Contando la Verdad:

Watson se estaba cansando de esperar a que Sherlock contara como podía estar vivo si este le había visto caer y morir, quería saberlo todo, quería saber dónde había estado y porque había esperado 3 años para aparecer.

— ¿Y bien? – volvió a preguntar Watson cansado de esperar respuestas.

— Fingí mi muerte por culpa de Moriarty, me tenía vigilado – respondió Sherlock mirando al suelo.

— Moriarty murió – dijo Watson mosqueado – además habían dicho que tú lo habías creado.

— Yo no cree a nadie. Moriarty era real, Moriarty me tenía vigilado, más bien Sebastian– Watson miró a Sherlock, preguntándose quien era Sebastian – a ver, Sebastian Moran es el aliado de Moriarty y cuando estuve en la azotea del hospital con Moriarty me contó que cuando él muriera Moran iría a por mí, por eso fingí mi muerte y desaparecí.

— Vale, pero una pregunta, ¿por qué tres años? – Sherlock miró a Watson no sabía que responderle, para él 3 años habían sido poco tiempo, pero por lo que veía para Watson habían significado mucho.

Sherlock sacó un paquete de cigarrillos, cogió uno y lo empezó a fumar, en esos tres años había vuelto a fumar y ahora no podía parar. John no podía creérselo, cuando había luchado para que el pequeño de los Holmes dejara de fumar y ahora le vio que había recaído, no sabía que decir.

— John – comentó Sherlock acercándose al médico que se había levantado porque estaba cansado de estar sentado – perdóname.

— No lo sé Sherlock, esto para mí es chocante, entiéndelo – respondió Watson ladeando la cabeza y agachándola.

— Lo entiendo, siento mucho no haberte dicho nada, pero te tenían en el punto de mira, si te decía algo, podías acabar muerto y no lo quería – Sherlock miró a Watson mientras le daba un par de caladas al cigarrillo – tú eres muy importante en mi vida como para perderte.

— Sherlock querido – se escuchó a lo lejos, la voz era la de la Señora Hudson, ambos fueron a ver que quería – me alegra tenerte de vuelta, nunca pedí la esperanza, siempre creí que estabas vivo.

— Gracias por su comentario Señora Hudson, usted siempre tan amable – Sherlock le cogió de las manos y las acarició, para él la Señora Hudson era como una madre – ahora me tengo que ir a un recado con John espero que volvamos para la hora de cenar.

— ¿Te quedas aquí para dormir como en los viejos tiempos? – Sherlock miró a Watson que estaba muy callado y triste – tu cuarto sigue igual que como lo dejaste. No he movido nada de sitio.

— Me quedaré a dormir si a Watson le parece bien, no quiero importunarle – Sherlock comentó mientras Watson levantaba la cabeza del suelo y miraba a su amigo que sonreía por haber vuelto a donde Sherlock y Watson habían sido felices.

— Por mí se puede quedar como en los viejos tiempos – la voz de Watson era un poco triste, se le notaba triste.

Salieron del piso y caminaron sin un rumbo fijo, pronto sería la hora de comer y sin darse cuenta llegaron al restaurante donde fueron la primera vez por el caso que Watson tituló: "Estudio en rosa" para su blog.

Sherlock miró a Watson y ambos entraron. Cuando se sentaron, John no pudo reprimirse y rio; Sherlock sonrió, le gustaba ver a su amigo reír, era una de las cosas que había echado de menos esos tres años.

— ¿Me vas a decir por qué te ríes? – preguntó Sherlock mirando a su mejor amigo sonriendo.

— Sherlock, después de tres años te veo, por lo que estoy viendo es que sigues con él – dijo el camarero mirando a Sherlock y luego a Watson – como lo última todo lo que queráis es gratis.

Watson se reprimió las ganas de reír, cuando el camarero se fue, empezó a reír. Sherlock se dio cuenta del motivo de la risa de John y rio también, que les confundan como pareja es algo que siempre le había hecho gracia.

Sherlock pidió lo mismo que Watson, aunque como siempre poco iba a comer. Empezaron a comer en silencio, ninguno sabía que decir, ninguno sabía qué hacer, la atmósfera se notaba tensa. Watson fue quien rompió el hielo.

— ¿Cómo se enteró Lestrade de que estabas vivo? ¿Y la foto del periódico? – Watson miró a su amigo intrigado, quería saber esto y más.

— La foto ya tiene años, solo que llamé al periódico y les pagué para que la pusieran y la vieras. Tuve que contarle hace dos semanas o así a Lestrade que estaba vivo y que quería verte de nuevo, para que lo asimilara y siguiera mis indicaciones – respondió Sherlock.

— ¿Cuándo se lo contarás a tu hermano? Debe saber que estás vivo – aquello hizo que Sherlock dejara de mirar al médico y mirara a través de la ventana del restaurante.