2: Conociendo al Jace, oseas que buenorro que está.

RESUMEN DE LOS UCESOS: Salomé, Manjula, Elisa y Olivia se han teletransportado a través de la Estela Consoladora Mágica al universo de nuestros queridos Cazadores de Sombras.

¿Será que conseguirán su objetivo de que Jace las parta el tomate?

¿O será que Jace ya le partiera el tomate a Clary?

¡Vamos a verlo wiii!

El Instituto. Un segundo después del final del capi anterior.
-Venimos de un mundo paralelo y nuestro objetivo es quedarnos embarazadas de Jace, Simon, Valentine y Alec. Asi esta escrito y asi se hara.-explicó Salomé a la cazadora pelirrubia.-Lo dijo la profecia de los Na'vi poco antes de que nuestro mundo fuera destruido por la Gran Guerra de los Champiñones Naranjas.-
Isabelle no supo que decir a aquello, por variar un poco. La peliteñida se quedó sin saber que decir.
-Espera, espera, mundi... ¿Que has dicho?-preguntó frotándose la cabeza.-No he entendido nada de toda esa jerigonza mundi.-
-¡Si eres corta no es nuestro problema!-chillo Eliza pegando una patada en el suelo.-Quiero ver a MI Alec ahora.-
Isabelle se encaró con ella.
-¡NO DEJARÉ QUE TE ACERQUES A MI HERMANO, SUCIA MUNDI!-chilló.
-¡NO PODRAS IMPEDIRLO, ASQUEROSA COMEPOLLAS DE VAMPIROS!-
-¡AL MENOS YO HE COMIDO POLLA, PUTA DE CASTA INFERIOR, PERO TÚ ERES VIRGEN!-la rebatió Isabelle pateando el suelo -¡Y TU TIENES EL GUSTO EN EL OJETE, GUARRA! ¡VISTETE CON GUSTO, NO COMO LA FURCIA QUE ERES!-
Isabelle saco su latigo y golpeo a Elisa en la cara. Esta chillo y le escupió en la cara, antes de tirarle del pelo llamandola de todo. Ambas forcejearon durante unos minutos, hasta que entro la señora Lightwood en la sala.
-Isabelle, querida, ¿que pasa aqui...?-empezó a decir con severidad, antes de fijarse en Salomé y Compañía.-¡Aaahhh! ¡Mundanas! ¿Pero por que las has dejado entrar?-
-¡Yo no he sido!-se defendio Isabelle mientras tiraba de los pelos de Elisa.
-¡Buaaah me han pegao!-lloriqueo Max para que le hicieran caso.
Salomé le pego otro capon bien merecido.
-¡Sumo sake neechan dattebayo!-grito el canijo huyendo de allí.
La señora Lightwood sacó su estela y se la clavó a Salomé entre los pechos.
-Vuelve a tocar a mi hijo y el trozo mas grande que encontrarán de ti será la nariz.-amenazó con tono gélido.
Salomé y ella se miraron durante un tenso momento, hasta que finalmente la morena se apartó de Marisa. Isabelle, entre tanto, ya se había librado de Elisa.
-¡Quieren violar a Alec!-gritó agarrandose del brazo de su madre y señalando a las mundis.-¡Y Alec es mío! ¡Solo mío! ¡Mamá, mátalas inmediatamente!-
-¡Alec es solo mio, guarrona incestuosa!-la rebatió Elisa.
La Lightwood apuntó la estela como si fuera una pistola.
-Quietas. Calmaos.-ordenó.
-Supongo que Jace todavía no se ha ido a Idris, ¿verdad?-preguntó Salomé.
-¿Y como sabes tu eso?-
-Oh, nosotras sabemos muchas cosas, Marisa Lightwood.-terció Manjula; había cogido su Estela Consoladora Mágica y la chupaba con aire pensativo.-Como le hemos dicho a la guarra de tu hija, hemos venido desde un mundo paralelo.-
-¿Un qué?-
-Oh, venga, esto es un rollo.-se quejó Olivia cogiendo del brazo a Salomé.-¡Vamonos ya a buscar a Simón!-
-No tan rapido.-las atajó Marisa.-Teneis que explicar como habeis entrado aquí.-
Manjula suspiró.
-Con esto.-explicó agitando la estela ante las narices de Marisa.-Es mi estela consoladora mágica. Me da placer y me permite hacer magia… como a mi amado Valentine… aaahh… que guapo eees…-Se frota los pechos, sonrojada.
"Pero mira que llegan a ser putas y warras" pensó Isabelle.
-

X&X%X$X#
En algún lugar de Nueva Yorki.

Jace estaba en aquel momento muy ocupado, dedicado a su pasatiempo favorito: mejorar la raza mundi como solo el sabía. Aquello era a lo que se dedicaba cuando no tenía demonios que matar y le daba pereza pegarle palizas a los licántropos.

Había capturado una presa muy interesante. Virgen, había intuido. Jace era muy exquisito para eso: solo le gustaban las vírgenes. No había nada mas divertido que asegurarse de que dejaran de serlo…

La había acorralado en un callejón. De un puñetazo la había tirado entre las bolsas de basura. El cuchillo serafín, que tan bien venía para matar demonios, era igual de guay cortando las ropas mundis.

Como de costumbre, la mundi no apreciaba el favor que le estaba haciendo al partirle el tomate con su enorme y vigoroso pene. Mundis… cuanta razón tenía su padre cuando decía que no eran mas que escoria, solo merecedora de ser aplastada. Únicamente Clary era la excepción, por supuesto.

-Aaahhh… sueltame… por favor…-gemía la muy estúpida debajo de el, tratando de soltarse.

Sin dejar de penetrarla, Jace le pegó dos buenos puñetazos en la cara.

-Callate, puta-ordenó antes de escupirle en la sangrante cara.-Te estoy haciendo un favor, zorra… ¿Quién mas iba a darte un hijo nefilim, guarra?-

Ella seguía sollozando, por lo que Jace la golpeó otra vez.

Mientras terminaba de aliviarse, alguien apareció tras el.

-¿Así que a esto es a lo que te dedicas?-

Jace se giró, el cuchillo a punto.

-Clary…-dijo el.

Clary entró en el callejón y le tomó de las manos.

-Si querías eso solo tenías que pedirmelo.-aclaró con una sonrisa.-Estoy disponible para todo el mundo. Pero solo por el culo, que soy muy decente.-

Se arrodilló a los pies de Jace y se metió su pene en la boca. Notó que se le mojaban las bragas al sentir su lengua envolviendo el pene que tanto deseaba y chupó con delecte. Jace no solo era buenorro, estaba muy bueno. Clary lamió a conciencia su pene, metiéndoselo casi hasta la garganta, deseando que aquel momento durase eternamente. Con la mano se abrió los pantalones, bajándoselos hasta el muslo y sacó la estela del bolsillo. Recordando lo que había leido en el libro Gris, empleó la estela para acariciarse el coñito húmedo y hambriento de polla… bueno, de polla no; de Jace, que ella era muy decente. Su hombre la cogió del pelo y tiró de ella con dureza.

-Aaahhh… Clary… sabía que eras una puta…-

Siguió chupando el pene de Jace y masturbandose con la estela, hasta que Jace golpeó su boca con fuerza y con un liquido espeso y caliente.

Clary se relamió los restos de esperma y miró a Jace con adoración. Este le pegó una patada en el estómago, haciéndola doblarse.

-No te creas especial, perra.-masculló.-Putas de cama tengo muchas, tu solo eres una mas. Que quiera casarme contigo no significa que vaya a serte fiel.-Le pegó dos rotundas bofetadas.-¿Está claro, puta?-

-Si, Jace.-asintió ella cabizbaja y sumisa.

-Bien. Ahora volvamos. Quiero metersela a Isabelle. Y tu mirarás, ¿entendido? A ver si así aprendes algo para cuando te parta el tomate.-

(YA LO AMPLIARÉ COMENTEN PLZ)