—Él es la persona más fuerte que conozco —empieza Liechtenstein al notar que no hay realmente oposición por parte de Suiza—. Y de él he aprendido que ser fuerte no significa no tener nada que te dañe, si no tenerlo y a pesar de ello, enfrentarte a ello y jugártelo por algo más importante.

Suiza levanta la cara y la mira directamente a los ojos.

—Os puede parecer a todos que esto es muy sencillo o muy divertido. Hacerle hablar de mi o de Herr Österreich, pero el mayor secreto es que todo eso le incomoda en sobre manera y aun con eso está aquí sentado a mi lado sin hacer más que defenderse civilizadamente aguantando por hacernos felices. El mayor secreto de mi bruder es que pone nuestra felicidad por delante de la suya y —se vuelve a España y a Prusia—. Si eso a alguien no le parece suficiente o prefiere acaso hacer algún comentario sobre una tontería sexual al respecto de él, va a tener que acompañarme después al patio donde le mostraré secretamente que tan bien sabe enseñar a usar las armas de fuego.

Suiza levanta las cejas hasta el techo con todo esto, abriendo un poco los labios y sintiéndose repentinamente orgulloso y agradecido con la chica... Y un poquito avergonzado con el secreto, que es además completamente cierto.

—Ehm... —Prusia vacila acojonadillo y España sonríe abiertamente. Francia sonríe también un montón.

—Probablemente ese ha sido el mejor secreto de toda la noche —comenta con absoluta sinceridad el español. Liechtenstein se sonroja un poco bajando la cara y Austria la toma de la mano un momento apretándosela en agradecimiento.

—Sin duda alguna este es el mejor secreto que hemos oído en mucho tiempo —Francia le sonríe a Inglaterra y le ordena un poco el pelo, pensando en Canadá.

—Bueno —matiza España apretándo a Romano muy fuerte—. Excepto lo de que a Romanito le gusta mi culo, ese ha sido mejor para mí —se ríe rompiendo el ambiente mientras Inglaterra piensa que Suiza es bastante afortunado

Suiza respira por una vez y sonríe un poco, orgulloso, hacia Liechtenstein en cuanto España habla y los demás le miran. Liechtenstein le sonríe.

—Danke —le susurra con una leve inclinación de cabeza.

—Bitte —susurra ella avergonzadilla ahora en el tono de siempre

Francia se ríe con lo que dice el español y besa a Inglaterra en el temple, abrazándole cada vez más. El británico no se entera demasiado todavía*

—Bien, bien... Prusse, veamos si nos impresionas más que la dulce Liechtenstein.

—¿Yo? Nein, nein tío, ella va primero —le pasa el muerto a la húngara que hace los ojos en blanco.

—Y qué más da, si tú vas luego —suelta España

—Quiere tiempo para intentar inventarse algo —se ríe

—Nein, pero mira, ella va primero, mira.

—Hijo mío, que cuadradito eres cuando quieres —se ríe el español—. Hungría, por favor...

—Ehhh... Un secreto —se humedece los labios y suspira, luego mira a Austria de reojo. Él, que la está mirando, levanta las cejas

—Yo tengo secretos de TODOS —sonríe.

—Estupendo, pero consiste en que cuentes uno tuyo —replica Austria

—Es que no tengo secretos —le sonríe al moreno cínicamente mientras piensa que contar.

—Fíjate que curioso —responde Austria sarcásticamente, pero sonriendo.

—Pues claro que es curioso, eso es porque yo soy la más lista de todos —sonríe.

—Ah, yo puedo contar algunos Awesomes —interviene Prusia malignamente.

—No es tu turno aún —le da un golpecito en el pecho.

—Algunos awesomes sobre ti —replica.

—Pero yo estoy contando mis secretos, no tú —le sonríe.

—¡Pues cuéntalos, venga!

—Vale vale... —suspira y mira a Prusia de reojo y le sonríe un poquito, quien se ríe malignillo y le presta toda su atención

—Cuando nos casamos —mira a Austria y extiende un brazo detrás de Prusia para abrazarle un poco.

Austria levanta las cejas y sonríe de lado, Prusia se tensa

—Ausztria asumía que iba a extraerme de mi vida campestre, llena de fango y espadas y peleas con todo el mundo... E iba a lograr encerrarme en una casa y en dos días—chasquea los dedos sonriendo —, yo iba a convertirme en una señorita elegante y aburrida.

—De ilusiones vive el hombre —suspira sonriendo nostálgicamente el austríaco

—Oh! No no, iba a contar de la vez que intoxique a Herr Mayer por intentar hacer el estofado, pero no no... Tengo una mejor —se ríe y mira a Prusia de reojo—, esta va a encantarte, observa su cara...

—Oh, cielos... pobre hombre —Austria niega con la cabeza y se ríe. Prusia inclina la suya mirando a la húngara con atención

—Esta es mejor porque creo que no te diste cuenta... Creo —le sonríe a Austria de lado —. Una vez se me cayó encima del Bossedorfen negro una jarra entera de agua de limón... Encima. De. Las. Teclas.

Austria la mira por encima de las gafas incrédulo medio fulminante y a Prusia le cuesta no descojonarse, mientras Italia y España levantan las cejas hasta el techo.

—Lo limpié PIEZA POR PIEZA. ¡Y nunca se dio cuenta! —les mira a todos como esperando un aplauso o algo así —. Tuve qué convencerle todos los días de hacer... Otras cosas, con tal de que ni siquiera le abriera la tapa.

Francia se ríe con eso abrazando al inglés y acariciándole la espalda

—No, desde luego, merito tiene —valora España contento. Alemania se mueve un poco incómodo en su lugar.

—No es cierto —Austria parpadea aún más shoqueado por el asunto de que desmontara las piezas que la limonada en sí.

—¿Qué es lo que no es cierto? —ella le mira a los ojos

—Mein gott... dime que no lo desmontaste... —se quita las gafas pellizcándose el puente de la nariz- Alemania se mueve un poquito más en su lugar.

—N-Nooo... Yo no lo desmonté —responde ella sonriendo empezando a reírse un poco.

La mira un poco más calmado, aun pellizcándose el puente de la nariz. Hungría le busca la mirada.

—Aun cuando YO lo hubiera hecho, no te dijiste cuenta, pasaron cien años, tu Bossedorfen está perfectamente bien —sonríe

Él se suelta la nariz y vuelve a ponerse las gafas negando con la cabeza y pensando que igual va a tener que revisar ese asunto

—Mmmm ¿Qué piensas? —le pregunta España a Francia ya que por lo visto se han autonombrado jueces y jurados del evento.

—Pienso que Hongrie puede contar un MUCHO mejor secreto que uno que ni siquiera está completo —sentencia Francia mirando a Hungría.

—Completamente de acuerdo.

—¿Nunca vais a considerar un secreto bueno si acaso no tiene algo de sexo? —protesta Inglaterra.

—El que dijo Liechtenstein no tenía nada sexual y lo dimos por bueno—replica España.

—¿Quieren uno sexual? —Hungría se ríe.

—Seh! —España se ríe mirando a Prusia de reojo.

—Exactamente... Uno sucio y obviamente de Prusse, quiero saber que tan bien lo entrenamos.

El albino asiente también hasta que Francia dice eso.

—Nein! Neineineineinein!

—Oh Oui, tú eras el que pedía trapos sucios de Espagne hace rato —se ríe.

—Nein, pero... Nein —Prusia se ríe nervioso sonrojándose un poco.

—Es verdad, Prussia, dilo. This bloody game is a shit, solo vosotros dos queréis jugar —sigue Inglaterra que ve su turno acercarse peligrosamente.

—¡Eeeeh! No seas un cagao como este tú ahora, ¿eh, tío? —pide España a Prusia, quien le mira nada seguro de esto.

—Vale, vale... Vamos a decirlo así... Los cinco metros no son cinco metros... —ella sonríe mirando a Prusia de reojo

A Prusia se le abre la boca (y se sonroja más) hasta casi tocarle la barbilla al suelo. Francia levanta las cejas y hace un sonido como "sssssssss" (Que es el equivalente a un silbido).

—Eso es una completa mentira —protesta Prusia poniéndose de pie y empezando a desabrocharse el cinturón—. Vais a ver.

—Ehhhh, eh... Hablo literalmente —Hungría le pone una mano en la bragueta.

—Ese ni siquiera es un secreto tuyo y... —Prusia se detiene al notar que Hungria tiene su mano... Ahí. Austria carraspea notando lo mismo e Inglaterra que tiene una facilidad especial para empatizar con la gente en problemas, se revuelve. España silva.

—Siéntate —le pide ella sonriéndole.

Lo siento, Prusia tiene el cerebro sobrecargado. Hungría se ríe y quita la mano.

—Yo les iba a decir de lo mucho que me gusta y lo bien que lo hace, pero esto entra más dentro del secreto... Cuando le gusta, le gusta y nada más —se ríe

Cuando quita la mano Prusia se sienta, de color rojo, mirándose las manos

—Se desconecta, mírenlo —sonríe pensando que quizás se está pasando.

Prusia aprieta los ojos sonrojándose más porque esto no es divertido, él es awesome y se están riendo de él porque Hungría está contando de él en vez de cosas de sí misma.

—Si te estás dando cuenta de que no estas contando ningún secreto tuyo, ¿verdad? —protesta Francia.

—Pues tú eres una tonta y ¿sabes? Sé que tienes más cámaras en mi cuarto que en ningún otro y que casi no puedes concentrarte para hablar conmigo si me quito la camiseta —se devuelve el albino. Hungría aprieta los ojos y se sonroja.

—Ash... Vale, pero tú vas a contar un bien secreto después de esto —le da un empujón con el hombro.

—Nein, porque tú lo has contado ya —replica devolviéndose del empujón.

—¡No! yo voy a contar algo... Y tú también —protesta empujándole un poco más—. Tengo vídeos nuestros teniendo sexo...

—¡Y yo tengo tus bragas! —replica él.

—Y gott sei danke nadie vamos a ver ninguna de las dos cosas —sentencia Austria en aras de cortar la discusión.

—Yo me pongo tus camisetas para dormir cuando no estas —responde ella intentando ganarle.

—Oh! Eso es dulce Hongrie, ¡y me parece un buen secreto! —interrumpe Francia levantado las cejas.

—Y yo... Eh? —Prusia se detiene al oír a Francia aun sin registrar lo que ha dicho la húngara. Hungría se sonroja mirando a Francia con los ojos muy abiertos.

Prusia la mira y se ríe de ella, lo que aumenta el sonrojo de Hungría, que le da un golpe no tan quedito en el brazo. Lo que hace que Prusia se ría más ante la infantil cancioncita de "me echas de menos, me echas de meeenos".

—Porosorzág! —protesta ella dándole otro golpe más.

—Yo creo que lo damos por bueno —responde España.

—De acuerdo al color de Hongrie, Oui... —aprueba Francia asintiendo —. Ahora es tu turno, Cher, cuéntanos un secreto así de vergonzante.

—Nein, ya ha contado ella —responde Prusia apartando la cara.

—No ha contado nada que no supiéramos...

—Pero si tú ya lo sabes todo, Frankreich! —protesta de una manera un poco acusatoria a si mismo sin poder evitarlo.

—Estoy seguro de que hay cosas que no se, sólo es cuestión de rebuscar —le sonríe.

—Nein, Spanien y tú siempre lo sabéis todo, a menudo antes de que yo me dé cuenta siquiera —sigue Prusia e Inglaterra se siente muy empático con Prusia por eso

Francia sonríe y mira a España.

—Oh, venga tío, no te nos pongas denso, esto es para divertirse —le anima España sonriendo.

—Espagne et moi no siempre estuvimos tan cerca de ti... ¿Qué hay de esos tiempos de distanciamiento?

El albino toma un trago de cerveza.

—¿Y qué con esos tiempos? Quieres que te cuente que cuando le toque los pechos a Ungarn por primera vez luego me fui corriendo a rezar a Dios para que me perdonara? ¡Es que yo también creía que era un hombre!

Francia se ríe un poco con eso. España sonríe.

—Si ella misma creía que era hombre, no me extraña que lo creyeras... Honestamente Hongrie, esa es una buena historia tuya —asiente Francia mirando a la chica. Ella se ríe aún sonrojada con lo anterior

—Bueno, yo creí que tu eras mujer hasta que te salió Barba —suelta Prusia para Francia e Inglaterra se ríe porque... Bueno, él se enteró antes, pero no mucho antes.

Francia niega con la cabeza riéndose.

—¿Y con italien, os acordáis? —pregunta para Alemania y Austria. El alemán se sonroja a los mil colores y Hungría señala a Austria.

—Oh, tío, aun debo tener vestiditos de Romano en algún lado —se ríe España

—¡Él se enteró cuando cambio de voz!

—Es cierto —asegura Austria—. Siempre me pareció tan frágil al lado de Deustchland... Y a tu lado.

—Pero la fragilidad no es símbolo de femineidad, mon amour... —Francia mira a Austria, quién se encoge de hombros.

—Soy consciente de ello y aun así era una persona ocupada por aquel entonces.

—¡Que ocupada ibas a ser, seguro nunca hacías nada como bañarle o cambiarle! —interviene suiza.

—Estaba peleando con ellos tres —señala a Prusia, España y Francia. Suiza hace los ojos en blanco.

—Para construir un ridículo imperio que se caía como castillos de naipes —murmura

—En fin, hablábamos de Preußen, no de mi —cede la palabra Austria

—Exacto, como cuenta Autriche —pausa dramática—, hablábamos de ti. ¿Vas a contarnos algo más?

—Yo creo que amerita algo más ¿verdad? Si no siempre podemos hablar tú y yo de todas esas cosas que sabemos —pincha España.

—Y vaya que sabemos algunas, te acuerdas de... —empieza lentamente sonriendo hacia Prusia mirándole de reojo.

—Nein! Nein! Nein! ¡Vale! ¡Vale! —pide Prusia

Francia sonríe. España sonríe también. Prusia suspira, les mira a todos y cierra los ojos solemnemente.

—Me la he meneado alguna vez pensando en cada una de las personas que estáis aquí. Excepto una —suelta bestialmente. Francia parpadea y les mira a todos... Y luego sonríe.

—Si me dices que es Autriche no voy a creerte

—No voy a decirte quien —sonríe Prusia porque de hecho es mentira, pero acaba de poner de los nervios a toda la sala.

Francia se ríe un poco mirándoles a todos riendo un poco. España también se ríe mientras Austria e Inglaterra se plantean quién demonios debe ser ese uno que no...

Alemania está mirando a Prusia con la boca abierta pensando que TIENE QUE SER ÉL. Romano hace los ojos en blanco y Suiza hace cara de horror mirando a Liechtenstein. (Y señoras y señores, así es como organizas una debacle)

—En serio, Cher, en serio... Suisse o tu hermano? —serie un poco Francia mirando a España.

—No te lo voy a decir —responde Prusia sonriendo más al notar que está consiguiendo lo que quería, viendo las caras de todos

—¿Te parece este un buen secreto o un muy entretenido invento? —pregunta Francia a España bajando el tono de voz.

—Me parece que nunca vamos a saber la verdad y por eso se lo concedo, a partir de ahora de prohíben las medias verdades y por supuesto las mentiras.

—Eso me parece perfecto porque es el turno que estaba esperando —le acaricia la espalda al inglés y le sonríe. Inglaterra se tensa como un palo intentando separarse de él.

—Eh, eh... Venga, que yo voy a contar algo que te va a gustar —sonríe y le besa la cabeza.

Él se sonroja intentando apartarle con las manos para que no se le acerque, pero le toma de una de las dos manos y entrelaza sus dedos.

—Anda pues, basta de conmoción, piensen en los actos de onanismo de Prusse en soledad, por ahora le toca a Angleterre.

Tiembla mirando la mano intentando soltarse... Lo siento, es que les están mirando todos. Francia suspira y le suelta la mano.

—Yo no voy a contar nada, suéltame wine bastard! —protesta.

—Ya está, ya está... Te he soltado ya —responde Francia sonriendo como si le hiciera gracia todo esto.

—Jum.

—Bueno, es tu turno, todos han contado —le mira a los ojos

—Tú no lo has hecho —replica.

—Yo voy después de ti —le pone suavemente una mano en la espalda.

—No, yo no voy a contar nada —cabezota.

—Todo el mundo ha dicho un secreto, vas a ser tú el único ridículo.

—¡Tú no has dicho ninguno!

—Yo voy a decir TRES, así que empieza a hablar.

—¿Tres? —pregunta Prusia.

—Bueno, tengo tres... —se encoge de hombro —. Venga, Angleterre.

—Tu primero —niega con la cabeza

Francia hace los ojos en blanco, el inglés se cruza de brazos.

—Todos mis ingredientes secretos son cosas que le gustan a Angleterre... Y habitualmente fueron puestos ahí, precisamente para gustarle —sonríe mirando a todos los comensales y recargándose en el sillón

El inglés abre los ojos como platos y se sonroja un poco sin descruzar los brazos. Italia y España sonríen con ello

—Ya está, ahí está mi secreto —se incomoda un poco sonriendo y mirando al inglés de reojo.

—Eso es mentira y ¡has dicho que dirías tres!

—Qué mentira va a ser —niega con la cabeza —. Sabes tan bien como yo que es cierto, pregúntale a Espagne si no

—Pues ha sido siempre un fracaso porque a mí nunca me ha gustado tu cocina —sonríe un poquito picándole

—Esa sí que es una mentira —sonríe mirándole —. Ahora te va a ti.

—Has dicho tres, di los tres —niega con la cabeza sonriendo de lado

—Lo están oyendo todos, ¿verdad? —les mira a los demás y sonríe abrazándole —. ¡Él lo ha pedido!

—Ehm... —vacila e intenta soltarse de nuevo. España, Prusia e Italia le asienten a Francia con una sonrisa

—Bien... El segundo es... Bueno... —se encoge de hombros y suspira —. Nos remontamos al fin de la Segunda Guerra Mundial... Después del día de la victoria —mira a los germánicos con cierta cara de disculpa y se encoge de hombros. Austria hace los ojos en blanco y Prusia le fulmina.

—Eh, eh... No tiene nada que ver con ustedes, esperen —indica mientras Alemania se revuelve en su lugar cruzando es de brazos.

Inglaterra se revuelve porque se da cuenta de que además, están Italia y España... Y Suiza el neutral socorredor de tropas austriacas... Echa MUCHO de menos a Estados Unidos ahora mismo.

—Después de ganar, débiles como estábamos, fuimos a diversas celebraciones... Amerique insistió en llevarnos a Nueva York, luego volvimos a Europa a ver las zonas recuperadas y... Bueno, esa historia, no se enardezcan que ya se la saben —abraza un poquito más a Inglaterra mirándoles a todos, quien traga saliva e intenta separarse del abrazo con no tanto ahínco

La cosa es que después de todo esto, cada quien se fue a su casa... Al menos eso me dijeron a mí, y yo, bueno... Quería celebrar con ALEGUIEN en concreto, así que logre convencer a mi jefe y me llevaron a Londres en un avión de la cruz roja...

—¡No vas a contar eso! —chilla Inglaterra. Francia sonríe y le abraza de los hombros.

—Alguien se acuerda de algo... Bien, Non, tienes razón no planeaba contar la parte de la celebración, pero merci por echar a perder el final de mi historia —se ríe.

—Shut up! —se sonroja más poniéndole las manos sobre la boca. Francia sigue riéndose tomándole las dos manos y quitándoselas.

—Pero es que la parte que quiero contar no es esa, es una que TU no te sabes.

Inglaterra se sonroja más y se incomoda mirándose las manos. Francia mira a los demás.

—Bien, esta es una historia de France haciendo un poco el ridículo —admite —. Llegue a Londres, logré conseguir una botella de vino blanco... Y me dirigí a casa de cierta personita —le mira de reojo — y...

Inglaterra mira el suelo al otro lado temblando un poco pero dejándole hablar dispuesto a golpearle como se propase.

—Angleterre no estaba.

Levanta una ceja por que recuerda que sí estaba, le mira. ¿Quizás fue antes de que volviera de Buckingham?

—Así que dije... Muy fácil... Le espero —sonríe—, así que subí al cuarto —omite la parte de como entro a la casa... —, me desnude y puse a enfriar la botella... Y me recosté en la cama dispuesto a esperarle...

—Bloody hell —protesta apretando los ojos con una imagen clara... Y si imaginando como entro y odiándole por eso.

Austria niega con la cabeza por el allanamiento de morada, España abraza a Romano de los hombros sonriendo sin intervenir porque esta historia ya la conoce y Prusia le sigue con interés, porque no se acuerda porque casi nunca le presta atención cuando habla de cosas de la celebración de la guerra

—Eso mismo pensé yo cuando pasaron las HORAS... ¡Y no llego! Eventualmente incluso me dio un poco de frío y termine por vestirme de nuevo y luego termine por acostarme en la cama a dormir... Y Angleterre no llegó.

Todos le miran y piensan que se metió en una casa equivocada

—A la mañana siguiente, me desperté en una cama vacía, incómodo y... No había rastro de Angleterre —le acaricia la espalda y le mira—. ¿Acaso no te acuerdas, me entere después, que fuiste antes de ir a casa a revisar tu flota de barcos? —pregunta sonriendo.

—No viniste a mi casa —chilla para mantener la identidad de la personita en un precario secreto evidente. Francia niega con la cabeza.

—Llegó al... TERCER día.

—¿Estuviste solo en su casa tres días? —pregunta Prusia. Francia se remueve en su asiento.

—Es que me iba a ir, pero casa vez pensaba... Seguramente hoy llega —se encoge de hombros—. Eventualmente... Llegó y ya estaba yo esperándole en la sala leyendo, pensando que NUNCA llegaría —le mira.

—¡Pero eso es súper awesome! ¡Seguro pudiste espiarle todo! ¿Cómo entraste? —la mente criminal de Prusia.

Inglaterra aprieta los ojos y los dientes. Francia aprieta los ojos.

—¡Eso da lo mismo! La cosa es que le esperé, tres malditos días y cuando llego le dije que ACABABA de entrar. ¡Nunca, a nadie más, nunca, habría esperado tres días!

—Todos... —susurra Inglaterra que esto no le ha gustado tanto con ese asunto de Prusia. Francia le acaricia la espalda al inglés.

—Ese es mi segundo secreto —sonríe.

—Todos, todos mis bloody libros. EVERY BLOODY ONE tienen cosas suyas escritas por culpa de cosas como estas! —confiesa/ protesta Inglaterra. Francia se ríe un poco.

—¿Pues qué esperabas...? Los he leído todos, incluso más que los míos. Y siempre es divertido descubrir notas de alguien en tus libros, no lo negaran —sonríe. Austria mira a Suiza y España y Prusia se ríen con eso.

—¡Pues a mí no me divierte! —sigue protestando el inglés. Suiza le sostiene la mirada a Austria negando con la cabeza.

—Bien. ¿Quieren el tercer secreto? O quieren oír uno de este —le señala.

—¡Ya acabo de contar uno, git! —siguen protestando. Francia hace los ojos en blanco y se ríe.

—¿Eso era un secreto? —pregunta España retórico Francia suelta una carcajada y mira a Prusia con una mirada especialmente intensa, él le mira sin entender.

—¿Vas a contar tu secreto? —le pregunta a Inglaterra sonriendo.

—¡Ese era mi secreto! —replica.

—¿¡Es en serio?!

—Yes.

Francia hace los ojos en blanco y sonríe negando con la cabeza.

—Entonces voy a tener que contar mi último secreto...

—¡No te hagas más el interesante! —protesta. El francés sonríe.

—Esto es algo más personal —abraza más fuerte al inglés, así que vuelve a intentar soltarse con fuerza, empujándole—. Lo crean o no...

—¡Déjame! ¡No me abraces más! —protesta Inglaterra. Francia le mira y suspira.

—Lo crean o no, por más que disfruto hacerle el amour a... —carraspea —la persona que quiero...

Inglaterra se paraliza. Francia vuelve a mirar a Prusia un poco acojonado con él. El albino se rasca la cabeza aun sin entender, sonriendo de lado y escuchando, pensando que este será aún más bueno

—Realmente, la mejor parte... Es después de eso, un momento de... Serán unos cuantos minutos, cuando me mira a los ojos y sorprendentemente me dice que también me quiere, me besa en los labios sin que tenga que robarme un beso —sonríe mirándose las manos—, esa es sin duda la mejor parte.

Inglaterra se sonroja hasta alcanzar un color rojo brillante y centelleante por sí mismo.

—¡Esonosucede! —chilla con voz SUPER aguda. Francia le mira de reojo.

—Luego pasa esto y se pierde el encanto.

—Nopasa... No... Noestashablandodemi —le grita.

Suiza esta sonrojado como un foco también, entendiendo a Inglaterra, Francia le mira a la cara y suspira antes de mirarles a todos y reírse.

—En fin... Ya están mis secretos.

—Noestahablandodemi —insiste Inglaterra para todos, un poco patéticamente. El francés mira a España y sonríe

—¿Ahora qué sigue? —pregunta abrazando un poco al inglés por la espalda.


Aay... Inglateeeerraaa...