¡Segunda parte, mis linduras! :D

Gracias por los reviews del capitulo anterior, ahora nos toca Cargan y lo mas chistoso es que esta version es mas "desorganizada" ya que la cuenta Carlos y bueno...es Carlos xD.

Solo faltaria la ultima parte donde nuestras parejas ya estan formadas y veremos como celebran el minuto previo a navidad!

PD: apareceran algunos drabbles sobre navidad ;D!


POV Carlos

-Pss, Carlos –oigo una voz familiar y alguien sacudir mi hombro –despierta.

Creo que es Logan.

-¡Carlos! –exclama en voz baja y mi cuerpo se sacude con más fuerza.

Definitivamente es Logan.

-¿Q-que…que sucede? –pregunte con pereza luego de ser interrumpido de mi agradable sueño, Logan tenía el ceño fruncido, se veía molesto.

-Estamos en medio de historia, ¡no te duermas! –volvió a advertirme en voz baja.

Se vuelve a su asiento e intenta prestar atención, gemí quejándome, levante la cabeza y vi a nuestra profesora, la Sra. Dickins escribir en la pizarra, es una suerte que nos sentemos en la última final a pesar de que a Logan no le guste. Es el más listo de la escuela, le encanta los libros y estudiar. En cambio yo soy…despistado y para nada inteligente.

Admiro su madurez y la manera en como habla, suena tan importante y sabia, es genial. Siempre me ayuda con mis tareas, me enseña sobre física, matemática, química, historia…básicamente con todo. Soy malo en el estudio y el me ayuda, a veces contra su voluntad y no lo culpo, soy un tonto.

Oculte mi cara entre mis brazos, quiero llorar pero no puedo, hay muchas personas…todas creerán que soy infantil, bueno, en realidad ya lo creen. Pero sobretodo no quiero que Logan me vea llorar, me dirá que soy un estúpido por llorar.

-Carlos –de nuevo su voz me llama.

Debo mirarlo, mi corazón dice que debo hacerlo. Después de todo, me gusta Logan y no como amigo sino…de la forma en cómo un chico le gusta una chica y…de forma, romántica. Sé que es raro ya que soy…un chico pero mi madre siempre dice que no importa quién es la otra persona, solo importa que lo que realmente sientas es amor.

-Señor Garcia –levanto la cabeza al oír una voz de mujer, es mi profesora con los brazos cruzados –lamento arruinar su siesta pero estamos en la escuela para aprender, no para dormir.

Escucho risitas en el salón y un resoplido a mi lado que viene de mi mejor amigo. Estoy en problemas. Ahora de seguro estoy rojo como tomate de la vergüenza, quiero que la tierra me trague.

-¿Estoy castigado? –pregunte a mi profesora sonando como un niño, veo a Logan golpearse el rostro con su mano.

-Dale por hecho y usted también.

Se dio la vuelta sorpresivamente señalando a Logan.

-¿¡Porque a mí?! ¡El estaba durmiendo! –me señala molesta y yo miro a otro lado avergonzado.

-Porque estaban hablando hace un rato y eso es motiva más que suficiente para que…-

Y sonó la campana, milagrosa campana, y como dice el dicho "Soldado que se retira sirve para otra guerra", tome mi mochila antes de que la profesora me asignara castigo. Puse un pie afuera del salón y aguarde por Logan, no podía irme sin él a pesar del problema en que casi lo meto. Los demás chicos salen y me lanzan miradas de burla o se ríen, intento no prestarle atención. Ver a Logan llegar me arranca una sonrisa.

-No tengo ganas de hablar –dice antes de que yo diga algo.

Esta de malhumor, es mi culpa. Ahora nos vamos a buscar a James y Kendall, mis otros mejores amigos, hermanos casi para mí. Al llegar los vemos y están muy sonrientes, espero no arruinarlo esta vez.

-¿Cómo estuvo historia? –pregunta Kendall tirando sus libros en su casillero.

-Hubiera sido bueno si no nos hubiera llamado la atención gracias a alguien –de inmediato Logan me señala, aun molesto.

-¡Pero me aburro en historia! –y no miento.

James y Kendall se ríen pero más me sorprende por Logan también se está riendo, siento cosquillas en mi estomago al oír su risa, es hermosa y perfecta. Es más que obvio que estoy enamorado de él.

Más tarde, los cuatro nos dirigíamos a casa, hablando de tonterías y planes para esta semana libre de escuela ¿saben porque? ¡Porque es navidad! Esta será la mejor semana sin escuela de todas, ya lo presiento porque este año hare realidad mi más grande deseo.

Estar con mis mejores amigos es genial, son los mejores y agradezco de tenerlos pero lamentablemente ya debo separarme de ellos, Kendall viene conmigo ya que su casa no queda lejos de la mía y por la forma en cómo me guiño el ojo significa que quiere hablar conmigo de algo. Ya me imagino que es ese "algo".

Nos despedimos y seguimos nuestro viaje con unos minutos de silencio al principio pero noto a mi amigo ansioso.

-Kendall, ¿sucede algo?

-La verdad estuve pensando las cosas estos últimos días –comienza mirando a sus pies mientras caminamos, pateando un poco la nieve del camino –y…y ya no soporto esto.

-¿Te refieres a James?

-Si –suspira y se crea un poco de vaho a su alrededor –debo decirle de una vez que me gusta o estaré el resto de la secundaria y porque no, de la universidad, callándome respecto a mis sentimientos por él.

-No es por ser malo pero… ¿acaso no pensaste en la posibilidad de que…te rechace?

-Soy consciente de ese riesgo, no quiero que James me odie, me mataría –veo la tristeza en sus ojos al decirlo –pero no puedo callarme más, ya no aguantare por más tiempo este secreto.

Quise decir algo bueno pero no tenía algo bueno, se lo que siente, ambos estamos enamorados de nuestros mejores amigo: el de James y yo de Logan. Era gracioso si me lo preguntan y patético a la vez.

-Y tú, ¿le dirás a Logan que lo amas y que por eso actúas como un tonto? –me dice en tono de broma y lo golpeo en el brazo -¡oh lo olvide, tu ya eres un tonto!

-¡Kendall! –reproche algo herido por su comentario que hizo recordarme a lo sucedido en clases.

-Sabes que no hablo enserio.

-Igual, hoy en historia casi nos castigan porque me dormí.

-¿Y qué tiene de malo? No serias el primer estudiante que se duerme en clases.

-Si, pero…Logan se enfado conmigo por eso. Cree que soy un tonto, como también lo piensan los demás.

-Los demás no creemos que seas un tonto –le lanzo una mirada –no eres un tonto, eres…eres…algo distraído.

-En otras palabras un tonto –respondí con pesar.

Imagino que Kendall está rodando los ojos pensando que las cosas no son así, ¡pero si lo son!

-SI ya acabaste de auto-compadecerte vamos a mi casa, aun no terminamos de hablar.

Sugerido por mi amigo, fuimos rumbo a su casa a "terminar" la charla. Yo no quería seguir hablando de ello, me hacía sentir peor, el solo pensar en confesarle lo que siento a Logan Mitchell, mi mejor amigo desde jardín de niños es casi una locura. Lo perdería, ya no tendría quien me ayude con mi tarea, quien sea mi cómplice en mis travesuras y soporte castigos durante varios sábados por mí, ya no tendría quien me abrace cuando tengo un ataque de nervios por algún examen ni mucho menos a alguien que me haga sentir como si pudiese tocar el cielo con las manos.

Pero algo me sobresalta y ese algo es Katie, la hermana menor de Kendall, tiene 10 años pero es una luz.

-Carlos, estás muy callado –dice, veo y estamos ya en casa de mi amigo, más precisamente yo sigo todavía en la puerta –entra, o se te congelaran las orejas.

Me jala adentro y dejo mi mochila a un lado, paso la sala y voy a la cocina donde escucho a Kendall quejarse, con la mitad del cuerpo dentro del refrigerador.

-¡Katie, te acabaste toda la leche! –se quejaba.

-Es obvio, debía preparar un pastel para la escuela –argumento ella cruzándose de brazos.

-Y tal vez no pensaste en que a tu hermano le hubiera gustado un poco de pastel –contesto Kendall algo condescendiente.

-Pues se hubiera preparado uno propio –apremio Katie.

-Solo te aprovechas de que te quiero y de que trabajo en un supermercado.

La niña sonrió y se marcho, triunfante. Kendall volvió a quejarse, ahora buscando algo más para que comamos y así continuemos hablando.

Al final comimos papas fritas con refresco en su habitación donde teníamos más privacidad para poder continuar, hablamos de cosas tontas como que haríamos esta semana o que tontearíamos comeríamos para navidad, Kendall comenzó a enumerar las cosas que le gusta de James y el proceso de aceptación que tuvo que atravesar para aceptar que este le gustaba. Más o menos me paso el mismo proceso excepto que Kendall lo acepto más rápido, yo hasta unos meses tenía mis dudas sobre si lo que sentía era realmente amor o solo mal interpretaba amistad.

Pero luego de hablar con Kendall, y un extenuante cuestionario, llegamos a la conclusión que nos ponía a ambos en el mismo casillero: enamorados de nuestros mejores amigos.

La noche llego y debía irme a casa, con un nudo en la garganta luego de demasiada charla "honesta" con Kendall, querer a alguien que no te corresponde duele demasiado. Solo quiero llegar a casa, encerrarme en mi cuarto y llorar debajo de mis sabanas, aislado del mundo.

Eso fue un viernes, el domingo Kendall cayó en mi casa, con un plan.

En la víspera de navidad, le confesaría a James lo que siente, aun habiendo la posibilidad de que lo rechace y para eso me necesita a mí. Si, así es, a MÍ.

-¿Por qué a mí?

-Vas a pasar conmigo el resto de la semana.

-Sigo sin encontrarle el sentido a tu plan –dije, vacilante.

-Es simple, si por una remota casualidad James siente algo por mí, se pondrá celoso y también si Logan siente celos, significara que tú le gustas.

-O que le gustas tú –masculle molesto por esa idea.

-No había pensado en eso…pero no nos queda otra más que intentarlo, podríamos matar dos pájaros de un tiro.

-Y mis sentimientos.

-¡Deja de ser tan pesimista!

Y así comenzó el plan, prácticamente estar pegado al hombro de Kendall las 24 horas. No me molesta en absoluto, la pasa bien con el después de todo es uno de mis mejores amigos. Durante en esos momentos que estamos juntos íbamos caminando por el centro comercial luego el saliera del trabajo, pase junto a una vidriera y allí lo vi.

El libro de astrofísica mas grande, mas ininteligible para mí y el mas ansioso por Logan.

-¿Ya viste el precio? –Kendall señalo la etiqueta.

-¡200 dólares!

¿Por qué a Logan le tiene que gustar un estúpido libro de astrofísica de 200 dólares?

-No tengo el dinero suficiente para comprarlo –chille mortificado.

-Aw, tenias pensado comprárselo a Logan por navidad –dice Kendall conmovido.

-Exacto, tenía.

-Lo lamento –posa su mano en mi hombro –te prestaría el dinero restante pero también debo comprarle un regalo a James.

-No te preocupes, buscare otra cosa.

Nos dispusimos a marcharnos cuando oímos una risa proveniente de la entrada de la librería. Nos volvimos y vimos a una mujer de casi 30 de cabello oscuro y lentes apoyada en la puerta.

-¿Tanto te interesa el libro? –Pregunta ella, Kendall y yo intercambiamos miradas –responde.

-¡S-si! Pero no tengo el suficiente dinero para comprarlo.

-¿Cuánto tienes? –inquirió ella.

-Pues… -mire a Kendall y de nuevo a esta mujer -¿50?

-Jamás fuiste bueno ahorrando –comenta sin motivo aparente mi amigo.

-Por lo visto no, pero, ¿realmente quieres el libro? –volvió a preguntar la mujer.

-Sí, ¿me lo va a regalar? Ya que como es navidad y eso…-

-Demonios, no –esta declaro con una risa –si lo quieres, debes trabajar y ganártelo.

Una vez más, intercambie miradas con Kendall. Esto sonaba raro.

-Estas insinuando que… ¿le darías trabajo a Carlos? –cuestiono Kendall.

-Necesito alguien durante estos días, la tiende se llena por las fiestas.

Sin más ella entro y nos quedamos un momento pensándolo. Era perfecto, casi una coincidencia.

Y así fue como comenzamos a trabajar allí. Larga historia, debíamos ir y estar toda la tarde allí ayudando, Kendall se unió porque según él le daba más presupuesto para su regalo. En el fondo no quería dejarme solo. Eso creo.

En cuanto a su plan…creo que si daba sus frutos, el día siguiente que comenzamos a trabajar estábamos por ver películas en casa de Logan y ocurrió lo que Kendall esperaba o el interpretaba como celos, contra el. Logan le lanzo refresco sobre su ropa, disculpándose con una gran sonrisa falsa en el rostro.

En ese momento me sentía aliviado, porque al menos se que Logan no siente algo por Kendall. Pero me dejaba con una incógnita ¿realmente sentía algo por mi? O ¿puede que sea por James, quien realmente siente los celos y él se encarga de transmitirlos a Kendall? La verdad no sé, no quiero ilusionarme porque siento que será en vano.

Los días pasaron y finalmente el que más ansiábamos llego. Finalmente obtuve el libro a tiempo porque ya era viernes, víspera de Navidad. En la noche iríamos a casa de los Knight a celebrarlo, como todos los años.

Decidí vestirme bien, por la doble ocasión especial. Camisa negra, jeans rojos y vans negras y para complementarlo, tirantes verdes. Mi madre se rio, dijo que parecía un elfo, Kendall dijo lo mismo apenas me vio. No es que él estuviera lejos de superar mi atuendo.

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-¡Me alegro tanto de verlos!

Nos recibió Jennifer Knight, la mama de Kendall. Entramos ya que afuera estaba helado y la casa era cálida, cuando me di cuenta los Mitchell ya estaba allí, los grandes fueron a la cocina y nosotros los jóvenes a la sala.

No di ni 3 pasos cuando vi a la persona más radiante que eh visto en mi vida, con esa sonrisa que derrite a la propia nieve, ese cabello cuidadosamente desarreglado, pantalones oscuros, camisa blanca y un sobrio sweater azul francia con copos de nieves en blanco. Esta perfecto, el es perfecto.

Dios, ¿soy yo o hace calor aquí?

-¡Al fin llegaste Carlitos! -me recibe con un abrazo muy entusiasta.

-En algún momento tenía que aparecer –reí algo nervioso por el gesto.

Este abrazo duro más de lo que supuse…bien, no pienses en nada aun, la noche recién comienza.

Pero su sonrisa me hace pensar en tantas cosas, estúpido Logan y su perfección. En fin, nos dispusimos a armar rompecabezas con Katie y mi hermano mientras Kendall aun seguía preparándose y no paso mucho hasta que James y su mama llegaron.

No dude en lanzarme sobre él a abrazarlo, olvidándome todo el plan de Kendall.

-¡Feliz Navidad James!

-Feliz navidad para ti también, Carlitos.

-¡Hey, no comiencen la fiesta sin mí! –vi aparecer a Kendall de las escaleras.

Me contuve la risa al ver la expresión en James, sin duda algo en la apariencia de Kendall le llego. Creo que su plan está funcionando, o no, pero lo digo de nuevo: la cara de mi mejor amigo no tiene precio. Miro a Logan y esta conteniendo la risa al igual que yo, pero a él le queda perfecta, ya lo dije.

Luego la cosa se pone más divertida, James estaba rojo como el carbón al fuego y Kendall se acerca a revisar si tenía "fiebre" pero de inmediato James se aleja alegando que era el calor de adentro. Entiendo lo que le pasa…eso significaría que tal vez…James si sienta algo por Kendall. Bien por ellos.

Espero tener la misma suerte.

Más tarde, todos cenábamos juntos. Es genial ver como tanta gente que no tiene parentesco sanguíneo puede ser una gran familia. Palabras van y viene, risas de una esquina a la otra pasan y la estoy pasando genial. No podría pedir otr…bueno, en realidad sí, pero no quiero arruinar el momento. Recuerdo el plan de Kendall quien casualmente está sentado a mi lado y comenzamos a bromear con la comida, riéndonos como dos idiotas. Si esto funciona en los chicos, le daré la razón a Kendall una vez más.

Aun entre bromas, miro a Logan con disimulo, suspira de vez en cuando y nos mira, yo volteo la mirada porque si me atrapa aunque sea una vez mirándolo, me sonrojare y estaré como James hace un rato. Seria embarazoso.

Por suerte la cena acabo y los adultos estaban en la sala bebiendo unos tragos, James desapareció misteriosamente, igual Kendall, no me molestare en buscarlo, necesitan privacidad.

-Oye, vamos a jugar con los videojuegos de mi hermano –oigo decir a Katie a mi hermano.

-¡Vamos!

En un segundo ambos van al primer piso y oigo como charlan en el camino. Estoy en la cocina con Logan comiendo algunos dulces que encontramos en el refrigerador, creo que eran de Kendall…bueno, el entenderá, algún dia.

-Lo siento Kendall –dijo antes de darle un bocado a mi dulces, tiras de arcoíris azucaradas.

-Espero que no se entere –comenta Logan entre risas –o nos matara.

-Podemos usar en nuestra defensa a Katie, es muy buena.

-O traicionarnos.

Me rio, no puedo hacer otra cosa, el me alegra y ni siquiera lo intenta o es consciente de ello. Dios, ¿Por qué? ¿Por qué hiciste que me enamorara de él? ¿Sera la mirada enigmática que a veces tiene cuando esta frente a una difícil ecuación, o el brillo de sus ojos cuando descubre algo, también podría ser su personalidad calmada y atenta pero que se descontrola en lo jovial cuando la vida le llama por un reto?

No sé, no puedo elegir entre las opciones, todas son tan tentadoras y acertadas.

Estoy pensando mucho y me doy cuenta cuando Logan me sacude del hombro, su mano me toco y de inmediato me sonrojo.

-¿E-estas bien? –pregunta preocupado.

-Ah, sí, sí solo…estaba p-pensando, ya sabes…-mi voz sonó un poco más aguda de la normal, generalmente cuando miento.

-¿En que si se puede saber?

Estoy frito.

-N-no es nada importante, no te preocupes.

Lo evado a la vez que él se acerca sino me pondré más nervioso y bueno, quedare como un tonto.

-Estas actuando extraño –dice el, desconcertado.

-Claro que no.

-Claro que si, como lo has estado haciendo durante esta semana –reclama ahora con seriedad.

Tiene razón pero no puedo admitirlo, debo seguir el plan de Kendall.

-Y-yo…-

-¡Carlos! –De pronto mi hermano menor aparece y se cuelga del brazo -¡Debes ayudarme a ganarle a Katie!

-¿Cómo? –cuestione, en el fondo molesto porque me interrumpieran.

-¡Haz equipo conmigo, por favor! –suplico como el típico niño de 8 años que es.

-Lucas…-solté su nombre con fastidio pero su carita suplicante pudo conmigo –bien, vamos a ganarle a Katie.

Con el celebrando y un molesto Logan a mis espaldas fuimos al cuarto de Kendall, que prácticamente es un tiradero de ropa, posters de jugadores de hockey y su preciada guitarra descansando solemnemente en una esquina. Su cama esta sorprendentemente libre de ropa. Katie está sentada en el borde sosteniendo el mando frente al televisor.

-Oh, volviste para seguir perdiendo –no fue una pregunta, era una afirmación.

-¡Eso ya veremos! –Lucas exclamo.

Antes de decir que no, ya estaba jugando pero solo les importaba mi presencia porque no estaba haciendo gran cosa, Logan a mi lado mantenía una expresión tensa. Debe seguir molesto por la conversación que no terminamos.

-Esto es patético –masculla.

-¿Q-que cosa? –finjo estar distraído.

-Que pretendas que nada paso.

La dureza de sus palabras me golpea, tiene razón.

Me sumerjo en esa verdad cuando él se levanta, les dice algo a los chicos y salen de la habitación, seguidos de un portazo. Yo solo observo en silencio.

-Ahora, hablaras –demanda y retoma su lugar.

-¿Sobre qué? No entiendo.

-¡Sobre todo! Sobre porque estuviste toda la semana con Kendall y no con nosotros, porque para que lo sepas, somos también tus mejores amigos. ¡Tenemos el mismo derecho!

Oía absorto el despecho de sus palabras, sus ojos cafés estaban negros de la impotencia y con lágrimas. ¿Yo hice eso? Ahora veo que llevaba bastante tiempo luchando contra esto por como sus manos tiemblan, me siento horrible por hacer a alguien sentirse mal.

Esto no era lo que esperaba que pasara en Navidad, solo quería confesarle al chico que me gusta lo que siento.

Pero… ¿Por qué todo está oscuro? Siento mis ojos cerrados, los abro y me topo con la mayor de las sorpresas, mis manos en los lados de su rostro y el sosteniendo mis muñecas, sus ojos saltando de la sorpresa y ¿sonrojado?

¿Qué alguien me explique que acaba de pasar?

La confusión es mucha para mí, me duele la cabeza, n-necesito salir de allí. Salto y corro a la puerta pero una mano está ahí, cerrándola con un golpe. Sobre mi hombro veo a Logan con una mirada diferente, esos mismos ojos oscuros que te miran profundamente y es imposible voltearte para no verlos, es tan…decidida.

Y ahora sé porque. Sé porque sus labios tocan los míos, se porque siento mi piel erizarse, se porque en mi pecho ese doloroso y agradable sentimiento se alborota, se porque sus labios ahora se mueven con dulzura y porque mis manos abrazan su cintura.

Esto era lo que había deseado para Navidad. Este plan descabellado salió bien. Espero lo mismo para Kendall.