Hola, gracias a todos los que han dejado reviews para esta historia. Aprecio mucho sus comentarios.
Espero que sigan dejando sus opiniones.
Por cierto, una advertencia adicional. Dado que por primera vez estoy tratando de hacer algo "canon" es posible que haya algunos spoilers del anime o la película. Quería avisar por si alguien no los ha visto y lee el fic.
Esperaba publicar esto antes pero ya que no ha sido posible….Espero que hayan pasado Feliz Navidad. Mis mejores deseos para todos durante 2014 y nuevamente, muchas gracias por leer.
-X-
ADVERTENCIA: Este fic es de temática yuri y está clasificado M, por contenidos y situaciones fuertes y/o violentas, así como posibles escenas íntimas entre dos mujeres. Si este tipo de contenido, no es de su agrado, por favor no lo lean.
DISCLAIMER: Los personajes de Blood C no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores. Todas las situaciones y personajes presentados en esta historia son ficticios, cualquier parecido con situaciones o personajes reales, históricos o presentes, no es en absoluto intencional. Esta pieza es para fines únicamente de entretenimiento.
-X-
"Eterno" por Aleksei Volken
Capítulo 2: "La verdad oculta frente a nosotros"
-X-
Tú eres la noche y la eternidad
William Heinesen.
-X-
Igual.
Igual que aquella noche.
Ojos rojos imposibles.
De un solo tajo.
Ojos rojos imposibles.
Una katana resplandeciente.
Ojos rojos imposibles.
Una infinita cabellera más negra que la noche.
Ojos rojos imposibles
¿Acaso la oscuridad era eterna?
…Saya
-X-
Mana se dio cuenta que se había desmayado hasta que se incorporó sobresaltada en la penumbra de su habitación. La cálida habitación que compartía con Tsuki-chan….
Entonces recordó.
Recordó que no estaban ya en la antigua casa y que ya no compartía habitación con Tsuki-chan. Recordó la nueva casa, la boda, las risas, la luna…..y la sangre.
Saya.
Muy cerca de ella, a su costado, una sombra más oscura que la semioscuridad de su habitación casi pareció salir de una de las paredes.
−Has despertado.
Mana miró fijamente a la sombra adivinando los ojos que brillaban tenuemente en la oscuridad aunque no hubiera ninguna luz, unos ojos que ya no eran más rojos.
No necesitaba preguntar quién estaba ahí a su lado. Reconocería esa voz ligeramente ronca en cualquier parte, en medio de una tormenta o en medio de una multitud aunque fuera en el más leve susurro.
Otra vez.
Al igual que la noche que se había encontrado con ella por primera vez.
Saya la había salvado.
−Les avisaré a los demás….
Saya no pudo moverse porque Mana aferró su muñeca con fuerza.
−Has regresado.
La voz de Mana había sonado ajena incluso para la propia Mana. Anhelante. Al límite. Las dos se quedaron en silencio, unidas tan solo por el férreo agarre de Mana en la muñeca de Saya. Como si el puro contacto de sus pieles pudiera decir lo que con palabras no había sido dicho. Como si pudiera llenarse el vacío que la ausencia había dejado solo con ese contacto.
−Nunca me he ido, − dijo Saya después de lo que pareció una eternidad. –Ellos tampoco.
Mana se estremeció. El horror había regresado.
"No," se corrigió internamente, "el horror siempre ha estado ahí, acechándonos, esperando… nosotros hemos sido los ingenuos pensando que ya no existía más."
− ¿Cómo….?− quiso preguntar la joven sin saber cómo estructurar una pregunta que expresara lo que realmente quería saber. Lo que necesitaba saber.
−Vayamos con los demás….Ellos…..− Saya se interrumpió para mirar fijamente a Mana. La chica podía sentir la mirada de Saya sobre ella casi tocándola a través de la oscuridad, −…Han estado muy preocupados por ti.
-X-
El pequeño grupo estaba sentado en silencio en la acogedora sala de la nueva casa de Yanagi-san y Matsuo-kun. La casa que habían pensando, se convertiría en su nuevo hogar y que ahora parecía irreal en medio del horror vivido horas antes.
Al calor de una jarra de café recién hecho, Mana se enteró que pasaban de las dos de la madrugada ya y que había perdido la conciencia por cerca de seis horas.
Tsuki-chan le relató con voz suave y cuidadosa como durante el caos que el ataque del furukimono y la aparición de Saya habían causado, ella y Fujimura aprovecharon para sacarlas a ella y a Saya del restaurante utilizando la nueva camioneta de Iori Matsuo.
Yanagi-san y Matsuo-kun habían tenido que esperar a la policía y los servicios de emergencia, así como después ir a la Estación de Policía para testificar sobre lo sucedido durante su boda. Varios de los invitados tuvieron que asistir a dar declaraciones también y muchos habían tenido que recibir atención médica por las heridas que se hicieron al tratar de huir o por el shock ante los sucesos.
La policía hacía muchas preguntas. Después de todo, una persona había muerto.
Y nadie podía explicar cómo o quién era el responsable. O a que….ser…correspondían los restos orgánicos desparramados en el suelo del local.
Lo que fue evidente para la inspectora del Departamento de la Policía Metropolitana de Tokio, Kirihara Misaki, era que no correspondían a un humano.
El asesino del amigo de Matsuo-kun, no era humano.
Yanagi-san todavía se encontraba en la Estación de Policía pero Matsuo-kun había regresado y junto con Tsuki-chan y Fujimura esperaban a tener noticias de Mana sentados en silencio en la sala. Saya era la única que se había quedado con Mana en su habitación hasta que había despertado.
Cuando Tsuki termino con su relato con voz triste, todos miraron a Saya.
Matsuo-kun hizo la pregunta.
− ¿Qué pasó esa noche?
Saya, quien había rechazado el café que le habían ofrecido, esperaba de pie un tanto alejada de los demás.
La estancia, con la chimenea encendida e iluminada solo por las llamas ardiendo, era cálida pero el cuerpo de Saya estaba frío. No quería mirar a Mana, así que caminó más cerca del fuego para apoyarse en el borde de piedra del hogar mirando hacia las brasas.
−Fumito está muerto.
Sendos "¡¿Eehhhhhhh?!" se escucharon rompiendo abruptamente el silencio. Mana había sido la única que no había emitido ningún sonido. Matsuo se puso de pie.
− ¡¿Cómo?¡ ¡Pero nadie ha dicho nada! ¡Seventh Heaven nombró a un nuevo Presidente pero ninguna noticia sobre la muerte de Nanahara-san ha sido publicada!− tras una breve pausa, Matsuo siguió con el ataque, −Pero eso no explica lo que pasó con ese monstruo gigantesco que todos pudimos ver, ni la desaparición de Mogari-san.
Saya se volvió hacia ellos pero solo miró a Mana a los ojos.
−Mogari-san también está muerto.
Esta vez todos se pusieron de pie cuestionando a Saya sobre sus palabras hasta que Mana intervino.
− ¡Basta!
Mana nunca gritaba. Siempre era la chica amable y cordial de voz suave.
Todos se callaron.
−No atosiguemos a Saya en estos momentos− dijo Mana cuándo todos la miraron sorprendidos, pero ella solo miraba a Saya. Su voz se suavizó, −Ella es la única que puede decirnos lo que realmente pasó esa noche. Y yo… le creo.
Nadie dijo nada y Mana agregó ya mucho más serena, casi en control de la situación y con una madurez que ninguno de sus amigos había notado en ella hasta ese momento.
−Esperemos a Yanagi-san regrese….para seguir hablando, − dijo Mana que no olvidaba las palabras de Saya y lo que implicaban, "Nunca me he ido….Ellos tampoco," −Por ahora tal vez sea mejor descansar.
Sin dar tiempo a ninguna objeción, Mana caminó para tomar a Saya de la mano y regresar a su habitación ante la mirada ligeramente asombrada de todos.
Hicieron el recorrido en silencio y en la oscuridad. Ni siquiera cuando entraron en la habitación y Mana guio a Saya con gentileza hasta su cama, ninguna de las chicas dos dijo nada.
Por primera vez, Mana se recostó junto a Saya.
Las dos yacían sobre un costado, Saya dando la espalda a Mana. Sus cuerpos no se tocaban pero ese simple gesto de aceptación de su cercanía era tan íntimo que Mana se ruborizó.
La joven de cabello castaño cerró los ojos, aspirando el aroma de la noche más profunda en la cabellera negra de Saya y sin saber cómo, se quedó dormida.
-X-
−¿Cómo estás tan segura de que Mogari-san y Nanahara Fumito-san están muertos?− preguntó Haruno Yanagi, otrora la mano derecha de Mogari-san en SIRRUT, la organización de resistencia clandestina contra las maquinaciones de "The Tower."
Pasaban de las diez de la mañana y todos estaban nuevamente reunidos, ahora en la mesa desayunador de la cocina. Yanagi-san había llegado a primera hora de la mañana y tras descansar un rato, todos se habían ido reuniendo para tratar de encontrar algún sentido a lo que había ocurrido en el pasado y la noche anterior.
Tras la pregunta de Yanagi-san, Saya miró a todos los reunidos antes de responder tajantemente, con aplastante seguridad.
−Por qué yo los mate….a ambos.
El impacto de la declaración de Saya cayó como un martillazo de silencio. Brutal e implacable.
−Ninguno de los dos era humano.
Tuvo que decirlo. Aunque no dijo porque era importante decirlo.
La mirada de Saya no estaba más fija en sus interlocutores. Sus ojos brillantes y fieros miraban hacia el frente, hacía un punto en el horizonte que se perdía en el pasado. En muchos pasados a la vez.
En frases cortas, como los tajos letales y precisos de su katana, Saya les describió lo que había pasado después que perdió comunicación con ellos. La trampa, la maquinación y el enfrentamiento.
Habló mucho. Mucho más de lo que había hablado con nadie desde Ukishima. Pero no les dijo todo, sin embargo. Había demasiadas cosas que no podía decirles.
Y había otras que hubiera preferido no decirles. Hubiera querido ahorrarles el dolor pero uno en particular, era inevitable.
−Mogari-san los usó para tener controlada la resistencia…para conocer cada uno de sus movimientos…Siempre estuvo en comunicación con Fumito….Los traicionó a ustedes y al final, también a Fumito.
Cada una de las frases de Saya hundía cada vez más en un asombro apesadumbrado y ultrajado a los chicos que la escuchaban. En todos menos en Mana, quien en lo único que podía pensar era en Saya, en todo lo que la chica de larga cabellera negra había vivido esa noche y no les estaba diciendo.
Casi como si escuchara todo lo Saya callaba, Mana se mantuvo serena, escuchando. Era lo único que podía hacer por todo el dolor y el horror que Saya había enfrentado sola.
Ahí de pie en medio de la sala, a la luz de la luminosa mañana, Saya parecía un desgarrón arrancado a la noche, pálida y gutural.
Y bajo esa superficie dura e implacable, Mana intuía que había más, mucho más. Mucho más dolor. Muchos más secretos inalcanzables.
Todos la miraban absteniéndose de preguntar mientras Saya desgranaba los sucesos pero no los motivos ya que, pese a todo lo que había vivido esa noche, no los conocía: Los verdaderos motivos que llevaron a Fumito Nanahara a hacer todo lo que había hecho.
Al final, cuando Saya por fin se quedó en silencio, Yanagi-san llegó a la misma conclusión que Saya había llegado en una noche helada meses atrás. La conclusión que la había llevado a alejarse de ellos…Hasta el día anterior.
−No ha terminado… ¿verdad?
Saya miró a la mujer fijamente, antes de negar lentamente con la cabeza.
Las preguntas de los más jóvenes e impetuosos se sucedieron una tras otra.
−Tower no está destruido, − dijo Saya sin alzar la voz pero imponiéndose sobre las otras voces, −Y aunque Seventh Heaven haya cambiado, ellos todavía siguen ahí.
− ¿A quiénes te refieres?− preguntó Matsuo-kun ligeramente hosco, Saya se había convertido repentinamente en una figura demasiado…intimidante − ¿A las familias Mogari y Nanahara?
Saya lo miró.
−A aquellos que guardan el pacto con los Furukimonos.
Durante todos los meses que había pasado persiguiendo sombras y asesinándolas antes de encontrarse con SIRRUT, el deseo de venganza y retribución abrasaba el corazón de Saya. Pero después de matar a Fumito esa noche, descubrió que las preguntas que Fumito le había hecho quemaban más que cualquier deseo de venganza.
"Saya…¿Qué edad tienes?...¿Cuántos años más…?...Mejor dicho, ¿Cuántos miles de años más vivirás?"
En las larguísimas horas de vigilia, bajo el sol quemante, la lluvia, la nieve o la luna abrasadora, las preguntas dolían enterrándose más y más en su conciencia y en su razón como flechas envenenadas.
"¿Cuántos miles de años más vivirás?"
Saya no recordaba nada de su vida antes de Ukishima. Apenas tenía el recuerdo de dos años de su vida… ¿Cómo podía Fumito hablar de miles de años?
Pero el cúmulo de evidencias que encontraba día a día, las evidencias en su propio cuerpo, eran innegables e indiscutibles.
Los motivos de Fumito respondían a sus preguntas y a lo que ella era, pero él se había desvanecido con sus motivos como cenizas arrojadas al viento dejándola helada y sola.
Saya estaba segura que Fumito no se había matado sin dejar su legado a alguien. Y ese alguien conocía las respuestas que ella anhelaba mucho más de lo que había anhelado su venganza.
No importaba lo que recordaba o no. No importaba lo que había hecho o no.
"Saya, uno no puede convertirse en humano, uno debe nacer humano. No puedes matar humanos. Tú no eres humana."
Casi no dormía. Otra más de las evidencias de que su cuerpo no era como el de aquellos chicos que la miraban con asombro, incredulidad y miedo, pero cuando llegaba a caer en una duermevela inquieta, la voz y el rostro de Fumito flotaban en su sueños atormentándola.
"Saya, uno no puede convertirse en humano, uno debe nacer humano. No puedes matar humanos. Tú no eres humana."
"No eres humana."
Lo único que importaba era que no era humana.
Y ella no sabía que era lo que era.
-X-
− ¿Por dónde comenzamos?− preguntó Yanagi-san al grupo reunido alrededor de ella.
Tras el golpe de las revelaciones de Saya, poco a poco los jóvenes habían recolectado los pedazos rotos de sus ideales y habilidades con una nueva determinación para enfrentarse a una oscuridad que nunca había desaparecido.
Tras una comida silenciosa, todos habían llegado a un acuerdo.
Si la amenaza no había desaparecido, SIRRUT tampoco podía desaparecer.
Para la caida de la tarde, la sala de la pareja Yanagi y Matsuo se había transformado en un improvisado salón de operaciones y todos se reunían alrededor del liderazgo de Yanagi-san.
Cuatro laptops y una desvencijada computadora de Matsuo-kun que había conocido días mucho mejores, así como su recién liberada conexión a internet y los archivos que rescataron de la base original de Mogari-san era lo único que tenían para comenzar pero todos trabajaban frenéticamente, incluso Matsuo-kun.
Todos necesitaban hacer algo. No solo sentir que hacían algo sino hacer algo.
−Tsuki-chan, tenemos que tener mucho cuidado con las búsquedas en la red, − advirtió Mana desde su terminal. Su atención estaba dirigida a la joven Tsuki-chan pero no perdía detalle de Saya, de pie un poco alejada del grupo, con la espalda apoyada en la pared, −La reciente liberación de los controles de internet puede ser engañosa.
−Tenemos que rastrear todos los rumores respecto a avistamientos o ataques de Furukimonos en los últimos meses, − apuntó Fuji-kun, −Inclusive podríamos tener que hackear los servidores de la policía.
−No tan rápido, − apuntó Yanagi-san, −Mana tiene razón, hagamos una lista de prioridades y partamos de ahí. Tenemos que ser muy cuidadosos. No sabemos a quienes nos enfrentamos y el ataque de ayer puede haber llamado la atención hacia nosotros.
−Si sabemos a quién nos enfrentamos, − dijo Saya desde su posición, ligeramente distante de los demás con voz ronca.
Mana la miraba con ojos brillantes, embelesada como siempre que se perdía mirando a Saya.
−Pensé que decías que no sabías lo que había pasado con Tower, − dijo Fuji-kun.
−No, − argumentó Saya mirando al joven que rumiaba una paleta de caramelo como siempre y que durante ese año había crecido y madurado físicamente, aunque parecía que solo lo había hecho en ese rubro, −Dije que Seventh Heaven había cambiado pero Tower no había sido destruido.
−Sin embargo no sabemos quién pueda estar ahora al frente de Tower, Saya….es verdad que no sabemos a quién nos enfrentamos.
Saya no se paró a ponderar las repercusiones que su siguiente declaración tendría, cuales fueran ya eran inevitables. Fueron inevitables desde el momento que apareció en la fiesta la noche anterior. Quizá había sido inevitable para esos chicos desde el momento mismo que se habían involucrado con SIRRUT.
Para Saya había sido inevitable desde mucho, mucho antes.
Dos palabras dejaron a los cinco jóvenes helados.
−Yuuka Amino
-X-
Ok, esto es todo por ahora.
Aunque sea lentamente, este fic sigue. Igual que todos los demás. Gracias por su paciencia.
Gracias por sus comentarios y reviews y desde luego, gracias por leer.
