Gracias por leer, me tarde ahora porque mi internet vaaaa y viene, pero los operadores telefónicos solo dicen que ya esta reportado pero eso no sirve, el problema sigue y sigue

Los personajes no son míos, si no, el final de la historia original sería un poco distinto.

-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-

En la… búsqueda

La luz del sol que cruzaba los cristales de la enfermería se reflejaba en el inmaculado piso. Camino a los dormitorios de los pacientes, Hermione Granger escuchó algunas voces airadas saliendo de la oficina de la Sra. Pomfrey.

Sin otro fin mas que el dejar en claro las cosas con el oxigenado sin molestar a los profesores en desacuerdo, Hermiome entró a escondidas a los dormitorios.

-Pero Poppy, ¿estas segura de que era una droga muggle?

-Si, no suelo equivocarme en eso Albus. Además, la otra sustancia era una poción emocional.

-¿De cual poción sospecha? -La escalofriante voz del profesor del profesor Snape sorprendió al director y la jefa de la enfermería por su tono claramente a la defensiva.

-No lo se, podría ser para la ira, la libido, incluso para generar temor o concentración.

-Pero esas pociones son de venta regulada por el ministerio, y aquí el único con la capacidad de elaborarlas eres tu Severus.

-¿Y la droga muggle? -Pregunto, ahora evasivo el profesor.

-Es un tranquilizante o sedante, pero afectó demasiado al joven Malfoy, quien parece intolerante a la formula.

En el dormitorio vacío, el corazón de cierta castaña desconocedora del cepillo, disminuyo de calor y esperanza.

Sintiendo algo de estúpida decepción, se dirigió cabizbaja a desayunar.

-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-

El Gran comedor lucía tranquilo a esa hora, aun temprana, de la mañana, los pocos alumnos madrugadores eran vigilados únicamente por Hagrid y la profesora McGonagall.

Minerva McGonagall, subdirectora y jefa de casa, fruncía los labios con un evidente disgusto. Mostraba de esta manera su incomodidad al estudiantado por el hecho de haber descubierto que su alumna favorita era tan normal como cualquier otra adolescente llena de hormonas. Eso le molestaba. Mucho. Ella se sentía capaz de asimilar eso, tras mucho tomar aire y contar hasta mil; incluso estaba dispuesta a darle más consejos como el de ayer. Finalmente ella también es como cualquier mujer saludable de su edad, y tiene sus fantasías. No que haya llevado a cabo ninguna, pero cuando buscaba posibles escenarios para sus "secretos pensamientos" lo hacia a conciencia. Porque no le gustaría se sorprendida en falta. No. Ni siquiera en sueños. Era una mujer normal, tal vez algo frustrada, pero no era idiota ni temeraria.

Pero divagaba, "¿en que estaba?", se dijo antes de retomar el hilo de sus pensamientos. Si. Lo soportaba todo menos el hecho de que su alumna favorita hubiera elegido a ese Rubio creído de la casa de Severus. Y además estaba el hecho de que ella misma los sorprendió en un pasillo después de defenderla delante de ese hombre tan amargado e insufrible.

Si. Insufrible. Amargado. Retorcido. Paranoico. Oscuro. Indescifrable. Misterioso. Dominante. Atractivo… Se preguntó como seria ser besada por un hombre tan dominante y atractivo.

-¿Profesora?

-¡QUE! Yo, no...

-¿Le sucede algo?

-Nada, señor Potter, ¿me decía?

-Si profesora, Sna.. Digo, el profesor Snape y el celador Filch requieren su autorización para los castigos aplicados a los Gryfindor y la esperan en la sala de maestros.

-Claro, iré en seguida, gracias.

Y después de soltar los cubiertos sobre su desayuno intacto, se alejó con un revuelo su túnica estampada en tartán.

Harry Potter se quedó en su sitio, extrañado y convenciéndose de tener visiones, pues la profesora era demasiado mayor para sonrojarse.

-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-

-Buenos días. - Saludo la profesora al entrar al salón de maestros. Si la sorprendió el hecho de que la totalidad del cuerpo docente se hallaba presente no lo demostró.

"Bueno, tal vez esta distraída" se dijo optimista y mentalmente Snape pensando a toda maquina como salir de esta.

-Queridos maestros, estamos ante una situación difícil. La noche de ayer un alumno llegó a la enfermería con síntomas de haber ingerido una droga muggle y una poción emocional. Según el anormal comportamiento del muchacho, sospecho que la poción debió ser la afrodisia.

Los gritos y comentarios susurrados no se hicieron esperar; algunos profesores preguntaban por el alumno, otros por los actos cometidos o los códigos infringidos.

La mayoría lanzaba solapadas miradas acusadoras al profesor de pociones, llegando a la conclusión de que era muy difícil que in alumno consiguiera algo se esa poción regulada.

-Esto es inaudito Albus. No podemos dejar que se filtre esa información. -La profesora Sprout hablo mirando asustada, no al director si no al profesor de encantamientos.

-Efectivamente, por eso necesito de la ayuda de todos para encontrarla. Iniciaremos la búsqueda, por los dormitorios, los jefes de cada casa serán los encargados; en los talleres y aulas cada profesor revisara su área; los corredores serán revisados por el celador y el cuerpo de mantenimiento se puede encargar del resto. Madam Pince, aunque lo dudo, también será necesario revisar la biblioteca...

"No puede ser, si descubre que la sabelotodo insufrible la robó de mi armario de pociones estaré en problemas", pensó desesperado Snape. "Ella no me lo perdonaría".

-Pero ¿quien encontró al muchacho?, creo que esa persona es la principal sospechosa...

-Te aseguro Sinistra, que esa persona es de la mayor confianza. No es necesario que dudemos, considero que es mejor evitar mencionar quien es, ¿no te parece Albus?

Minerva McGonagall abrió la boca de una manera tan poco elegante que a nadie le pasó desapercibido. Ella, que estaba a punto de solicitar permiso del director para interrogar a su alumna favorita, y el profesor Snape, tan frío y despectivo como siempre, acababa de defenderla y salvarla de una mas que probable expulsión.

-Claro Severus. -Se mostró de acuerdo el director.

Cuando todas las pruebas acusaban a una alumna de su casa, el hombre que es casi su archienemigo la protegió y defendió incluso su reputación. Algo dentro del pecho de la ya no tan joven profesora de transformaciones creció hasta hacerse grande, ancho y con forma de corazón.

-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-

El rubio favorito de todo el colegio, esperaba en la sala común de los prefectos, observando el reloj de forma desesperada, pues casi se terminaba la hora del almuerzo y la comelibros aun no se dignaba a bajar.

"La buscare en otro momento" se dijo, aunque no muy conforme y se fue a desayunar. Como estaba algo corto de tiempo, sin fijarse, solo tomó una manzana de la mesa de su casa y salió con dirección a su primera clase.

El pasillo al aula de defensa contra las artes oscuras estaba inundado de lodo, algún gracioso de seguro trataba de imitar a los gemelos comadreja. Le pareció extraño que el profesor Lupin aun no quitara ese encantamiento tan simple, o que Filch no se encontrara limpiando y maldiciendo a los alumnos. Con un limpio y elegante movimiento de varita quitó el lodo del corredor. Esos meses practicando hechizos con los inútiles del ministerio mientras cumplía con las horas de servicio a la comunidad le habían reportado un sinfín de hechizos y encantamientos como ese. Menos mal que había sido solo servicio comunitario y no tiempo en Azkabán. También se consideraba afortunado de que Potty hubiera acabado con Voldi, ahora solo tenía ese horrible tatuaje de recuerdo. No se quejaba, con el tatuaje y ropa de cuero era todo un imán para las brujas.

Pero ahora solo tenía una bruja en mente, una salvaje y apasionada bruja. Dudaba que alguien se hubiera percatado de que bajo esa apariencia de bibliotecaria reprimida, Granger fuera toda una bomba.

Pensando detenidamente, y el había pensado toda la noche en la enfermería, ella era buen material para novia: tenía gran fama por ser la salvadora del mundo mágico junto con Potty, eso eliminaba cualquier tontería respecto a su origen; era atractiva, que no hermosa, pero si muy sexy; además lo trato muy bien cuando, el año anterior, se unió a la orden como espía. Y lo mas importante, el parecía gustarle. O por lo menos despertaba en ella una faceta distinta de su personalidad, usualmente calmada.

Sonriendo el heredero de la fortuna de los Malfoy planeaba como a aprovechar eso.

-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-

Luna Lovegood observaba, medio distraída, como los profesores salían de la sala de maestros en un tropel encabezado por el director en persona; esperaba que lo que estuvieran haciendo en grupo le permitiera saltarse las primeras clases de la mañana.

Pensaba salir a buscar unos pocos jinkrils de alas azules cuando Harry la encontró.

-Luna, tenemos que hablar (¿donde he escrito eso antes?).

-Claro Harry, dime, ¿quieres que volvamos a encerrarnos en el armario de escobas?

-¡No!, bueno Si, pero lo que quiero que decir es que después de lo de anoche he pensado… y creo que… aunque somos amigos, pues… yo siento… algo especial por ti y me gustaría…

-Harry ¿quieres ser mi novio? – lo interrumpió la rubia.

-Si. Claro. – Justo ese momento fue el que eligieron el profesor Flitwick y la profesora Sprout para salir a toda prisa del salón de maestros, besándose de manera apasionada y poco correcta y dirigiéndose, hacia quien sabe donde, por el pasillo del invernadero.

-¿Sabes Luna? La idea del armario me parece bien.

-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-

Bueno, ésta es la novena entrega, ¿cómo me quedó?

Muchas gracias por seguir leyendo mis locuras. No quiero adelantar mucho, pero falta poco para el final.

A todas las chicas que amablemente me dejan sus reviews, tratare de seguir contestando de manera privada, eso si puedo hacerlo desde el trabajo, je je je.

Y muchas gracias a todas las que agregaron mi historia en sus favoritos. Espero merecerlo. I u ju ju!

Acuérdense de dejar un review ;)

Saludos

Pandora