Hola~ aquí les dejo el siguiente capítulo ^^ espero que lo disfruten leyendo~
Por cierto~ Este fanfic está dedicado a mi mejor amiga, por su cumpleaños */^/* Happy B'Day my Little Hero! I love you~~
Disclaimer: Los siguientes personajes no son míos, pertenecen a Himaruya Hidekaz, de la serie Hetalia Axis Powers.
Parejas: PruLiech y otras muuuchas parejas~ xD
Aviso: Erm... no hay mucho... un francés desnudo y pixelado (?)
-¡Hey! ¿Se puede saber que te pasa pequeño? Ya sé que soy genial y que es inevitable mirarme~ pero aparte un poco la vista de mí, me vas a desgastar- Se echa a reir con su típica risa sin ser un corriente "jajaja"- kesesesesese~~-
La chica bajó la mirada al suelo completamente sonrojada sin ser capaz de articular palabra siquiera. Entonces sintió la cálida mano del castaño en su hombro, lo miró sorprendiéndose por tan amplia y sincera sonrisa que este le mostraba.
-No me he presentado~ Soy Antonio Fernández Carriedo, soy de España aun que llevo unos años trabajando fuera para ganar algo de dinero~ Ahora vamos a la Academia Mundial de W, los tres~ ¿Y tú?
Cuando la joven iba a presentarse, fue interrumpida por el ojiazul, que fijándose bien, tenía barba.
-Yo soy Francis Bonnefoy~ vengo de Francia, el país del amor~ -Le guiñó un ojo haciendo que la recorriera un escalofrío y provocando un suave sonrojo en sus mejillas- hace unos años conocí a Antonio trabajando en una tienda de flores y empezamos a ser amigos, así que cuando se fue de allí, fui con él~ estoy seguro de que me traerá el amor...- Movió la pierna rozándola con la del español, ganándose al instante una patada en la espinilla.
-No quiero perder la virginidad con un francés pervertido~ ¡La perderé con la persona a la que ame!- Salta emocionado por sus propias palabras deseando encontrar a algún chico dulce y lindo que se dejara llevar por él.
-¡¿Como puedes ser tan cruel, Toño?! Mon dieu~ ya te arrepentirás de que no sea yo quién te dé lo que deseas-
-Sabes lo que deseo y que tú no estas ni cerca de serlo~-
-Aaah~~ estais hablando demasiado ¿Por que no dejais que mi grandiosa persona hable a este pequeño sobre lo genial que soy?-
El albino miró a los dos chicos que lo habían ignorado completamente y seguían discutiendo. Desvió la mirada hacia la chica y la miró de arriba abajo, analizándola.
-¿Eres muy delgaducho no? ¡No tienes ni un solo músculo! Bueno, voy a presentarme~ Yo soy el grandioso Gilbert Beilchsmidt, vengo de Alemania, pero he estado con mi hermano en Austria pasando unas bonitas vacaciones~ ¿Sabes? ¡Deberías seguir mi blog de mi día a día! Todos los días publico algo genial sobre mí.- Cogió la mochila del español sin pedir permiso ni nada, aun que este tampoco se quejó, estaba muy ocupado intentando no ser violado por el rubio. Sacó una libreta pequeña y un bolígrafo apuntando algo en este, después arrancó la hoja y se la dio.- á , ya estas buscándolo desde tu móvil o algo~-
Lilly fue a coger el papel, sintiendo su corazón latir demasiado rápido, como nunca antes le había latido. Agarró el papel rozando la mano de aquel alemán, provocándola un estremecimiento que hizo que sus mejillas se ruborizaran más. Y aun que no se viera a simple vista, se podía apreciar un muy leve sonrojo en las mejillas del albino, mientras este desviaba la mirada y apartaba la mano.
-¿Y tú...? -La miró de reojo tratando de aparentar indiferencia- ¿Como te llamas pequeño?-
Fue entonces cuando su mundo se quiso derrumbar en un momento. No quería decirle que era un chico, pero tenía que guardar bien el secreto. ¿Pero qué estaba pensando? Lo acababa de conocer, no debía dejarse llevar por sus emociones, como su hermano le había enseñado, debía ser fuerte.
-Yo soy Vash Vogel, vengo de Liechtenstein y voy a estudiar en la Academia Mundial de W. He trabajado muy duro este último año en Suiza para poder permitirme estudiar en tan prodigioso instituto.- Bajó la mirada sonrojada por decir todo eso demasiado rápido y con fuerza.
Entonces sintió algo duro a su lado, miró extrañándose de que fuera una pierna de... levantó la mirada subiendo por la pierna y por su cuerpo, hasta dar con el rostro del alemán que se había levantado y ahora tenía el rostro muy cerca de ella, demasiado cerca. Podía notar su fresco y a la vez ardiente aliento en su rostro, especialmente sintiéndolo en los labios. Lo miraba muy nerviosa, pero él parecía estar tan tranquilo, con esa sonrisa prepotente, pero sus ojos clavados en los propios, con cierta intensidad en su mirada que la sorprendía. ¿Que era eso? No era capaz de entenderlo.
Alemania. Hermoso país del que disfrutaría durante mucho tiempo.
Hacía dos horas que el tren había llegado allí y que habían cogido el autobús para llegar a la academia. La liechtensteinesa no podía estar más feliz, ya había llegado al instituto con el que había soñado desde hace mucho tiempo, aun no podía creérselo.
Se colocó bien la boina y la mochila, y cogiendo bien la maleta caminó hacia las puertas, entrando en ese sitio que sería su nuevo hogar. Ahora tenía que encontrar su dormitorio, esperando que no fuera compartido.
Ahora estaba sola ya que el francés había visto a una pareja e sexys americanos, quitándose la ropa en cuestión de segundos y corriendo hacia el tímido de los dos con "buenas" intenciones. Los otros dos amigos lo persiguieron para que no llevara sus intenciones a cabo.
Rió leve recordando eso y seguidamente recordó el momento del tren sonrojándose completamente. Todo estaría bien... había mucha gente allí, con suerte no lo vería mucho, aun que quisiera todo lo contrario.
Caminó hasta entrar en el edificio, queriendo acabar con su vida al ver el gran número de escaleras que la aguardaban para acabar con las pocas fuerzas que la quedaban. Entonces una gran mano fría le quitó la maleta en un momento, y otra mano más pequeña y cálida le arrebataba su mochila. Inmediatamente giró la cabeza hacia la mano pequeña, y después a la persona dueña de la mano encontrándose con una sonrisa amable de un castaño de pelo algo más largo recogido en una coleta.
-Nihao! Necesitas ayuda ¿No? Vamos a ayudarte con esto aru- Se colocó la mochila en la espalda y empezó a subir las escaleras animadamente.
Miró al otro lado encontrándose con un tipo grande con una inocente sonrisa, de pelo albino.
-Yo también ayudaré a Yao-kun~ Subamos~-
-Aiya! ¡No digas eso!- Se quejó mirándolo algo sonrojado mientras subía seguido del albino y la alemana.- ¿En que habitación te vas a alojar?-
-Ah... en la 187 señor, muchas gracias por su ayuda- Les sonrió amablemente subiendo hasta el piso indicado mientras ella escuchaba felizmente la conversación.
Caminaron un rato por los pasillos de ese piso hasta llegar al cuarto que la correspondía. Se despidió con una dulce sonrisa, volviendo a agradecerles que la hubieran ayudado, aun que el albino que al parecer era ruso la daba algo de miedo, su sonrisa era muy siniestra. Se apenaba del pobre chino acosado por el ruso-
Entró en su cuarto viendo dos camas... No podía ser, dormitorios compartidos no... era lo peor que le podía pasar... debería tener mucho cuidado con su compañero de dormitorio.
Se acercó a la cama de la derecha, pareciéndola más cómoda para ella, seguramente no daría mucho el son en esa zona.
Tras elegir sus cosas, empezó a deshacer su maleta y colo car su ropa en su armario y su material de clase en su escritorio. Por último colocó el pijama de su hermano en la cama y un peluche con forma de conejito sobre la almohada. Ya estaba todo listo.
Se acercó a la ventana, mirando el precioso paisaje que se veía desde esta. Era todo tan hermoso...
-¿Q-que haces tú aquí?-
Se sorprendió al escuchar eso, recordando la voz al instante. No podía ser, él no... Se giró hacia la puerta viendo al chico del tren dentro del cuarto con sus maletas.
-¡G-Gilbert!-
-Parece que compartiremos habitación ¿Eh?-
Y! hasta aquí por hoy =u= espero que les haya gustado este cap~ ^^ Hasta el siguiente capítulo my loves! */*
