Buenas, me tarde es verdad, estaba en un momento en que necesitaba despejarme. Pero ya volví! esper les guste!
Celiane's Madness: Gracias por leerme, lo encuentro muy satisfactorio, te agradezco que valores lo de mis hijos jaja es muy complicado a veces, sobre lo del cambio lo intente pero no funciono! lo voy a tener que pedir a mi marido (orgullo) jajaj bueno muchas gracias por tu mensaje! y espero continues leyendo! saluditos!
aky9110: No te preocupes, lo haré sufrir menos jajaj Besitos gracias por leerme!
Vampire Star: Te pedi disculpa por la demora, pero no te preocupes ya te enteraras de todo! Gracias por tu mensaje!
Eloina .morenozabala: jajaj se lo merece! ya vas a ver porque! muchas gracias por seguir leyendo!
Gracias por los mensajes!
Simplemente amigos.
Fiesta.
Eran las nueve con cinco cuando Miroku hizo estallar su cabeza con la bocina, su cabeza dolía como cuando se tomaba más de siete teliquilas, efectivamente tenía resaca de pudrición, la explicación debía ser la siguiente; tantos olores concentrados al acostumbrarse le provocaron dolor de cabeza, el cual se magnifico al tener un olfato sensible. La pureza del aire del afuera sensibilizo su estado, lo primero que le vino fue una sensación de ahogo, sumado a ganas de vomitar. Respiro varias veces tranquilo, intentando controlarse, y luego salió completamente sobrio.
Tenía un sobretodo negro, muy pulcro, un pantalón de jean azul con algunas marcas de gastado. Bajo el sobretodo un suéter gris con rayas negras, y una camisa Oxford. [Comentario de la escritora: fans pueden babear tranquilas!]
Miroku lo esperaba en su lamborghini rojo, con una campera simple color azul. Debajo una camisa gris, con un pantalón también de jean negro. Su mirada no se despegó de Inuyasha en ningún momento. No parecía aquel maricón que vio hacía algunas horas. Eso lo alegraba, pero también le provocaba un pequeño dolor, él sabía cuánto amor había entre esos dos. Pero ambos – cabezas duras- habían jugado con aquellos sentimientos.
- Nos está esperando sango!- comentó Miroku dándole arranque al auto.
- Perfecto, ¿hay alguien más que deba ir para burlarse?
- Mmmm pensaba invitar a sesshomaru- sonrió
- Claro, mi amado hermano- ironizó.
- Vamos, anímate, al menos ella…- se quedó en silencio
Inuyasha lo imito, sinceramente no quería oír nada que tenga que ver con el nombre Kagome, si estaba saliendo era para no escuchar ese nombre por un buen rato, lo cual era inevitable, lamentablemente ellos eran un gran grupo de amigos, y todos se conocían, era claro saber que ese nombre afloraría en alguna conversación, ya sea para recordar alguna anécdota graciosa, o trágica. O simplemente evocar algún recuerdo para señalar defectos.
Inuyasha prefirió seguir en silencio, tarareo unas cuantas canciones en su cabeza, no de amor, ni de suicidio, sino canciones de alegría, carnaval, y mucho alcohol. Se embriago simplemente de cantar. Y sin querer un pequeño recuerdo se coló entre sus pensamientos.
Una anécdota verdaderamente graciosa ,que involucraba un travestido, un par de copas sobre su propia persona , y una diadema. Vaya historia! tras haber salido de parranda y regresar se encontró con una "mujer" que le ofrecía sus servicios, estaba ebrio pero no era tonto a la hora de una conquista, y esa " mujer" no tenía nada de mujer... excepto claro; la ropa. Sabía perfectamente las intenciones las cuales eran fingir llevarlo a un hotel o incitarlo a que " la" invite a su departamento, terminando sin un centavo y con la casa desvalijada. Sí que conocía la calle!, así que para sacársela de encima fingió ser de la misma índole que "el" sujeto, "El" cual llevaba una diadema color rosa en el cabello, Inuyasha se la quitó con descaro y se la puso imitando una voz femenina.
- hay querida la zona esta jodida!- dijo con voz suave e imitando los gestos amanerados.
- ¿trabajas también aquí? - pregunto sorprendida la damisela dando por hecho que ese hombre tan corpulento y buen mozo no estaba travestido ni parecía ser de la zona.
- pues claro, hoy estoy de franco, fíjate que recién vengo de una fiesta que me invito un súper millonario amigo - grito eufórico, se acercó cómplice- también es mi amante- le sonrió.
La mujer hombre se sorprendió- yo no tengo francos, es muy raro que pueda dejar la zona- comentó
- mira, haz algo, están buscando chicas para esta noche en esa fiesta, la verdad es que como soy amigo y "amante del dueño" no podía ir como realmente me siento- agudizo más el tono- me sentí presa en estas ropas!- chillo- puedes ir de mi parte- le entrego una tarjeta- te pagaran y la pasaras súper!, esa es la tarjeta de mi amante, le dices que vas de parte de mishi , él entenderá!
- ¿seguro?- con algo de desconfianza.
- si! y cuando te vean! DIOS SANTO- exclamo- no habrá quien se te resista!, mira es en la calle Mariton ,a tres calles de aquí- le entrego la diadema- no te la olvides, no sé porque pero estoy segurisima que te dará una suerte!- la abrazo y le deposito un beso en la mejilla- no te olvides de maquillarte mas!
La mujer hombre corrió como alma que lleva al diablo. Y él se divirtió en silencio, no sólo porque esa noche más de uno haría el ridículo , sino porque ahora Kouga habría quedado afeminado, claro, la tarjeta era de él! Esa noche llego a su casa con dolor de estómago de tanto reír. Y claro todo derivo en un enfrentamiento, Kouga llego ciego de la ira a la empresa el día siguiente. Claro la mujer hombre lo había delatada! ¿Pues quién más tiene el cabello de ese color? ¿y los ojos tan llamativos? Pues claro! tenía que ser él!. En medio de la riña se animó a encararlo con una pequeña mentira.
- ¿cómo sabes que no fue sesshomaru?- touche, ambos eran muy parecidos en cuanto a rasgos.
- simplemente porque sesshomaru estaba ahí!- le respondió y sin esperar mucho un puño voló golpeando su rostro, vale aclarar que Inuyasha no lo esquivó porque en ese momento estaba pensando en lo gracioso que había sido aquello. Debido a la brusquedad de Kouga comenzó una guerra, terminando ambos en el suelo casi desmayados. Todos los vieron pelear y ninguno quiso intervenir. Ya que sabían lo idiotas que ambos eran. Mientras tanto unos Ojos cafés no perdía detalle alguno, los miraba indignada, claro, ella siempre llevaba el café a esa hora. Inuyasha había olvidado ese pequeño detalle… y cuando vio sus tobillos desde el piso, supo que estaba por morir…
- No solo me dan vergüenza…- comenzó con su sermón- sino que el poco respeto que les tenían sus empleados, ha quedado en planta baja!- y sin pensarlo dos veces camino sobre ellos con sus delgados tacos, los cuales pisaron las zonas más sensibles de los dos muchachos.
- bien hecho, la hiciste enojar…- resopló Kouga cansado, y dolorido.
- tú empezaste, si hubieras sido menos agresivo…
- ¿Agresivo yo? Tú fuiste el que me hizo quedar como un gay.
- perdón!... perdón por ser tan obvio!- sonrió e intento ponerse de pie, pero Kouga lo volvió a tirar con una patada desde el piso. Y ambos quedaron mirando el cielo Razo.
- vaya mañana…- suspiraron a unísono…
Se tomó la frente, y dejó escapar una suave risita, sino mal recordaba, ese día le había quedado doliendo todo.
Miroku lo observo y se alegró. Después de todo salir. Nunca venía mal…
Al estacionar se encontraron con un tumulto de gente. Y de la multitud dos destacaban, una era Ayame, La ex de Kouga y Sango quien se encontraba muriendo de risa.
Al mirar bien, entendieron el porqué, allí estaba Kikyo, en el piso, toda sucia, despeinada, y a su lado de pie Kagura. Kikyo en una época anterior había sido novia de Inuyasha mientras que Kagura de Sesshomaru. Ambas estaban peleando y al parecer que Kikyo tenía las de perder. Kagura la levanto de los pelos y le susurro algo al oído. Inuyasha ni siquiera se paró a ver como el pervertido de Miroku quien quería pispiar si se veía alguna zona intima en la batalla.
Por su parte el muchacho del corazón partido se dirigió a la barra. Sin siquiera reparar en ese actin barato que estaba llevando a cabo kikyo. Sabía de antemano que era una actuación muy mal realizada. No tenía nada que hacer allí afuera, más que reírse de lo pésima actriz que eran ambas. Sabía las intenciones de kikyo, querer tener un acercamiento sabiendo lo que sucedió. Y siendo sincero consigo mismo, ya no veía a kikyo, ni siquiera con un poco de cariño, ni siquiera le atraía como hace años… él sólo deseaba que ella…
Se quedó mirando el fondo del vaso que no deseaba beber, le resulto asqueroso por primera vez en años… tenía un solo deseo y parecía imposible. Al igual que sus anteriores sueños, pero esos tenían que ver con superación propia, esté realmente parecía inalcanzable… quería verla un vez más, sentirla, quererla y dejarla ir. Bah que mentira, esa parte no la quería ni pensar. Pero que mierda, cuando se enamoraba, justo cuando estaba dejando de lado las máscaras…
Sintió una mano sobre la suya y se giró esperanzado, quizás dios había oído su clamor, pero su decepción fue más cuando noto que la mujer, siquiera se parecía. Su cabello era rubio y caía como seda por su espalda. Su mirada era azul, no castaña… su sonrisa… era…
¿ por qué esa cara galán?- le susurro acercándose
No respondió se soltó dejándola con las palabras en la boca y se fue. Supo que ella lo maldijo, pero no le importó, siguió hasta la salida y se encontró con todos, pero no reparo en ninguno de ellos. Quería caminar, pensar y dejar el mundo por un momento. Miroku lo llamo pero no se volteó. Tenía que hundirse en su miseria, para volver luego a las andadas. A veces es necesario volver al principio… Así sabiendo a donde debía ir, detuvo un taxi… Allí podría con su dolor…
Continuará…
