Oh! Gracias por los reviews y por las lecturas. Espero que éste sea de su agrado.
2. Odio la soledad, pero ella me ama a mí.
La sala de la mansión Kuchiki estaba unos cuantos grados bajo la temperatura ambiente. Byakuya esperaba pacientemente. El reloj occidental que adornaba la pared hacía ese ruido constante y a la vez desesperante. Su invitado llevaba más de una hora de retraso.
La espera cesó cuando dos sirvientas entraron anunciando la llegada de él, su primo hermano, un niño con la apariencia de tener nueve años.
Era muy parecido a Byakuya a excepción de sus ojos que mostraban un enigmático color verde agua. Se sentó educadamente esperando la entrevista con el noble.
*fap*
Se escuchaba el retumbar de los pasos por las calles del sereitei, cuestión que hacía tanto a los pájaros, como personas alejarse rápido del centro del caos que era Ichigo en esos momentos. Sin mediar provocación el hombre de un metro ochenta y cuatro de frustración reprimida abrió violentamente la puerta del salón de té de miles de años de tradición donde solo la élite de las almas tenía acceso. A él le daba exactamente igual no pertenecer a ella y no ser bien recibido, las miradas de desaprobación intensas que le daba la gente al pasar le resbalaban por su traje azabache, ya que iba a encarar a una descarada que estaba tomando el té tranquilamente en ese lugar ajena a la furia que le había provocado.
Al entrar en el salón principal la armónica y placentera melodía que emitían los violines se transformó en un chillido de sorpresa y todo quedó en silencio. Los guardias estaban tentados a detener el homicidio que estaba dispuesto a realizar pero los detenía su miedo intenso fruto del riatsu asfixiante que emanaba de él.
—¡Tu, desgraciada!—Un dedo índice acusador la apuntó mientras ella dejaba tranquilamente el té en la mesa.
Para sorpresa de todos, y a pesar del gesto relajado de la chica al dejar el té en la mesa, respondió de una manera poco educada.
—¿Por qué me dices desgraciada, imbécil? ¿Alguien te ha dicho que apuntar a las personas con el dedo es de mala educación?—La mujer, que iba bien vestida se irguió en todas sus dimensiones, que eran diminutas en comparación con el furioso shinigami. Varios presentes tuvieron el impulso de pararse entre medio para protegerla pero algo en la actitud de la chica parecía totalmente segura de sí y sin necesidad de que nadie corriera a auxiliarla. Pronto entendieron el por qué.
Rukia golpeó la mano de Ichigo para que la dejara de apuntar, este gesto lo enfureció aún más.
—¿Cómo te atreves…?—Dijo el apretando los dientes tratando de no gritarle en la cara—¿Cómo te atreves a pintar mi casa rosa…? ¿Estás loca?
Ichigo se agarró los cabellos tratando de aminorar su ira y no sucumbir a la oferta de devolverle un gesto como el que su jefa acababa de hacer con él. Rukia reprimió una risita al ver las acciones del joven.
—¿Eso te molesta? ¿Ichigo-chan?
—Seré el hazmerreír del Sereitei… ¡Diablos! ¡Eres una idiota!
—Pero la arreglé ¿No? Eso fue lo que me pediste…—Rukia se volvió a sentar y tomó un sorbo de té dando por finalizada la discusión.
—¡Te lo pedí pero…! ¡Argh! ¡Eres insoportable!—Ichigo emuló su gesto. Se sentó frente a la mesa de estilo japonés y le quitó la taza de té a Rukia y se la tomó de una vez, sólo para hacerla cabrear un poquito.
Cuando dejó la taza frente a ella, se dio cuenta que su jefa no se hallaba sola en ese estirado lugar, si no que estaba con un anciano que él había visto acompañando a Byakuya.
Rukia bajo la mesa le dio una íntima patada a Ichigo por su desconsideración, y volvió su atención como si nada hubiese pasado al anciano. El viejo miraba con desconcierto al joven aún furioso.
Antes de continuar, Rukia les hizo un gesto a los sirvientes del lugar que trajeron más té para los tres. Ichigo iba a replicar cuando la mujer volvió a hablar.
—Él es Kurosaki Ichigo, mi subordinado, es de mi total confianza. No se preocupe. Sigamos viendo los puntos.
Y eso, de la total confianza desarmó a Ichigo, que escuchó con atención que era aquello tan confidencial que Rukia tenía que hablar con ese viejo que lo miraba como si fuera el peor rufián existente en todos los mundos.
—Pasemos al punto catorce…
*fap*
—Inoue-san—Ishida miró a la mujer preocupado—Si quieres que paremos…
—No, está bien Ishida-kun— Una lagrima cayó por su mejilla—Es algo que tenía que pasar tarde o temprano. No pensé que fuera tan doloroso.
—En serio, si quieres paramos.
—Tenemos que llegar al final, o si no todo lo que hemos avanzado no habrá valido la pena—Otra lágrima cayó por la mejilla de Orihime.
—Está bien—A pesar de sus inseguridades, Uryuu decidió que Orihime tenía razón, todo lo que habían avanzado no valdría nada si paraban ahora—Sigamos.
Orihime tomó un sorbo más de jugo y aclaró su garganta.
—Entonces no importa todo lo que lo vi sangrar, o lo que vi herirse a mis amigos, yo todavía esperaba que él me rescatara. Aún mi corazón guardaba la esperanza de ser correspondida. Quería ser rescatada tan mal por él que dejé que mucha gente a la que amo fuera herida—Orihime se sonrojó—Ahora entiendo por qué. Yo realmente no amaba a Kurosaki-kun, yo… estaba tan equivocada. Yo estaba en una fase de lujuria, eso no es el amor, eso es una fijación. Yo nunca di mi vida por él, sólo quería estar lo más cerca de él que fuera posible, y aunque lo traté de ayudar a veces desinteresadamente la mayoría de las veces no era así, quería que me notara, que me viera. Ahora que se fue, pude entender muy bien en que se diferencia el amor de la pasión. Soy una persona horrible.
—No te trates tan severamente, Inoue-san—Dijo Ishida convencido agradeciendo que Orihime abriera de esa forma… su corazón—Estoy seguro que si hubiésemos tomado más atención a tu soledad, esto no se te habría ido de las manos. Ahora tienes que confiar en que nosotros estamos para ti.
Yo estoy para ti. Aunque ese último pensamiento no lo dijo en voz alta. Él hace mucho tiempo aceptó sus sentimientos por Orihime, pero respetaba los sentimientos de ella por Kurosaki.
—Gracias por tus palabras Ishida-kun—Orihime le sonrió—Si quieres hoy te puedes quedar, tengo un futón extra para cuando Tatsuki se queda.
—Eh… yo…—Ishida se sonrojó furiosamente.
—Además, tenemos que terminar de estudiar—Orihime miró con pereza cinco libros de biología general apilados sobre la mesa. Al entrar él a medicina e Inoue a enfermería en la misma universidad tenían asignaturas comunes y mañana, un examen sangriento.
Ishida le sonrió.
*fap*
Los días libres se acostumbran a pasar en la casa o en lugares alejados del trabajo, pero Ichigo no es que calzara en el molde de un subordinado común, él tenía una extraña fijación con su jefa-amiga, y ese día, a pesar de ser su esperado día libre, acudió a su lugar de trabajo porque tenía curiosidad sobre un evento que acontecería y además, después de pintar los detalles rosados de color azul, no tenía mucho que hacer en su casa…. Después del trabajo Rukia estaría libre y la podría fastidiar y vengarse.
Hace apenas unos días, escuchó a Rukia hablar con Ukitake sobre una visita que la teniente haría a unos amigos muy queridos. Rukia nunca le había hablado de su pasado, por lo que él tenía curiosidad de a qué se refería con "ir a ver a sus amigos del Rukongai" ¿Quizás ella tenía otros amigos aparte de los que él conocía? No es que el fuera inseguro y quisiera reafirmar su lugar en la vida de su amiga…
Así que su plan de ese día era ir a buscar a Rukia al trabajo, y ahí preguntarle a dónde diablos iría y acompañarla al lugar al que iría sin ser invitado. Conocería a esos amigos misteriosos.
No obstante, a pesar de llegar cinco minutos antes de la hora de salida, Rukia no estaba en la oficina lo que lo desestabilizó emocionalmente pensando que quizás ella se había adelantado a sus intenciones copuchentísticas.
—¿Qué haces aquí en la oficina? ¿No eras tú el que me reclamo día y noche por tener un día libre?—Rukia habló tras él. Él se giró encontrándose con una Rukia muy distinta a la estaba acostumbrado a ver.
—¿Por qué estás vestida así? ¿Ya terminaste tu trabajo?
—¿Tienes curiosidad?—Rukia preguntó divertida por la obviedad de las intenciones de Ichigo. Se acercó a su escritorio y tomó un ramo de flores amarillas.
—¡No!
—Entonces ¿Para qué me preguntas?—Dijo negando con su cabeza por las actitudes del joven. Salió de la habitación.
—Es sólo porque no quiero que me des más trabajo porque tú no hiciste el tuyo.
—¿Disculpa? ¿Cuándo te he dado más trabajo del que era el debido, insolente?
Rukia sonrió con anticipación, Ichigo empezó con la larga lista de sus reclamos mientras salían de la división, cuestión que la shinigami conocía de memoria, siempre terminaba con el reclamo de todo el trabajo extra que tuvo al pintar de colores más acordes a él su casa.
Ichigo se detuvo en su lista de injusticias cometidas por su acompañante cuando estuvieron frente a la división doce. Akon, el subordinado de Mayuri, esperaba a Rukia con un portal.
—Gracias Akon-san—Dijo Rukia entrando al portal sin esperar ni explicarle nada a Ichigo.
—Rukia ¿Qué…?—Ichigo a pesar de sus interrogantes, no lo pensó dos veces y la siguió.
Apareció en un pueblo ruinoso de estilo japonés muy antiguo. Rukia parecía completamente fuera de lugar con ese kimono azul elegante y en sus manos, algo tan delicado como unas flores. Ichigo se rascó la cabeza y la siguió con su instinto protector a flor de piel.
—¡Hey Rukia! ¿Por qué estamos aquí?—Preguntó extrañándose por subir una colina ¿Sus amigos vivían tan alejados del pueblo?
—Vine a ver a unos amigos, estarían felices de conocerte.
—¿Estarían?
Rukia sonrió tristemente. A Ichigo se le volcó el corazón ¿Qué le pasaría para tener esa expresión de soledad intensa por sus amigos? Al mirar frente a él se dio cuenta el porqué de la mirada triste de Rukia. Tres montículos en recuerdo de personas desconocidas estaban frente a él. Lo único que sabía de ellos es que habían sido amigos de Rukia.
Se quedó pasmado un momento respetando el silencio de la mujer que ponía las flores equitativamente en las tumbas. Se hincó para hacer una oración, e Ichigo se sintió un idiota por estar tentado a hacerlo también. Se acercó a ella y le puso una mano en su hombro.
Rukia lo miró con sorpresa, pues no esperaba ese gesto de su parte.
—¿Qué?—Le preguntó Ichigo temiendo haber cometido un error con sus acciones.
Al mirarlo, sonrió comprensivamente.
—Gracias.
Ichigo se ruborizó ligeramente y miró hacia un lado avergonzado, sin quitar su mano del hombro de Rukia hasta que ella terminó sus plegarias.
*fap*
Rangiku Matsumoto ingresó muy campante a la casa de su antiguo capitán. Esperaba encontrarse con Ichigo y bromear un rato tomándolo desprevenido con coqueterías y su pudor tan fácil de provocar, pero él no estaba. La casa estaba en completo silencio, así que le pareció una buena idea llamar a sus amigos de juerga para divertirse un rato sin ser interrumpidos.
*fap*
—¿Entonces tenemos que esperar…más? Tengo un mal presentimiento—Ichigo preguntó esperando que el portal se abriera bajo el cielo estrellado.
—¡Mira! ¡Una estrella fugaz! Increíble, hace muchos años no veía una—Rukia miró el cielo con nostalgia. Cuando era pequeña con Renji y sus amigos solían contar estrellas fugaces en las noches en el Rukongai.
Ichigo se quedó mirado el firmamento con atención—Nunca había visto tantas estrellas.
Rukia recordó que cuando fue a Karakura era muy raro ver más de diez estrellas en el cielo. Aquí, las estrellas eran tantas que estaba segura que había más luz que oscuridad.
Se levantó de repente.
—¿Escuchaste eso?
Pero Ichigo no estaba, acababa de desaparecer.
—¡Ese idiota!
Rukia siguió su riatsu encontrándose con Ichigo frente a un gran hollow.
El hollow estaba atacando a dos niñas que simple vista eran idénticas, la shinigami corrió donde una de ellas a curarla con kido, pero al ver bien su herida supo que iba a necesitar tratamiento más avanzado. Ichigo terminó fácilmente con la vida del moustro y se acercó a Rukia con la otra niña bajo el brazo.
Ambos se miraron dudosos.
El portal para volver a la sociedad de almas se abrió en ese preciso momento.
*fap*
Despertó con el sol dándole de lleno en la cara. La espalda le dolía y al pasarse la mano por el rostro sintió las marcas de la manta que estaba bajo él. Negó terminantemente por su torpeza. Trato de determinar donde estaba. Rápidamente los recuerdos de la noche anterior se agolparon en su cabeza.
—Ichigo-san—La voz de Hanatarou lo hizo voltear sonando un par de huesos en el movimiento—Tome, le traje un café.
Hanatarou se acercó y le pasó la taza con el líquido oscuro.
—¿Qué tal Hanatarou?—Se desperezó y luego tomo un sorbo de su desayuno.
—Hum… Ayer pudimos parar la hemorragia masiva, pero la niña deberá descansar. Han sido muy amables Rukia-san y tú en quedarse toda la noche aquí.
Ichigo se extrañó pues no sentía la energía espiritual de Rukia.
—¿Y ella…?
—Se fue a trabajar, dijo que hoy tenía una misión en el mundo material. Parece—Hizo un gesto como de no recordar—que murmuro algo como que si llegabas tarde lo descontaría de…
Ichigo iba saliendo por la puerta. Lo último que escuchó Hanatarou fue que se hiciera cargo de las niñas hasta que él volviera.
*fap*
Ichigo la alcanzó en una de las casa blanco nieve de la Isla de Kos en Grecia. Se sorprendió por la vista de las aguas turquesas y la calma del lugar.
—¿Por qué no me despertaste?
Ichigo le preguntó por enésima vez a Rukia tratando de ganar su atención, el trabajo ya estaba hecho y sólo les quedaba volver al Sereitei.
—Tuve que irme antes porque Nii-sama me requería en la mansión. Fue tres horas antes de la misión, pensé que no era necesario que despertaras tan temprano.
—Idiota, me hubieses despertado ¿Pasó algo?
—Recuerdas lo que hablamos el otro día con el mayordomo de Nii-sama ¿O no?
—Sí, algo.
—Recuerdas que hablamos que el tema del heredero de la jefatura del clan se puso como prioridad luego de la derrota de mi hermano en la guerra pasada, y que hay ciertos grupos en el clan que se oponen a que una mujer o sea yo, sea la cabeza.
—Si…¿Encontraron al heredero?—Ichigo preguntó con desgana porque seguramente era un estirado igual que Byakuya, de hecho era mejor que Rukia no fuera heredera del clan,ya que era condenarse a una vida con esa gente sin sentimientos.
—Eso mismo, desde hoy está viviendo en la mansión. Pensé que no sería él—Rukia pasó una de sus manos por su cabello en un gesto de cansancio.
—¿Él?
*fap*
Él.
Ichigo lo pudo conocer nada más pisar su oficina. Estaba en el escritorio de Rukia, esperándola pacientemente. Rukia se estremeció al verlo pensando que el niño no llegaría tan lejos como para seguirla a su trabajo.
—¿En serio te haces llamar teniente? Este trabajo esta horriblemente hecho—El niño hizo un gesto de desprecio—Estás dejando el apellido Kuchiki por los suelos.
El niño se paró y enfrentó a Rukia.
—Estoy seguro que yo seré el próximo heredero. Demostraré que sobras en esta familia.
—Cuida tus palabras, mocoso—Ichigo se paró entre ellos, no permitiría que nadie le hablara de esa forma a Rukia, excepto él, claro está.
—Calla, los perros no hablan.
Ichigo estuvo muy tentado a agarrarle la hakama a ese desgraciado y hacerlo picadillo pero Rukia lo sacó de en medio.
—Eso lo veremos, Tasuku. Eso lo veremos.
—No te sacaré la vista de encima, Rukia-chan. Seré tu sombra. No tardaré en encontrar fallos y sacarte de la lista.
—¿Dónde aprendiste a hablar así?—Rukia comentó divertida sentándose en su escritorio para comenzar sus deberes. Ichigo aún estaba sorprendido por la personalidad que demostraba ese Byakuya en miniatura—Ichigo, avanza en las solicitudes de traslado y no le prestes atención—Volvió su vista a Tasuku que la miraba altivo—Me sorprende que llegues así de prepotente cuando hace sólo dos años llorabas porque se acercaba la hora en que me iba de tu casa ¿Recuerdas? —Rukia volvió su atención a los papeles—No te vengas a hacer el duro ahora.
—¿Qué? —Dijo indignado— ¡Yo nunca…!
—¿Así que resultó ser sólo un bocazas?—Ichigo desde su escritorio se burló del menor. Miró a Rukia con una sonrisa, sería interesante bromear con esa copia de Byakuya, ya que con el original se podía pero siempre Rukia terminaba enojada con él.
—¡Te digo que no! ¡Y tú cállate, no se puede soportar a un tipo de su categoría! ¡Metiendo las narices caninas donde no te llaman!
Ichigo se paró se su escritorio… ¡No tenía por qué soportarlo! Pero Rukia hizo una pared de kido entre ellos.
—Cálmense, en especial tú Ichigo, es sólo un crío maleducado… ignóralo, tenemos que trabajar.
¿Cómo que crío maleducado? Tasuku pensó que serían unas cuantas horas, apenas terminaran él podría pasar su tiempo de calidad con Rukia sin ese ser tan vulgar.
*fap*
Hanatarou jamás se había manejado bien con los niños. La teniente del escuadrón once solía hacerle bromas y burlarse de él, y los demás shinigamis niños lo trataban con desdén por su torpeza evidente. Por eso, cuando esa mañana Ichigo le pidió que cuidara a esas gemelas quiso replicarle que tenía mucho trabajo que hacer, y por eso no "podía" hacerse cargo de nadie, no obstante Ichigo fue rápido y no le dio tiempo para replicar.
Y ahora una de las niñas le estaba tirando los cabellos, mientras la otra le rayaba la cara.
—Estas hecho un asco.
Uno de sus superiores ingreso al cuarto de hospital.
—Tendrás que llevártelas, hoy hay un evento de luchas entre los del once con los nuevos miembros y necesitamos todas las camillas desocupadas.
—Pero…
—Es en una hora. La necesito y a ti también. Ve tú a saber qué haces con estas niñas, ni si quiera son shinigamis.
El oficial cerró la puerta no dejando tiempo para contestar a Hanatarou ¡¿Por qué todos tenían la mala costumbre de hacer eso?!
Suspiró derrotado.
*fap*
La cara de Tasuku lo dijo todo. Un matiz azul se negaba a desaparecer mientras más se adentraban por los pasillos de la cuarta división. Los pisos otrora blancos impolutos hoy estaban manchados con gotas y charcos de sangre. Varias rencillas entre los miembros de la cuarta y decimoprimera división se colaban generando estrés en el menor, que nunca había estado en un sitio como ese.
Ichigo trataba de divisar entre la multitud la sala donde había dejado a las niñas del Inuzuri. Rukia iba tras él tratando de no ser empujada y Tasuku caminaba tras Rukia, casi pegado a ella evitando ser tocado por los desconocidos.
Cuando llegaron a la sala a buscarlas. Tetsuzaemon ocupaba la camilla en la que Ichigo sólo hace unas horas había dejado a las niñas que salvó.
—¿Qué haces tú aquí? ¡Ni si quiera eres de la once!
Tetsuzaemon lo miró feo, le replicaría pero le costaba demasiado trabajo mantenerse consciente.
Al ver la herida abierta de Tetsuzaemon que iba desde el páncreas hasta la boca del estómago. Tasuku perdió el sentido generando un ruido sordo en el inmundo y sangriento piso de la división cuatro.
Ichigo y Rukia se miraron preocupados.
*fap*
Volver a la sociedad de Almas significaba revivir viejos recuerdos. Isshin no había vuelto a pisar el mundo espiritual desde que se había transformado en mitad humano para salvar la vida de Masaki. Pero los tiempos cambian, ahora la curiosidad era más fuerte que cualquier prevención que pudiese tener, por lo que estaba afuera de la casa que había mantenido cuando vivió allí. Estaba muy cambiada, fue una inteligente opción dejársela a ese idiota para que la restaurara. Todos sus recuerdos volvieron como fanáticos en el primer concierto en que se reúne una banda disuelta. Todo esto ameritaba, si, un cigarro. Así que pasó a una de esos bazares que abundaban en el distrito uno a comprar el tabaco y comenzó a fumar afuera de su antigua casa esperando que el riatsu de su primogénito se acercara para ver que tal le iba en sus primeros meses como shinigami oficial y cuanto, por supuesto, había avanzado con su tercera hija.
La mitad de su cigarrillo se había consumido cuando algo le llamo la atención, un joven shinigami venía cargando dos niñas más rápido que una bala.
Pareció reconocerlo.
—¡Usted!
—¿Yo? —Isshin se apuntó a si mismo perplejo.
—¡Usted es el padre de Ichigo-san!
—¿Cómo lo sabes? —Le preguntó sorprendido.
—Su riatsu. No tengo tiempo de explicarle—Le puso una niña en cada brazo. El hombre mayor aún seguía con el cigarro en la boca.
—¿Y ellas?
—¡…de Ichigo-san… debo volver….Adiós!—Hanatarou sabía la reprimenda que le llegaría si se tardaba un solo minuto más.
—¡Ey! No…—Isshin botó el cigarro y lo apagó con su sandalia aún sorprendido. Observó con detenimiento a las niñas que dormían tranquilamente en sus brazos.
Estoy de vagaciones! Wii! Subiré el próximo próximamente.
