¡Ho, Ho, Ho! El final de esta historia a llegado mis pequeñines, solo quiero agradecer a las personas que leyeron, que les gusto y a los que no, a los que comentaron y se dieron un pequeño tiempo para apreciarla. Muchas Gracias :).

Sin mucho que agregar, solo aclarare que creo que pudo haber sido mejor, pero el apuro y lo demas me dejo poder hacer esto nomas, no es una excusa pero al menos hice una historia navideña; corta, pero historia al fin.

¡Feliz Navidad a todos y Feliz Año Nuevo!

PD: volvere a actualizar mis historias en enero, descansare para las fiestas ;)


La noche seguía su paso lento, los copos de nieve imitaban a las flores que emergen en primavera, con ese aire a sentimiento fresco y calmo, acompañado del olor a pino fresco en invierno.

Otro coro de villancicos se escucha a los lejos mientas en las escaleras, otro beso era arrancado de un par de labios.

-Podría estar así el resto de la noche –susurro Kendall descansando su frente contra la frente de James, mirándolo intensamente.

-Yo también, aunque hace un frio del demonio –suspiro James a su vez.

-Estás un poco pesimista a pesar de ser navidad.

Kendall se separo y paso uno de sus brazos por los hombros del otro chico, atrayéndolo contra su cuerpo para brindarle calor, ya que comentaba sobre el clima. James, sin replicar, solo blanquear los ojos en silencio, descanso su cabeza en el hombro del rubio y se quedaron así, bajo esa manta a disfrutar de la leve nevada.

Ambos pensaban en lo mismo; a cómo llegaron a esa situación. Jamás se les había pasado por la cabeza en que esto pudiese pasar ¡pero mírenlos allí! Gran sorpresa del siglo, sonaría muy pretencioso pero así se sentían, dueños del mundo y de sus vidas, podían ser invencibles, inmaculados, no importaba. Estaban juntos con la persona que amaban.

Un poco de la "magia" de Navidad, dicho en pocas palabras.

James busco la mano de Kendall y entrelazo sus dedos, levanto la vista y se sonrieron. No había duda de que se amaban, ese brillo incandescente en ambas iris era inconfundible, el ritmo de sus corazones latir agolpados y en sincronía los abrumaba y emocionaba a la vez, estaban enamorados el uno del otro. Los reconfortaba como el fuego de una chimenea en medio del frio.

Una vez más, el impulso de besarse les gano. Era tan dulce y tierno, casi inocente pero pasaban los segundos y se convirtió en algo pasional, necesitado, hambriento. Anhelado. Siempre soñaban con besos así y ahora podía cumplir ese deseo.

-Chicos, vamos a…- una voz callo de repente, ambos chicos se separaron y miraron a sus espaldas, una cara de asombro los escandalizo.

Jennifer Knight se quedo helada en su sitio y no precisamente por el frio del exterior. Encontrar a su hijo y a su mejor amigo besándose no es algo que le pasa todos los días, le sorprendía eso era seguro, pero no le extrañaba tanto. Una parte de ella siempre lo supo.

-¡M-mama! –exclamo Kendall, los ojos abiertos como un siervo frente a un camión –p-puedo e-explicarlo…-

-Hare de cuenta que no vi nada –sentencio Jennifer, sin expresar algún signo de enfado en su voz (confundiendo a su hijo) –ya será medianoche, estamos por hacer un brindis…mejor vengan.

Les brindo una acogedora sonrisa a ambos y volvió al interior de la casa. Kendall y James finalmente se miraron asustados por esa escena que no podían descifrar como algo bueno o algo malo. Estaban aterrados de lo que a largo plazo podría esto significar.

-¿T-tu crees que…? –titubeo James.

-Lo que sea que pase, estaremos juntos, ¿oíste?

Tomo delicadamente el rostro del moreno entre sus manos, y dijo conmovido.

-Juntos, sin importar nada…además, es navidad, nada malo puede pasar.

Una pequeña sonrisa de esperanza se dibujo en el rostro de James. Al final ambos decidieron entrar, tomados de las manos, aguardando a lo que sea que les esperara adentro.

Solo faltaba 10 minutos para media noche.

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-¿Por qué no me dijiste nada?

-Por lo mismo que todo el mundo teme, el rechazo.

Logan acaricio con su pulgar la mejilla de Carlos, este sonrió embellecido por la pequeña caricia que le llenaba el corazón de alegría inmensa, aun pensaba que estaba en un sueño. Que en algún momento se despertaría y se daría cuenta que nada había sido cierto.

Por ahora quería disfrutar ese momento, sentados en la cama de Kendall, dejándose dominar por los besos, miradas y palabras dulces de Logan.

-Entonces… ¿Qué pasara con nosotros? –pregunto Carlos con un aire de duda y temor.

Logan vacilo unos segundos.

-Creo que lo mejor es ir despacio, paso por paso, tratar de no arruinarlo y…buscar el tiempo correcto para decirles a los demás.

-Bueno, por los chicos no me preocupo.

-Yo tampoco, aunque desearía que James tuviera la misma suerte que nosotros –dijo Logan, volviendo acariciar la mejilla del castaño.

-¿De qué hablas?

-Pues…no le digas a nadie pero a James… a James le gusta Kendall.

Carlos parpadeo y se echo a reír para sorpresa de Logan.

-Estas siendo estúpido –dice el genio con mala cara.

-Disculpa es que…-se detuvo a recuperar aire –es que, lo que sucede, es que a Kendall le gusta James, también.

-¿Enserio? –pregunto alegrado Logan, Carlos asintió enérgico –wau, quien lo hubiera imaginado.

-Lo sé, por eso Kendall tuvo esa estúpida idea de que pasara con el toda la semana para ver si James o tu reaccionaban con celos.

-¡Pues funciono! –exclamo el genio, intentando sonar herido.

-Lo lamento.

Carlos bajo la cabeza apenado por el plan de darle celos a Logan. Aun que él no quiso hacerlo con la intención de causarle preocupaciones a su mejor amigo.

-Carlitos, no te sientas mal –dice tomando el rostro del menor entre sus manos –yo hubiese hecho lo mismo para saber si yo te gustaba…a pesar de que es un poco cruel.

-No eres el mejor tratando de animar a las personas –murmuro Carlos e hizo reír a Logan.

-No, para eso estás tú. Siempre iluminando todo a tu alrededor y siendo solo tú mismo.

El comentario hizo sonrojar a Carlos.

-¿Enserio lo crees? –levanto la vista con un las mejillas acumuladas de sangre.

-Al cien por ciento.

Beso casi con una sonrisa al chico del que estaba perdidamente enamorado. Parecía mentira. Al separarse no podía dejar de sonreír de la felicidad.

-¿Te parece si bajamos? Los demás deben estar esperándonos –anuncio Logan.

-¿Qué haremos con nuestros padres? –cuestiono Carlos de inmediato, preocupado.

-Pensaremos que hacer con ellos luego, aun tenemos que celebrar navidad.

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Eran 11:55 en el reloj de pared, los adultos preparaban sus copas de champagne mientras los niños vasos de soda, aguardando la anticipación de media noche. La nieve seguía cayendo afuera cuando James y Kendall aparecieron en la sala, tomados de las manos pero nadie los noto. Solo los llamaban agitando las manos para que se acercaran a la ronda en torno a la mesa.

James miro a Kendall, para que le dijera algo como consuelo.

-Solo disfrutemos, tendremos tiempo para ellos luego.

Se acercaron a los adultos y no paso ni 30 segundos cuando una palmada en el hombros los sobresaltaron, eran Carlos y Logan.

-¿Qué sucede con esas manos? –señalo Carlos con picardía.

-El plan funciono –respondió Kendall, sonriendo.

-Sí que funciono.

El menor de los 4 guiño el ojo, James levanto una ceja y Logan se rio. Más tarde le explicarían todo al chico bonito, ahora tomaban una copa, uniéndose a sus familias. Solo quedaban 2 minutos.

-Bien, bien, bien –anuncio Jennifer y todos callaron –ahora, quiero agradecer a todos por haber venido y compartir un momento tan maravilloso y especial como familia, porque a pesar de las peleas, los malos momentos siempre estaremos aquí para apoyarnos.

-¡Salud! –vitorearon todos, levantando sus copas en alto.

-Ni siquiera termine mi discurso –reprocho Jennifer y todos se rieron –bueno, bien, solo queda un minuto. ¡Aprovechémoslo!

Así lo hicieron, chocaron copas entre ellos, eran muchos y malgastarían ese último minuto bien. Cuando llego el momento de saludar a su madre, Kendall se sorprendió cuando esta le susurro en el oído.

-Ustedes hacen una linda pareja.

Y miro a James, sonrió y se fue. Kendall estuvo en blanco unos segundos, tratando de re analizar lo que acababa de suceder. Su madre dijo "hacen una linda pareja" y miro a James. No podía estar más feliz.

-¡Faltan 30 segundos! –anuncio la mama de Logan mirando su reloj.

-Bueno, al menos se cumplió lo que más quería –dijo Carlos al tiempo que tomaba la mano de Logan.

-Yo ni lo esperaba –dijo Logan.

-¡15 segundos!

-¿Dónde hay un muérdago? -dice ansioso James al acercarse a Kendall.

-¿Para qué quieres muérdago?

-Pues, a medianoche es navidad y dicen que para navidad lo mejor es besarse bajo un muérdago –sus mejillas se tiñeron de rojo al decirlo.

-No hace falta un muérdago, puedes besarme cuando quieras.

-¡10 segundos!

Y la cuenta regresiva comenzó, todos prepararon sus copas en alto pero Carlos tenía un plan.

-¡Vamos! –tomo la mano de Logan y salieron de la casa.

El frio no les molesto, Logan aun no entendía que quería hasta que Carlos tomo su rostro con las manos, y sus mejillas se sonrojaron.

-Logan Mitchell, tu eres mi deseo de navidad y…y…-

-7, 6, 5, 4, 3…-se oía la cuenta regresiva.

En la puerta de entrada Kendall y James observaban a sus amigos, ahora besándose bajo una lluvia de fuegos artificiales a media noche. Ya era navidad. Sus manos estaban tomadas, como en todo momento, distraídamente James miro hacia arriba y sonrió para sí. Un pequeño ramo de muérdago colgaba en la puerta.

-Mira –susurro a Kendall y este miro hacia arriba, se rio.

-No puedo creer que realmente tendremos un beso "Muérdago" –el rubio se volvió al chico más alto y dejo sus manos en las caderas del otro.

-Pues créelo, ya es navidad –dijo James con una sonrisa picara, pasando sus brazos por el cuello de Kendall –y me debes un beso.

-Un beso, un beso, es todo lo que el mundo desea.

Rozo sus labios con los de James y se miraron a los ojos por unos momentos, contemplando el brillo de ambos, tanta adoración y amor que no podía ser contenida en miradas, un beso era más apropiado. Un beso largo, apasionado pero dulce y gentil, un beso bajo el muérdago en una noche de navidad mientras la nieve caía gentilmente sobre la calle y sobre sus amigos que también compartían un beso de navidad.

Porque, como comúnmente se dice, los deseos se cumplen en Navidad.