustado, negro también, y que la marca lo único bueno que tiene, unas tetas grandes, porque lo que es el resto da asco.
¿Qué está haciendo aquí? La biblioteca es mi santuario, ella nunca entra aquí, ¿por qué hoy sí? Bajo la vista hacia el teléfono, tengo que avisar a Peeta de que ella está aquí… Mierda no, que estamos peleados.
- Cresta, no sabía que conocías a Everdeen –oigo entonces.
Elevo la vista, Helena está de pie frente a nosotras, miro a Annie y veo que la sonríe, sin abrir los labios, como antes cuando me pidió el libro.
- Sí –contesta la chica que tengo sentada a mi lado.
- Ten cuidado, a ver si se va a creer que eres su amigas y… en menos que canta un gallo está intentando que la hagas unos dedos, ya sabes.
La mato. La mato, la mato, la mato, y la mato. ¿Por qué cojones dice eso?... Lo sabes Kat, llevas todo el curso aguantando esas cosas. Respiro hondo. Alterno las miradas entre Helena, que enseña sus amarillentos dientes, y Annie, que sigue con la misma cara. Adiós a Annie, seguro que ahora me mirará, pondrá cara rara o de asco, y adiós buenas…
- Vale –contesta, todavía con la misma sonrisa.
Tanto Helena como yo nos quedamos calladas. La cara de ella es para fotografiarla, aunque la mía debe de ser parecida. ¿Qué acaba de decir Annie? No estoy segura de lo que ha querido decir con esa cara, ¿"vale", vale qué, eso que cojones significa, me odia, pasa de lo que diga Helena?
El silencio continua hasta que una de las secuaces de Helena la da un leve codazo en su enana tripa y la susurra algo al oído.
- Bueno…Hasta luego Cresta –habla entonces, con un tono que no sé si es odio o incredulidad- Everdeen…
Ni Annie ni yo contestamos, yo bajo la cabeza hacia mi libro y Annie sigue mirándola, con la misma cara sonriente. Definitivamente, no sé que ha querido decir Annie con esa cara, pero no ha salido corriendo.
En cuanto dejo de oír la chirriante voz de la que antes era mi mejor amiga, Madge llega a nuestra mesa, se sienta medio corriendo, y estira las manos para abarcar la mesa.
- ¿Qué ha pasado? –habla en un tono demasiado alto, toda la biblioteca la pide silencio- Perdón…Digo, ¿te ha dicho algo esa zorra?
- Joder Madge que susto me has dado –respondo, también por lo bajo, casi me mata de lo rápido que ha venido- Y no, no me ha dicho nada…
Miro a Annie, que ha vuelto a su libro, y después a Madge. Conocí a Madge el primer día de clases, también estudia conmigo en mi misma clase, y es una persona que nunca le ha molestado lo que decían sobre mí, aunque nunca me ha preguntado ni ha intentado ayudarme, digamos que podría considerarla como una amiga.
- Ya, sí claro –me responde, y mira a Annie- ¿Y esta?
- Es Annie –contesto, ligeramente borde- No "esta", ten un poco de respeto Madge
La chica de pelo negro levanta la vista y me mira sorprendida, ¿por qué me mira así?
- Hola Madge –habla entonces Annie, dulcemente- Soy Annie Cresta
- Encantada Annie, bueno Kat –contesta Magde, volviendo otra vez a mirarme- Tengo un supermeganotición
Esta chica cambia más de parecer que de bragas. Suspiro y levanto las cejas esperando a que me lo cuente, Annie ríe por lo bajo, debe pensar que está loca.
- ¿Te acuerdas de Finnick, Finnick Odair?
Suspiro otra vez, que habrá liado ahora el mejor amigo de mi novio. Miro un segundo a Annie y veo que asiente, y también se sonroja, ¿le gustará?
- Bueno, pues he oído que lo va a dejar con Sarah –me dice Madge, moviendo ansiosamente las manos- Y que "quizás" me pida salir a mí, Kat –la rubia reprime un chillido de alegría- ¿Te lo puedes creer?
- ¿Quizás? –pregunta Annie, haciendo que Madge la mire y sonría- ¿Cuánto ha durado con Sarah?
- No más que dos meses –contesta, moviendo la mano.
- Mucho para ser Finn –comento yo, llevándome una mirada de odio por parte de Magde.
Entonces por la puerta veo asomar a todo el equipo de beísbol, incluido a Peeta. Todos van vestidos con su ropa para jugar y sus bolsas por las que asoman bates y guantes., creo que hoy tenían un partido bastante importante. Finnick va el primero, bromeando con Gloss y agarrándose de la cabeza. Hacen algo de ruido pero nadie les dice nada, no hay quien pueda hacerlos callar. Peeta va el último, apartado del grupo, con sus cascos puestos y la cabeza agachada, haciendo que no se le vea la cara como casi siempre que está con alguien. Tengo ganas de levantarme e ir a darle un beso, pero entonces recuerdo que no me habla.
El grupo se sienta unas mesas más alejadas de nosotras, les seguimos con la mirada, tanto como Madge como Annie se quedan mudas. Los chicos empiezan a hacer sus bromas, a mirar el periódico deportivo, y demás tonterías. Veo que Peeta coge un pequeño cuadernito con la bandera inglesa y un portaminas, se sienta correctamente en la mesa (no como Finnick, que pone el culo en la mesa y los pies en la silla), y se mete en su mundo, a dibujar. Cuando mi novio levanta la cara porque Finnick le dice algo, veo que tiene algo extraño en la mirada, tiene la cara hinchada y los ojos de un color extraño, aparte de que lleva la chaqueta de jugar puesta, con el calor que hace en este maldito lugar. ¿Qué le pasará?
- Por dios, está para comérselo con patatas –dice entonces Madge, haciéndome despertar de mi atontamiento con mi novio- Me diréis que no
Yo niego con la cabeza y suspiro, Annie ríe tímida y se muerde las uñas… ¿Y eso? Vale, confirmado, a Annie le gusta Finnick. Bueno, a que chica de este instituto (excepto a mí) no le gusta…
- Bueno, pero aunque esté "para comérselo" –comento, imitando a Madge- Él sigue con Sarah, asique yo que tú no me haría muchas ilusiones…
- Oh, vamos, Kat –me contesta, esbozando una mueca- Déjame soñar, este país es libre… ¿Y tú, qué tal con Peeta?
- ¿Peeta? –dice entonces Annie, mirándome extrañada- ¿Peeta Mellark, salís juntos?
- Bueno… Nosotros…
- Sí, están saliendo Annie –contesta Madge por mí, ganándose una mirada de odio por mi parte- Oh, venga Kit-Kat, casi todo el instituto lo sabe
- Estamos saliendo –digo, ligeramente mosqueada- Pero hemos, tenido una pequeña discusión…
- Véase que Katniss –argumenta Madge, hablando a Annie- Se puso echa un basilisco, como siempre, y el pobre Peeta se comió todo el marrón
Reprimo un grito hacia mi amiga, en cuanto salga de aquí la voy a dar por….Por decir la verdad.
- Vaya, no sabía que Kat fuera tan… –dice Annie, mirándome y aguantando la risa- agresiva –me giro sorprendida a ella y se sonroja- No, no, no…Quiero decir, siempre te veo…Aquí, en la biblioteca, tan callada y serena…No te imagino enfadada
Madge asiente ante su declaración. Eso también es verdad, poca gente conoce mi verdadera actitud, más que nada porque nadie se acerca a dirigirme la palabra. Resoplo y me vuelvo a mi libro, mientras Annie hace lo mismo y Madge se dedica a peinarse su trenza rubia mientras mira lascivamente a Finnick. Me giro un segundo, Peeta sigue en la misma postura: cabeza agachada, cascos puestos, y dibujando diosabequien. Veo que Finnick me ve y sonríe, yo levanto las cejas, entonces viene a todo correr hacia nosotras. Mierda.
- Hola chicas –nos dice, estirando los brazos sobre la mesa y dedicándonos una de sus sonrisas de príncipe de cuento, creído- ¿qué…
Finnick se queda mudo al mirar a Annie, que no ha levantado la vista del libro. ¿Qué le pasa a Finnick? Le doy un codazo a Annie, que está más cerca de él que yo, y levanta la vista.
- Esto… -prosigue mi amigo, empezando a sonrojarse- ¿Qué… qué taaaal?
- Bien, Finnick –contesto yo, ya que Annie y Madge están calladas- ¿Y tú?
- Esto, perdona –dice Finnick, agachándose hacia Annie y pasando de mi- ¿Eres Annie, Annie Cresta?
Miro a Madge, tiene la misma cara de fliparlo como yo, ¿y esto ahora, Finnick, Annie, qué cojones? Me giro a mirar a Peeta, que ha levantado la cara y mira a su mejor amigo con mi misma expresión. Veo que parpadea y me mira, levantando una ceja, yo niego con la cabeza y le digo que no sé nada con los labios, mi novio sonríe y vuelve a su cuadernito de dibujo. Al menos seguimos entendiéndonos a la distancia. Vuelvo a mirar a Finnick y Annie que parecen estar en su propio mundo, hacen buena pareja.
- Entonces quedamos el jueves, ¿no? –dice este, guardando su teléfono, ¿qué me he perdido?- Gracias Annie, mi profesora de matemáticas te lo agradecerá
- De nada, Finn –contesta ella, sonriendo, ¿Finn?
- Bueno, ¿y tú Madge, terminaste lo de historia?
Dirijo la mirada a Annie un segundo, veo que saca un bolígrafo y se apunta algo en la mano, "Finnick Matemáticas Jueves Cuatro" y sonríe para sí misma. Que monada, luego tengo que decirle a mi amigo que este no es otro de "sus chochetes", que no pienso permitir que se la tire y la deje como hace con medio instituto. Ya, Finnick se tira a medio instituto y es el puto amo, ¿y a mí, que se supone que hago lo mismo, por qué me llaman puta? No lo entiendo. Finnick y Madge hablan de clases mientras yo niego todo lo que dicen sobre mí o Peeta, estos dos siempre se meten con nosotros…
Me giro y veo que Peeta se ha levantado y pasa por detrás de nosotros, cabizbajo, me parece apreciar que mueve la cabeza y me indica que salga con él. ¿Va en serio, quiere que vaya? Mi duda se confirma cuando, al llegar a la puerta, Peeta levanta la cabeza y me mira, volviendo a repetir el gesto de mover la cabeza y señalarme la salida. No espero más y cojo mi teléfono y salgo detrás de él, oyendo por lo bajo a Finnick, Annie, y Madge decirme que a donde voy, paso de decirles nada. Salgo y miro a los lados en busca de mi novio, tengo el corazón acelerado. ¿Será que quiere solucionarlo, me mandará a la mierda? No le veo, vale, Katniss, tranquila. Miro el teléfono y no tengo ningún mensaje. ¡Demonios!
Noto entonces una mano sobre mi hombro, está fría y es grande, pego un bote por el susto y me giro rabiosa a quien me ha asustado. Peeta está detrás de mí sonriendo.
- Hola –me dice dulcemente, mientras se quita los enormes cascos blancos, tiene la voz ronca
Siento el instinto de abrazarlo y besarlo, hasta incluso doy un par de pasos cortos y levanto los brazos, pero al segundo me doy cuenta de cómo estamos y me cruzo de brazos. Modo Katniss cabreada, aunque en realidad no quiera, activado.
- ¿Qué quieres? –respondo, intentando parecer borde, pero sonando como una niña pequeña que está enfurruñada.
- ¿Podemos salir fuera? –me contesta mientras alarga su brazo para dejarme ir delante, dios, que ganas tengo de que ese brazo mi arrope. No, Katniss, tranquila.
Asiento y me dirijo a la calle, Peeta camina detrás de mí, despacio, como si estuviera asustado. Como cuando tienes delante a un perro rabioso e intentas ser calmado para que no te haga nada. Normal que esté acojonado el pobre, con el espectáculo que le monté aquella tarde, por ese puta tontería. Salimos fuera y llegamos a un parque que hay detrás del edificio de la biblioteca, donde la gente fuma y descansa de estudiar. Me siento en un banco, con las piernas y los brazos cruzados, Peeta se queda de pie, mirándome triste.
- Bueno, ¿vas a decirme que querías? –me cuestiono en alto, pasado un tiempo y viendo que él no dice nada.
- - Esto… -Peeta se pasa la mano por su alborotable pelo rubio, me mata cuando hace eso- ¿vas a venir esta tarde al partido?
Me quedo muda. No es sólo por la pregunta de mi novio, que demuestra que aún Peeta me quiere a pesar de haberle echado una bronca por nada. Sino por el tono tan… Dulce, cariñoso, tímido… Tan Peeta. Me levanto y me lanzo como un rayo a sus brazos. Peeta hace una ligera mueca de dolor pero en seguida se destensa y funde sus brazos sobre mi espalda, yo coloco la cabeza entre su cuello y su hombro, él huele mi pelo y cierra los ojos.
- Te echaba de menos –susurra mientras abre los ojos
- Yo también a ti, demasiado –contesto, conteniendo las lágrimas de alegría al saber que mi Peeta todavía me tiene aprecio- Lo siento
- Está bien Kat
En lo único que me contesta antes de levantarme la cara por mí barbilla y juntar sus labios junto a los míos. Había olvidado cuan adictivos eran los labios de Peeta. Me derrito con ellos, noto mi cuerpo fundirse con ellos, parece que todo el mundo se parase y sólo oyera el corazón de Peeta latir al mis compás del mío. Siempre he sentido esto, y juro que no pienso cansarme de ello.
Nos separamos para tomar aire, Peeta sonríe sin enseñar los dientes y yo me llevo la mano a la boca, riendo tímida.
- Por cierto –mi novio se pone serio de repente- Tengo que enseñarte una cosa, y sabes a lo que me refiero
- ¿Qué cosa? –pregunto inocente, mientras mi novio saca de su bolsillo un paquete de pañuelos. Pienso un segundo y sé de qué va a hablarme- ¿Tú padre?
Peeta asiente y se pasa el pañuelo por la cara, resulta que en realidad es una toallita. Palidezco al instante.
- Peeta…Tú ojo…
Llevo la mano hasta su ojo derecho. Tiene un moratón que le cubre casi media cara, es de color entre morado, con zonas en negro y rojo, está algo hinchado. Peeta gira la vista y se muerde el labio, me aleja un poco con su mano y se empieza a quitar la enorme chaqueta que usa para entrenar, es roja y blanca con el símbolo del instituto en la solapa izquierda y el nombre de Peeta grabado en la espalda. Debajo de esta Peeta lleva una camiseta blanca básica pero, al ser de manga corta, se aprecia con totalidad el infinito número de cardenales que adornan el cuerpo de mi novio. Me llevo las manos a la boca, horrorizada, no es la primera vez que me enseña lo que su padre le hace, pero cada vez que lo hace noto subir el vómito por la garganta.
- ¿Y esto? –pregunto, tomando el brazo izquierdo de Peeta en el que se resalta una marca extraña donde se dobla su codo- ¿Qué es…es un pinchazo?
- Sí... –contesta él, volviéndose a poner la chaqueta, todavía evitando mirarme.
- ¿Un pinchazo? –casi grito- ¿De qué, como podría...?
Vuelvo a llevarme las manos a la boca. No puede ser lo que creo, un padre no haría ESO. ¿O sí…? ¿Podría ser que ese pinchazo sea de…?
- ¿¡Es droga!? –pregunto horrorizada y por lo bajo- ¿Tú padre te ha inyectado droga?
- Sólo cuando estoy dormido –contesta, sacando un bote de maquillaje que le regalé. Mejor maquillarse y taparse las heridas que faltar a clase- Pero sólo ha llegado a pincharme, obviamente noto la aguja, lo droga no ha entrado…o casi nunca lo hace.
Peeta se tapa la cara con las manos y empieza a sollozar, yo reacciono y le abrazo fuerte. No sé qué hacer, es horrible vivir así. Y aquí sigue, de pie, a mi lado…
- Peeta, saldremos de esta –le digo, levantando lacara de su pecho y quitando las manos de su amoratada cara- Te quiero
Acabo de decirlo. Espera, ¿acabo de decirlo? O Dios mío, acabo de decirlo. Mierda, no debía haberlo hecho, ¿o sí?... ¿Qué hago? ¿Salgo corriendo? Mierda, Katniss, mierda…
- Katniss –contesta Peeta tomando mi mano nervioso y mirándome directamente a los ojos- Yo también te quiero.
Peeta vuelve a besarme dulcemente y nos quedamos en estado de semiinconsciencia. Me quiere, y yo a él, es real. Somos uno sólo. Peeta y yo. Yo y Peeta. Irrompible. Indivisible. Y…
- Siempre –me susurra tras el beso.
Sí, eternos…
.
- ¡Strike tres, fuera! –grita el árbitro al jugador del equipo contrario, no hay quien pueda darle a las bolas que lanza Finnick
Subo las escaleras de las gradas mientras hacen el cambio de equipos, ahora bateará el equipo de Peeta y Finnick. Es la gran final, asique las gradas están a reventar, pero encuentro un sitio apartado sin gente alrededor, me siento en los incómodos asientos de plástico y miro el marcador. Están en el último cambio, mierda. Maldita clase de lengua, por su culpa me he perdido casi todo el partido, siempre salgo tarde de esas clases y hoy no iba a ser una excepción.
- Vamos Gloss –chilla una chica cercana a mi sitio.
Vuelvo la vista al campo. Nunca me ha gustado mucho el beisbol, pero tener un novio que juegue a ello y que este sea de los mejores de la plantilla, es lo que tiene, todo se pega. Gloss acierta el primer lanzamiento y sale disparado, llega derrapando hasta la segunda base, bien. Después le toca batear a Chaff, lo hace pero falla los dos primeros tiros que le lanza el pitcher del equipo contrario. Miro un segundo el marcador y calculo mentalmente. Sí Chaff le da y Gloss y él suman puntos, ganarían, a pesar de que todavía les quedaría otro tiro. Sí falla, todo quedaría en manos del siguiente que saliera a batear.
Vuelvo las vistas a las gradas mientras me muerdo las uñas, Helena no está, veo a Madge y varias amigas suyas gritando como locas y dando ánimos a Chaff. Paso de ir hasta allí a sentarme, Madge será maja pero sus amigas no son de mi estilo. Bajo la vista y veo a Annie, sentada con las espalda muy estirada en la primera fila, también está sola, tiene la mirada fija en el campo y con una libreta en la mano, acompañada de un bolígrafo. ¿Qué estará apuntando, y qué hace Annie en los partidos? A saber. Miro más lejos de Annie, hacia el aparcamiento, y entonces veo a Plutarch, el padre de Peeta, aparecer por la puerta y mirar al campo.
- ¡Fuera! –me despierta el grito del árbitro, Chaff ha fallado y ha sido eliminado.
Plutarch camina hasta las gradas y se sienta entre un grupo de señoras mayores, su olor a alcohol me llega hasta donde estoy sentada, llega a todas las gradas.
- Mierda –digo, girando la vista a Peeta, que está sentado en el banquillo.
¿Qué hace Plutarch aquí? Nunca le he visto en ningún partido, ¿por qué precisamente en este? Como Peeta se entere y le vea le va a dar algo, se quedará hierático y habrá bronca, seguro. Menos mal que…
- ¡Mellark, te toca! –veo al entrenador llamar a mi novio, que se levanta del banquillo y camina para coger su bate.
- ¿¡Peeta!? –grito, sin pensar.
No. No no no no. Peeta va a dar el último tanto. Como falle no sumarán puntos y perderán la final con la que tanto ha soñado él ganar. Si acierta, Gloss sumará puntos y faltaría que él llegara también para poder ganar. Pero está su padre, aquí, como le vea adiós al partido. Peeta se pone el casco y toma su bate, a la vez que se coloca un poco su camiseta roja de jugar, con el número cinco y su nombre a su espalda. Cuantas veces he soñado ponerme sólo esa camiseta…
Dirijo la mirada a Plutarch, está chillando algo pero casi no le entiendo entre tanta gente que vitorea a Peeta, distingo con claridad como de sus labios dice: seguro que falla, siempre lo hace, con todo. Se me parte el corazón... No me da tiempo a reaccionar más, aunque quisiera ir donde ese hijo de puta y partirle la cara a golpes, el árbitro pita el primer strike de Peeta. Mierda.
Observo a Peeta, está mirando fijamente a la bola, con esa mirada de decisión que pone cuando está totalmente concentrado en algo, se mueve el casco un poco con la mano y la lleva de nuevo a su bate, aquel bate que rompió la puerta del baño en el que nos conocimos. Peeta respira hondo, cierra los ojos, y mueve aritmicamente los dedos por el mango del artilugio. Plutarch sigue gritando sandeces contra él, a pesar del increíble silencio que se forma en el campo, o que sólo noto yo. Las gradas se dan cuenta de los gritos de Plutarch y le empiezan a mirar raro, aunque a este no parece importarle. Peeta abre los ojos y se gira para mirar que ocurre en las gradas. No, no puede verlo…
- ¡VAMOS PEETA! –grito yo entonces, poniéndome en pie y dejándome la garganta- ¡SE QUE PUEDES HACERLO! –Peeta acaba de girar la vista y nuestros ojos se encuentran- ¡YO CONFIO EN TI!
A los pocos segundos las gradas estallan conmigo en una masa de gritos que tapan la voz de Plutarch, conseguido. Mi novio me sonríe ampliamente y vuelve a su posición anterior, otra vez metido en su mundo. El tiempo parece congelarse y parece que todo va a cámara lenta. El árbitro da la señal al pitcher de que puede lanzar de nuevo. Veo como lentamente el lanzador estira su brazo, toma impulso, y lanza la bola hacia Peeta. Todo el mundo se calla y parece que sólo oigo el leve latido de mi colapsado corazón. La bola vuela por el aire…cierro los ojos.
- ¡Touchdown! –oigo gritos y golpes a mi lado y abro los ojos.
Sí. Sí, sí y sí. Lo ha conseguido, touch down, bola fuera, Peeta lo ha conseguido. Me quedo helada unos segundos, pero al instante reacciono al igual que las gradas.
- ¡Corre, Peeta, corre! –chillo, poniéndome otra vez en pie.
Peeta parece quedarse estático, parpadea rápido durante una milésima y entonces lanza su bate lejos y sale disparado a la primera base. Corre, hostias Peeta, corre por tu puta vida. Gloss echa también por patas mientras mi novio llega a la primera base, primer tanto conseguido, falta Peeta.
Miro un segundo a la pista, no ni rastro de la pelota, ¿tan lejos la ha mandado? Vuelvo a mirar a Peeta que sigue corriendo. Se me va a salir el corazón del pecho, chillo y salto, levanto los brazos, me sumo a la masa de apoyos del graderío. Sienta bien esto de gritar y que nadie te oiga. Peeta llega a la segunda base, la que da de pleno a las gradas, está sudado a más no poder pero veo asomar su sonrisa entre la masa de pelo rubio que le tapa la cara. Entonces levanta la vista y se queda quieto, estático, sus ojos se abren de par en par y puedo notar cómo su corazón se para en seco, al igual que sus piernas, mi corazón también lo hace.
- Mierda... –digo, mirando a la derecha y confirmando mis dudas.
Lo ha visto, Peeta ha visto a sus padre, mierda. Alterno la mirada entre Peeta y Plutarch, este grita al igual que las gradas que Peeta se mueva, aunque no haya bola él tiene que llegar por regla a la última base. Lanzo una mirada a Finnick que está con la misma cara que yo antes de darme cuenta de lo que pasaba.
- ¡FINICK!- chillo
Mi amigo parece oír mi grito y me mira con los ojos como platos, con un gesto con la cabeza le indico que espabile a Peeta, el cual sigue con la mirada fija en su padre, sus labios tiemblan al igual que su cuerpo…
- ¡Peeta, vamos!
Finnick sale disparado hacia mi novio desde el final del campo, le da un fuerte golpe en los hombros con sus enormes manos. ¡Vamos Peeta! Mi novio vuelve a pestañear rápido y parece volver en sí. Mira al resto de gradas que le chillan, clava su mirada en mí unos segundos, y luego se gira hacia Finnick. Se sonríen y Peeta vuelve a salir disparado otra vez. Menos mal. Justo entonces un jugador del otro equipo que juega de "jardinero", el que recoge las bolas del final, encuentra "misteriosamente" la pelota que yo ni siquiera había visto volar, mierda puta.
Peeta corre como loco con la mirada fijada en la última base, alarga la pierna derecha en una zancada y se tira al suelo, derrapando a través de este. Levanta una nube de polvo, pero se ve como la bola llega al mismísimo instante que Peeta. No veo nada. ¿Qué ocurre, ha llegado, que pasa ahora?
- ¿Eso es punto? –pregunto
- Ninguno lo sabemos, hija –me contesta una señora mayor, que tiene la misma cara de incertidumbre que yo.
Todas las gradas murmullan por lo bajo, la nube de polvo se disipa, veo al árbitro que la mano levantando el brazo y cogiendo aire…
- ¡TANTO! ¡El los Pandas del Instituto Acton GANA!
¿QUÉ? ¿HAN GANADO? HAN GANADO. VIVAAAAAAAAAAA. No me lo puedo creer. Han ganado, Peeta lo ha conseguido, ha ganado. Las gradas estallan en gritos y saltos de alegría. Paso de mi típica vergüenza y me sumo a la multitud, chillo, salto, y hasta incluso me abrazo con la señora de antes.
El equipo salta del banquillo y sale disparado a dónde está Peeta, corriendo y sonriendo como nunca, están locos. Locos de alegría. Peeta está tirado en el suelo, con la cara sobre la arena y los brazos tapándose la cabeza, entre los vítores oigo un gemido produciente de él.
- Algo pasa –digo en alto.
Las gradas se callan en seco mientras el equipo corre más todavía donde está mi novio, ya no sonríe ninguno. Hacen un círculo alrededor de él. Mierda, no veo nada, quitaros joder. No veo nada, lo único que oigo es a Peeta llorar y chillar de dolor.
- Mi… pierna
Fin del sexto capítulo.
Yolo :) Fin del sexto capítulo…. PRIMERA PARTE Así es, este también va a estar divido en dos partes pues hay demasiado con contar y no quería dejaros con un fic de 12.000 palabras, asique lo he dividido en esta parte (odiadme un rato, por mala) ¿Qué tal, os gusta, ya sabéis de que va a tratar esta vez, lo harán, que le habrá pasado a Peeta con la pierna? Capitulo intenso tanto este como el siguiente, espero que lo disfrutéis por igual. La segunda parte intentaré subirla para el domingo o para al poco, así podéis leerlo todo seguido :)
Gracias a todos los que leéis "All about Us", sois geniales, seguro que os gustará estas historias. Y también gracias a todos los que os pasasteis por los primeros relatos, creo que hasta incluso os gusta más los Antes que la otra en si jajaja MIL GRACIAS
Como siempre, decir, G-R-A-C-I-A-S a mis Mentalmente Desorientadas favoritas de twitter. Tanto a Kari/Glimmer/Rubia (HungerMuser), nuestra Johanna, la más drogada de todas nosotras jarcoirisdecolores (Caobacafé), a mi sol y mis estrellas, aquella luz en la oscuridad, mi esposa, mi Katniss, Carla (CarlaMellark), MI EFFIE GRITONA (que ya no me grita en sus reviews) obsesa de la caoba pupete mofletes de nube (torposoplo12) CHACHO. Y nuestro Marvel/Mervel personal, Claudia (munloka), Marzo is coming, tres meses :D ¡Pan quemado ebrigüer!
REVIEWS TIME:
Munloka: (siempre eres la primera, jodia) PEDROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOO xD Peeta y sus declaraciones, es un amor, ya lo sabes tú bien. Obvio que esté arto, pero sus amigos le han dado razones para preocuparse con un padre así, lo que pasa es que Peeta es demasiado bonachón y no quiere que le molesten, es tonta vamos. JAJAJAJJA Ha puesto un bollo en el horno, finura máxima, ¡a la esquina! Hombre, los padres de Kat no son normales ya lo has visto, yo creo que tampoco habría actuado como ellos peor Effie es Effie y lo primero que la ha venido son COSAS ROSAS Y CAOBA jaja Y lo de los Twinkies es de una película (peliculón, más bien) llamada 2Zombieland" que sale el actor Woody haciendo de medio loco por lso bollos esos, y me apetecía ponerlo xD Haymitch y los twinkies, peligro máximo, adoré escribirlo buscando como loco la comida. JAJAJA ¡Como aprovechas para meter a Gale en todo esto, mala! Declaración más preciosa no hay en la vida hombre ya, además fue medio improvisada supongo que luego la de un anillo o algo, ya veré ;) Intentaré que vuelven a esa vida, aunque sabes que adoro escribir dramas. "Peeta, colega, pese a todo, te quiero mucho, lo sabes. Tienes un fan incondicional" Ay, joder, I fucking love you bro, ya lo sabes, until our diying days. Pedro/Peter/Peeta
Torposoplo12: JO-DER XD MOST LARGA REVIEW EVEEEEEEEEEEEER jajaja Extrañé tus reviews gritonas corazón. Ese folio con lagrimitas del cual tengo una foto y que guardaré con ahínco, lágrimas de mi pupete, preciosas. Yo creo que para todas/os nuestra habitación es nuestro zulo, nadie entra y nadie mueve nada excepto nosotros mismos. Tú y Finnick, amor imposible, le vas a odiar un poquito en el siguiente capítulo, lo siento. Hombre… Imagina que eres Peeta y tienes que decirle a tu suegro que has preñado a su niña, no mola, NADA. Finnick YOLO. Sí, ya sabes, esos dos y sus motes, tengo más pensados, son un maldito matrimonio jaja IM PEETA AND I KNOW IT, grande Finn por regalársela a Kat jajaja Sí, ya lo escribiré esa noche, en plan fic de relleno o algo, para que os riáis un rato. JAJAJAJA "Ni yo estando con la regla" que fina xD Créeme, esa APP EXISTE, y no sirve una mierda, testado, no preguntes… MI SUEÑO EEEEES MI SUEÑO EEEES jaja Always mi Nala favorita. EFFIE MOLA UN HUEVOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOO jaja Sabia que te encantaría lo de los Twinkies, Woody se sobresale en esa película, lo adoro. Aja, buen momento Effius, cómprale que si no se vuelve toh locoh. Claro que lo sabe, se explica en el primer capítulo de All About Us jajaja A ver si leemos bien ¬¬ Jajaja pusiste "Mery", cuanto hace de mi última subida, no han pasado cosas ni nada xD Exacto, ellos saben lo que es la frustacion de no tener hijos, por eso les dejan tenerlo y no protestan, pero a la primera que el rubio la cague el borracho lo parte en dos (YOLO). JAJAJAJAJAJAJA JUUUUEGOOO CON MI MELOCOTONEEEEEEEEEEEEROOO Ya sabes que Peeta no es normal, en vez de decir ¿Te casas conmigo? No, él dice, Quiero plantar un limonero que el tuyo se está muriendo YOLOOOO Por los números que han ido incrustado en el "woehzuifioasdj" creo que si que te ha gustado, me alegro :) Bueeeeno, ahí te doy la razón, aquí es demasiado monosa y en la otra es un putón jaja Bueno, no digo nada que no sepas ya sobre tu carta, que ya la tienes en formato papel y acompañada de un precioso dibujo tan precioso como tú, que es mucho. "Puede que sea el primer día que vemos arco-iris juntos, pero sin duda no será el último." Claro que no será el último, juro por dios que no lo serán, muchos amaneceres nos esperan Laura, juntas. Gracias ti por ser mi sueño hecho realidad y hacerme dibujar corazones como una tonta. Te amo Laura, nada de mi Effie o mofletes de nube, te amo a ti entera. Siempre real pequeña.
Aiitaniiita: jajajaja GENIAL INICIO DE REVIEW xDDD Finnickito es genial, aunque en el próximo capítulo se pone un poco pesado e igual baja su "caché" de tio majo jaja ¿Te hice emocionarte? Awwwww, de nada por ello, la verdad es que es un Hamor el Petunchi (te robo los motes) ¿Te has reido con lo de Effie? Es una pija echa y derecha, mezclando con inglés al hablar jaja Veremos si sale más veces, ya veremos. No me das el coñazo mujer, adoro tus reviews y tus motes, gracias por pasarte y ser tan genial :D un besoo
LikeMySel: nada más leer tu review por encima sólo veía "jaksgfwejgfakjsbvjhbasdvhjhg " JAJAJAJA LOCURA DE REVIEW JAMÁS VISTA XDDDDDDDDDDDD GRACIAS POR PASARTE; LOCA
CarlaMellark: HOOOOOOOOOOOLA Lucecita de mi vida que es tan preciosa como el océano que tiene en sus ojos. Preñazo, aprendiendo gallego a través de reviews, lo patentaré xD Sí, debe de ser horrible pero Peeta la ayuda mucho asique sin problemas, y ya ves que ella dice de darlo en adopción pero al final cede :) Ya sabes que puedes retransmitirme tus emociones cuan-do quieras, mi sol y mis estrellas. Jajaja ¿Te gusta Peeta? Awww, bueno, ya sabes que tiene algo (mucho) de mi locura asique, te gusto yo, muh Eso quería transmitir, no la típica pedida de mano en un bar con anillo, no, si Haymitch le dice que disfrute de las pequeñas cosas pues Peeta lo hace, pidiendo a Kat que se case con él, a lo loco, es genial, pensé que igual quedaba rara la declaración pero parece que ha gustado ^_^ ¿Te ha emocionado lo del limonero? Oh, pues creo que ya tengo idea para Navidad para ti, jajaja :) No, con teneros a las tres cerca me basta y me sobra, no me hace falta tener más vidas, con un YOLO de vez en cuando yo soy feliz, y que dure, claro. Te quiero más que mucho KaaatEverdeen, you always have me under my skin :) Tu Peeta
Nos leemos! :) Y FELIZ NAVIDAD
And may the ods be ever in your favor!
Lucy, Peeta, desde una isla muy chachi
