Capítulo 6
Jim reaccionó de la única forma señalada por sus instintos:
-Jajajaja, que bromista doctor McCoy. Soy yo, en serio. Solo abrí los ojos. Tarde o temprano tendría que pasar como usted dijo aquella vez- lo miró con pena disimulada.
Tiempo atrás el doctor McCoy tuvo una discusión con Kirk sobre la situación del Imperio y por este motivo estaban distanciados. McCoy siempre agradeció en secreto, que no lo eliminara por traición por sus ideas antiimperialistas. De alguna forma, este hecho calmó al iracundo.
-Aquella vez…- McCoy repitió el tono de Kirk- se refiere…
-… cuando me habló de su verdadero sentir frente al Imperio- terminó la frase Jim con suma convicción.
-Solo el verdadero capitán sabe eso- bajó la vista el doctor- es muy amable en no decir mis ideas contra el Imperio- se quedó pensando unos momentos.
Scotty observó la escena y decidió confirmarlo con su capitán:
-Entonces… - le interrogó con dudas- ¿no se quedó en el mundo paralelo junto a Spock?
-No señor Scott, somos nosotros, esa experiencia me hizo reaccionar. No había pensado en las posibilidades de otros iguales a nosotros con vidas más completas.
Scotty recordó la estadía en las cabinas de detención paralelas y cómo el capitán Kirk estaba deprimido. Le había gritado al Spock del otro mundo y ofrecido riquezas, poder, cualquier cosa, pero el vulcano científico solo lo trató como una ameba en microscopio. Spock siempre fue frío, pero al lado del capitán había una especie de sensación cálida. Sin embargo, con ese otro Spock, la frialdad fue total, y eso afectó a su líder al punto de una calladísima depresión. Kirk estuvo desolado y confundido, jamás lo vio de esa forma tan sobrecogedora, parecía como si le hubieran arrancado un brazo o una parte de él. Quizás, así fue realmente.
-Yo también pensé en la posibilidad de que usted fuera el otro capitán- dijo Chekov un tanto desilusionado. Él y Sulu se enteraron del mundo paralelo por Uhura- El otro capitán me sacó de "La Celda de Agonía", me perdonó la vida y también la de Sulu, pero si… de alguna forma, esa experiencia lo influenció, podríamos tener un futuro diferente y yo podría amar con esperanzas. De verdad, yo quiero creerle señor.
Jim sonrió cálidamente a continuación:
-El Imperio está equivocado y no soy el único en pensarlo. Muchos lo piensan, pero no se atreven a decirlo.
Iba a proseguir, pero el doctor McCoy dando paso al frente le dijo:
-Señor, ¿se da cuenta lo que nos está pidiendo? Le declaró la guerra al Imperio y seremos perseguidos hasta la muerte.
Jim asintió con un movimiento de cabeza y prosiguió:
-Les pido una oportunidad para cambiar las cosas. Será peligroso, pero siempre hemos vivido en peligro inminente. Ahora tenemos una oportunidad de liberarnos de la represión e ideas que solo nos convierten en seres miserables e infelices. Si trabajamos juntos por esa libertad, tengan por seguro que seremos felices ¿No les gustaría vivir en paz con pleno ejercicios de los derechos individuales? Mírenme a mí, tengo la relación con Spock que siempre quise, pero que nunca me atreví por culpa de los convencionalismos. Hemos hecho cosas aberrantes, pero existe la redención que puede liberarnos también.
-Lindas palabras, pero son solo eso, palabras ¡Nos van a aplastar como a unas cucarachas!- respondió con amargura McCoy.
-No, si jugamos bien nuestras cartas y nos unimos. Lucharé por obtener su lealtad. Un capitán que no tenga la lealtad de su tripulación no es nada.
-Una cosa es cierta- dijo el doctor a modo de conclusión- tú nunca has roto una promesa, eso es bien conocido en el Imperio. No creo que el cerebro no te funcione esta vez, sino por el contrario, pienso que por primera vez en tu vida, has recobrado el juicio. No sé los demás, pero cuenten conmigo.
Kirk sonrió sinceramente.
-Gracias doctor- lo tomó de los hombros- me alegra mucho.
-También cuente conmigo capitán- dijo Chekov.
Kirk lo agradeció de corazón, pero los otros se sentían inseguros de tomar una decisión tan radical.
-No se preocupen. No es necesario decidirlo ahora. Vamos rumbo a la estación espacial.- dijo Spock.
-Es cierto- siguió Jim- Hasta ese momento pueden decidirse si siguen conmigo o no. No los recriminaré ni nada parecido si deciden irse. No tengo el derecho de hacer eso.
-Veo que nuestro capitán aprendió algo o le quedó algo del mundo paralelo- susurró Uhura, y quizás, solo la escuchó Sulu.
El ambiente cambió para bien.
-Tengo una pregunta más- dijo el doctor.
Jim supuso a cuál pregunta se refería y sonrió. De seguro le preguntaría del sorpresivo romance.
-Dígame, pregunte todo lo que quiera- dijo con las manos abiertas.
-¿Por qué Spock se afeitó?- dijo confundido.
-Eso fue porque… - comenzó el primer oficial.
-… porque yo se lo pedí- terminó Kirk- ¿No se ve genial?- miró a su chico sonriendo con orgullo.
El doctor hizo un gesto de fastidio.
-A mí me gustaba más con barba. Le daba carácter, ahora parece un chiquillo- parecía aburrido.
-Vamos no sea así- dijo juguetón Jim- ¿y bien más preguntas?- todavía esperaba la del romance.
-No, ninguna más. Estaré en la enfermería si necesitan alguna cosa- se dispuso a marcharse.
Los demás también hacían lo mismo. Kirk se adelantó medio confuso y los encaró otra vez.
-¿Eh?, ¿no les extraña que los dos estemos juntos?- hizo un movimiento con su dedo oscilando entre ellos dos.
-Pero si ustedes siempre han estado juntos- se encogió de hombros el doctor.
-Sí, pero ahora somos pareja.
-Siempre han sido una pareja- afirmó McCoy.
-No, me refiero... – al ver cómo el doctor los miraba con indiferencia, suspiró- nada, olvídenlo.
-Capitán nadie se sorprende de lo obvio, lo sorprendente fue que lo dijera a media galaxia.- se apresuró en explicar Chekov.
-Solo fue al Cuadrante Alfa- rectificó Spock.
-¿No es lo mismo? Me gusta su estilo para salir del clóset- le dijo Chekov.
-Gracias- dijo Jim y se rió suavemente.
-¿Cuál clóset?- preguntó Spock- supongo que el confundir la mitad, de un cuarto de la galaxia- recalcó la última frase- también se refería a una metáfora humana o uno de sus pequeños chistes, señor Chekov.
-Jeje, más o menos- se rió junto con los demás.
Sulu quien estuvo todo el rato en silencio, no pudo evitar el divertirse con las salidas de Chekov y por fin, se vio una sonrisa sincera en ese rostro marcado con la fea cicatriz. El capitán se dio cuenta de esto, pero no dijo nada.
-Ahora, si me disculpan caballeros, debo conversar con los demás tripulantes. Ustedes pueden volver a sus funciones si lo desean- finalizó Kirk, juntándose con su oficial científico.
Dejaron las salas de reclusión, y ya fuera de vista, Jim se detuvo en el pasillo, haciendo que Spock topara con su brazo.
-Recién se ha dado cuenta- lo miró Spock.
-¡Todo el mundo lo sabía menos yo!- se molestó consigo mismo.
-Negativo, lo sospechaban. Ahora solo es una confirmación de la sospecha.
-¡Nadie se sorprende de lo obvio! ¡Whaaaa, no puede ser!- se golpeó el rostro con la palma de la mano.
Para mayor confirmación, el capitán observó que a medida que pasaban por los pasillos, hablaban con los tripulantes, nadie los miraba raro. Como si estuvieran acostumbrados a verlos juntos en onda romántica y no sabía si alegrarse por ello o enrabiarse.
Spock le tomó en forma desapercibida la mano, entrelazando sus dedos en un beso vulcano. Kirk sintió esas exquisitas corrientes por todo su cuerpo, suspiró y decidió mantener la sonrisa.
Siguieron por la nave y se reunían por sectores para conversar con los tripulantes, básicamente les decían lo mismo de antes, pero con más humanidad (por parte de Kirk por supuesto)
-No alcanzaremos, debemos dar tiempo para que empaquen sus cosas. Cubrimos las cubiertas principales, pero no es suficiente, debemos llegar de alguna forma a todas ellas.
-La sala de reuniones- dijo Spock.
-¡Claro!- lo miró como diciendo "eres maravilloso"- no será lo mismo, pero es la solución más lógica- sonrió.
Usó el intercomunicador de los pasillos para pedirle a la teniente Uhura que lo comunicara con las demás secciones. Desde ahí, ordenó a los jefes de aquellas, que se reunieran con él en la sala de reuniones, inmediatamente.
Los jefes cumplieron la orden, y el capitán pudo llegar a ellos con la esperanza de que transmitieran sus ideas y sentir a sus correspondientes subordinados. Al retirarse todos, menos ambos, empezaron a planear la evacuación de los tripulantes disponiendo los tiempos para los cargamentos de equipajes y el desembarque de la tripulación leal al Imperio. Investigaron la estación espacial y las formas de proceder. Volvieron a dar el aviso en toda la nave de la no represalia. Finalmente, Kirk suspiró agotado.
-Bueno, eso es todo, al menos lo intentamos. No tengo la menor idea de cuantos se irán a quedar.
-Ingeniería está con nosotros. El señor Scott se mostró partidario. La probabilidad a favor de que sus subalternos se unan es de 2.228,7 a 1
-¿2.228 a 1?- dijo Jim con lentitud
-2.228,7- recalcó el "coma 7"- a 1
-Eso nos da mucha ventaja- sonrió el capitán y luego se acercó en forma peligrosa- me encanta cuando calculas probabilidades.
-Hay algunas probabilidades imposibles de calcular, señor.
-¿Cómo cuáles?
-Las astronómicas- puntualizó Spock.
-Ah, es verdad, yo tengo un ejemplo a favor de eso.
Lo miró directo a los ojos y luego, muy cerca, le vio los labios.
-Especifique- dijo su primer oficial en una especie de exhortación.
Subió la vista y esperó que lo viera a las pupilas para mostrar su deseo.
-Sí... la probabilidad… de amarte.
-Esa no es una probabilidad. Es un hecho- concluyó el lógico oficial.
Antes de responderle, lo rodearon, y besaron sus labios en una muestra de deseo compartido.
El beso se intensificó con suaves caricias. Jim deshizo el cinturón de Spock comenzando a tocar por debajo del uniforme para alcanzar los pectorales y ese pecho tan ansiado. Sintió como le atrapaban el labio inferior con los dientes, al mismo tiempo, que la lengua le acariciaba la porción de labios atrapada dentro de esa boca. Suspiró y se pegó más al cuerpo ardiente. Fue subido a la mesa de reuniones y casi se golpea la cabeza con el visor de comunicaciones, sino es porque lo atrajeron con las piernas abiertas hacia el borde. Ahí entrelazó sus piernas alrededor de la cintura de su amado, sintiendo la dureza de aquel, por encima de la ropa.
Le desnudaron el torso y se inclinaron, el peso de medio cuerpo sobre el suyo le nubló los sentidos. Comenzó a restregarse con malicia, porque exigía más y se lo darían. Le quitaron el pantalón, era necesario, el otro, solo lo liberó y lo puso en su entrada. Sintió el toque antes de la penetración y una oleada le subió por todo su cuerpo hasta su garganta. Se preparó para la estocada.
-Fiiiiuuuuuíííííí
La estocada nunca llegó.
-Capitán, nos llaman- le dijo y se retiró por completo.
-¿Eh? ¿Qué?...
Distinguió a Spock, el cual vestido como estaba parecía como si nada pasara. Salvo por su prominente pene erguido que sobresalía del pantalón a medio poner y le hacía burla como diciendo: "no habrá dulce hoy". La rabia y frustración se apoderaron de él.
- ¡NO!, ¡mataré a ese desgraciado!- gritó furioso al molesto aparato.
-Fiiiiiuuuuííííí- chillaba el visor de comunicaciones.
No iba a dejar que nadie lo interrumpiera, menos ese maldito aparato del demonio. Él quería estar con su Spock. Mandaría al diablo a cualquiera que osara interponerse, y no le importaba si lo veían desnudo teniendo sexo. Ya verían de qué era capaz el capitán del USS Enterprise, la nave insignia y ahora rebelde, de todo un imperio.
Fin capítulo 6
