Capítulo 4
Solo un destello de luz, por favor…
No podía hacer nada sin él, porque sin él, no estaría completo. Mucho le faltaba a ese capitán Kirk del mundo paralelo para comprenderlo. Le había pedido algo imposible desde un principio: "Sea el capitán del Enterprise", le dijo… Ni siquiera ese Kirk era digno, puesto que no era su Kirk. Su Jim era único, el único capitán, y no importaban los universos paralelos que existieran, ni el tiempo cambiante que pasara. No había otro y tenía que ser él, puesto que toda su existencia se lo decía.
Si no lo encontraba en esa oscuridad, no había otra solución lógica, más que perderse dentro de ella. Debería dejarse absorber, que lo rodeara y penetrara hasta su alma. Después de todo, esa oscuridad no le era ajena, sino por el contrario, se asemejaba a la suya propia en muchos sentidos, pese a ser diferente.
No habría cambios, ni palabras por cumplir, ni tampoco vidas por vivir. Sería una existencia cercana a la muerte, ya que los condenaría para siempre. No obstante, estaría unido a su ashayam, a su amado. Era su deseo, fue su esperanza.
Fase 4:… Estado… Reinician...
Un diminuto punto blanco tintineaba a lo lejos. Parecía como si en la oscuridad de la noche, apareciera en el cielo negro, solo una estrella, la cual estaba a tantos años luz del planeta, que apenas era visible.
Se maravilló del descubrimiento.
"Ashayam, eres maravilloso, no hay nadie como tú, mi único ser" y la diminuta estrella respondió a lo lejos creciendo con su brillo.
Entonces, la siguió como un náufrago moribundo frente a su única salvación, pues en eso se convirtió.
Flotando, fue hacia la estrella que lo llamaba y enfocó toda su desnudez espiritual sobre ella, así esta reaccionaba ante él, haciéndose más luminosa y divina. Tintineaba cada vez más rápido como corazón acelerado por la presencia del amado. Más y más rápido, la tenue luz golpeó el pecho de Spock para contagiarlo con su ritmo melodioso, porque ahora ya no había silencio, ni frío. La oscuridad empezó a llenarse de vida, de presencia, y la fuerza magnética ejercida por esa estrella, lo atrajo con velocidad alucinante.
En el momento de estar perdido, fue encontrado. En el momento de estar desesperado, fue esperanzado. Abrigado por esa luz, fue acogido en su pecho y el mundo cambió. Pudo respirar, pudo sentir y pudo vivir. Todo esto gracias a él, entonces, en el instante de esta epifanía, se sintió completo. Lo comprendió:
No era solo su ashayam, era su T'hy'la.
"T'hy'la"…
El reloj interno de Spock se detuvo y la luz lo envolvió por completo, desapareciendo en una especie de transportador celestial. Ahí lo encontró, flotando ante él en un halo brillante, rodeado por la oscuridad infinita.
"T'hy'la, eres hermoso"
"El hermoso eres tú"- fue la respuesta de Jim, sin mover los labios. Le sonreía con adoración. Levantó su mano en dos dedos y pidió un beso vulcano. Toque y un sentimiento.
"Así que lo sabes también"
El pensamiento conjunto se mezclaba y las voces telepáticas sonaban al mismo tiempo, confundiéndose. Ambos hablaban como uno solo. Al unísono se escuchó:
"Separado de mí y nunca separado, nunca y siempre tocándome y tocado".
Entonces, Jim lo besó en la boca también y el doble beso se prolongó lentamente, mientras brillaban ambos en una luz divina.
El alma de T'hy'la lo abrazó con su mano libre para acariciar su espalda, con tranquilidad, su columna, con mucha calma, sus glúteos y de forma paciente sus caderas. Volvió a su espalda, tocando sus omoplatos, la columna otra vez, subiendo a su nuca y regresando por el camino trazado, dilatando el momento para mantener el contacto.
El alma de Spock, respondió profundizando el beso, al colocar su mano libre en la nuca del amado con suaves y lentas caricias.
Seguían flotando con una brisa acariciadora que jugueteaba con los cabellos de Jim, haciéndolo más etéreo. La gravedad pareció cambiar, porque Jim estaba encima de él, besando su cuello y todo lo que estuviera en su camino. Sacaba suaves gemidos del espíritu de Spock, y este último, respondió a las caricias, frotándose contra el otro con sus piernas, torso, en una búsqueda implacable de no separación.
Nunca soltaron su beso vulcano, solo lo intensificaron en movimientos entrelazados y atrevidos para la especie. Jim metió los dedos de su otra mano, la "libre", en la boca de su chico e hizo que los lamiera con lentitud. No pudo aguantarse la visión erótica de esa lengua juguetona, así que acerco su boca también para tocarla. Sin embargo, los dedos le obstaculizaban, por eso, los retiró y los deslizó por el pecho de su amado hasta ese punto, entre las piernas. Jim tomó esa lengua como suya y también tomó ese trasero como suyo, al introducirle los dedos remojados en el interior.
Sentían el calor y los suspiros en sus cerebros. Jim retiró su mano de ahí, y se ayudó con ella para posicionarse en la entrada, empujó un poco, solo un poco, pero igual su querido soltó el beso y gimió. Aprovechó entonces ese lapsus, para tomar la otra mano de Spock, la que estaba libre del beso vulcano y la entrelazó con la suya, quedando ambas manos entrelazadas al lado de sus cuerpos, y lentamente, las deslizó hacia las caderas de Spock y las detuvo atrás de él, en la columna lumbar. Luego, lo penetró de una estocada, igualando un mismo movimiento anterior.
Spock dobló todo su cuerpo hacia atrás mientras flotaba, y Jim quedó sobre una colina. Jim besó su pecho y comenzó a moverse con ritmo cadencioso. Pronto el ritmo comenzó a aumentar, pero ellos no salían de su posición. Spock jadeaba con la boca abierta doblado como estaba y Jim respondía a sus jadeos con la cara pegada en su pecho.
Una bruma comenzó a envolverlos. Jim lo atrajo hacia sí y lo besó. La neblina comenzó a moverse en forma circular en dirección a las manecillas del reloj como si fuera un viento de color blanco. Las oleadas de placer seguían. Spock soltó los besos, separándose del contacto de sus manos, de su boca, de su pene, y siguió la niebla movediza, en una especie de espiral, pasando por atrás, por la espalda de Jim para luego quedar delante de él, cara cara, sin que su pareja se diera cuenta por la rapidez del movimiento. La gravedad volvió a cambiar. Ahora Spock tomó el control sobre el cuerpo caliente de su T'hy'la, y se introdujo dentro de él, penetrándolo con suavidad y siguiendo el mismo ritmo de anteriormente. La neblina o bruma continuó girando alrededor de ellos y en un mismo espiral, ahora Jim la siguió por la espalda de Spock, detrás de este y dando la vuelta quedó sobre él, con la gravedad cambiada, en la misma posición del principio. Entró en él como lo hizo al inicio, pero las embestidas se hicieron más rápidas. Los gemidos se intensificaron y el sonido no parecía de sexo, ni tampoco el aire. La espiral volvió a girar. Spock penetrando a Jim, Jim penetrando a Spock, rápido, rápido, hasta que la espiral dio tal velocidad, que solo se veía como un remolino de luz brillante y poderosa.
En un instante se detuvo, y explosionó como el inicio cósmico del Big- Bang.
Cuando reaccionaron se vieron en la cama, totalmente descontrolados por los espasmos del orgasmo que iba y venía. Spock siguió golpeando ese trasero con fuerza, haciendo sonidos eróticos, mientras Jim se retorcía debajo de él como una anguila fuera del agua. Era confuso, porque los dos habían salido de su estado de semiinconsciencia y estaban en sus "cabales", pero no podían controlarse. Aunque, lejos de estar asustados, estaban felices, disfrutando de uno de los tantos orgasmos que tuvieron, porque estos parecían de otra dimensión.
-¡Spock! ¡Spock!- gritaba, pero no sabía si con su voz, con la voz de él, o con la voz de su mente o con la del corazón.
-¡T'hy'la!...- estaba igual que su pareja.
Jim sonreía abiertamente al punto de la risa, pero no llegó a reír a carcajada, porque su expresión cambió rápidamente a una de sorpresa- placer. Echaron las cabezas hacia atrás y gritaron como unos locos al recibir las fuertes sensaciones del orgasmo final.
Cayeron exhaustos uno encima del otro, tratando de tomar aliento, mientras exquisitas oleadas seguían invadiéndoles. Un sonido quedó en la cabeza de ambos, similar al pitido que ocurre después de una explosión muy poderosa, pero en vez de perturbar los oídos y el cerebro, ocurría todo lo contrario, dando una sensación de paz.
Se quedaron así inertes por largo rato y Spock no salió de su interior. Luego de un prolongado tiempo, movió su cara en el hombro de Jim con una caricia, y este buscó el contacto del otro, igualando el movimiento hacia él. Los dos se encontraron y se miraron como si nunca se hubieran visto, deteniéndose en cada centímetro de sus rostros. Jim levantó su mano, Spock la acarició con la mejilla y le olió la palma como un animalito.
Abriendo y cerrando los ojos empezaron a disfrutar las sensaciones del otro. Eran pequeñas y exquisitas oleadas, que los hacía sentir tranquilos y místicos.
Jim puso su dedo índice derecho en la frente del otro y de ahí la deslizó por su nariz hasta su boca, luego lo juntó con su dedo medio y acarició los labios cerrados de Spock por toda la longitud de estos.
Solo disfrutaban del vínculo creado.
En la boca de Spock se dibujó una sonrisa solo soñada y esta le dio un casto beso en sus dedos. Le tomó la muñeca y... tocó metal… le llamó la atención la pulsera de metal en la muñeca de su amado. Jim respondió con una sonrisa, las esposas estaban cortadas y ninguno de los dos recordaba este suceso.
El reloj interno de Spock se activó.
Abrieron los ojos con pánico y los dos al mismo tiempo saltaron de la cama, pero perdieron el equilibrio a causa del apuro (y lo acalambrados que estaban), cayeron al suelo juntos, con Jim encima del otro.
Una corriente exquisita sintieron al contacto. Jim quedó con cara de cachorro.
-Me gustaría seguir T'hy'la, pero debemos apresurarnos.
Se quedó por un momento embobado al escuchar esa palabra especial, luego reaccionó.
-Sí, ya sé, ya sé- Pudo sacarse las esposas, ya que estaban prácticamente inservibles, de seguro no aguantaron por ser una antigüedad del siglo XX. Tomó su ropa lo más rápido que pudo, y lo más rápido que lo dejó su cuerpo, comenzó a vestirse el capitán.
Otro tanto hizo Spock al llegar al baño donde había dejado parte de su ropa. Lamentó no poder bañarse, pero quedaban 10 min con 7 segundos… y todavía no…
-¡2 minutos, solo 2 y quedamos limpios!- Jim interrumpió sus pensamientos. Venía con la ropa a medio poner y sin nada más abajo. Se sacó a la rápida esa prenda y volvió a quedar desnudo- ven- lo tomó del brazo- tú también entra.
-Pero…- fue jaloneado hasta la ducha- ¡Agua no!- demasiado tarde- ¡Sónica, sónica!
-Ah, perdón, fue la costumbre- Jim apagó el control del agua y puso la ducha sónica, pero igual se mojaron.
No fueron dos, sino 3 minutos con 9 segundos, donde Jim más bañó a Spock de lo que se bañó él.
Spock trató de secarse, pero no había tiempo. Se vistieron, se peinaron lo mejor que pudieron, aunque aquí el vulcano se tomó su tiempo con un peine de Jim, mientras el otro solo se pasó la mano con un poco de fijador. Jim tomó su cinturón, se lo puso y salió volando, pero antes de que la puerta se abriera, regresó en su busca.
-¡Vamos, vamos!- lo agarró del brazo y lo sacó del espejo donde daba los últimos toques a su peinado.
Spock mientras era arrastrado por un apurado Jim, logró alcanzar su cinturón para salir volando hacia el puente.
Quedaban 4 minutos con 2, 1…
Fin capítulo 4
