Capitulo 3: Día 3 - Storm

Sola en el ático de su casa, Hayami practicaba una y otra vez "Concerto A Minor", ya se sabía bien la melodía, las notas, los tonos altos y bajos, las partes lentas y rápidas, incluso practicaba movimientos sencillos y un tanto elegantes para el concierto del día siguiente; si había algo que detestaba era estar quieta mientras la música fluía de su violín, ya sea cualquier tipo de melodía, triste o alegre, ella debía moverse.

Era una de las mejores con el violín, por lo que le había comentado Minaru ayer por la tarde, según lo que sabía la castaña, de todo el grupo que iba a dar el concierto, la mejor era su amiga, por su agilidad con la mano izquierda y la delicadeza con la derecha.

Paró en un momento, sentándose en un sillón tapado por una manta gris que había ahí y dejando su violín y el arco encima de una antigua mesita al lado de ella. Cerró sus ojos y escuchaba como gotas de lluvia caían en el tejado de su casa, se escuchaba hermoso aunque fuese algo, quizás, triste… el sonido del teléfono la sacó de sus pensamientos, bajó rápidamente y contestó.

-Si? –

-Hayami-sempai? –

-Minaru? Eres tu? –

-Si… la llamaba porque tenía que contarle algo si es que no está muy ocupada –

-No, no, cuéntame, mi hermana no está y estaba en rato libre –

-Pues, mejor véalo por si misma –

-A que te refieres? –

-Sempai, encienda rápidamente su televisor y vea el canal 14 –

Colgó el teléfono y encendió su artefacto, buscó el canal 14… a esas hora daban un programa no muy interesante, pero se encontró con un extra de las noticias: "accidente ferroviario", la animadora de las noticias comentaba "12 heridos y 42 muertos en choque frontal entre dos trenes hace pocas horas, la policía y la ambulancia llegaban al lugar del impacto… en Italia". De alguna manera sintió como el corazón dejaba de funcionar y la sangre se le helaba al escuchar el lugar.

Apagó el televisor e inmediatamente subió al ordenador a buscar más información. "No puede ser tanta la coincidencia", pensaba "Pero, si Minaru me llamó para ver eso, es porque algo pasó", encontrándose con la noticia, estaba la lista de muertos más reciente debajo de toda la información, la leyó mientras las manos y las piernas le temblaban… no encontró lo que buscaba, fue un gran alivio. Pero debajo de esa lista, estaba la de heridos, no la leyó, pero sus ojos se posaron en una foto conocida: un chico de cabellos marrones largos amarrados, ojos azules y de nacionalidad Nihonesa, tan solo ver eso, lo reconoció, era Kenji… al lado salía el informe de lo ocurrido: "sentado en uno de los primeros vagones, milagrosamente no fallecido, perdida de extremidades superiores"… extremidades superiores? Buscó mas información del tema hasta que se halló con lo que buscaba. Leyó el pequeño articulo de heridos, encontró al castaño y a su lado decía "pérdida de extremidades superiores: hombros, brazos y manos"

No lo podía creer, debía ser un sueño, eso no podía estar pasando…Comenzó a llorar, apagó su ordenador y, volviendo a su lugar de ensayo, abrió las ventanas para que se escuchara mejor el sonido de la lluvia, y relámpagos que se avistaban en el cielo de vez en cuando.

El día era gris, demasiado gris… Miró el violín que tenía a distantes pocos metros de ella, se acercó a el y tomó con la izquierda el instrumento para que con la derecha tomara el arco.

Iba a empezar a tocar la pieza de Vivaldi, pero en cuanto llevó el arco a las cuerdas, vio sus manos, sus dedos especialmente… Kenji… él… había perdido eso… ya no podría tocar nuevamente el piano… ya no podría tocar otra vez con él… ya no podría volver a escuchar las canciones que tanto le gustaban a ella y a él…

Paraba de llorar de a poco, pero sin secarse las lágrimas. Tomó una pauta que tenía cerca suyo, le limpió el polvo con el viento húmedo que entraba por la ventana y su soplar, colocó las notas frente a ella con ayuda de un libro y una piedra que había en el suelo. Cambió la postura del arco en el violín y se dispuso a tocar sonidos violentos… Comenzó una nueva canción, del mismo autor, Vivaldi, aunque también tocada por la conocida Vanessa Mae… la recordó y fluyó la música mas grave: Storm.

Era una canción rápida. El sonido se perdía con el aguacero que caía en el techo, parecía que la melodía iba al compás de la lluvia, cada gota que reventaba era una nota destrozada, cada trueno que aparecía era un alto que quebraba la canción, cada nube que veía cuando alzaba su mirada al oscuro cielo era otra lágrima que caía en sus ojos, cada centello que brillaba en su rostro por los relámpagos era un sentimiento de enojo y pena, cada entrar de ventisca helada era un movimiento aturdido que hacía sin despegar los pies del lugar y solo moviendo los brazos y el cuerpo.

Desde afuera, un paraguas amarillo estaba refugiado con su dueño en un pequeño techo de la entrada de la casa de Hayami. Minaru estaba apoyada en la puerta, escuchando la tan triste y furiosa melodía rápida que salía de las cuerdas delicadas del violín.

"Ya lo sabe" se dijo la castaña, apretando con su puño una hoja, impresa de información reciente obtenida sobre el accidente ocurrido en Italia.

La suerte había dado vuelta al oeste, ya no se sentía el aire de felicidad al ir a otro país a ver a Kenji. Hayami, sin parar de tocar una y otra vez "Storm", sabía que Kenji no estaba muerto, pero sus sentimientos permanecían depresivos por la noticia tan inesperada… más aun, cuando ella tenía asegurado el viaje para estar con él otra vez. Iría de todas maneras, no lo podía dejar justo ahora que estaba en tan mala situación, el primer día, después del concierto en Italia, buscaría el lugar donde se hallaba Kenji.

Minaru se encaminó a su casa, acomodando su paraguas y escuchando el sonido del violín mientras se alejaba… el sonido asemejaba el día que estaban viviendo, el día de lluvia: "Que buena ocasión para tocar esa canción", se dijo tristemente mientras el viento y algo de lluvia golpeaban su cara… "Por algo la canción se llama Storm, Tormenta…", pensó mientras ya no escuchaba mas el instrumento a causa del temporal y de la distancia a la que iba.