Los personajes no son míos (obvio) de lo contrario, pues supongo que no trabajaría como esclava ;P.
Viaje a la dirección
Al escuchar el sonido, el profesor Severus Snape, con todo y su grasiento pelo, queda paralizado de la sorpresa, suelta el cuello del maldito mocoso Potter y pregunta:
-¿Quién está ahí?- mientras abre la puerta.
-¿Pero que demonios significa esto? - Gritó cuando la puerta abierta mostró a la pequeña sabelotodo Granger y al consentido Malfoy, en una comprometedora escena.
-No! No es lo que se imagina! – gritó la insufrible mocosa mientras trataba se retirarse del pecho la cara de Malfoy. El rubio, atónito, hizo algo totalmente inesperado: abrazó a la sangre sucia evitando así que esta mostrara lo que su blusa abierta revelaba.
Tras el incomodo silencio en que la acción de Malfoy dejó a todos, Severus tomo a los jóvenes impúdicos por los brazos y los jaló fuera del armario.
-Vamos a ver al director, a ver que opina de ésta… ésta falta de moralidad!. Y se alejó con ellos por el corredor dejando solo a Potter, quien en estado de shock no se había movido de donde estaba.
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Afortunadamente no encontraron ningún alumno en los pasillos por los cuales los arrastró Snape, si no, en unos minutos correría el rumor de la perfecta prefecta siendo jalada hacia la dirección en compañía de Malfoy y con la blusa abierta. Pensar eso le recordó que traía la blusa aún desabrochada y se apresuró a cerrarla mientras seguía siendo arrastrada.
Pero en qué trampa había caído no tenía ni idea, cómo era que Harry la hubiera metido sin contemplaciones a un armario oscuro con Malfoy, (oh Morgana! Con Malfoy) como única compañía. Pero sobre todo, ¿en qué universo paralelo el hurón le tendería una trampa para besarla como si fuera su único objetivo en la vida?. ¿Qué demonios le pasaba al mundo?.
Trato de no mirar hacia la derecha, donde el hurón era arrastrado por el profesor de Pociones, para no encontrar su cara de suficiencia, burlándose por haber hecho de ella un juguete, otra más de su lista de tontas descerebradas enloquecidas por sus besos. Aunque… ahora lo comprendía, comprendía el porque se volvían locas todas aquellas tontas adolescentes. El hurón besaba como los dioses; que Morgana la ayudara!
Sin querer sintió como la sangre afluía a sus mejillas y le ardieron las orejas de vergüenza, se estaba ruborizando al pensar en la manera en que la había acariciado y ella a el. Había preferido creer que se trataba de un estudiante cualquiera; con esa habilidades, hasta se hubiera conformado si resultara ser Neville, pero no, tenía que ser alguien tan desagradable como Malfoy.
Y ahora que lo recordaba, después de que Snape abriera la puerta, Malfoy la abrazó. No conforme con haber sido encontrados en tan mala postura, el maldito descolorido la había abrazado! Y se había sentido tan bien… no eso no, aún no estaba tan loca como para aceptar la manera tan agradable en que… "Detente Hermione, deja de alucinar. ¡Malditas hormonas!"
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Malfoy caminaba como entre niebla, niebla espesa que no le permitía mirar o pensar claramente. Y al parecer tanto Snape como la sangre sucia estaban muy callados, mejor así, no sabía ni de lejos como demonios terminó en un armario con ella, pero era divertido mientras sucedía.
"Iugh!" que pensara eso era una clara muestra de que alguien lo drogó o hechizó para caer en el jueguito. Lastima que no lograba recordar nada aparte de la sensación de los labios de la sabelo o la manera en que su cara se encontraba sobre su pecho cuando el Grasiento abrió la puerta. O la mano situada en el nada despreciable trasero de la prefecta.
Je je je estaba tan "emocionado" que hasta tuvo que cubrirse con lo que tenía más a mano: la misma Granger. Fue una ventaja que nadie se percatara del motivo.
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Pero qué basiliscos les sucedía a estos pubertos desvergonzados, hasta parece que no tuvieran suficiente con las saliditas a Hogsmeade, la torre de astronomía, el jardín botánico y la cueva de salida al lago negro; ahora había que vigilar también los armarios de las escobas. Como si en este momento no tuviera los suficientes problemas, primero al comprar esa enorme cantidad de frutos tropicales del Brasil y luego para preparar el concentrado de afrodisia.
La poción… ese maldito mocoso petulante y metomentodo de Potter, ¿para que la habrá robado?. O tiene muchas intenciones de usarla con esa chiquilla pobretona o ni siquiera sabe que es lo que tiene en su poder, se dijo, reflexionando en ese otro asunto el profesor. En ese caso es peligroso. Muy peligroso, concluyó.
Ondeando su larga capa negra, el profesor se detuvo frente a la puerta del despacho del director y toco la puerta.
Bueno, ésta es la cuarta entrega, ¿cómo me quedó?
Por favor no me maten aún, que todavía no saben que paso con Ron, Harry y las locas Astoria y Pansy
Acuérdense de dejar un review ;)
Saludos
Pandora
