Después de la verdad viene la tragedia
Las lágrimas empezaron a salirle, Sherlock le había dicho al final de la carta te quiero y para él era ya mucho. Se limpió las lágrimas y bajó a la puerta. La abrió y allí se encontraba Sherlock sujetando unos carteles, que fue pasando a medida que John leía.
Cuando John leyó todo, un disparo casi le da en el brazo Watson, venía de una azotea, ¿quién podía haberlo hecho? No se sabía, así que Sherlock corrió por las calles hasta encontrar a la persona en la azotea del hospital, era ella, Irene. No sabía qué hacía, no sabía que quería y eso lo quería saber pronto.
— Sherlock me has dejado dolida – Irene comentó mientras se subía a la azotea – adiós, no me busques, no me sigas, nada, te odio. Pensé que me querías y ahora veo que no es así. Cuando te canses de él como hiciste conmigo sé que pasará y John lo pasará mal.
— Irene, por favor espera – y antes de que pudiera hacer algo, ella se precipito, pero no cayó en el suelo alguien la sujeto y Sherlock la vio correr – maldita seas.
Sherlock quiso ir tras ella, pero si tenía que bajar las escaleras le llevaría ya mucha ventaja, así que antes de que John llegara a la azotea se subió al bordillo de la azotea para tirarse a donde los contenedores estaban en el callejón, con suerte no le pasaría nada.
Watson llegó justo en el momento que se iba a precipitar de nuevo al suelo el detective, así que corrió y le agarró de la gabardina.
— Otra vez no, otra vez no te dejaré caer – Sherlock miraba a John con semblante triste – si te vas a tirar, yo también. No quiero perderte, me importas mucho, te quiero.
Sherlock empezó a llorar, por amor John se tiraría, pero no podía dejarle morir, no señor.
— John, de verdad déjame, la persona que te disparó es Irene y me ha dicho algo que me ha hecho darme cuenta de la verdad – el menor de los Holmes miró al suelo – tengo que irme de una vez por todas de este mundo. He hecho cosas que no estaban bien, aunque te quiero, sé que a la larga te haré daño como se lo hice a ella. Por favor, déjame irme.
John negó, como Sherlock intentaba soltarse, Watson se subió al bordillo y agarró al detective. Le miró una vez antes de mirar al suelo.
— John bájate – gritó el menor de los Holmes, John negaba con la cabeza – no seas un niño pequeño, de verdad déjame irme, déjame marcharme para que todo sea mejor, para que estés feliz sin mí, para que encuentres a la mujer con la que formar una familia.
— Ahora no quiero una mujer en mi vida, te quiero a ti en ella, tú eres mi familia – Sherlock miró con semblante triste a su amigo, estaba diciendo cosas preciosas – así que como te mueras, yo iré tras de ti.
— John… yo… - lo único que consiguió hacer fue abrazarle – de verdad que me has emocionado – Sherlock besó a John en los labios por primera vez.
Sherlock se movió y con él se llevó a John, ambos se quedaron allí sentados y apoyados en la pared, abrazados, John apoyaba su cabeza en el hombro de Sherlock, mientras Sherlock miraba al frente. Había sido un día movido, pero al final había sido precioso, con sentimientos por ambas partes de amor.
FIN
Pues sí, como lo veis, 10 capítulos ha durado el fic, nunca pensé que escribiría más de 10, ¿por qué? Porque la idea principal era sencilla y para poco sabía que duraría.
En este capítulo he hecho una pequeña referencia a un capítulo de Doctor Who y a la película Love Actually, ¿alguien las encuentra?
Espero que los hayan disfrutado, que me dejen algún comentario.
Espero que disfruten del nuevo fic por capítulos que a partir de la semana que viene subiré los domingos, el fic es: Sherlock Holmes, un monstruo.
