LUNA NUEVA
Hinata miraba la enorme luna llena desde el balcón de su cuarto, suspiraba tras haber visto salir a Sasuke, era cierto que lo amaba más que a nadie, pero acaso ese amor que tanto los unía, los podía salvar de todo lo que se avecinaba.
Sasuke había salido de la habitación de Hinata tras una noche llena de pasión, sus sentimientos de ambos se complementaban a la perfección y cuando estaban juntos eran capases de superar cualquier cosa.
Eran alrededor de las tres de la mañana cuando la tormenta arrecio la ciudad, el cielo estaba completamente oscuro, Sasuke se encontraba en la sala de la mansión Hyugan había hablado con Sakura y habían llegado al termino de su matrimonio, ahora solo faltaba idear la forma de que todo fuera lo menos escandaloso posible.
Naruto estaba sentado junto a Sakura y el odio que había sentido por el moreno poco a poco se había atenuado, mientras ellos hablaban Gaara jugaba con los niños, y debía decir que si había un momento en que gaara sonreía era justo cuando jugaba con los niños Wii.
Se escucho un golpe en la puerta los tres adultos se levantaron, del golpe siguieron unos balazos, los niños entraron corriendo a la habitación, seguidos de Gaara que los cuidaba muy bien.
Sasuke quedo en shock al ver a uno de los niños, momentos después entraron en la habitación tres sujetos armados, pero Gaara no tardo en dejarlos fuera de combate, cerró la puerta, marco por su celular y comenzó a dar órdenes.
- Al parecer Itachi ha mandado a estos matones a llevarse a los niños- dijo Gaara más para el que para los demás.
- ¿Dónde esta mama?- dijo Akimi, quien vio al hombre que estaba junto a una pelirosa, era idéntico a su hermano Hiro.
- Hey¿Papa quien es este tipo que es la copia idéntica de Hiro?- pregunto sin más preámbulo Yondaime.
- eh, pues esto es, veras…
- Yondaime, ya viste que tienes el mismo color de ojos que esta señorita, vaya, mira asta diría mama se los copiaste.
- Hay Akimi como crees.- Hiro se acerco a Sasuke lo miro y soltó un suspiro.
- ¿Donde esta mama?- Todos voltearon a ver a Hiro. Gaara maldijo mentalmente y se dirigió a Naruto.
- ¿Donde esta Hinata?
- En el hotel, estaba dormida.
Todos los adultos presentes sintieron un frió recorrer toda su espalda.
Hinata acababa de salir de bañarse, bestia un short con una camiseta, ambos de color azul claro, sintió que algo no estaba bien, afuera estaba muy cayado, sin pensarlo dos veces, tomo su bolsa donde tenia una pistola, algo le decía que la iba a necesitar.
Todo paso muy rápido, la puerta se abrió de golpe al instante en que en la calle cayo un rayo, vinieron después los disparos y el suelo tembló, las lámparas se reventaron, los edificios comenzaron a colapsar, las ventanas se abrieron y los vidrios volaron por toda la habitación, por las fuertes ráfagas de viento.
Hinata antes de perder el conocimiento vio a Neji ahí frente a ella protegiéndola.
Orochimaru salio corriendo por el pasillo, el hotel no tardaría en sucumbir al movimiento de la tierra, pero no pudo llegar a más de veinte metros, por que sobre el cayo un pedazo de techo aplastándolo como la cucaracha inmunda que era.
Todos salieron corriendo despavoridos olvidandondose de una ojigris que yacía desmallada en el suelo de una de las habitaciones del séptimo piso.
La madrugada, la mañana y la noche siguiente continuaron, los gritos, las lamentaciones y los sueños rotos se esparcían por toda la ciudad, que había sido victima de un desastre natural.
Sasuke desde que el temblor terminara, salio corriendo asía el hotel, tenia que encontrarla, tenia que saber que saber que ella se encontraba bien, tenia que ver con sus propios ojos que el amor de su vida estaba sana y salva en el cuarto donde la había dejado feliz mente dormida.
Shikamaru contesto el teléfono antes de ingresar a la sala de abordaje, cuando escucho las primeras palabras cargadas de preocupación de su interlocutor, no dudo ni por un segundo que no era una tonta broma. Tomo a Temari y la alejo un poco de la chica de ojos grises, la miro y suspiro.
- Ha, ocurrido una tragedia en la ciudad, al parecer un terremoto y han atentado contra la casa principal, es necesario que nos separemos, no me gustaría que Itachi y compañía sepan de la existencia de la hermana de Hinata, tus iras en el siguiente vuelo, mientras que yo me adelantare, nos veremos en la casa de verano de Neji.
Temari vio a su novio alejarse tras darse un calido beso, vio a la chica que estaba sentada unos metros adelante, y vio a su hermano Kankuro coqueteando con la joven que mas parecía ignorarlo que prestándole atención, presentía que la tormenta apenas comenzaba.
Naruto cuidaba a los tres niños y a Sakura, quienes se encontraban en uno de los departamentos que tenían en la ciudad, sin duda los hechos ocurridos a escasas horas los tenían con los nervios de punta.
Hiro era un niño muy astuto, y perseverante, y serio como su padre, al no saber donde estaba su hermana comenzó a desesperarse y más de una vez intento salir en busca de ella.
Akimi era una niña muy dulce pero al ver a su hermano en ese estado comenzó a preocuparse y que decir de Yodaime quien tuvo que casi amarrar para evitar que saliera por la ventana.
Ahora veía a Yodaime dormido entre los brazos de Sakura, "su madre".
Suspiro al pensar el tiempo que ella había perdido, el tiempo que no había podido disfrutar con su hijo.
Hinata se encontraba tirada en algún lugar de la ciudad, sentía las gotas de agua cayendo sobre su rostro, no podía ver nada ya que tenia una cinta en los ojos, sus manos estaban atadas y se encontraba en el suelo de un lugar frió y por lo poco que podía sentir era un lugar lleno de oscuridad y soledad.
Las lagrimas comenzaron a rodar por sus ojos, vio a sus hijos a sus tres chiquillos, por que quería a Yodaime como si fuera propio.
Vio a Sasuke y soñó con un futuro donde todos estaban juntos, pero ahora algo le decía que las cosas no iban a ser así de fácil.
Sentía que en su espalda tenia numerosas heridas, sentía su sangre tibia resbalar de apoco sobre su piel.
A pesar de sentirse ahí en un lugar tan triste y retorcido como lo era esa prisión, sentía la presencia de alguien a su lado, podía casi sentir su piel sobre sus manos, sus carisias consolándola.
Sentía su perfume en el ambiente, y sentía su esperanza que el le trasmitía, sus sollozos se fueron asiendo mas tenues, sabia que a el no le gustaba verla llorar.
Al principio había tenido miedo, había tenido muchísimo miedo, pero ahora lo único que sentía era la paz que ese etéreo abrazo le brindaba, ahora lo único que sentía era la felicidad de saberse amada por alguien que a pesar de la distancia la seguía protegiendo.
Casi podía sentir su cabeza recargada en el fuerte pecho de el, casi podía sentir la respiración de el en su oído y los susurros de amor que siempre la alentaban, casi podía percibir los latidos de un corazón que ya no estaba ahí.
O al menos no lo estaba para aquellos que no lo desean ver o que simplemente no lo ven por temor a abrir viejas heridas, y es que Neji en ningún momento la abandono, el que ya no estuviera físicamente con ella no quería decir que la hubiera abandonado.
Y es que para las personas en no tener algo palpable es sinónimo de inexistente, pero Hinata sabia que si se había salvado había sido simplemente por que Neji la había cuidado, con un suave y lento suspiro se fue quedando dormida.
Itachi miraba a través de la rendija de la celda a la mujer de su hermano, al verla ahí tan fuerte y tan vulnerable a la vez sentía algo en su pecho, hacia mucho que no se había sentido tan confundido, hacia mucho que no se había sentido tan dudoso de sus decisiones, y es que el ver ahí a la hermana de la mujer que siempre amo lo hacia ponerse melancólico y vulnerable ante sus sentimientos.
Comenzó a caminar por el lúgubre pasillo oscuro, rodeado de musgo y humedad, rodeado del dolor y la desesperanza.
A cada paso que daba se adentraba mas en una caverna llena de sentimientos encontrados, en una cueva de la cual jamás saldría sino era con la luz que años atrás su propio padre le había robado.
A cada paso que daba sentía como si sus decisiones nunca hubieran sido las correctas.
Llego asta una puerta de metal oxidado, toco tres veces y esta se abrió mostrando un cuarto lleno de papeles, archivos en el suelo, solo un foco que alumbraba apenas lo suficiente como para ver a unos treinta centímetros de el.
Un hombre de cabello rubio recogido en una cola de caballo que le permitía su cabello cubrir medio rostro, y cubrir la cicatriz que años atrás el mismo se había hecho en una misión con
Tal de salir victorioso de esa tempestad.
- La has visto, hasta hace unos momentos había pensado en mandarla a tu hermano en pequeños pedazos por mensajera, pero supuse que tú querrías negociar- Dijo el hombre en un tono casi burlesco.
- ¿Qué te hace pensar Deidara que yo estaría interesado en hacer tratos contigo?- Itachi no mostraba ninguna emoción y es que así era.
- Esa chica a mi no me importa pero si muere tu hermano sufriría mucho, mejor piénsatelo.
Itachi salio de esa terrible prisión que se encontraba a las afueras de la ciudad, mientras iba en el coche cerro los ojos y al abrirlos dejo ver sus ojos rojos que tanto caracterizaban a su familia cuando se enojaban, ese Sharingan como le llamaban a esa adrenalina que hacia trabajar aun mas su cerebro.
El coche se detuvo había una emboscada al frente, Itachi sonrió, Deidara conocería el por que asta su padre le temía.
De debajo del asiento saco una espada japonesa y sonrió, las balas rebotaban en los vidrios brindados, sin duda seria una noche de casería.
Sasuke recibió en su celular una llamada de un desconocido diciéndole que se vieran en la antigua casa de Neji Hyugan en las afueras de la ciudad, el tomo su carro sabia que esa llamada algo tenia que ver con Hinata.
El piso era frió y resbaloso, apenas y podía sostenerse en pie, pero debía ser fuerte, debía salir de ahí, las cadenas de las manos la habían lastimado un poco y el hombre que iba frente a ella, no era de lo mas delicado a la hora de indicarle el camino a seguir, de todos sus ridículos sueños que había tenido jamás se imagino a Itachi entrando en esa cárcel armado de una espada, unas cuantas pistolas, una capa negra, entrando ahí solo para salvarla a ella.
Si alguien se lo hubiera predicho, simplemente se habría reído, pero ahora sentía que ese hombre la protegía, y no por que quisiera, sino por que al protegerla a ella, protegía el corazón de su hermano.
Todo el camino fue de lo más complicado, las balas cruzadas, y las rutas de escape previstas ya estaban inhabilitadas, con mucho esfuerzo lograron salir de esa fortaleza.
Ya en el bosque Itachi cayo desmayado por la perdida de sangre Hinata tomo el arma que el traía y aun no sabia como lo haría pero sabia que saldría de esa situación.
Cuando Sasuke llego a la casa de Neji vio un sobre en la puerta al tomarlo, vio una foto de el con su hermano cuando eran muy unidos, entro a la casa y se encontró con Gaara, el lo puso al tanto de la pelea que se había llevado acabo en una de las guaridas de Deidara, y como a pesar de actuar rápido no pudieron encontrar a Hinata.
Y le mostró una banda que el y su hermano Itachi compartían, una banda que ahora permanecía manchada de sangre.
Hinata como enfermera era muy dedicada, tras las lesiones sufridas en su estupenda huida, Itachi había quedado muy débil incluso tenia ceguera permanente y ella lo cuidaba con gran dedicación.
No había podido comunicarse con nadie por temor a que los encontraran, pero sin embargo el doctor no le daba más de cinco días a Itachi para recuperarse y por irse de ese lugar.
Hinata lo atendía lo mejor que podía pero Itachi era muy arisco, y había veces que la sacaba de quicio como esa tarde, cuando lo dejo en el jardín de cerezos para que el descansara.
Itachi no podía ver en esos momentos pero su sentido de la percepción era sorprendente, podía notar como los pétalos caían suavemente mecidos por el viento.
Estaba meditando cuando un olor conocido llego asta el, podría jurar que era el aroma de Hanabi.
Sintió una manos delicadas tocar su cara y en ese momento se le detuvo el corazón, después escucho una risa inocente, mientras unas manos traviesas acariciaban su cara.
- Lo siento es que estaba aquí caminando y al parecer tope con usted, pero se me hace curioso es que siento que lo conozco desde hace mucho y me dio curiosidad tocar su cara- Hanabi rió un poco.
- ósea que se la pasa manoseando a la gente.
- OH, lo siento mucho es que mis manos son los únicos que me describen el mundo.
- ¿Eres ciega?- la chica rio un poco.
- Al parecer tu tampoco me puedes ver, yo ya llevo unos años así, y he aprendido muchas cosas, si quieres te puedo ayudar en lo que gustes.
- ¿Cuál es tu nombre?- de pronto se escucho una voz a lo lejos.
- Hana¿Dónde te habías metido? Que no vez que me preocupo.- Temari vio a Itachi y trato de que el no notara su nerviosismo.
- Así que el nombre de esta bella joven es Hana- Temari se adelanto a contestar.
- Así es señor, y debo decir que es un nombre tan lindo como ella.
Temari se alejo arrastrando prácticamente a Hanabi, mientras Itachi sonreía, sin duda las heridas lo habían afectado bastante, imaginarse a Hanabi ahí frente a el y sin poder tenerla, sonrió triste mente, los sueños son hermosos sin duda.
Que les parece el penúltimo capitulo, el siguiente es el doble de largo, pero astas aquí me alcanzo la inspiración nos vemos el miércoles a eso de las 11 PM México para leer la continuación, espero que les aya gustado este capitulo okis cuídense.
