Mary Morstan

Los días previos al viernes pasaron con rapidez y a Sherlock le gustó eso, quería conocer a la novia de su mejor amigo y quería causarle buena impresión.

Sherlock se despertó pronto, estaba ansioso de conocer a Mary, tenía ganas de saber que se traían entre manos ella y Watson. Después de la ducha salió a comprar tabaco, no le quedaba y le gustaba tenerlo por si le hacía falta.

Fue al estanco de siempre y pidió la marca que solía fumar y un mechero, cuando estuvo todo volvió al piso, allí cogió su violín, los dos días anteriores lo había llevado a mirar y lo había afinado para poder volver a tocar como antes.

Sherlock tocó como solía tocar siempre despertando a Watson, ya que hoy no había consulta por ser festivo por no sé qué fiesta. Watson miró a Sherlock mientras este seguía tocando.

— Son las 9 de la mañana, no tengo trabajo y tú me despiertas, Sherlock la próxima vez que quieras tocar te marchas a otro sitio – comento mosqueado Watson.

— Necesito tocar, me relaja – respondió Sherlock a la vez que Watson entraba en la cocina para prepararse un café – prepárame uno ya que estás con dos terrones de azúcar.

Watson preparó el café de Sherlock con pocas ganas, desde su vuelta no había parado de dar órdenes. Cuando el café estuvo listo dejo el de Sherlock en la mesa del salón y se marchó a su habitación ya que se tenía que arreglar porque había quedado con Mary para comer, pero no le había dicho nada a Sherlock porque no quería que le siguiera o hiciera de las suyas.

Sherlock siguió tocando el violín mientras tomaba el café, Watson los preparaba muy bien, le gustaba como los hacía y por eso se lo pedía a él siempre que podía.

Paso toda la mañana hasta la hora de comer tocando, no se dio ni cuenta de que Watson se había ido, así que se calentó algo que había allí por la cocina y comió un poco. Vio que era la una y media, aún quedaba tiempo hasta que fueran las cuatro y media para conocerla, así que después de comer se fumó un cigarrillo y salió a dar una vuelta al parque para calmar sus nervios.

Aunque no lo dijera, estaba nervioso por conocer a la novia de Watson, ya que no le había esperado, "lógico, ¿Quién va a esperar a alguien que se supone que crees que está muerto?" Se auto preguntó apoyado en un árbol. Miró hacia los columpios y vio a una pareja que le pareció familiar con un bebé, pero al final cuando les vio las caras no era ninguno de sus conocidos.

Cuando se acabó su cigarrillo salió del parque, pasó por una tienda y se cogió un café para calmar sus nervios.

Subió las escaleras a eso de las cuatro y cuarto, Watson aún no había regresado, así que se sentó en su sofá con el violín y tocó un poco. Cuando dieron las cuatro y media escuchó pasos en las escaleras, debían ser Watson y Mary, así que siguió tocando como si no les hubiera escuchado.

— Sherlock somos nosotros – comentó Watson mientras terminaba de subir las escaleras – ahora vamos al salón.

Sherlock siguió tocando, quería que cuando Mary le viera pensara en que era alguien normal, ya que todo el mundo pensaba que era un loco o estaba pirado.

— Sherlock te presento a Mary – Sherlock dejó de tocar y colocó el violín en su funda antes de levantarse y mirar a la novia de Watson. Cuando la observó de abajo arriba se dio cuenta de algo, la conocía de antes.

— Mary Morstan cuanto tiempo sin vernos – dijo Sherlock – habrán pasado cuanto, ¿cuatro? ¿Cinco? No sabía que eras la novia de John no me había dicho como te apellidabas ni me había dejado ver fotos tuyas.

— Sherlock no has cambiado nada en todo este tiempo – se dieron dos besos, Watson no sabía que estaba pasando entre ellos dos y quería saberlo – Watson no me dijiste que tu amigo era Sherlock Holmes, él y yo nos conocemos desde hace tiempo.

Watson se preguntaba de que se podían conocer su mejor amigo y su novia. Cuando iba abrir la boca Mycroft apareció mirando a su hermano y luego miró a la pareja. Sherlock no dijo nada, que su hermano estuviera allí era ya insoportable como para tener que contarle todo.

— Que casualidad que tu Mary sea ahora la de Watson – le comentó Mycroft a su hermano pequeño en bajito pero John escuchó ese comentario y quiso saber a que venía.